Está en la página 1de 16

El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

EL GRUPO HUMANO DEL ESTADO: LA POBLACIÓN

Sumario: Introducción. Sección 1. Conceptos jurídicos de población y de pueblo. 1. La


cantidad y la calidad de la población. 2. El aumento de la población. 3. El problema de la
concentración de la población. 4. Vínculo jurídico entre la población y el Estado. 5. Vínculo
jurídico entre las personas y el Estado: nacionalidad. Sección 2. La nación. 1. Conceptos de
nación. 2. Elementos constitutivos de la nación. 3. La relación Estado–Nación. 4. Comunidad
y sociedad.

1.- INTRODUCCIÓN

La doctrina para referirse al elemento humano como preexistente


al Estado y esencial para su existencia lo llaman indistintamente población o
pueblo. Sin embargo, estos términos jurídicamente no son sinónimos.
El vocablo población, en una acepción amplia, comprende a la
totalidad de los seres humanos que conviven dentro de un territorio determinado,
con total independencia de sus diferencias sociales o jurídicas. En tal sentido se
asimila al concepto de sociedad civil.
Por su parte, pueblo es utilizado en una acepción como equivalente
al concepto amplio de población. Pero en un sentido más restringido, en
ocasiones, se le ha pretendido dar una connotación peyorativa, designando con
esta voz a aquel sector de la población que no forma parte de los estratos
dominantes en una sociedad.
En cuanto a la noción de Nación, en el siglo XXI es evidente el
colapso de la relación Estado-nación. “Al ‘delegar’ muchas de sus funciones más
exigentes (las económicas y culturales, y cada vez más también las sociales y
bio-políticas) a las fuerzas ‘desreguladas’ del mercado, el Estado puede hacer
un uso muy limitado y apenas ocasional del enorme potencial de movilización
por el que las naciones solían ser una compañía bienvenida, y por cierto
indispensable, del Estado que luchaba por legitimarse (…) la sociología (…) se
encontró (…) ante una paradoja: había perdido su objeto natural(izado) junto con
el cliente que le era propio de manera manifiesta. En el momento en que el

1
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

Estado abandonó su pretensión de monopolizar la coerción legítima, y la


coerción administrada por él perdió su puesto de privilegio entre los muchos tipos
de coerción (…) que operan en dos campos de batalla separados pero
mutuamente dependientes –como son el ciberespacio y las políticas de la vida-,
la identificación de la ‘sociedad’ con el Estado-nación perdió buena parte del
carácter manifiesto que había presentado en el pasado”.1 La tesis de Bauman
apunta al efecto de la extra-territorialidad impuesto en la vida actual por la
globalización, particularmente del capital financiero y de las comunicaciones que
han sustituido al capitalismo productivo, requiere una solución también global,
que no pasa por el molde antiguo “Estado-nación”,2 pues el efecto en el Estado-
nación ha sido la pérdida creciente de soberanía, con el consiguiente abandono
del ámbito público por parte del Estado que, de este modo, “cae fácilmente en
las garras de la política de vida individual”.3

SECCIÓN 1
CONCEPTOS JURÍDICOS DE PUEBLO Y DE POBLACIÓN

La población es el conjunto de habitantes del territorio de un


Estado, titulares de derechos y obligaciones civiles.4 El estatuto jurídico de la
población no proviene de la posesión de una nacionalidad determinada o de
cierta ciudadanía, sino de su pertenencia al género humano. En tal sentido los

1 Cf. Bauman, Zygmunt: La sociedad sitiada. Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos
Aires, Argentina, 2011, 6ª reimpresión, trad. Mirta Rosenberg y Ezequiel Zaidenwerg, p. 21.
2 A este propósito señala Bauman: “las instituciones democráticas desarrolladas en los
dos primeros siglos de la historia moderna (…) fueron cortadas a la medida del Estado-nación –
en ese entonces la ‘totalidad social’ más amplia y abarcadora- y son especialmente inadecuadas
para expandirlas y darles un volumen global (…) Una respuesta efectiva a la globalización sólo
puede ser global”. Bauman, Zygmunt: La sociedad sitiada. Ob. cit., pp. 30-31.
3 Bauman, Zygmunt: La sociedad sitiada. Ob. cit., p. 32.
4 En los términos de González Casanova, “existe, además [de la noción jurídica tradicional
de pueblo], el uso de la palabra pueblo como sinónimo de población, por lo general, de aquélla
que no llega a tener la dimensión de la ciudad”. González Casanova, Pablo: “Pueblo”, en Díaz,
Elías y Ruiz Miguel, Alfonso (Editores): Filosofía política II. Teoría del Estado. Ed. Trotta,
Madrid, 1996, p. 111. (pp. 111-115). Dice Bidart Campos que el grupo humano constitutivo del
Estado “lo hemos denominado población, para incluir en el término a todo y cualquier individuo
que se en territorio del Estado, reservando estrictamente el vocablo pueblo para denotar aquella
porción de población que ha logrado ya una comunidad de vida y una cierta unidad espiritual por
la participación en las instituciones políticas comunes”. Bidart Campos, Germán: Doctrina del
Estado democrático. Ed. Jurídicas Europa-América, Buenos Aires, 1961, p. 82.

2
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

derechos y obligaciones civiles que conlleva se fundamentan en la dignidad


reconocida a todo ser humano, por el sólo hecho de ser tal.
Desde una perspectiva también jurídica, en cambio,
tradicionalmente, el pueblo es el conjunto de ciudadanos de un Estado, esto es,
el conjunto de habitantes del territorio de un Estado que, además de ser titulares
de derechos y obligaciones civiles, es titular de derechos y deberes políticos. 5
Como señala González Casanova, “en castellano, desde la Edad Media, se
entiende por pueblo al conjunto de habitantes de una circunscripción política”,6 y
en términos más amplios, la misma palabra ‘pueblo’, que deriva del latín populus,
“desde la época romana se usa en relación al gobierno”,7 esto es, tiene una clara
significación política.
Por tanto, jurídicamente, pueblo es sólo una parte de la población,
poseyendo un status jurídico superior, pues desde esta perspectiva está
constituido por las ciudadanas y ciudadanos, o por el denominado “cuerpo
electoral”. El pueblo, señala Leibholz, es “el que exterioriza su voluntad en forma
de una población activa que ejercita su derecho electoral y de sufragio”. 8

1.- CANTIDAD Y CALIDAD DE LA POBLACIÓN

Es el problema de la relación aritmética entre el número de


habitantes y la superficie del territorio sobre el cual viven, esto es, la densidad
de la población de un Estado.
Al respecto se ha planteado la importancia de esta relación para
formar un Estado. ¿Es necesario un mínimo de población? Platón ya se planteó
este problema en La República.9 Sin embargo, con razón Del Vecchio señala
que este planteamiento carece de valor científico, y que, "sin necesidad de

5 Cf. Nogueira Alcalá, Humberto y Cumplido Cereceda, Francisco: Derecho Político.


Ed. Universidad Nacional Andrés Bello, Santiago, Chile, 1993, 2ª edición, p. 80.
6 González Casanova, Pablo: “Pueblo”, en Filosofía política II. Teoría del Estado. Edición
de Elías Díaz y Alfonso Ruiz Miguel, Ob. cit., p.111.
7 González Casanova, Pablo: “Pueblo”, en Filosofía política II. Teoría del Estado. Edición
de Elías Díaz y Alfonso Ruiz Miguel, Ob. cit., p. 111.
8 Leibholz, Gerhardt: Conceptos fundamentales de la política y de teoría de la
Constitución. Ed. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1964, pp. 206-207.
9 Cf. Platón: Las leyes, en Diálogos VII. Ed. Gredos, Madrid, 2000, trad. Francisco Lisi,
Libro V, 737c, p. 413.

3
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

indicar ninguna cifra precisa, puede ciertamente, afirmarse, en general, que un


Estado debe constar de un número de individuos bastante grande para hacer
posible una organización independiente y autárquica de su vida y de sus oficios
y servicios".10
La demografía es la ciencia que estudia la población en sus
aspectos preponderantemente cuantitativos.
El liberalismo advirtió tempranamente la relación entre la calidad y
cantidad de la población y el progreso de la sociedad. Ya en el siglo XVIII, Adam
Ferguson expresaba que “la potencia de las naciones consiste en su riqueza, en
el número y el carácter de sus gentes”.11

2.- EL AUMENTO DE LA POBLACIÓN

La sucesión natural de las generaciones y el incremento de la


población de un Estado cuando las condiciones naturales y culturales son
propicias,12 ha generado la mirada aprobadora de aquellos que tienden al
optimismo; y la mirada preocupada de quienes tienden a una visión pesimista y
conciben el crecimiento de la población como un problema. El tema fue tratado
por primera vez desde una perspectiva no mitológica, religiosa o supersticiosa,
por Thomas Robert Malthus.
Al respecto han predominado dos grandes corrientes doctrinarias:
En primer lugar, la doctrina de Thomas Robert Malthus, quien en
su “Ensayo sobre el principio de la población”, 13 sostenía que los bienes de
subsistencia para el hombre crecían en progresión aritmética, mientras la
población crecía en progresión geométrica; situación que históricamente se
habría mantenido controlada debido a hechos como las guerras, las pestes y

10 Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 98.


11 Ferguson, Adam: Ensayo sobre la historia de la sociedad civil. Ed. Instituto de Estudios
Políticos, Madrid, 1974, trad. Francisco J. Conde, Parte V, Sec. V, p. 293.
12 En su ensayo sobre la población en las naciones antiguas, David Hume ya señalaba,
como hará luego Malthus, que “siendo las demás cosas iguales, es natural suponer que allí
donde exista mayor bienestar, mayor virtud y más sabias instituciones, debe haber también
mayor número de habitantes”. Hume, David: Ensayos políticos. Ed. Centro de Estudios
Constitucionales, Madrid, 1982, trad. Enrique Tierno Galván, p. 213.
13 Cf. Malthus, Thomas Robert: Primer ensayo sobre la población. Ed. Alianza, Madrid,
1988, trad.

4
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

catástrofes, pero que en el futuro dicha situación sólo podría mantenerse bajo
control mediante una regulación de la tasa de natalidad.14
En segundo lugar, la doctrina sostenida por la Iglesia católica,
especialmente en la Encíclica “Humanae vitae” dictada por el Papa Paulo VI en
1968, la cual plantea una situación contraria al control de la natalidad por medios
no naturales, donde el mayor problema que suscita tal planteamiento es la
determinación de las nociones natural-artificial de un modo no ideológico.

3.- EL PROBLEMA DE LA CONCENTRACIÓN DE LA POBLACIÓN

La adecuada distribución de la población es otro de los problemas


que se plantea actualmente, debido a la concentración excesiva de la población
en torno a las ciudades principales de un Estado, que genera, entre otros efectos
perniciosos, un crecimiento desigual entre las grandes metrópolis y las regiones
de un Estado.
La solución es el planteamiento de políticas destinadas a fomentar
la distribución de la población en forma más equilibrada en el territorio de un
país. Los mecanismos creados para ello son la desconcentración, la
descentralización, la regionalización.

4.- VÍNCULO JURÍDICO ENTRE LA POBLACIÓN Y EL ESTADO

Se han sostenido diversas teorías para intentar explicar esta


relación:
En primer lugar, aún predomina la teoría de John Locke, (1632-
1704), quien sostenía que la población es el sujeto del Estado, la población crea
el Estado y funda sus instituciones para satisfacer sus propios objetivos o fines.15

14 La crítica de Marx a Malthus sostuvo que “no es en los medios de producción, sino en
las relaciones de producción (…) donde probablemente encontremos la solución a la
deseabilidad de hijos, y la razón de por qué tecnologías idénticas producen pautas de fecundidad
del todo diferentes”. Sin embargo, Macfarlane intenta mostrar en la obra citada, pp. 67-68, que
“no parece existir una relación estrecha entre reproducción y el modo de producción, en el sentido
de Marx”, sino en la existencia de un sistema social y económico individualista. Macfarlane,
Alan: La cultura del capitalismo. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1993, trad. Agustín
Bárcena, pp. 46 y 66-68.
15 Locke, John: Segundo ensayo sobre el gobierno civil. Ed. Altaya, Barcelona, 1997, trad.
Carlos Mellizo.

5
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

La concepción de Locke sobre el vínculo jurídico que une al Estado


con su grupo humano ha relegado con justicia la concepción patrimonialista de
Paul Laband, quien, en su obra sobre el “Derecho constitucional del imperio
alemán”, consideraba que la población es objeto del poder del Estado, imperium,
y que, por tanto, la población se limita a recibir las órdenes en que se traduce la
dominación del Estado.
Una variante de la concepción de Locke, se encuentra en Hans
Kelsen quien, desde su particular teoría unificadora del Derecho y el Estado,
considera que la población constituye la esfera personal de validez de las normas
jurídicas.16
Entre nosotros, para Nogueira Alcalá y Cumplido Cereceda, la
población, entendida como cuerpo político –esto es, como pueblo-, es un
elemento constitutivo, y es el sujeto del Estado, al cual el Estado debe servir y
es también el sujeto que actúa como titular del poder constituyente.17

5.- RELACIÓN JURÍDICA ENTRE LAS PERSONAS Y EL ESTADO:

NACIONALIDAD

Las personas que integran la población de un Estado tienen


respecto de éste la calidad de nacionales o extranjeros.
Los nacionales están sometidos al ordenamiento jurídico del
Estado a que pertenecen en virtud de integrar la comunidad nacional.
Los extranjeros sólo están sometidos al imperium de un Estado
mientras se encuentren dentro de su territorio, en cuanto a su estatuto personal.
A ello hace excepción el problema de los bienes que ellos posean en un Estado
que no sea el propio, (estatuto real), v. gr., artículo 16 Código Civil chileno.
La nacionalidad, es decir, el vínculo jurídico-político que une a una
persona con un Estado determinado, generando derechos y deberes recíprocos,
está determinada fundamentalmente por los principios del derecho del suelo (ius
solis), según el cual se determina la nacionalidad por el hecho de haber nacido

16 Cf. Kelsen, Hans: Teoría general del Estado. Ed. Nacional, México, 1965, trad. Luis
Legaz Lacambra, pp. 196-197.
17 Cf. Cumplido Cereceda, Francisco; Nogueira Alcalá, Humberto: Derecho Político.
Ed. Universidad Nacional Andrés Bell, Santiago, Chile, 1993, 2ª edición, p. 83.

6
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

dentro del territorio de un Estado -principio aplicado fundamentalmente en


América-, y por el principio denominado del derecho de la sangre (ius sanguinis),
que sostiene que la nacionalidad se adquiere en relación con una vinculación
sanguínea, y recibe aplicación fundamentalmente en Europa.

SECCIÓN 2
LA NACIÓN

Etimológicamente, nación proviene del verbo latino “nascor”


(nacer), de donde viene “natio” que indica una relación de procedencia u origen
común. La doctrina tiende a ubicar el estudio de la nación en la teoría de la
sociedad, y no en la teoría del Estado, para destacar “que la nación es una
formación sociológica y no política, y que no se sitúa dentro de la organización
política estatal”.18
La nación es un fenómeno propio de la época moderna,
desconocido en la antigüedad y en la Edad Media. Su aparición con un carácter
claramente definido se verifica en la Edad Moderna, y políticamente adquiere
especial impulso a partir de 1789 en Francia.19 Es en nombre de la nación que
se depone a Luis XVI para traspasar la soberanía del rey a la nación, obra
preparada por Sieyès al concebir el concepto de soberanía nacional, según el
cual la nación constituye una persona moral diferente de los individuos que la
conforman, y está dotada de una voluntad propia que debe expresarse a través
de sus representantes. Así entonces, la bandera del rey con el emblema de la
flor de lis es reemplazada por la bandera nacional, las fiestas del país dejan de
ser las de la familia real, para transformarse en fiestas nacionales, surge el himno

18 Bidart Campos, Germán: Lecciones elementales de política. Ediar, Buenos Aires, 1984,
p. 99. En un sentido aparentemente distinto, André Hauriou contempla la nación entre los
elementos sociales del Estado. Cf. Hauriou, André: Derecho Constitucional e instituciones
políticas. Ed. Ariel, Barcelona, 1971, trad. José Antonio González Casanova, p. 114.
19 Luego de señalar el carácter no unívoco de la voz “nación” en el discurso político desde
la revolución francesa, Rossolillo advierte que en el ámbito literario el término “nación” aparece
con el romanticismo alemán, “en particular en las obras de Herder y Fichte, donde, por lo demás,
es usado exclusivamente en una acepción lingüístico-cultural”. Rossolillo, Francesco: “Nación”,
en Bobbio, Norberto et al.: Diccionario de política. Siglo XXI Editores, 1988, 1ª edición en
español, trad. Miguel Martí y Martí Soler, p. 1.074.

7
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

nacional “La marsellesa”,20 etc. Napoleón difunde el sentimiento nacionalista por


toda Europa a través de sus conquistas.
Ya a comienzos del siglo XIX en Alemania comienza a
desarrollarse este concepto entre los filósofos. Así, entre 1807 y 1808, Fichte
pronuncia los 14 discursos de la nación alemana, en los cuales afirma que todo
pueblo que posee un lenguaje común constituye una nación. Por su parte, Hegel
(1770-1831) posteriormente idealiza el Estado nacional germano, haciendo
surgir el concepto de pangermanismo, que será tan mal interpretado por el
nacionalsocialismo un siglo después.
A su vez, en Italia se realiza la unificación en 1870, y el Estado
italiano surge en torno al concepto de nación preexistente. Lo mismo ocurre en
Alemania.
El movimiento nacionalista prosigue a comienzos del siglo XX, lo
cual se aprecia particularmente en el Tratado de Versalles en que desaparece el
imperio austro-húngaro del cual surgen: Austria, Hungría, Checoslovaquia
(checos, eslavos, y minorías húngaras y alemanas), y Yugoslavia (servios,
croatas, macedonios y montenegrinos).

1.- CONCEPTOS DE NACIÓN

La nación es un concepto de carácter sociológico e histórico; pero


no jurídico. De ahí deriva una cierta imprecisión que se advierte en los diversos
conceptos que ha elaborado la doctrina, aunque en todos ellos se reconocen
elementos comunes. Para Bidart Campos, la nación es “una comunidad
espontánea formada por hombres que tienen algo en común: base étnica,
cultural, religiosa, lingüística, histórica, etc.”21 Para Pasquale Mancini, una
nacionalidad es “una sociedad natural de hombres conformados en comunidad
de vida y de conciencia social por la unidad de territorio, de origen, de
costumbres y de lengua”.22

20 Sobre el origen de la “marsellesa”, cf. Zweig, Stefan: Momentos estelares de la


humanidad. Ed. Porrúa, México, 1991.
21 Bidart Campos, Germán: Lecciones elementales de política. Ob. cit., p. 99.
22 Mancini, Pasquale: Sobre la nacionalidad. Ed. Tecnos, Madrid, 1985, trad. Manuel
Carrera Díaz, p. 37.

8
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

Según Giorgio Del Vecchio “la nacionalidad no es tanto un hecho


físico, como espiritual. Su fundamento radica en la conciencia de una común
misión, conciencia nutrida por el recuerdo de gestas, glorias y desventuras que
se remontan a las generaciones anteriores y sobreviven en el presente y se
proyectan sobre las futuras”.23
Para André Hauriou, la nación se entiende generalmente como “una
agrupación humana en la que los individuos se sienten unidos los unos a los
otros por lazos a la vez materiales y espirituales y se consideran diferentes de
los individuos que componen las otras agrupaciones nacionales”.24
Para Jacques Maritain, una nación “es una comunidad de gentes que
advierten cómo la historia los ha hecho, que valoran su pasado y que se aman a
sí mismos tal cual saben o se imaginan ser, con una especie de inevitable
introversión”.25
Para Karl Marx, la nación “es la forma más amplia de comunidad a
que ha dado origen el nacimiento y desarrollo de la formación capitalista”. 26 Del
mismo modo que Marx desarrolla un concepto negativo del Estado, hace lo
mismo con el concepto de nación, asignando al proletariado el rol de oponer al
nacionalismo egoísta burgués, lo que Marx llama el internacionalismo proletario.

2.- ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA NACIÓN

Se suele distinguir elementos objetivos y subjetivos en la


composición del concepto de nación. Los elementos objetivos son aquellos que
están dados en la realidad, con los que una persona se encuentra al nacer. En
cambio, los elementos subjetivos son aquellos que integran el concepto de
nación desde el fuero interno de sus miembros, desde su subjetividad.

23 Cf. Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
24 Hauriou, André: Derecho Constitucional e instituciones políticas. Ob. cit., p. 114.
25 Maritain, Jacques: El hombre y el Estado, citado por Nogueira Alcalá, Humberto y
Cumplido Cereceda, Francisco: Derecho Político. Ob. cit., p. 95.
26 Nogueira Alcalá, Humberto y Cumplido Cereceda, Francisco: Derecho Político. Ob.
cit., p. 95.

9
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

2.1.- ELEMENTOS OBJETIVOS

Los denominados “elementos objetivos” de la nación, son aquellos


que nos encontramos al nacer, externos a nosotros. Al momento de nacer no
hemos contribuido en la configuración de ellos, del entorno cultural, etnia, idioma,
territorio, pasado histórico, religión, etc. Luego, adquirimos relativamente
conciencia de ellos, al menos probablemente del entorno geográfico, del paisaje
en que nacemos y crecemos. Tomar conciencia del entorno cultural es menos
evidente. La doctrina parece estar de acuerdo en que ninguno de los elementos
objetivos aisladamente configure la nación. Se requiere la conjunción de varios
de ellos en distinto grado, y esta conjunción depende del devenir histórico de
cada nación. En algunas naciones, serán más relevantes algunos y en otras,
otros.
En primer lugar, se cita una comunidad de origen étnico o racial:
Se ha destacado que el concepto de raza pertenece al orden de las ciencias
naturales, mientras que el concepto de nación pertenece al orden político. Pero,
aún desde el punto de vista científico, el concepto de etnia o, y en su extremo, el
de “raza pura” resulta extremadamente falaz.27
A pesar de ello, en ciertas concepciones se le ha dado a este
elemento un rol fundamental para configurar el concepto de nación, v. gr., el
nacional-socialismo alemán. Sin embargo, si se siguiera rigurosamente el criterio
de la raza para definir exclusivamente en base a ella el concepto de nación,
habría que concluir que no existe ninguna nación sobre la tierra.28 Por ello, ya en
1882, Ernst Renan concluía que “la consideración etnográfica no ha existido,
pues, para nada en la constitución de las naciones modernas”.29
En segundo lugar, La religión: En ciertos casos la religión fue un
factor importante para la formación de ciertas naciones. Es el caso del

27
Cf., v. gr., Renan, Ernest: ¿Qué es una nación? Cartas a Strauss. Ed. Alianza, Madrid,
1987, trad. Andrés de Blas Guerrero, p. 72, donde concluye: “la verdad es que no hay raza pura
y hacer descansar la política sobre el análisis etnográfico es hacerla apoyarse sobre una
quimera”. Desde otros ámbitos, cf. Huxley, Julian et. al.: Los problemas raciales. Ed.
Sudamericana, Buenos Aires, 1951, trad. Víctor Aizábal.
28 Heller, Hermann: Teoría del Estado. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1999,
trad. Luis Tobío. Por su parte, ya Del Vecchio señalaba que debido a muy diversos factores “es
cosa totalmente segura que no existe hoy raza alguna que sea absolutamente pura”. Del
Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 101. En el mismo sentido, Huxley, Julian et
al.: Los problemas raciales. Ob. cit., pp. 135-141.
29 Renan, Ernest: ¿Qué es una nación? Cartas a Strauss. Ob. cit., p. 72.

10
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

catolicismo en Polonia, o en Irlanda. Sin embargo, este elemento tampoco tiene


por sí solo un carácter determinante para formar una nación debido al pluralismo
de convicciones religiosas que coexisten en una misma comunidad, y
principalmente con la concepción del Estado laico en la modernidad, con su
inherente autonomía y con la difusión del reconocimiento de la libertad de
conciencia en el Derecho Constitucional comparado.30
En tercer lugar, la lengua o el idioma: También es un elemento
importante en la formación de una nación, sin ser determinante por sí solo.31
Desde luego, en los casos en que existe un idioma homogéneo, suele éste ser
resultado de un acto político, y no lingüístico, esto es, producto de la coerción,
manifestada de diferentes maneras por el Estado respectivo. 32 Como señala
Gablentz, “la nación estatal no está vinculada al idioma; Suiza y Canadá son en
la actualidad clásicos casos de naciones plurilingües”.33
En cuarto lugar, la cultura: Elemento íntimamente relacionado con
el idioma; pero concebida la noción de cultura en los términos amplios en que se
utiliza en la antropología, esto es, comprendiendo todo el quehacer humano
desplegado en su entorno. Cada cultura tiene rasgos específicos que la
distinguen de otras culturas, lo cual contribuiría a crear un sentimiento de unidad
entre los miembros de una misma cultura. Lo mismo que los demás elementos
constitutivos del concepto de nación, y porque está inevitablemente vinculado a
otros elementos, requiere confluir con otros para formar una nación.34
En quinto lugar, la circunstancia de compartir un mismo territorio:
Este elemento reforzaría el sentimiento de unidad, por cuanto sería una de las
formas de comunidad, -por contigüidad-, destacadas por Ferdinand Tönnies.35
Sin embargo, “el lenguaje y la vecindad no unen si se rechaza la comunidad
política; Irlanda es el ejemplo más craso, Austria el más reciente”.36

30 Cf. Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
31 Cf. Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
32 Cf. Bourdieu, Pierre: ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos.
Ed. Akal, Madrid, 2008, trad. Esperanza Martínez Pérez.
33 Gablentz, Otto Heinrich Von der: Introducción a la Ciencia Política. Ed. Herder,
Barcelona, 1974, trad. Víctor Bazterrica, p. 50.
34 Cf. Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
35 Cf. Tönnies, Ferdinand: Comunidad y sociedad. Ed. Losada, Buenos Aires, 1947, trad.
José Rovira Armengol.
36 Gablentz, Otto Heinrich Von der: Introducción a la Ciencia Política. Ob. cit., p. 50.

11
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

En sexto lugar, la circunstancia de compartir una historia común:


La memoria de un pueblo, su historia común contribuye también a unir a sus
miembros, a sentirse una nación.37 En este sentido, a León Duguit se atribuye la
frase: “Una nación, lo mismo que la humanidad entera, está hecha más de
muertos que de vivos”.

2.2.- ELEMENTOS SUBJETIVOS

Hay también un conjunto de factores que operan en el ámbito


interno de los individuos que componen una nación que, por tal razón, se han
denominado subjetivos. Del Vecchio, después de Mancini y de Renan, ha aludido
a su importancia al indicar que “la nacionalidad no es tanto un hecho físico como
espiritual. Su fundamento radica en la conciencia de una común misión:
conciencia nutrida por el recuerdo de gestas, desventuras y de glorias que se
remontan a las generaciones anteriores y sobreviven en la presente y se
proyectan sobre las futuras”.38 Se cita, pues, entre estos factores subjetivos a los
siguientes:
En primer lugar, la manera de comprender los fenómenos
objetivos, particularmente el pasado histórico común.
En segundo lugar, una toma de conciencia de los rasgos
compartidos en la comunidad. Esta toma de conciencia nacional es uno de los
hechos que caracterizan los siglos XIX y XX.
En tercer lugar, una voluntad de vivir en común. Es un elemento
importante destacado por los autores franceses, especialmente por Ernest
Renan,39 quien señalaba que la nación es una formación histórica, una
comunidad de tradiciones, pero también una comunidad de aspiraciones. La
nación se compone, por tanto, de ambos elementos indisolubles: Uno, el pasado
común; y el otro elemento está en el presente y es el consentimiento actual de
vivir juntos, el deseo de vivir juntos. “La existencia de una nación es (…) un

37 Cf. Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
38 Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ob. cit., p. 102.
39 Cf. Renan, Ernest: ¿Qué es una Nación? Cartas a Strauss. Ob. cit., pp. 82-86.

12
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

plebiscito del mismo modo que la existencia del individuo es una perpetua
afirmación de vida”.40
Cabe destacar que no hay un rasgo único que por sí solo forme una
nación. La importancia de cada uno de los elementos señalados va a variar de
una nación a otra, según la importancia que le atribuyan los miembros de cada
nación.

3.- RELACIÓN ESTADO–NACIÓN

Se ha dicho que el Estado es la nación políticamente organizada,


o que es el ordenamiento jurídico de la nación.41 Este tipo de concepciones de
gran aceptación en otra época, hoy son objetadas con razón. En efecto, por una
parte, el Estado se funda sólo sobre el vínculo político y jurídico y puede existir,
aunque falten otros vínculos sociales. Y, por otra parte, la nación consta de
elementos naturales que pueden mantenerse fuera de la órbita del Estado. Como
ha señalado Gablentz, “equiparar el aparato estatal y la nación es la gran mentira
del Estado totalitario”.42
La nación no se identifica con el Estado porque histórica y
psicológicamente trasciende la forma política en que se expresa, v. gr. Italia era
una nación antes de que se unificara como Estado en 1870, es decir, aún cuando
estaba políticamente dividida y parcialmente sometida al dominio extranjero.
Sin embargo, desde otro punto de vista, puede decirse que toda
nación tiende a convertirse en Estado, aunque también es posible la situación
inversa, v. gr., Estados Unidos de Norteamérica.

4.- COMUNIDAD Y SOCIEDAD

Ferdinand Tönnies publica en 1887 su obra “Comunidad y


sociedad”, inadvertida hasta 1912. Tal vez el rasgo perdurable de esta obra fue

40 Renan, Ernest: ¿Qué es una Nación? Cartas a Strauss. Ob. cit., p. 83.
41 Por ejemplo, para Bluntschli, “la nación (Volk), es una comunidad de hombres unidos y
organizados en Estado: existe desde que el Estado se forma, y se eleva por encima del pueblo
por la conciencia de su dependencia y de su unidad política comunes”. Bluntschli, J. G.:
Derecho Público Universal. F. Góngora y Compañía Editores, Madrid, 1880, trad. A. García
Moreno, Tomo I, p. 71.
42 Gablentz, Otto Heinrich Von der: Introducción a la Ciencia Política. Ob. cit., p. 51.

13
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

precisamente la distinción de las agrupaciones humanas en comunidades y


sociedades.43
La comunidad es un tipo de congregación humana basada en
vínculos de consanguinidad, de vecindad y de afinidades. En la comunidad
predominan los afectos o sentimientos. Es una relación que vincula a seres
humanos con otros seres humanos.
La sociedad, en cambio, es una agrupación humana basada en
relaciones abstractas, impersonales, producto del intercambio comercial, donde
los hombres aparecen separados, en continua competencia y tensión. Es una
relación que vincula a los hombres con los bienes o cosas consideradas valiosas.
La aplicación de estas nociones al campo político, conducen a la
consideración de la nación como la más amplia comunidad –si se cierra los ojos
al ideal cosmopolita conocido ya en la Antigüedad clásica- y a la consideración
del Estado como la sociedad mayor.

43 Cf. Molina Vallejo, Fernando: El pensamiento de Ferdinand Tönnies. Cuadernos del


Instituto de Ciencia Política Nº 37, 1987, Universidad Católica de Chile, pp. 2-3. Tönnies,
Ferdinand: Comunidad y sociedad. Ed. Losada, Buenos Aires, 1947, trad. José Rovira
Armengol.

14
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

Bibliografía:

1.- Bauman, Zygmunt: La sociedad sitiada. Ed. Fondo de Cultura


Económica, Buenos Aires, Argentina, 2011, 6ª reimpresión, trad. Mirta
Rosenberg y Ezequiel Zaidenwerg.
2.- Bidart Campos, Germán:
- Doctrina del Estado democrático. Ed. Jurídicas
Europa-América, Buenos Aires, 1961.
- Lecciones elementales de política. Ediar, Buenos
Aires, 1984.
3.- Bluntschli, J. G.: Derecho Público Universal. F. Góngora y Compañía
Editores, Madrid, 1880, trad. A. García Moreno, Tomo I.
4.- Bourdieu, Pierre: ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios
lingüísticos. Ed. Akal, Madrid, 2008, trad. Esperanza Martínez Pérez.
5.- Cumplido Cereceda, Francisco; Nogueira Alcalá, Humberto: Derecho
Político. Ed. Universidad Nacional Andrés Bello, Santiago, Chile, 1993, 2ª
edición.
6.- Del Vecchio, Giorgio: Teoría del Estado. Ed. Bosch, Barcelona, 1956,
trad. Eustaquio Galán y Gutiérrez.
7.- Ferguson, Adam: Ensayo sobre la historia de la sociedad civil. Ed.
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1974, colección dirigida por Francisco
Javier Conde, revisión y corrección Juan Ramón Jurado.
8.- González Casanova, Pablo: “Pueblo”, en Díaz, Elías y Ruiz Miguel,
Alfonso (Editores): Filosofía política II. Teoría del Estado. Ed. Trotta, Madrid,
1996, (pp. 111-115).
9.- Hauriou, André: Derecho Constitucional e instituciones políticas. Ed.
Ariel, Barcelona, 1971, trad. José Antonio González Casanova.
10.- Heller, Hermann: Teoría del Estado. Ed. Fondo de Cultura Económica,
México, 1999, trad. Luis Tobío.
11.- Hume, David: Ensayos políticos. Ed. Centro de Estudios
Constitucionales, Madrid, 1982, trad. Enrique Tierno Galván.
12.- Huxley, Julian et. al.: Los problemas raciales. Ed. Sudamericana,
Buenos Aires, 1951, trad. Víctor Aizábal.

15
El grupo humano del Estado Francisco Vega Méndez

13.- Kelsen, Hans: Teoría general del Estado. Ed. Nacional, México, 1965,
trad. Luis Legaz Lacambra.
14.- Leibholz, Gerhardt: Conceptos fundamentales de la política y de teoría
de la Constitución. Ed. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1964.
15.- Locke, John: Segundo ensayo sobre el gobierno civil. Ed. Altaya,
Barcelona, 1997, trad. Carlos Mellizo.
16.- Macfarlane, Alan: La cultura del capitalismo. Ed. Fondo de Cultura
Económica, México, 1993, trad. Agustín Bárcena.
17.- Malthus, Thomas Robert: Primer ensayo sobre la población. Ed. Alianza,
Madrid, 1988, trad.
18.- Mancini, Pasquale: Sobre la nacionalidad. Ed. Tecnos, Madrid, 1985,
trad. Manuel Carrera Díaz.
19.- Molina Vallejo, Fernando: El pensamiento de Ferdinand Tönnies.
Cuadernos del Instituto de Ciencia Política Nº 37, 1987, Universidad Católica de
Chile.
20.- Nogueira Alcalá, Humberto y Cumplido Cereceda, Francisco: Derecho
Político. Ed. Universidad Nacional Andrés Bello, Santiago, Chile, 1993, 2ª
edición.
21.- Platón: Las leyes, en Diálogos VII. Ed. Gredos, Madrid, 2000, trad.
Francisco Lisi.
22.- Renan, Ernest: ¿Qué es una nación? Cartas a Strauss. Ed. Alianza,
Madrid, 1987, trad. Andrés de Blas Guerrero.
23.- Rossolillo, Francesco: “Nación”, en Bobbio, Norberto et al.: Diccionario
de política. Siglo XXI Editores, 1988, 1ª edición en español, trad. Miguel Martí y
Martí Soler.
24.- Tönnies, Ferdinand: Comunidad y sociedad. Ed. Losada, Buenos Aires,
1947, trad. José Rovira Armengol.
25.- Zweig, Stefan: Momentos estelares de la humanidad. Ed. Porrúa, México,
1991.

16

También podría gustarte