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República Bolivariana de Venezuela.

Ministerio del Poder popular para la Educación Superior.

Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG).

Área de Ciencias Políticas y Jurídicas.

Año: 4to Sección: UNICA.

San Juan de los Morros Estado Guárico.

Análi
sis de
la Ley
de

Profesora: Alumno:

Abg. Luzby Morales Kelvis Leonel Méndez V-20.191.050


LEY DE ABOGADOS Título I: Disposiciones generales, (Artículos 1- 6).

Rigen la profesión y el ejercicio de la abogacía; ejercicio que se dedica al estudio de todas


las disciplinas necesarias a la defensa del Derecho, de la libertad y de la justicia en
concordancia con su reglamento, los reglamentos Internos y el Código de Ética Profesional
que dicta la Federación de colegios de Abogados.

El abogado en la sociedad tiene como función básica el aplicar en sus diferentes campos de
trabajo, los criterios que surjan de la interpretación de las normas jurídicas; no con una
misión de lucro, sino que, mediante el ejercicio de la profesión, además de desempeñarse
de manera óptima como asesor jurídico o abogado litigante en todos los procesos que
requieran su intervención, debe generar cambios en el ámbito del derecho que respondan a
un ejercicio profesional sustentable en el respeto a la persona, el bien común y la justicia,
así como aplicar un método analítico y valorativo en el estudio de los acontecimientos de
interés jurídicos y sus posibles soluciones.

En referencia al artículo 2, permite pensar en el reconocimiento de la existencia de


asociaciones de abogados o bufetes, en tal sentido el mismo establece: “Los despachos de
abogados no podrán usar denominaciones comerciales, y sólo se distinguirán mediante el
uso del nombre propio del abogado o de los abogados que ejercieren en él, de sus
causantes, o de los que habiendo fallecido hubiesen ejercido en el mismo, previo
consentimiento de sus herederos, y la calificación de bufete, escritorio o despacho de
abogados. También se permitirá una denominación impersonal cónsona con la dignidad de
la profesión.”

Establece como requisito indispensable ser abogado, para “comparecer por otro en juicio y
evacuar consultas jurídicas, verbales o escritas y realizar gestiones inherentes a la
abogacía.” Se requiere, además, que los representantes legales, no abogados, para
comparecer en juicio a nombre de su(s) representado(s) deberán ser asistidos por un
profesional del derecho. Se prevé el mandato de que, en juicio, toda persona debe ser
representada por un abogado en ejercicio. En caso contrario, el Juez hará la designación
correspondiente; a los fines de garantizar un efectivo cumplimiento del debido proceso, a
que tienen todos los ciudadanos.

Contempla que Cualquiera persona puede utilizar los órganos de la administración de


justicia para la defensa de sus derechos e intereses. No obstante, quien sin ser abogado deba
estar en juicio como actor, como demandado o cuando se trate de quien ejerza la
representación Por disposición de la Ley sólo abogados en ejercicio podrán actuar como
representantes o asistentes de terceros. Esta es una disposición que deben hacer cumplir los
Jueces, Registradores, Notarios y demás autoridades civiles políticas y administrativas; en
cualquier ámbito: penal, civil, administrativo, laboral, etc.
Por mandato de la Ley de Abogados, se debe exigir la intervención de los abogados en toda
materia de naturaleza jurídica; en tal sentido, tenemos que evidentemente de acuerdo con
dicha Ley, es obligatorio que todo documento sometido a registro se encuentre redactado
por abogado, sin que se admitan las excepciones de la Ley de Registro Público. Lo que se
pretende con esta disposición, es que el ejercicio de la abogacía, no esté en manos
inexpertas de quienes no tienen la preparación para desempeñarse en el área jurídica.

Cuando se procure que un documento redactado en el extranjero surta efecto en Venezuela,


corresponderá ser visado por un abogado en ejercicio en el país.

En ese sentido todo documento que se presente ante los registros y notarías, deberá ser
redactado y tener el visto bueno de abogado debidamente colegiado y autorizado para el
libre ejercicio profesional”.

Título II: Del ejercicio de la profesión del abogado, (Artículos 7- 14).

La Ley, contempla en su artículo 7: “Quien haya obtenido el título de Abogado de la


República, deberá inscribirse en un Colegio de Abogados y en el Instituto de Previsión
Social del Abogado para dedicarse a la actividad profesional”.

En resumen, se establece como obligación de inscribir el título en el Colegio de Abogados.


La solicitud de inscripción del título se formulará por escrito ante el Colegio respectivo, se
acompañará de los recaudos señalados en el presente artículo y en el lapso indicado.

El contenido de los artículos 7 y 8, permiten establecer que, para ejercer el Derecho, no


basta con obtener el título de Abogado, sino que establece la obligatoriedad de inscribirse
en el Colegio de Abogados respectivo y en el Instituto de Previsión Social del Abogado
(INPRE).

De ser negada la solicitud o no se decidiere, el abogado podrá apelar por ante la Instancia
competente, entiéndase Directorio de la Federación de Colegios de Abogados y si estos no
deciden entonces recurrirá por ante la Corte Suprema de Justicia, ahora, Tribunal Supremo
de Justicia.

Las inscripciones pre-enunciadas, habilitan para el ejercicio y la actividad profesional en


todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela. Se define el ámbito de
aplicación de la Ley en estudio, ya que, el abogado, cualquiera sea el ámbito o función que
desempeñe, está sometido a su cumplimiento. Es decir, la conducta regulada por la Ley
comprende todo el desempeño profesional de un abogado, independientemente que ejerza
como litigante, asesor, docente, funcionario público, juez, fiscal, árbitro, diputado, gerente
legal, periodista, entre otros.
En el artículo 11 se entiende por ejercicio profesional la realización habitual de labores o la
prestación de servicios a título oneroso o gratuito, propios de la abogacía, sin que medie
nombramiento o designación oficial alguna.

Por su parte, el artículo 12 determina quienes no pueden ejercer como abogados. Entre
ellos se menciona: los ministros de culto, los militares en servicio activo, abogados
diputados incorporados a la Cámara; entre otros. Definiéndose al mismo tiempo por qué no
pueden ejercer libremente la profesión.

El Ministerio de Justicia, ahora Ministerio del Poder Popular del Interior y Justicia,
publicará en el mes de enero de cada año, un listado en la gaceta oficial, de los abogados
que hayan registrado su título durante el año anterior. Lo dispuesto en el artículo 14 no
impide el ejercicio profesional a los abogados que no aparezcan en la lista, siempre que
comprueben que han cumplido los requisitos de Ley al respecto.

Título III: De los deberes y derechos de los abogados, (Artículos 15 al 29).

1. Ofrecer al cliente el concurso de la cultura y técnica que posee, aplicarlas con rectitud
de conciencia y esmero en la defensa; ser prudente en el consejo, sereno en la acción, y
proceder con lealtad, colaborar con el juez en el triunfo de la verdad.
2. Aceptar las defensas que les sean confiada de oficio, de acuerdo con lo establecido en
la ley, en cuanto a su excusa se seguirá lo pactado por el Código Procesal
correspondiente.
3. Cumplir con los Reglamentos, Acuerdos, Resoluciones y demás decisiones de la
Federación de Colegios de Abogados, del Colegio en cuya jurisdicción ejerza su
profesión y del Instituto de Previsión Social del Abogado.
4. Informar y presentar decisiones o conclusiones escritas en cualquier causa, sin
necesidad de poder especial ni de que la parte por quien abogue este presente o sé lo
exija.
5. Derecho de anunciarse para el ejercicio de la profesión en general, de ofrecerse como
especialista de una rama determinada.

Se considera, que la finalidad de coadyuvar con el autofinanciamiento del Colegio de


Abogados y del INPRE; contempla el deber que tienen los abogados de cancelar
oportunamente sus obligaciones para con el Colegio y el INPRE; de tal manera que
constituye un requisito estar solventes con estas organizaciones a la hora de presentar
en la taquilla del Colegio un documento para el correspondiente visado, sin el cual no
podrá ser tramitado.

Derecho a percibir honorarios por las actuaciones realizadas, bien sean de carácter
judicial o extrajudicial. La retribución económica de los abogados se fijará en concepto
de honorarios, que son remuneraciones que los profesionales tienen derecho a percibir
por los servicios inherentes a su profesión, que prestan a una persona o Entidad
Pública. Debe entenderse sin perjuicio que el Abogado pueda estimar sus honorarios en
cualquier estado y grado de la causa.

Establece al mismo tiempo que, cuando exista inconformidad entre abogados y clientes
en cuanto al monto de los honorarios, la controversia se resolverá por la vía de juicio
breve y ante el Tribunal Civil competente. El artículo 22 dispone literalmente lo
siguiente: “La reclamación que surja en juicio contencioso acerca del derecho a cobrar
honorarios por parte del Abogado será sustanciada y decidida de conformidad con lo
establecido en el artículo 386 del Código de Procedimiento Civil”.

Se observa en el procedimiento de estimación e intimación de honorarios profesionales


dos etapas:

1. La fase declarativa donde se dictamina la procedencia o no del derecho a cobrar


honorarios.

2. La fase ejecutiva que comienza con la sentencia definitiva firme que declara
procedente el derecho a cobrar honorarios. En esta fase tiene lugar el trámite del
derecho de retasa que consagra el artículo 25 de la Ley de Abogados.

En el derecho venezolano, como en el resto de los otros países, no existe una definición
de COSTAS, en vez de enunciarlo, lo que suele hacerse es dotarlo de un contenido
específico en cada época y cada ordenamiento jurídico.

Concepto jurisprudencial. Ante la ausencia de norma expresa en la legislación


venezolana que defina las costas, el Tribunal Supremo de Justicia y los diversos
Tribunales de Instancias han formulado un concepto de costas en sus sentencias,
apuntando así algunas líneas definidoras, aunque no siempre en una sola dirección, o en
un solo sentido. Los Tribunales Patrios han delineado el concepto de costas, en
atención a las conclusiones que se derivan de sus fallos. Las sentencias que asimilan las
costas a los gastos pura y simplemente, según las cuales:

A) Las costas comprenden todos los gastos efectuados en las diferentes etapas del
proceso civil. (Sentencia N° 466 de la Sala De Casación Civil de la extinta Corte
Suprema De Justicia de fecha 25 de octubre de 1995, en el caso J.E Estrada Mirabal vs
Trefilca, C.A).

B) Las costas consisten en todos aquellos gastos ocasionados por la actividad directa de
las partes dentro del proceso, ya sean hechos por ellas mismas o por intermedio de otra
persona a nombre de estas, y la cual es el título constitutivo para exigir el pago de las
costas (Sentencia N° 236 de la Sala De Casación Civil de la extinta Corte Suprema De
Justicia de fecha 21 de junio de 1995, en el caso N. León Pérez y otros vs. Tomas
Graells).

C) Las costas son todos los gastos hechos por las partes en la sustanciación de los
asuntos judiciales, bien sean los señalados en la ley, así como todos los demás gastos
diversos hechos en el proceso y con ocasión de él, desde que se inicia hasta su
completo termino siempre que consten en el expediente respectivo (Sentencia del
Juzgado Superior Décimo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas de fecha 1 de junio de 1995, Expediente N°
3018, en el caso de Banco Latino, C.A y Otros).

Las sentencias que consideran las costas como indemnización o reparación de gastos,
según las cuales:

A) Se entiende por costas la indemnización debida al vencedor en el proceso, por los


gastos que le ha ocasionado el vencido al obligarlo a litigar (Sentencia de la sala de
casación civil de la extinta corte suprema de justicia de fecha 18 de mayo de 1992,
en el caso C. Laner del Monte vs. Banco provincial S.A.I.C.A).
B) Las costas están constituidas por aquella indemnización que el vencido debe
satisfacer al vencedor, por todos los gastos hechos en la litis y no los gatos extraños
o superfluos (Sentencia de la sala de casación civil de la extinta corte suprema de
justicia de fecha 21 de junio de 1989, en el caso Inversiones Hami, C.A vs.
Inversiones Vivaldi, C.A).

Naturaleza jurídica. Se han situado las costas procesales en la parte relativa al


estudio, o, tras analizar el desarrollo del proceso hasta su culminación, junto al
beneficio de la justicia gratuita y en la parte pertinente a la sentencia, con la
distinción entre sus efectos jurídicos (cosa juzgada) y económico (costas).

Siguiendo con el análisis de este título de la Ley de Abogados; en el artículo 23 se


dispone: "Las costas pertenecen a la parte, quién pagará los honorarios a sus
apoderados, asistentes o defensores. Sin embargo, el abogado podrá estimar sus
honorarios y pedir la intimación al respectivo obligado, sin otras formalidades que
las establecidas en esta ley”.

Se entiende por la Intimación, la solicitud mediante la cual el abogado requiere el


pago de sus honorarios de acuerdo la estimación que haya hecho. Este texto
jurídico no tiene otro objeto que no sea el de que, por su efecto, el abogado esté
dotado de una acción personal y directa contra el condenado en costas para hacer
efectivo el derecho a ser retribuido por la prestación de sus servicios.
En esta forma, aunque desde un punto de vista formal, las costas pertenecen a la
parte, el verdadero y legítimo titular, desde un punto de vista sustancial del derecho
a cobrar honorarios, es el abogado que los ha devengado a medida que han ido
realizando los correspondientes trabajos judiciales. Se puede agregar, que lo que se
trata es de impedir que el litigante vencedor perciba directamente lo debido por
costas y que en rigor pertenezca a los profesionales.

Conviene indicar, que hay dos formas de hacer la tasación de las costas
(exceptuando los honorarios): una, por medio de la Secretaría del tribunal, de
acuerdo con el Artículo 31 de la Ley de Arancel Judicial; y otra, por la propia parte,
que en su escrito o solicitud de intimación pormenoriza las diferentes partidas de
costas y sus montos.

La tasación de los honorarios de abogado la hace el mismo profesional. La Ley de


Abogados permite, que, a los efectos de la condenatoria en costas, los abogados
puedan anotar al margen de todo escrito o diligencia, pormenorizadamente, el valor
en que estimen la actuación profesional y, en su defecto, lo harán en escrito dirigido
al tribunal para ser anexado al expediente respectivo. En todo caso, la parte
condenada en costas podrá pedir retasa de la cantidad que estime o haya cobrado el
abogado de la parte contraria.

Para continuar con el análisis, se considera procedente determinar, qué entendemos


por retasa. La retasa es la impugnación de la estimación de honorarios que hace la
parte condenada en costas por considerarlos exagerados. De acuerdo con el
Artículo 25 de la Ley de Abogados: “Es un derecho de la parte condenada en costas
que debe ser ejercido dentro de los diez días hábiles siguientes a su intimación”.

La retasa es obligatoria, conforme al Artículo 26 de la Ley de Abogados, para


quienes representen en juicio a personas morales de carácter público, derechos o
intereses de menores, entredichos, inhabilitados, no presentes y presuntos o
declarados ausentes. En estos casos a falta de la solicitud, el tribunal debe acordarla
de oficio.

Cabe destacar, que el Artículo 27 de la Ley de Abogados, le concede al Abogado,


el derecho de retasa para hacer fijar por el tribunal repasador el monto justo de
dichos honorarios.

El tribunal retasador se integra con el juez de la causa, asociado con dos abogados
que las partes designan en la oportunidad que para tal efecto se fije conforme al
mismo Artículo 27 de la Ley de Abogados. Si el retasador no compareciere
oportunamente o incumpliere sus funciones, el Tribunal designará otro en su lugar.

Los honorarios de los retasadores los pagará la parte interesada cuyo monto
determinará el Tribunal prudencialmente, fijando fecha para su consignación, y, en
caso de que ésta no se produzca en su oportunidad, se entenderá renunciado el
derecho de retasa, salvo lo dispuesto en el Artículo 26.

El contenido de estos artículos, está referido al nombramiento de los retasadores


por las partes o por el Juez, y la prestación de juramento; así como la forma en que
serán designados los retasadores en caso de que alguno(s) no compareciese(n)
oportunamente. Hay que destacar el hecho de que la Ley de Abogados, es clara en
este artículo al ordenar establecer, que “Los honorarios de los retasadores los
pagará la parte interesada cuyo monto determinará el Tribunal prudencialmente,
fijando fecha para su consignación”.

Título IV: Del ejercicio ilegal de la profesión, (Artículos 30 al 31).

El ejercicio ilegal de la profesión del abogado es básicamente todo aquel acto


punible que se cometa por mala práctica de esta profesión. Se estipulan cuáles son
las situaciones que se consideran como ejercicio ilegal de la profesión de abogado.

El aparte 1 establece que: Quienes sin poseer el título respectivo se anuncien como
abogados, se atribuyan ese carácter, ostenten placas, insignias, emblemas o
membretes de tal, o quienes realicen los actos o gestiones reservados a los
abogados en los artículos 3° y 6° de esta Ley, salvo las excepciones legales.

De acuerdo con el aparte 2 de este artículo, también cometen dicho ilícito, aquellos
que siendo abogados no han cumplido con el trámite correspondiente para ejercer la
profesión.

En este orden de ideas, es clara la Ley cuando prescribe que ejercen ilegalmente la
profesión de abogados: “Quienes, habiendo obtenido el Título de Abogado de la
República, realicen actos y gestiones profesionales sin haber cumplido los
requisitos para ejercer legítimamente la profesión o se encuentren impedidos de
ejercerla conforme al artículo 12”.

También se considera ejercicio ilegal de la profesión de abogado las actuaciones


de:
Quienes habiendo sido sancionados con la suspensión del ejercicio profesional
ejerzan durante el tiempo de la suspensión.

Los abogados que presten su concurso profesional, encubran o amparen a personas


naturales o jurídicas u oficinas que realicen actos de ejercicio ilegal de la profesión.

Quienes establezcan, representen o regenten oficinas, firmas o sociedades


destinadas a cobro, ya directamente o haciéndose habitualmente cesionarios,
endosatarios, acreedores o tenedores de la deuda, cualquiera que ella fuere.

Los que ejerzan su profesión contrariando lo dispuesto en esta Ley y su reglamento,


acuerdos y demás resoluciones de la Federación de colegios de abogados.

Quienes ejerzan un cargo público para el cual se requiera el título de abogado y no


estén inscritos en un Colegio de Abogados, o incorporados al del lugar, según el
caso, o cuando no cumplan las obligaciones que les Impone esta Ley.

En resumen, el Tribunal Disciplinario en los casos de ejercicio ilegal de la


profesión de abogados, abrirá la averiguación en la jurisdicción donde se haya
cometido el hecho de oficio o a instancia de parte, levantará el expediente
respectivo.

Título V: De los organismos profesionales, (Articulo 32 -74).

Sección I De los Colegios y sus Delegaciones.


En la primera parte de esta sección contempla la existencia de los colegios de
abogados en cada uno de los estados de la República y en los territorios federales,
sus integrantes, los órganos que lo conforman y de la asamblea que lo constituye la
cual es la autoridad suprema de los colegios de abogados, así como sus atribuciones
entre las cuales tenemos:

A) Calificar a sus miembros y examinar sus credenciales.

B) Nombrar la Mesa Directiva, que estará compuesta por un Presidente, un Primero


y Segundo Vice-Presidente, electos de su seno, en votación pública y por mayoría
absoluta de los delegados presentes, y un Secretario que podrá ser de fuera de su
seno.

C) Elegir la Junta Directiva del Colegio y del Tribunal Disciplinario.


D) Examinar el informe que anualmente debe presentarle la junta Directiva del
Colegio sobre su gestión administrativa y demás realizaciones relacionadas con sus
funciones.

E) Las demás que le señalen el Reglamento de esta Ley y los Reglamentos internos.

Los Colegios de Abogados son corporaciones profesionales con personería jurídica


y patrimonio propio, encargados de velar por el cumplimiento de las normas y
principios de ética profesional de sus miembros y defender los intereses de la
abogacía. Forman parte de los colegios aquellos abogados cuyos títulos han sido
debidamente inscritos en ellos.

La Dirección y Administración de los Colegios de Abogados estará a cargo de una


Junta Directiva compuesta por un Presidente, un VicePresidente, un Secretario, un
Tesorero y un Bibliotecario y tres Suplentes, que serán elegidos cada dos años.

Concierne a los colegios de abogados fomentar el desarrollo y progreso del mismo,


cumpliendo y haciendo cumplir sus decisiones, las normas que establezca la
federación de abogados y el Instituto de Previsión Social del Abogado y mantener
una estrecha vigilancia sobre la disciplina y moralidad de sus socios.

Sección II De la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, (Artículos


43 al 46).

Establece la federación de colegios de abogados de Venezuela, la cual estará


integrada por los Colegios de Abogados existentes y por las Delegaciones que de
ella dependan. Fomentará el perfeccionamiento moral y científico de los abogados,
su bienestar material y social. Corresponde a la Federación de Colegios de
Abogados de Venezuela:

1. Establecer las reglas de ética profesional, las medidas de disciplina y estimación pública.

2. Ejercer una acción vigilante de protección hacia el libre e independiente ejercicio de la


abogacía.

3. Excitar a los Colegios de Abogados y Delegaciones a tomar medidas conducentes, para


la mejor defensa del honor, la dignidad y el decoro de la profesión de abogado.

4. Dirimir los conflictos que pudieren surgir entre los Colegios de Abogados.

5. Coordinar y orientar las actividades de los Colegios de Abogados.


6. Colaborar con las instituciones que se ocupan del estudio del Derecho y con el Poder
Judicial.

7. Publicar una revista que le sirva de órgano para la mejor difusión de los estudios
jurídicos y de la jurisprudencia.

8. Estimular y preparar la realización de conferencias en distintos lugares de la República.


9. Promover la celebración de Congresos Jurídicos.

10. Mantener su servicio de bibliografía y publicaciones jurídicas nacionales y extranjeras.

11. Mantener intercambio cultural con los organismos profesionales y con las Escuelas
Universitarias de Derecho, nacionales o extranjeras.

12. Poner en práctica los más adecuados medios de previsión social. La segunda parte de
esta sección comprendida entre los artículos 47 al 57 detalla los órganos de la federación de
colegios de abogados como lo son: la asamblea, el consejo superior, el directorio y el
tribunal disciplinario, así como también las funciones y atribuciones de cada uno de ellos.

La Asamblea es la máxima autoridad de la Federación y estará formada por los delegados


que elijan los Colegios de Abogados de la República y las Delegaciones que de ella
dependan.

El Consejo Superior se reunirá ordinariamente, una vez al año, por lo menos, y


extraordinariamente a solicitud de cinco o más Colegios.

El Consejo Superior conocerá y decidirá de las materias correspondientes a la Federación,


enunciadas en los numerales 1, 2 ,3 ,4 ,6, 8, 9, 11 y 12 del Artículo 46.

El Directorio es el órgano Ejecutivo de la Federación de Colegios de Abogados de


Venezuela, El Presidente del Directorio ejercerá la representación jurídica de la Federación,
pudiendo delegar con aprobación de dicho órgano.

Sección III De los Tribunales Disciplinarlos del Procedimiento y de las Sanciones,


(Artículos 58 al 74).

Cada colegio de abogados tendrá un tribunal disciplinario y este será independiente de la


junta directiva, los miembros serán los integrantes que sean elegidos por un periodo de dos
años, así mismo el colegio designará a un abogado y a su suplente para hacer la labor de
fiscal, todos estos cargos serán “a honores”, es decir que no generan ganancias y sin
embargo su aceptación es obligatoria.

Estos tribunales se forman para conocer las infracciones a la presente ley y su reglamento,
realizadas por los abogados. así como las ofensas inferidas a los miembros de la judicatura,
abogados o representantes de las partes; del abandono de la causa, negligencia manifiesta,
cohecho, ejercicio ilegal de la profesión y la violación del secreto profesional, salvo que
éste ocurra para evitar o denunciar la perpetración de un hecho punible. Los tribunales
disciplinarios procederán a corregirlas con destitución de la licencia y expulsión temporal o
permanente de la federación.

Se entiende que hay negligencia manifiesta cuando el abogado, sin justa causa, no concurre
a la contestación de la demanda, no promueve pruebas cuando se han suministrado
oportunamente datos y elementos necesarios o si por su culpa queda desierto algún acto, se
dicta y ejecuta alguna providencia que cause gravamen irreparable a su representado o no
hace valer las defensas legales que el Juez no puede suplir de oficio.

Las infracciones a la presente Ley y al Código de Ética Profesional serán sancionada así:
por las previstas en el Artículo 30 con multa de quinientos a tres mil bolívares o arresto
proporcional, suspensión del ejercicio profesional de uno a tres meses, La falta de pago de
las contribuciones reglamentarias, las ofensas a los funcionarios judiciales y abogados; y
cualesquiera otras faltas disciplinarias, casos de reincidencias y de ofensas (la pena será de
amonestación pública), Los abogados que no atiendan al requerimiento que se les haga
serán sancionados con la suspensión del ejercicio profesional de un mes a un año, Los que
se nieguen a cancelar las contribuciones reglamentarias serán sancionados con la
suspensión del ejercicio profesional hasta que sean canceladas dichas contribuciones y Los
que hayan sido condenados a penas de prisión o de presidio, serán suspendidos en el
ejercicio profesional por todo el tiempo que dure la condena.

La aplicación de las sanciones previstas en esta Ley no obsta para el ejercicio de las
acciones civiles y penales a que haya lugar.

Aquella persona que se declaré así mismo como abogado y se atribuya o ejerza la
profesión sin cumplir con los requisitos legales correspondientes, será sancionado con
prisión de 3 a 9 meses, en ningún caso se le dará libertad bajo fianza.

Título VI De la previsión social del abogado, (Artículos 75- 83).

La previsión social del abogado debe regirse por la presente ley, por el reglamento de esta y
por los reglamentos internos que dicten los organismos competentes, los cuales se
publicaran en gaceta oficial de la república.

Este instituto de previsión social del abogado es autónomo, no está ligado a ningún otro
ente este instituto se debe encargar del bienestar de los profesionales del derecho y sus
familiares, tanto en lo económico y social, pueden ser miembros todos los abogados de la
república que se hayan inscrito en un colegio de abogados.

Los organismos que conforman tal instituto será la asamblea general conformada hasta 5
representantes de cada colegio de abogados, y el consejo directivo conformado por 7
miembros Presidente, Primer Vice-Presidente, Segundo Vice-Presidente, Secretario,
Subsecretario, Tesorero y Subtesorero, El Presidente del Consejo Directivo ejercerá la
representación jurídica del Instituto. Las faltas absolutas o temporales del Presidente, las
llenarán las Vice-Presidentes en orden sucesivo.

Son patrimonio del tal instituto, los bienes que pertenezcan al montepío de abogados, las
cuotas de inscripción y los aportes ordinarios y extraordinarios de los miembros, los aportes
anuales que haga el estado para cubrir los gastos de administración, el aporte que haga las
entidades públicas o privadas y el 5% de los aranceles y contribuciones mensualmente.

Este instituto será registrado por el consejo directivo, que deberá presentar anualmente a la
asamblea general memoria y cuenta de sus actuaciones en el año inmediatamente anterior.

Título VII Disposiciones transitorias, (Artículos 84- 90).

Se mantendrán vigente la composición de las juntas directivas y cargos de federación de los


colegios de abogados hasta sus próximas participaciones electorales y los colegios que no
tengan en disposición tribunales disciplinarios se les accionarán en un lapso no mayor a 30
días dichas participaciones.

Mientras el ejecutivo dicta determinadamente el reglamento que dictamina esta ley de


abogados todas las instituciones se regirán por los lineamientos implementados por ellos
internamente, Una vez que entra en vigencia dicha ley, en los próximos 60 días de esta en
vigencia, los colegios designarán sus delegados y representantes que asistirán a la
Asamblea General del Instituto, donde no aplica la postulación de abogados extranjero en
ejercicio de la profesión.

El Consejo Superior ocupará la sede escogida por la última Convención de Presidentes de


Colegios de Abogados para el próximo evento de esta naturaleza.

Disposiciones finales, (Artículos 91- 93).

Establece que el organismo de abogados o representantes pasan a formar parte del


patrimonio del Instituto de previsión Social del Abogado. Se invalida la Ley de Abogados
de fecha 25 de julio de 1957, la de Montepío de Abogados de la República de fecha 3 de
agosto de 1942 además de cualquier otra que haya sido aporte de manera transitoria con
anteriores en relación con la presente ley.

NUEVO CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL DEL ABOGADO

Título I: Disposiciones generales, (Artículos 1- 2).

Establecen que el contenido de dicho Cogido es de carácter obligatorio, y las deben cumplir
todos los abogados tanto en su vida pública como privada. Y su propósito u objeto principal
que consiste en servir a la justicia, asegurar la libertad y el ministerio del derecho.
Título II: De los deberes profesionales.

Establecen faltas disciplinarias que conducen las sanciones previstas en la Ley, el cual
Comprende seis (6) capítulos, que señalan a su vez cada uno:

Capítulo I: De los deberes esenciales.

Señala los deberes esenciales del abogado, los cuales según el Artículo 4 son:

1. Actuar con probidad, honradez, discreción, eficiencia, desinterés, veracidad y lealtad.

2. Conservar absoluta independencia en sus actuaciones profesionales.

3. Mantener en todo momento el respeto a su dignidad como persona y como profesional.

4. Defender los derechos de la sociedad y de los particulares cooperando en la conservación


y perfeccionamiento del orden jurídico y en la realización de una recta y eficaz
administración de justicia.

5. Fortalecer la fraternidad de sus colegas, mediante el respeto mutuo con trato cordial y
racional tolerancia.

Capitulo II: De los deberes institucionales, (Artículos 5-18).

Señala que la actuación del abogado debe ejecutarse con honor, dignidad y decoro. Debe
combatir por todos los medios lícitos la conducta moral censurable de sus colegas y deberá
denunciarla, de igual forma incurre en falta en caso de eludir su deber.

Hará respetar su independencia frente a los poderes públicos, los magistrados y demás
autoridades administrativas. Por otra parte, el Abogado no debe utilizar los medios de
comunicación social para discutir los asuntos que se le encomienden, ni dar publicidad a las
piezas del expediente en los asuntos aún no sentenciados. El Abogado puede publicar
informaciones o comentarios con fines científicos en diarios o revistas especializadas,
observando las normas morales y la omisión de nombres y apellidos de las partes, cuando
tal circunstancia causare perjuicios a los mismos. La publicidad del Abogado a través de los
medios escritos o audiovisuales se limitará a la mención de su nombre, títulos científicos,
especialidad autorizada por su correspondiente colegio, dirección de su bufete y teléfono y
apartado postal, así como las horas de atención al público.

El abogado debe abstenerse de ofrecer sus servicios y de dar consejos no solicitados con el
fin de provocar juicios y obtener patrocinados o defendidos, a menos que vínculos de
parentesco o amistad íntima se lo imponga como un deber. Ningún abogado permitirá que
sus servicios o bien su nombre sean usados de modo que personas legalmente
desautorizadas para el ejercicio del derecho puedan practicarlo. El abogado se abstendrá de
suscribir y visar documentos en cuya redacción no haya participado. Es deber del abogado
ser puntual en su asistencia en los tribunales, así como también en sus citas o reuniones con
los colegas, sus clientes o la parte contraría.

Capitulo III: Deberes para con el asistido o patrocinado, (Artículos 19- 46).

Señala que el abogado debe actuar en defensa de la verdad y los intereses que representa,
lo ejercerá libremente y con moderación su ministerio. Su conducta deberá caracterizarse
siempre por la honradez y la franqueza. El abogado deberá abstenerse de hacer uso de
recusaciones injustificadas y de ejercer otros recursos y procedimientos legales
innecesarios, con el solo objeto de entorpecer o retardar la secuela del juicio.

En caso de defender personas con recursos económicos escasos, es deber del abogado la
defensa gratuita, haciendo siempre observación de las normas que contiene la Ley de
Abogados y el Reglamento Nacional de Honorarios Mínimos. Por otra parte, se señala que
es deber del abogado aceptar la defensa de una persona a quién le imputa delito o falta y
emplear todos los medios lícitos para obtener la recta aplicación de la Ley. Podrá excusarse
de aceptar esa defensa por razones morales.

En este mismo sentido este capítulo comprende el secreto profesional, es decir, el abogado
no podrá comunicar a terceras personas lo que llegare a su conocimiento por causa de su
profesión, no podrá revelar nada que trate de su defendido.

En otro orden de ideas, el abogado debe procurar que se mantenga una actitud correcta y
respetuosa tanto con los funcionarios, como con el abogado de la contraparte y con los
terceros que intervengan en el juicio. Si el asistido persiste en su conducta incorrecta, el
abogado deberá renunciarle su patrocino.

El abogado, en ningún caso, podrá asegurar a su patrocinado que su asunto tendrá éxito
para inclinarlo a litigar. Cuando un abogado descubra en el curso de un juicio que ha
ocurrido algún error o impostura mediante el cual su patrocinado se beneficie injustamente
deberá comunicarle tal hecho a fin de que sea corregido y no aprovecharse de la ventaja que
podría tener al respecto. El abogado debe solicitar a su patrocinado una provisión de fondos
para los gastos necesarios y de justicia, pero esa entrega no debe ser considerada como
imputable a los honorarios, ni el abogado puede conceptuar que ella le pertenece como
propia.

Capitulo IV: Deberes para con los jueces demás funcionarios, (Artículos 47-52).

Numera que el abogado deberá prestar su apoyo a la judicatura y mantener en todo


momento una actitud respetuosa, sin que ello menoscabe su amplia independencia y
autonomía en el libre ejercicio de la profesión. Cuando un abogado desempeñe un cargo
judicial o público y se retire de ellos, no deberá aceptar asuntos que conozca como
funcionario y deberá abstenerse de actuar por un tiempo por ante el tribunal u oficina
pública que estuvo a cargo o de la que fue empleado. Otro de los deberes que establece el
capítulo III es la abstención de abogado de ejercer influencia sobre un juez en razón de
vínculos políticos religiosos o de amistad. Tampoco utilizará recomendaciones de
superiores jerárquicos para presionar la independencia del funcionario, desviando así su
imparcialidad en beneficio de su asunto.

Capítulo V: Deberes para con los colegas, (Artículos 53-58).

El abogado no deberá apartarse, ni aun por apremio de su patrocinado, de los dictados de la


decencia y del honor. Constituye falta grave a la ética que un abogado cobre honorarios a
su colega por actuaciones jurídicas o extrajudiciales que realice en nombre suyo o en su
representación o patrocinio, o en aquellos casos en que el pago de honorarios corresponda
al colega, pues tales servicios pueden prestarse gratuitamente, con el mayor celo y
diligencia como un imperativo de la solidaridad gremial.

Es importante señalar que todo abogado que sea requerido para encargarse de un asunto,
deberá asegurarse antes de aceptar, de que ningún colega ha sido encargado previamente
del mismo. Si sustituye a un colega, deberá cerciorarse de que éste se ha desinteresado
completamente del asunto. Cuando un abogado haya de sustituir a un colega
precedentemente encargado del asunto o de asuntos conexos, deberá ofrecerle sus buenos
oficios para hacerle obtener la remuneración justa que le fuese debida y si no logra que el
cliente satisfaga a su colega, deberá rehusar prestarle sus servicios.

Por otra parte, la distribución de honorarios entre abogados está permitida solamente en los
casos de asociación de honorarios para la prestación de servicios, compartiendo las debidas
responsabilidades. El abogado observará la cortesía y la consideración que imponen los
deberes de respeto mutuo entre los profesionales del derecho. Si un funcionario público es
abogado, por espíritu de confraternidad, deberá atender a su colega en ejercicio de su
gestión profesional, con prioridad y la debida cortesía.

Capítulo VI: Deberes para con el colegio, (Artículo 59).

Constituye que es deber imperativo del abogado sostener al colegio al cual pertenece, con
entusiasmo, y usar sus esfuerzos personales para alcanzar el mayor éxito de sus fines
organizativos y cualesquiera tareas o cargo de miembros de comisiones que le sean
asignadas en esta organización deberán ser aceptados y ejecutados. El abogado podrá
excusarse solo por razones justificadas. En consecuencia, pagará puntualmente las cuotas y
contribuciones establecidas por los organismos gremiales.

Título III: Disposiciones finales, (Artículos 60-62).

Establece la prescripción de toda acción disciplinaria a los 18 meses, salvo disposiciones


expresas del Colegio de Abogados, y se contarán a partir del día que se perpetró el hecho o
el último acto constitutivo de la falta. El auto que declare haber lugar a la Formación de la
causa interrumpe la prescripción.
De igual forma señala que las normas de este código solo las pueden modificar el consejo
superior o la asamblea de la federación de Colegios de Abogados de Venezuela. Finalmente
nos habla de la entrada en vigencia del Código, el día 15 de septiembre de 1.985, en la
ciudad de San Cristóbal, en la sede del colegio de abogados de la ciudad de Maracaibo y
del decimotercero consejo superior de la federación de colegios de abogados de Venezuela,
a los 3 días del mes de agosto de 1.985, por la junta directiva del XIII Consejo Superior de
la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela.

En relación a los artículos más relevantes analizados en el código de ética profesional del
abogado, según criterio propio son los siguientes:

a) El Artículo 4 porque nos habla sobre los deberes esenciales que debe cumplir los
abogados en el ejercicio de su profesión.

b) El articulo 23 ya que establece la gratuidad en la prestación del servicio a personas con


recursos económicos escasos.

c) El Artículo 25 establece la obligación del abogado de guardar el secreto profesional al


momento de asistir a una persona, no pudiendo emitir opinión alguna y en el caso que
dejare de asistirle de igual forma no puede dar ninguna información del caso.

d) El Artículo 41 debido que establece las consideraciones que debe tener en cuenta un
abogado al momento de estimar sus honorarios profesionales.

Análisis de Ley del Tribunal Supremo de Justicia


De conformidad con el artículo 1 de la Ley, tiene por objeto establecer el marco normativo
que va a regular el régimen, la organización y el funcionamiento de nuestro máximo
Tribunal.
En el artículo 2 se indican varias premisas:
1. Ratifica que el Tribunal Supremo de Justicia es parte integrante del Sistema de Justicia,
tal como lo consagra el artículo 253 Constitucional y desarrollado en el artículo 2 de la Ley
del Sistema de Justicia.
2. De conformidad con lo esbozado en la Exposición de Motivos de
nuestra Carta Fundamental; y en los artículos 254 y 267 de sus disposiciones, se precisa el
carácter de máximo órgano que rige el Poder Judicial y que goza de autonomía funcional,
financiera y administrativa. En consecuencia, le corresponde la dirección, el gobierno y la
administración del Poder Judicial, inclusive la elaboración y ejecución de su presupuesto.
3. Confiere la Potestad de Inspección y Vigilancia de los Tribunales y de las Defensorías
Públicas. En desarrollo de lo previsto en los artículos 253 y 267 de la Carta Magna y en
concordancia con el artículo 3 de la Ley Orgánica de la Defensa Pública .
Por su parte, el artículo 3 de la Ley en comento reconoce como máxima instancia al
Tribunal Supremo de Justicia; es decir, que contra las decisiones emitidas por las Salas que
la integran, no se podrá interponer ni admitir recurso alguno, salvo las excepciones
previstas en la propia Ley. Así lo concibió el constituyentista, al manifestar en la
Exposición de Motivos de nuestra Constitución, que se constituye el Tribunal Supremo de
Justicia como el máximo tribunal de la República y el rector del Poder Judicial.
El artículo 4 de la Ley precisa que, el Tribunal Supremo de Justicia debe garantizar la
llamada Supremacía y eficacia de las normas y principios constitucionales, consagrada en
los artículos 334 y 335 de nuestra Carta Fundamental; a través del ejercicio de la
Jurisdicción Constitucional (Sala Constitucional) atribuida a nuestro máximo Tribunal, en
el artículo 266 (numeral 1) Constitucional.
Al efecto, es menester destacar que el Constituyentista en la Exposición de Motivos le
reserva la Potestad Constitucional al Tribunal Supremo de Justicia, para someter a todos los
poderes públicos al cumplimiento de la Constitución y al control de la legalidad de la
actuación administrativa; siendo ésta la función que debe cumplir el Poder Judicial, bajo el
tamiz de la Hermenéutica Jurídica como órgano máximo y último interprete Constitucional,
cuya exégesis en el contenido y alcance de las disposiciones, serán vinculante para las
demás Salas y Tribunales de la República.
En atención al ejercicio de la Jurisdicción Constitucional podemos indicar que el artículo
25 de la Ley en comento, establece las competencias de la Sala Constitucional, entre otras
podemos destacar:
1. Declarar la nulidad total o parcial de las leyes nacionales y demás actos con rango de ley
de la Asamblea Nacional, que colidan con la Constitución de la República.
2. Declarar la nulidad total o parcial de los actos con rango de ley que sean dictados por el
Ejecutivo Nacional, que colidan con la Constitución de la República.
3. Revisar las sentencias definitivamente firmes que sean dictadas por los tribunales de la
República, cuando hayan desconocido algún precedente dictado por la Sala Constitucional;
efectuado una indebida aplicación de una norma o principio constitucional; o producido un
error grave en su interpretación; o por falta de aplicación de algún principio
o normas constitucionales.
4. Revisar las sentencias dictadas por las otras Salas que se subsuman en los supuestos
indicados en el numeral anterior, así como la violación de principios jurídicos
fundamentales que estén contenidos en la Constitución de la República.
5. Revisar las sentencias definitivamente firmes en las que se haya ejercido el control
difuso de la constitucionalidad de las leyes u otras normas jurídicas, que sean dictadas por
las demás Salas del Tribunal Supremo de Justicia y demás tribunales de la República.
6. Conocer la demanda de normas y principios que integran el sistema constitucional.
El artículo 5 establece que el Tribunal Supremo de Justicia en la Prestación
del Servicio Público de Justicia, no podrá establecer tasas, aranceles, comisiones, ni exigir
pago alguno. Ello como consecuencia, del Principio y Derecho a la Justicia gratuita
consagrado en el artículo 254 Constitucional y reseñado en su Exposición de Motivos.
De acuerdo al artículo 7 el Tribunal Supremo de Justicia estará integrado por las Salas:
Constitucional, Político Administrativa, Electoral, de Casación Civil, de Casación Penal y
de Casación Social y la Sala Plena. Cada Sala estará conformada por 5 magistrados (as);
excepto la Constitucional que tendrá 7, a tenor de lo dispuesto en el artículo 8
Constitucional.
El Legislador previó la posibilidad de crear e instalar Salas Especiales para cada una de las
Salas, cuando se acumulen por materias cien (100) o más causas para que sean decididas; y
su funcionamiento será hasta que se decida la última de las causas, de conformidad con lo
preceptuado en el artículo 9 de la Ley en comento.
En el caso del quórum necesario para poder deliberar en cada Sala, el artículo 10 de la Ley
indica que es la mayoría absoluta de los miembros que la deban integrar.
A los efectos de la validez de las decisiones que emita nuestro máximo Tribunal, se
requiere el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros que la deban integrar,
según lo previsto en el artículo 11 de la Ley.
De conformidad con lo establecido en los artículos 17 y 18 de la Ley sujeta a análisis, cada
Sala contará con un Juzgado de Sustanciación el cual estará integrado por el Presidente de
la Sala, el Secretario (a) y el o la Alguacil. Es menester destacar que contra las decisiones
que emitan los Juzgados de Sustanciación, podrán intentarse las apelaciones
y recursos previstos en la propia Ley (artículo 97 de la Ley).
El artículo 26 de la Ley objeto a análisis, prevé las competencias de la Sala Político
Administrativa del Tribunal Supremo de la República, cuando revisamos cada una de ellas
podemos inferir que en forma expresa no se menciona, el conocimiento de los recursos de
apelación de las decisiones dictadas por los Tribunales Superiores en lo Contencioso
Tributario.
No obstante, como primera premisa debemos indicar que el referido artículo 26 de la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de la República, en el numeral 24, establece en forma
enunciativa, corresponde a la Sala Político Administrativa. “ Las demás causas previstas en
la Ley"
En este sentido, es menester destacar que el artículo 23 de la Ley Orgánica de la
Jurisdicción Contenciosa Administrativa , al establecer las competencias de la Sala Político
Administrativa, como órgano de la Jurisdicción Contencioso Administrativa (artículo 11 de
la Ley), señala que será competente para conocer las "demás causas previstas en la Ley
Cabe precisar que el artículo 12 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contenciosa
Administrativa, ubica a la Jurisdicción especial tributaria como parte de la Jurisdicción
Contenciosa Administrativa, excluyéndola de la aplicación del régimen previsto en la Ley,
y reconociendo en forma expresa, que el régimen aplicable es el previsto en
el Código Orgánico Tributario. En consonancia con lo señalado en el artículo 330 del
Código Orgánico Tributario , el cual establece un fuero especial a los Tribunales Superiores
de lo Contencioso Tributario, al precisar que su jurisdicción y competencia se ejerce en
forma excluyente de cualquier otro, prohibiendo el legislador la posibilidad de atribuírsela a
otro tribunal de diferente naturaleza.
En consecuencia, la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia es
competente para conocer el recurso de apelación, ejercido contra las decisiones emanadas
de los Tribunales Superiores de lo Contencioso Tributario, en virtud de la interposición del
recurso contencioso tributario contra los actos administrativos de contenido tributario
emitidos por nuestro Servicio, a tenor de lo dispuesto en el artículo 329 del Código
Orgánico tributario.
Ahora bien, el artículo 279 del Código Orgánico Tributario, señala que en cuanto
al procedimiento aplicable al recurso de apelación será el preceptuado en la ley del Tribunal
Supremo de la República.
El antiguo procedimiento contenido en el artículo 19 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia del 20-05-2004, fue sustituido por el procedimiento de segunda
instancia previsto en los artículos 87 al 94 Ley Orgánica de la Jurisdicción Contenciosa
Administrativa, los cuales establecen normas relativas a: el lapso de apelación, la forma de
oír las sentencias interlocutorias, la admisión, la remisión del expediente, las pruebas, la
fundamentación de la apelación y de la contestación, el lapso para decidir y la consulta de
la sentencia.
Sin menoscabo de la aplicación del contenido de las disposiciones establecidas en los
artículos 85 al 109 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, referidas a: los
principios del proceso, cuantía, requisitos para actuar, medios alternativos para
la resolución de conflictos, a la actuación de oficio, la identificación de la sala competente,
de las relativas a la notificación, la perención, del desistimiento, de las normas supletorias,
de las ponencias y del avocamiento.
Mención aparte a la norma relativa a la cuantía para poder apelar, la cual se sigue aplicando
lo señalado en el artículo 278 del Código Orgánico Tributario (causas que excedan de 100
UT para las personas naturales y 500 UT para las personas jurídicas) en virtud de lo
señalado anteriormente en el artículo 12 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contenciosa
Administrativa.
Por otra parte, el artículo 32 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, señala
que el control concentrado de la constitucionalidad únicamente corresponde a la Sala
Constitucional, siguiendo lo preceptuado en nuestra Carta Fundamental.
El artículo 33 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia destaca que, cuando las
otras Salas y los demás tribunales de la República ejerzan el control difuso de la
constitucionalidad, deben informar a la Sala Constitucional sobre los fundamentos y
alcance de la desaplicación que sea adoptada, para que proceda a realizar un examen
abstracto sobre la constitucionalidad de la norma.

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