Está en la página 1de 7

ESCUELA NORMAL OFICIAL DE LEÓN

DRA. KARLA IVETH BARRERA BARAJAS

MAESTRÍA EN DESARROLLO EDUCATIVO

ANÁLISIS DE LA PRÁCTICA DOCENTE

TERCER SEMESTRE

2°A

REPORTE DE LECTURA

PRESENTA:
LUISA FERNANDA GÓMEZ ROJERO

VIERNES 18 DE FEBRERO DE 2022.


Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar por Philippe Perrenoud
Capítulo 1 Práctica No existe acción compleja sin reflexión durante el proceso;
De la reflexión reflexionada la práctica reflexiva puede extenderse, en el sentido
en la acción a general de la palabra, como la reflexión sobre la situación,
una práctica los objetivos, los medios, los recursos, las operaciones en
marcha, los resultados provisionales, la evolución previsible
reflexiva
del sistema de acción. Reflexionar durante la acción
consiste en preguntarse lo que pasa o va a pasar, lo que
podemos hacer, lo que hay que hacer, cuál es la mejor
táctica, qué orientaciones y qué precauciones hay que
tomar, qué riesgos existen, etc. Se podría hablar entonces
de práctica reflexionada.
Reflexionar en Es tomar la propia acción como objeto de reflexión, ya sea
y sobre la para compararla con un modelo prescriptivo, a lo que
acción habríamos podido o debido hacer de más o a lo que otro
practicante habría hecho, ya sea para explicarlo o hacer
una crítica.
La decisión en La reflexión en la acción es, por lo tanto, rápida, guía un
la acción proceso de «decisión», sin recurso posible a opiniones
externas, sin la posibilidad de pedir un «tiempo muerto».
Una parte importante de la reflexión en la acción permite
simplemente decidir si tenemos que actuar inmediatamente
o si podemos darnos algo de tiempo para una reflexión más
tranquila.
La La reflexión fuera del impulso de la acción, a menudo es a
retrospectiva y la vez retrospectiva y prospectiva, y conecta el pasado y el
prospectiva en futuro, en particular, cuando el practicante está realizando
la reflexión una actividad que se prolonga durante varios días, e
incluso varias semanas, por ejemplo, una propuesta de
proyecto.
La reflexión después de la acción puede -si bien no de
forma automática- capitalizar la experiencia, e incluso
transformarla en conocimientos susceptibles de ser
utilizados de nuevo en otras circunstancias.
La reflexión está dominada por la prospección cuando se
produce en el momento de la planificación de una actividad
nueva o de la anticipación de un acontecimiento, incluso de
un pequeño problema inesperado.
La reflexión sobre la acción se renueva constantemente
con el devenir de los hechos presentes.
Sistema de Sería mejor hablar de reflexión sobre el sistema de acción
acción cada vez que el individuo se aleja de una acción singular
para reflexionar sobre las estructuras de su acción y sobre
el sistema de acción en el que se encuentra. Las
situaciones y las tareas se parecen, así que nuestras
acciones y operaciones singulares son variaciones sobre
una trama bastante estable. Se reproducen tal cual son,
con los mismos intereses, corresponden a situaciones
análogas, pero se diferencian o se combinan de forma
nueva si las necesidades o las situaciones cambian.
Denominamos esquema a la organización constante de la
conducta para una clase de situaciones determinada: Es en
los esquemas donde hay que buscar los conocimientos-en
acto del individuo, es decir los elementos cognitivos que
permiten a la acción del individuo ser operativa.
Incluso cuando tenemos tiempo para una deliberación
interior, nuestra acción manifiesta estructuras estables, no
porque hayamos actuado de forma irreflexiva, sino porque
nuestra decisión ha seguido caminos idénticos ante
problemas análogos.
Habitus en la Nuestra acción es siempre la expresión de lo que somos, lo
acción que conocemos como personalidad o carácter en la lengua
de cada día, más que un habitus. A veces, reflexionamos
sobre nuestros esquemas de acción. Para designar
habitualmente los aspectos de nuestro habitus cuya
existencia presentimos, hablamos de costumbres, de
actitudes, de manías, de reflejos, de «complejos», de
obsesiones, de disposiciones, de tendencias, de rutinas y
de rasgos de carácter.
Acción La reflexión sobre su acción y sus esquemas de acción
colectiva también remite al actor a su inserción en los sistemas
sociales y a sus relaciones con los demás. Cada uno está
ocupado en sistemas de acción colectiva. A esta diversidad
de los objetos y niveles de reflexión hay que añadir la de
los estilos cognitivos y las situaciones concretas. No todos
funcionamos de la misma forma. Para saber cómo un
practicante reflexiona en plena acción, sobre la acción,
sobre los conocimientos y sus esquemas de acción o
también sobre los sistemas de acción colectiva en los que
está implicado, hay que observarle y preguntarle.
La práctica La práctica reflexiva es un trabajo que, para convertirse en
reflexiva y el regular, exige una actitud y una identidad particular.
enseñante Esta actitud reflexiva y el hatítus correspondiente no se
reflexivo construyen espontáneamente en cada persona. Si
deseamos hacer de ello la parte central del oficio de
enseñante para que se convierta en una profesión de pleno
derecho, corresponde especialmente a la formación, inicial
y continua, desarrollar la actitud reflexiva y facilitar los
conocimientos y el saber hacer correspondientes.
La práctica reflexiva se aprende con un entrenamiento
intensivo, lo que nos remite no tanto al pequeño módulo de
iniciación a la reflexividad, sino a las formaciones
completas orientadas al análisis de prácticas y a el
procedimiento clínico de formación.
Capítulo 5 El enfoque La capacidad de un practicante de teorizar su propia
La clínico práctica implica, en primer lugar, la de verse en
construcción funcionamiento y también en disfunción.
de una Un procedimiento clínico desarrolla saberes previamente
situados y contextualizados y luego conectados a las
postura
teorías académicas y a los saberes profesionales
reflexiva a acumulados. A su vez, desarrolla en paralelo capacidades
través de un de aprendizaje, de autobservación, de autodiagnóstico y de
procedimient auto transformación.
o clínico Los formadores implicados en un procedimiento clínico
tienen que aunar la formación teórica y la experiencia
práctica en la creación de problemas y de situaciones.
Esta propuesta también permite articular de entrada
saberes teóricos, fundados sobre una metodología
rigurosa, pero que no abarcan toda la realidad, y saberes
profesionales, que «avanzan» sin que sepamos siempre
por qué.
El procedimiento clínico, cuando pretende construir o
consolidar saberes, no puede identificarse con una práctica
reflexiva que se supone que optimiza la acción en curso o
el sistema de acción. En cambio, ofrece, en cierto modo
«por añadidura», un entrenamiento intensivo para el
análisis de lo real con ayuda de las bases teóricas.
El desarrollo de En el mundo concreto de la práctica, los problemas no
competencias ¡legan totalmente especificados a manos del practicante.
Tienen que construirse a partir de los materiales obtenidos
de situaciones problemáticas que resultan intrigantes,
difíciles e inciertas. Para transformar una situación
problemática sencillamente en un problema, un practicante
debe llevar a cabo una labor muy concreta. Tiene que
descubrir el sentido de una situación que, al principio, no
tiene ninguno.
Es necesario construir tanto el problema como la solución,
es decir reflexionar, invertir todos los datos en todos los
sentidos, ampliarlos, esbozar hipótesis y ponerlas a prueba
con el pensamiento, en un «mundo virtual» en el que todo
es reversible. Este proceso ilustra lo que Schón denomina
una conversación reflexiva con la situación.
Gracias al ejercicio del juicio profesional bajo la mirada de
un observador, el procedimiento clínico es un
entrenamiento intensivo para la práctica reflexiva en
diferentes niveles.
Capítulo 6 El análisis Una concepción coherente de la formación de practicantes
El análisis colectivo reflexivos no podría dejar de lado el análisis de la práctica
colectivo de como modelo y como marco posible de la reflexión
la práctica profesional. Se puede percibir una doble conexión:
como  La participación en un grupo de análisis de la práctica
puede funcionar como iniciación a una práctica reflexiva
iniciación a la
personal; ésta no es la única vía que se puede
práctica contemplar, pero a veces es la única ocasión que se
reflexiva ofrece a los estudiantes en un plan de formación
orientado en lo esencial hacia la transmisión de
saberes.
 En algunas fases del ciclo de vida, la reflexión, tanto si
es solitaria como si se encuentra dentro de las
estructuras ordinarias de trabajo, no permite avanzar;
en cambio, la participación en un grupo de intercambios
o de análisis puede ofrecer un apoyo o un método.
El análisis de la práctica no siempre es un método de
formación. Podemos hacer de él otros usos, dentro de las
relaciones sociales y de distintos compromisos.
El cambio Cuando el análisis de la práctica tiene como objetivo la
personal transformación de las personas, de sus actitudes y de sus
actos, éste exige de cada uno un verdadero trabajo sobre
sí mismo; exige tiempo y esfuerzo, nos expone a la mirada
de otros, nos invita a cuestionarnos todo y puede ir
acompañado de una crisis o de un cambio de identidad.

Trabajo de El grupo tan sólo es el contexto y el mediador del trabajo de


grupo análisis, y sirve ante todo de marco estructurador para los
intercambios, de centro de recursos y de salvavidas.
En la formación inicial, la práctica se lleva a cabo durante
períodos de prácticas más o menos largos y frecuentes,
que no siempre dan la plena responsabilidad de la clase y
no implican la soledad del practicante autónomo. Por ello,
sería una sabia decisión dirigir el análisis de la práctica
hacia el análisis de situaciones educativas complejas que
un estudiante en prácticas puede vivir u observar en clase
sin cargar con toda la responsabilidad del asunto.
¿Quién analiza El análisis de la práctica como propuesta de transformación
la práctica? se concibe aquí como un autoanálisis. E incluso si cuenta
con la presencia imperante de un profesional-guía y se
incluye en el marco de un grupo y de un pacto o contrato,
ello no dispensa a nadie de ser analizante más que
analizado.
Este contrato rige sobre todo la intervención de los
participantes a propósito de la práctica de los otros.
Transformación El análisis de la práctica tiene en realidad como objetivo
de la práctica una transformación -libremente asumida- de los
practicantes, incluso si ello no siempre es explícito.
Aumentar las competencias, los conocimientos o el saber
hacer no es la principal función del análisis de la práctica.
Esta contribuye con su ejercicio a construir o a consolidar
competencias, empezando por el saber analizar y las
capacidades de comunicación. Cada miembro de un grupo
de análisis de la práctica interioriza, en el transcurso de las
reuniones, posturas y métodos de análisis movilizables
fuera del procedimiento colectivo y de todo dispositivo para
enmarcar, en su clase, su centro o su vida.
Un grupo de análisis de la práctica, en el sentido estricto
que aquí contemplamos, no tiene otro objetivo que
contribuir a desarrollar en cada uno una capacidad de
análisis y, posiblemente, un proyecto y estrategias de
cambio personal.
La eficacia El análisis de la práctica, en calidad de procedimiento
colectivo, puede por otro lado concebirse ante todo como
una «iniciación» a una práctica reflexiva autónoma.
Intercambios En un grupo de análisis de la práctica, la conversación es la
en un grupo resultante de una transacción entre prioridades diferentes.
Se buscan puntos en común, se reconocen problemas que
afectan aparentemente a varias personas, a veces en
detrimento de la singularidad de cada una.
El reto de la El análisis de la práctica pierde su interés cuando la serie
explicitación de preguntas tiene como único objetivo confirmar una
interpretación inicial que parece dar sentido global a la
situación y a la acción. El análisis de las prácticas es una
forma de investigación, sin víctimas ni sospechosos, que se
esfuerza como cualquier investigación en no acabar sin
establecer los hechos y sin explorar y contrastar las
diferentes interpretaciones. Por lo tanto, hay una forma de
epistemología en lo más íntimo del análisis que prohíbe
contentarse con la primera explicación y prima la
disonancia y el desasosiego cognitivo más que la buena
Gestalt.
El reto de la Explicarse es dar a la propia conducta razones, en un doble
interpretación sentido, del orden de la explicación, pero también del de la
racionalización y injustificación.
La capacidad de escuchar, de reformular, de controlar la
relación, de distanciarse y, todavía más, en la parte de
intuición, de perspicacia, de creatividad del analista o de
estimulación de las mismas cualidades en el analizado.
Entonces podemos hablar, en general, de «competencias
clínicas»,
Los modelos Todo análisis de la práctica se apoya también, por lo
teóricos de la menos de forma implícita, en una forma u otra de teoría de
práctica la acción humana. Un monitor no puede basarse
exclusivamente en la propia intuición; es importante que
pueda referirse a uno o a varios modelos teóricos, tomados
tanto de las ciencias humanas como de los saberes de
experiencia. El alcance de las competencias clínicas sólo
compensa en parte la debilidad o la simplicidad de los
modelos teóricos.
Esbozo de un Entendemos aquí por paradigma una visión de la práctica
paradigma que no pretende abarcarlo todo pero sí enunciar algunas
dimensiones esenciales que representan las respectivas
miradas sobre la complejidad de la acción humana y
concretamente de la acción educativa.

El arte de La resistencia común que encontramos en análisis de las


hurgar en las prácticas es un rechazo de la complejidad, un rechazo de
heridas sin verse y de ver el oficio tal como es, plagado de
producir contradicciones.
Si quiere ser eficaz, al análisis de la práctica debe ayudar a
demasiados
cada uno a articular su evolución personal con las
daños estructuras en las que vive, que no evolucionan en el
mismo sentido ni al mismo ritmo.
Para permitir el cambio, el análisis de la práctica puede
conducirse de tal forma que tenga en cuenta abiertamente
las tensiones, reales o imaginarias, que los participantes
viven con su medio de trabajo y sus compañeros
habituales. No se trata de una intervención sobre un grupo,
sino de tener en cuenta el contexto sistémico en el que vive
cada uno.
El estado de la El análisis de la práctica es una forma compleja de
situación interacción social que requiere en primer lugar situarse en
registros teóricos, ideológicos, pragmáticos y
metodológicos. Lo más urgente es que cada uno explique
lo que hace, por qué y en nombre de qué, y que a través de
su relato se constituya una forma de cultura común y de
sabiduría de los monitores. Todavía es demasiado pronto
para recluir el análisis de las prácticas en la ortodoxia. Es
preferible que coexistan todos los tipos de concepciones y
de maneras de hacer.
cualquier formación que dé prioridad al desarrollo de una
postura reflexiva favorecerá no sólo períodos y propuestas
de análisis de la práctica, sino también una relación con lo
real que permitirá improvisar fragmentos de análisis en
diferentes contextos, en solitario o en equipo.

Referencias
Perrenoud, P. (2007) Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar.
Profesionalización y razón pedagógica. Colofón S.A. de C.V.

También podría gustarte