Está en la página 1de 44

CORONAS Y TOCADOS DEL ANTIGUO EGIPTO

RAFAEL AGUSTI TORRES

EGIPTÓLOGO

EX PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE EGIPTOLOGÍA

MIEMBRO DE LA AMERICAN ASSOCIATION OF ANCIENT HISTORIANS


CORONAS Y TOCADOS DEL ANTIGUO EGIPTO

I. INTRODUCCIÓN GENERAL.

La antigua civilización egipcia utilizó a lo largo de su historia varios tipos de coronas y


tocados, muchas de ellas fueron usadas como símbolos de poder y autoridad y otras
fueron utilizadas en el ámbito de ceremonias religiosas, cada una de ellas poseía su
propio significado y simbolismo. Estas coronas y tocados eran utilizadas tanto por
dioses como por reyes, reinas y, en ocasiones, miembros de la familia real. En
ocasiones, como en el caso de las coronas Blanca y Roja también podían combinarse
para formar un simbolismo especial como, en este caso, la unidad del Alto y el Bajo
Egipto bajo un solo gobernante. Las coronas desempeñaron un papel dominante en la
composición de la imagen real y divina, los dioses y los reyes nunca se representaban
sin una corona, puesto que estas indicaban aspectos importantes tanto de la realeza,
la divinidad y el propio Egipto. Según el Libro de Salida al Día (Libro de los Muertos) el
portador original de las coronas fue el dios Osiris:

“Gloria a ti, oh Osiris Un-Nefer, tú gran dios en Abtu (Abydos), Rey de la Eternidad,
Señor de la Eternidad, Dios cuya existencia es de millones de años, hijo mayor de Nut,
engendrado por Geb, el Ancestro-Jefe, Señor de las Coronas del Sur y del Norte, Señor
de la Alta Corona Blanca”.

Para los monarcas egipcios, el número y la variación de las coronas aumentaron con el
tiempo, sin embargo, varios dioses se asociaron con frecuencia en una sola corona o
tocado, sin embargo, al mismo tiempo, debido a que las identidades de varios dioses a
veces se fusionaron con otras, una cierta corona usada principalmente por un dios
también podía representarse coronando a otro. Específicamente, ya sea rey o dios, las
coronas que llevan siempre dotan al portador de aspectos simbolizados por la
naturaleza de la corona. Entre los millones de objetos supervivientes a día de hoy del
antiguo Egipto, no ha sobrevivido ninguna corona real egipcia, por lo tanto, su tamaño
real y el material o materiales con que fueron hechas es incierto, aunque existen
muchísimos ejemplos de estatuas, relieves y pinturas que representan a dioses y reyes
utilizándolas. Como en la mayoría de las culturas, las coronas distinguen a su usuario
como alguien distinto del ser humano promedio, por lo general, esto se logra
“mejorando” visualmente al usuario, dotándolo de elementos característicos únicos y
haciéndolo parecer más alto, utilizando materiales preciosos como oro, plata y piedras
preciosas en estas representaciones; las coronas egipcias generalmente se representan
como muy altas, a veces tanto que, difícilmente podrían haber sido usadas por un
tiempo prolongado, de hecho, elementos como plumas altas, están representados en
una escala mucho menor en algunos tocados reales que han sobrevivido. Este hecho
enfatiza el significado emblemático y simbólico de los objetos de uso real que
funcionaban virtualmente como jeroglíficos, con sus combinaciones formando
“oraciones” que podían leerse y modificarse variando sus elementos constitutivos. Esta
opinión está respaldada por casos de tocados alterados de forma póstuma en
representaciones de personas de la realeza. Las insignias reales y, en particular, las
coronas, a menudo conectan a su portador con la esfera sobrehumana, y la altura de
las coronas egipcias apunta hacia lo celestial o divino. Concedidas al monarca por los
dioses en textos y representaciones, en el antiguo Egipto las coronas simbolizan la
conexión del gobierno terrenal y divino. Se puede decir que la mayoría de las coronas
pertenecen al dios solar Ra, o alguna otra divinidad, pero otorgadas por estas
divinidades al rey. Adornadas con materiales preciosos (o los colores que los
simbolizan), en particular el brillo del oro y la plata, proporcionan un vínculo adicional
con los dioses asociados con el resplandor.

Se podían añadir discos solares o estelares a un tipo de corona, así como una o más
serpientes uraeus en forma de cobra, que representan el fuego y el resplandor cegador
que emana del ojo del dios del sol, el disco solar, para consumir a los posibles
enemigos; de hecho, las propias coronas se equiparan a menudo con los ojos de Ra o
de Horus. Por lo general, solo un uraeus adorna la frente del monarca, durante el
Periodo Dinástico Temprano (3100-2686 a.C. aprox.) y el Reino Antiguo (2686-2181
a.C. aprox.), aparece exclusivamente con tocados Nemes (nms) y diademas, pero
nunca con coronas altas. Desde la VI dinastía (2345-2181 a.C. aprox.), las mujeres de la
realeza también pueden usar un uraeus. Unos pocos uraei (pl. de uraeus) de oro,
algunos de ellos con incrustaciones, han sobrevivido procedentes de tumbas del Reino
Medio (2055-1650 a.C. aprox.) y Nuevo (1550-1069 a.C. aprox.). La forma distintiva del
uraeus, como la de las coronas en general en diferentes periodos, puede proporcionar
evidencia importante para fechar artefactos anepígrafos, por ejemplo, un uraeus
doble, uno que lleva la Corona Roja y el otro la Corona Blanca, está atestiguado para
las mujeres de la realeza desde el reinado de Ahmose I (1550-1525 a.C. aprox.) en
adelante. Una variación es el uraeus (a veces doble) acompañado por una cabeza de
buitre, en referencia a las diosas Wadjet y Nekhbet.

Otro ejemplo incluye el casquete o gorro kushita (nubio) simple, que es distintivo de
los gobernantes de la XXV dinastía (747-664 a.C. aprox.) y sus sucesores napatienses y
meroíticos. Dependiendo del contexto, el uraeus también puede estar acompañado
por la cabeza de una gacela (especialmente para las mujeres de rango secundario de la
realeza) o un ibis. Un aumento adicional en el número de uraeus se atestigua desde el
reinado de Amenhotep III (1391/90-1353/2 a.C. aprox.) en adelante cuando se
atestigua un kalathos (especie de cesta) adornada con uraei como base para portar
una corona. Las reinas ptolemaicas podían incluso llevar un uraeus triple. Akhenaton
(1352-1335 a.C. aprox.) es el primer monarca en exhibir un anillo de uraei, también
usado por los dioses, alrededor de alguna de sus coronas. El resplandor transmitido
por los discos y los uraei equipara a su portador con los dioses, y el aumento de su
número en las coronas parece corresponderse con periodos de intensa actividad de
culto solar, que se desarrolló en particular durante el periodo de Amarna.

En las coronas y tocados también se podían incorporar plantas, partes de animales o,


incluso, un propio animal (como el caso del escorpión identificativo de la diosa Selket),
además de plumas (de halcones o avestruces) y cuernos (de carnero, ganado o
gacelas). Estas características parecen asociar al usuario con las cualidades de la
divinidad específica que se manifiesta en un determinado animal. Así, el cuerno curvo
de carnero, símbolo del dios Amón, que aparece al lado de los tocados reales de la
época de Amenhotep I (1525-1504 a.C. aprox.), identifica al monarca con este dios y lo
imbuye de cualidades divinas.

Los adornos de tipo vegetal se limitan principalmente a las coronas de reinas y


princesas, y parecen evocar belleza y juventud o rejuvenecimiento; las excepciones son
el elemento central de la Corona Atef y la presencia ocasional del fruto cortado de la
misma corona, y la “lengüeta” o “rizo” de la Corona Roja. La gran cantidad de coronas
atestiguadas para un solo gobernante como Hatshepsut (1490-1468 a.C. aprox.) con
nueve tipos diferentes y el mismo número de tocados básicos, se atestigua en
representaciones desde el Reino Antiguo en adelante reflejando diferentes aspectos
de la realeza. El significado político y religioso de las coronas para la imagen del rey se
puede deducir del hecho de que se favorecieron diferentes tocados en diferentes
periodos; así, algunos tipos de corona no aparecen en el periodo de Amarna, por
ejemplo, Nefertiti usó tocados destinados en otros periodos al monarca, como el
tocado de gorro o casquete además de crearse nuevos tipos de corona para ella,
aparentemente para simbolizar su amplio papel en la corte real. Algunos textos
sugieren un uso metafórico de las coronas reales para encarnar el oficio de la realeza,
incluso la característica política y geográfica del reino, tal era la Doble Corona, que
simbolizaba el dominio tanto del Alto como del Bajo Egipto. La literatura funeraria del
tiempo de las pirámides (Textos de las Pirámides) y los Textos de los Ataúdes,
establece que las coronas jugaron un importante papel en los ritos de paso que
transformaban al difunto en un habitante del cielo dotándole de atributos divinos tales
como el resplandor, esto mantiene al monarca difunto ante los dioses del cielo e,
incluso, le proporciona poder sobre ellos. Las coronas también simbolizan el ascenso al
cielo y el renacimiento, tal como lo demuestran las representaciones de coronas en la
decoración de los ataúdes y también en la práctica de colocar amuletos en forma de
corona en los cuerpos embalsamados. Este simbolismo se relaciona con la variedad de
significados para el término egipcio “h´w” que puede traducirse como “surgimientos” y
“manifestaciones” así como “coronas”. Esta misma raíz se utiliza para el término de
acceso al trono. Por otra parte, las coronas también fueron utilizadas en los rituales de
los templos para evocar el renacimiento de los dioses.

Como hemos señalado anteriormente, existía una variedad de coronas y tocados en el


antiguo Egipto, que podrían clasificarse como las pertenecientes a reyes, las
pertenecientes a mujeres de la realeza y las pertenecientes a los dioses. Por supuesto,
algunas de las coronas podían compartirse entre estas categorías, particularmente
entre reyes y dioses y también hay que recordar los casos que, como el de Hatshepsut,
quien se consideraba como un monarca masculino y no una reina, algunas mujeres de
la realeza pudieron llevar las coronas y los atributos restringidos solo a los reyes. El
tocado más antiguo y común de las mujeres de la realeza es el tocado en forma de
buitre, que asociaba a su portadora con la diosa tutelar del Alto Egipto, Nekhbet, y
posteriormente con la diosa Mut, enfatizando así el papel maternal de la reina. Los
cuernos de vaca, generalmente combinados con un disco solar y un uraei-kalathos, así
como la peluca tripartita de Hathor, que utilizaban las reinas desde finales de la XVIII
dinastía en adelante, se asociaban con la diosa Hathor, la diosa que combinaba la
madurez y la belleza con los peligros de la furia, el ojo solar. El uso del uraeus por parte
de las mujeres de la realeza pudo haberse originado en una asociación con la diosa
tutelar del Bajo Egipto, Wadjet, también como ojo solar. Esta simbología designa,
desde el Reino Medio en adelante, a una hija real. El doble uraeus puede referirse a los
dos aspectos del ojo solar, regenerativo y destructivo. El tocado de Plumas Dobles que
representa los dos horizontes y, por lo tanto, también los dos ojos solares, está
atestiguado para las reinas desde la XIII dinastía en adelante, las diosas las utilizan solo
a partir de finales de la XVIII dinastía, cuando pueden complementarlas con un disco
solar. La corona de plataforma, que suele formar una base para las plumas, aparece a
principios de la XVIII dinastía y, en su conjunto, puede evocar la espesura de los
papiros de Khemmis (actual Akhmim); desde el reinado de Amenhotep III y en
adelante, la misma corona se ve adornada por un par de cuernos de gacela y se conoce
como la Corona de Plumas de Isis-Sothis; las mujeres de la realeza por debajo del
rango de reina se distinguen por llevar cabezas de gacela en sus tocados.

En las paredes de templos, tumbas y otros lugares hay representadas numerosas


coronas diferentes asociadas con los diversos dioses del panteón egipcio. Cada
divinidad poseía un conjunto particular de características iconográficas que la
distinguían en varias de sus características. Los dioses llevaban con mucha frecuencia
símbolos específicos sobre su cabeza, y este es, con frecuencia, el único medio seguro
de identificar a la divinidad representada, sin embargo, así como las identidades de los
dioses en algún momento se fusionaron entre sí, una cierta corona usada
principalmente por un dios también podía representarse coronando a otro. Los
tocados divinos más comunes son los cuernos de vaca y los discos solares para las
principales diosas del panteón egipcio, como Isis y Hathor, enfatizando su papel
maternal; también podían usar coronas de plumas altas acompañadas por los mismos
atributos que parecen estar relacionados con su naturaleza cósmica y luminosa, como
la Corona de Isis-Sothis. Por su parte, los dioses asociados con el cosmos, como Ra,
usan principalmente discos solares o estelares; los dioses especialmente vinculados
con la realeza, como Horus, llevan la Doble Corona. La Corona Blanca con un par de
plumas de avestruz adorna a Osiris; la Corona Roja se asocia principalmente con Neith
y Geb. A partir del Reino Nuevo, un solo disco solar o estelar o una media luna, pueden
representar a un rey divinizado y, a partir del Tercer Periodo Intermedio (1069-664 a.C.
aprox.) y en adelante, se puede observar a dioses especialmente jóvenes, como
Harpócrates (Horus niño), usando casi cualquier tipo de corona real. Existen
numerosas combinaciones de coronas y tocados reales y divinos y sus elementos. La
más común es la combinación del Nemes y la Doble Corona que, probablemente,
expresaba los dos títulos reales más destacados: “Hijo de Re” (Sa R3) y “Señor de las
Dos Tierras” (Nswt Bjtj). La combinación de la Corona Atef y el tocado Nemes que
aparece desde la época de Tutmés I (1504-1492 a.C. aprox.), es casi común, representa
las dos insignias típicas del dios Heryshef desde el Reino Nuevo en adelante, para
simbolizar el aspecto real combinado del Hijo de Re e Hijo de Osiris. Como muchos
objetos relacionados como símbolos en el antiguo Egipto, varias coronas podían
combinarse para crear diferentes atributos. Durante el Periodo Greco-romano (323
a.C. – 646 d.C.) las coronas compuestas se hicieron más y más elaboradas,
añadiéndose también más tipos de coronas.

II. CORONAS.

Es conveniente tener en cuenta que, con fines simbólicos, hay poca diferencia entre
los términos “corona” y “tocado”. Existen diez tipos básicos de coronas reales y
divinas, las más antiguas de ellas, y quizás las más destacadas, son la Corona Blanca y
la Corona Roja, atestiguadas desde el Periodo Predinástico Final en adelante.
Seguidamente, vamos a describir algunos elementos representativos de este conjunto
de coronas.

II.1. LA CORONA DE AMÓN.

La Corona de Amón, posee una base plana como la de la Corona Roja adornada por un
par de plumas altas, es la corona típica del dios Amón, cuando aparece con un disco
solar en la base de la corona, se conoce al dios como Amón-Re, quien posee poderes
creativos tanto ocultos como solares.

Aunque es una corona típica del dios también podía ser usada por un monarca que así
quedaba asociado con la divinidad y legitimaba su gobierno bajo la protección del dios.
Esta corona se atestigua por primera vez durante el reinado de Nebhepetre
Mentuhotep I (2150-2130 a.C. aprox.) cuando Amón se convirtió en la deidad
dominante del panteón egipcio. El nombre de esta corona pudo ser “hnw”; su base
sola fue ocasionalmente usada por reyes y más comúnmente por reinas de la XVIII
dinastía. La corona de Amón podía estar adornada, además de por el disco solar, por
cuernos y uraei.

II.2. LA CORONA ATEF (LISTA DE GARDINER S8)

La Corona Atef (3tf) es la Corona Blanca emplumada, específica del dios Osiris, esta
corona combina la Corona Blanca del Alto Egipto con plumas de avestruz rojas rizadas
a cada lado de la corona, las plumas se identifican como de avestruz por su rizo o curva
en los extremos superiores, con un ligero ensanchamiento hacia la base, es el mismo
tipo de pluma que, individualmente, lleva la diosa Mâat; estas plumas se pueden
comparar con las plumas de la cola de un halcón que aparecen en coronas de dos
plumas como la del dios Amón, que son más estrechas y rectas sin curva.

Las plumas representan la verdad y la justicia, la moralidad y el equilibrio.


Generalmente se utilizaba sobre una peluca adornada con un aro y cuernos simples y,
desde el Reino Nuevo en adelante, también podía tener discos y uraei. La
representación más antigua de la Corona Atef data del reinado del rey Sahure (V
dinastía) posteriormente, los monarcas la utilizaron debido a la creencia de que,
después de su muerte, se convertirían en un Osiris, por lo que en sus tumbas, los reyes
se habrían representado a sí mismos como Osiris usando su corona. Durante el Reino
Medio incluso los ciudadanos corrientes podían usar la corona de Osiris puesto que el
dios se había convertido en el juez de todos los muertos. A día de hoy se discute el
significado del nombre Atef, que aparece a partir de los Textos de los Ataúdes,
pudiendo significar “su fuerza” o “su terror”, pero no hay seguridad al respecto. Esta
corona se asocia particularmente con los dioses Osiris (como dios de la fertilidad,
gobernante del más allá y representante del ciclo de muerte y resurrección) y
Heryshef, este último encarnando la unión de los dioses Re y Osiris, los gobernantes
del cielo y del inframundo, del día y la noche, así mismo también se consideraba a esta
corona como símbolo del ave sagrada Bennu, representación del alma de Re; la Corona
Atef es también el símbolo representativo del centro del culto a Osiris situado en la
ciudad de Busiris. Según el conjuro 175 del Libro de Salida al Día (Libro de los Muertos),
la Corona Atef es otorgada por el dios solar.

Horus y Re también pueden usar la corona Atef en sus diversas formas. Desde el
reinado de Tutmés III (1479-1425 a.C. aprox.) en adelante, la fruta cortada del árbol
mítico que se alza en el horizonte al amanecer, puede reemplazar el disco solar que
normalmente se halla en la parte superior de la corona; este simbolismo de la
renovación solar y la fertilidad relacionada parece complementar el del tocado Nemes.
El triple Atef (egip. ant. hmhm “el rugiente”), aparece primeramente durante el
reinado de Akhenaton y pudo haber reemplazado a la Corona Atef tradicional durante
el periodo de Amarna, y es común en las representaciones del niño solar que emerge
de la flor de loto por la mañana, pudiendo identificar al rey con el dios solar al
amanecer.

II.3. LA CORONA BLANCA (LISTA DE GARDINER S1).

La Corona Blanca, llamada en egipcio antiguo hedjet, “hdjt”, (La Blanca o Brillante)
representaba al rey como gobernante del Alto Egipto. Esta corona está atestiguada
desde el Periodo Predinástico Final (Naqada III), hasta hace un tiempo se pensaba que
la imagen más antigua de la Corona Blanca se representó en Qustul (Nubia) pero,
según Jane Roy: “Sin embargo, la nueva evidencia de Abydos, particularmente la
excavación del cementerio U y la tumba U-j, que datan de Naqada IIIA, ha demostrado
que esta iconografía aparece antes en Egipto” (Roy, J. 2011, p. 215), y es mencionada
en los Textos de las Pirámides, donde su color luminoso está asociado con la luz de los
cuerpos celestes, además de símbolo de poder: “La Corona Blanca avanza, habiendo
tragado al Grande, la lengua de la Corona Blanca tragó al Grande, pero la lengua no fue
vista” (Textos de las Pirámides 239,243), “Oh, Horus, ven a mí, porque llevo la Corona
Blanca, el Ojo de Horus con el que uno es fuerte” (Textos de las Pirámides 524, 1234).

Nekhbet, la diosa tutelar del Alto Egipto, fue representada como una mujer, a veces
con cabeza de un buitre, con la Corona Blanca (Badawi, Ch. 2004, p. 550), así mismo, el
dios halcón Horus de Hierakónpolis (Nekhen) generalmente se representaba con una
Corona Blanca. Una famosa representación de esta corona se encuentra en la Paleta
de Nar-Mer hallada en Hierakónpolis, en la que se muestra al rey victorioso sobre sus
enemigos del Norte (Agustí Torres, R. 2019); los reyes del Egipto unificado se vieron a
sí mismos como sucesores de Horus, los jarrones datados en el reinado de
Khasekhemwy (final de la II dinastía) muestran al rey como Horus portando la Corona
Blanca (Kamil, J. 1996, p. 61).
No se ha hallado ningún ejemplar de Corona Blanca, por tanto, se desconoce cómo
estaba hecha y qué materiales se utilizaron en su fabricación, se ha sugerido fieltro o
cuero, pero esto es solamente una especulación; al igual que la Corona Roja, la Corona
Blanca pudo haberse tejido como una especie de canasta de fibra vegetal como hierba,
paja, lino, hoja de palma o caña. La Corona Blanca a veces se representa en otros
colores como el amarillo, una viñeta en el Papiro Harris, muestra a Ramsés III ante los
dioses portando la Corona Blanca, pero aquí está pintada de amarillo. El hecho de que
nunca se haya encontrado una de estas coronas, incluso en tumbas relativamente
intactas como la de Tutankhamon, podría sugerir que las coronas podrían haber
pasado de un monarca a otro, como en las monarquías actuales.

II.4. LA CORONA ROJA (LISTA DE GARDINER S3).

En el antiguo Egipto, el término “deshret” (La Roja) designaba tanto a la Corona Roja,
representativa del Bajo Egipto, como a la Tierra Roja del desierto que se extendía a
ambos lados de Kemet (kmt), la Tierra Negra, la fértil cuenca del río Nilo, durante el
Reino Medio se la denominó también “nt” como una referencia a la diosa Neith quien
es usualmente representada con esta corona.

En la escritura jeroglífica egipcia la Corona Roja fue, en tiempos posteriores, (el signo
jeroglífico original “n” durante el Periodo Predinástico y el Reino Antiguo era el signo
que representaba ondas de agua) utilizada como signo (signo de Gardiner 35)
alfabético vertical “n”, usándose como fonema, preposición y determinativo, la
representación más antigua de la Corona Roja también es de finales del Periodo
Predinástico. Esta corona se menciona frecuentemente en los textos y es representada
en relieves y estatuas, un ejemplo temprano de esto lo podemos ver en la Paleta de
Nar-Mer donde el rey, victorioso, porta la Corona Roja durante un desfile (Agustí
Torres, R. 2019); otro ejemplo temprano lo constituye una etiqueta de marfil del
reinado de Djer (c. 3000 a.C.) de la I dinastía, donde se registra una visita del monarca
al santuario de Deshret que pudo haber estado ubicado en la ciudad de Buto en el
Delta del Nilo (Wilkinson, T. A. H. 1999, p. 284), en la Piedra de Palermo (V dinastía)
que comienza con los nombres de los monarcas del Bajo Egipto –aunque podría
tratarse de personajes mitológicos de carácter semidivino- (Agustí Torres, R. 2020), se
muestra a estos personajes portando la Corona Roja.

En la mitología egipcia, el dios de la tierra Geb, gobernante original de Egipto, invistió


al dios Horus con el gobierno del Bajo Egipto (Wasilewska, E. 2000, p. 128), los reyes
egipcios, que se veían a sí mismos como sucesores de Horus, usaban la Corona Roja
para simbolizar su autoridad sobre el Bajo Egipto (Wilkinson, T. A. H. 1999, p. 194).
Otras divinidades también llevaban la Corona Roja, o se identificaban con ella, como la
diosa serpiente protectora Wadjet y la diosa creadora de Sais, Neith, a quien a menudo
se la representa llevando esta corona (Hart, G. 2005, p. 100).

Por lo que respecta al otro significado de la palabra “deshret”, La Tierra Roja, ésta
comprendía los desiertos y las tierras extranjeras que rodeaban a Egipto, siendo el dios
Seth, el señor de estos territorios (Baines, Esely Shafer, Lesko & Silverman 1991, p. 93),
que eran considerados región de caos, sin ley y llena de peligros. Así como con la
Corona Blanca, tampoco ha sido hallado ningún ejemplar de la Corona Roja y pudo,
según algunas opiniones, haber sido tejida como una especie de cesta vegetal hecha
de hierba, hojas de palma, caña, etc.

II.5. LA DOBLE CORONA (LISTA DE GARDINER S5).

El carácter complementario de las coronas Blanca y Roja encuentra expresión en su


combinación como la Doble Corona, llamada “Pschent” o “Sekhemty”, “shm.ty” (Las
Dos Poderosas) en egipcio antiguo (Griffith, F. L. 1898, p. 56). Cuando se combinan de
esta manera, la corona resultante simboliza la realeza de todo el país.

Desde la época de Tutmés IV (1401/1400-1391/1390 a.C. aprox.) estas coronas se


pueden combinar con el tocado Nemes y, desde la XIX dinastía en adelante, rara vez se
representan solas. La Doble Corona llevaba dos emblemas de animales: la cobra
egipcia (uraeus) lista para atacar, que simboliza a la diosa tutelar del Bajo Egipto,
Wadjet, y el buitre egipcio que representa a la diosa tutelar del Alto Egipto, Nekhbet;
estos emblemas se colocaban al frente de la corona y se denominaban “Las Dos
Damas" o “Las Dos Grandes de la Magia”. Posteriormente la cabeza de buitre a veces
fue reemplazada por una segunda cobra. Esta corona también aparece representada
en las cabezas de los dioses asociados con la realeza, como Horus o Re, o con el
gobierno cósmico, como Atum; portada sobre el tocado de buitre, también forma
parte de la representación de la diosa Mut. La invención de la Doble Corona se
atribuía tradicionalmente al rey Nar-Mer, una vez unificado el país, al final del Periodo
Predinástico, este acontecimiento marcó el uso de la Doble Corona por parte de todos
los reyes posteriores (Gatillo, B. G. 1982, p. 521), en el Fragmento de El Cairo de la
Piedra de Palermo se puede observar a algunos gobernantes primitivos de Egipto
usando la Doble Corona (Kemp, B. J. 2006, p. 92). La Doble Corona está atestiguada en
representaciones desde la I dinastía -durante el reinado de Djet (c. 2980 a.C.) una
inscripción en una roca muestra al dios Horus portando la Doble Corona (Wilkinson, T.
A. H. 1999, p. 196)- en adelante, y se puede encontrar mencionada en los Textos de las
Pirámides donde, su color luminoso, está asociado con la luz de los cuerpos celestes, y
en textos del Reino Medio donde, en adelante, puede reemplazar a la Corona Roja en
representaciones complementarias de las coronas del Alto y Bajo Egipto.
Curiosamente, las representaciones de la Doble Corona parecen ser
considerablemente más raras que las representaciones de las coronas Blanca y Roja
por sí solas. En las representaciones bidimensionales, la Doble Corona se representa
típicamente de una manera muy estilizada, con la sección de la Corona Roja omitida en
gran medida. En las esculturas que representan la Doble Corona, rara vez está
presente la “lengüeta” rizada, ya sea porque se ha roto pero, con más frecuencia,
parecería una omisión deliberada. Como en el caso de las coronas Roja y Blanca,
ningún ejemplar de Doble Corona ha sobrevivido, conociéndose solo por estatuas,
representaciones, inscripciones y textos.

II.6. LA CORONA AZUL (LISTA DE GARDINER S7).

El Khepresh (hprs) era un antiguo tocado real egipcio también conocido como Corona
Azul o Corona de Guerra, los monarcas del Reino Nuevo a menudo son representados
llevándola en la batalla, pero también se utilizaba con frecuencia en las ceremonias;
esta corona está estrechamente relacionada con el tocado Nemes, que parece indicar
a un rey fallecido cuando ambos tocados se muestran juntos. Aunque muchos
egiptólogos la denominan Corona de Guerra, otros no están de acuerdo con esta
definición (Kuhrt, A. 1995) y piensan que la Corona Azul también pretendía evocar el
poder divino del rey y, por lo tanto, se utilizó para caracterizar religiosamente a los
monarcas como manifestaciones de los dioses en la tierra (Bryan, B. 2007, pp. 156-
158).

Todavía no se ha hallado ningún ejemplar original de esta corona, basándose en


representaciones artísticas, algunos egiptólogos han especulado que la Corona Azul
estaba hecha de cuero o tela rígida (Maisels, Ch. K. 2001, p. 60) cubierta con una
disposición precisa de cientos de lentejuelas, discos, patrones o anillos. Dado que la
Corona Roja y la Corona Blanca aparentemente estaban tejidas con algún tipo de fibra
vegetal, los círculos o anillos que decoran antiguas representaciones artísticas de la
Corona Azul pueden indicar, en cambio, la disposición regular de agujeros hexagonales
en un tejido triaxial abierto (patrón de entretejido). Al igual que otras muchas coronas
reales, un uraeus estaba colocado en la frente de la Corona Azul. Esta corona se halla
representada en los jeroglíficos egipcios. La primera mención conocida de esta corona
se encuentra en una estela del Museo Egipcio de Antigüedades de El Cairo (JE
59635/CG 20799) que data del Segundo Periodo Intermedio (1650-1550 a.C. aprox.),
XVI dinastía tebana, (Edwards; Lemprière Hammond & Gadd 1975, p. 51; Vernus, P.
1982, pp. 129-135) durante el reinado de Sekhemre Sankhtawy Neferhotep
Iykhernofret, Neferhotep III (1629-1628 a.C.). En este y otros ejemplos de la misma
época, la palabra se escribe como un determinante que representa la corona de
capucha (Cap Crown), un tipo de corona más baja y menos elaborada, por lo que es
posible que la Corona Azul derivase de la corona o tocado de capucha. Las imágenes de
la Corona Azul del reinado de Ahmose I, muestran un tocado que es más alto que la
corona de capucha y más anguloso que las formas posteriores de la Corona Azul; esta
corona continuó evolucionando durante la XVIII dinastía, alcanzando su forma más
conocida durante los reinados de Hatshepsut y Tutmés III (Davies, W. V. 1982, pp. 69-
74). Después del reinado de Amenhotep III y, particularmente, durante las dinastías
XVIII y XIX esta corona se puso de moda e incluso fue adoptada por algunos monarcas
como corona principal (Bard, K. A. 1999, p. 412); la Corona Azul dejó de estar
representada durante la dinastía Kushita (XXV dinastía, 747-656 a.C.) (Shaw, I. 2003, p.
348).
II.7. CORONA HEMHEM.

La Corona Hemhem era un tocado ceremonial, se trataba básicamente de una Corona


Atef triple adornada con cuernos de carnero y, por lo general, llevaba dos uraei, es
también por ello conocida como Triple Corona Atef.

La palabra egipcia “hmhm” significaba “gritar” o “ulular”, posiblemente para indicar


que esta corona era usada también en contextos bélicos (Lobban Jr., R. A. 2003, p.
364). El origen de esta corona se data en la dinastía XVIII y fue utilizada durante
importantes ceremonias como en la coronación de un nuevo monarca; la primera
aparición de la Corona Hemhem fue durante el reinado de Akhenaton y es
representada en una tumba de Amarna. Otro uso temprano de esta corona aparece en
uno de los tronos dorados de Tutankhamon, posteriormente fue representada en las
imágenes de gobernantes no egipcios como el rey Ciro el Grande de Persia (600-530
a.C.) que aparece representado llevando esta corona en un bajorrelieve hallado en
Pasargada (Irán) o como los reyes nubios Arnekhamani (siglo III a.C.), Natakamani, rey
de Kush (1 a.C. – 20 d.C.), o Silko, gobernante del reino nubio de Nobatia a comienzos
del siglo VI d.C. Durante el Periodo Ptolemaico la Corona Hemhem fue muy popular,
sobre todo a partir del reinado de Ptolomeo VI (180-164 a.C. / 163-145 a.C.) en
adelante y también podía ser usada por dioses como Heka, el dios de la magia. La
Corona Hemhem está relacionada con la salida del sol, que se interpreta como
renacimiento y, a menudo, se la representa en las inscripciones con un niño solar
dentro de una flor de loto.

El rey nubio Natakamani portando la Corona Hemhem según un relieve del templo de
Naga (Sudán del Norte)

La corona está colocada encima de un par de cuernos de carnero, largos y en espiral, y


comúnmente se representa con un uraeus a cada lado de la corona. Esta corona era
elaborada con juncos y plumas de diferentes aves, incluidas las plumas de avestruz,
estas plumas, junto con otras características de la Corona Hemhem, se encuentran
representadas en diferentes periodos de tiempo, cada pluma agregada en la corona
tiene un significado particular para su correspondiente periodo de tiempo.

El faraón Tutankhamon portando la Corona Hemhem (detalle de su trono dorado)


Una variante de la Corona Hemhem presenta tres halcones en vez de tres discos
solares, este tipo de corona simboliza el reinado sobre el Bajo Egipto; la combinación
de los discos solares y el halcón muestra el poder sobre el Alto y el Bajo Egipto. Los
símbolos de la Corona Hemhem, como las cañas y los uraei, se utilizaron más
frecuentemente en periodos posteriores. Cuanto más elaboradas sean las tallas de la
corona, más tardío será el periodo de tiempo en el que fue hecha. Los halcones y las
representaciones de cuernos no pertenecen a la iconografía del Periodo Ptolemaico
temprano y rara vez se representan en inscripciones de este periodo. La forma de la
corona cambiaba constantemente según el periodo de tiempo, en los cuales se
agregarían o quitarían diferentes elementos o, la misma forma de la corona podría
cambiar. La Corona Hemhem a menudo es representada junto al tocado Nemes o con
una peluca de tipo nubio y así como en cada periodo de tiempo los diferentes
elementos que adornaban la corona tenían su significado, también lo tenía el uso
conjunto del Nemes y la corona.

II.8. CORONA DE GORRO O CASQUETE (CAP CROWN).

La Corona de Gorro o de casquete está atestiguada desde el Reino Antiguo en


adelante, pero no es hasta la XXV dinastía que se usa el término “sdn” para el
denominado gorro kushita adornado con dos uraeus.
El casquete aparece sin decoración, con líneas horizontales o con círculos y se lleva
junto al uraeus. Las representaciones en color son en azul o dorado. El único casquete
o gorro que se conserva procede de la momia de Tutankhamon (JE 62699) que consiste
en una banda de oro que aseguraba un casquete de lino blanco bordado con cuentas
de oro y loza, la banda de oro se mantenía en su lugar mediante una cinta atada en un
lazo en la parte posterior de la cabeza, todavía se conservan y están montados en el
casquete cuatro uraei hechos de oro y cuentas de vidrio azules y rojas, en el centro de
cada uraeus hay un cartucho conteniendo el nombre de Aten. El uso de este tocado en
representaciones de culto ha llevado a la interpretación de su representación de
tocado de hijo real o divino. Durante el Periodo de Amarna, pudo ser utilizado por la
reina Nefertiti como complemento de la Corona Azul. La parte del casquete o gorro de
este tocado se asemeja y, probablemente, se asoció con el casquete usado por el dios
Ptah.

II.9. CORONAS DE JUSTIFICACIÓN Y RADIANTE (SOLAR).


En el mundo funerario del antiguo Egipto, la Corona de la Justificación (m3h m3 ´hrw)
era una corona o filete que utilizaba el difunto para representar la victoria sobre la
muerte en el más allá. Su simbolismo se basa en el Conjuro 19 del Libro de los
Muertos, en el que se dice que el portador está “justificado” por el triunfo sobre la
muerte debido a que el dios Osiris se alzó victorioso sobre sus enemigos, durante el
ritual funerario se solía recitar este texto mientras se coronaba al difunto (Riggs, Ch.
2005, p. 81). La Corona de Justificación podía estar hecha de laurel, palma, papiro,
plumas o metales y estaba sincretizada con la Corona Solar del dios Ra; pero también
podía estar hecha de oro para imitar las propiedades del sol (Corcoran, L. & Svoboda,
M. 2010, p. 32), entre las colecciones del Museum of Fine Arts de Boston se encuentra
una corona de papiro (Nº. Inv. 50,3788) tejida intrincadamente con inserciones de
bronce para reflejar la luz (Corcoran, L. & Svoboda, M. 2010, pp. 32-33).

Corona de Justificación representada en uno de los retratos funerarios de El Fayum


(Egipto Romano)
En los periodos Ptolemaico y Romano, el arte religioso en los templos muestra al
monarca ofreciendo la corona a Horus u otras divinidades, estas coronas de
justificación toman la forma de un aro que, a veces, tienen un uraeus o un ojo Wedjat.
Durante el Periodo Romano, los iniciados en los misterios de Isis podían usar una
corona de hojas de palma para simular los rayos del sol. También durante el Periodo
Romano, las coronas de rosas podían ser sustitutorias en referencia al uso de
guirnaldas de rosas y coronas en los misterios romanizados de Isis (Riggs, C. 2005, pp.
81-82), de esta manera, la Corona de Justificación, se integró en los usos festivos y
religiosos más amplios de las coronas florales y vegetales en el Imperio Romano.

Retrato funerario de El Fayum (Egipto Romano) mostrando una corona vegetal


En la iconografía del antiguo Egipto, la corona solar se representa como un disco
enmarcado por los cuernos de un carnero (Teissier, B. 1996, p. 185; Cooney, K. 2012, p.
149) o una vaca. Esta corona es usada por divinidades como Horus en su forma solar o
con cabeza de halcón, además de las diosas Isis y Hathor; aunque también podía ser
usada por los monarcas. En el Egipto Ptolemaico, sobre todo a partir de mediados del
siglo II a.C., la Corona Solar también podía ser una diadema radiada, modelada según
el tipo que utilizó Alejandro Magno (identificado con el dios sol Helios); el primer
gobernante de Egipto que se muestra con este tipo de corona solar fue Ptolomeo III
Evergetes (246-222 a.C.) (Stewart, A. 1993, p. 142, 146).

II.10. OTROS TIPOS DE CORONAS.

Las coronas descritas anteriormente constituyen los tipos básicos de corona, pero no
son los únicos, además de estas podemos también mencionar:

CORONA HENOU:

La Corona Henou se compone de:

 Una base y dos cuernos de carnero opuestos.


 Sobre estos cuernos, dos plumas de avestruz se hallan colocadas
simétricamente.
Es esencialmente una corona divina y es el atributo del dios Anedjety, dios tutelar de la
ciudad de Djedu (Busiris) donde su culto fue suplantado por el del dios Osiris, también
es utilizada por el dios Sobek. Esta corona era muy rara vez usada por un monarca.

CORONA URERET:

La Corona Ureret se compone de:

 Una tiara blanca parecida a la Corona Blanca.


 Dos plumas de avestruz colocadas simétricamente a uno y otro lado de la tiara.

Es, por tanto, muy parecida a la Corona Atef y estaba reservada generalmente para
Osiris, aunque podía ser utilizada por otras divinidades como Sokar.

CORONA TJENI:

La Corona Tjeni se compone de algunos de los elementos de la Corona Henou:

 La base y dos cuernos de carnero opuestos el uno al otro.


 Sobre los cuernos, dos plumas de avestruz colocadas simétricamente, como en
la base de la Corona de Amón.
 Algunas veces se coloca, al pie de las dos plumas, un disco solar. Esta corona es
atributo de los dioses Tatenen y Ptah (posteriormente Ptah-Tatenen tras la
fusión de las dos divinidades) y Sokar.

CORONA DE BUITRE:

La Corona de Buitre era una corona que utilizaban las Grandes Esposas Reales, las
reinas y las sacerdotisas de alto rango, esta corona o tocado representaba a un buitre
con sus dos alas extendidas a ambos lados de la cabeza. Se trataba de un símbolo de
protección de la diosa Nekhbet así como un símbolo de maternidad. Estas coronas se
adornaban frecuentemente con oro, y se equipaban en ocasiones con el uraeus; la
primera representación conocida del uso de esta corona o tocado pertenece a la reina
Tetisheri (XVII dinastía) Gran Esposa Real de Senakhtenre Ahmose.
La Gran Esposa Real Nefertari portando la corona o tocado de buitre (Tumba de
Nefertari en el Valle de las Reinas)

III. TOCADOS.

III.1. TOCADO DE DOS PLUMAS (LISTA DE GARDINER S9).

El tocado conocido como tocado o Corona de Dos Plumas, en egipcio antiguo “Swty”
(Las Dos Plumas), posee un par de plumas de avestruz o de halcón. Como tocado real,
este tipo está atestiguado desde la IV dinastía (reinado de Seneferu) en adelante. Las
plumas dobles divinas de avestruz, aparentemente las del dios Anedjety, se atestiguan
por primera vez en los Textos de las Pirámides de la VI dinastía. Las plumas también
adornan a dioses como Amón, Min y Montu. Al igual que muchas otras coronas o
tocados, el de Plumas Dobles, generalmente combinadas con cuernos de carnero, se
puede adornar con uraei y discos adicionales desde el Reino Nuevo en adelante.
Algunos textos parecen sugerir que este tocado ocupaba un lugar especial dentro de
los rituales relacionados con el ascenso al trono del rey, complementando el papel de
la Doble Corona en la ceremonia de coronación. En la literatura religiosa el tocado
Swty aparece principalmente junto con la Corona Atef como parte integral de la cual se
perciben las plumas.

III.2. TOCADOS KHAT Y AFNET.

Otros tocados estrechamente relacionados con el tocado Nemes son el Khat y el Afnet,
al que parecen complementar. Estos dos pañuelos generalmente aparecen juntos en
las representaciones de objetos, así como en los pares de estatuas de madera que
protegen las entradas de las cámaras funerarias en varias tumbas reales del Reino
Nuevo (famosas son las dos estatuas del Ka real que protegían el acceso a la cámara
funeraria de la tumba de Tutankhamon).

Se han hallado restos del tocado Khat en la momia del rey Tutankhamon. Se ha
interpretado que su representación dominante en contextos funerarios transmite un
simbolismo de rejuvenecimiento particularmente fuerte, pareciendo representar la
etapa nocturna del ciclo solar, complementando el simbolismo solar del Nemes. Como
éste último, el Khat se utiliza en las representaciones del Ka real. La primera
representación conocida del tocado Khat se encuentra en una etiqueta del reinado de
Den (I dinastía) hallada en Abydos, siendo muy famosa la representación de este
tocado que lleva la estatua sedente del rey Necherkhet (Djeser) de la III dinastía
hallada en el serdab del patio norte de su complejo funerario en Saqqara.

Rey Horus Den portando el Khat (según una etiqueta hallada en Abydos, I dinastía)

Rey Horus Necherkhet (Djeser) III dinastía, estatua de caliza hallada en el serdab del
patio norte de su complejo funerario en Saqqara. Museo Egipcio de Antigüedades, El
Cairo.
El tocado Khat es típico en las representaciones de las diosas Isis y Neftis como
dolientes de Osiris y también en las cuatro diosas que protegen las cuatro esquinas del
sarcófago del rey fallecido (Isis, Neftis, Neith y Selket). Por su parte, el nombre Afnet
está atestiguado a partir de los Textos de las Pirámides donde lo usa de forma
particular la vaca materna Semat que está asociada con la diosa buitre Nekhbet.

III.3. TOCADO NEMES.

El Nemes es el tocado más emblemático de los reyes egipcios desde el Reino Antiguo
hasta el Periodo Ptolemaico. Es uno de los tocados más conocidos y su representación
está presente en objetos como la máscara funeraria de Tutankhamon o la cabeza de la
Esfinge de Giza. El Nemes es un tocado hecho de tela de lino bastante complejo,
formado por varias partes, que fue evolucionando con el tiempo, lo que permite una
datación cronológica para el personaje que lo porta. Sus diferentes partes son:
 El tocado Khat: que es la parte principal que cubre la parte superior y la parte
posterior de la cabeza, desde la frente (borde superior) hasta la nuca (que
conduce a la trenza).
 Las partes temporales: partes laterales que cubren las sienes y forman el
pliegue entre la parte superior del tocado y las alas.
 La banda frontal: una banda dorada que sujeta el tocado, encerrando su parte y
las partes temporales y reposando sobre las orejas.
 El uraeus: una representación de la diosa Wadjet que protege al soberano de
sus enemigos, con frecuencia al lado del uraeus se halla una cabeza de buitre
símbolo de la diosa Nekhbet.
 Las alas: las partes que enmarcan ambos lados del rostro del rey, comenzando
desde la parte superior del tocado y abriéndose hasta el hombro para formar
una especie de triángulo.
 Las caídas: las partes que extienden las alas cayendo sobre el pecho del rey y se
vuelven más delgadas.
 La trenza: remata la parte posterior del arnés en forma de trenza que va desde
el cuello hasta la mitad de la espalda.

Máscara funeraria de Tutankhamon con Nemes (Museo Egipcio de Antigüedades, El


Cairo)
El Nemes es uno de los atributos que comparte el rey de Egipto con las divinidades y
que lo diferencia de la gente común, contrariamente a la creencia popular, el monarca
era, de hecho, el único que podía llevar este tocado, la insignia de su cargo. El tocado
Nemes está atestiguado desde el reinado de Necherkhet (Djeser) en la III dinastía. Su
uso en los estandartes que representan el Ka real subraya su importancia para la
realeza del antiguo Egipto. A partir de la XVIII dinastía, se representa principalmente en
combinación con algunas coronas.

Este tocado parece estar indicado por el término “nws” en los Textos de las Pirámides
y está asociado con la divinidad solar Ra-Khepri al amanecer, en estos mismos textos el
Nemes es designado como símbolo de la diosa Nekhbet y las alas que enmarcan el
rostro del rey representan las alas protectoras de la diosa. Otro vínculo cercano es con
el dios Horus, de quien se dice en los Textos de los Ataúdes que le otorgue este tocado
a su padre Osiris para lograr el renacimiento de este último. Los reyes solían utilizar el
Nemes también cuando son representados como una esfinge o un halcón. Este tocado
parece expresar los nombres reales de “Horus” e “Hijo de Ra”.

III.4. LA DIADEMA SESHED.

La diadema Seshed (“ssd” o “mdh”) está atestiguada desde el reinado de Seneferu (IV
dinastía) en adelante. Podía tratarse de una simple cinta de tela colocada en la frente y
atada en la parte posterior del cráneo, o también, un círculo de oro, o mejor aún de
plata (que era más preciosa que el oro en el antiguo Egipto) con incrustaciones de
gemas o de pasta de vidrio coloreado. Su función principal es portar el uraeus, han
sobrevivido algunos ejemplares en oro y plata, generalmente con incrustaciones de
piedras semipreciosas o vidrio coloreado, uno de ellos pertenece a la tumba de
Tutankhamon, donde fue colocado para sujetar las vendas que cubrían la cabeza del
rey. Esta diadema se usaba alrededor de una peluca corta, cuando se combina con la
Corona de Amón, la malla se puede atar directamente a la base de la corona. La
evidencia textual de los términos “ssd” (“luminoso”) y “mdh”, se puede encontrar en
los Textos de las Pirámides, así como en la literatura funeraria posterior, donde
denotan la aparición, en radianes, de los dioses estelares así como de Thoth y del
propio difunto. Como el Nemes, el Seshed se relaciona con la transfiguración de Osiris
y tiene una relación directa con la Corona Atef.

Ramsés II representado como niño portando la diadema Seshed (Museo del Louvre,
N522, París)
III.5. MODIUS.

El Modius es un tipo de tocado o corona cilíndrica cuya parte superior es plana, se


halla representada tanto en el arte egipcio antiguo como en el arte greco-romano;
probablemente esté asociado a la simbología de fecundidad de quienes lo portan, a
veces se representa a la diosa Mut con él. Un Modius alto es parte del complejo tocado
utilizado para las representaciones de las reinas egipcias, adornado con diversas
formas con símbolos, motivos vegetales y el uraeus (Bryan, B. 2007, p. 36 y ss.;
Stanwick, P. E. 2002, p. 35 y ss.).

La reina (divinizada) Ahmose-Nefertari llevando el Modius sobre una Corona de Buitre


y adornado con una representación de la diosa buitre Nekhbet (tumba de Inerkhau
TT359, Deir el-Medina). Según un dibujo de Lepsius: Denkmaeler aus Aegypten und
Aethiopien, 1849.
BIBLIOGRAFÍA

Abu-Bakr, A. M. J.

1937 Untersuchungen über die ägyptischen Kronen. J.J. Augustin,


Glückstadt/Hamburg/New York.

Agustí Torres, Rafael

2019 Horus Nar-Mer: los comienzos del Egipto dinástico. Academia.edu.

Agustí Torres, Rafael

2020 La Piedra de Palermo. Academia.edu.

Althoff, E. B.

2009 Kronen und Kopfpotz von Königsfrauen im Neuen Reiche. Gebrüder


Gerstenberg, Hildesheim.

Badawi, Cherine

2004 Egypt. Footprint.

Baines, John D., Esely Shafer, Byron; Lesko, Leonard H. & Silverman, David P.

1991 Religion in Ancient Egypt: Gods, Myths and Personal Practice. Cornell University
Press.

Barbotin, C.

2007 Les statues égyptiennes du Nouvel Empire: Statues royales et divines I.


Louvre/Khéops, Paris.

Bard, Kathryn A.

1999 Encyclopedia of the Archaeology of Ancient Egypt. Routledge.

Berlant, Stephen

2005 The entheomycological origin of Egyptian crowns and the esoteric


underpinnings of Egyptian religion. Journal of Ethnopharmacology 102 (2), pp. 275-
288.

Bryan, Betsy

2007 “A New Discovered Statue of a Queen from the Reign of Amenhotep III”. In:
Servant of Mut: Studies in Honor of Richard A. Fazzini. Brill.
Bryan, Betsy

2007 “A ´New´Statue of Amenhotep III and the Meaning of the Khepresh Crown”. In:
The Archaeology and Art of Ancient Egypt: Studies in Honor of David O´Connor, ed. Z.
Hawass and J. Richards. Cairo.

Collier, S.

1996 The Crowns of Pharaoh: Their development and significance in ancient Egyptian
Kingship. Ph.D. University of California Los Angeles, Ann Arbor.

Cooney, Kathly M.

2012 “Apprenticeship and Figures Ostraca from the Ancient Village of Deir el-
Medina”. Archaeology and Apprenticeship: Body Knowledge, Identity and
Communities of Practice. University of Arizona Press.

Corcoran, Lorelei H. & Svoboda, Marie

2010 Herakleides: A Portrait Mummy from Roman Egypt. Getty Publications.

Davies, W. V.

1982 The Origin of the Blue Crown. JEA 68, pp. 69-76.

Davis, W.

1982 Canonical representation in Egyptian Art. RES 4, pp. 20-46.

Dunn, Jimmy

2011 Crowns of Ancient Egypt: An Introduction. Touregypt, n. p. April.

Dunn, Jimmy

2011 “The Crowns of Egypt, Part II: Specific Crowns”. Touregypt, n. p. April.

Eaton-Krauss, M.

1977 The Khat Headdress to the End of the Amarna Period. SAK 5, pp. 21-39.

Edwards, I. E. S.; Lemprière Hammond, Nicholas Geoffrey & Gadd, Cyril John

1975 The Cambridge Ancient History. Cambridge University Press.

Emery, Walter B.

1972 Archaic Egypt. Penguin Books Ltd. Middlesex.

Ertman, E.L.
1976 The Cap-Crown of Nefertiti: Its Function and Probable Origin. JARCE 13, pp. 63-
67.

Ertman, E.L.

1996 More Comments on New Kingdom Crown Streamers and the Gold Temple-Band
they Held in Place. JSSEA 23, pp. 51-55.

Faulkner, R. O.

1969 The Ancient Egyptian Pyramid Texts. Oxford University Press, Oxford.

Fouchet, Max Pol

1965 Rescued Treasures of Egypt. McGraw-Hill.

Gabolde, Marc

2015 La tiare de Nefertiti et les origins de la reine. In: Joyful in Thebes: Egyptological
Studies in Honor of Betsy M. Bryan, eds. R. Jasnow & K. M. Cooney. MVCAE 1, pp. 155-
170. Lockwood, Atlanta.

Gardiner, Alan H.

1957 Egyptian Grammar: being an introduction to the study of hieroglyphs. Griffith


Institute, Ashmolean Museum, Oxford.

Goebs, Katja

2001 “Crowns”. In: Redford, Donald B. (ed.), The Oxford Encyclopedia of Ancient
Egypt.

Goebs, Katja

2008 Crowns in Egyptian Funerary Literature. Royalty, Rebirth and Destruction.


Griffith Institute, Oxford.

Griffith, Francis Llewellyn

1898 A Collection of Hieroglyphs: A Contribution to the History of Egyptian Writing.


EEF.

Hart, George

2005 The Routledge Dictionary of Egyptian Gods and Goddesses. Abingdon, Oxon:
Routledge.

Johnson, Sally J.
1990 The Cobra Goddess of Ancient Egypt: Predynastic, Early Dynastic, and Old
Kingdom Periods. Kegan Paul International.

Kamil, Jill

1996 The Ancient Egyptians: Life in the Old Kingdom. American University in Cairo
Press, Cairo.

Kemp, Barry John

2006 Ancient Egypt: Anatomy of a Civilization. Routledge.

Kuhrt, Amélie

1995 The Ancient Near East: c. 3000-330 BC. Taylor & Francis.

Leahy, A.

1992 Royal Iconography and Dynastic Change, 750-525 BC: the Blue and Cap crowns.
JEA 78, pp. 223-240.

Lobban Jr., Richard A.

2003 Historical Dictionary of Ancient and Medieval Nubia. Scarecrow Press.

Maisels, Charles Keith

2001 Early Civilizations of the Old World. Routledge.

Malaise, M.

1976 Histoire et signification de la coiffure hathorique à plumes. SAK 4, pp. 215-236.

Mertz, Barbara

2007 Temples, tombs, hieroglyphs: a popular history of ancient Egypt. 2nd ed. William
Morrow ed. New York.

Rammant-Peeters, A.

1985 Les couronnes de Nefertiti à el-Amarna. OLA 16, pp. 21-48.

Redford, Donald B. (ed.)

2001 The Oxford Encyclopedia of Ancient Egypt. The American University in Cairo
Press.

Redford, Donald B.

2002 The Ancient Gods Speak: A Guide to Egyptian Religion. Oxford University Press.
Riggs, Christina

2005 The Beautiful Burial in Roman Egypt: Art, Identity, and Funerary Religion. Oxford
University Press.

Roy, Jane

2011 The Politics of Trade: Egypt and Lower Nubia in the 4th Millennium BC. Brill.

Samson, J.

1973 Amarna Crowns and Wigs: Unpublished Pieces from Statues and Inlays in the
Petrie Collection at University College, London. JEA 59, pp. 47-59.

Shaw, Ian

2003 The Oxford History of Ancient Egypt. Oxford University Press.

Shaw, Ian & Nicholson, Paul

1995 The Dictionary of Ancient Egypt. Harry N. Abrams, Inc. Publishers.

Stanwick, Paul Edmund

2002 Portraits of the Ptolemies: Greek Kings As Egyptian Pharaohs. University of


Texas Press.

Steindorff, G.

1917 Die blaue Königskrone. ZÄS 53, pp. 59-74.

Stewart, Andrew

1993 Faces of Power: Alexander´s Image and Hellenistic Politics. University of


California Press.

Strouhal, Eugen

1992 Life of the Ancient Egyptians. University of Oklahoma Press.

Teissier, Beatrice

1996 Egyptian Iconography on Syro-Palestinian Cylinder Seals of the Middle Bronze


Age. Orbis Biblicus et Orientalis Series Archaeologia 11. Fribourg, Switzerland:
University Press.

Tiradritti, Francesco (ed.)

1999 Egyptian Treasures from the Egyptian Museum in Cairo. Harry N. Abrams, Inc.
Publishers.
Török, Lázsló

1997 Der Nahe und Mittlere Osten. Brill, Leiden.

Trigger, Bruce G.

1983 Ancient Egypt: A Social History. Cambridge University Press.

van de Walle, B.

1980 Survivances mythologiques dans les coiffures royales de l´époque atonienne.


CdE 55, pp. 23-36.

Vernus, Pascal

1982 “La stèle du roi Sekhemsankhtaouyrê Neferhotep Iykhernofret et la domination


Hyksôs (stèle Caire JE 59635)”. ASAE 68, pp. 129-135.

Wallis Budge, E. A.

1920 An Egyptian Hieroglyphic Dictionary, With an Index of English words, King List
and Geographical List with Index, List of Hieroglyphic Characters, Coptic and Semitic
Alphabets, etc. John Murray, London.

Wasilewska, Ewa

2000 Creation Stories of the Middle East. Jessica Kingsley Publishers.

Westendorf, W.

1978 Uräus und Sonnenscheibe. SAK 6, pp. 201-225.

Wilkinson, Richard H.

1994 Symbol and Magic in Egyptian Art. Thames & Hudson Ltd. London.

Wilkinson, Richard H.

2003 The Complete Gods and Goddesses of Ancient Egypt. Thames & Hudson, Ltd.

Wilkinson, Toby A. H.

1999 Early Dynastic Egypt. Abingdon, Oxon: Routledge.

También podría gustarte