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Coordinación de Extensión

Sede Litoral
Diplomado en Investigación Científica

TODO MENOS TÉSIS

Elaborador por:
Prof. Miavelis vegas
miavelis.vegas@gmail.com

La Guaira 12 de mayo de 2011


El hombre, con el fin de subsistir, siempre ha investigado. Se preguntó
el por qué de los fenómenos y adquirió experiencia por sí mismo. Recibió,
además, la transmitida por su cultura, derivada de infinitas pruebas de
ensayo y error. El método científico no es más que el producto de tal
experiencia, acumulada por la humanidad, y depurada en sus principios
fundamentales. Su aplicación torna más efectiva tal tarea, disminuyendo la
probabilidad de error y permitiendo predecir los resultados. De este modo, se
construye el edificio del conocimiento.
Es decir, un edificio del conocimiento que ha sido realizado por medio
de la educación entendida como una transmisión de conocimientos de una
generación a otra.
Lo fundamental es la renovación de los conocimientos adquiridos, la
flexibilidad, el saber hacer y el saber producir, así como la capacidad para
cambiar de métodos oportunamente; y, para conseguir la renovación y
producción de conocimientos el único camino seguro es la investigación
científica.
La investigación debe tener siempre una finalidad social. El compromiso
ético-moral constituye una variable fundamental. La conducta de
investigación se desarrolla más sobre la base del aprendizaje vicario o social,
término acuñado por Bandura para señalar que el ser humano tiene gran
facilidad para aprender por imitación. “El autor considera que la observación
de los otros, sus conductas y las consecuencias que se deriven de éstas
(factor externo), al entrar en contacto con nuestros (factores personales),
influyen de manera decisiva en nuestra conducta”. (Martínez, s/a). Este
aprendizaje se refuerza si se vincula a figuras significativas con las cuales
existen vínculos afectivos o de admiración.
Para ello, es necesario que exista una cultura de investigación en las
instituciones educativas, al interior de la cual se "respire" el ambiente
académico de la libre discusión de ideas y leal competencia entre profesores
por el logro del conocimiento. El estudiante requiere de ejemplos a imitar y a
seguir. Sin ejemplos, el proceso se anula. Sin profesores dedicados a la
investigación, el estudiante no tiene estímulo vicario suficiente.
Es así como, después de mucho esfuerzo, la culminación exitosa de
trabajos de investigación genera una gran satisfacción personal. No
obstante, existen ciertas barreras que deben ser superadas para alcanzar
esta importante meta académica y recibir el título universitario sin cargos de
conciencia.
Muchos universitarios podrían calificar a los proyectos de investigación
como un castigo, un requisito innecesario o, simplemente, un paso absurdo
en la escalera de la formación académica. Sin embargo, no saben que
negarse a trabajar en ello es sinónimo de estar padeciendo del temible
síndrome de Todo Menos Tesis (TMT), padecimiento presente en todas las
casas de estudios superiores y que se considera como un grave problema
que, en ocasiones, requiere ayuda médica.
Lamentablemente, muchos estudiantes culminan sus materias y no
entregan la Tesis, postergando así la posibilidad de recibir oficialmente el
título universitario. Entonces, ¿qué hacer para no sufrir alguno de estos
síndromes? ¿Es posible superarlos sin dejar la piel en el intento?
La investigación debe considerarse un proceso natural dentro del
quehacer educativo, sin embargo se observa cómo los estudiantes no se
sienten motivados a investigar, y en muchos casos se sienten intimidados
ante esta experiencia que debe ser enriquecedora y llena de atractivo para
todos, sea cual se el nivel donde se ubique.
La investigadora Elizabeth Valarino, profesora de la Universidad Simón
Bolívar (USB) y la Universidad Central de Venezuela (UCV), ha desarrollado
un interesante trabajo con respecto al síndrome conocido como TMT (Todo
Menos Tesis) y TMI (Todo Menos Investigación). (Rosa, 2003). Pero, ¿De
dónde proviene el término TMT?
En Estados Unidos se conocía hace mucho tiempo este problema y se
denominaba a los estudiantes que no terminaban la tesis doctoral como ABD
(All But Dissertations), el cual fue traducido como Todo Menos Tesis.
Valarino acuñó el término TMI (o Síndrome Todo menos Investigación), en
1987, el cual está compuesto de varios síntomas que sufren no sólo los
tesistas sino los investigadores, sean estudiantes o profesores. Algunos de
los síntomas personales que sufren los investigadores cuando abordan una
investigación a largo plazo, como lo es la tesis son: el aislamiento, la
postergación, la esperanza pasiva, el foco de control externo, la estructura
inadecuada del tiempo y las tareas, la poca persistencia y fortaleza personal
y los bloqueos para pensar, crear y escribir. (Rosa, 2003).
Para combatir el síndrome de TMT (Todo Menos Tesis), es necesario
estimular al estudiante, desde las primeras etapas de su vida académica, a
ser investigador, curioso, crítico, entre otras características. Por último,
fomentar la lectura será siempre un aliado para formar a ese futuro
investigador que estará constantemente ávido de nuevos conocimientos.

Referencias:

Martínez, I. (s/a). El aprendizaje vicario. [Documento en línea]. Disponible en:


http://sepiensa.org.mx/sepiensa2009/docentes/didacticas/recursos/d_vi
cario/aprenVicario_2.htm. Extraído el 12 de mayo de 2011.

Rosa, A. (2003). Tesis a tiempo. Elizabeth Valarino. [Documento en línea].


Disponible en: http://docs.google.com/viewer?
a=v&q=cache:2yaVOd4Xyb4J:www.psicorip.org/Resumos/PerP/RIP/RI
P036a0/RIP03713.pdf+todo+menos+tesis+valarino&hl=es&pid=bl&srcid
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Extraído el 12 de mayo de 2011.

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