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EL NUEVO VOCERO DEL HUMALISMO

Alvarito en su laberinto
Por: Martha Meier M Q
Viernes 20 de Mayo del 2011
“Sería un acto de verdadero suicidio.
Ojalá la gente entienda el peligro que
representa Humala para la
democracia”, afirmaba enfáticamente
Alvarito Vargas Llosa en el diario “La
Primera”, en marzo del 2006. Cinco
años después el señorito ahora parte
del novo combo club humalista desdice
todo lo que pensó, escribió y dijo,
inclusive antes de la primera vuelta. El
heredero del recientísimo título
nobiliario español de marqués de
Vargas Llosa declaró en “La
República”, órgano propagandista del
humalismo, que le “consta
personalmente que personas e
instituciones importantes como el ex
presidente Lula da Silva o el
Departamento de Estado de EE.UU.
tienen suficientes garantías de que
Humala no representa un peligro para
la democracia”.
Ya pues, ahora resulta que para el
Vargas Llosa chiquito Lula da Silva es
un dechado de virtudes y
transparencia. Y esto después de
haber denunciado que “El presidente
de Brasil, Lula da Silva, está inmerso
en un interminable escándalo de
corrupción; su reputación, que alguna
vez fue enorme, está hecha jirones.
Una impresionante secuencia de
revelaciones que involucran al gobierno
y al Partido de los Trabajadores de Lula
–comenzando con la confesión por
parte del legislador de la oposición,
Roberto Jefferson, de que había
recibido sobornos por sus votos en el
Congreso– ha sacado a la superficie
todo un esquema de sobornos a
legisladores y de métodos irregulares
de financiamiento del partido”.
Claro, pero para su actual manipulación
política le conviene pintarlo como
oráculo de verdad y sabiduría. Y ¿qué
es esto de sostener que en el
“Departamento de Estado de EE.UU.,
tienen suficientes garantías de que
Humala no representa un peligro para
la democracia”? ¿Alvarito es ahora
relacionista público de esa institución?
¿Encargado del gobierno de Obama
para promover la campaña de un ex
militar que comprobadamente avaló el
‘andahuaylazo’, esa intentona golpista
contra el gobierno de Alejandro
Toledo? Y, por último, ¿de cuándo acá
y según quién los peruanos tenemos
que guiarnos por lo que crea una
institución extranjera con una larga lista
de errores de confianza: Gadafi,
Hussein, el panameño Noriega y varios
otros sangrientos, corruptos y
peligrosos tiranos que terminaron
enquistados en el poder?
Vaya usted a saber de dónde salen las
posturas de Vargas Llosa hijo, que
dicho sea de paso pisa muy poco
nuestro país. Lo cierto es que en las
declaraciones al diario “La Primera”, el
ahora vocero humalista, enfatizó en el
2006: “Lo único que representa Ollanta
es a la política tradicional pero en su
forma más bastarda. Si llega al poder,
se conducirá con autoritarismo e
irrespeto a las libertades”. Pedía
también cerrar filas para evitar que
triunfe “el proyecto totalitario de
Humala”. Ahora de pronto y de la nada,
el lobo trasmutó en mansa ovejita por
obra y gracia de la fantasía o la
patología de Alvarito y su padre.
¿Dónde creen que quedó la ideología
etnocacerista en la que lo educaron en
el hogar familiar?
Vargas Llosa jr. alertaba a la
comunidad internacional así: “Ollanta
Humala es un ex oficial del ejército
acusado de violaciones contra los
derechos humanos […] Ahora está en
la órbita de Hugo Chávez”. En otro
artículo sostuvo: “La gran pregunta, en
caso de una victoria de Humala en el
ballotage es si el candidato nacionalista
se convertirá en otro Chávez. Ya ha
anunciado que convocará a una
asamblea constituyente a fin de
modificar la Constitución, lo que a su
vez le dará la facultad de llamar a
nuevas elecciones para el Congreso.
Ese es exactamente el modo en el que
Chávez logró concentrar el poder y
comenzó a erosionar la democracia en
Venezuela [...]. Si Humala triunfa,
tendrá un montón de efectivo en sus
manos debido a que los minerales que
el Perú exporta están generando
muchos ingresos para las arcas
fiscales y la administración saliente
está dejando sustanciales reservas
monetarias […] Si Humala cumple sus
promesas de revisar los contratos de
inversión extranjera […], y de
nacionalizar los recursos naturales, la
inversión en el Perú disminuirá. Esto no
es nada bueno para un país que
precisa más de ella”.
Una pregunta para el niño Álvaro: ¿Por
qué suponer que Humala ha
cambiado? Todo lo que Vargas Llosa
temía en el 2006 está plasmado, en
blanco y negro, en el plan de gobierno
y en la ideología cavernaria del entorno
de la coalición que apoya hoy al ex
militar.
Que no le quepa la menor duda al niño
Álvaro: de llegar Humala a Palacio
ocurrirá todo lo que temía hace cinco
años, y más, aunque su papi –sin
pruebas ni fundamento– diga lo
contrario desde su interpretación
literaria de la realidad.