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LXI PROMOCIÓN DE

ENTREGA DE DESPACHOS DE
LA CARRERA JUDICIAL
Presidente del Tribunal Supremo
y del Consejo General del Poder Judicial
Excmo. Sr. D. Carlos Dívar

AUDITORIUM DE MÚSICA DE BARCELONA

Barcelona, 24 de junio de 2011

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Majestades, Muy Honorable Sr. Presidente de la Generalitat de Cataluña,
Excmo. Sr. Ministro de Justicia, Muy Honorable Sra. Presidenta del Parlament de
Cataluña, Excmo. Sr. Delegado del Gobierno, Excmo. Sr. Alcalde de Barcelona,
Honorable Sra. Consejera de Justicia, Excmo. Sr. Vicepresidente del Consejo General
del Poder Judicial, Excmo. Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia de
Cataluña, Excmo. Sr. Director de la Escuela Judicial, Autoridades, Señoras y Señores,
les agradezco su presencia en este Acto de Entrega de Despachos a los integrantes
de la 61ª Promoción de la Carrera Judicial; quiero saludar especialmente al Presidente
y Vicepresidente del Consejo Superior de la Justicia de Andorra y a los Magistrados
Miembros del Consejo Superior de la Magistratura de la República Italiana.

Señor, Vuestra presencia, junto con la de Su Majestad la Reina en este


acto, demuestra el renovado apoyo de la Corona al ejercicio de la función judicial en
este momento que simboliza el comienzo de la actividad de los nuevos Jueces que, en
Vuestro Nombre, administrarán justicia.

Deseo dar la bienvenida en nombre del Consejo General del Poder Judicial
y de todos los Jueces y Magistrados a los protagonistas de este acto solemne, 134
nuevos Jueces, desde ahora compañeros y miembros de la LXI Promoción de la
Carrera Judicial y, junto con ellos felicitar a sus familiares, muchos de ellos aquí
presentes, por el apoyo y la confianza que a lo largo de todos estos años de
preparación han depositado en vosotros, y que sin duda, ha sido muy importante en el
logro alcanzado.

Finalizada esta etapa, ahora comienza otra nueva que será la que os
permita, con una dedicación plena de servicio a la sociedad, poner en práctica y
materializar los conocimientos adquiridos.

Decía el poeta francés Alfred de Musset que “lo realmente importante no es


llegar a la cima, sino saber mantenerse en ella”; así el prolongado esfuerzo que habéis
realizado, se ha visto recompensado con el éxito: todos nos alegramos de ello y os
felicitamos de corazón.

Sin embargo, ser Juez no es sólo una categoría que se adquiere al superar
una oposición, sino una forma de vida que exige trabajar día a día al servicio de los
demás. Vuestra incorporación se produce, además, en un momento de cambios en la
Administración de Justicia en virtud de las reformas legales en marcha o en proceso
de tramitación parlamentaria; se trata de implantar nuevas estructuras, superando
viejos modelos que se han revelado inadecuados para garantizar una solución
ajustada y en un tiempo razonable a las demandas de los ciudadanos.

Esas reformas no afectan únicamente a las leyes procesales o a las que se


refieren a la organización de los Tribunales; el Consejo del Poder Judicial, en el ámbito
de sus competencias, ha publicado recientemente un nuevo Reglamento de la Carrera
Judicial en el que se recogen o actualizan aspectos importantes para el desempeño de
la actividad judicial, con el fin de mejorar las condiciones de trabajo de los Jueces y
Magistrados.

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Junto a ello se están incentivando vías alternativas de solución de
conflictos, como la mediación y el arbitraje, que permiten obtener una respuesta más
inmediata y una justicia más cercana y accesible a los ciudadanos a la par que se
reduce la carga de trabajo de los Tribunales.

Hacerse Juez, sin embargo, presenta unos aspectos fuertemente


vocacionales que deben ser destacados, sin que ello suponga renunciar a la legítima
aspiración de que los Juzgados y Tribunales cuenten con los medios y recursos
suficientes y adecuados para cumplir su misión, ni que ésta tenga que ser llevada a
cabo siempre a costa del sacrificio personal de quienes han elegido esta profesión.
Tampoco se debe caer en una fácil simplificación que asimile el trabajo del Juez al de
categorías funcionariales, que tienen un objeto y un contenido bien diferentes y, sobre
todo no juegan el destacado papel que la Constitución y las leyes nos reservan a los
Jueces.

En momentos de crisis o de transformación sociales, como los que


actualmente vivimos, crisis económica pero también crisis de valores, conviene
recordar que “los ríos más profundos son siempre los más silenciosos”, como observó
el historiador romano Quinto Curcio Rufo en el siglo IV de nuestra Era.

Esos valores, que en este período de formación en la Escuela os han sido


transmitidos y que se añaden a los que ya presidían vuestros actos cuando decidisteis
dedicaros al derecho y a una de sus formas de ejercicio más nobles, como es la de
Juez, han de regir en todo momento vuestra actuación; la dedicación al bien común y
al servicio de la sociedad, que proclama entre sus valores superiores, el de la justicia,
se constituyen como ejes rectores de una profesión que ha de tener presente cada
Juez en la resolución de los casos concretos sometidos a su decisión.

Así, el trabajo callado y constante, la dedicación comprometida y sin


excesos a la tarea judicial, sabrá ser valorada por los más imparciales observadores
como caudal profundo que aporta constantemente seguridad jurídica y paz social y,
sobre la íntima satisfacción del deber cumplido, sabréis ganaros el aprecio de la
sociedad.

Esa tarea ha de realizarse con discreción pero también con proximidad a


los ciudadanos y a los profesionales que los representan para conocer de primera
mano sus problemas y poder afrontar con sensibilidad y perspectiva sus demandas.

Quisiera felicitar al Director de la Escuela Judicial y a los profesores y


técnicos que la integran por la importante labor que cumplen como primer eslabón
entre la fase teórica del opositor y la práctica del Juez en el ejercicio de la función
jurisdiccional. Con el período de escuela se consolida la formación de los alumnos con
una preparación especialmente práctica, sensible a las circunstancias presentes en
proceso de transformación.

El Consejo General del Poder Judicial, consciente del esfuerzo que supone
el ejercicio de la jurisdicción, trabaja con el fin de mejorar su estatuto y adecuarlo a las
circunstancias y necesidades del momento.

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Un ejemplo de ello lo constituye el nuevo Reglamento de Carrera Judicial,
al que me acabo de referir, que refuerza la protección de los derechos de los Jueces y
Magistrados permitiendo la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, y regula
aspectos novedosos como el procedimiento de jubilación y rehabilitación, el derecho a
la salud profesional de los Jueces y Magistrados mediante la efectiva prevención
frente a los riesgos laborales y un procedimiento de amparo en aras de una mayor
defensa de la independencia judicial.

También con este propósito se han impulsado iniciativas para la cobertura


de riesgos derivados del ejercicio de la profesión y otras para que los Jueces y
Magistrados puedan encomendar su representación y defensa ante cualquier orden
jurisdiccional a los Abogados del Estado, en el supuesto en que se dirija contra ellos
alguna acción como consecuencia del legítimo desempeño de sus funciones o cargos,
en virtud de un Convenio de Colaboración con el Ministerio de Justicia,

El Consejo seguirá colaborando con las demás Instituciones y


Administraciones para alcanzar acuerdos que permitan materializar con éxito las
reformas dirigidas a optimizar la Administración de Justicia por lo que deseo agradecer
en este momento los esfuerzos que todas ellas vienen realizando.

Estas iniciativas las lleva a cabo en constante comunicación con los


Jueces, a través de sus Órganos de Gobierno y de representación, en el ámbito
gubernativo y asociativo, para reflejar sus legítimas reclamaciones o corregir las
disfunciones observadas, teniendo presente su papel esencial de garante de la
independencia judicial y de Órgano de Gobierno cuya finalidad es salvaguardar el
correcto funcionamiento de los órganos judiciales.

En este sentido cabe mencionar las medidas recientemente adoptadas por


el Tribunal Superior de Justicia de Murcia, respaldadas inmediatamente por el
Consejo, para proteger los derechos e intereses de los ciudadanos del partido judicial
de Lorca ante la reciente tragedia que allí ha ocurrido y que ya conoce de primera
mano uno de los nuevos Jueces cuyo destino es esa ciudad. Desde aquí quiero
mostrarle todo mi apoyo y animarle en su difícil tarea.

Acabo ya, expresando de nuevo mi agradecimiento y el de todos los


Jueces a SSMM que en tantas ocasiones han presidido esta Entrega de Despachos,
por su presencia en este acto y el apoyo que siempre nos han mostrado.

A los nuevos Jueces os deseo éxito en vuestros destinos y os animo a que


cada día trabajéis con fuerza e ilusión para conseguir la satisfacción del trabajo bien
hecho contribuyendo a consolidar un Poder Judicial del que todos los españoles se
sientan orgullosos.

En este empeño contaréis siempre con mi confianza y respaldo, así como


con el permanente reconocimiento del Consejo General del Poder Judicial.

Muchas gracias.