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CURSO DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

UNIDAD 5.- PRIMEROS AUXILIOS


5.1. INTRODUCCIÓN
5.2. ACTUACIÓN ANTE UNA EMERGENCIA
5.3. SHOCK
5.4. REANIMACIÓN O RESUCITACIÓN
5.5. POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD
5.6. HEMORRAGIAS
5.7. FRACTURAS
5.8. QUEMADURAS
5.9. ACCIDENTES POR ELECTRICIDAD
5.10. CONVULSIONES

5.1. INTRODUCCIÓN
El principal cometido que pretende este módulo es el de inculcar los conocimientos
más elementales para ofrecer una ayuda eficaz a aquellas personas que han sufrido
cualquier tipo de accidente en el entorno laboral.
Pocas veces hay cerca de la persona accidentada personal médico con medios e
instrumental adecuado para atenderla. Con frecuencia, desde que se produce el
percance hasta que se atiende a la víctima, pasan minutos u horas. Pero ese tiempo es
esencial pues de cómo se presten los PRIMEROS AUXILIOS puede depender la salud, la
integridad física o la vida de las víctimas. De la forma que sean aplicadas la primeras
ayudas y de la decisión de hacerlo, va a depender, en algunos casos, algo tan radical y
dramático como la vida o la muerte del accidentado y en otros en que, lesiones que
pudieran provocar incapacidades permanentes, queden limitadas a lesiones que se
curen sin mayores daños.

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Los primeros auxilios no sólo cubren los casos de extrema gravedad y peligro de
muerte, sino la simple atención a una herida, por ejemplo, que no impide dejar la
actividad pero que puede ser motivo de infecciones y de otros problemas.

Por tanto, en los centros docentes debería existir un equipo de personas con
formación específica en primeros auxilios capaces de desempeñar dichas funciones en
caso de necesidad. Estas personas deben tener los conocimientos específicos y gozar
de unas cualidades personales como son la serenidad, sangre fría, seguridad y
autoridad.
Los objetivos de los primeros auxilios serán básicamente:
SALVAR VIDAS: En casos de percances graves, una actuación acertada y a
tiempo puede evitar la muerte de una o varias personas
EVITAR MÁS LESIONES Y PERJUICIOS: Si se sabe hacer, se puede detener un
proceso de daño y sufrimiento causados por un accidente y poner al lesionado
en las mejores condiciones para recibir más tarde una atención médica
adecuada.
PROTEGER DE RIESGO DE INFECCIONES Y OTRAS COMPLICACIONES. Uno de los
peligros de las heridas y quemaduras son las infecciones. Los primeros auxilios
pueden hacer que se eviten.
A continuación indicamos unas nociones básicas de actuación ante distintos tipos
de accidentes.

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5.2. ACTUACIÓN ANTE UNA EMERGENCIA


La actuación sobre un trabajador accidentado se conoce como "PAS" y comprende tres
acciones:

a) PROTEGER: en caso de accidente se debe permanecer tranquilo pero actuar con


rapidez.
Hay que evaluar el accidente en el lugar donde se ha producido. Se debe localizar a
todos los heridos, constatar cuales son los más graves y actuar sobre ellos. Antes de
actuar, debemos asegurarnos de que tanto nosotros como el accidentado estamos
fuera de todo peligro.

b) AVISAR: la persona que avisa debe expresarse con claridad y precisión. Decir desde
donde llama e indicar exactamente el lugar del accidente.
Hay que avisar a los servicios sanitarios de la existencia del accidente, activando así el
sistema de emergencia. Es importante expresarse con claridad y precisión. Con ello se
ganará un tiempo y eficacia en la atención del accidentado por parte de los
profesionales.

c) SOCORRER: Una vez que se han cumplido los dos pasos anteriores, se procederá a
comprobar lo que se puede hacer por el accidentado hasta que llegue la ayuda
especializada. Para ello se reconocerán sus signos vitales siempre por este orden:
1. Consciencia: hay que valorar su estado de conciencia a través de preguntas,
moviéndole los hombros, llamando repetidamente su atención…
2. Respiración: hay que percibir su respiración a través de los sentidos vista
(movimientos del pecho), tacto (aliento en las mejillas), oído (salida y
entrada de aire por la boca).
3. Pulso: la mejor forma es palpar la carótida deslizando dedos índice y medio
en el lado de la nuez.

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El orden de actuación debería tomar en cuenta la siguiente secuencia:

a) EVALUAR LA SITUACIÓN: Si existe riesgo para el socorrista o para el accidentado se


procederá a:
1. Anteponer la seguridad. Si se puede, se debe apartar el peligro de la
víctima; si no, apartar a la víctima del peligro.
2. Si las anteriores acciones son inseguras, se debe pedir ayuda de emergencia
y esperar su llegada.
Si no existen riesgos se debe pasar a la siguiente fase de la secuencia:

b) EXAMINAR AL ACCIDENTADO. Se debe determinar si el lesionado está claramente


consciente. Para ello debemos:
1. Evaluar las posibles lesiones y tratarlas como sea conveniente (lo veremos a
lo largo de este texto).
2. Solicitar ayuda si es necesario a algún compañero.

5.3. SHOCK
Puesto que el estado de SHOCK es un estado de máxima gravedad, comenzaremos
por su identificación y su posible tratamiento desde la atención de primeros auxilios:
a) DEFINICIÓN: El estado de shock consiste en la caída de la tensión arterial debido a
causas complejas, como consecuencia los tejidos y órganos vitales no reciben la
cantidad necesaria de oxígeno para conservar la vida, en el cuerpo se produce un
colapso (estado de inconsciencia).

b) CAUSAS:
1. Hemorragia grave.
2. Por congelación de tejidos.
3. Dolor intenso.
4. Infarto de miocardio.
5. Heridas importantes, intoxicaciones, etc.

c) SÍNTOMAS:
1. Piel pálida, fría y húmeda.
2. Piel de las manos color azulado.
3. Pulso rápido, débil o no se siente.

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4. Respiración débil y poco profunda.


5. Ojos con expresión vacía.
6. Pupilas dilatadas.
7. Presión sanguínea baja.
8. Si la persona está consciente siempre se siente indiferente y soñolienta,
puede hablar pero sus respuestas son tardías.
9. El shock puede producirse lentamente después de una lesión y no se
manifiesta hasta después de varias horas, pero en cambio, en una persona
que esté gravemente herida y haya perdido mucha sangre, se producirá
inmediatamente un shock.

e) TRATAMIENTO GENERAL DEL SHOCK:


1. Detención de la hemorragia: Si el shock es causado por hemorragias, se debe
detener ésta aplicando un apósito, elevando el miembro del herido, haciendo
presión sobre el punto apropiado y si es necesario aplicando un torniquete.
2. Control del dolor: Aliviar el dolor mediante una curación y vendaje correcto de la
herida o entablillando la fractura y colocando en una posición cómoda al herido.
3. Oxígeno: En caso de falta de oxigeno del herido, se practicará el boca a boca
siguiendo las instrucciones que daremos a continuación.
4. Aflojar la Ropa Apretada: Se debe aflojar la ropa alrededor del cuello, en la cintura
y en los demás lugares donde apriete. Desatar los cordones de los zapatos pero sin
quitarlos para evitar el enfriamiento.
5. Posición del paciente: Acueste al paciente en posición decúbito dorsal.

Levantando los pies más alto que la cabeza, esta posición ayuda a la afluencia de
sangre al corazón y encéfalo.
Cuando hay una lesión en el pecho o en la cabeza mantenga el cuerpo
descansando sobre la espalda, no levante los pies.

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Si pierde el conocimiento o está seminconsciente, ponerle de lado para evitar que


su propia lengua relajada cierre el paso del aire y le asfixie. Nunca darle de beber.

6. Es muy importante hablar al herido infundiéndole confianza, tranquilidad y control


de la situación. Taparle y procurarle calor.

5.4. REANIMACIÓN O RESUCITACIÓN


Las técnicas de reanimación y resucitación se deben emplear cuando la respiración
y la circulación de una persona se han detenido. Ambas situaciones producen el cese
del aporte de oxígeno en la sangre. El tiempo es vital; la falta de oxígeno en el cerebro
durante un periodo de cinco minutos es suficiente para producir lesiones irreversibles;
si esta falta persiste durante más tiempo, por lo general, se produce la muerte. Cuanto
antes se trate a la víctima más posibilidades tendrá de sobrevivir y menos serán los
daños que sufra.
Existen dos técnicas fundamentales para utilizar en estos casos:
a) RESPIRACIÓN ARTIFICIAL: se utiliza cuando la respiración espontánea se ha
detenido.
Los pasos a seguir son:
1. Debemos asegurarnos de que la vía respiratoria permanece abierta.
Comprobar que la cabeza de la víctima está levantada manteniendo una
mano extendida sobre su frente y dos dedos de la otra mano sujetando el
mentón por debajo. En ocasiones la propia lengua del accidentado obstruye
la vía respiratoria, de ahí lo de inclinar la cabeza hacia atrás.

2. Pinzar sobre la nariz y abrir la boca.


Cerrar la nariz para evitar la salida de aire al insuflar por la boca.
Abrir la boca del lesionado.
3. Emplear la respiración artificial.

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Tomar una profunda inspiración. Rodear los labios de la víctima con los
nuestros.
Realizar una inspiración.
Insuflar aire hasta que veamos cómo se eleva el pecho. Mantener la cabeza
inclinada y la barbilla arriba; retirar la boca y observar cómo baja el pecho.
Si lo hace de forma visible y por completo, se habrá dado una insuflación
efectiva.

Realizar dos insuflaciones efectivas.

4. Comprobar la circulación.
Mirar, escuchar y percibir signos de circulación durante no más de 10
segundos.
Si no percibimos signos de circulación, debemos iniciar la Reanimación
Cardiopulmonar (RCP).
Si hay circulación, continuar con la respiración asistida. Después de cada
diez insuflaciones, comprobar de nuevo la circulación. El ritmo de
insuflaciones será de UNA INSUFLACIÓN CADA 4-5 seg.
Para comprobar el pulso realizarlo en las partes laterales del cuello.

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b) REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP).


En caso de no percibir circulación sanguínea, se realizará una combinación de
respiración artificial con un masaje cardíaco externo.
1. Localización del punto de masaje.
El punto de masaje se encuentra en la mitad inferior del esternón, que es el
hueso central del tórax, al que van a parar las costillas. Para que nos demos
una idea exacta, trazando una línea imaginaria entre los pezones, el centro
de esa línea sería el punto de masaje.
Se utilizan las dos manos (en el caso de adultos) para tener la fuerza
suficiente para conseguir que el tórax baje de tres a cuatro centímetros en
cada compresión. Debemos poner una mano sobre otra con las palmas
hacia abajo enlazando los dedos y tener cuidado de no presionar con los
dedos sino con toda la palma.

2. Dar masaje cardíaco y respiración artificial alternativamente.


2 INSUFLACIONES CADA 15 COMPRESIONES
Apoyarse con los brazos rectos sobre la víctima. Aplicar las presiones
verticalmente sobre el esternón, y comprimir el pecho unos 4 o 5cm.
Debemos realizar 15 compresiones, a un ritmo de 100 por minuto.
Inclinar la cabeza de la víctima, elevar su barbilla y realizar dos insuflaciones
efectivas.
Otras 15 compresiones y, de nuevo, dos respiraciones.
Continuar con la RCP hasta que el servicio de urgencia se haga cargo, hasta
que la víctima se mueva o respire o hasta que no se pueda continuar por el
agotamiento.

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5.5. POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD


Cuando un accidentado se encuentre inconsciente la posición
adecuada es

1. Extender brazos y estirar piernas.


Arrodillarse al lado de la víctima. Quitarle las gafas y cualquier objeto
voluminoso de los bolsillos. Estirarle las piernas.
Situar el brazo de la víctima más próximo a usted de tal forma que dibuje un
ángulo recto con el resto del cuerpo, con el codo doblado y la palma de la
mano hacia arriba.

2. Colocar el otro brazo, mano y rodilla.


Desplazar el brazo más alejado sobre el pecho del herido y apoyar el dorso de
esa mano sobre la mejilla más cercana a usted.
Usar su otra mano para agarrar la rodilla lejana y levantarla hasta que el pie
quede apoyado en el suelo.

3. Girar el accidentado.
Con la mano de la víctima pegada mejilla, se debe tirar de la pierna más alejada
y hacer rodar al accidentado hacia usted.

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Situar la pierna superior de tal forma que cadera y rodilla permanezcan


dobladas en ángulos rectos.
Inclinar un poco la cabeza para que la vía aérea permanezca abierta.

4. Avisar a los servicios de emergencia.


Avisar al 112.
Alguien se quedará con la víctima mientras se busca a los servicios de urgencia.
Se debe controlar y anotar la evolución de los signos vitales.

5.6. HEMORRAGIAS
Se entiende por hemorragia la salida de sangre fuera del aparato circulatorio. Hay dos
tipos de pérdida: en la hemorragia externa, la salida de sangre se produce hacia fuera
del cuerpo a través de una herida en la piel y en la hemorragia interna, el flujo de la
sangre se vierte en el interior del mismo.

Ante cualquier tipo de hemorragia se debe actuar de la siguiente forma:


1. Tumbar al accidentado en posición horizontal con los miembros inferiores
elevados.
2. Buscar una hemorragia externa, a veces oculta por la ropa, deteniéndola
mediante compresión o torniquete.
3. Arropar al accidentado y evitar cualquier movimiento.
4. AVISAR AL SERVICIÓ DE URGENCIAS 112.

Actuación dependiendo del tipo de hemorragia:


a) HEMORRAGIAS EXTERNAS:
1. Compresión local: sobre el foco de sangre, colocaremos un tejido limpio y lo
fijaremos con vendas, presionaremos sobre ella con uno o dos dedos o con
la palma de la mano, dependiendo de la extensión de la herida.
2. Elevar el miembro herido por encima de la altura del corazón.
3. Si la hemorragia no cesa, habrá que recurrir a la compresión a distancia.

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Dependiendo de la localización de la herida y su situación respecto a


un vaso sanguíneo principal, hay varios puntos de presión: cuello
(carótida), hombro (retroclavicular), brazo (arteria humeral, cara
interna del brazo), muslo (arteria femoral, ingle) y pierna (arteria
poplítea).

Hay que presionar la arteria o vena contra el hueso lo más cerca


posible de la herida.
No se debe dejar de presionar nunca ese punto.
4. Si la hemorragia continúa hay un último recurso para detenerla; el
torniquete.
la eficacia de este método es máxima, pero su peligrosidad es muy
elevada: puede ser motivo de muerte súbita al retirarlo y siempre
hay un peligro de gangrena, que en ocasiones obliga a la amputación
del miembro.
ha de ser colocado entre la herida y el corazón. Una vez aplicado,
sólo puede quitarse en presencia de un médico.
Es de una importancia crucial, a través de escribir en un papel
grande prendido a la víctima o directamente en la piel, con
preferencia en la frente, la hora de aplicación del torniquete y su
lugar de colocación. A pesar de ellos, es preciso mantenerlo a la
vista, no ocultándolo con ropa u otros objetos.

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b) HEMORRAGIAS INTERNAS:
1. Estas hemorragias puede derivar sangre hacia el exterior a través de los
orificios naturales del cuerpo: boca, nariz, oídos, meato urinario y ano. En
otras ocasiones, simplemente queda acumulada en las cavidades interiores:
abdomen, tórax, etc.
2. No existen procedimientos de primeros auxilios para detener una
hemorragia interna masiva. Las hemorragias internas siempre conducen a la
víctima a un estado de shock. Aplicaremos el tratamiento básico anti-shock
que hemos mostrado con anterioridad.

5.7. FRACTURAS
a) DEFINICIÓN. Fractura es la rotura completa o incompleta de un hueso.

b) SÍNTOMAS.
1. Impotencia funcional
2. Dolor
3. Chasquido o crepitación
4. Hinchazón-tumefacción
5. Amoratamiento

c) TIPOS.
1. Fractura cerrada: cuando el hueso roto no produce un desagarro en la piel.
2. Fractura abierta: cuando el hueso atraviesa la piel y sale del cuerpo.

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D) ACTUACIÓN GENERAL.
1. Actuar con calma, la fractura, no suele representar una urgencia vital.
2. No movilizar a la víctima si no es perentoriamente necesario para evitar
agravar la fractura.
3. Cuando hay una fractura abierta, se debe cubrir la herida con apósitos
estériles antes de inmovilizarla para frenar la hemorragia.
4. En caso de ser afectada una la extremidad superior, retirar anillos, pulseras
y relojes.
5. Se deben explorar la movilidad, sensibilidad y pulso dístales.
6. Para inmovilizar de la fractura, se debe evitar la brusquedad en los
movimientos de la zona afectada o, de ser necesario, moverla en bloque y
mediante tracción.

D) TÉCNICAS DE INMOVILIZACIÓN.
1. La férula es el soporte rígido que abarca una articulación por arriba y otra
por debajo de la lesión (también a ambos lados).

2. La almohadillaremos para que los fragmentos del hueso roto no se muevan,


originando mayores destrozos.
3. Rellenar los huecos existentes entre la férula y la extremidad, con
materiales blandos para inmovilizar lo máximo posible el conjunto.

D) FRACTURAS DE CONSIDERACIÓN IMPORTANTE.


1. Fracturas de cráneo: se sospechará ante la observación de hemorragia nasal
u óptica o salida de líquido transparente (líquido cefalorraquídeo).

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2. Fracturas de columna vertebral: se sospechará si la persona no puede


mover alguna extremidad.
3. Actuaciones en ambas situaciones:
No tocar al accidentado, indicando a la persona que debe
permanecer inmóvil.
Avisar a los servicios sanitarios, para ser trasladado en condiciones
adecuadas.
Permanecer a su lado, controlando consciencia, respiración y pulso.

5.8. QUEMADURAS
a) DEFINICIÓN. Son las lesiones que el calor produce en el organismo.

b) FUENTES CALÓRICAS. Causantes de las quemaduras, pueden proceder de diversas


vías:
Sólidos calientes: planchas, hierros candentes, residencias...
Líquidos calientes: agua, aceite...
Cuerpos gaseosos: vapor de agua, cualquier forma de llama...
Sustancias químicas: sosa, ácido nítrico...
Radiaciones: solares, rayos X...Electricidad

c) EFECTOS. Las quemaduras, por todas las implicaciones que suponen, son las lesiones
más dolorosas, largas y difíciles de curar. Producen:

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Dolor: puede ser de una intensidad tan grande, que por sí solo
puede llevar a la víctima a sufrir un estado de shock.
Infección: la piel es una barrera para detener la acción de los
microorganismos, la quemadura es en realidad una destrucción de
esa barrera.
Deshidratación: la destrucción de la piel produce también pérdida
de líquido por parte de la sangre aumentando su viscosidad lo que
puede provocar serios trastornos en el organismo.

d) CRITERIOS DE GRAVEDAD. El pronóstico de una quemadura está en función de tres


variables:

1. Superficie afectada. Es el primer paso para valorar la severidad de una


quemadura. Para calcularla, se utiliza como método más sencillo la regla de
los nueve de Wallace, según la cual se divide la superficie corporal del
adulto en 11 áreas, cada una de las cuales supone el 9%

PORCENTAJE PORCENTAJE
AREA
NIÑO ADULTO

Cabeza y cuello 18% 9%

Cada extremidad superior 9% 9%

Cara anterior de tórax y abdomen 18% 18%

Espalda y nalgas 18% 18%

Cada extremidad inferior 13% 18%

Genitales l% l%

2. Profundidad. Directamente relacionada con la temperatura del


agente causante y el tiempo de duración del contacto con el
quemado. Según su profundidad, hay tres tipos de quemaduras:
Primer grado: son las más superficiales, las menos graves, la piel no
presenta signos de destrucción, sino de irritación y enrojecimiento.
Segundo grado: las lesiones de la piel tienen mayor profundidad y
aparecen ampollas.

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Tercer grado: la destrucción de la piel es profunda. Según su tamaño


y profundidad, suponen heridas de alta gravedad. Se forma una zona
de tejido destinada a desprenderse y que es de color negruzco.

3. Edad. Las quemaduras son más graves en los ancianos por su menor
capacidad de defensa y en los niños, por el mayor porcentaje de agua que
contienen sus tejidos.

e) TRATAMIENTO.
1. Quemaduras de primer grado: induciremos una bajada de temperatura con
agua fría o con hielo. Posteriormente se puede aplicar talco, compresas de
vinagre o cremas.
2. Quemaduras de segundo grado: si sospechamos que esta quemadura
tendría que ser atendida por un médico en un plazo breve, no le
aplicaremos ninguna pomada grasa y espesa. Nos encontraremos con una o
varias ampollas. Si está entera no se pinchará ni recortará, para evitar la
entrada de suciedad. Nos limitaremos aplicar un desinfectante
(mercromina, alcohol… ) por encima de la ampolla y rodearla con una
gruesa capa de gasa por encima. Si la ampolla está rota, la trataremos como
a una herida corriente.

3. Quemaduras de tercer grado: en este caso, la actuación del socorrista se


limitará a ser lo más sencilla posible. Si son quemaduras muy graves, nos
vamos a limitar a colocar un apósito estéril sobre la zona lesionada para

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aislar la herida del aire. Nunca intentaremos despegar trozos de vestido


adheridos a la piel abrasada. Administraremos algún analgésico para reducir
el dolor. Si el quemado está inconsciente o sus quemaduras son muy
graves, no debemos administrar nada por la boca. Si el accidentado no ha
perdido el conocimiento es conveniente darle a beber un vaso de agua con
un poco de bicarbonato sódico y una pizca de sal paqra prevenir la
deshidratación.

5.9. ACCIDENTES POR ELECTRICIDAD


a) DEFINICIÓN. Las lesiones eléctricas suceden en un cuerpo humano cuando este
cierra el circuito entre dos elementos que están sometidos a una diferencia de tensión,
lo que viene a decir que existe un punto de entrada y otro de salida de la corriente
eléctrica en ese cuerpo.

b) TIPOS Y ACTUACIÓN.
1. Accidente de alta tensión.
El accidentado casi nunca permanece en contacto con el conductor
electrocutante, sino que suele ser despedido a varios metros de la
zona de contacto.
La mayoría de las ocasiones se produce una muerte
instantáneamente por fulguración de centros vitales o fibrilación

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ventricular con graves quemaduras en los puntos o zonas de entrada


y salida de la corriente.
En las escasas ocasiones en que el accidentado no muere, las
maniobras de salvamento son tan peligrosas que sólo deben
realizarse por personal especializado, lo único que podemos hacer
es dar aviso y esperar su llegada.
2. Accidente de baja tensión.
Cortar la corriente.
Si no es posible separar al accidentado de la corriente, debemos
buscar algún elemento aislante no conductor y que esté seco.

Si no cuenta con respiración y pulso se debe proceder al RCP.

C) CONSECUENCIAS:
1. Muerte.
Muerte blanca. Se produce la detención instantánea de las
funciones cerebrales. Suele ser más habitual cuando ha sido la
cabeza la que ha recibido la corriente. No se puede hacer nada.
Muerte azul: se produce por asfixia o por fibrilación ventricular. La
actuación sobre estos heridos es la RCP.
2. Quemaduras. Su tratamiento es el mismo que en el capítulo anterior.

5.10. CONVULSIONES
Existen varios tipos de convulsiones y, por ello, todas requieren distintos tipos de
primeros auxilios. Por lo general, si una persona sufre un ataque convulsivo, hay unas
directrices generales en la forma de actuar:

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1) Ayude a la persona a recostarse en el suelo, colocándola de costado.


Durante una convulsión, una persona no puede controlar ni sus movimientos ni su
postura. Al recostarla en el suelo se minimiza el riesgo de que haya una lesión física. Es
también común que un individuo presente vómito durante un episodio convulsivo. Al
recostarlo sobre el costado se evita que se asfixie. Asegúrese de retirar los objetos que
pueden ser peligrosos para el individuo.

2) No coloque nada en la boca de la persona. Con frecuencia se cree que un individuo


puede tragarse la lengua durante una convulsión. Aún cuando es posible que pueda
morderse la lengua, esto casi nunca, puede provocar una lesión grave. Adicionalmente,
colocar algo en la boca de la persona representa un grave peligro de asfixia.

3) Si la actividad convulsiva dura más de cinco minutos, llame a los facultativos. La


mayoría de las convulsiones duran poco tiempo y son limitadas, pero en algunas
ocasiones pueden durar más tiempo.

4) Es necesario mantener la calma. Recuerde que la mayoría de las convulsiones duran


poco tiempo y se autolimitan. En pocos casos el individuo puede estar en peligro. Sin
embargo, si teme por la seguridad de alguien, pida ayuda inmediatamente. Háblele
con suavidad y tranquilidad a la persona que está sufriendo una convulsión hasta que

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ésta cese por completo. Permanezca con ella hasta que se encuentre completamente
despierta y consciente.

5) Si la convulsión se produce en el agua, usted debe sostener a esa persona durante la


convulsión. Debe asegurarse de que su cabeza esté inclinada de tal forma que su cara y
cabeza estén fuera de la superficie del agua. Ayúdele a salir del agua tan pronto como
sea posible. Una vez que esté fuera del agua, asegúrese que respire. Si no está
respirando, comience darle la respiración artificial inmediatamente y llame al 112.
Cualquier persona que ha tenido una convulsión debe someterse a una revisión
médica, aún cuando parezca que se encuentra bien después de la convulsión. Si ha
tragado mucha agua, podría existir daño cardíaco y pulmonar.

¿Cuándo debo llamar al 112?


Usted debe llamar al 112 cuando:
No tiene forma de saber si la persona tiene o no tiene epilepsia.
La persona que está teniendo la convulsión no tiene epilepsia, ya que esto
puede ser un signo de una enfermedad grave.
La persona que está teniendo la convulsión está embarazada, tiene diabetes,
está lesionada, o aparenta estar enferma.
La convulsión dura más de 5 minutos.
Empieza otra convulsión justo después de que la primera termina.
La persona tiene dificultad para respirar, parece estar lastimada, o si tiene
dolor.
La persona no está volviendo a la normalidad como generalmente sucede
después de que tiene una convulsión.

No es necesario llamar al 112 cuando:

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La convulsión termina después de algunos minutos;


El sujeto se despierta y comienza a respirar nuevamente en forma normal, y
Está completamente despierto y consciente después de un breve descanso

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