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El ejercicio de gobernar y administrar es sin duda muy complicado. Conflictos de intereses, escasez
de recursos, premura en los tiempos, aspectos políticos de toda índole, son sólo algunos de los
ingredientes que sazonan para bien o para mal al gobierno y a la administración; sin embargo, no
son cosas que se deban dejar a la suerte o a la inercia del momento. Podríamos imaginarlos como
peces escurridizos entre las manos de quienes los quieren comprender y analizar, pero no por eso
son inatrapables, inentendibles o conceptos de poca seriedad. El gobierno y la administración
como tal, son dos ejercicios que merecen mucha seriedad en su estudio y aplicación.

En los diferentes niveles de gobierno, la seriedad y profesionalismo con el que se les observa es
dramáticamente variado. Mientras en unos lugares el gobierno y su administración están llenos de
profesionales en la materia, en otros lados los funcionarios apenas saben leer y escribir
correctamente.

El presente trabajo trata precisamente de elaborar una muy breve crítica al profesionalismo de un
área de la administración municipal tomando en cuenta la centralización o descentralización de
funciones administrativas. Estos últimos temas son cruciales para comprender el devenir del
gobierno en México.

En el gobierno municipal de Cortazar, Guanajuato, como en muchos otros municipios del país, se
ha tratado de aplicar el programa ͞Agenda desde lo local͟, que es un tipo de certificación que, a
través de indicadores establecidos por el gobierno federal, califica si un municipio tiene o no
acciones de calidad.

La primera crítica a dicho programa es evidente: el centralismo político y administrativo en México


se sigue haciendo presente al tratar de aplicar criterios de evaluación a todos los municipios del
país, como si fueran entidades homogéneas. Para ser considerados como buenos municipios se
trata entonces de cumplir criterios desde el centro. El centralismo económico, por supuesto es
también evidente. El municipio depende principalmente de la federación para allegarse de
recursos y la mayoría de ellos se reciben ya etiquetados, es decir, con la limitación de no poder ser
gastados en otra cosa que no sea lo que la federación tiene planeado. A lo anterior se suma la
poca preparación de muchos municipios en temas de planeación, lo cual, le impide obtener más
recursos federales vía la presentación de proyectos y planeaciones.

La segunda crítica se puede dar en términos operativos. Si bien la ͞agenda desde lo local͟ no
plantea desafíos imposibles de realizar, es cierto que muchos municipios no cuentan con los
recursos, la infraestructura, ni el personal capacitado para certificarse en tantas áreas. Muchos
municipios en México son apenas administraciones emergentes con el mínimo de áreas necesarias
para funcionar como tales.

Dicho centralismo expresado en certificaciones, al resultar en ocasiones muy difícil, lleva a los
funcionarios -en ocasiones hasta al propio presidente municipal- a sentir un cierto desinterés por
el cumplimiento de la agenda. En el caso del municipio de Cortazar, parece ser evidente el hecho
de que los funcionarios pierden el interés de buscar la certificación de su área simplemente
porque el presidente no los obliga o no los anima a hacerlo. Se sabe que formalmente se debe
buscar cumplir con la agenda, pero no hay una cabeza que decida qué cosas se deben hacer ni se
nota el interés por hacerlo.

En mi caso, como colaborador del encargado de vigilar el cumplimiento de la agenda desde lo


local, pude cerciorarme de que muchas veces los directores ni siquiera sabían qué podrían hacer
para poder alcanzar las certificaciones y en otros casos no demostraban interés alguno. El mismo
presidente municipal se desentendía del tema. Una probable explicación al fenómeno es que los
funcionarios lo pueden entender como algo lejano y difícil de cumplir de acuerdo a las
características del municipio, aunado a la pobre profesionalización de los funcionarios, que
generalmente, no hacen más que repetir los vicios y virtudes de las anteriores administraciones.
No estoy suponiendo que necesariamente una mayor profesionalización elimine el hecho de
copiar modelos anteriores, pero lo cierto es que para los no profesionales representa su único
modelo de referencia.

En resumen, al municipio de Cortazar ʹcomo a muchos otros municipios del país- le afecta su
pobre nivel de profesionalismo y compromiso pero sobre todo le afecta la paradoja que
representa recibir directrices desde el gobierno federal. No se podría subsistir sin los recursos
enviados desde el centro, sin embargo, los criterios del centro no son siempre compartidos con la
periferia ni existe la posibilidad real de aplicarlos en su totalidad.