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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA
DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
POSTGRADO

TRABAJO ESCRITO

Maestrantes:

ING. José Marcano Marín


C.I.V-13.334.337
ING. Alexis Chirinos
Miquilena
C.I.V-12.021.073
INTRODUCCIÓN

Con la pérdida de la Primera República, Bolívar, junto a otros


patriotas, se refugia en la Nueva Granada, gobernada por
independientes, en donde organizaría las fuerzas para emprender la
Campaña Admirable, la cual sería parte de la larga guerra social, de
independencia, venezolana y suramericana. A la cabeza de 500
neogranadinos, en mayo de 1813, Simón Bolívar penetró el territorio
venezolano por los Andes. Fue el inicio de una cadena de éxitos
militares que convirtieron a Bolívar en el principal líder de la
emancipación, por ello, en Mérida, y posteriormente en Caracas, le
otorgaron el título de Libertador.
El 15 de junio, al llegar a Trujillo, realizó el Decreto de Guerra
a Muerte. Los resultados inmediatos fueron una serie de matanzas y
la radicalización de los bandos en pugna. El documento pretendía
cambiar la opinión pública mundial para que nuestra rebelión fuese
vista como una guerra de liberación nacional. Buscaba el apoyo de
los venezolanos, romper la indecisión reinante de apoyar el proceso
independentista. Expresó la necesidad de liberarse como país y la
urgencia de la unión para lograrlo. Pasó a ser un documento oficial
de la II Republica, es decir, que hizo la función de Constitución. Esto
sería una referencia de lo que ahora se ha dado a llamar Pueblo
legislador.
El Decreto de Guerra a Muerte es escrito en pleno desarrollo
de la Campaña Admirable. Es un documento de mucha
contundencia por las acciones que generó; pretendía unificar, por las
buenas o por las malas, a un pueblo vacilante ante dos opciones.
Simbolizó el odio patriótico contra el vasallaje externo. El Libertador

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lo que hizo fue admitir que existía una guerra a muerte con la fuerza
del terrorismo que había desatado Monteverde, para volcarla contra
los propios españoles, afirmando el incipiente sentimiento nacional
de los venezolanos.

DESARROLLO

EL DECRETO DE GUERRA A MUERTE

FRAGMENTOS DE LA PROCLAMA DE GUERRA A MUERTE

Simón Bolívar...a sus conciudadanos.

Tocado de vuestros infortunios, no hemos podido ver con


indiferencia a las aflicciones que os hacían experimentar los
bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña, y os han
destruido con la muerte: que han violado los derechos sagrados de
las gentes: que han infringido las capitulaciones y los tratados más
solemnes; y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo la
República de Venezuela a la más espantosa desolación. Así pues, la
justicia exige la vindicta y la necesidad nos obliga a tomarla. Que
desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que
lo infestan y han cubierto de sangre: que su escarmiento sea igual a
la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de
nuestra ignorancia y mostrar a las naciones del Universo que no se
ofende impunemente a los hijos de la América...

Todo español que no conspire contra la tiranía a favor de la


justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por
enemigo y castigado como traidor a la patria, y, por consecuencia,

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será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario se
concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestros
ejércitos con sus armas o sin ellas: a los que presten sus auxilios a
los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo
de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los
oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el gobierno
de Venezuela, y se unen a nosotros; en una palabra, los españoles
que hagan señalados servicios al estado, serán reputados y tratados
como americanos...

Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha


extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros
hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros
descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser
culpables, y sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido
hasta el presente, los autores de vuestros crímenes, han podido
induciros a ellos...

Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y


propiedad: el solo título de americanos será vuestra garantía y
salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros y no se
emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos...

Españoles y canarios, contad con la muerte, aún siendo


indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la
América; americanos, contad con la vida, aún cuando seáis
culpables.

El Decreto de Guerra a Muerte, fue un documento escrito por


Simón Bolívar en la ciudad de Trujillo el 15 de junio de 1813, durante
el proceso de restablecimiento de la República.

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Tras la publicación de su famoso “Manifiesto de Cartagena”,
en el cual Bolívar señala las razones por las cuales había caído el
estado republicano, decide que esta vez actuaría de una manera
diferente y no dejaría que el desorden volviera a apoderarse del
país.
Mientras Bolívar se encontraba en el camino de regreso
desde la Nueva Granada, actualmente conocida como Colombia, se
enteró de los acontecimientos que se habían estado desarrollando
durante su ausencia en Venezuela. Los oficiales realistas se habían
dirigido a diferentes ciudades de nuestro país, donde habían matado
a todos aquellos que simpatizaran con la causa republicana, ante los
numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde,
Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo
Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes
realistas luego de la caída de la Primera República. La matanza de
los republicanos por parte de los jefes españoles llegó a extremos
tales de provocar el rechazo de personajes adictos a la causa
monárquica. Uno de ellos fue el abogado Francisco de Heredia,
oidor y regente de la Real Audiencia de Caracas, quien pidió en
distintas formas que cesaran las ejecuciones, lo cual no sucedió. El
decreto de Guerra a Muerte es considerado por algunos como de
extrema crueldad y para otros como una necesidad ante los
crímenes de los realistas en esos días en que veían acercarse el
final de su dominación a los pueblos americanos.
Según el testimonio del propio Heredia relatado en
sus Memorias, un fraile capuchino de las misiones de Apure que
actuaba como uno de los partidarios de Monteverde, exhortó en una
ocasión «... en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no
dejasen vivo a nadie...» Bolívar en su Campaña Libertadora de 1813

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recibió información de la consumación de hechos como el relatado
por Heredia, lo que le llevó a expresar el 8 de junio en Mérida:
«Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte».
El Libertador, lleno de ira por las acciones de los realistas, y
viéndose obligado a tomar medidas para tratar de controlar la
situación, decide entonces publicar el Decreto de Guerra a Muerte.
En este documento habla sobre la venida de su ejército para
restablecer la república y sobre las medidas que había decidido
tomar el gobierno. Bolívar le asegura la libertad a todos los
americanos, sin importar si éstos habían conspirado contra la causa
patriota anteriormente. Por otra parte les advierte a todos los
españoles y canarios que serían pasados por las armas a menos
que obraran activamente por la libertad de América.
Luego del decreto de Bolívar de Guerra a Muerte, hecha en
Trujillo el 15 de junio de 1813, durante la proclama se muestra la
bandera oficial de la Campaña Admirable.

En una primera instancia esta manifestación fue considerada


por Bolívar como ley fundamental de la República, que luego
ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello,
mediante una proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813,

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acto que según algunos historiadores puede ser considerado como
un Segundo Decreto de Guerra a Muerte. Posteriormente, cuando
en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás
Boves y Francisco Tomás Morales, la matanza se hace más intensa
por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es
radicalizar la aplicación de la guerra a muerte. Derivado de esto se
produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas
y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814. En este último
año la guerra a muerte se recrudece, perdiéndose numerosas vidas
de ambos bandos. Asimismo, es en este contexto de destrucción en
el que cae la Segunda República.

En febrero de 1814 Juan Bautista Arismendi procedió a fusilar


a 886 prisioneros españoles en Caracas por orden directa de
Bolívar, número que se incrementó con enfermos del hospital de la
Guaira. Como consecuencia de esto, los españoles también
ajusticiaron varios distinguidos líderes republicanos entre 1815 y
1817.

Entre los años 1815, 1816 y 1817 la guerra a muerte se


extiende a la Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la
ejecuta con la mayor crueldad. Entre las numerosas víctimas de
Morillo se pueden destacar el científico Francisco José de Caldas,
los estadistas neogranadinos Camilo Torres y Manuel Rodríguez
Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares y Francisco José
García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto
de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de
la derogación de dicho instrumento.

FIN DE LA GUERRA A MUERTE

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En tal sentido, en su proclama de Ocumare del 6 de julio de
1816, expresó que: «...La guerra a muerte que nos han hecho
nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los
que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá
la muerte fuera del campo de batalla»; lo cual obviamente
buscaba humanizar la contienda militar. Finalmente, el 27 de
noviembre de 1820 en Santa Ana de Trujillo, se firmó un Tratado de
Armisticio entre España y la recién constituida Gran Colombia, por el
que se acordó un cese al fuego por 6 meses, y al día siguiente, el 28
de noviembre se firmó un Tratado de Regularización de la Guerra en
el que ambos bandos se comprometían a respetar los derechos de
los combatientes, e incluso realizar cambios de prisioneros.

La guerra se reanudó antes de lo acordado, a partir del 28 de


abril de 1821. Sin embargo, el 24 de junio de 1821 se selló la
independencia de Venezuela del imperio español con la victoria
patriota en la Batalla de Carabobo, y el último remanente de las
fuerzas realistas fue derrotado en la Batalla Naval del Lago de
Maracaibo el 24 de julio de 1823.

CONCLUSIÓN

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BIBLIOGRAFÍA

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