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FORMAS RESPONSABLES DE INTERPRETAR A LAS ESCRITURAS

1º TEXTO SIN SU CONTEXTO ES UN PRETEXTO...

Así que, hay que ver en que contexto está, para poder dar una explicación del tema y no errar
en la exposición...

Pues creo, no sé si te lo hayan enseñado en el grupo a donde vas que los rabinos usamos una
metodología para explicar y enseñar las escrituras.
El método se usa de la siguiente manera:
1º) pshat, la interpretación literal.
2º) drash, la interpretación homilética.

Debe hacerse distinción entre una interpretación literal y una no literal. A diferencia del drash
(la interpretación no literal) que no precisa mostrar ningún tipo de consistencia entre un
versículo y el siguiente, el pshat (la interpretación literal) es un sistema único y unificado que
debe ser consistente a lo largo de todo el canon universal de Escrituras.
Cada detalle debe ser una progresión lógica de aquellas que la precedieron y cada frase o idea
debe encajar en el contexto.
Es decir: El Texto con su contexto, y ese contexto debe estar imbuido en la cultura, idioma,
forma de pensar y objetivos de quien lo escribe y de quien lo recibe, para tener una verdadera
y lógica interpretación coherente. Como fue interpretado por el Rabi Rashi.

Así que, las Escrituras se puede interpretar de cuatro maneras generales: peshat, remez, drush
y sod..

1) Peshat es la interpretación simple de la Torá. Cuando el versículo quiere decir exactamente


lo que dice, en sentido literal.

2) Remez es el conjunto de pistas y alusiones contenidas en las Escrituras. Una de estas pistas
es la gematría, por ejemplo es el valor numérico que tienen las letras del alfabeto hebreo.
Cuando se cotejan las letras en los escritos.

3) El Drush (o Midrash) explica el significado más profundo del versículo. Viéndolo junto con el
contexto circundante o desde el núcleo cerrado en el cual las frases y las palabras tienen
connotaciones bien definidas, sobre las cuales se emanan significados expansivos a conceptos
universales.

4) Sod (secreto) es la parte mística, esotérica de las Escrituras. Por ejemplo: El Tikunei Zohar
—un libro que da setenta (!) explicaciones esotéricas diferentes para la palabra bereshit—
explica que esta palabra también se puede separar en “bara shis”: “creado (con) seis”. Esto es
porque el mundo fue creado gracias a los seis poderes emocionales de Di-s: la bondad, la
severidad, la belleza, la victoria, el esplendor y el fundamento.

Estos fundamentos enmarcados a la materia de la Hermenéutica, nos da una profundidad que


nos equipara a estar por encima del escueto mundo religioso.

Esto nos lleva a la halajá o al fundamento de la verdad que no es relativa, sino comprobable,
por medio de todas las ciencias y el razonamiento lógico al cual nos lleve el Ruaj Hakodesh...

Si mi halajá es comprobable por ejemplo, con la historia y la arqueología esa halajá es


verdadera y absoluta, no está en juego ni puede ser tomada en duda.

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