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LAS SALUDABLES
SATISFRIES

En un intento por desarrollar


alimentos saludables, Burger King
desarrolló una alternativa para sus
tradicionales papas a la francesa, las
"satisfries".

Si bien este producto absorbía menos


aceite que su alternativa tradicional,
no fue del agrado de los
consumidores ya que era una de las
opciones más caras de su menú por lo que se dejaron de ofrecer en 2014. La
cadena de comida rápida con sede en Miami dijo en un comunicado que esta
semana le dio a sus franquicias norteamericanas la opción de seguir vendiendo
las papas fritas.
Solo unas 2.500 de las 7.400 locaciones optaron por seguir ofreciéndolas en su
menú. Las otras comenzaron a desfasarlas.
Las papas fritas bajas en calorías, llamadas "Satisfries", fueron una gran apuesta
para Burger King cuando se anunciaron el septiembre. Pero no fueron recibidas
tan bien como esperaba la compañía. Las Satisfries generaron confusión por su
contenido calórico, ya que una orden pequeña contiene 270 calorías. En
comparación, una orden pequeña de papas fritas de McDonald's tiene 230
calorías, aunque se debe a que pesa menos. Burger King dijo que usaba un
rebozado distinto para reducir la cantidad de grasa absorbida por las papas
durante el freído. Pero la compañía no tenía carteles en los restaurantes que
explicaran la diferencia entre las Satisfries y las papas normales. Además, las
Satisfries son más caras: 1,89 dólares por orden pequeña, mientras que las papas
normales se venden en 1,59 dólares.

LOS GOOGLE GLASS


1. El gran público no llegó a conocer qué eran y cómo funcionaban.

La campaña de Google para dar a conocer las Google Glass se basó en contar
con personalidades públicas como embajadores del producto. Esto llegó a
conferirles un gran protagonismo mediático, pero no logró que el gran público
pudiese hacerse una idea del funcionamiento del dispositivo o de sus bondades.
El mensaje que se extraía de esta campaña de marketing era, en resumen,
vago: se nos muestra un producto innovador, espectacular y revolucionario, pero
nunca alcanzamos a saber por qué. Google, en su campaña de marketing, dejó de
lado lo más importante: hacer que el consumidor potencial comprenda cuáles son
las ventajas y funcionalidades de un producto. ¿Por qué, si no, iba el consumidor a
pagar unos mil quinientos dólares por un dispositivo?

2. Las complicaciones para adquirir el producto.

Conseguir unas Google Glass, aunque se quisiera, fue en todo momento una
tarea complicada. Si bien restringir su compra en un principio, teniendo en cuenta
que se trataba de un prototipo, podía tener sentido, tras su difusión lo más lógico
habría sido ponerlas a la disposición del gran público. No obstante, lo que sucedió
fue que, tras levantar muchas expectativas, su disponibilidad llegó tarde y no
consiguió consolidarse como un producto útil en el día a día.

3. Las gafas: un complemento intrusivo.

Todo aquel que use o haya usado gafas sabe que, por muy ligeras y discretas que
sean, son un complemento engorroso que resulta incómodo en muchas
situaciones. El hecho de que se coloquen en la cara, justo delante de los ojos, y
que sean visibles en todo momento hace que llevarlas sea una decisión atrevida,
ya que llama la atención y puede inquietar a las personas de nuestro entorno.

CIGARROS SIN HUMO PREMIER


En medio de uno de los periodos
más difíciles para la industria
tabacalera estadounidense, por las
fuertes demandas que tuvieron que
pagar a los afectados por el cigarro, en 1988 RJ Reynolds
desarrolló el primer cigarro que no arrojaba humo, se quemaba
poco y tenía un sabor a plástico. El resultado, los consumidores
lo rechazaron, incluso el mismo presidente de la tabacalera.
El producto resultó un fracaso total. No solo este caro sabor
a cigarrillo como carbón vegetal, acabó siendo utilizado por los
usuarios de drogas como un práctico «mecanismo de
suministro» de otras sustancias distintas al tabaco.

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