Está en la página 1de 2

Teoría de la catarsis

Esta teoría hereda la tesis de que el ser humano está cargado de ansiedad y
de frustración. La catarsis, desde la perspectiva psicológica, es el desahogo
emocional que experimenta una persona para liberarse de tensiones
almacenadas debido a frustraciones o contratiempos en su vida cotidiana
mediante una descarga. Estas acciones catárquicas podrían ser directas, como
hacer ejercicio o descargarse contra objetos, o podrían ser por medio de una
acción simbólica. La idea es que al experimentar la emoción a instancias de
un estímulo virtual, se descarga o se alivia la tensión y de esta forma ya no es
necesaria la descarga física.

Según esta teoría los medios, especialmente la televisión con su alto


contenido de mensajes que reproducen violencia, sirven como vehículo de la
catarsis de la persona porque le permite aliviar sus tendencias agresivas
acumuladas, de forma simbólica o virtual.

Los sentimientos de agresividad quedan anulados al participar


imaginariamente en las aventuras e infortunios de los personajes ficticios de la
televisión. Seymur Feshbach y R. Singer afirman que el proceso catártico
disminuye la probabilidad de una conducta violenta en los espectadores de la
televisión sobre todo a los que pertenecen a un estrato socioeconómico bajo.

Estos teóricos realizaron un estudio con jóvenes que se expusieron a


una programación regular televisiva violenta, estos jóvenes presentaron una
conducta menos agresiva que aquellos que no fueron expuestos a esta
programación violenta.

Otra postura de esta teoría también nos dice que al ver las situaciones
que ocurren a los personajes ficticios nos sentimos aliviados al no ser nosotros
a los que nos ocurren las desventuras y es otra de las razones por las que se
desahoga la tensión y las conductas agresivas.

Ejemplos de la teoría:
Podemos relacionar esta teoría con los espectáculos que son muy
violentos, como las corridas de toros, en donde se tortura lentamente y se da
muerte al animal. Las personas aficionadas a este tipo de entretenimientos no
participan en el acto violento, solo contemplan desde su asiento, ya sea en la
plaza o en televisión, las que para ellos son las hazañas del torero.

Cuando finalmente el toro muere, algunos de los espectadores relatan


sentir una catarsis. Aunque en este caso el acontecimiento no es ficticio, aun
así el público tiene una descarga simbólica, pues alivia su tensión con un
estímulo virtual y no con un acto físico que ellos realicen.

Lo mismo sucede con una película, obra de teatro, programa televisivo


etc. que tenga una carga violenta que nos permita tener un desahogo de la
tensión de esta forma simbólica y no tengamos ya la necesidad de descargar
esta tensión con acciones violentas.

Lo relaciono también con un ejemplo más antiguo, para Aristóteles Edipo


era la tragedia por excelencia ya que cumplía con todos los elementos que
debe tener una tragedia, y lo más importante es su desenlace catárquico, el
público debía sentir conmiseración y miedo porque sabía de antemano lo que
Edipo aún no, al final este personaje se entera de que se ha casado con su
madre y matado a su padre, al sentirse afligido por esto se hace daño a sí
mismo, cuando leemos esto experimentamos en verdad conmiseración y
miedo, descargamos estos sentimientos simbólicamente a través de este
personaje ficticio.

Puede sucedernos lo mismo con otro ejemplo literario pues


experimentamos los sentimientos de los personajes virtualmente, puede ser
que los experimentemos de forma más fuerte que con la televisión (aunque
este sea uno de los medios que transmiten más violencia) puesto que nos
imaginamos las cosas.

Bibliografía: Gallardo Cano, Alejandro. Curso de Teorías de la Comunicación.


UNAM., Segunda Edición, México, 2002, pp 117-118

También podría gustarte