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Tipo de recurso: Recurso de Protección

Rol : 372-2022

EN LO PRINCIPAL: Deduce recurso de reposición; OTROSÍ: Interpone


recurso de apelación, en subsidio.

ILTMA. CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO

GABRIEL ALONSO MUÑOZ MUÑOZ, abogado, por las recurrentes


en autos sobre recurso de protección caratulados “CORREA/BRUCHER” Rol
N° 372-2022, a VS. Iltma. respetuosamente digo:

Que, en atención a lo resuelto por Su Señoría Ilustrísima con fecha 20


de enero de 2022, folio 2, y de conformidad a lo dispuesto en el N° 2 del Auto
Acordado Sobre Tramitación y Fallo del Recurso de Protección de las Garantías
Constitucionales, vengo en interponer recurso de reposición con apelación en
subsidio en contra de la resolución individualizada, de acuerdo a las
consideraciones de hecho y de derecho que a continuación se exponen:

1. Con fecha 18 de enero de 2022, las recurrentes interpusieron recurso de


protección alegando la vulneración del derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación, en contra de la Resolución Exenta N° 2022991013, de
fecha 06 de enero de 2022 y notificada con misma fecha vía correo electrónico,
emanada de don Hernán Brücher Valenzuela, en su calidad de Director
Ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental y Secretario del Comité de
Ministros, en causa sobre reclamación Rol 22/2021, sobre el Proyecto “Línea 7
Metro de Santiago”, que rechazó una solicitud de suspensión de los efectos de
la RCA que autorizaba el proyecto.

2. El recurso de protección presentado denuncia que la dictación de la


resolución individualizada constituye un acto ilegal y arbitrario que coloca a la
garantía invocada en una situación de afectación, toda vez que su contenido
implica avalar y permitir que el proyecto de construcción de la Línea 7 del
Metro sea construido, a pesar de que su ejecución pone en grave peligro el
Parque Forestal, área protegida.

3. Con fecha 20 de enero de 2022 la Ilustrísima Corte de Apelaciones de


Santiago dictó sentencia, resolviendo la inadmisibilidad del recurso toda vez
que, bajo su concepto, esta no sería la vía procesal idónea.

4. En relación con lo resuelto por el Tribunal, existen importantes razones


normativas que dan cuenta de que el recurso de protección presentado en el
presente caso constituye una vía idónea para la tutela de las garantías
constitucionales afectadas, motivo por el cual la acción incoada debe admitirse
a tramitación.

5. En primer lugar, el artículo 20 de la Constitución Política de la República


establece que “El que por causa de actos u omisiones arbitrarios o ilegales
sufra privación, perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de los
derechos y garantías establecidos en el artículo 19 (…) podrá ocurrir por sí o
por cualquiera a su nombre, a la Corte de Apelaciones respectiva, la que
adoptará de inmediato las providencias que juzgue necesarias para restablecer
el imperio del derecho y asegurar la debida protección del afectado, sin
perjuicio de los demás derechos que pueda hacer valer ante la autoridad o los
tribunales correspondientes.”

6. Como se puede apreciar, la misma Carta Magna establece que la


procedencia del recurso de protección viene dada por los elementos que lo
hacen idóneo. En este sentido, de encontrarse frente a un supuesto de
vulneración de derechos fundamentales que el artículo citado contempla,
producto de un acto u omisión arbitrario o ilegal, el recurso de protección se
transforma en una vía cuya utilización no puede ser coartada.

7. Cuando la disposición citada se refiere “sin perjuicio de los demás derechos


que pueda hacer valer ante la autoridad o los tribunales correspondientes”,
debe entenderse que el recurso de protección constituye una vía idónea en el
caso de que se cumplan sus requisitos, cuestión que sucede en el presente
caso, pero que de todas maneras quedan a salvo las distintas vías que
contempla el ordenamiento jurídico para lograr sus pretensiones.

8. La Excelentísima Corte Suprema ha reconocido el mandato que la propia


Constitución le otorga a los Tribunales Superiores de Justicia. En este sentido,
en el considerando décimo octavo de la sentencia Rol N° 12.808-2019, de
fecha 05 de junio de 2019, se declaró: “Que no obsta a lo anterior, la
conclusión a la que arribó la Superintendencia del Medio Ambiente en
su informe de fecha 22 de febrero de 2019, agregado a estos autos,
pues resulta evidente que la competencia que el ordenamiento jurídico
le confiere a dicha autoridad en materia ambiental, así como su
interpretación restrictiva del sentido y alcance de los artículos 10 letra
p) y 11 letra d) de la Ley N° 19.300, no impide que esta Corte Suprema
cumpla con su deber constitucional de brindar amparo a los afectados
por situaciones que satisfagan los requisitos desglosados en el motivo
tercero precedente, por así disponerlo expresamente el artículo 20 de
la Carta Fundamental cuando establece la procedencia del recurso de
protección “sin perjuicio de los demás derechos que pueda hacer valer
ante la autoridad o los tribunales correspondientes” (Énfasis agregado).

9. Como se puede apreciar, la Excelentísima Corte Suprema ha dispuesto que


si bien en un caso determinado pueden existir distintas vías de reclamación y
con la respectiva competencia, la tutela jurisdiccional de un derecho
constitucionalmente protegido se hace igualmente exigible, precisamente por
tratarse de un deber constitucionalmente establecido.

10. Lo anterior ha sido explicado claramente por la doctrina. De esta forma,


don Francisco Pinochet Cantwell explica que “pretender otorgarle al recurso de
protección un carácter subsidiario nos parece improcedente, atendido el claro
tenor literal del artículo 20 de la Constitución Política. La naturaleza jurídica de
la acción de protección en Chile, es decir la forma en que fue concebida y
configurada es clara y precisa. Jamás puede ser considerada como subsidiaria
en el ordenamiento constitucional chileno. Su naturaleza es completamente
independiente de otras acciones que puedan interponerse, sean administrativa,
ordinarias- de lato conocimiento-, o de cualquier naturaleza.”1

11. Por su parte, don Héctor Nogueira Alcalá, señala: “La acción de protección
no es un cauce subsidiario sino una acción autónoma y principal. La acción de
protección, como medio especial de amparo frente a la vulneración o
afectación del ejercicio de un derecho constitucional, procede,
preferentemente, respecto de las vías ordinarias o paralelas, siendo el medio
idóneo para evitar el daño causado al o los derechos esenciales o
fundamentales de las personas afectadas. La acción de protección es una
acción principal que puede intentarse directamente cuando se afecte ilegal o
arbitrariamente un derecho constitucional de los signados en el artículo 20 de
la Constitución, sin tener que desarrollar o agotar previamente otras vías
procesales, no siendo un instrumento de protección de derechos subsidiario,
tampoco opera como mecanismo residual, a falta de otros remedios
jurisdiccionales. El proceso de protección se desarrolla en un procedimiento
autónomo, no es un recurso ordinario como lo son los recursos de reposición,
apelación o queja, no es un recurso extraordinario como la casación, tampoco
forma parte de una instancia ni es un incidente procesal. Su utilización no
excluye el uso de otros remedios procesales complementarios. El
procedimiento de protección integra el derecho procesal constitucional,
constituye un proceso constitucional independiente, que opera por sí mismo,
siendo además un derecho fundamental por formar parte del bloque
constitucional de derechos (Art. CADH), no depende de ningún otro
procedimiento o proceso, ya sea común u ordinario, como son los procesos
civiles, laborales o de menores, aun cuando se utilice contra resoluciones
judiciales o actos de carácter administrativo. La autonomía de la acción
constitucional de protección se refleja en el hecho de que conoce, en primera
instancia, una Corte de Apelaciones con independencia del asunto que se trata
y de otros recursos que puedan interponerse por el afectado o de otras

1
PINOCHET CANTWELL, Francisco. “El recurso de protección”. Editorial de derecho, año 2016, pp 204
acciones civiles, laborales, administrativas o penales que concrete o
procedan”.2

12. Como se puede apreciar, en el presente caso concurren los presupuestos


exigidos por el artículo 20 de la Constitución Política de la República, por lo que
no corresponde declarar el recurso inadmisible en atención a que existe una
vía idónea. En efecto, el hecho de que exista una vulneración a las garantías
constitucionales consagradas en los numerales N° 1 y N° 8 del artículo 19 de la
Carta Fundamental, producto de un acto ilegal arbitrario que, a mayor
abundamiento, proviene de una autoridad, explica la idoneidad de la acción
constitucional de protección.

13. En segundo lugar, el N° 2 del Auto Acordado Sobre Tramitación y Fallo del
Recurso de Protección de las Garantías Constitucionales dispone:

“El recurso se interpondrá por el afectado o por cualquiera otra persona en su


nombre, capaz de parecer en juicio, aunque no tenga para ello mandato
especial, por escrito en papel simple o por cualquier medio electrónico.

Presentado el recurso, el Tribunal examinará en cuenta si ha sido


interpuesto en tiempo y si se mencionan hechos que puedan constituir la
vulneración de garantías de las indicadas en el artículo 20 de la Constitución
Política de la República. Si su presentación es extemporánea o no se señalan
hechos que puedan constituir vulneración a garantías de las mencionadas en la
referida disposición constitucional, lo declarará inadmisible desde luego por
resolución fundada, la que será susceptible del recurso de reposición ante el
mismo tribunal, el que deberá interponerse dentro de tercero día. En carácter
de subsidiario de la reposición, procederá la apelación para ante la Corte
Suprema, recurso que será resuelto en cuenta.”

2
NOGUEIRA ALCALÁ, Humberto. “La acción constitucional de amparo en México”. Revista Ius et Praxis, año
16, Nº 1, 2010, pp 219-286
14. Como se puede apreciar de su propia lectura, el recurso de protección fue
presentado dentro del plazo establecido por el N° 1 del Auto Acordado y se
relatan latamente los hechos que constituyen una vulneración a las garantías
constitucionales invocadas, motivo por el cual no es procedente la declaración
de inadmisibilidad realizada por la Ilustrísima Corte de Apelaciones de
Santiago.

16. A mayor abundamiento, ante este mismo Tribunal fue interpuesto el


recurso rol N° 3.968-2021, consistente en una acción constitucional de
protección dirigida en contra de una resolución del Director Ejecutiva del SEA,
en su calidad de Secretario del Honorable Comité de Ministros, que resolvió
rechazar la solicitud de suspensión de los efectos de la RCA que autorizaba la
ejecución del proyecto denominado “Saneamiento Terreno Las Salinas”,
emplazado en Viña del Mar.

17. Dicho recurso fue declarado inadmisible por la Ilustrísima Corte de


Apelaciones de Santiago, sin embargo con fecha 04 de mayo de 2021, la
Excelentísima Corte Suprema, conociendo la apelación Rol N° 30.309-2021
revocó la sentencia apelada, decretando:

“Tercero: Que del mérito de los antecedentes aparece de manifiesto que en el


libelo interpuesto en autos se han mencionado hechos que eventualmente
pueden constituir la vulneración de garantías de las indicadas en el artículo 20
de la Constitución Política de la República, razón por la que el recurso debió
haber sido acogido a tramitación.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en el artículo 20 de la Constitución


Política de la República y en el Auto Acordado de esta Corte sobre la materia,
se revoca la resolución apelada de dieciséis de abril de dos mil veintiuno, y en
su lugar se declara que el recurso de protección deducido es admisible,
debiendo dársele la tramitación correspondiente.”

18. Actualmente, existe un principio de ejecución del proyecto denominado


Línea 7 Metro de Santiago, cuestión que pone aún más de relieve la necesidad
de acoger a tramitación la presente acción constitucional. Según consta en el
reportaje que se encuentra disponible en el presente enlace
https://www.chvnoticias.cl/reportajes/metro-santiago-adjudico-licitacion-linea-
7-empresa-china_20211127/, la titular del proyecto adjudicó la licitación del
mismo a la empresa china Railway Construction, que proyecta el comienzo de
su ejecución y el inicio de las excavaciones para el primer semestre del año
entrante. Esta circunstancia demuestra la celeridad con la que avanza un
proyecto que se encuentra latamente cuestionado, y cuya resolución de
aprobación ambiental, la RCA N° 541/2021, es manifiestamente insuficiente. A
continuación, y para efectos de evidenciar la necesidad de admitir a
tramitación el presente recurso de protección, se expondrán sus principales
fundamentos:

I.- ANTECEDENTES DE HECHO

19. Con fecha 29 de julio de 2021, la Comisión de Evaluación de la Región


Metropolitana, dictó la Resolución Exenta Nº 541/2021, que vino en calificar
favorablemente y aprobar el Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto
denominado “Línea 7 Metro de Santiago” presentado por su titular, Empresa de
Transporte de Pasajeros Metro S.A., con fecha 21 de junio de 2019. Dicha
resolución adolece, en sede ambiental y administrativa, de una serie de vicios,
incorrecciones e inconsistencias técnicas que vuelven imprescindible su
invalidación, razón por la cual mis representados, junto con otras personas
presentaron la reclamación ante el Comité de Ministros.

a) Breve descripción del proyecto

20. El Proyecto denominado “Línea 7 Metro de Santiago” consiste en la


construcción y operación y operación de una nueva línea de Metro de Santiago,
“Línea 7”, con una longitud aproximada de 26 km. Su trazado se proyecta a
través de un túnel en toda su longitud, es decir, a nivel subterráneo, y cuenta
con diecinueve (19) estaciones. El trazado de la Línea 7 inicia en la comuna de
Renca, en la intersección de Av. Brasil y Vicuña Mackenna, luego continúa con
dirección sur hacia la comuna de Cerro Navia por la calle Rolando Petersen.
Posteriormente se dirige hacia el oriente por el eje de la calle Mapocho,
cruzando las comunas de Quinta Normal y Santiago, continúa por General
Mackenna hasta Cardenal José María Caro. Luego continúa por Av. Providencia
(cruzando la comuna del mismo nombre), hasta la intersección con Av. Pedro
de Valdivia, donde se dirige hacia Av. Andrés Bello. Posteriormente por Av.
Vitacura, y Alonso de Córdova (comuna de Vitacura). Cruza bajo la futura
autopista Vespucio Oriente hacia Las Condes, continuando por Cerro Colorado
y finalmente Av. Kennedy hasta llegar a calle Estoril. La nueva línea contará
con combinaciones con las líneas 2 y 3 de Metro en la estación Cal y Canto,
líneas 1 y 5 de Metro en la estación Baquedano, línea 1 de Metro en la estación
Pedro de Valdivia. Además, el Proyecto contempla la extensión de la Línea 6 de
Metro existente, desde estación Los Leones hasta la nueva estación Isidora
Goyenechea, combinando ambas en una futura estación común. Para la
energización de la Línea 7, el Proyecto considera la construcción y operación de
un poliducto de alimentación eléctrica en la comuna de Lo Prado, con una línea
de media tensión soterrada proveniente desde los Talleres Neptuno (Línea 1 de
Metro) hacia la nueva estación Neptuno. Según consta en el propio Estudio de
Impacto Ambiental presentado por la titular, la fase de construcción del
referido proyecto será de 6 años, mientras que la fase de operación será de
duración indefinida.

21. Es importante señalar que el proyecto ingresó al Sistema de Evaluación de


Impacto Ambiental en conformidad a lo dispuesto por los literales e) y p) del
artículo 10 de la Ley N° 19.300, que establecen que deberán someterse al
referido sistema por tratarse de: “e) Aeropuertos, terminales de buses,
camiones y ferrocarriles, vías férreas, estaciones de servicio, autopistas y los
caminos públicos que puedan afectar áreas protegidas; p) Ejecución de obras,
programas o actividades en parques nacionales, reservas nacionales,
monumentos naturales, reservas de zonas vírgenes, santuarios de la
naturaleza, parques marinos, reservas marinas, humedales urbanos o en
cualesquiera otras áreas colocadas bajo protección oficial, en los casos en que
la legislación respectiva lo permita”.

22. Como complemento de lo indicado, el proyecto además ingresa al referido


sistema mediante la presentación de un Estudio de Impacto Ambiental, toda
vez que presenta las características y/o efectos contemplados en los literales
c), d) y f) del artículo 11 de la Ley N° 19.300. Dichos preceptos establecen: “c)
Reasentamiento de comunidades humanas, o alteración significativa de los
sistemas de vida y costumbres de grupos humanos; d) Localización en o
próxima a poblaciones, recursos y áreas protegidas, sitios prioritarios para la
conservación, humedales protegidos, glaciares y áreas con valor para la
observación astronómica con fines de investigación científica, susceptibles de
ser afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende
emplazar; f) Alteración de monumentos, sitios con valor antropológico,
arqueológico, histórico y, en general, los pertenecientes al patrimonio cultural.”

23. El proyecto en cuestión ha ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto


Ambiental mediante la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental por,
entre otros motivos, el impacto que generará el mismo en la Zona Típica
Parque Forestal y su entorno. Mediante la dictación del Decreto N° 824 del
Ministerio de Educación, de fecha 29 de julio de 1997, se declaró la referida
zona del Parque Forestal como Típica, ubicado en la comuna de Santiago, así
como también su entorno, en conformidad a los siguientes límites fijados por el
decreto:

“Norte: Línea quebrada que se extiende por el eje de Avda. Santa María, desde
su intersección con la prolongación del eje de calle Pío Nono hasta el límite
oriente del Parque Los Reyes, incluyendo el Ex-Instituto de Higiene y su
entorno delimitado por su deslinde poniente y los ejes de calle Artesanos y
Avda. Independencia.

Sur: Línea quebrada que se extiende por el eje calle Merced-Ismael Valdés
Vergara-Balmaceda, hasta el límite oriente del Parque Los Reyes, incluyendo el
Mercado Central y su entorno delimitado por los ejes de calles 21 de Mayo,
San Pablo y Puente.

Oriente: Línea quebrada que se extiende desde la intersección del eje Avda.
Santa María con el eje Puente Pío Nono, hasta la intersección del eje de calle
Merced con Plaza Italia.

Poniente: Línea recta que se extiende por el límite oriente del Parque Los
Reyes entre Avda. Santa María y Balmaceda.”

24. Ahora bien, la declaración de Zona Típica del Parque Forestal fue efectuada
por su gran valor histórico, paisajístico y cultural, según indica el propio
Decreto N° 824:

“Que, el Parque Forestal es un área verde de importancia histórica y


paisajística, constituyendo uno de los principales lugares de recreación en la
ciudad de Santiago, construido en terrenos ganados al río, gracias a la
canalización del Río Mapocho;

Que, por su singular historia en el año 1900, el Intendente de Santiago don


Enrique Cousiño inició la construcción del Parque, según proyecto encargado al
paisajista Jorge Dubois;

Que, el Parque Forestal desde su inicio y por su singular belleza, se convirtió


en un espacio significativo para la ciudad de Santiago, a su vez, vitalizó sus
bordes adyacentes, donde posteriormente surgieron importantes
construcciones públicas y residencias particulares;”

25. Con el transcurrir del tiempo, el Parque Forestal además de constituir parte
fundamental de la historia y belleza de la comuna de Santiago, así como
también pieza clave en el desarrollo y calidad de vida de la comunidad, se ha
transformado en un área de verdadero interés ecológico, constituyendo un
verdadero pulmón verde en el ya saturado centro de la Región Metropolitana

26. Como fue expresado en el punto número 4 del presente acápite, debido a
su emplazamiento el proyecto afecta directamente al Parque Forestal,
impactando negativamente en su flora, fauna y patrimonio cultural. Dicha
circunstancia fue manifestada en la gran cantidad de observaciones ciudadanas
realizadas y no consideradas adecuadamente en el procedimiento de
evaluación, así como también en los distintos recursos de reclamación
interpuestos ante el Honorable Comité de Ministros en contra de la RCA N°
541/2021.

27. Los impactos ambientales significativos que se generarán en el Parque


Forestal y que han sido expuestos oportunamente por los recurrentes mediante
la presentación de sendas observaciones ciudadanas, se derivan de la
instalación de faenas al interior del área protegida, la construcción de acceso a
estación en el cabezal oriente del Parque, la ejecución del Pique de
Construcción PC-9 abajo del Parque, la fase de construcción del proyecto y
también la de operación. Para efectos de que S.S. Ilustrísima aprecie el gran
impacto del proyecto en la Zona Típica, a continuación se expondrán aspectos
que no han sido suficientemente considerados ni por el titular del proyecto, ni
por el Servicio de Evaluación Ambiental:

- Impacto significativo al sistema radicular (de las raíces) del arbolado del
Parque Forestal.

- Impacto significativo en los servicios ambientales (como aquellos beneficios


que ofrecen los ecosistemas) que provee el Parque Forestal.

- Impacto significativo en la función de regulación de microclima del Parque


Forestal.

- Impacto significativo en la función de regulación del ruido que provee el


Parque Forestal.

- Afectación en la función de disminución de contaminación atmosférica que


genera el Parque Forestal.

- Impacto significativo en la salud física y psíquica de los ciudadanos producto


de la intervención del Parque Forestal.
- Impacto significativo en la fauna nativa presente en el Parque Forestal.

-Impacto significativo en la flora endémica presente en el Parque Forestal.

- Impacto significativo en flora protegida presente en el Parque Forestal (v. gr.


Palma Chilena).

- Impacto significativo producido en el Parque Forestal producto de la emisión


de Material Particulado Sedimentable (MPS).

- Impacto significativo producido en el componente suelo del Parque Forestal.

- Impacto significativo en la flora y fauna presente en el Parque Forestal


producto de las vibraciones producidas durante la etapa de construcción y
producto de la actividad ferroviaria.

- Posibilidad de fisuras y daños en el subsuelo y suelo del Parque Forestal.

- Insuficiencia de medidas de mitigación presentadas por la titular.

28. Los aspectos e impactos mencionados no han sido suficientemente


evaluados por el titular del proyecto y tampoco han sido debidamente
evaluados por el Servicio de Evaluación Ambiental, no existiendo respuesta
fundada respecto de las distintas observaciones realizadas por los recurrentes
de autos durante el procedimiento de evaluación. Ello evidencia el peligro que
corre la integridad de la Zona Típica del Parque Forestal a manos del inicio de
las obras asociadas a la construcción de la Línea 7.

29. Por estos motivos, la RCA asociada al proyecto en cuestión ha sido


latamente cuestionada mediante la presentación de sendos recursos de
reclamación, tanto por parte de la Ilustre Municipalidad de Santiago, como por
parte de agrupaciones ciudadanas y vecinos del sector, dentro de los que se
encuentran los recurrentes de autos.

30. En atención a todo lo expuesto, esta parte, al momento de presentar el


recurso de reclamación con fecha 09 de septiembre de 2021, solicitó la
suspensión de los efectos de la RCA N° 541/2021 al Honorable Comité de
Ministros. Dicha solicitud se funda en que dicho acto administrativo omite
cuestiones fundamentales y carece de una exposición razonada, motivo por el
cual es necesaria la suspensión de sus efectos en aras de resguardar a la
comunidad de Santiago de un perjuicio verdaderamente irreparable.

31. Posteriormente, ante la negativa del Servicio, esta parte presentó escrito
solicitando nuevamente la suspensión de los efectos de la RCA con fecha 14 de
diciembre de 2021. Con fecha 06 de enero de 2022 don Hernán Brücher
Valenzuela, Director Ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental y
Secretario del Comité de Ministros dictó la Resolución Exenta N°2022991013,
acto administrativo mediante el que se rechazó la solicitud de suspensión de la
RCA N° 541/2021 planteada por esta parte. Dicha resolución, manifiestamente
arbitraria e ilegal, como se expondrá en lo sucesivo, permite la ejecución del
proyecto indicado, cuestión que afecta directamente el derecho a vivir en un
medio ambiente libre de contaminación.

II.- FUNDAMENTOS DE DERECHO

32. El Constituyente, entendiendo que el establecimiento de un catálogo de


derechos fundamentales sin mecanismos de protección es letra muerta,
consagró en el artículo 20 de la Carta Fundamental el recurso de protección al
establecer: “El que por causa de actos u omisiones arbitrarios o ilegales sufra
privación, perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de los derechos y
garantías establecidos en el artículo 19, números 1º, 2º, 3º inciso quinto, 4º,
5º, 6º, 9º inciso final, 11º,12º, 13º, 15º, 16º en lo relativo a la libertad de
trabajo y al derecho a su libre elección y libre contratación, y a lo establecido
en el inciso cuarto, 19º, 21º, 22º, 23º, 24°, y 25º podrá ocurrir por sí o por
cualquiera a su nombre, a la Corte de Apelaciones respectiva, la que adoptará
de inmediato las providencias que juzgue necesarias para restablecer el
imperio del derecho y asegurar la debida protección del afectado, sin perjuicio
de los demás derechos que pueda hacer valer ante la autoridad o los tribunales
correspondientes. Procederá, también, el recurso de protección en el caso del
Nº8 del artículo 19, cuando el derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación sea afectado por un acto u omisión ilegal imputable a una
autoridad o persona determinada”.

33. A partir de la norma transcrita, la jurisprudencia ha señalado que para


admitir la procedencia del recurso de protección deben darse copulativamente
los siguientes requisitos: a) Existencia de un acto u omisión ilegal; b) Que
dicho acto u omisión provenga de una autoridad o un particular; c) Que dicho
acto afecte alguno de los derechos tutelados por la norma en alguna de las
formas establecidas por la misma (privación, perturbación o amenaza) y; d)
Legitimidad activa del recurrente. Además, si se pretende la tutela del derecho
a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, el acto u omisión debe
ser ilegal y debe imputarse a una persona o autoridad determinada.

A) ACTO ILEGAL Y ARBITRARIO

34. La doctrina ha señalado que en materia de recurso de protección, el


concepto de ilegalidad debe entenderse en sentido amplio como sinónimo de
antijuridicidad. En este sentido, en el caso de una autoridad pública la
ilegalidad implica que no se ha respetado el principio de juridicidad en su
actuar. Por su parte, en el caso de los particulares, la ilegalidad se entiende
como una contravención al ordenamiento jurídico. De esta forma, actúa
ilegalmente quien no respeta el ordenamiento jurídico en su conjunto, ya sea
vulnerando la Constitución Política de la República, la ley o los reglamentos
dictados en conformidad a ella. Respecto a la arbitrariedad, la doctrina y la
jurisprudencia han estimado que se refiere a un actuar contrario a la razón,
caprichoso o sin un fundamento racional, o también como una falta de
proporcionalidad entre los medios empleados y el fin pretendido.

35. En el presente caso, la dictación de la Resolución Exenta N° 2022991013


constituye tanto un acto ilegal como un acto arbitrario. La ilegalidad de la
actuación de la Dirección Ejecutiva del Servicio de la Evaluación Ambiental,
viene dada por la dictación de la resolución indicada, sin respetar cabalmente
el principio de juridicidad. El principio de juridicidad se traduce en que las
potestades públicas deben fundarse en el derecho, tanto en su origen como en
su actuar. La vigencia de este principio cardinal en nuestro Derecho, se puede
extraer de dos relevantes normas, en particular de los incisos primero del
artículo 6 y 7 de la Carta Magna. Así, el primer precepto establece que “Los
órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas
dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República”,
mientras que el segundo reza: “Los órganos del Estado actúan válidamente
previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la
forma que prescriba la ley.”

36. De la relación de los artículos citados en el punto anterior se ha extraído la


vigencia del principio de juridicidad, principio que implica el sometimiento de
los órganos del Estado al ordenamiento jurídico en su conjunto. De este modo,
un órgano estatal vulnera el referido principio cuando no somete su actuar a la
Constitución, a la ley, a los reglamentos, los auto acordados, tratados
internacionales, entre otros. En lo sucesivo se expondrán los fundamentos que
sustentan la ilegalidad del actuar del Servicio de Evaluación Ambiental.

a) Violación del deber de protección ambiental estatal

37. En primer lugar, la conducta del órgano recurrido no respeta el deber de


protección ambiental del Estado. Como es sabido, el artículo 19 N° 8 de la
Constitución Política de la República establece un importante deber estatal
mediante la siguiente fórmula: “Es deber del Estado velar para que este
derecho no sea afectado y tutelar la preservación de la naturaleza”.

38. Sobre el contenido del mencionado deber estatal se ha pronunciado la


doctrina más autorizada, representada por el actual Contralor General de la
República, el Profesor Jorge Bermúdez Soto:

“De la interpretación de la norma del art. 19 N° 8 inc. 1° segunda frase CPR es


posible colegir que el deber del Estado en materia ambiental comprende los
aspectos que a continuación se detallan (…) En este caso, el objeto sobre el
cual se proyecta este deber del Estado es el derecho a vivir en un medio
ambiente libre de contaminación. Dicha disposición utiliza la expresión
‘afectado’, al igual que el art. 20 inc. 2° CPR. De acuerdo a lo planteado por la
mayoría de la doctrina especializada, y que había sido ratificado en su
momento por alguna jurisprudencia, el contenido del deber que recae sobre los
órganos del Estado, consiste en que el derecho no sea afectado de modo
efectivo, es decir, que no se produzca una privación o perturbación del mismo.
Esta interpretación hoy día debe ser descartada, atendido que la protección
ambiental incluye las actuaciones frente a los riesgos, los que además muchas
veces se producen por omisiones de actuación, es decir por la pasividad
estatal. En consecuencia, es congruente señalar que la expresión ‘afectado’
tiene otro alcance y ello incluso, independientemente de las posibilidades de
interposición del recurso de protección. Una interpretación que favorece la
vigencia del derecho constitucional incluye no sólo la acción efectivamente
perturbadora, sino también las situaciones de omisión perturbadora del
derecho, y además aquellas amenazas que ponen en riesgo o peligro al
mismo.”3

39. Continúa señalando:

“Dentro de la denominada función objetiva que se atribuye a los derechos


constitucionales, está la obligación de protección del derecho por parte de los
órganos del Estado, frente a los posibles ataques de terceros. Es decir, el
derecho subjetivo constitucional, no sólo supone una defensa frente a los
poderes públicos (dimensión subjetiva del derecho), sino también impone un
deber de protección a éstos, frente a los ataques de que pueda ser objeto
(dimensión objetiva). Esta doble dimensión, que en Derecho comparado se
encuentra bastante desarrollada, es posible apoyarla en el Derecho
constitucional chileno a partir de lo que dispone el art. 5 inc. 2° segunda frase
CPR: ‘Es debe de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos,
garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales
ratificados por Chile y que se encuentren vigentes’.

3
BERMÚDEZ SOTO, Jorge, Fundamentos de Derecho Ambiental (Valparaíso), p. 176.
La primera parte del deber (deber de respetar los derechos) se refiere a la
función tradicional que cumplen los derechos constitucionales, esto es, la
defensa que brinda el derecho al ciudadano frente al Estado. Este debe
respetar los derechos garantizados en la CPR y en los tratados internacionales,
y si no lo hace, operarán los mecanismos previstos (jurisdiccionales, políticos)
para asegurar la defensa de tales derechos. Pero además, es deber del Estado
‘promover’ tales derechos, esto es, el Estado debe actuar positivamente para
que tales derechos no sean objeto de ataques y además que sean
desarrollados y fomentados. Frente a la pregunta de cómo se promueve un
derecho, será posible responder que precisamente, una de las formas, será
asumiendo esa labor de protección, ahora frente a los ataques de terceros
distintos del Estado (dimensión objetiva del derecho).4

40. Como se puede apreciar, la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación


Ambiental, mediante la dictación de la Resolución Exenta N° 202199101577
avala la ejecución de un proyecto que ha sido ampliamente cuestionado por el
mismo Estado de Chile, representado por la Ilustre Municipalidad de Santiago,
y cuya resolución de calificación ambiental favorable se encuentra impugnada
en sede administrativa por agrupaciones y vecinos del sector por distintos
motivos, dentro de los cuales destacan la insuficiencia de la evaluación
ambiental respecto de una serie de impactos, la respuesta infundada de
observaciones ciudadanas planteadas y también la no consideración de
determinados aspectos de suma relevancia asociados al proyecto.

41. De este modo, la resolución en comento no puede considerarse sino como


un acto ilegal, toda vez que contraviene expresamente el deber estatal de
velar porque el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación
no sea afectado (art. 19 N° 8 segunda frase Constitución Política de la
República), así como también el deber de respetar y promover los derechos
garantizados por la Constitución y los tratados internacionales ratificados y
vigentes (art. 5 inc. 2° segunda frase Constitución Política de la República).

42. Tal y como ha quedado de manifiesto en las citas expuestas, el deber

4
BERMÚDEZ SOTO, Jorge, Fundamentos de Derecho Ambiental (Valparaíso), pp. 176-177.
estatal de protección ambiental opera incluso frente a hipótesis en las que la
vigencia del derechos constitucionalmente protegidos se vea amenazado. En el
presente caso, la amenaza al derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación fue planteada incesantemente no sólo por los recurrentes, sino
por todos los reclamantes de la RCA N° 541, que mediante la presentación de
sendos recursos de reclamación dejaron en evidencia la insuficiencia en la
evaluación de los efectos ambientales asociados al proyecto, la precariedad de
la información presentada por el titular y la respuesta infundada del Servicio de
Evaluación Ambiental a las observaciones planteadas.

43. Sin perjuicio de que ya ha sido expuesto, el recurso de reclamación de las


recurrentes de autos da cuenta de la insuficiencia de la evaluación en los
siguientes aspectos:

- Impacto significativo al sistema radicular (de las raíces) del arbolado del
Parque Forestal.

- Impacto significativo en los servicios ambientales (como aquellos beneficios


que ofrecen los ecosistemas) que provee el Parque Forestal.

- Impacto significativo en la función de regulación de microclima del Parque


Forestal.

- Impacto significativo en la función de regulación del ruido que provee el


Parque Forestal.

- Afectación en la función de disminución de contaminación atmosférica que


genera el Parque Forestal.

- Impacto significativo en la salud física y psíquica de los ciudadanos producto


de la intervención del Parque Forestal.

- Impacto significativo en la fauna nativa presente en el Parque Forestal.

-Impacto significativo en la flora endémica presente en el Parque Forestal.

- Impacto significativo en flora protegida presente en el Parque Forestal (v. gr.


Palma Chilena).
- Impacto significativo producido en el Parque Forestal producto de la emisión
de Material Particulado Sedimentable (MPS).

- Impacto significativo producido en el componente suelo del Parque Forestal.

- Impacto significativo en la flora y fauna presente en el Parque Forestal


producto de las vibraciones producidas durante la etapa de construcción y
producto de la actividad ferroviaria.

- Posibilidad de fisuras y daños en el subsuelo y suelo del Parque Forestal.

- Insuficiencia de medidas de mitigación presentadas por la titular.

44. Todos estos elementos se vinculan con la afectación del valor histórico,
cultural y ambiental del Parque Forestal y, en consecuencia, con la directa
afectación al derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. A
pesar de lo anterior, la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación
Ambiental no los consideró al momento de dictar la resolución en cuestión. Lo
indicado queda en evidencia a partir de lo expuesto por el Profesor Bermúdez:

“Desde el punto de vista del deber estatal, el control de los contaminantes


supone una fase previa a la afectación material del derecho, esto es, a su
privación o perturbación, situación que no sólo permite incorporar el concepto
de amenazas, debatido desde el punto de vista del titular del derecho, sino –y
más importante aún-: desprender una protección ambiental anticipada de los
elementos ambientales, propia de la consagración constitucional del principio
de precaución ambiental en el Derecho comparado. En consecuencia, el deber
del Estado de velar para que el derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación no sea afectado incluye la noción de riesgo, que se desprende
tanto de la definición del concepto de medio ambiente libre de contaminación,
como de la noción de contaminante (art. 2 letras d y m LBGMA).”5

Limitación del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación y


vigencia del principio precautorio

45. En segundo lugar, la dictación de la Resolución Exenta N° 2022991013

5
BERMÚDEZ SOTO, Jorge, Fundamentos de Derecho Ambiental (Valparaíso), p. 179.
constituye un acto ilegal, toda vez que mediante ella la Dirección Ejecutiva del
Servicio de Evaluación Ambiental interpreta la Ley N° 19.880 en un modo que
limita la vigencia a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. La
temática referente a la limitación de derechos fundamentales en una cuestión
de lato tratamiento tanto en doctrina como en la jurisprudencia nacional.

46. Ahora bien, resulta particularmente interesante lo expresado por el ya


citado Profesor Jorge Bermúdez, en cuanto indica: “El art. 19 N° 8 CPR no
contempla limitación del derecho por ley. El art. 19 N° 8 no establece una
cláusula de reserva que permita al legislador limitar el derecho a vivir en un
medio ambiente libre de contaminación. Lo que permite la CPR es que la ley
pueda establecer restricciones a otros derechos distintos del derecho a vivir en
un medio ambiente libre de contaminación, para asegurar la protección
ambiental. Por el contrario, no establece cláusula que habilite al legislador para
limitar el propio derecho al medio ambiente incontaminado. En consecuencia,
dicho derecho no reconocerá más límites que los de carácter inmanente al
texto constitucional, pero no así aquellos de carácter ex lege. El derecho a vivir
en un medio ambiente libre de contaminación estará limitado sólo por las
demás disposiciones constitucionales y en especial por el límite inmanente que
supone la vigencia de los demás derechos y garantías constitucionales que el
art. 19 CPR establece.”6

47. La resolución que motiva la interposición del presente recurso de


protección, decide rechazar la solicitud de suspensión de la RCA N° 541,
basándose en una interpretación de la Ley N° 19.880 que limita la vigencia del
derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. En relación con
lo expuesto por el actual Contralor, la Constitución Política de la República no
contempla la posibilidad de limitar el derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación mediante una ley, por lo que resulta inaceptable que la
interpretación realizada por un órgano de la Administración del Estado lo haga.

48. En efecto, el punto 5.1 de la resolución en comento señala:

“Que, el artículo 29 inciso final de la ley Nº 19.300 dispone que “cualquier

6
BERMÚDEZ SOTO, Jorge, Fundamentos de Derecho Ambiental (Valparaíso), p. 154.
persona, natural o jurídica, cuyas observaciones señaladas en los incisos
anteriores no hubieren sido debidamente consideradas en los fundamentos de
la resolución de calificación ambiental establecida en el artículo 24, podrá
presentar recurso de reclamación de conformidad a lo señalado en el artículo
20, el que no suspenderá los efectos de la resolución”. [énfasis agregado].

Por su parte, el artículo 79, inciso final, del RSEIA, prescribe que el recurso de
reclamación: “(…) se regirá por lo previsto en el artículo 57 de la Ley 19.880.”.
Esta última norma establece, en el mismo sentido, que los recursos
administrativos no suspenden la ejecución del acto impugnado.

Sin embargo, en el inciso final del referido artículo 57 de la ley N° 19.880, se


determina una norma de excepción, la cual consagra sólo dos circunstancias
bajo las cuales la autoridad puede, por motivos fundados, suspender la
ejecución del acto, a saber, cuando el cumplimiento del acto recurrido pudiere:
(i) causar daño irreparable, o bien (ii) hacer imposible el cumplimiento de lo
que se resolviere, en caso de acogerse el recurso.

En virtud de las normas anteriormente referidas, por regla general, la


interposición de un recurso administrativo no suspende la ejecución del acto
impugnado, salvo que genere un perjuicio irreparable o haga imposible acatar
lo que se resolviere.”

49. Seguidamente, los apartados contenidos en el punto 5.2 de la resolución


establecen:

“5.2.1 En primer término, debe considerarse que la resolución de calificación


ambiental del artículo 24 de la ley N° 19.300 es un acto administrativo
terminal de gran complejidad, sujeto generalmente a condiciones o exigencias
ambientales. Adicionalmente, de este acto derivan generalmente más efectos
que la ejecución misma del proyecto o actividad en cuestión.

5.2.2 A mayor abundamiento, pretender la suspensión de sus efectos, en


consecuencia, eleva aún más el estándar de justificación, considerando
además que este tipo de actos administrativos está sujeto a normas de
caducidad, según lo dispuesto en los artículos 25 ter de la ley N° 19.300 y 73
del RSEIA.

5.2.3 Que, analizados los argumentos de la presentación, no es posible


observar la existencia un análisis que señale el modo concreto en que se
verificarían los supuestos consagrados en el artículo 57 de la Ley N° 19.880.
Así las cosas, no se evidencia una fundamentación suficiente y adecuada que
permita configurar jurídicamente alguno de los dos supuestos legales
contemplados para acceder a la referida solicitud de suspensión de los efectos
de la RCA.

5.2.4 En particular, la presentación alude de un modo general a que la


ejecución de las obras encaminadas a materializar el Proyecto causará
impactos significativos no evaluados, sin indicar de qué forma específica se
daría cumplimiento a las excepcionales circunstancias referidas en el inciso
segundo del artículo 57 de la ley N° 19.880. Por lo anterior, no se dará lugar a
la solicitud realizada.”

50. Como se puede apreciar, la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación


Ambiental sostiene el rechazo de la solicitud presentada por esta parte,
indicando que no se satisfacen los supuestos contemplados por el artículo 57
de la Ley N° 19.880. Dicha conclusión, errónea en cuanto no aprecia los
antecedentes presentados por las recurrentes de autos en el recurso de
reclamación, implica limitar la vigencia del derecho a vivir en un medio
ambiente libre de contaminación, toda vez que se trata de una interpretación
que no considera en ningún momento uno de los principios rectores en materia
ambiental: el principio precautorio.

51. El principio precautorio, directriz que inspira e informa transversalmente


los ordenamientos jurídicos en materia ambiental, incluido el chileno, debe
necesariamente ser considerado y aplicado por los órganos del Estado. Sobre
este punto se ha pronunciado la Excelentísima Corte Suprema, en sentencia
Rol N° 5.888-2019, de fecha 28 de mayo de 2019, en cuanto establece:

“39°.- Que, en consecuencia, esta Corte debe definir cuáles serán las medidas
cuya adopción ordenará con el fin precitado.
En esta perspectiva, resulta relevante la anotada falta de elementos de juicio
para determinar tanto las causas como los efectos precisos de los episodios de
contaminación objeto de los recursos, pues debido a ella este tribunal deberá
recurrir como elementos orientadores de su proceder a dos principios de la
mayor trascendencia en el ámbito del Derecho Ambiental, cuales son el
precautorio y el de prevención.

En torno al primero se ha dicho que “el principio precautorio impone una


actuación anticipada, incluyendo las situaciones en que no se cuenta con la
certeza absoluta de los efectos que un determinado hecho puede tener para el
medio ambiente”, mientras que el segundo, esto es, el principio de prevención
“supone el conocimiento científico de las consecuencias ambientales de una
determinada actividad. Es decir, opera cuando el daño ambiental es previsible,
de acuerdo con la evidencia con que se cuenta.

El ámbito de aplicación del principio precautorio, en cambio, es una etapa


anterior: opera en casos de una amenaza potencial, pero debido a la
incertidumbre o controversia científica no es posible hacer una predicción
apropiada del impacto ambiental” (“Fundamentos de Derecho Ambiental”,
Jorge Bermúdez Soto. Ediciones Universitarias de Valparaíso, segunda edición.
Página 47).

También se ha expresado que “la acción preventiva tiene tres ámbitos


principales. En primer lugar, la técnica jurídica que permite el conocimiento y
valoración anticipados de los peligros y de los riesgos asociados a ciertas
actividades y productos, así como instalaciones. Este conocimiento y valoración
se llevan a cabo mediante la evaluación previa de todo aquello que encierra
peligros y que puede actualizarse en daño. [...] En segundo lugar, la
prevención es la base de las autorizaciones o permisos ambientales. [...] En
tercer lugar, la prevención es una obligación jurídica que pesa tanto sobre los
titulares de actividades calificadas como ambientalmente peligrosas como
sobre los sujetos responsables de cualquier actividad económica o profesional.
En este último supuesto todos los operadores están constreñidos a adoptar
medidas de prevención y de evitación de los daños ambientales ante una
amenaza inminente o, una vez producidos, para evitar que se ocasionen
nuevos daños. La obligación surge de la posibilidad del daño. [...] El correlato
a la obligación impuesta es la habilitación a la Administración, en caso de
incumplimiento, a adoptar todas las medidas preventivas a costa del
inicialmente obligado” (Betancor Rodríguez, op. cit., páginas 256 a 260).

En lo que atañe al principio precautorio, este último autor consigna que “es el
principio inspirador de la política y de la acción ambiental en un contexto muy
singular aunque muy frecuente: el de la incertidumbre. En este contexto,
establece unas pautas que han de reforzar la prevención para evitar la
producción de los daños ambientales”. En cuanto a su consagración en el
Derecho Internacional explica que la “culminación definitiva con carácter
general es obra de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo de mayo de 1992”, cuyo principio N° 15 previene que: “Con el fin de
proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el
criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de
daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá
utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en
función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”. Más
aun, manifiesta que las “definiciones más explícitas del principio lo
encontramos en sendos Convenios hechos en 1992 y relativos a la protección
del medio marino. Por un lado el Convenio para la Protección del Medio
Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste” de 1992 expresa que las partes
aplicarán el “principio de precaución, en virtud del cual se tomarán medidas
preventivas cuando haya motivos razonables para pensar que las sustancias o
energía introducidas, directa o indirectamente, en el medio marino puedan
constituir un peligro para la salud humana [...] incluso cuando no haya
pruebas concluyentes de una relación de causalidad entre las aportaciones y
sus consecuencias”. Respecto del segundo tratado, explica que se trata del
“Convenio sobre la protección del medio marino de la zona del mar Báltico”,
conforme al cual las partes aplicarán el “principio de precaución, es decir,
adoptarán medidas preventivas cuando haya razones que permitan suponer
que sustancias o energía introducidas directa o indirectamente en el medio
marino pueden crear riesgos para la salud humana [...] incluso cuando no haya
pruebas concluyentes de que exista un nexo causal entre esos agentes y sus
supuestos efectos” (Betancor Rodríguez, op. cit., páginas 268 a 272).

Por último, y en cuanto a nuestro país, es posible citar, además de la


Declaración de Río, la Declaración de la Comisión Permanente del Pacífico Sur
de 4 de julio de 1995, efectuada con motivo de los ensayos nucleares
realizados en el Atolón de Moruroa, en la que los firmantes, entre ellos nuestro
país, señalan que: “La realización de ensayos nucleares en el Pacífico Sur
constituye un riesgo potencial para la salud y seguridad de las poblaciones de
los países ribereños, sus recursos vivos y su medio ambiente, y no toma en
cuenta el principio precautorio recogido en la Declaración de Río sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo”.

39°.- Que los jueces de Iberoamérica han asumido el conocimiento y


aplicación de los Principios Jurídicos Medioambientales para un Desarrollo
Ecológicamente Sustentable, expresando como parte del principio de acceso a
la justicia ambiental que las sentencias deben concretar soluciones que
constituyan procesos de larga duración (Principio 17, XVII, letra f). En
“Principios jurídicos medioambientales para un desarrollo ecológicamente
sustentable”. Poder Judicial de la República de Chile, Organización de Estados
Americanos y Cumbre Judicial Iberoamericana, página 117); es por ello que se
deberá tener en cuenta “las consideraciones ecológicas al momento de
formular y aplicar las políticas económicas y sectoriales, en los procedimientos
y en la toma de decisiones de los poderes públicos, en la dirección y el
desarrollo de los procesos de producción y en el comportamiento y elecciones
de las autoridades” (Principio 35) (obra citada, página 131); en ese mismo
sentido se ha reconocido que cada “Estado, entidad pública o privada y los
particulares tienen la obligación de cuidar y promover el bienestar de la
naturaleza, independientemente de su valor para los seres humanos, al igual
que de imponer limitaciones a su uso y explotación” (Principio 38) (obra citada,
página 133), que “cada ser humano, presente y futuro, tiene derecho a un
medio ambiente sano, seguro, saludable y sostenible” (Principio 40) (obra
citada, página 134) y que el “aprovechamiento sostenible de los recursos
naturales y la preservación del patrimonio natural y cultural son condicionantes
necesarios del desarrollo económico y social” (Principio 41) (obra citada,
página 134); desde esa perspectiva se admite que es “fundamental buscar
soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas
naturales entre sí y con los sistemas sociales”, de modo que las “líneas para la
solución de la compleja crisis ambiental, requieren una aproximación integral
para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y,
simultáneamente, para cuidar la naturaleza” (Principio 67) (obra citada, página
150) y que el “generador de efectos degradantes del ambiente, actuales o
futuros, es responsable de los costos de las acciones preventivas y correctivas
de recomposición, sin perjuicio de la vigencia de los sistemas de
responsabilidad ambiental que corresponda” (Principio 86) (obra citada, página
160).

38. Como se puede apreciar, el principio precautorio se encuentra presente en


sendos tratados internacionales que forman parte del ordenamiento jurídico
nacional, integrando el bloque de juridicidad conforme al cual deben actuar los
órganos del Estado, incluido el Servicio de Evaluación Ambiental. Dicho
principio, tal y como expresa el fallo citado, implica una actuación anticipada
de cara a eventuales hechos que puedan poner en riesgo la integridad del
medio ambiente y la misma salud humana.

52. El recurso de reclamación interpuesto por los recurrentes y la solicitud de


suspensión de los efectos de la RCA N° 541 evidencian la necesidad de
decretar la medida cautelar en cuestión. Según consta en la misma solicitud:

“Cabe señalar que nos encontramos ante una RCA que permite ejecutar un
Proyecto que, aun siendo insuficiente, incompleto e ilegal (como se refiere en
lo Principal), reconoce impactos ambientales significativos e irreparables, que
en nuestra opinión son de la mayor significación y que se traducirán –de no
suspenderse- en un daño ambiental irreparable para la comuna y ciudad
de Santiago y su comunidad, afectando de manera definitiva a grandes
áreas del territorio de la comuna de Santiago, incluyendo áreas protegidas
como ocurre por ejemplo con la Zona Típica “PARQUE FORESTAL Y ENTORNO
QUE SEÑALA Y MONUMENTO HISTÓRICO LOS PUENTES METÁLICOS QUE
INDICA SOBRE EL RÍO MAPOCHO UBICADOS EN LA PROVINCIA Y COMUNA DE
SANTIAGO”, configurada por Decreto N°824, del MINEDUC, de 29.07.1997, así
como otras áreas de la comuna afectadas por el Proyecto, según se señaló en
el cuerpo del presente Reclamo, y asegurando con ello el cumplimiento del
principio preventivo base de toda la normativa ambiental.

Se debe tener presente que este recurso administrativo cumple incluso con las
exigencias de una medida precautoria de tipo jurisdiccional, reuniendo en la
especie los elementos de humo de buen Derecho (fumus boni iuris) y el peligro
en la demora. En efecto, existe humo de buen Derecho, toda vez que el acto
administrativo en cuestión omite cuestiones fundamentales y carece de una
exposición razonada, por lo que resulta prudente la dictación de una medida
cautelar administrativa durante la tramitación de esta vía recursiva.

Por su parte, también concurre el requisito de peligro en la demora, por cuanto


de no otorgarse esta medida precautoria, el Municipio y la comunidad de
Santiago podrían sufrir un perjuicio irreparable. Como puede verse, no solo
existen más que razones plausibles para acceder a la suspensión solicitada,
como las precedentemente anotadas, sino que además no se divisan
circunstancias que impidan proceder en ese sentido o consecuencias negativas
que pudieran derivar de la misma.”

53. Los antecedentes a los que hace referencia la citada solicitud se


encuentran expresados a lo largo de todo el recurso de reclamación, acto en el
que se explica latamente la insuficiencia de la evaluación ambiental, la falta de
fundamentación en las respuestas a las observaciones planteadas y la
precariedad, en general, de la información asociada al proyecto,
particularmente en relación a la afectación del Parque Forestal. Sobre la base
de dichos antecedentes, la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación
Ambiental debió haber accedido a lo solicitado, suspendiendo los efectos de la
RCA N° 541

54. Por último, y en relación con lo expuesto, en la recientemente citada


sentencia Rol N° 5.888-2019, la Excelentísima Corte Suprema continua su
razonamiento resaltando la vigencia del principio precautorio en materia
ambiental, ordenando a la autoridad competente a tomar todas las acciones
necesarias para observar su vigencia:

“44°.- (…) Lo dicho reafirma la necesidad de concretar las medidas dispuestas


por esta Corte, pues la incertidumbre descrita pone de relieve con
mayor fuerza, si cabe, la conveniencia y urgencia de cautelar los
derechos fundamentales de quienes habitan en las comunas
señaladas, en especial porque así lo exige el principio precautorio
ambiental, en cuya virtud la autoridad habrá de agotar los medios y
medidas que fueren precisas para identificar y caracterizar la totalidad
de los elementos contaminantes presentes en el medio ambiente del
sector tantas veces mencionado, debiendo llevar a cabo, enseguida, las
demás acciones que los conocimientos así adquiridos sugieran.”
(Énfasis agregado).

55. En concordancia con el razonamiento vertido, recientemente, en sentencia


de fecha 29 de marzo de 2021, dictada en causa Rol N° 88.411-2020 en autos
caratulados “CORPORACIÓN PRO-DEFENSA DEL PATRIMONIO HISTÓRICO Y
CULTURAL DE VIÑA DEL MAR CON INMOBILIARIA PUNTA PIQUEROS”, la
Tercera Sala de la Excelentísima Corte Suprema reafirmó la importancia de la
aplicación del principio precautorio:

“Décimo: Que, en la especie, el sólo hecho de la realización de obras sobre un


Santuario de la Naturaleza, sin haber evaluado los impactos que tales trabajos
tendrán sobre la flora y fauna del lugar, su conformación geológica y su
vegetación marina autóctona, en un sector que, además, se ha erigido como
parte importante del patrimonio cultural y ambiental de la Región de
Valparaíso, implica una vulneración del derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación, en tanto no existe certeza alguna de que su ejecución
no afecte la adecuada conservación del sitio protegido, circunstancia que obliga
a esta Corte a adoptar medidas tendientes a abordar su actual estado, con
miras a evitar la materialización de un daño que, considerando las especiales
características del bien afectado, puede llegar a ser irreparable.”
56. Lo expuesto en el fallo citado cobra especial relevancia en el presente caso,
puesto que la Corte sostiene una tesis completamente distinta a la plasmada
en la Resolución Exenta N° 2022991013. Mientras el Servicio de Evaluación
Ambiental funda su negativa en base a que la solicitud de suspensión no logró
–bajo su criterio- acreditar un daño irreparable seguido de la ejecución de la
RCA N° 541, la Corte Suprema realizando un correcto análisis sobre la base del
principio precautorio establece exactamente lo contrario: si no existe certeza
alguna de que el proyecto no afectará el medio ambiente, deben tomarse las
medidas necesarias para evitar un daño irreparable.

57. En el considerando inmediatamente siguiente vuelve a resaltar la vigencia


del principio en comento, vinculándolo ahora expresamente con la actuación de
órganos del Estado:

“Undécimo: (…)En este escenario, en la materialización de las medidas que se


puedan adoptar para el restablecimiento del imperio del derecho, cobra
especial relevancia la actuación de la Superintendencia del Medio Ambiente,
como órgano legalmente encargado del seguimiento y fiscalización del
cumplimiento de normas e instrumentos de carácter ambiental, por cuanto una
cabal protección del derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación no puede sino ir de la mano con la obligación del Estado de
preservar el ecosistema, la cual sólo se concretiza si se cuenta, tanto con una
evaluación completa, inspirada por los principios preventivo y precautorio;
como también una fiscalización oportuna y rigurosa.”

b) Indebida interpretación de la legislación aplicable

58. Finalmente, la dictación de la Resolución N° 2022991013 constituye


también un acto ilegal y arbitrario, toda vez que contiene pronunciamientos
elaborados sobre la base de una indebida interpretación de la legislación
aplicable.

59. El inciso segundo del artículo 57 de la Ley N° 19.880 dispone: “Con todo,
la autoridad llamada a resolver el recurso, a petición fundada del interesado,
podrá suspender la ejecución cuando el cumplimiento del acto recurrido
pudiere causar daño irreparable o hacer imposible el cumplimiento de lo que se
resolviere, en caso de acogerse el recurso.” La forma verbal “pudiere”
empleada por el legislador, difiere absolutamente del modo interpretativo
empleado por el órgano administrativo. En efecto, como queda en evidencia de
la resolución en comento, el Servicio de Evaluación Ambiental utiliza como
fundamento para el rechazo de lo solicitado una certeza absoluta de
producción del daño. Sin ánimo de reiterar lo expuesto, el precepto utiliza la
expresión “pudiere causar daño irreparable”, no “vaya a causar daño
irreparable”.

60. En los ya citados puntos 5.2.3 y 5.2.3 de la resolución recurrida se funda el


rechazo sobre la base de que “5.2.3 (…) no es posible observar la existencia de
un análisis que señale el modo concreto en que se verificarían los supuestos
consagrados en el artículo 57 de la Ley N° 19.880. Así las cosas, no se
evidencia una fundamentación suficiente y adecuada que permita configurar
alguno de los dos supuestos legales contemplados para acceder a la referida
solicitud de suspensión de los efectos de la RCA.

5.2.4 (…) la presentación alude de un modo general a que la ejecución de las


obras encaminadas a materializar el Proyecto causará impactos significativos
no evaluados, sin indicar de qué forma específica se daría cumplimiento a las
excepcionales circunstancias referidas en el inciso segundo del artículo 57 de la
ley N° 19.880.”

61. El recurso de reclamación presentado por las recurrentes ante el Honorable


Comité de Ministros y la solicitud de suspensión establece, una vez más, que
los impactos ambientales del proyecto no se encuentran suficientemente
evaluados, cuestión que queda evidenciada producto exhaustivo análisis que se
realiza de las observaciones planteadas en el procedimiento de evaluación
ambiental y la manifiesta falta de fundamentación en la respuesta a las
mismas. Sobre la base de todo lo expuesto, considerando el contexto de la
dictación de la resolución, queda en evidencia que en materia ambiental la
carga de identificar en completitud los efectos ambientales de un proyecto y su
respectivo análisis no puede sino atribuirse al titular del proyecto y al propio
órgano administrativo, entes sobre los que pesan importantes deberes de
resguardo del medio ambiente.

62. Todo lo expuesto encuentra además fundamento en un documento técnico


acompañado a la solicitud de suspensión presentada con fecha 14 de diciembre
de 2021. El documento denominado “IMPACTO AMBIENTAL SIGNIFICATIVO
PROYECTO LÍNEA 7 METRO DE SANTIAGO EN ÁREA PROTEGIDA PARQUE
FORESTAL”, elaborado por la Ingeniero Ambiental y Químico de la Universidad
de Santiago de Chile, doña Victoria Caroca Muñoz y que se acompaña en otrosí
concluye:

“El presente informe muestra evidencia empírica de los efectos que provoca en
la Zona Típica Parque Forestal la construcción de infraestructura de la Línea 7
del Metro y que como se hace presente con fundamentos técnicos los impactos
en las funciones ambientales de las zonas verdes urbanas que se intervienen
con el proyecto, son de carácter significativo y han sido omitidos en la
evaluación ambiental, por lo que no ha sido debidamente considerado en la
RCA, ya que como se desprende de la evaluación técnica el análisis que realiza
el Titular es solo en torno a aspectos paisajísticos, que, siendo muy relevantes,
no constituyen el único aspecto ambiental que debió considerarse. Dentro de
los impactos que no se consideran se destacan:

La excavación y vibración provocada durante el proceso constructivo del túnel


y luego durante el proceso de operación, impactará sobre el sistema radicular
de los árboles más añosos dado su mayor desarrollo y crecimiento, siendo sus
raíces las que serán afectadas por su compleja y delicada estructura,
encargada no solo de la captación de nutrientes y alimento del suelo, si no que
constituye un sistema de comunicación y de relación vegetal

El trazado de la Línea 7 de Metro, sea por el subsuelo del Parque Forestal, ya


que generará daños irreversibles al arbolado urbano presente en el área y
alterará de manera significativa los acuíferos subterráneos. Durante el proceso
de evaluación ambiental, tampoco se consideró este aspecto al no acreditar los
reales impactos ambientales que la construcción y operación de una línea de
tren subterráneo generará en la vegetación del Parque Forestal, afectando una
de las principales áreas verdes de la ciudad y que es parte integrante de su
patrimonio.

Los procesos de expansión urbana que se han dado progresivamente, así como
la tendencia del aprovechamiento máximo de los espacios disponibles de suelo
urbano, han afectado la disponibilidad de áreas verdes urbanas; por tanto, es
preocupante que se espere aún más la disminución de las zonas verdes
presentes en la Comuna por las diversas intervenciones del proyecto. Las
afectaciones sobre las zonas verdes urbanas se pueden traducir en el
detrimento de la permeabilidad del suelo, por consiguiente, el impacto tiende a
acumularse en el tiempo y las zonas verdes, disminuyen en alta proporción.

Estos dos compontes expuestos anteriormente sólo se refieren a una


parcialidad del Valor Paisajístico, pero en esta obra se altera la calidad del
Paisaje, su estructura formal, su estructura física, además estas obras donde
tienen una gran cantidad de observadores los impactos siempre son mayores
adicionalmente afectan el valor cultural del paisaje para el observador, y no se
mencionan como se mitigarán o compensarán estos impactos.

Conforme a las condiciones, normas y medidas desconocidas, se tiene que el


objetivo ambiental de las mismas corresponde a que la construcción del
Proyecto se encuentra en un zona protegida y que por tanto su construcción
debe considerar la evaluación de todos los impactos de modo de establecer un
plan de seguimiento adecuado, tanto respecto de los componentes ambientales
presentes en el Proyecto, como respecto de las medidas de mitigación,
compensación y/o reparación que pudieran haber sido evaluadas. La simple
lectura de los antecedentes que constan en el ICE, que sirve de fundamento a
la RCA N° 541/2021, demuestran que hay impactos significativos como
consecuencia de la ejecución de este proyecto en sus distintas fases
(construcción, operación), derivados del hecho que parte del proyecto se
ejecuta en una zona protegida.

Finalmente, no evaluar de manera particular al Parque Forestal como un Área


Oficialmente Protegida, en la que se tiene una alteración significativa del
Patrimonio Cultural, según lo expreso en el art.10 del Reglamento del SEIA,
resulta un procedimiento de evaluación ambiental insuficiente respecto los
impactos ambientales contenidos en la RCA, lo que ha llevado al Titular a
afirmar que la construcción de la futura Línea 7 Metro no tendrá impactos
significativos sobre esta Zona Típica, por tanto se requiere que mientras no
sean subsanadas estas deficiencias, no se debe iniciar la ejecución del
proyecto.” (Énfasis agregado)

63. Como es posible apreciar, existe un documento técnico, que no fue


apreciado por la recurrida, que da cuenta de la necesidad de suspender los
efectos de la RCA asociada al proyecto, en aras de proteger el Área Protegida
del Parque Forestal. El informe en cuestión y la debida apreciación de la
normativa invocada, particularmente del principio precautorio y preventivo,
permiten concluir que la dictación de la Resolución N° 2022991013 constituye
un acto ilegal y arbitrario.

B) ACTO IMPUTABLE A UNA PERSONA O AUTORIDAD DETERMINADA

64. Según consta en la Resolución N°2022991013, esta fue dictada por don
Hernán Brücher Valenzuela, en su calidad de Director Ejecutivo del Servicio de
Evaluación Ambiental y Secretario del Comité de Ministros. De esta forma, se
satisface la exigencia impuesta por el artículo 20 inciso segundo de la
Constitución Política de la República, consistente en imputar el acto ilegal a
una autoridad o persona determinada.

C) AFECTACIÓN DEL DERECHO A VIVIR EN UN MEDIO AMBIENTE


LIBRE DE CONTAMINACIÓN (ART. 19 N° 8 DE LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DE LA REPÚBLICA)

65. Si bien el constituyente no define lo que debe entenderse por el derecho a


vivir en un medio ambiente libre de contaminación, la Ley N° 19.300 establece
en su artículo 2 una serie de definiciones que han servido para su construcción
doctrinal y jurisprudencial.

66. En primer lugar, el literal ll) del artículo citado establece que Medio
Ambiente es: “el sistema global constituido por elementos naturales y
artificiales de naturaleza física, química o biológica, socioculturales y sus
interacciones, en permanente modificación por la acción humana o natural y
que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus múltiples
manifestaciones”.

67. Seguidamente, el literal m) establece que Medio Ambiente Libre de


Contaminación es: “aquél en el que los contaminantes se encuentran en
concentraciones y períodos inferiores a aquéllos susceptibles de constituir un
riesgo a la salud de las personas, a la calidad de vida de la población, a la
preservación de la naturaleza o a la conservación del patrimonio ambiental”.

68. Lo anterior debe ser concordado con la definición de Contaminante


otorgada por el literal d): “todo elemento, compuesto, sustancia, derivado
químico o biológico, energía, radiación, vibración, ruido, luminosidad artificial o
una combinación de ellos, cuya presencia en el ambiente, en ciertos niveles,
concentraciones o períodos de tiempo, pueda constituir un riesgo a la salud de
las personas, a la calidad de vida de la población, a la preservación de la
naturaleza o a la conservación del patrimonio ambiental.”

69. De la relación de las citadas definiciones, es posible concluir que la


afectación de un sitio que represente un alto interés ambiental –como lo es el
Parque Forestal- producto de agentes externos definidos como contaminantes,
produce la vulneración del derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación.

70. Ahora bien, al no acoger la solicitud de suspensión de los efectos de la RCA


N° 541 y dejar la posibilidad al titular de comenzar la ejecución del proyecto
que adolece de los graves defectos ya expuestos, la dictación de la Resolución
N° 2022991013 por parte de la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación
Ambiental, además de permitir y avalar la ejecución del proyecto denominado
“Línea 7 Metro de Santiago”, que, como ha quedado en evidencia, adolece de
una serie de manifiestas deficiencias, deja en manifiesta amenaza la vigencia
del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación del que son
titulares los recurrentes.

71. Dicha afectación, como fue expuesto se vincula particularmente en lo que


dice relación con la afectación del Parque Forestal, Zona Típica emplazada en
pleno centro de la ciudad de Santiago que provee servicios ambientales a los
habitantes del sector y representa un alto valor ecológico, histórico y
sociocultural, todos aspectos que conforman, según afirma la doctrina, la
jurisprudencia y la misma Ley N° 19.300, el derecho a vivir en un medio
ambiente libre de contaminación.

D) LEGITIMIDAD ACTIVA DE LAS RECURRENTES

72. Para efectos de dilucidar el asunto de la legitimidad activa de las


recurrentes, es importante señalar que tanto las personas jurídicas como las
personas naturales se encuentran legitimadas para solicitar la tutela del
derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, atendido a la
naturaleza de derecho público del mismo.

73. Sobre el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación,


existe jurisprudencia que contundentemente acepta la intervención de estos
cuerpos. En primer lugar, la sentencia Rol N° 1.375-2020, de fecha 22 de
mayo de 2020, de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Valparaíso establece
respecto de una Junta de Vecinos lo siguiente:

“Que, la materia debatida en estos autos ataca precisamente a determinadas


personas jurídicas que, con sus actos, estarían vulnerando el derecho de las
personas que viven en Quintay, a vivir en un medio libre de contaminación,
específicamente, a tener acceso a un elemento vital como es el agua, cuya
potabilización permita el consumo humano de los residentes de la referida
comunidad. Entonces, el reclamo se endereza precisamente a obtener medidas
de reparación urgente, de naturaleza general en tanto conciernen a la
comunidad social toda y, conforme a ello resulta válido aplicar el criterio del
interés legítimo para aceptar la legitimación activa de la Junta de Vecinos de la
población afectada, órgano intermedio que puede y debe velar por el interés
colectivo de la comunidad que representa.

Así, conforme expresa el profesor Jorge Ossandón Rosales, “la tendencia del
derecho comparado es la superación de la visión individualista del interés
legitimador, circunstancia especialmente sensible en materias como la
protección del medio ambiente, y otros.

En tanto se interprete el derecho a vivir en un medio ambiente libre de


contaminación según hemos señalado más arriba y tengamos en cuenta el
medio ambiente como bien público, creemos que es posible otorgar titularidad
a las personas jurídicas respecto de este derecho”. (Jorge Ossandón Rosales*
Centro de Derecho Ambiental Universidad de Chile Santiago, Chile
jorgeossandon@derecho.uchile.cl Garantías fundamentales de las personas
jurídicas. ¿Titulares del derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación?, file:///C:/Users/Administrador/Desktop/39351-1-136191-1-
10-20160328.pdf).”

74. Sobre este mismo presupuesto procesal, la Excelentísima Corte Suprema,


sosteniendo una interpretación amplia de la legitimación activa, ha reconocido
expresamente la legitimación de personas jurídicas para accionar de protección
en virtud de la garantía consagrada en el artículo 19 N° 8 de la Constitución en
sentencia Rol N° 12.808-2019, de fecha 05 de junio de 2019, en los siguientes
términos:

“Séptimo: Que la legitimación activa requiere, en principio, que la persona


tenga un interés real, concreto, personal, directo y actualmente comprometido
en el asunto de que se trata y en la especie las recurrentes han manifestado
que les asiste un interés legítimo y directo en la construcción de los dos
edificios, toda vez que la obra –que a la fecha alcanza un 20% de ejecución-
podría significar un impacto ambiental, consistente en la destrucción y/o
deterioro de un Santuario Natural cuya especificidad y características
singulares lo convierten en un fenómeno natural único y exclusivo a nivel
mundial, por lo que su protección se torna aún más necesaria.

Octavo: Que, siempre en relación con este tópico, esta Corte ha sostenido que
“cabe señalar que el derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación es un derecho humano con rango constitucional, el que
presenta un doble carácter: derecho subjetivo público y derecho colectivo
público. El primer aspecto se caracteriza porque su ejercicio corresponde,
como lo señala el artículo 19 de la Constitución Política a todas las personas,
debiendo ser protegido y amparado por la autoridad a través de los recursos
ordinarios y el recurso de protección. Y, en lo que dice relación con el segundo
carácter del derecho en análisis, es decir, el derecho colectivo público, él está
destinado a proteger y amparar derechos sociales de carácter colectivo, cuyo
resguardo interesa a la comunidad toda, tanto en el plano local como en el
nivel nacional, a todo el país, ello porque se 45 comprometen las bases de la
existencia como sociedad y nación, porque al dañarse o limitarse el medio
ambiente y los recursos naturales, se limitan las posibilidades de vida y
desarrollo no sólo de las actuales generaciones sino también de las futuras. En
este sentido, su resguardo interesa a la colectividad por afectar a una
pluralidad de sujetos que se encuentran en una misma situación de hecho, y
cuya lesión, pese a ser portadora de un gran daño social, no les causa un daño
significativo o apreciable claramente en su esfera individual. Por otra parte, el
patrimonio ambiental, la preservación de la naturaleza de que habla la
Constitución y que ella asegura y protege, es todo lo que naturalmente nos
rodea y que permite el desarrollo de la vida y tanto se refiere a la atmósfera
como a la tierra y sus aguas, a la flora y la fauna, todo lo cual conforma la
naturaleza con su sistema ecológico de equilibrio entre los organismos y el
medio en que viven. Así, son titulares de este recurso, necesariamente, todas
las personas naturales o jurídicas que habitan el Estado y que sufran una
vulneración del derecho al medio ambiente libre de contaminación que asegura
el artículo 19 N° 8 del texto fundamental” (CS Rol N° 2732-1996). En la
dogmática, si bien se trata de un asunto controvertido atendida la falta de
definición expresa del Constituyente y del Legislador, no pocos tratadistas
defienden la legitimación activa de las personas jurídicas para accionar de
protección amparados en la garantía del artículo 19 N° 8 de la Carta
Fundamental. Así, el autor Jorge Ossandón Rosales señala que: “Un tercer
elemento de justificación más general está en la Ley de Reforma Constitucional
N° 19.611, que modificó el art. 1° de la Constitución a la redacción “Las
personas nacen libres en dignidad y derechos”. Existe doctrina nacional que
respalda la idea de que excluir a las personas jurídicas de esa norma
constitucional, vía interpretación implica una discriminación arbitraria. Aunque
en ese caso se debe fundamentar de mejor forma el concepto de vivir y el de
dignidad con el fin de hacer armónico todo el inciso” (Ossandón Rosales, Jorge,
“Garantías fundamentales de las personas jurídicas. ¿Titulares del derecho a
vivir en un 46 medio ambiente libre de contaminación?”, en Revista de derecho
público / vol. 83, 2° sem. 2015, pág. 137). En el mismo sentido, el profesor
Raúl Bertelsen Repetto sostiene: “El derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación plantea precisamente un problema de titularidad, y no
puede por ello extrañar que hayan surgido divergencias en torno a la
legitimación activa para accionar cuando lo han invocado como derecho
infringido sujetos distintos a las personas naturales. Sin perjuicio que en la
gran mayoría de los casos los recurrentes han sido personas naturales, ha
habido en efecto, ocasiones en que han accionado otro tipo de personas. Así,
se ha interpuesto el recurso en favor de juntas de vecinos, cooperativas,
sindicatos, un ente privado-público como Conaf, y áreas silvestres protegidas,
lo que ha dado ocasión a los tribunales para precisar las personas a las que
corresponde accionar” (Bertelsen Repetto, Raúl, “El recurso de protección y el
derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Examen de
quince años de jurisprudencia”, en Revista Chilena de Derecho, Vol. 25 N° 1,
(1998), pág. 144). Tan cierto es lo expresado por este último autor que en los
autos Roles N° 6563-2013, 6564- 2013, 6565-2013 y 6566-2013 de esta Corte
Suprema, sobre recursos de apelación acumulados, se procedió a rechazar el
recurso de protección, pero no se cuestionó la legitimación activa de las
corporaciones que recurrieron, entre ellas la Fundación Océana, la Federación
de Sindicatos de Trabajadores Independientes, de Pescadores Artesanal,
Algueros, Buzos Mariscadores, Afines de la Provincia de Huasco, y el Centro
General de Padres y Apoderados del Liceo C9 “Japón”, de la comuna de
Huasco, entre otros. Lo propio aconteció en los autos Rol 5888-2019 de este
Tribunal, donde se aceptó la comparecencia de la Corporación Fiscalía del
Medio Ambiente, ONG Ecosistemas, Comité Nacional Pro-Defensa de la Fauna y
Flora, Greenpeace y la ONG Océanas, entre otras.”
“Séptimo: Que la legitimación activa requiere, en principio, que la persona
tenga un interés real, concreto, personal, directo y actualmente comprometido
en el asunto de que se trata y en la especie las recurrentes han manifestado
que les asiste un interés legítimo y directo en la construcción de los dos
edificios, toda vez que la obra –que a la fecha alcanza un 20% de ejecución-
podría significar un impacto ambiental, consistente en la destrucción y/o
deterioro de un Santuario Natural cuya especificidad y características
singulares lo convierten en un fenómeno natural único y exclusivo a nivel
mundial, por lo que su protección se torna aún más necesaria.

Octavo: Que, siempre en relación con este tópico, esta Corte ha sostenido que
“cabe señalar que el derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación es un derecho humano con rango constitucional, el que
presenta un doble carácter: derecho subjetivo público y derecho colectivo
público. El primer aspecto se caracteriza porque su ejercicio corresponde,
como lo señala el artículo 19 de la Constitución Política a todas las personas,
debiendo ser protegido y amparado por la autoridad a través de los recursos
ordinarios y el recurso de protección. Y, en lo que dice relación con el segundo
carácter del derecho en análisis, es decir, el derecho colectivo público, él está
destinado a proteger y amparar derechos sociales de carácter colectivo, cuyo
resguardo interesa a la comunidad toda, tanto en el plano local como en el
nivel nacional, a todo el país, ello porque se 45 comprometen las bases de la
existencia como sociedad y nación, porque al dañarse o limitarse el medio
ambiente y los recursos naturales, se limitan las posibilidades de vida y
desarrollo no sólo de las actuales generaciones sino también de las futuras. En
este sentido, su resguardo interesa a la colectividad por afectar a una
pluralidad de sujetos que se encuentran en una misma situación de hecho, y
cuya lesión, pese a ser portadora de un gran daño social, no les causa un daño
significativo o apreciable claramente en su esfera individual. Por otra parte, el
patrimonio ambiental, la preservación de la naturaleza de que habla la
Constitución y que ella asegura y protege, es todo lo que naturalmente nos
rodea y que permite el desarrollo de la vida y tanto se refiere a la atmósfera
como a la tierra y sus aguas, a la flora y la fauna, todo lo cual conforma la
naturaleza con su sistema ecológico de equilibrio entre los organismos y el
medio en que viven. Así, son titulares de este recurso, necesariamente, todas
las personas naturales o jurídicas que habitan el Estado y que sufran una
vulneración del derecho al medio ambiente libre de contaminación que asegura
el artículo 19 N° 8 del texto fundamental” (Corte Suprema Rol N° 2732-1996).
En la dogmática, si bien se trata de un asunto controvertido atendida la falta
de definición expresa del Constituyente y del Legislador, no pocos tratadistas
defienden la legitimación activa de las personas jurídicas para accionar de
protección amparados en la garantía del artículo 19 N° 8 de la Carta
Fundamental. Así, el autor Jorge Ossandón Rosales señala que: “Un tercer
elemento de justificación más general está en la Ley de Reforma Constitucional
N° 19.611, que modificó el art. 1° de la Constitución a la redacción “Las
personas nacen libres en dignidad y derechos”. Existe doctrina nacional que
respalda la idea de que excluir a las personas jurídicas de esa norma
constitucional, vía interpretación implica una discriminación arbitraria. Aunque
en ese caso se debe fundamentar de mejor forma el concepto de vivir y el de
dignidad con el fin de hacer armónico todo el inciso” (Ossandón Rosales, Jorge,
“Garantías fundamentales de las personas jurídicas. ¿Titulares del derecho a
vivir en un 46 medio ambiente libre de contaminación?”, en Revista de derecho
público / vol. 83, 2° sem. 2015, pág. 137). En el mismo sentido, el profesor
Raúl Bertelsen Repetto sostiene: “El derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación plantea precisamente un problema de titularidad, y no
puede por ello extrañar que hayan surgido divergencias en torno a la
legitimación activa para accionar cuando lo han invocado como derecho
infringido sujetos distintos a las personas naturales. Sin perjuicio que en la
gran mayoría de los casos los recurrentes han sido personas naturales, ha
habido en efecto, ocasiones en que han accionado otro tipo de personas. Así,
se ha interpuesto el recurso en favor de juntas de vecinos, cooperativas,
sindicatos, un ente privado-público como Conaf, y áreas silvestres protegidas,
lo que ha dado ocasión a los tribunales para precisar las personas a las que
corresponde accionar” (Bertelsen Repetto, Raúl, “El recurso de protección y el
derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Examen de
quince años de jurisprudencia”, en Revista Chilena de Derecho, Vol. 25 N° 1,
(1998), pág. 144). Tan cierto es lo expresado por este último autor que en los
autos Roles N° 6563-2013, 6564- 2013, 6565-2013 y 6566-2013 de esta Corte
Suprema, sobre recursos de apelación acumulados, se procedió a rechazar el
recurso de protección, pero no se cuestionó la legitimación activa de las
corporaciones que recurrieron, entre ellas la Fundación Océana, la Federación
de Sindicatos de Trabajadores Independientes, de Pescadores Artesanal,
Algueros, Buzos Mariscadores, Afines de la Provincia de Huasco, y el Centro
General de Padres y Apoderados del Liceo C9 “Japón”, de la comuna de
Huasco, entre otros. Lo propio aconteció en los autos Rol 5888-2019 de este
Tribunal, donde se aceptó la comparecencia de la Corporación Fiscalía del
Medio Ambiente, ONG Ecosistemas, Comité Nacional Pro-Defensa de la Fauna y
Flora, Greenpeace y la ONG Océanas, entre otras.

Décimo: Que, conforme a lo razonado hasta aquí, en la especie no se divisan


razones 47 formales o sustantivas para concluir que las personas jurídicas de
derecho privado y sin fines de lucro que comparecen en autos se encuentran
impedidas de ejercer la acción constitucional de protección invocando la
garantía del artículo 19 N° 8 de la Carta Fundamental, más aún si se considera
que uno de los propósitos declarados de la Corporación y Fundación
reclamantes es la protección y preservación del medio ambiente y, en
particular, del Campo Dunar declarado Santuario de la Naturaleza a través de
sucesivos decretos supremos desde 1993 a 2012, todo lo cual guarda armonía
con el deber del Estado de garantizar la protección eficaz de este derecho
fundamental. Por consiguiente, la alegación no puede sino ser desestimada”.

75. Por tanto, queda de manifiesto que las personas jurídicas recurrentes
cuentan con legitimación activa para incoar el presente recurso, considerando
la especial protección que brinda el constituyente a esta relevante garantía. Si
a mayor abundamiento se tiene presente que los mismos entes fueron los
solicitantes de la suspensión de los efectos de la RCA N° 541, su condición de
legitimación queda fuera de toda duda.

76. Respecto a las personas naturales recurrentes, todos son titulares de la


garantía fundamental vulnerada y a mayor consideración son vecinos del
Parque Forestal, Zona Típica que se verá afectada por el proyecto. Junto con
ello, dichos recurrentes concurrieron asimismo a la solicitud de suspensión de
los efectos de la RCA N° 541. De ello se desprende que todos los recurrentes
formularon observaciones no debidamente apreciadas en la tramitación del
Estudio de Impacto Ambiental, así como también presentaron el recurso de
reclamación pertinente.

III.- PETICIÓN CONCRETA

Por tanto, en atención a los fundamentos de hecho y de derecho presentados


latamente, es que se solicita a S.S. Ilustrísima admitir a tramitación el recurso
de protección presentado con fecha 18 de enero de 2022.

POR TANTO,

A S.S. ILTMA. RUEGO, tener por interpuesto el recurso de reposición


en contra de la resolución individualizada que declaró inadmisible el recurso de
protección presentado, para efectos de reconsiderar y reponer la resolución
recurrida, determinando ulteriormente admitir a tramitación la acción
constitucional presentada con fecha 18 de enero de 2022.

OTROSÍ: En el caso que S.S. Ilustrísima decida rechazar el recurso de


reposición interpuesto en lo principal, solicito a este Ilustrísimo Tribunal sirva
tener por interpuesto recurso de apelación en subsidio en tiempo y forma
legal, en contra de la sentencia recurrida, admitirlo a tramitación, y elevar los
autos ante la Excma. Corte Suprema, para que este Alto Tribunal, conociendo
de este recurso, lo declare admisible, y en definitiva, lo acoja en todas sus
partes, accediendo a la siguiente petición concreta: Que revoque la sentencia
de fecha 20 de enero de 2022 que declaró la inadmisibilidad del recurso,
admitiendo a tramitación el recurso de protección presentado.

En subsidio, solicito respetuosamente a S.S. Iltma. tener por interpuesto


recurso de apelación en contra de la misma resolución para ante la
Excelentísima Corte Suprema, elevando los antecedentes pertinentes para
efectos de que declare admisible el recurso de protección presentado.

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