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Sophie Baudin – Master 1 recherche

LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE e IDEAS SOBRE LA NOVELA

José Ortega y Gasset

En la época que algunos percibieron como una crisis cultural del Occidente, el autor de la Revuelta
de las masas (1930) intenta entender los cambios del arte de su época, y examina las modalidades
de un arte nuevo, basado en una estética desprovista de significación e intención formal.

Si estos ensayos tienen un alcance general, la situación sociocultural de España se sitúa en el centro
del pensamiento estético de Ortega y Gasset : es ante todo la modernidad de su país que el autor
pone en tela de juicio a través de un análisis de la creación artística y literaria contemporánea.

En el primer ensayo, La deshumanización del arte, el autor intenta dar una explicación sociológica a
la impopularidad del arte contemporáneo. Su reflexión se abre sobre la constatación de la
incomprensión de los vanguardistas entre el público. A la “masa” no le gusta lo que no entiende, lo
que no se le parece. Ortega y Gasset deduce un razonamiento general sobre el arte, antipopulario
por esencia y reservado a una minoría susceptible de entenderlo.

Mediante una forma de escribir bastante compleja, se lee una ética de la creación artística : la
revolución artística no sólo es una revolución formal que consistiría principalmente en el rechazo
del realismo, sino que consiste más bien en un cambio de intención.

Ortega y Gasset afirma la autonomía del arte, distante de cualquier final utilitario o de
transcendencia.

No hay ninguna intención mimética, su meta es no reproducir la realidad, aunque sea figurativa. No
se trata necesariamente de un arte en el que cualquier presencia humana esté ausente. Conforme a
ello, el arte debe tender hacia la deshumanización, o sea el rechazo de la subjetividad y apreciar
como una fabricación y no como el reflejo del mundo conocido. Por eso, el autor hace responsable
la facilidad de la pintura realista que se refiere al cotidiano así como al melodrama, al lirismo
rechazando la concepción de un arte en el cual el artista expresa sus sentimientos y provoca una
emoción falsa y mecánica en el espectador.

Al contrario, Ortega y Gasset da al arte de vanguardia una meta exclusivamente poética, pura
ficción, virtualidad, el arte es en primer lugar un juego que objetiva lo real explotando al mismo
tiempo su potencial imaginario. Adquiere así una dimensión espiritual al despistar al espectador,
haciéndole sobrepasar su horizonte de espera y abriéndole sobre otro mundo : el arte debe hacer
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surgir algo jamás visto, abrir el campo visual del espectador y, aún más importante, hacerle pensar.
Siendo una pura creación, no debe confortar el espectador en lo que ya conoce, pero debe de
confrontarle a algo diferente. Entonces puede afinar la percepción y la sensibilidad estética del
espectador.

Su teoría del arte nuevo no se limita a las artes plásticas. La idea de un arte nuevo, que se
caracteriza por su personalización y su reflexividad, encuentra un equivalente musical en Claude
Debussy, y poético con Stéphane Mallarmé. Desprovistas de sentimentalismo, demasiado
estilizadas, sus obras invitan, según Ortega y Gasset, a una contemplación pasiva, desinteresada, a
un enfoque solamente estético.

A partir de estas declaraciones, el autor indica unos procesos para deshumanizar el arte : el borrado
del sujeto, la abolición del referente, el uso de la ironía o de tropos tales como la metáfora aparecen
como los medios privilegiados para una creación auténtica.

En Ideas sobre la novela, el segundo ensayo de la obra, Ortega y Gasset analiza la decadencia de la
novela contemporánea que él explica por el agotamiento de los temas posibles.

Esta constatación le induce a preguntarse si la calidad de una novela depende del tema, y a tener
una reflexión sobre la esencia del placer estético propio al género novelesco que confirma su teoría
sobre el arte.

Ortega y Gasset se hace preguntas sobre la esencia de la novela. Se sorprende de que algunos de sus
amigos le anuncien que están escribiendo una novela. Evoca el contexto editorial de la época : se
publican cada vez menos novelas. La disminución del numero de publicaciones vendría de la
dificultad de los novelistas para encontrar temas nuevos así que el nivel de exigencia cada vez mas
elevado de los lectores. Sin embargo, afirma una decadencia del género, pero de ninguna manera
anuncia la muerte de la novela.

La primera dificultad con la que se encontraran los escritores de la época esta vinculada al
agotamiento de los temas. Durante un largo tiempo, un tema original bastaba para atraer al lector
que no pedía mas que dejarse llevar por una narración fluida. La aventura era lo que le interesaba.
Ahora, la novela necesita intelectualizarse y eso pasa por la necesidad de una inmersión en el
mundo de los personajes y mas especialmente en su mundo interior. Ortega y Gasset lo llama la
“autopsia” (ejemplos de novelas autópticas : Don Quijote de Cervantes, El rojo y el negro de
Stendhal).
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Una de las consecuencias de la autopsia es que hay que desconfiar de la conceptualización. Dar vida
a un personaje no es lo mismo que definirlo. La realidad y el concepto son dos cosas distintas. En
vez de decir que el personaje es así, es conveniente sugerirlo, hacerlo “ver”. El lector no debe ir de
la definición al personaje, debe adivinar como es a partir de sus maneras de ser. Por eso, la novela
es un “género lento”. La narración implica la rapidez y por eso es un género pasado de moda. El
lector tiene que vivir con el personaje. La historia solo es un pretexto, y se resume casi siempre en
pocas cosas.

La literatura ya no necesita héroes y por eso Ortega y Gasset ve en Don Quijote la nivela precursora
de la modernidad.

En busca del tiempo perdido de Proust es, según Ortega y Gasset, la novela contemporánea mas
cerca de lo que debería de ser la literatura porque es totalmente “no dramática”. Proust preferió la
contemplación a la acción. Esa obra se lee como se contempla una cuadro, impregnándose de una
atmósfera difusa y apacible. Sin embargo, esta novela no es perfecta porque es demasiado
contemplativa. Aunque reconozca que la acción no tiene ningún papel estético, Ortega y Gasset
considera que un mínimo es necesario. En busca del tiempo perdido es un “libro plástico”; es lo que
le impide ser la primera gran novela de la modernidad aunque tenga todas las demás calidades.

La esencia de la novela no reside en la acción pero ésta es necesaria. Lo mas importante según
Ortega y Gasset es una especie de inmersión en la intimidad de los personajes en su psicología y su
cotidiano.

La meta del autor esta conseguida solo si éste logra que el lector se sume en su mundo, en el mundo
de su obra, de tal modo que cuando leemos tengamos la impresión de un corte radical con la
realidad. Una novela exitosa nos engulle con su propio espacio, su propia temporalidad. Si al leer
no conseguimos salir de nuestro cotidiano es que la novela es mala. Una novela puede, y es mas
debe de ser metafísica, sociológica, psicológica, religiosa y política a condición de que no se
imponga sobre la trama novelesca.

Este mutismo de la novela sobre si misma hace decir a Ortega y Gasset que otra de sus
características es el hermetismo. Pero para que este hermetismo sea posible, es necesario que el
novelista facilite muchos detalles. Por detalle, no basta con entender las descripciones, pero una
infinidad de detalles que componen el cotidiano.

La novela es un género denso, no se puede crear un mundo en cien paginas.


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El corte con la realidad se hace también con otro registro : un verdadero personaje no es un
personaje con el que nos podemos encontrar en la realidad. El realismo, o sea el mimetismo, solo
puede llevar a la mediocridad. Los personajes imaginarios deben ser “posibles”. Cabe notar que
existen dos criterios de la realidad : la conformidad a lo real y la coherencia interna. El criterio de la
conformidad debe de ser rechazado, la realidad es mediocre, no hace falta cargar las tintas. El
problema del escritor es el de la coherencia : un personaje debe de ser también coherente .

Según Ortega y Gasset, éstos son los motivos que hacen que cualquiera que quiera escribir debería
de asustarse antes.