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Ensayo sobre el Entendimiento Humano

John Locke

LIBRO II
CAPÍTULO 1
De las ideas en general y de su origen

§ 1. La idea es el objeto del pensamiento. Puesto que todo hombre es consciente


para sí mismo de que piensa, y siendo aquello en que su mente se ocupa,
mientras está pensando, las ideas que están allí, no hay duda de que los hombres
tienen en su mente varias ideas, tales como las expresadas por las palabras
blancura, dureza, dulzura, pensar, moción, hombre, elefante, ejército, ebriedad y
otras. Resulta, entonces, que lo primero que debe averiguarse es cómo llega a
tenerlas. Ya sé que es doctrina recibida que los hombres tienen ideas innatas y
ciertos caracteres originarios impresos en la mente desde el primer momento de
su ser. Semejante opinión ha sido ya examinada por mí con detenimiento, y
supongo que cuanto tengo dicho en el libro anterior será mucho más fácilmente
admitido una vez que haya mostrado de dónde puede tomar el entendimiento
todas las ideas que tiene, y por qué vías y grados pueden penetrar en la mente,
para lo cual invocaré la observación y la experiencia de cada quien.
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John Locke

§ 2. Todas las ideas vienen de la sensación o de la reflexión. Supongamos, entonces,


que la mente sea,
como se dice, un papel en blanco, limpio de toda inscripción, sin ninguna idea.
¿Cómo llega a tenerlas?
¿De dónde se hace la mente con ese prodigioso cúmulo, que la activa e ilimitada
imaginación del
hombre ha pintado en ella, en una variedad casi infinita? ¿De dónde saca todo ese
material de la razón y
del conocimiento? A esto contesto con una sola palabra: de la experiencia; he allí el
fundamento de todo
nuestro conocimiento, y de allí es de donde en última instancia se deriva. Las
observaciones que
hacemos acerca de los objetos sensibles externos o acerca de las operaciones
internas de nuestra mente,
que percibimos, y sobre las cuales reflexionamos nosotros mismos, es lo que provee
a nuestro
entendimiento de todos los materiales del pensar. Esta son las dos fuentes del
conocimiento de donde
dimanan todas las ideas que tenemos o que podamos naturalmente tener.
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John Locke

§ 3. Los objetos de la sensación, uno de los orígenes de las ideas. En primer lugar,
nuestros sentidos,
que tienen trato con objetos sensibles particulares, transmiten respectivas y
distintas percepciones de
cosas a la mente, según los variados modos en que esos objetos los afectan, y es
así como llegamos a
poseer esas ideas que tenemos del amarillo, del blanco, del calor, del frío, de lo
blando, de lo duro, de lo
amargo, de lo dulce, y de todas aquellas que llamamos cualidades sensibles.
Cuando digo que eso es lo
que los sentidos transmiten a la mente, quiero decir que ellos transmiten desde los
objetos externos a la
mente lo que en ella produce aquellas percepciones. A esta gran fuente que origina
el mayor número de
las ideas que tenemos, puesto que dependen totalmente de nuestros sentidos y de
ellos son transmitidas al entendimiento, la llamo sensación.
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§ 4. Las operaciones de nuestra mente, el otro origen de las ideas. Pero, en segundo
lugar, la otra
fuente de donde la experiencia provee de ideas al entendimiento es la percepción de
las operaciones
interiores de nuestra propia mente al estar ocupada en las ideas que tiene; las
cuales operaciones, cuando el alma reflexiona sobre ellas y las considera, proveen al
entendimiento de otra serie de ideas que no podrían haberse derivado de cosas
externas: tales son las ideas de percepción, de pensar, de dudar, de
creer, de razonar, de conocer, de querer y de todas las diferentes actividades de
nuestras propias mentes,
de las cuales, puesto que tenemos de ellas conciencia y podemos observarlas en
nosotros mismos,
recibimos en nuestro entendimiento ideas tan distintas como recibimos de los
cuerpos que afectan a
nuestros sentidos. Esta fuente de ideas la tiene todo hombre en sí mismo, y aunque
no es un sentido, ya
que no tiene nada que ver con objetos externos, con todo se parece mucho y puede
llamársele con
propiedad sentido interno. Pero, así como a la otra la llamé sensación, a ésta la
llamo reflexión, porque
las ideas que ofrece son sólo aquellas que la mente consigue al reflexionar sobre sus
propias operaciones
dentro de sí misma. Por lo tanto, en lo que sigue de este discurso, quiero que se
entienda por reflexión
esa advertencia que hace la mente de sus propias operaciones y de los modos de
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Estas dos fuentes, digo, a saber: las cosas externas


materiales, como objetos de sensación, y las
operaciones internas de nuestra propia mente, como
objetos de reflexión, son, para mí, los únicos orígenes
de donde todas nuestras ideas proceden inicialmente.
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LIBRO II
CAPÍTULO 2
De las ideas simples

§ 1. Apariencias no compuestas. Para entender mejor la naturaleza, el modo y el


alcance de nuestro
conocimiento, es de observarse cuidadosamente una circunstancia respecto a las
ideas que tenemos, y es que algunas de ellas son simples y algunas son
complejas.
Aun cuando las cualidades que afectan a nuestros sentidos están, en las cosas
mismas, tan unidas y
mezcladas que no hay separación o distancia entre ellas, con todo, es llano que
las ideas que esas
cualidades producen en la mente le llegan, por vía de los sentidos, simples y sin
mezcla. Porque si bien
es cierto que la vista y el tacto toman frecuentemente del mismo objeto y al
mismo tiempo ideas
diferentes, como cuando un hombre ve a un tiempo el movimiento y el color, y
cuando la mano siente la suavidad y el calor de un mismo trozo de cera, sin
embargo, las ideas simples así unidas en un mismo objeto son tan perfectamente
distintas como las que llegan por diferentes sentidos. La frialdad y la dureza, que
un hombre siente en un pedazo de hielo, son, en la mente, ideas tan distintas
como el aroma y la blancura de un lirio, o como el sabor del azúcar y el aroma de
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Capítulo III
DE LAS IDEAS PROVENIENTES DE UN SOLO SENTIDO

1. División de las ideas simples


Para concebir más adecuadamente las ideas que recibimos de la sensación, tal vez
no resulte impropio
que las consideremos en relación con los distintos modos por los que llegan a
nuestra mente y se nos
hacen perceptibles.
Primero, hay algunas que llegan a nuestra mente a través de un solo sentido;
segundo, hay otras que
penetran en la mente por más de un sentido; tercero, otras que se obtienen
solamente mediante la
reflexión, y cuarto, existen algunas que se abren paso y se sugieren a la mente por
todas las vías de la
sensación y de la reflexión. Vamos a considerarlas por separado y en apartados
diferentes.
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Primeramente, existen algunas ideas que son admitidas por medio de un solo
sentido, el cual está
especialmente adecuado para recibirlas. De esta forma, la luz y los colores, el
blanco, el rojo, el amarillo,
el azul, con sus distintos grados o matices, el verde, el escarlata, el morado,
verdemar y todos los demás, entran solamente por los ojos. Todas las clases de
ruidos, de sonidos y tonos, únicamente por los oídos; los distintos sabores y olores,
por la nariz y el paladar. Si estos órganos, o los nervios que son los conductores
que transmiten esas ideas del exterior hasta aparecer en el cerebro, esa sala de
recepciones de la mente (como puedo llamarlo), están cualquiera de ellos en tal
con fusión que no desempeñan su cometido, entonces no poseen ninguna fuerza
que les permita la entrada; ninguna otra manera de aparecer y de ser percibidas
por el entendimiento.
Las más importantes de aquellas sensaciones que pertenecen al tacto son el calor,
el frío y la solidez;
todas las demás, que casi consisten en su totalidad en la configuración sensible,
como lo liso y lo rugoso,
o bien en la adhesión más o menos sólida de las partes, como son lo áspero y lo
suave, lo resistente y lo
frágil, son lo bastante obvias.
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Capítulo V
LAS IDEAS QUE PROVIENEN DE DIFERENTES SENTIDOS

1. Las ideas recibidas por la vista y el tacto


Las ideas que adquirimos a través de más de un solo sentido son las del espacio o
extensión, de la forma,
del reposo y del movimiento. Porque provocan impresiones en los ojos y el tacto, de
manera que
podemos recibir y comunicar a nuestra mente las ideas de suspensión, forma,
movimiento y reposo de
los cuerpos, tanto al verlos como al tocarlos. Pero, como tendré ocasión de
referirme ampliamente a ésta
en otro lugar, aquí solamente voy a enumerarlas.
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Capítulo VI
LAS IDEAS SIMPLES QUE PROVIENEN DE LA REFLEXION

1. Son las operaciones de la mente sobre sus otras ideas


Al recibir la mente del exterior las ideas de las que hemos hablado en los
anteriores capítulos, cuando dirige su mirada hacia dentro sobre sí misma y
observa sus propias acciones sobre las ideas que tiene, toma de allí otras ideas,
tan capaces de ser objeto de su contemplación como cualesquiera de aquellas que
recibió de cosas exteriores.

2. Por medio de la reflexión tenemos las ideas de percepción y de volición


Las dos acciones más importantes y principales de la mente de las que más
frecuentemente se habla, y
que, en efecto, son tan frecuentes que quien lo desee puede advertirlas en sí
mismo, son estas dos: la
percepción o potencia de pensar, y la voluntad o potencia de volición, La potencia
de pensar se
denomina entendimiento, y la de volición se denomina voluntad; y a estas dos
potencias o habilidades de la mente se la llama facultades. Posteriormente podré
hablar de algunos de los modos de esas ideas
simples que provienen de la reflexión; tales como el recordar, el discernir, el
razonar, el juzgar, el
conocer, el creer, etc.
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Capítulo VII
DE LAS IDEAS SIMPLES QUE PROVIENEN DE LA SENSACIÓN Y DE
LA REPLEXIÓN

1. El placer y el dolor
Existen otras ideas simples que se comunican a la mente mediante todas las vías
de la sensación y de la
reflexión, a saber:

1. el placer o deleite, y su contrario;


2. el dolor o la inquietud;
3. el poder;
4. la existencia;
5. la unidad.
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CAPÍTULO XII
De las ideas complejas

§ 1. Son las que la mente compone de ideas simples.


Hasta aquí hemos considerado aquellas ideas para cuya recepción la mente es
sólo pasiva, es decir, aquellas ideas simples que recibe por las vías de la
sensación y de la reflexión, antes mencionadas, de manera que la mente no
puede producir por sí sola una de esas ideas, ni tampoco puede tener ninguna
idea que no consista enteramente en ellas. Pero aunque es cierto que la mente es
completamente pasiva en la recepción de todas sus ideas simples, también es
cierto que ejerce varios actos propios por los cuales forma otras ideas,
compuestas de sus ideas simples, las cuales son como los materiales y
fundamento de todas las demás. Los actos de la mente por los cuales ejerce su
poder sobre sus ideas simples son principalmente estos tres:

1. Combinar varias ideas simples en una idea compuesta; así es como se hacen
todas las ideas complejas.
2. El segundo consiste en juntar dos ideas, ya sean simples o complejas, para
ponerlas una cerca de la
otra, de tal manera que pueda verlas a la vez sin combinarlas en una; es así como
la mente obtiene todas sus ideas de relaciones.
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3. El tercero consiste en separarlas de todas las demás ideas que las acompañan
en su existencia real;
esta operación se llama abstracción, y es así como la mente hace todas sus ideas
generales. Todo esto
muestra cuál es el poder del hombre, y que su modo de operar es más o menos el
mismo en los mundos
material e intelectual. Porque en ambos casos los materiales de que dispone son
tales que el hombre no
tiene poder sobre ellos, ni para fabricarlos, ni para destruirlos; cuanto puede hacer
el hombre es, o bien
unirlos, o bien colocar uno junto al otro, o bien separarlos completamente.
Comenzaré aquí con la
primera operación, visto el propósito que tengo de estudiar las ideas complejas, y
pasaré a examinar las
otras dos en el sitio que les corresponde. Así como se observa que las ideas
simples existen unidas en
diversas combinaciones, así la mente tiene el poder de considerar a varias ideas
unidas, como una sola
idea, y eso es así no sólo según se dan unidas en los objetos externos, sino según
ella misma las ha
unido. A las ideas así hechas de varias ideas simples unidas las llamo ideas
complejas. Tales son belleza,
gratitud, un hombre, un ejército, el universo. Y aunque son compuestas de varias
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§ 2. Las ideas complejas se hacen a voluntad. Por esta facultad de repetir y unir sus
ideas, la mente
tienen un gran poder en variar y en multiplicar los objetos de sus pensamientos,
infinitamente más allá
de lo que le proporcionan la sensación y la reflexión. Pero todo esto no se sale de
las ideas simples que
la mente recibe de esas dos fuentes, ideas que son, en definitiva, los materiales de
todas las
composiciones que haga. Porque las ideas simples provienen todas de las cosas
mismas, y de esa clase
de ideas la mente no puede tener ni más ni otras que las que le son sugeridas. No
puede tener otras ideas de las cualidades sensibles fuera de las que le llegan del
exterior por los sentidos, ni ninguna otra idea de distintas especies de operaciones
de una substancia pensante, que no sean las que encuentra en sí misma.
Empero, una vez que la mente tiene ya esas ideas simples, no queda reducida a la
mera observación y a
lo que se presenta del exterior; puede, por su propio poder, unir esas ideas que ya
tiene, y producir
nuevas ideas complejas, que jamás recibió así formadas.
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§ 3. Las ideas complejas son modos, substancias o relaciones. Cualquiera que sea la
manera como las
ideas complejas se componen y descomponen, y aun cuando su número sea infinito,
y no tenga término
la variedad con que llenan y ocupan los pensamientos de los hombres, sin embargo
me parece que
pueden comprenderse todas dentro de estos tres capítulos:

1) Los modos.
2) Las substancias.
3) Las relaciones.
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§ 4. Los modos. Primero, llamo modos a esas ideas complejas que, cualquiera que
sea su combinación,
no contengan en sí el supuesto de que subsisten por sí mismas, sino que se las
considera como
dependencias o afecciones de las substancias. Tales son las ideas significadas por
las palabras triángulo,
gratitud, asesinato, etc. Y si empleo la palabra modo en un sentido un tanto
diferente de su significación
habitual, pido perdón; pero es que resulta inevitable en las disertaciones que se
desvían de las nociones
comúnmente recibidas, ya sea fabricar palabras nuevas, ya usar palabras viejas
con una significación un
tanto nueva, y este último expediente es quizá el más tolerable para el presente
caso.
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§ 5. Modos simples y mixtos. Hay dos clases de estos modos que merecen
consideración separada.
Primero, hay algunos que sólo son variaciones o combinaciones diferentes de una y
la misma idea
simple, sin mezcla de ninguna otra. Por ejemplo, una docena, una veintena, que no
son sino las ideas de
otras tantas unidades distintas que han sido sumadas, y a éstas llamo modos
simples, en cuanto que
quedan contenidas dentro de los límites de una idea simple. Pero, segundo, hay
algunos otros
compuestos de ideas simples de diversas especies, que han sido unidas para
producir una sola idea
compleja; por ejemplo, la belleza, que consiste en una cierta composición de color y
forma que produce
gozo en el espectador, y el robo, que siendo la oculta mudanza de la posesión de
alguna cosa, sin que
medie el consentimiento de su dueño, contiene, como es patente, una combinación
de varias ideas de
diversas clases; y a éstos llamo modos mixtos.
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§ 6. Substancias singulares o colectivas. Segundo, las ideas de las substancias son


aquellas
combinaciones de ideas simples que se supone representan distintas cosas
particulares que subsisten por sí mismas, en las cuales la supuesta o confusa idea
de substancia, tal como es, aparece siempre como la primera y principal. Así, si a
la substancia se une la idea simple de un cierto color blanquecino apagado, con
ciertos grados de pesantez, de dureza, de ductilidad y de fusibilidad, tenemos la
idea del plomo; y una combinación de las ideas de una cierta forma, con los
poderes de moverse, pensar y razonar, unidas a la de substancia, produce la idea
común de un hombre. Ahora bien, también de las substancias hay dos clases de
ideas: la una, de substancias singulares, según existen separadas, como de un
hombre o una oveja; la otra, de varias substancias reunidas, como un ejército de
hombres, o un rebaño de ovejas; las cuales ideas colectivas de varias substancias
así reunidas, son, cada una, tan una sola idea como lo es la de un hombre o de
una unidad.
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§ 7. La relación. Tercero, la última especie de ideas complejas es la que llamamos


relación, que consiste
en la consideración y comparación de una idea con otra. Trataremos por su orden
de estas tres especies
de ideas.

§ 8. Las ideas más abstrusas proceden de las dos fuentes: la sensación o la


reflexión. Si seguimos
paso a paso el progreso de nuestra mente, y si observamos con atención cómo
repite, suma y une las
ideas simples que ha recibido de la sensación o de la reflexión, nos veremos
conducidos más allá de
donde en un principio, quizá, podríamos habernos imaginado. Y si observamos
cuidadosamente los
orígenes de las nociones que tenemos, encontraremos, así lo creo, que ni siquiera
las ideas más
abstrusas, por más alejadas que puedan parecer de la sensación o de cualquiera
operación de nuestra
propia mente no son, sin embargo, sino ideas que el entendimiento forma para sí
mismo, repitiendo y
uniendo ideas que ha recibido, ya de los objetos sensibles, ya de sus propias
operaciones acerca de esas
ideas. De tal suerte que aun las ideas más amplias y más abstractas proceden de la
sensación o de la
reflexión, ya que no son sino lo que la mente, por el uso común de sus propias