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12 CONCEPTOS SOCIOLÓGICOS FUNDAMENTALES

-y esto metodológicamente es inevitable- del de la acción comprensible: al de


las "condiciones", "ocasiones", "estímulos" y "obstáculos" de la misma.
9. "Acción" como orientación significativamente comprensible de la propia
conducta, sólo existe para nosotros como conducta de una o varias personas in­
dividuales.
Para otros fines de conocimiento puede ser útil o necesario concebir al indi­
,·iduo, por ejemplo, como una asociación de "células", o como un complejo de
reacciones bioquímicas, o su vida "psíquica" construida por varios elementos
(de cualquier forma que se les califique). Sin duda alguna se obtienen así cono­
cimientos ,·a liosos (leyes causales). Pero no nos es posible "comprender" el
comportamiento de esos elementos que se expresa en leyes. Ni aun en el caso de
tratarse de elementos psíquicos; y tanto menos cuanto más exactamente se les
conciba en el sentido de las ciencias naturales; jamás es éste d camino para una
interpretación derivada del sentido mentado. Ahora bien, la captación de la
conexión de sentido de la acción es cabalmente el objeto de la sociología (tal
como aquí la entendemos; y también de la historia). Podemos observar (en prin­
cipio, al menos) el comportamiento de las unidades fisiológicas, las células por
ejemplo, o cualesquiera elementos psíquicos, tratar de obtener inferencias de esas
observaciones, formular reglas ("leyes") para esos comportamientos y "explicar"
causalmente con su ayuda procesos particulares, es decir, incluirlos bajo esas leyes.
La interpretación de la acción, sin embargo, sólo se interesa en tales hechos y
leyes en igual forma y medida en que lo hace respecto a cualesquiera otros hechos
(por ejemplo: hechos físicos, astronómicos, geológicos, meteorológicos, geográfi­
cos, botánicos, zoológicos, fisiológicos, anatómicos, psicopatológicos ajenos al
sentido; y condiciones científico-nahm1les de los hechos técnicos) .
Para otros fines de conocimiento (p. ej., jurídicos) o por finalidades prácticas
puede ser conveniente y hasta sencillamente inevitable tratar a determinadas for­
maciones sociales ( estado, cooperativas, compañía anónima, fundación) como si
fueran individuos (por ejemplo, como sujetos de derechos y deberes, o de deter­
minadas acciones de alcance jurídico). Para la interpretación comprensiva de la
sociología, por el contrario, esas formaciones no son otra cosa que desarrollos y
entrelazamientos de acciones específicas de personas individuales, ya que tan
sólo éstas pueden ser sujetos de una acción orientada por su sentido. A pesar de
esto, la sociología no puede ignorar, aun para sus propios fines, aquellas estructuras
conceptuales de naturaleza colectiva que son instrumentos de otras maneras de
enfrentarse con la realidad. Pues la interpretación de la acción tiene respecto a
esos conceptos colectivos una doble relación: a) se ve obligada con frecuencia
a trabajar con conceptos semejantes ( que a menudo llevan los mismos nombres)
con el fin de lograr una tenninología inteligible. Lo mismo el lenguaje jurídico
que el cotidiano se refieren, por ejemplo, con el término estado tanto al concepto
jurídico como a aquellas realidades de la acción social frente a las cuales la norma
jurídica eleva su pretensión de validez. Para la sociología la realidad "estado" no
se compone necesariamente de sus elementos ;uridicos; o, más precisamente,
no deriva de ellos. En todo caso no existe para ella una personalidad colectiva en
acción. Cuando habla del "estado", de la "nación", de la "sociedad anónima".
de la "familia", de un "cuerpo militar" o de cualquiera otra formación semtjante
se refiere únicamente al desarrollo, en una forma determinada, de la acción social
de unos cuantos individuos, bien sea real o construida como posible; con lo cual
introduce en el concepto jurídico, que emplea en méritos de su precisión y uso
general, un sentido completamente distinto; b) la interpretación de la acción debe
tomar nota del importante hecho de que aquellos conceptos empleados tanto por

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