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EL TERAPEUTA “TONTO”

El terapeuta no debe saberlo todo, cuanto mas tonto sea mas sabio será para
apoyar. Como decia Lacan : “somos sujeto supuesto saber” los pacientes nos
ponen en ese sitio claro pero al terapeuta tonto le importa mas el paciente que
lo que el paciente piense del terapeuta.

Es mejor preguntar todo lo que no entendemos y no lo demos por supuesto. Asi


me puedo hacer responsable solo de lo que veo y escucho de esta persona.
no puedo ahorrarle palabras que hablan de su sentir.

LOS MIEDOS DEL TERAPEUTA

En todos los terapeutas que comienzan aparecen dos emociones principales:


una es la alegria de comenzar y poner aprueba sus conocimientos y por fin
poder ayudar a las personas.

La otra emoción es el miedo. El miedo de equivocarse, el miedo de no saber.


yo creo que el miedo mayor lo siente el paciente al comenzar contestando una
serie de preguntas y abrir su mundo interno ante un desconocido.

Es precisamente esto que debemos aprovechas para hacernos cargo de su


confusión, su dolor, Para mi es muy importante la supervisión, donde otro
profesional con mas experiencia nos ayude a ver donde vamos. Incluso la
recomiendo antes de recibir el primer paciente y poder tener elementos en
cuanto al encuadre, las primeras sesiones, las comunicaciones para las citas, y
el espacio de atención.

Estas sesiones no serian generalizadas sino sobre las preguntas mas


particulares de cada uno.
El paciente necesita saber y sentir que al menos uno de los dos está seguro
que la terapia funcionará.

Cada paciente tiene derecho a no confiar en el tratamiento hasta que hayan


transcurrido varias sesiones.
Para mi demasiada confianza es hasta peligrosa porque idealizan y luego se
les cae el ideal y esto puede obstaculizar después.

Que manifiesten sus dudas es muy válido lo importante es que yo le exprese


que confío en el proceso y ya tendrá mas tiempo para confiar en los cambios.

Los pacientes pueden asustar sobre todo cuando lloran después de varios
encuentros, no esas lagrimas de crisis agudas del comienzo, que son mas
frecuentes. esto no es nada raro esto surge cuando se da cuenta de algo que
da mucho dolor y asi se logre desahogar para que en el vacío puedan carecer
nuevas posibilidades.

Cuando un paciente habla de sus intentos de suicidio en mejor ponerle mucha


atención antes que evitar el tema. Esto para que le demos la oportunidad de
mirar otra posibilidad y yo les digo que antes de cualquier intento me llamen y
alli estaré para ayudar.

Otro miedo común es ante una crisis sicótica, yo les digo que pase lo que pase
ahi estaré apoyándole y luchando para vencer.

QUE DECIR EN LAS SESIONES

Se dice que los sicólogos debemos dar interpretaciones, leer la mente


Y hacer revelaciones al otro, para eso estudiamos no?

Pues yo diria que importa menos lo que se dice que el clima de confianza y la
empatia que se logre en el encuentro.

En cada encuentro es como darle el soporte materno para poder crecer eso
creo que es una terapia.

CLIMA EMOCIONAL

Es fundamental en cualquier tipo de ayuda la escucha atenta y esto se logra


cuando tenemos una persona al frente y no estar apuntando lo que dice,
porque perdemos la presencia total del que demanda nuestra atención.

Otro aspecto son las interferencias externas, no contestemos teléfono mientras


estamos en sesión aunque la persona diga que no le molesta. Protejamos su
espacio al máximo.

Las interferencias internas también son un problema a resolver. Y estas son los
propios problemas que tenemos, si tomamos conciencia de cuando nos
ausentamos o interpretamos desde nuestros prejuicios, podremos dejar mas
libre el fluir de la comunicación.

Es importante que el paciente sienta que confiamos en él, en sus recursos


aunque veamos que tiene muy pocos.

Recopilación: Docente Álvaro Cardona temas del libro “Las cartas a pedro,
orientaciones para un terapeuta que comienza”. Loretta Cornejo
HACERSE UN HUESO EN EL CORAZÓN

“No puedo más, hasta aquí llegué.” Hay momentos en que uno ve el dolor del
mundo, o el propio dolor, y no desearía seguir adelante. Esto implica un
desafío para la persona lúcida y abierta: los sabios tibetanos le
llamaban "hacerse un hueso en el corazón", es decir, un eje que lo
mantenga resistente y sensitivo a la vez; ésos son los corazones que hacen
falta para que, justamente, haya menos dolor en el mundo. Des-corazonarse
implica padecer de un mal que algunos pueblos originarios llamaban “pérdida
del alma”: la persona se desconecta de su núcleo vital. Nuestro idioma lo
dice claro: se des-anima; y siente impotencia, frustración, descreimiento,
desesperanza. Pero... cuidado!! La evolución (la propia y la de la Humanidad)
se mide en trechos más largos que lo que ese desánimo nos haga ver.

Y es que... el Camino es, más que un sendero, una escalera: la vamos


subiendo trabajosamente, y cada escalón tiene sus propios desafíos, desde un
nivel de conciencia más amplio (como quien, al ir escalando una montaña,
ve con más perspectiva lo que queda abajo, en el valle). Cuando ya no nos
alcanza el aliento para seguir ascendiendo (o sea, estamos des-alentados) es
necesario permitirnos tomar un respiro, pedir ayuda, y estar atentos a no
dejarnos envolver por las voces que incitan a detenerse, a volver atrás, a
claudicar... Son engañosas! La vida va hacia adelante, y bajar los brazos es
desperdiciar la lucidez y la sensitividad: nuestro patrimonio interno más
preciable.

Para conservar resistente ese "hueso en el corazón" necesitamos nutrirlo con


las sustancias que segregan los que no han desistido: aquéllos que con su
verbo y con su obra, con su coherencia vital y aún con sus actos más
cotidianos, nos ofrecen su mano para que sigamos subiendo la escalera, y nos
dan ganas de darles a su vez nuestra mano a otros. Por eso queremos hoy
compartirte lo que el poeta español José Agustín Goytisolo escribió para darle
aliento a su hija; un aliento que le durara para siempre...

PALABRAS para JULIA

"Tú no puedes volver atrás


porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido;
yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado;
entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Un hombre solo,
una mujer,
así, tomados de uno en uno
son como polvo,
no son nada;
pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres;
tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos;
entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo;
la vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección


y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio;
perdóname no sé decirte nada más,
pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino,
y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso. "

Cuál es tu escalera para continuar el camino de crecimiento?


Quienes son esas personas que te dan una mano para seguir por la
escalera de la evolución?
Cual es tu manera de asumir del desaliento? y como ayudas a los demas
en este tipo de crisis?
Recopilación : Alvaro Cardona

Aprende todo lo que se puede saber

Había una vez una mujer que se retiró a una cueva en las montañas con un
gurú. Quería, decía ella, aprender todo lo que pudiera saber. El gurú le dio
montones de libros y la dejó sola para que pudiera estudiar. Cada mañana, el
gurú regresaba a la cueva a verificar el progreso de la mujer. En su mano
llevaba un pesado bastón de madera. Cada mañana le hacía la misma
pregunta:

“¿Ya has aprendido todo lo que se puede saber?” Cada mañana, la respuesta
de ella era la misma. “No”, decía, “no lo he hecho”.
El gurú entonces le pegaba en la cabeza con su bastón.

Esta escena se repitió durante meses. Un día el gurú entró en la cueva, hizo la
misma pregunta, escuchó la misma respuesta y levantó su bastón para
pegarle de la misma manera, pero la mujer cogió el bastón del gurú, parando
su golpe en el aire.

Aliviada de haber dado fin a los golpes cotidianos, pero temerosa de la


represalia, la mujer volvió la vista hacia el gurú. Para su sorpresa, el gurú
sonrío. “Felicidades”, le dijo, “te has graduado. Ahora sabes todo lo que
necesitas saber.”

“¿Cómo es eso?”, preguntó la mujer.

“Has aprendido que nunca aprenderás todo lo que se puede saber”, le


contestó. “Y has aprendido a parar el dolor.”
Cómo sabes que has parado el propio dolor? Cual es tu herida que aún
no se ha sanado?
Que puede estar mejor en tu vida, para tener mas plenitud?
Recopilación:
ALVARO D.CARDONA M.
Psicologo U.S.B.
Psicologia Clínica
Celular: 310 434 12 43
Mi web: http://eneagrama1.webng.com/
Correo Electrónico: adcardonam@ucn.edu.co
En messenger:
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