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República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACION CIVIL

MARGARITA CABELLO BLANCO


Magistrada ponente

STC17117-2015
Radicación n.° 11001-02-03-000-2015-02884-00
(Aprobado en sesión de nueve de diciembre de dos mil quince)

Bogotá, D. C., catorce (14) de diciembre de dos mil


quince (2015).

Decídese la acción de tutela instaurada por Carmen


Rosa Franco de Perilla como sucesora de Jorge Apolonio
Perilla (q.e.p.d.) frente a la Sala única del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Yopal integrada por los magistrados
Jairo Armando González Gómez, Gloria Esperanza Malver
de Bonilla y Álvaro Vincos Urueña y el Juzgado Primero
Civil del Circuito de esa misma ciudad.

ANTECEDENTES

1. La gestora, a través de apoderado, demandó la


protección constitucional de sus derechos fundamentales al
debido proceso, acceso a la administración de justicia,
Radicación n° 11001-02-03-000-2015-02884-00

«propiedad privada» y «tutela judicial efectiva»,


presuntamente vulnerados por las autoridades acusadas,
dentro del trámite de revisión de servidumbre petrolera que
Jorge Apolonio Perilla Daza (q.e.p.d.) inició a Ecopetrol.

2. Arguyó, como sustento de su reclamo, en síntesis,


lo siguiente:

2.1. Que «el 19 de septiembre del año 2011, tras adelantar el


proceso de imposición de servidumbre petrolera radicado bajo el No.
2011-0159, el Juzgado Promiscuo Municipal de Tauramena (Casanare),
profirió sentencia dentro de la cual condenó a ECOPETROL S.A (hoy,
Oleoducto de los Llanos Orientales S.A) a pagarme la suma de
$42.951.200 por concepto de daños y perjuicios producidos por la
servidumbre que constituyó sobre el predio “CAPANAPARO”».

2.2. Que «inconforme con la tasación de los daños y perjuicios


soportados como resultados del primer peritaje hecho por el Sr. Jesús
Rosas… el segundo peritaje hecho por un funcionario del Instituto

Agustín Codazzi…» promovió el «el trámite de revisión contemplado


en los numerales 9º y 10º del artículo 5º de la Ley 1274 de 2009».

2.3. Que el a-quo encartado después de adelantar el


caso que nos ocupa, dictó sentencia el 9 de junio de 2015
en la que «decidió incrementar el monto de la indemnización a la
suma de $126.287.000», decisión que fue impugnada por

Ecopetrol.

2.4. El ad-quem censurado al desatar la alzada en


providencia de 17 de septiembre hogaño, «revocó la sentencia
impugnada, y dejó en firme el avalúo del que se pretende la revisión,
rendido ante el Juez Promiscuo Municipal de Tauramena, aludiendo, en

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síntesis, que: no se cumplió con la carga de probar que el avalúo


rendido ante el Juez Promiscuo Municipal de Tauramena detentaba
un error o, cuando menor, que existían aspectos nuevos que hicieran
necesaria su revisión. Y, por demás, que la revisión no era un nuevo
proceso, sino la continuación del ya surtido ante el Juzgador de
Tauramena, motivo por el cual se alineaba a una revisión del avalúo
de perjuicios y no a la confección de uno nuevo».

3. Pidió, en consecuencia «dejar sin efectos la sentencia


proferida por la Sala Única de Decisión del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Yopal, y, ordenar, dentro del término que considere
prudente, se rehaga ateniendo los parámetros que constitucionalmente
importan y yerguen al trámite de revisión del avalúo de perjuicios,

atendiendo sus deberes legales y constitucionales» (fls. 3-51 Cdno.

1).

LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS

Ecopetrol S.A., señaló que «sobre el detalle del asunto que


se surtió en el proceso judicial Ecopetrol cedió los derechos litigiosos a
Oleoductos de los Llanos y no participó en el trámite procesal por tanto
nos abstenemos a pronunciarme sobre hechos que no nos constan de

primera mano» (fls. 124-125 Cdno. 1).

Las autoridades censuradas guardaron silencio.

CONSIDERACIONES

1. La reiterada jurisprudencia ha sostenido, en línea


de principio, que este amparo no es el medio idóneo para
censurar decisiones de índole judicial; sólo puede acudirse
a esa herramienta, en los casos en los que el funcionario

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adopte alguna determinación «con ostensible desviación del


sendero normado, sin ecuanimidad y apoyado en el capricho o en la

subjetividad, a tal punto que estructure “vía de hecho”…», y bajo los

postulados de que el afectado concurra dentro de un


término razonable a formular la queja, y de que «no disponga
de medios ordinarios y efectivos para lograrlo» (CSJ STC, 3 de Mar.

2011, Rad. 00329-00).

El concepto de «vía de hecho» fue fruto de una evolución


pretoriana por parte de la Corte Constitucional, en razón de
la necesidad de que todo el ordenamiento jurídico debe
respetar los derechos fundamentales como base de la
noción de «Estado Social de Derecho» y lo contemplado en el
artículo 4 de la Carta Política. Así hoy, bajo la aceptación de
la probabilidad que sentencias desconozcan prerrogativas
esenciales, se admiten por excepción la posibilidad de
proteger esa afectación siempre y cuando se cumplan los
siguientes presupuestos: l. Generales: «a) Que la cuestión que se
discuta resulte de evidente relevancia constitucional; b) Que se hayan
agotado todos los medios ordinarios y extraordinarios de defensa
judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar
la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable; c) Que se
cumpla el requisito de la inmediatez; d) Cuando se trate de una
irregularidad procesal; e) Que la parte actora identifique de manera
razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como los
derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el
proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible y f) Que no se

trate de sentencia de tutela» y, 2. Especiales: «a) Defecto orgánico; b)


Defecto procedimental absoluto; c) Defecto fáctico; d) Defecto material o
sustantivo; e) Error inducido; f) Decisión sin motivación; g)
Desconocimiento del precedente y h) Violación directa de la

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constitución» (C-590 / 2005, reiterada, entre otras, SU-913 /

2009 y T-125 / 2012).

2. El gestor pretende se deje sin efectos la sentencia


de fecha 17 de septiembre de 2015 proferida por el
colegiado enjuiciado, pues en su opinión se incurrió en
«defecto fáctico y procedimental».

3. El descontento del actor se enfila contra la decisión


adoptada por el ad-quem censurado al desatar la alzada en
providencia de 17 de septiembre de 2015, oportunidad en la
que resolvió «PRIMERO: REVOCAR la sentencia impugnada de fecha
9 de junio de 2015. SEGUNDO: consecuencialmente, queda en firme la
sentencia de fecha septiembre 19 de 2011, proferida por EL Juzgado

Promiscuo Municipal de Tauramena (Casanare)», por cuanto


sostuvo que «no se trata entonces de un nuevo proceso de avalúo
sino de revisar el cumplido en el proceso de servidumbre adelantado
por el Juzgado Promiscuo Municipal de Tauramena, funcionario que
termina acogiendo el rendido por el ingeniero BENJAMIN HERRAN
RODRÍGUEZ, como resultado de las objeciones de la parte allí
demandante al de JESÚS ROSAS LÓPEZ, desechado por haber
prosperado la objeción grave que se le hiciera. No sobra señalar que la
suma determinada por el experto del Agustín Codazzi fue objeto de
solicitudes de aclaración y complementación por los apoderados de las
partes».

Seguidamente, anotó que «en la demanda de revisión se


muestra inconformidad con el avalúo porque no incluye el avalúo a
tiempo futuro ni el impacto ambiental, como tampoco los valores
correspondientes a los gastos generados para sus clientes con el
trámite del proceso. Cuestiona que el peritaje acogido tenga en cuenta
el valor comercial del inmueble, por no aparecer ello contemplado en la

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Ley 1274 de 2009. Insiste en que debe considerarse el daño emergente


y el lucro cesante presente y futuro».

Luego, precisó que «tratándose de un proceso especial y con


objeto especifico, correspondía en los términos del artículo 177 del CPC,
a la parte demandante no solo cuestionar la sentencia del proceso de
servidumbre sino probar que los argumentos del juzgado para acoger el
peritaje que finalmente acogió, eran infundados. Ello no ocurrió así.
Simplemente se realizó un nuevo dictamen, desconociendo totalmente
lo consignado en el primero, como si se tratara de un nuevo proceso de
avalúo y no de revisar el ya cumplido. Se reitera, a pesar de que aquí
se adelanta un nuevo proceso, su finalidad, su objetivo es
predeterminado: revisar el avalúo hecho por la autoridad municipal.
Ningún sentido tiene que después de varios años se hagan nuevos
experticios que van agregando nuevos temas, nuevos valores, siendo
que de lo que se trata es de indemnizar por los daños causados cuando
se realiza la intervención. De no entenderse así, no tendría ningún
sentido la actuación cumplida ante el juzgado municipal ni se hablaría
de revisión. Y, finalmente ese es el fundamento de la sentencia que se
resuelve: la parte demandante no logró demostrar que el dictamen
revisado tuviera errores o fuera insuficiente».

Así mismo, advirtió que «no es posible jurídicamente


pretender una condena por cercas destruidas cuando ni siquiera se
sabe si ello efectivamente ocurrió para el año 2008, máxime cuando el
peritaje aquí practicado empieza señalando que no existen vestigios de
daños. Igual puede decirse en relación con lo conceptuado en relación
con el daño de los pastos por el polvo y la siembra de pastos o la
minusvalía. Presupuesto esencial de cualquier indemnización por
perjuicios es que estos aparezcan probados, demostrados. Y se reitera,
no se trata aquí de hacer un nuevo avalúo, como si no existiera uno que
fue fundamento de una decisión judicial ejecutoriada, cinco (5) años
después. Se trata de un proceso especial de revisión de uno ya
cumplido, que por disposición legal no puede simplemente ignorarse».

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Y, finalmente señaló que «el dictamen cuestionado en la


demanda de revisión, es decir el acogido en el proceso de servidumbre,
además que está rendido por un experto, coincide incluso en cuanto al
valor de la hectárea con el aquí practicado, tiene en cuenta aspectos
esenciales como la ubicación del predio, sus características, su
destinación y desarrollo, su comercialización, las vías de acceso, la
vegetación existente, la clase de suelos, las cercas, los pastos
mejorados existentes, y además explica de manera suficiente el método
utilizado para determinar el avalúo de los perjuicios. Y como ya se dijo,
en este proceso no se demostró que existieran razones jurídicas para
que la decisión de la señora Jueza Municipal al acogerlo, hubiera
resultado equivocada. En este proceso, a pesar del tiempo transcurrido
desde la presentación de la demanda, lo único que se hizo fue un
nuevo dictamen pericial, que por cierto no tiene las especificaciones
técnicas del practicado en el proceso de imposición de la servidumbre»

(fls. 100-103).

4. Analizada la providencia cuestionada (17 de


septiembre de 2015), mediante la cual el Tribunal
encartado revocó la de primer grado y, en su lugar, dejó en
firme el fallo de 19 de septiembre de 2011 proferido por el
Juzgado Promiscuo Municipal de Tauramena, ocasión en la
que además se agotó la jurisdicción dentro del litigio
descrito, la Sala no observa proceder constitutivo de «defecto
fáctico y procedimental» que amerite la intervención del «juez

constitucional» por cuanto los argumentos allí plasmados,

tienen sustento en las particularidades propias del caso y


un criterio hermenéutico razonable de las normas que
regulan esta materia (artículos 177, 183, 357 C.P.C. y Ley
1274 de 2009), descartando por tanto un actuar antojadizo.

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En efecto, la Sala enjuiciada, luego de advertir que si


bien, el asunto de marras se trataba de un proceso nuevo,
también lo era, que el fin del mismo era revisar el avalúo
aprobado por el Juez Municipal en el juicio de Imposición
de servidumbre, sin que se tratara de establecer un «nuevo».

Aclarado ello, procedió a revisar cada una de las


inconformidades planteadas en el sub júdice (el avalúo no incluía
tiempo futuro, impacto ambiental, gastos del proceso, valor comercial del

inmueble, daño emergente ni lucro cesante presente y futuro ), con lo


acreditado en el expediente, en esa labor precisó que la
carga del extremo activo no solo era cuestionar la sentencia
de 19 de 2011 sino demostrar que las razones que tuvo el
«juez municipal» para adoptar la decisión eran infundadas y
por ultimo concluyó, que el recurrente no cumplió con esa
carga procesal «simplemente se realizó un nuevo dictamen
desconociendo totalmente lo consignado en el primero, como si se

tratara de un nuevo proceso de avalúo y no de revisar el ya cumplido» ,

amén que tampoco acreditó que el dictamen objeto de


verificación tuviera errores o fuera insuficiente.

5. Sea del caso destacar que, el juez constitucional


sólo interviene en la «esfera probatoria», cuando el «error en el
juicio valorativo» sea ostensible, flagrante, manifiesto y con

incidencia directa en la decisión, lo cual no ocurrió en el


caso que nos ocupa y, es que en «materia de pruebas» esta
Corporación ha reiterado que:

el campo en donde fluye la independencia del juez con mayor


vigor, es en cuanto a la valoración de las pruebas. Ello por cuanto

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el administrador de justicia es quien puede apreciar y valorar, de


la manera más certera, el material probatorio que obra dentro de
un proceso, inspirándose en los principios científicos de la sana
crítica; por lo tanto, a juicio de la Corte, la regla general de que la
figura de la vía de hecho solamente puede tener una aplicación
en situaciones extremas debe ser manejada con un criterio
restrictivo (...) de forma que sólo es factible fundar una acción de
tutela, cuando se observa en el caso concreto, que de manera
manifiesta el operador jurídico ejecuta un juicio irrazonable o
arbitrario sobre la valoración probatoria por fuera de las reglas
básicas de realización, práctica y apreciación, las cuales se
reflejan en la correspondiente providencia. El error en el juicio
valorativo, ha dicho esta Corte, debe ser de tal entidad que debe
ser ostensible, flagrante, manifiesto y el mismo debe poseer una

incidencia directa en la decisión"» (CSJ STC, 5 Jul. 2012,

Rad. 01339-00, reiterado, entre otros, el 2 Oct. 2013,


Rad. 01449-01, 2 Abr. 2014, rad. 00606-00 y 7 Oct.
2015, rad. 2336-00).

6. De tales elucidaciones, se encuentra que la


autoridad acusada profirió el fallo censurado, con sustento
en el examen que en forma conjunta, coherente y siguiendo
los criterios de la sana critica realizó frente a las « pruebas»
aportadas en el asunto de marras, además de centrase en el
objeto de la «revisión» del avalúo ya aprobado sin que se
tratara de pronunciarse de uno nuevo.

Sin que de tal proceder se detecte ilegalidad o abuso


alguno de sus funciones y menos aún desconocimiento del
presupuesto especial de «defecto fáctico y procedimental», por
cuanto no se observa que el ad-quem se apartara de los
hechos debidamente probados o que hubiese adoptado su

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decisión con elementos ilícitos, ni mucho menos que el


tribunal acusado actuará al margen del respectivo
procedimiento.

7. Por lo anterior, reiterase, la providencia de 17 de


septiembre de 2015, no puede tildarse de arbitraria para
que sea objeto de cuestionamiento en esta sede, por lo que
independientemente que lo prohíje la Corte, al « juez de tutela»
le está vedado inmiscuirse en la actividad que le es propia a
cada jurisdicción cuya «independencia y autonomía» tiene su
origen en nítidos e insoslayables postulados de «raigambre
constitucional y legal».

Al respecto, la Sala ha sostenido, de un lado, que «el juez


de tutela no es el llamado a intervenir a manera de árbitro para
determinar cuáles de los planteamientos valorativos y hermenéuticos
del juzgador, o de las partes, resultan ser los más acertados, y menos
acometer, bajo ese pretexto, como lo pretende la actora, la revisión

oficiosa del asunto, como si fuese uno de instancia» (CSJ STC 7 Mar.

2008, rad. 2007-00514-01); y, de otro, que «la adversidad de la


decisión no es por sí misma fundamento que le allane el camino al
vencido para perseverar en sus discrepancias frente a lo resuelto por el

juez natural» (CSJ STC 28 Mar. 2012, rad. 00022-01).

Así mismo, ha considerado que:

[E]l juez de tutela, a pretexto de examinar si existió vulneración


de un determinado derecho fundamental, [no puede revisar]
nuevamente la decisión de los jueces ordinarios que conocieron del
trámite y los recursos, como si esta acción hubiere sido concedida
como un medio de impugnación -paralelo- que se pueda adicionar
a las actuaciones adelantadas, ... por regla general no es posible

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auscultar, ora para restarles vigencia, ora para otorgárselas,


dado que dicha labor le corresponde, per se, es al juez natural,
es decir al juez del proceso. De allí que toda consideración en
torno a esa tarea escapa al examen del juez del amparo, quien
en la esfera que ocupa la atención de la Sala, tiene una
competencia limitada y también residual. Tanto, que e[l] concepto
[de] configuración de una de las apellidadas vías de hecho, es de
suyo restricto a la vez que excepcional, como reiteradamente lo
ha puesto de presente la jurisprudencia patria (CSJ STC 14 may.
2003, rad. 00113-01. Reiterada, entre otras, en las CSJ STC 2
mar. 2005, rad. 2004-00385-01; 31 may. 2011, rad. 001007-
00; 22 jun. 2012, rad. 01201-00; 9 ago. 2012, rad. 00332-01; y,
13 feb. 2013, rad. 00216-00).

8. De acuerdo con lo discurrido, no se otorgará la


salvaguarda impetrada.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NIEGA
la tutela solicitada.

Comuníquese telegráficamente lo resuelto en esta


providencia a los interesados y, en caso de no ser
impugnada, oportunamente envíese el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión.

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Notifíquese

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA


Presidente de Sala

MARGARITA CABELLO BLANCO

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ

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