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Comisión Europea

Dirección General de Comunicación


Texto original terminado en mayo de 2009

Una oportunidad y un desafío


La migración en la Unión Europea

Históricamente, la Unión Europea ha atraído a millones de inmigrantes. La mayoría de ellos llegan


legalmente, pero no todos. La inmigración supone para Europa tanto una oportunidad como un
desafío. Los inmigrantes legales son necesarios para cubrir las lagunas de mano de obra de la UE,
donde la población autóctona envejece y la tasa de natalidad disminuye. Sin embargo, la UE necesita
poner freno a la inmigración ilegal y cooperar con otros países para organizar la repatriación
voluntaria de los inmigrantes ilegales. La UE tiene también el deber de proteger a los solicitantes de
asilo auténticos que huyen de persecuciones o de daños graves. El objetivo de los dirigentes europeos
es concebir una estrategia común para hacer frente a los desafíos y aprovechar las oportunidades. Por
eso han aprobado un Pacto Europeo sobre Migración y Asilo.

Unión Europea

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Índice

Tradición de apertura

Un imán para los inmigrantes

La inmigración legal nos interesa a todos

No a la inmigración sin integración

Reducir la inmigración ilegal

Asilo: el deber de proteger

Compartir responsabilidades

Otras lecturas sobre este tema

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Tradición de apertura

La coherencia de las cifras

En el tema de la inmigración existen puntos de vista radicalmente opuestos. Mientras que los
dirigentes empresariales de muchos países de la Unión Europea (UE) piden más trabajadores
inmigrantes para cubrir puestos vacantes, otras voces afirman que la UE está inundada de inmigrantes
irregulares. A veces es difícil encontrar cifras fiables, y a menudo estas se malinterpretan.
Presentamos aquí en contexto las cifras relativas a los principales tipos de inmigrantes.

En 2007 se habían establecido legalmente en los 27 países de la UE 18,5 millones de inmigrantes de


países no comunitarios (llamados «nacionales de terceros países»), lo que equivale aproximadamente
al 4 % del total de la población.

En torno a 9 millones de ciudadanos de la UE vivían en un país de la Unión diferente del suyo de


origen.

En comparación, los inmigrantes ilegales constituyen una pequeña minoría. Aunque, por definición,
no puede haber cifras oficiales, las estimaciones de la Comisión Europea sugieren que al menos 4,5
millones de personas residen ilegalmente en los Estados miembros de la UE. Cada año se detienen a
unas 500 000 en toda la Unión.

Los solicitantes de asilo son aún menos. Su número se encuentra en el nivel más bajo desde hace más
de una década, con una media ligeramente superior a los 200 000 al año.

En la UE, la inmigración es y seguirá siendo una realidad de la vida cotidiana. Los inmigrantes
forman parte del tejido económico y cultural de la Unión Europea. Están presentes en todos los
niveles de la población activa, cubriendo lagunas que los nativos no pueden cubrir, lo que incluye
tanto a especialistas en TI muy cualificados, enfermeras y otros profesionales de la sanidad como a
trabajadores que desempeñan tareas que los ciudadanos de la UE ya no quieren realizar. El desafío
consiste, pues, en asegurarse de que la inmigración nos beneficia a todos: a los ciudadanos y la
sociedad de la UE, a los inmigrantes y sus familias y, en la medida de lo posible, a los países de
origen.

Cada Estado de la UE es libre de identificar el número y el tipo de trabajadores inmigrantes que


necesita y de emitir sus permisos de trabajo y de residencia. Los países de acogida son también
responsables de integrar a los inmigrantes y a sus familias en su nuevo país. Pero la inmigración es un
asunto delicado. La UE y sus miembros están de acuerdo en que requiere una gestión cuidadosa y más
cooperación.

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Enfrentarse a la inmigración ilegal

La inmigración ilegal en la UE se debe reducir, tanto por sus muchas consecuencias negativas como
por sus vínculos con grupos delictivos y con traficantes de seres humanos. Esto dificulta la
identificación de los refugiados auténticos. Con frecuencia, las personas que se desplazan lo hacen en
grupos mixtos, formados por inmigrantes en busca de una mejor vida en Europa y gente que huye de
persecuciones y de graves violaciones de los derechos humanos.

La inmigración ilegal y la publicidad de que es objeto aumentan la preocupación de algunos países y


regiones de la UE en cuanto a cuestiones de seguridad y humanitarias. Por ello, los Estados miembros
de la Unión Europea colaboran para disuadir de la entrada ilegal en la Unión y para alcanzar acuerdos
sobre cómo devolver a sus países de origen a quienes, a pesar de todo, llegan en esta situación.

Protección de los solicitantes de asilo

Los países de la UE tienen una larga tradición como puerto seguro para los solicitantes de asilo
legítimos, a quienes, en virtud del derecho internacional, además deben proteger. El derecho al asilo
está garantizado por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea adoptada en 2000.
Los gobiernos nacionales ya han tomado diferentes medidas para asegurarse de que quienes buscan
protección en la UE reciben un trato justo y eficaz. Las normas de la UE armonizan los
procedimientos nacionales sobre cómo tramitar las solicitudes de asilo. Establecen unas pautas
mínimas sobre la recepción de solicitantes de asilo, así como unos criterios fijos para quienes tienen
derecho a protección internacional. De este modo, se distingue entre quienes tienen una necesidad
auténtica de protección y aquellos que han decidido desplazarse para mejorar su nivel de vida.

De hecho, los países de la UE han conseguido un acercamiento mayor en la definición de una política
común sobre el asilo que en la cuestión, más compleja y amplia, de la inmigración.

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Un imán para los inmigrantes
Durante más de 400 años, oleadas de emigrantes de Europa llegaron a América del Norte y del Sur,
Australasia y, en menor medida, África. Iban en busca de una vida mejor para ellos mismos y para sus
familias, o huyendo de persecuciones políticas o religiosas en su país. Ahora son los países de la UE
los que actúan como un imán, pues su prosperidad y su estabilidad política atraen a gente de otros
países.

Cuando los países de Europa occidental se estaban recuperando de la Segunda Guerra Mundial,
invitaron a los inmigrantes de las regiones vecinas y de sus antiguas colonias a impulsar a la mano de
obra local en la expansión que sus economías experimentaron durante los años cincuenta y sesenta.
Los inmigrantes que entonces llegaron y los que les siguieron han ayudado a crear la próspera UE que
hoy conocemos.

También ha habido algunos movimientos internos dentro de las fronteras de la UE, pues sus
ciudadanos tienen derecho a circular y residir libremente en la Unión Europea.

Mayor afluencia

En los últimos años, al aumentar la brecha existente entre los países ricos y los pobres y crecer el
número de conflictos locales y regionales a las puertas de Europa y en otros lugares, ha crecido el
número de personas que llegan de más allá de las fronteras de la UE. También ha influido la mayor
facilidad para viajar.

Al cambiar el siglo, la migración neta en la UE estaba muy por debajo de un millón al año; en cambio,
actualmente la cifra media anual está cercana a 1,75 millones.

Sin embargo, las estadísticas sobre migración neta son solo indicativas. Captan la diferencia entre el
número de llegadas a la UE y el número de residentes que se van, pero no distinguen entre
inmigrantes económicos y otros nuevos residentes, como estudiantes u otras personas que llegan por
razones no económicas.

En los últimos años, la mayor parte de los nuevos permisos de residencia ha sido para familiares de
inmigrantes ya residentes (en torno al 35 %), seguidos por los nuevos trabajadores inmigrantes (28 %)
y los estudiantes (15 %).

De los 18,5 millones de nacionales de terceros países que residen legalmente en la UE, la mayor parte
proceden de Turquía (2,3 millones), Marruecos (1,7 millones), Albania (0,8 millones) y Argelia (0,6
millones). El número de residentes nacidos en el extranjero es mayor. Muchos inmigrantes obtienen la
nacionalidad de su país de acogida y desaparecen de las cifras.

Libre circulación de los ciudadanos de la UE

Todos los ciudadanos de la UE tienen derecho a vivir y trabajar en otro país de la Unión. Esta es una
de las ventajas más tangibles que les brinda la pertenencia a la UE. Para algunos, ha significado
desplazarse de países más pobres a otros más ricos, generalmente del noroeste de Europa, con el fin de
beneficiarse de mejores salarios y condiciones de vida. Pero los desplazamientos no son en un solo
sentido: muchos migrantes han optado por moverse en dirección contraria y cambian el clima riguroso
del Mar del Norte o del Báltico por las orillas templadas del Mediterráneo.

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Hasta hace poco, el número de ciudadanos de la UE que se desplazaban al extranjero era
relativamente pequeño. Pero la migración económica del este al oeste aumentó tras las ampliaciones
de 2004 y 2007, debido a la brecha existente en términos de riqueza entre los nuevos miembros, más
pobres, y el resto de la Unión. Las regiones más ricas de la UE de 27 miembros lo eran nueve veces
más que las más pobres y tenían puestos de trabajo vacantes. Los migrantes de Polonia y los Estados
bálticos se dirigieron a Alemania, Irlanda, Suecia y el Reino Unido, mientras que los rumanos, por
razones culturales y lingüísticas, buscaron trabajo en Italia y España.

Pero la tendencia se ha frenado: la crisis económica de 2009 ha reducido el número de puestos de


trabajo vacantes en los países de llegada y, además, la brecha entre ricos y pobres que separaba a los
antiguos y los nuevos Estados miembros de la UE está menguando, lo que anima a algunos migrantes
a volver a casa. Al principio, ciertos países de la UE limitaron la afluencia de trabajadores de los
nuevos Estados miembros, pero estas restricciones temporales se han ido eliminando gradualmente.

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La inmigración legal nos interesa a todos
La UE necesita más trabajadores de fuera. Son esenciales para garantizar el crecimiento económico y
la prosperidad, y lo serán aún más en los años venideros, a medida que la población de la Unión
envejezca y la población activa disminuya. Este envejecimiento es una tendencia a largo plazo que se
habrá de abordar aunque durante la crisis económica de 2009 crezca el desempleo.

Los inmigrantes, y en especial los cualificados, desempeñarán un papel importante a la hora de


mantener unos niveles de empleo elevados, realizar trabajos básicos y ayudar a financiar las pensiones
de los ancianos, cada vez más numerosos.

Pero la inmigración solo puede dar una parte de la respuesta. Se han de estudiar otros modos de
reaccionar al envejecimiento de la población y a la disminución de la población activa, como
aumentar las tasas de natalidad y posibilitar la entrada de más personas en el mundo laboral,
especialmente mujeres, facilitando la combinación de la vida laboral y la familiar. También podemos
animar a la gente a que trabaje durante más tiempo, ofreciéndole educación y formación permanentes.

Manos a la obra: primeras medidas

En la Unión Europea, cada Estado miembro establece su propia política nacional de inmigración. Es
libre de decidir los procedimientos de entrada, los tipos de trabajo disponibles para los inmigrantes,
sus países de origen y a cuántas personas permitirá inmigrar. No obstante, los dirigentes de la UE han
reconocido que la inmigración constituye una prioridad común y que sus países afrontan desafíos
similares. Por ello han decidido coordinar los aspectos más destacados de la política de inmigración.

Estos aspectos incluyen la inmigración legal y la integración de los inmigrantes y sus familias en las
estructuras económicas y sociales locales. También han acordado un planteamiento común para
abordar el mayor problema de la inmigración ilegal: cómo interceptarla y devolver a los inmigrantes
ilegales a sus países de origen, así como una cooperación más estrecha con los países de tránsito y de
origen.

En relación con la inmigración legal, la UE ha introducido un conjunto de normas comunes para la


reunificación familiar. Estas normas permiten a los familiares directos (el cónyuge y los hijos de la
pareja que no sean adultos) reunirse con un inmigrante que lleve legalmente establecido en un país de
la UE un mínimo de un año. Cada país puede ampliar el ámbito de aplicación de la ley si desea incluir
a los padres del inmigrante y a otros hijos solteros.

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Una segunda disposición legal de la UE especifica que tras cinco años de residencia en un país, el
inmigrante puede solicitar el estatuto de residente de larga duración, que le permitirá, entre otras
cosas, aceptar un empleo o seguir una formación profesional en otro país de la UE. Otros actos
legislativos establecen condiciones comunes para la admisión de estudiantes e investigadores en la
Unión.

Escasez de competencias

Algunos países de la UE han introducido sistemas nacionales para atraer inmigrantes cualificados y
muy cualificados a ciertos sectores. Estos sectores incluyen las tecnologías de la información y la
ingeniería, donde los ciudadanos comunitarios cualificados no son suficientes para cubrir los puestos
vacantes. La UE está trabajando para establecer este sistema en toda la Unión. Ello significaría ofrecer
a los inmigrantes muy cualificados una entrada rápida, un permiso de residencia reconocido en toda la
UE (tarjeta azul de la UE), unas condiciones de residencia favorables y la posibilidad de desplazarse
de un país de la UE a otro tras dos años de residencia inicial.

Beneficios para ambas partes

El flujo de migrantes a la UE beneficia también a los países de donde vienen. El dinero que los
trabajadores envían a su casa puede ser una aportación considerable a los ingresos de la familia e,
indirectamente, a los estatales; es muy importante, por ejemplo, en algunos países de África occidental
como Ghana, Senegal y Malí. La emigración a Europea puede actuar también como una válvula de
seguridad, al reducir el desempleo local y las tensiones sociales potenciales, especialmente entre los
jóvenes sin trabajo. Los emigrantes que vuelven han adquirido aptitudes y conocimientos que quedan
a disposición de su país de origen.

La UE está estudiando diferentes maneras de evitar la fuga de trabajadores cualificados de los países
pobres. Una posibilidad es la «migración circular», que permitirá a los inmigrantes venir a la UE a
trabajar y desarrollar sus aptitudes a condición de que, tras un periodo de tiempo determinado,
vuelvan a sus países de origen y pongan allí en práctica las aptitudes desarrolladas. Más adelante,
estas personas podrían, si así lo desean, pasar otro periodo en la UE.

Por otra parte, los inmigrantes suelen tener un nivel educativo más elevado que la sociedad que los
acoge. Según un estudio realizado por la OCDE en 2007, el 20 % de los nativos de países
desarrollados posee un título universitario, frente a casi el 25 % de los trabajadores inmigrantes. Si los
países europeos no disponen de una política de inmigración responsable y reconocida, los migrantes
corren el riesgo de trabajar en puestos menos cualificados de los que corresponderían a su formación,
y perder así sus aptitudes.

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No a la inmigración sin integración

Descubrir nuevos talentos

Una organización no gubernamental portuguesa, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), se dio cuenta
de que los empleos de muchos de los trabajadores inmigrantes que asistían a sus cursos de lengua no
se correspondían con sus cualificaciones académicas. En particular, vieron que cierto número de
trabajadores, la mayoría de los cuales trabajaban en el sector de la construcción, poseían
cualificaciones médicas. Entre los inmigrantes, que procedían principalmente de Rusia, Ucrania y
Moldova, había médicos generalistas, pediatras, cirujanos y otros especialistas.

En asociación con otra organización voluntaria, la Fundación Calouste Gulbenkian, el JRS puso en
marcha un programa para que se reconocieran las cualificaciones de los médicos. El programa incluía
cursos en la facultad de medicina, prácticas en hospitales, un examen y la inscripción en el Consejo
Médico Portugués. A resultas de ello, en la actualidad más de 100 de estos doctores están practicando
oficialmente la medicina en Portugal.

Para que una política de inmigración funcione, es necesario que cuente con estrategias de integración.
Los dirigentes de la UE han acordado un conjunto de principios comunes para integrar a los
inmigrantes no comunitarios. En ellos se reconoce que la integración es un proceso bidireccional, en
el que los inmigrantes y los residentes locales forjan el respeto mutuo y la tolerancia basándose en una
relación constructiva.

Pero la integración tiene un lado práctico. A nivel regional o local, los países de la UE ofrecen a los
inmigrantes cursos de lengua, les ayudan a encontrar trabajo y un lugar donde vivir, proporcionan
educación a sus hijos y les dan acceso a los cuidados sanitarios. Otras iniciativas incluyen el reciclaje
de los trabajadores adultos, las acciones dirigidas a impedir la discriminación y la promoción del
empleo para las mujeres inmigrantes.

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Los países de la UE también ofrecen cursos de orientación cívica, a menudo en la propia lengua de los
inmigrantes, para familiarizarlos con los usos jurídicos, administrativos y culturales de sus nuevos
países de acogida.

Centrarse en los niños y los jóvenes

La educación y la formación son herramientas esenciales para ayudar a los inmigrantes a hacer un uso
pleno de su potencial profesional y a participar activamente en la sociedad. Los programas educativos
y de formación de la UE reconocen este hecho. Los niños y jóvenes inmigrantes suelen tener en la
escuela resultados inferiores a los de los otros alumnos. Se están haciendo esfuerzos adicionales para
enfrentarse a este hecho. También hay iniciativas dirigidas a ayudar a los jóvenes desfavorecidos de
las comunidades inmigrantes a integrarse más fácilmente en la sociedad y en un entorno de trabajo.
Ello se logra mediante actividades educativas, deportivas y culturales.

Respeto mutuo y tolerancia

El verdadero propósito de la integración es construir el respeto mutuo y la tolerancia, con el fin de


crear una sociedad cohesiva dentro de los límites bien definidos por la legislación y los valores
comunes de la Unión Europea.

Un modo de hacerlo es sensibilizar a las comunidades locales en cuanto al grado en que los
inmigrantes contribuyen al desarrollo económico y social de la UE y a su diversidad cultural. Los
empresarios inmigrantes, por ejemplo, crean empleo y aportan nuevas ideas de productos, flexibilidad
y un conocimiento real de los diferentes grupos de clientes que existen en un mercado cada vez más
diverso. Diferentes países de la UE han establecido programas de apoyo a los empresarios de
comunidades inmigrantes y minorías étnicas.

Con poco se puede hacer mucho

Un programa de la ciudad italiana de Turín, con un presupuesto anual de solo 120 000 euros, ayudó a
poner en marcha entre 2000 y 2007 casi 500 nuevas empresas dirigidas por inmigrantes, la mayor
parte en los sectores de la construcción y los servicios. La tasa de supervivencia dos años más tarde
superaba el 85 %.

El programa, ejecutado por la Confederación Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (CNA),


ofrecía diferentes servicios para mejorar las aptitudes comerciales y de gestión de los inmigrantes,
potenciar su acceso a la financiación y ayudarles a cumplir los requisitos legales, administrativos y
fiscales locales. También ofrecía asesoramiento sobre seguros y contratos, así como cursos de italiano
comercial.

El programa ha tenido tal éxito que se ha reproducido en todo el país: 25 oficinas provinciales de la
CNA están ejecutando actualmente programas similares.

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Reducir la inmigración ilegal
La reducción de la inmigración ilegal a la Unión Europea es una tarea prioritaria. Dado el carácter de
este fenómeno, no se dispone de cifras exactas: la Comisión Europea estima que hay al menos 4,5
millones de inmigrantes ilegales repartidos por toda la UE, si bien otras fuentes sugieren cifras
superiores.

La construcción, la agricultura, el trabajo doméstico, la limpieza y el catering son los sectores


económicos que dan trabajo a la mayoría de los inmigrantes que residen ilegalmente en la UE. Los
países de la UE han establecido unas normas comunes para contrarrestar la atracción que la
disponibilidad de trabajo ilegal ejerce en los inmigrantes ilegales. Estas normas incluyen medidas
preventivas, sanciones a los empresarios y la obligación de que las autoridades nacionales mejoren sus
inspecciones laborales.

Cada año, las autoridades de los países de la UE detienen a unos 500 000 inmigrantes ilegales en su
territorio. En torno al 40 % son devueltos a su país de origen o al país desde el que han viajado a la
UE.

Las imágenes de inmigrantes clandestinos amontonados en embarcaciones destartaladas que hacen


peligrosas travesías de África a Europa acaparan las primeras páginas de los periódicos y se han
convertido en un símbolo del fenómeno. Aunque estos viajes solo traen a una pequeña minoría de los
que entran en la UE ilegalmente, para interceptar las embarcaciones y, en muchos casos, salvar vidas
en peligro, hace falta un gran esfuerzo conjunto de los guardacostas y los servicios navales. La
Comisión Europea financia centros de recepción de inmigrantes ilegales en Grecia, Malta, Italia y
España.

Controles fronterizos más efectivos

La mayor parte de los inmigrantes que residen ilegalmente en la UE son personas de países no
comunitarios que entran en la Unión legalmente con visados de estancia de corta duración, pero se
quedan por razones económicas una vez que los visados han caducado. Por lo tanto, la mejor manera
de detener la inmigración ilegal es en las fronteras exteriores de la UE. Estas han redoblado su
importancia a raíz de la abolición de las fronteras interiores de la Unión (y de los controles
fronterizos). Una vez dentro de la UE, los inmigrantes ilegales se pueden desplazar a otros países de la
Unión sin ningún tipo de control.

El resultado del esfuerzo conjunto

Frontex es la agencia que promueve la cooperación práctica entre los países de la UE para el control
de las fronteras exteriores. En 2008 coordinó más de 25 operaciones conjuntas en fronteras terrestres y
marítimas, así como en aeropuertos de la UE. Frontex ha creado un equipo común para los Estados
miembros de la UE formado por más de 100 barcos, 20 aviones, 25 helicópteros y cientos de artículos
de control fronterizo. Más de 600 guardias fronterizos están preparados para reaccionar rápidamente
en caso de que surja una crisis extraordinaria en alguna frontera.

En las operaciones conjuntas llevadas a cabo en 2006-2007 en el Mediterráneo y el Atlántico, entre la


costa oeste africana y las Islas Canarias fueron detenidos y devueltos a sus lugares de partida unos
14 000 inmigrantes. En las patrullas conjuntas de Frontex entre África y las Islas Canarias
participaron embarcaciones y aeroplanos españoles y de otros países de la UE. Senegal y Mauritania
también colaboraron en estas patrullas.

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Desmantelamiento de una red europea de traficantes de seres humanos

En junio de 2008, la policía de nueve países de la UE detuvo en un solo día a 75 sospechosos de


pertenecer a una banda de traficantes de seres humanos. La operación fue una de las mayores de este
tipo, y en ella participaron más de 1 300 agentes de policía. La coordinó la Oficina Europea de
Policía, Europol.

El objetivo era una red de traficantes de seres humanos principalmente de origen iraquí (de ahí que el
nombre en clave de la acción fuera «operación Bagdad») que había transportado a Europa a
inmigrantes irregulares de Afganistán, China, Turquía, Bangladesh e Iraq. La Europol sospecha que
cada persona pagó a los traficantes unos 10 000 euros.

Paralelamente, Eurojust, la agencia europea para el refuerzo de la cooperación judicial, ayudó a emitir
las órdenes de detención, lo que facilitó a las fuerzas nacionales encargadas del cumplimiento de la
ley que se detuviera a los sospechosos que se encontraban en otros países.

La solución más evidente es reforzar los controles en los puntos de entrada oficiales, pero es más fácil
decirlo que hacerlo. Cada año ya se impide la entrada de unas 300 000 personas de países no
comunitarios en las fronteras exteriores, por sospechas de que podrían convertirse en inmigrantes
ilegales. La UE ofrece financiación a los países del sur y el este de la Unión con mayores
responsabilidades fronterizas, tanto terrestres como marítimas, para asegurarse de que los controles
fronterizos son lo más eficientes y eficaces posible.

La UE se ha fijado como objetivo desarrollar una estrategia integrada de gestión fronteriza que facilite
la entrada de los turistas legítimos y otros visitantes que vayan a realizar estancias de corta duración.
También se está actuando para dificultar a los inmigrantes la entrada ilegal en la UE mediante la
aplicación de la tecnología de la información y las características biométricas (p. ej., las huellas
dactilares) a la identificación, pero se trata de proyectos a más argo plazo.

Una repatriación efectiva pero humana

El retorno de los inmigrantes que residen ilegalmente a sus países constituye una gran preocupación.
La Unión ha negociado acuerdos de transferencia con diferentes países de origen y de tránsito. La
piedra angular de la estrategia comunitaria para enfrentarse a la inmigración ilegal es una política de
repatriación firme pero justa. Siempre que es posible, esta política potencia los retornos voluntarios
frente a los forzosos.

Al devolver a los inmigrantes ilegales a sus países de origen, los Estados miembros de la UE deben
asegurarse de que se respetan los procedimientos legales y de que no se violan los derechos humanos
de los repatriados. Esto incluye el derecho a apelar. La UE quiere también cooperar con algunos
países de origen en la creación de una base más ordenada y estable para la inmigración legal a la
Unión Europea.

Consecuencias graves

A menudo, los inmigrantes que entran en la UE por rutas clandestinas, ya sean terrestres o marítimas,
o los que han adquirido documentación falsa para viajar, se ponen en manos de organizaciones
delictivas dedicadas a la trata de seres humanos o a la extorsión, o bien de intermediarios vinculados a
la economía sumergida o a los traficantes de seres humanos. En algunos casos, después de llegar a la
UE los inmigrantes siguen dependiendo de estas personas.
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Los países de la UE están aumentando su cooperación policial para luchar contra estos delincuentes.
También intentan, por diferentes medios, que la inmigración ilegal resulte menos atractiva.

Una manera de hacerlo es promulgar leyes contra los empresarios que den trabajo a inmigrantes
ilegales que, además de carecer de seguros sanitarios y protección social, a menudo cobran salarios
inferiores a los niveles mínimos. Este tipo de «empleo» provoca críticas, por lo demás infundadas, de
quienes afirman que los inmigrantes están quitando empleo a los ciudadanos de la UE.

Otra consecuencia grave de la inmigración ilegal es el impacto negativo que tiene en los refugiados y
solicitantes de asilo auténticos que llegan a la UE. A veces, los inmigrantes ilegales presentan
solicitudes falaces de asilo o del estatuto de refugiados, lo que ralentiza la tramitación de las
peticiones de protección verdaderas. Abusar del sistema de asilo de este modo también refuerza la
idea generalizada de que muchos solicitantes de asilo pueden ser en realidad inmigrantes económicos
que intentan introducirse en la UE de manera fraudulenta.

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Asilo: el deber de proteger
Si la inmigración es un asunto delicado, no suele ser así el caso de los solicitantes de asilo, que huyen
de persecuciones, guerras y conflictos. En primer lugar, la UE y sus países miembros tienen el deber
de protegerlos, tal como está establecido en su propia Carta de los Derechos Fundamentales y en
otros textos internacionales, incluida la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados.
Además, el número de solicitantes de asilo en la Unión Europea es pequeño en comparación con el
número de inmigrantes legales o irregulares. Las cifras aumentaron entre 1999 y 2003, a causa,
principalmente, de los conflictos de Kosovo, Afganistán e Iraq, pero desde entonces han vuelto a
retroceder.

En cualquier caso, la distribución de los solicitantes de asilo que llegan a los 27 países de la UE no es
homogénea. Dados su situación geográfica y su pequeño tamaño, Chipre y Malta reciben a un número
desproporcionado de ellos, y también Suecia, cuya política, más abierta, la ha convertido en el destino
preferido de los refugiados iraquíes. En los últimos años, la mayor parte de las solicitudes de asilo han
procedido de Iraq, Rusia, Pakistán, Serbia, Somalia, Afganistán, Turquía, Irán y China.

Una primera normativa

Entre 1999 y 2006, la UE adoptó una serie de reglamentos y leyes relacionados con el asilo, dirigidos
a garantizar que todos los países de la UE aplican a los refugiados condiciones similares y niveles
equivalentes de protección mientras sus solicitudes se tramitan. También se ocupan de que aquellos
cuyas solicitudes se rechazan reciban un trato eficiente y justo.

Por otra parte, la legislación de la UE incluye una serie de normas que permiten decidir qué país de la
UE es el responsable de tramitar una solicitud de asilo. Dicho país podría ser aquel por donde ha
entrado el solicitante, el que le expidió el visado, el país donde se encuentra o uno donde tenga un
familiar. Las autoridades toman las huellas dactilares de los solicitantes de asilo y las usan para
impedir que una misma persona pida asilo en varios países de la UE simultáneamente, o que pida asilo
en un segundo Estado miembro de la UE tras serle denegado en el primero («asilo a la carta»).

Otras normas comunitarias establecen pautas comunes para tratar los casos de asilo y criterios
comunes para decidir a quién se le debe conceder. También instituyen las condiciones de los
refugiados y sus familias durante la tramitación de la solicitud (¿pueden trabajar? ¿Cómo pueden
acceder a los servicios de bienestar social y de sanidad? ¿Reciben asistencia en metálico? ¿O en
especie?). Otra ley establece cómo deben enfrentarse los Estados miembros a una situación de
demanda masiva de protección temporal.

Además, la UE creó en 2000 el Fondo Europeo para los Refugiados, que apoya y potencia los
esfuerzos de los Estados miembros para tramitar las solicitudes de asilo de un modo justo, eficiente y
transparente.

Un planteamiento más integrado de la protección

No obstante, en la práctica los países de la UE pueden aplicar estas leyes con una flexibilidad
considerable, lo que crea diferencias en el trato que reciben los solicitantes de asilo. En la actualidad
el objetivo es crear un verdadero sistema europeo de asilo común que garantice a los solicitantes de
asilo el mismo trato y nivel de protección en toda la UE. Ello se conseguirá mejorando los niveles
comunes de protección, potenciando la cooperación práctica entre las administraciones nacionales
encargadas del asilo y apoyando la solidaridad entre los países de la UE y entre la UE y los países
terceros. Además, se dará un trato prioritario a los refugiados más vulnerables, como las mujeres y los
niños.

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Nuevas solicitudes de asilo, 1999-2008 (UE-27)

1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
380 000 407 000 424 000 421 000 345 000 277 000 235 000 197 000 223 000 238 000

Fuente: Eurostat.

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Compartir responsabilidades
Aunque la inmigración es una responsabilidad nacional de cada uno de los países de la UE, la
necesidad de una acción más coordinada y común ha aumentado en los últimos años.

La existencia del mercado único de la UE obliga a los Estados miembros a actuar conjuntamente en
ciertos casos. Esto incluye la necesidad de cerciorarse de que los residentes extranjeros en un país
pueden disfrutar de los mismos derechos a la seguridad social que los ciudadanos de la UE, si se
desplazan a otro.

La supresión de las fronteras en el mercado interior significa también que la UE y sus miembros han
de prestar asistencia a los países que tienen grandes responsabilidades en el control de las llegadas y
salidas en sus fronteras exteriores. Las decisiones aisladas de un solo Estado miembro de la UE, por
ejemplo, de conceder amnistías o de legalizar la situación de los inmigrantes ilegales, podrían socavar
los esfuerzos de los países vecinos por poner freno a la inmigración ilegal.

Cooperación con los países de origen y tránsito

La cooperación con los países de origen o de paso es una de las prioridades de la Unión Europea. Una
cooperación más estrecha permitirá a las autoridades controlar, evaluar, dirigir y gestionar los flujos
migratorios en interés tanto de los países europeos como de los países socios no comunitarios.

En 2005, la UE adoptó el enfoque global de la migración como un marco general. Se trata de una
amplia estrategia que integra diferentes ámbitos políticos en un marco coherente que cubre los asuntos
relacionados con la política exterior, el desarrollo y la migración. Los tres temas principales son la
migración legal, la migración y el desarrollo y la lucha contra la migración ilegal. En la fase inicial,
las acciones emprendidas en el marco del enfoque global se centraron en África y el Mediterráneo,
para ampliarse después a los vecinos de la UE hacia el este y el sudeste.

Mirar adelante

La inmigración es y seguirá siendo una de las diez preocupaciones más importantes de los ciudadanos
europeos. Por lo tanto, a la UE y sus países miembros les conviene mostrar que están desarrollando
una estrategia global para gestionar la inmigración en beneficio de todos los afectados (la UE, sus
ciudadanos, los migrantes y sus países de origen), a la vez que se enfrenta con firmeza a sus aspectos
negativos, entre los que destaca la llegada de inmigrantes ilegales.

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Solidaridad financiera

A veces, los gobiernos de algunos países de la UE han de realizar tareas que benefician a los
miembros restantes. Por ejemplo, por su geografía, los países del sur y del este han de proteger las
fronteras en nombre de los que se encuentran más al norte y al oeste. Como prueba de solidaridad, los
dirigentes de la UE han decidido compartir algunos de los costes derivados de estas tareas, creando
cuatro fondos comunitarios con un presupuesto combinado superior a los cuatro mil millones de euros
para el periodo 2007-2013.

• El mayor de ellos es el Fondo para las Fronteras Exteriores, con un presupuesto de mil
ochocientos millones de euros. Está distribuido entre los países de la UE según la carga relativa
que soporta cada uno de ellos en el control de las fronteras exteriores y la política de visados. El
dinero comunitario ayuda a pagar las estructuras transfronterizas, los equipos de transporte de los
guardias fronterizos y la formación e inversión en tecnología.

• El Fondo Europeo para la Integración de Nacionales de Terceros Países ayuda a los


Estados miembros a facilitar la integración de los inmigrantes en las sociedades europeas. El
Fondo promueve el diálogo intercultural entre los inmigrantes y los nacionales. También ofrece
formación lingüística y enseña a los inmigrantes a adaptarse a la vida y el trabajo en su nuevo
entorno.

• Con un presupuesto de 676 millones de euros, el Fondo de Repatriación apoya los esfuerzos
de los países de la UE por mejorar la gestión de la repatriación y la reinstalación de los
inmigrantes irregulares. Presta asistencia específica a los grupos vulnerables y cubre los costes de
repatriación, incluidos los de los escoltas, el personal sanitario y los intérpretes.

• El Fondo Europeo para los Refugiados, con un presupuesto de 628 millones de euros para el
periodo 2007-2013, intenta aumentar la capacidad de los sistemas de asilo de los países de la UE y
apoya los esfuerzos por establecer a largo plazo a los refugiados y solicitantes de asilo y compartir
la carga que supone aceptar a los refugiados y solicitantes de asilo de una manera más homogénea
en los Estados miembros.

Los dirigentes de la UE están respondiendo a estas preocupaciones. En una cumbre celebrada en


octubre de 2008, adoptaron un nuevo Pacto europeo sobre inmigración y asilo. Este Pacto constituye
la base de una estrategia común que permitirá a los países de la UE colaborar en la gestión positiva y
proactiva de los flujos migratorios y mantener una línea general en las normas y estrategias comunes,
cada vez más numerosas. En el Pacto, los dirigentes de la UE suscribieron cinco compromisos
políticos:

• La inmigración legal se enfocará de modo que se tengan en cuenta las prioridades, la necesidad y
la capacidad de recepción de cada uno de los Estados miembros de la UE. Se potenciará la
integración.
• Los inmigrantes ilegales serán repatriados a su país de origen o enviados a un país de tránsito.
• Los controles fronterizos en las fronteras exteriores de la UE serán más eficaces.
• Se creará un marco comunitario para ocuparse de los solicitantes de asilo.

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• La Unión intentará establecer asociaciones con los países de origen y tránsito para promover los
beneficios mutuos de la inmigración (evitando la «fuga de talentos», organizando una migración
circular controlada y ampliando la asistencia al desarrollo económico a esos países).

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OTRAS LECTURAS SOBRE ESTE TEMA

El sitio web de la Comisión Europea ofrece información más detallada sobre la inmigración y el asilo
en:
http://ec.europa.eu/justice_home/index_en.htm y
http://europa.eu/pol/justice/index_es.htm

La Comisión ha publicado un Manual sobre la integración para responsables de la formulación de


políticas y profesionales, que está disponible en:
http://ec.europa.eu/justice_home/doc_centre/immigration/integration/doc/2007/handbook_2007
_es.pdf

La dirección del sitio web de Frontex es:


http://frontex.europa.eu

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