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- AÑO XLVI - Nº 508

PSICOLOGICA
Pe riódico Mensual
Director / Propietario
Lic. Miguel Kohan
ACTUALIDAD Los nú meros atrasados se ven den
al precio del último nú mero.
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Rodolfo Espinosa, Marcos Koremblit - Gabriela Soengas - Alejandra Ruibal


Gisela Calderón - Cecilia Montenegro - Ida Filomena Casanova, Zulma Gabriela Gastaldo
María Eugenia Otero - Lila M. Feldman
Página 16 • Julio 2021 Actualidad Psicológica

Adolescencias ¿Por qué vamos a poner el grito en el cielo?


¿Por qué el asombro no está cargado de
benevolencia?
“En las culturas Nativo americanas, la gente era
valorada por su contribución a la tribu, más allá de
su masculinidad o femineidad…” “...los padres no
¿De buena voluntad? asignaban roles de género a los niños, cuyas ropas
Griselda Gambaro “Una ama como puede” tendían a ser de género neutral…” “...Al contrario

trans (1995) de lo que vemos en la actualidad, la gente de dos es-


píritus en la América pre contacto europeo era al-

E
l personaje que reflexiona de este tamente venerada y las familias que tenían un
modo en el texto de la autora, es miembro así entre ellos, era considerada afortu-
Luisa, una mujer transgénero que nada. Se creía que el hecho de que una persona
Cecilia Montenegro mira a otra mujer, una joven con pueda ver el mundo con los ojos de ambos espíritus
una limitación física. Ella y su pa- (femenino y masculino) al mismo tiempo, era un
reja, un hombre muy apuesto, están transitando un regalo del Creador”
momento de felicidad. Luisa observa sorprendida Al respecto es interesante incluir el tratamiento
una escena donde una rara y distinta no ha quedado que William Siqueira Pérez hace de los conceptos
confinada a los márgenes ni ha visto violentada su de Rosi Braidotti donde se propone “interpretar la
posibilidad de amar. positividad de la diferencia como un tema especí-
Es muy interesante el tratamiento que la escri- fico en sí mismo. Desde esa perspectiva, palabras
tora hace de quienes se distinguen de entre los co- como transformación, tránsitos, transgéneros, tran-
munes. En un relato breve y ágil, elige precisamente sexualidades, transgresión, ganan otros contornos,
a una mujer trans como observadora de la escena valores y significación afinados por la emergencia
en cuestión. “El diferente” y su destino parecen ser de su positivización”.
una preocupación que atraviesa el escrito. Si bien tanto en nuestro país como en algunos
Retomando la pregunta de Gambaro de por qué otros lugares, se han conquistado importantísimos
el asombro no está cargado de benevolencia, podrí- derechos, producto de una prolongada y sostenida
amos afirmar que sigue siendo la mirada respecto lucha política de numerosos colectivos, continua-
de la diversidad una temática que nos interpela. mos percibiendo socialmente que sobreviven diver-
¿Quién es el diferente y cómo se decide? Las líneas sas formas de rechazo hacia personas que no
demarcatorias que separan y señalan a quienes diver- encuadran en el esquema heteronormativo. Podrían
gen diseñan con sus bordes, a grupos humanos que incluirse aquí desde fenómenos de agresiones físicas
verán condicionada su existencia de forma parcial o y verbales hasta posiciones que proponen la “tole-
total. Se arma una geografía variada pero eficaz donde rancia” como forma de recepcionar algo no genui-
van quedando ubicados los “Unos” y los “Otros”. namente aceptado.

En este sentido, en el libro “Un cuerpo, mil La ley argentina de “Identidad de género”
sexos” compilado por J.H. Raíces Montero, ciertas n°26.743 vigente desde el año 2012 es valorada en
ideas de Diana Maffía nos ayudan a pensar cómo la el mundo por su posición en relación a los derechos
cultura estructura las identidades tomando condi- de estas personas. Garantiza no sólo la rectificación
ciones materiales como la clase, la raza, la etnia, la registral del sexo y el cambio de nombre, sino tam-
religión y el sexo para configurar un universo de bién el acceso a una salud integral, tratamientos
sentido que delinea geografías. Es la relevancia que hormonales e intervenciones parciales o totales sin
damos a estos factores y no su mera existencia, requerir autorización judicial o administrativa; es
afirma Maffía, lo que produce que ciertas identida- el consentimiento informado el único requisito.
des prevalezcan y otras queden confinadas a los Más allá de que todavía su aplicación es muy li-
márgenes. “Así se establece nuestra comunidad de mitada y muchos casos quedan por fuera de su pro-
pertenencia, como identidad, y se expulsa al dife- tección, en mi clínica con estos pacientes he podido
rente dentro del colectivo, como alteridad.” observar de forma patente el antes y después de la
Es de destacar, que dicha alteridad resulta inevi- sanción de la ley.
tablemente tamizada por las jerarquizaciones pro-
pias de cada cultura y cada momento socio-político, ¿Por qué el título de Adolescencias trans? ¿Por
haciendo que lo diverso quede connotado las más qué no simplemente adolescencias?
de las veces, como inferior.
Escuché decir a Dora Barrancos en una mesa re-
Los vaivenes en la categorización de las identi- donda sobre identidades disidentes, que si bien ella
dades no son un fenómeno circunscripto a un pa- sabía que no iba a poder vivirlo, llegaría el mo-
sado reciente. Un valioso rescate mento en el cual, ser trans, intersex o no binarie, no
histórico-antropológico sintetizado en el artículo sería algo para aclarar o destacar de una persona. Lo
“Antes de la Colonia los nativos americanos reco- cierto es que en la actualidad mucho hay para co-
nocían 5 géneros” de Nayo Aragón, nos permite re- nocer, admitir y visibilizar al respecto.
cuperar los avatares que han experimentado las Considero que para que un tipo de padeci-
presentaciones identitarias similares a las que hoy miento tenga lugar y se lo aloje, primero debe reco-
son nombradas como “Trans”. Las fotografías que nocérselo, asignarle existencia.
ilustran las reflexiones del mismo, tienen una con- Estas ideas acerca de lo necesario de la visibili-
tundencia notable. En este escrito se menciona a zación son ampliamente desarrolladas en el libro
distintas grupos de América, como los Navajo, los “Edipo Gay” del Psicoanalista Jorge Reitter.
Cheyenne y los Cherokee, cuyas comunidades al- El autor afirma:
bergaban en su seno identidades tales como: Hom- “Me parece que es muy importante que un ana-
bres que se comportaban como mujeres, hombres lista entienda que además del malestar, el sufri-
de dos espíritus, mujeres de dos espíritus, etc. miento neurótico, el que tiene que ver con que a
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nadie le resulta fácil hacerse cargo de la propia exis- nerse ropa interior masculina como algo de gran L comenzó a recordar y a poder historizar la trans-
tencia, una persona de lo que se denomina el colec- significación. Todo esto lo hacía cuidando que sus formación que atravesaba. Recordó que de muy
tivo LGBTTI tiene que lidiar permanentemente con padres no se enteren. Se imaginó por primera vez chico (aproximadamente 5 años), cuando en algún
una hostilidad y un mandato de silencio “que en de- un nombre que lo representaría. Era un nombre que juego se podía pedir deseos, él, que era ella, pedía
finitiva, es un mandato de no existencia” que no usando sólo su primera sílaba podía ser usado tanto saber cómo sería ser varón. También a veces pro-
proviene de su superyó sino de un orden simbólico para varón como para mujer. Esta ductilidad le ayu- baba hacer pis parado y se identificaba con perso-
que le asigna un lugar inferiorizado en el orden so- daba para la transición. En cierto momento con di- najes masculinos al ver televisión. Recuerda
cial y sexual”. ficultad se anima a pedirme que lo llame de ese también que esto coexistía con juegos de carácter
nuevo modo y que use la forma masculina para re- femenino.
Un recorte clínico ferirme a él. Acepté, aclarándole que quizá me lle- La primera gran incomodidad que recuerda con
vase tiempo adaptarme a este cambio. Manifestó respecto de su identidad fue para la época del inicio
Un paciente de casi 15 años (con identidad de que entendía que mi respuesta no fuera inmediata, de la pubertad, donde comenzó a sentir la presión
niña) llega al consultorio acompañado por sus pa- pero que constituía una señal de respeto y recono- de actuar femeninamente. ¿Por qué no podía seguir
dres luego de un intento de análisis que no había cimiento que lo intentara. L fue haciendo de a poco como antes? se preguntaba. “También sentí proble-
funcionado. En la primera entrevista con los padres, este mismo pedido a algunos de sus compañerxs de mas con respecto a mi imagen”, asentía. “Ya no me
aparece de parte de ellos una gran preocupación por colegio y su alegría era muy grande cuando se escu- reconocía en el espejo, desde entonces la imagen
las dudas que les transmitió su hija referidas a la chaba nombrado del nuevo modo. que veo en el espejo se apartó de la que tengo en mi
orientación sexual. Con respecto al cuerpo fue gestándose también cabeza, no es que me pareciera que mi cuerpo era
Al conocer a L me sorprende significativamente una necesidad de transformación. Apareció la idea feo, tampoco creo haber nacido en un cuerpo equi-
recibir a una paciente con total fisonomía de varón, futura de incorporar hormonas y de operarse los vocado, pero hoy en día no lo reconozco como mío”.
al punto de serme difícil nombrarla por su nombre pechos al llegar a la mayoría de edad. L tenía una notable capacidad para expresar lo
de pila. Despliega como principal problema, el Este proceso, que era a todas luces evidente no que le iba sucediendo, a pesar de su corta edad, lo
dolor por la reacción de sus padres, quienes no le podía ser registrado como tal por los padres, quie- cual ayudó a que me fuese posible dimensionar lo
hablaron por bastante tiempo al escuchar que le nes rechazaban y castigaban toda señal de cambio. importante que era acompañarlo en la hormoniza-
gustaba una chica. La tensión que aparecía en el ambiente familiar ción, en la operación y en el vínculo con su familia
L era tímida, inteligente, sensible y solidaria. Se aumentaba la angustia del paciente, quién en algún y la sociedad en general.
la notaba muy angustiada por el rechazo de sus pa- momento me interrogó sobre si yo temía que se Mientras escribo este recorte, que data de una
dres. Trajo en ese primer tiempo al espacio analítico, suicidara. época anterior a la sanción de la ley de identidad de
diversas temáticas incluyendo la del amor por su Pasado cierto tiempo y en el marco de una tera- género y un momento histórico en el cual las iden-
amiga. pia familiar los papás pudieron comenzar a recono- tidades transgénero estaban muy poco visibilizadas,
Pasados varios meses, surgió en ella, una nece- cer el cambio que se había iniciado tiempo atrás. recuerdo lo dificultoso que era para mí nombrar a
sidad imperiosa de vivir como varón. Agregó a su El viraje en la posición de los padres trajo gran los pacientes como ellos lo pedían.
presentación física tan varonil la cuestión de po- alivio al paciente y por qué no decirlo a la analista. A pesar de que hay mucho camino por recorrer,
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como bien señalan los colectivos de la diversidad, me dice hace unos meses: “Sabe doctora, que es- duzcan miradas patologizadoras binarias y cishete-
se observa una progresiva visibilización de los pro- tuve pensando, que ese chico que fui la pasó muy ronormativas, es clave que los equipos de salud se
fesionales del campo psi respecto de sufrimientos mal, muy mal. Aunque lo siento lejos, me amarga pregunten desde qué marco de referencia realizan
generados especialmente por un Otro social cishe- que no se le pase”. sus abordajes.(formación profesional, propias re-
teronormativo. Felizmente van siendo más espacia- presentaciones, creencias y prejuicios)”
das, las afirmaciones de psicosis o perversión Camila Sosa Villada, describe algo similar, con
vinculadas a personas transgénero, aunque todavía mucha poesía en su artículo “Antes y después” del Considero que es imprescindible que el Psicoa-
se advierte cierta perspectiva patologizante que sos- libro “Memorias, identidades y Experiencias Trans”. nálisis dialogue con otros saberes. Nutrirnos de va-
tiene paradójicamente una identidad psicoanalítica Ella dice en un pasaje: “Hoy soy este presente y tam- liosas producciones como ésta, realizada por
pura. Hay numerosas publicaciones referidas a bién soy todo ese pasado, exactamente la mitad y la distintos actores sociales (profesionales, colectivos
estas temáticas que dan por sentada una escucha mitad. Lo que me resta de vida, seguramente lo vi- de la diversidad, familiares, etc.) puede ayudarnos
no atravesada por variables socioculturales. viré como Camila. Pero de ningún modo habré de a los Psicoanalistas a no estar tan afectados por as-
borrar de mi registro a ese pibe que se la pasaba solo pectos ideológicos de las teorías que nos formaron
Algunas hipótesis a partir de en los recreos mirando cómo los demás tenían tan y que condicionan tanto nuestra práctica.
esta clínica servido el banquete. El pibe que se quedaba callado,
que se disfrazaba todo lo que podía para que Psicóloga - Psicoanalista
He tenido la oportunidad de escuchar en el cuando se vistiera de mujer no sorprendiera tanto. Profesional del Centro de Salud N°3 Dr. A. Ameghino.
campo psi una preocupación sobre el peligro de que El pibe que se enamoraba de sus profesores, de sus Integrante del grupo de trabajo en Diversidad y
se precipiten las transiciones en niñxs y adolescentes. compañeros y siempre se quedaba callado. El pibe Psicoanálisis del Centro Ameghino.
Existe la idea difundida de que cuando aparece que no podía llorar, que no podía pedir ayuda, que montcecil@yahoo.com.ar
la necesidad de cambio en dichas personas, esta ne- no podía hacer una mierda consigo mismo. Ese pibe
cesidad debe ser interrogada y demorada, cuando anulado, está hoy dentro de mí, todavía esperando Bibliografía:
no, suspendida o directamente desactivada. bocados de paz, los pocos bocados de paz que le
Esta posición aparentemente cautelosa, no con- arrojo cuando me sobra algo” Aragón, N. (2016). Antes de la colonia, los nativos americanos
templa un elemento sustancial. Se trata nada menos Pensando en estos y tantos adolescentes quiero reconocían 5 géneros. La Mula. Recuperado desde: https://redac-
que del sufrimiento psíquico que en estas identida- subrayar algunas de las recomendaciones para la cion.lamula.pe/2016/07/14/antes-de-la-epoca-colonial-los-nati-
des alcanza un nivel difícil de representar. atención integral de la salud de niñeces y adolescen- vos-americanos-reconocian-5-generos/nayoaragon/
cias Trans, Travestis y No Binaries producida recien- Barrancos, D. (2019). Mesa redonda. Bachillerato popular IMPA.
Al respecto me interesa recordar un párrafo de temente por el Ministerio de Salud de la Nación Bleichmar, S. (2007) Paradojas de la sexualidad masculina. (1ra
Silvia Bleichmar del libro “Paradojas de la sexuali- (2021). Dicho escrito, en su punto tres, titulado Ga- Ed). Buenos Aires: Paidós.
dad masculina” donde sostiene: ”Hemos visto gente rantizar una atención despatologizadora afirma: Comas, A. Coordinación general. (2021). Recomendaciones
que muere para conservar su identidad de manera para la Atención Integral de la Salud de Niñeces y Adolescencias
inclaudicable y en otros casos vive a un costo que “Es imprescindible entender las experiencias Trans, Travestis y No Binaries. Argentina: Ministerio de Salud
implica muchas veces el suicidio o la psicosis pos- TTNB no como patologías, anormalidades o incon- de la República Argentina.
teriores a esta supervivencia, pero sabemos que nin- gruencias, sino como vivencias legítimas y formas Fernández, A. M. Siquiera Peres, W. Compiladores (2013). La
gún ser humano, acepta la des-identificación de expresarse y nombrarse, desde trayectorias hete- diferencia desquiciada: Géneros y Diversidades Sexuales. (1ra
voluntariamente y cuando es obligado a ello, por la rogéneas, fluidas y cambiantes, que deben ser reco- Ed.). Buenos Aires: Biblios.
circunstancia que fuera, los costos implican en mu- nocidas y garantizadas acorde al paradigma de Gambaro, G. (2004). Teatro 7. (1ra Ed.). Bs A: Ediciones de la Flor.
chos casos, riesgos de fracturas irreversibles.” derechos humanos.” “Es necesario escuchar y dar Raíces Montero J. H. Compilador. (2010). Un cuerpo: Mil sexos.
crédito a la palabra de niñez y adolescentes sin caer Intersexualidades. (1ra Ed.). Buenos Aires: Topía.
Una objeción frecuente en nuestro medio se re- en indagaciones o especulaciones tales como: ¿no Reitter, J. N. (2018). Edipo gay: Heteronormatividad y psicoa-
fiere a las cirugías y a los tratamientos hormonales, será muy pequeña/o? No será demanda de la madre, nálisis. (1ra Ed.). Buenos Aires: Letra viva.
temiendo que éstos generen daños físicos y psíqui- proyección de sus deseos? ¿No se tratará de un tras- Peralta, J. L. Merida Jímenez R. M. (2015) Editores. Memorias,
cos de carácter irreversible. En este sentido debe torno de la estructura psíquica?” (…) “Para poder identidades y experiencias trans: (In)visibilidades entre Argen-
tenerse en cuenta que la postergación o anulación implementar modelos de atención que no repro- tina y España. (1ra Ed.). Buenos Aires: Biblos.
de estas posibilidades de cambio, imprime sobre
estas personas un enorme padecimiento que debe
ser sopesado.
Es común que jóvenes trans hablen de recuer-
dos infantiles que datan de sus primeros años,
donde se registran jugando con contenidos propios
del género al que han arribado.
Del mismo modo, encontramos muchos ejem-
plos de niñxs pequeñxs que ya en el jardín de infan-
tes se inclinan espontáneamente a jugar los juegos
típicos del otro género. En algunos casos esto es
transitorio y en otros resulta permanente.
Como psicoanalistas podríamos preguntarnos,
hasta qué punto es lícito intervenir sobre el jugar
del niño cuando este se aparta de los modos del que
se supone es su “verdadero” género.
Existe en los saberes sociales construidos, la
idea de que hay una coincidencia entre la percep-
ción de género y la representación corporal. Sin
embargo, en muchas de las identidades Trans, In-
tersex y no Binaries, esta coincidencia no existe
desde tiempos muy tempranos, y es enorme el pa-
decimiento que se experimenta cuando se convive
con esta no-coincidencia. Una paciente de 18 años

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