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Derecho Constitucional IV – Cuota Oscar Alzaga

Comentarios a STC
 Sentencia 1
(…) el recurso de amparo no constituye una vía abierta a los poderes públicos
para la defensa de sus actos y de la potestades en que éstos se basan, sino,
justamente un instrumento para la correcta limitación de tales potestades y
para la eventual depuración de aquellos actos, en defensa de los derechos y
libertades públicas de los particulares (STC 257/1988). Y ello es lógico que se
así porque, de lo contrario, se invertiría el significado y función del recurso de
amparo como medio de protección de los derechos fundamentales de los
ciudadanos, para convertirse en un instrumento de los poderes públicos frente a
los particulares.

Contestación.

Los derechos protegibles en vía de amparo.

Por imperativos de los arts. 53.2, 161.1,b) CE Y41.1 LOTC son susceptibles de amparo
constitucional, en los casos y en las formas que la ley establece:
- La igualdad ante la ley, garantizada en el arto 14 CE.
- Las libertades y derechos reconocidos en los arts. 15 a 29 CE, que integran la
sección primera del Capítulo II del Título 1 CE.
- La objeción de conciencia, reconocida en el arto 30 CE.
La jurisprudencia constitucional ha soslayado toda tentación de asumir
interpretaciones expansivas. Los derechos susceptibles de amparo constitucional son
sola y exclusivamente los enunciados, materia sobre la que - por cierto - ha sentado
el Alto Tribunal una jurisprudencia muy precisa", sin que quepa extender el amparo a
otros por vías indirectas. Así la doctrina del TC ha rechazado los intentos de dotar de
amparo constitucional a los principios enumerados en el art. 9.3 CE bajo la excusa de
vulneración del derecho a la legalidad penal, que consagra el arto 25 CE; e
igualmente ha inadmitido el amparo ante posibles violaciones de los principios
inspiradores del sistema tributario (art. 31 CE) cuando se ha recabado al calor del
art. 14 CE (derecho a la igualdad ante la ley) .

El objeto de la impugnación.

La Constitución no dispone qué actos en concreto son impugnables mediante recurso


de amparo. Pero tal laguna está colmada por el arto41.2 LOTC, conforme al cual el
recurso de amparo protege a todos los ciudadanos frente a las violaciones de los
derechos y libertades descritos en el epígrafe anterior "originadas por disposiciones,
actos jurídicos o simple vía de hecho de los poderes públicos del Estado, las
Comunidades Autónomas y demás entes públicos de carácter territorial, corporativo
o institucional, así como de sus funcionarios o agentes".

Años en los que ha caido:


- Junio 2005.

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 Sentencia 2 y 3 (Versan sobre lo mismo)
“Estas dos prerrogativas, aunque tienen distinto objetivo y finalidad
especifica… encuentran su fundamento en el objetivo común de garantizar la
libertad e independencia de la institución parlamentaria, y en tal sentido
son complementarias. Al servicio de este objetivo se confieren los
privilegios, no como derechos personales, sino como derechos reflejos de los
que goza el parlamentario en su condición de miembro de la Cámara
legislativa” STC 243/1988, de 19 de diciembre, indique a qué prerrogativas
se refiere la sentencia y las diferencias entre ambas”.

Contestación.

LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD DE LOS PARLAMENTARIOS.

La distinción entre dos conceptos afines.

El art. 71.1 de nuestra norma política fundamental establece que:

"Los diputados y senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas


en el ejercicio de sus funciones".

A su vez, el segundo párrafo del mismo precepto constitucional reza así: "Durante el
período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán de inmunidad y sólo podrán
ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin
la previa autorización de la Cámara respectiva" (Inmunidad).

Basta una atenta lectura de los textos constitucionales que acabamos de recoger
para percibir que los conceptos de inviolabilidad e inmunidad se manejaron como
conceptos diferentes por nuestros constituyentes. Sin embargo, la diferencia entre
ambos institutos jurídicos no siempre ha estado tan clara a los ojos de políticos e
historiadores.
El deslinde que, siguiendo a la doctrina más consolida, podemos establecer entre
ambas figuras parlamentarias es el siguiente:

a) La inviolabilidad es un factor de garantía de la libre configuración de la voluntad


parlamentaria. Implica, en consecuencia, la plena irresponsabilidad jurídica del
parlamentario por los votos y opiniones emitidos en el ejercicio del cargo. La
nota de la inviolabilidad aporta a Diputados y Senadores una seguridad que es
irrenunciable y absoluta; pero , a la vez, queda limitada a lo que es
estrictamente la función parlamentaria, circunscrita a declaraciones de juicio o
de voluntad – desde luego no, por ejemplo, el empuñar un arma para agredir a un
contrincante – emitidas en el seno de las Cámaras.El aludido deslinde es de la
mayor trascendencia. Efectivamente, la inviolabilidad no se extiende ni a las
actividades , opiniones o votos que el parlamentario desempeñe - extramuros de
las Asambleas parlamentarias- como dirigente o militante de su partido político,

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ni a las que lleve a cabo como mero ciudadano, en la vida pública que desarrolle
al margen de las Cámaras. En tales supuestos, los Diputados y Senadores podrán
formular las críticas a la acción del Gobierno o de la oposición que tengan a bien,
pero tan sólo amparados en la genérica libertad de expresión que consagra el art.
20 CE y con el debido respeto a sus límites legales. El TC ha respaldado esta
interpretación doctrinal, al sostener con impecable criterio que "el nexo entre
inviolabilidad y ejercicio de funciones propias a la condición de parlamentario
está claramente expuesto por el propio arto 71.1 CE. A no ser que la expresión
funciones que recoge esta norma se entendiera en un sentido inespecífico (de
corte sociológico y no jurídico), las mismas debieran identificarse en las que son
propias del Diputado o Senador en tanto que sujetos portadores del órgano
parlamentario, cuya autonomía, en definitiva, es la protegida a través de esta
garantía individual. El Diputado o Senador ejercitará, pues, sus funciones sólo en
la medida en que participase en actos parlamentarios y en el seno de
cualesquiera de las articulaciones orgánicas de las Cortes Generales10.
No obstante, el legislador español ha introducido alguna extensión del ámbito propio
de la inviolabilidad parlamentaria, como tendremos ocasión de ver más adelante.

b) La inmunidad se concibe como un complemento de la inviolabilidad.


Ciertamente, mediante la inmunidad se trata de evitar que la libertad de
funcionamiento del Parlamento se coarte mediante la detención y/o el
procesamiento de alguno de sus miembros.

Ambas, inviolabilidad e inmunidad, se complementan residenciando la exigencia de


posibles responsabilidades penales en un fuero especial, la Sala de lo Penal del
Tribunal Supremo (art. 71.3 CE), que también es la única competente para conocer
las inculpaciones contra los miembros del Gobierno , aunque no sean parlamentarios
(art. 102.1 CE).

Años en los que ha caido:

Primer fragmento.
- Septiembre 2007.
- Junio 2007.
- Junio 2006.
- Septiembre de 2006.

Segundo fragmento.
- Septiembre 2010.
- Septiembre 2005.
- Mayo 2011.

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 Sentencia 4
“El derecho a participar corresponde a los ciudadanos y no a los partidos, (…)
los representantes elegidos lo son de los ciudadanos y no de los partidos y (…) la
permanencia en el cargo no puede depender de la voluntad de los partidos, sino
de la expresada por los electores” (STC 8/1983, de 4 de febrero)”.

El art. 23.1 de la C.E. consagra «el derecho de los ciudadanos» a participar en los
asuntos públicos por medio de «representantes» libremente «elegidos» en
«elecciones periódicas», lo que evidencia que los representantes dan efectividad al
derecho de los ciudadanos -y no de ninguna organización como el partido político-, y
que la permanencia de los representantes depende de la voluntad de los electores,
que la expresan a través de elecciones periódicas como es propio de un Estado
democrático de Derecho, y no de la voluntad del partido político. En definitiva, y sin
perjuicio de las incompatibilidades que pueda regular la Ley, el cese en el cargo
público representativo al que se accede en virtud del sufragio no puede depender de
una voluntad ajena a la de los electores, y eventualmente a la del elegido.

Persiste así una teoría del mandato representativo elaborada en la época de


la Revolución Francesa (mandato general y libre no sujeto a instrucciones ni
controles) que no se ajusta a la realidad política del presente y sobre todo en un
sistema electoral de listas cerradas. Los ciudadanos votan al partido o coalición y no
a los candidatos (incluso en el Senado con lista teóricamente abierta suele haber una
casi exacta correspondencia con los votos obtenidos por cada lista del Congreso). La
auténtica relación de mandato es la que existe entre el elector y el partido, no entre
el elector y un representante que frecuentemente es desconocido para el primero.

Esta realidad ha generado que, si bien constitucionalmente se sanciona el


derecho al transfuguismo, socialmente esté condenado. El contrato implícito entre
los votantes y el partido queda roto si cada candidato elegido se irroga el derecho a
interpretar el mandato recibido. Todo tránsfuga alega que es él quien de verdad
sigue fiel al programa electoral y al compromiso con los electores mientras que es el
partido quien lo traiciona, pero ofrecería más garantías al electorado sentar que son
los partidos quienes deben aplicar, interpretar y, en su caso, modificar los
programas.

Este es uno de los muchos aspectos que, pasados treinta años desde la
promulgación de la norma fundamental, debiera ser objeto de reforma
constitucional.

Años en los que ha caido:

- Septiembre 2007.
- Septiembre 2006.

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 Sentencia 5

Contestación.

Este fragmento de sentencia trae causa en el supuesto de la cuestión de


inconstitucionalidad promovida por los órganos de la jurisdicción ordinaria y en este
sentido decir que según ha venido reiterando el TC en diversas sentencias, el art. 24
CE prohíbe a los órganos judiciales preterir el sistema de fuentes existentes,
desconociendo la eficacia de una norma legal plenamente vigente; es decir, el
órgano judicial puede anular actos administrativos singulares pero no dejar de aplicar
una ley postconstitucional válidamente aprobada por el Parlamento sin haber seguido
el procedimiento adecuado – regulado en los arts. 35 y 36 de la LOTC, que implica su
previa declaración de inconstitucionalidad.

Años en los que ha caído:

- Mayo 2009.
- Mayo 2005.

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 Sentencia 6

Contestación.

Este fragmento de sentencia del TC hace alusión claramente a los procedimientos del
recurso de inconstitucionalidad, es decir, aquel que trata de verificar la conformidad o no
con la Constitución de las leyes orgánicas u ordinarias y de las normas con rango de ley,
tanto estatales, como de las Comunidades Autónomas, de los Tratados Internacionales, de
los Reglamentos de las Cámaras Legislativas del Congreso, del Senado y de las Asambleas
Legislativas de las CC.AA.
En cuanto a la legitimación, para interponer el recurso corresponde al Presidente del
Gobierno, a un mínimo de 50 diputados o senadores, al Defensor del Pueblo, y a los órganos
colegiados ejecutivos o Asambleas Legislativas de las CC.AA, si bien, estas últimas solo
podrán solo podrán plantear recurso contra las leyes o actos normativos con fuerza de ley
que puedan afectar exclusivamente al ámbito de la Comunidad en cuestión.

Asimismo también alude el fragmento de sentencia a la cuestión de inconstitucionalidad,


contemplado como otra de las modalidades de este recurso, pero que contiene la
importante peculiaridad de que es promovida por los órganos de la jurisdicción oridinaria
(jueces y magistrados), en cualquier tipo de procesos, de oficio o a instancia de parte, si
consideran que una norma con rango de ley, aplicable al caso y de cuya validez dependa el
fallo, pueda ser contraria a la Constitución.

Años en los que ha caído:

- Junio 2010.
- Junio 2007.
- Junio 2006.

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 Sentencia 7

Contestación.

Este fragmento de sentencia hace alusión al Recurso de Amparo Constitucional, que es aquel
que protege a todos los ciudadanos frente a las violaciones de los derechos y libertades
recogidos en los artículos 14 a 29 de la Constitución, más el derecho a la objeción de
conciencia (art. 41.2. LOTC), originados por disposiciones, actos juridicos o simple vía de
hecho, de los poderes publicos del Estado, de las CC.AA, y demás entes públicos, así comjo
de sus funcionarios o agentes.
Se dirige a restablecer o preservar los derechos y libertades lesionados; estando legitimados
para interponerlo las personas físicas o jurídicas directamente afectadas o que han sido
parte en el proceso judicial; el Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.

Años en los que ha caído:

- Junio 2010.
- Junio 2009.

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 Sentencia 8

Contestación.

Del tenor literal del extracto de esta sentencia cabe entresacar las siguientes notas:

1. El artículo 90 de la C.E. referido al trámite en el Senado de los proyecto de ley


orgánicas u ordinarias señala en el punto 3 que el plazo de 2 meses para vetar o
enmendar los proyectos de ley, se reducirá a 20 días naturales en aquellos
proyectos declarados urgentes por el Gobierno o por el Congreso de los
Diputados.
2. Efectivamente, tal como se indica en el propio fragmento de la sentencia, en
principio y salvo consideraciones jurídicas aclaratorias, se produce una invasión
de atribuciones por parte de la Mesa del Senado.
3. Ante esta situación el Gobierno puede – y de hecho, así lo hizo – interponer un
conflicto entre órganos constitucionales del Estado, para lo cual está
perfectamente legitimado por el artículo 59 de la LOTC.

Este conocido y en su día, bastante comentado y analizado conflicto de competencias


entre el Gobierno y el Senado, se resolvió finalmente por el TC estimando el mismo y
declarando que el acuerdo de la Mesa del Senado invadió la atribución que el art.
90.3 de la CE atribuye al Gobierno.

Años en los que ha caído:

- Septiembre 2010.

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 Sentencia 9

Contestación.

Del tenor literal del extracto de esta sentencia cabe entresacar las siguientes notas:

1. Nos encontramos ante un supuesto de solicitud de convocatoria de la


Diputación Permanente, recogido en el artículo 78 de la CE y en el artículo 56
del Reglamento del Congreso de los Diputados. Este órgano colegiado estará
formado por un mínimo de 21 miembros que representarán a los grupos
parlamentarios en proporción a su importancia numérica.
2. La Diputación Permanente se encuentra unida al Pleno de la Cámara por una
relación especial de suplencia orgánica.
3. Intentando contextualizar el fragmento de esta sentencia, que
previsiblemente trae causa en un recurso de amparo promovido por un Grupo
Parlamentario, se puede inferir que el motivo o la cuestión que suscitó la
interposición del recurso y su correspondiente sentencia fue la inadmisión a
trámite de la solicitud de convocatoria de la Diputación Permanente,
vinculado, seguramente, entre otras cuestiones, a la no consideración de
representante de un grupo parlamentario como representante del citado
grupo.

Años en los que ha caído:

- Septiembre 2009.

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9
 Sentencia 10

Contestación.

Este fragmento de sentencia es por si misma lo suficientemente esclarecedor del concepto


general que lleva implícito, esto es, el carácter autoorganizativo de las Comunidades
Autónomas para con sus instituciones, partiendo eso si, del principio de homogeneidad
constitucional, que concreta el art. 152.1 de la CE, proveyéndose a través de sus respectivos
Estatutos de Autonomía la existencia de una Asamblea Legislativa, un Consejo de Gobierno y
un TSJ, como para ahondar mucho más en el mismo.
No obstante, si decir que, pese a lo anterio, no es en modo alguno exigible, en virtud de los
mandatos constitucionales, que las instituciones legislativas de las Comunidades Autónomas
deban adecuar su estructura, funcionamiento y organización a las correspondientes de las
Cortes Generales, ni que deban aplicarse a las Cámaras legislativas de las Comunidades
Autónomas, en forma directa o supletoria, las normas constitucionales que regulen la
organización y funcionamiento de las Cortes Generales, entre ellas el art. 79.2 C.E.

Años en los que ha caído:

- Septiembre 2009.

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10
 Sentencia 11

Contestación.

Estamos claramente ante un fragmento de sentencia que alude al criterio de


proporcionalidad recogido en el artículo 68.3 de la CE “la elección se verificará en cada
circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional”.
Efectivamente, el criterio proporcional aspira a que la asignación de escaños no sea
exclusivamente a favor de la fuerza más votada, sino que exista una proporcionalidad básica
entre los votos recogidos por cada oferta política y los escaños que la misma obtiene en la
Cámara. Se trata de un sistema mixto, con la excepción hecha de Ceuta y Melilla donde se
da un sistema mayoritario puro.
Desde un punto de vista de la técnica utilizada decir que en España sólo se ha utilizado el
método D´Hondt, que se combina con la exigencia de un mínimo del 3% de los votos.

Por último es importante comentar que la exigencia de proporcionalidad -que no es sino una
expresión del valor supremo que, según el art. 1.1 CE, representa el pluralismo- ha de verse
como un imperativo de "tendencia", que orienta pero no prefigura la libertad de
configuración del legislador democrático en este ámbito.

Años en los que ha caído:

- Septiembre 2005.

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 Sentencia 12

Contestación.

Nos encontramos antes un fragmento de sentencia que alude a los conflictos en defensa de
la autonomía local, que motivó toda una modificación de la LOTC realizada por la LO
7/1999, de 21 de abril.
Esta ampliación del ámbito de los conflictos constitucionales que contemplaba la LOTC se
debió en parte a la presión de municipios y provincias y tambien, como no, a un amplio
debate doctrinal, que encontraba su apoyo en el tenor literal del art. 137 de la CE, que
incluye en la organización territorial del Estado a los municipios y provincias que, junto con
las CC.AA, gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.
No obstante, y a varios años ya de la referida modificación la auténtica naturaleza jurídica
de estos conflictos en defensa de la autonomía local, es, en última instancia, la de un nuevo
recurso directo contra leyes, o si se prefiere, una modalidad adicional del control abstracto
de las normas.
La legitimación activa se reconoce al municipio o provincia que sea destinatario único de la
ley o un número de municipios o provincias que supongan unos determinados porcentajes en
el ámbito territorial de aplicación de la ley.

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- Junio 2008.

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 Sentencia 13

Contestación.

Estamos en presencia de una sentencia donde, por un lado aparece la figura


del refrendo caracterizada en nuestra Constitución por las siguientes notas: a) Los
actos del Rey deben ser siempre refrendados, con la salvedad prevista en el propio
artículo 56.3; b) en ausencia de refrendo, dichos actos carecen de validez; c) el
refrendo debe realizarse en la forma fijada en el art. 64 (los actos del rey será
refrendados por el Presidente del Gobierno, y en su caso, por los Ministros
competentes); y d) la autoridad refrendante en cada caso asume la responsabilidad
del acto del Rey; y por otro, en la previsión constitucional recogida en el art. 152
que establece que “(…) la organización institucional autonómica se basará en una
Asamblea Legislativa, un Consejo de Gobierno y un Presidente elegido por la
Asamblea y nombrado por el Rey”.

Así, pues parece evidente que una vez establecida constitucional y


estatutariamente la exigencia de que el Presidente de la Comunidad Autónoma ha de
ser nombrado por el Rey, dicho nombramiento, como acto del Rey, queda sometido
al régimen normativo contenido en los arts. 56.3 y 64.1 de la Constitución.

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 Sentencia 14

Contestación.

Es claro y evidente que el fragmento de la sentencia alude a la facultad, una más,


que tiene el TC en cuanto a intentar resolver los conflictos entre órganos institucionales del
Estado, atribución esta que si bien no fue recogida de forma expresa por nuestra Carta
Magna, si que se contempló en la LOTC (art. 73 a 75).
No obstante, en la práctica este tipo de conflictos tiene una naturaleza muy
excepcional habiéndose dictado hasta la fecha 2 sentencias de esta índole, siendo sin duda
muy famosa y llamativa la planteada por el Gobierno ante el Senado, debido a la negativa
de este de tramitar por el procedimiento de urgencia el Proyecto de LO sobre la regulación
de la interrupción voluntario del embarazo.
Decir por último que estarán legitimados para ser parte en estos conflictos tan solo
los denominados órganos del Estado Central, es decir, el Gobierno, el CD, el Senado o el
CGPJ. Obviamente, carece de legitimación el propio TC, pues parecería inconcebible que
fuese a la vez, juez y parte.

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14
 Sentencia 15

Contestación.

Esta sentencia alude al denominado “conflicto positivo de competencias entre el Estado y


las CC.AA o entre estas entre sí”. Es sin duda esta, hoy por hoy en la práctica política, muy
probablemente la función más importante de cuantas tiene asignadas el TC y se dice en
ocasiones, no sin razón, que sin el arbitraje técnico jurídico del TC hubiese sido imposible que
hubiese funcionado con un mínimo de fluidez nuestro estado autonómico.

En los conflictos entre el Estado y las CC.AA o entre estas entre sí, propiamente dichos, el
objeto cuestionado pueden ser las disposiciones, resoluciones y actos emanados del Estado o de
los órganos de las CC.AA. o la omisión de tales disposiciones, resoluciones o actos.

Estos conflictos se pueden concretar de forma positiva o negativa, siendo sin duda los
primeros los que adquieren mayor relevancia, tanto por el número suscitado, como por la
relevancia de la doctrina jurisprudencial a que ha dado lugar.
Este conflicto puede formalizarse, bien cuando el Gobierno considere que una disposición o una
resolución de una CA no respeta el orden de competencia establecido en la CE, en los Estatutos
de Autonomía o en las leyes orgánicas correspendientes", bien si es el órgano ejecutivo superior
de una CA el que estima que una disposición, resolución o acto de otra Comunidad o del Estado
no respeta dicho orden competencial, y siempre que afecte a su propio ámbito, en cuyo caso
requerirá a aquélla o a éste para que sea derogada la disposición o anulados la resolución o el
acto en cuestión.

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