Está en la página 1de 4

El Vino del Asesino de Charles Baudelaire, Las Flores del Mal, por Alberto Castelló Juan.

Cómic

1. Éste cómic lo he realizado como complemento de un proyecto pictórico sobre las Flores del Mal, libro

de poemas escrito por Charles Baudelaire. El proyecto está planteado a partir de un análisis pictórico,

desarrollado a partir de la búsqueda del aura del libro, con interpretaciones mas o menos libres de

poemas escogidos a mi absoluto criterio, buscando siempre mi desarrollo personal como pintor.

Lo que me interesa del libro es su aura romántica, con todo lo que eso conlleva en sentimientos como

el sufrimiento y el dolor, la pérdida, la humillación, los celos, las relaciones entre hombre y mujer,

siempre plasmados como opuestos, víctimas de sus propios pecados, presas de su propia condición

sexual, de su comportamiento.

El poema escogido para el cómic es El Vino del Asesino, para mi, el más hermoso de todo el libro

( al menos en estos momentos...). El poema cuenta la historia de un hombre presa de sus propias

dudas existenciales, sobre el valor de la soledad y sobre todo de la soledad después de la pérdida,

de si nuestros sentimientos deben seguirse hasta el final y sobre el arrepentimiento después de

seguirlos. Todo recitado con un convencimiento total sobre los actos realizados, con total conciencia

en la consecución de un asesinado por nostalgia de la soledad.

2. El trabajo que he pretendido realizar a través de este poema es un trabajo totalmente narrativo, de

síntesis de sentimientos a través de primeros planos que nos muestran los estados de ánimo de los

personajes. Unos personajes al límite, tanto en su amor como en su egoísmo.

En un primer planteamiento me propuse realizarlo al óleo, por el efecto dramático que se puede

conseguir a través de este material. Pero pronto me di cuenta de que era temporalmente inviable y

que tenía que atajar.


Después de analizar un la primera página en lápiz, rotulador y óleo, me di cuenta de que el efecto

dramático del rotulador me llevaba más cerca de lo que quería conseguir. Un cómic en el que un

estrangulamiento es la principal escena de la narración. Como una historia negra de cine negro

americano del siglo XX. Como Adiós Muñeca, de Dick Richards (1975), principal referente de mi

narración.

3. Todo el trabajo está planeado a partir de un cuadro que pinté en 2010, sobre el poema El Vino del

Asesino, (Las Flores del Mal, Charles Baudelaire). Lo planteé como un desarrollo de los bocetos

dibujados para el cuadro, como un ejercicio de estilo, ya de por si bastante oscuro, y así convertirlo

en algo menos duro, más sinuoso, buscando los espacios para un silencio que se verá plasmado en

la anulación completa del texto. Buscando un ritmo narrativo envolvente, en el que los espacios son lo

más importante junto con los primeros planos.

La sensación de pérdida, rodeada de un ambiente triste, desolado, de habitaciones de hotel de

tercera, vacías, una casa en la que no hay nada, tan solo una búsqueda de soledad aséptica

envolviendo al protagonista agonizante, solo, muerto en vida.

4. Desarrollé el storyboard como los bocetos de mis obras, lo mas contrastados posible con un rotulador

permanente de punta plana, que me ayuda mucho a separar los espacios, como en un esbozo radical

de dos planos.

A partir del storyboard ya completo me dediqué a buscar la figuración a base de fotografías. Haciendo

posar a los protagonistas para conseguir un mayor realismo en la forma, aunque no sea una cosa que

tenga demasiada importancia para mi, me importa más como queda una figura en el espacio en la

que la ubico que lo realista que pueda llegar a ser. Concibo la imagen como un todo, en la que la

línea que marca la expresión de un ojo es tan importante como el espacio vacío que le da

profundidad.
Una vez clara la composición de la imagen las dibujé en lápiz, con un claroscuro aproximado al

realismo, para tener la mayor información posible al pasarlas de nuevo a rotulador en la mesa de luz.

El trabajo en la mesa de luz lo convertí en un espacio para la experimentación, ya que había decidido

dibujarlo a rotulador me propuse utilizar la trama como algo expresivo, que reflejara en la narración lo

sinuoso y lo duro, la soledad y el abandono, sin perder la espontaneidad al mismo tiempo que

buscando una estilización barroca, con sensación de rayado, como una finura sucia en la que todo se

enmaraña. Todo sobre papel de acuarela de grano grueso, que tenía claro que debía aprovechar

como textura. Una textura de proceso, un proceso en el que nada se pierde, en el que todo suma, o

resta.....nunca lo sabré, supongo que necesito tiempo.

5. El escaneado se me ha presentado como un punto aparte, en el que todo salía mal. Primero por la

baja calidad de las impresiones, después por el sufrimiento de realizarlo como algo totalmente

artesanal a partir de fotografías con trípode. El fracaso del escaneo se convirtió en una búsqueda de

la imagen como algo casi definitivo, experimentando con la luz en diferentes horas del día. La

conservación de la textura se convirtió en un obsesión, lo que nos llevó a renunciar al blanco como

fondo convirtiendo la base de blanco del papel en una masa gris, en la que el grano se veía a la

perfección.

6. Todo el tratamiento digital lo he realizado con el Photoshop.

El primer trabajo fue el de igualar la luz de todas las fotografías, dejando todas las imágenes en un

gris muerto, contrastado por el negro rotulador, que es bastante oscuro.

El objetivo era convertir todas las imágenes en una masa gris utilizando el grano del papel como un

falso ruido, para dar sensación de difuso junto con la línea temblorosa del rotulador.

El color, después de dimitir de la locura del óleo, siempre me lo estuve planteando como algo

sencillo. Colocarlo por masas es algo que siempre tuve claro, el problema desde el principio fue el
color. Rosas y azules por una sencilla razón, son los que he utilizado en los cuadros del proyecto.