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Época del

nacionalismo
Las teorías ilustradas del gobierno representativo, combinadas con la insistencia
romántica en la libertad y la identidad nacional, inspiraron a los alemanes en un
deseo por la unificación nacional y la reforma liberal. Las conquistas de Napoleón
Bonaparte, posteriormente, elevaron su sentido de la identidad nacional.

Guerras
Napoleónicas
Durante 18 años los Estados alemanes estuvieron implicados de forma diferente en
cinco guerras de defensa contra los ejércitos bien adiestrados de la Francia
revolucionaria y napoleónica. En las primeras dos guerras, los franceses ocuparon la
margen izquierda del Rin. En la tercera, Napoleón conquistó Viena y Berlín. En
1806, reorganizó los estados alemanes, para compensar sus pérdidas en la margen
izquierda, en la Confederación del Rin. Austria y Prusia fueron excluidas, por lo que
perdieron mucho territorio. En 1809, Austria llevó ventaja en una cuarta guerra
contra Francia, mientras Napoleón combatía en España, pero posteriormente perdió
más territorio.

En 1812, la derrota de Napoleón en la campaña de Rusia, y su retirada acosado por


los rusos, incitó a los aliados a realizar otro esfuerzo. Federico Guillermo III de
Prusia, junto con Austria y Rusia, dirigió la denominada guerra de Liberación, en la
cual Napoleón fue derrotado en Leipzig (1813). En 1814, después de cruentos
combates, los aliados tomaron París.

En el Congreso de Viena (1814-1815) los Estados vencedores de Napoleón


rediseñaron el mapa de Europa. Austria, que cedió sus posesiones en los Países
Bajos austriacos y en Suabia en el oeste, estuvo compensada en el sur y este por la
anexión de Salzburgo, el Tirol, Lombardía y Venecia en Italia, e Iliria y Dalmacia en
el mar Adriático. Prusia perdió la mayor parte de su territorio polaco pero accedió a
gran parte de Sajonia y la Pomerania sueca, así como territorios en Renania y el
antiguo reino napoleónico de Westfalia, en donde se encontraban los recursos de
hierro y carbón del Ruhr y del Sarre.

La Confederación
Germánica
El Congreso de Viena reemplazó el Sacro Imperio Romano Germánico de más de
240 estados por la Confederación Germánica de 39 Estados representados en la
Dieta de Frankfurt. Las opiniones no estaban de acuerdo sobre el carácter que
debería tener la nueva confederación. Muchos alemanes querían establecer un
gobierno liberal según los modelos británico y francés de acuerdo a una
Constitución que garantizara la representación popular, procesos judiciales por
jurado y libertad de expresión. También tenían esperanzas en la unificación
nacional. Estas ideas eran muy populares entre periodistas, abogados, profesores y
universitarios, quienes formaron varias sociedades secretas que propugnaban una
acción rápida. Estos propósitos también alcanzaron a varios grupos dentro del
Imperio austriaco.
Los soberanos de Prusia y Austria y los recientemente coronados reyes de Baviera,
Hannover, Württemberg y Sajonia, temerosos de cualquier usurpación de su
soberanía, se opusieron encarnizadamente al liberalismo y al nacionalismo.
Además, Austria, Prusia, Rusia y Gran Bretaña formaron la Cuádruple Alianza para
suprimir —por la fuerza si era necesario— cualquier amenaza a los acuerdos de
Viena. Los gobernadores alemanes mantuvieron un sistema represivo instituido por
el ministro de Asuntos Exteriores austriaco conde y príncipe Klemens Metternich-
Winneburg, y el propio Federico Guillermo III bloqueó las reformas planificadas por
sus ministros. Prusia superó en estrategia a Austria al crear el Zollvereina, una
unión aduanera que integró a la mayor parte de los Estados alemanes excepto
Austria.

La Revolución de julio de 1830 en París sirvió de referencia para los alzamientos


liberales de muchos Estados alemanes. Metternich logró que la Confederación
prohibiera los encuentros públicos y censurara las peticiones. Sin embargo, en
1848, otra ola de revoluciones, que comenzó en París, se extendió sobre Europa.
Los grupos nacionalistas protagonizaron diversas rebeliones en Hungría, Bohemia,
Moravia, Galitzia y Lombardía. Metternich dimitió y el emperador Fernando I abdicó
en favor de su joven sobrino Francisco José I. Los levantamientos también
alcanzaron a Baviera, Prusia y el suroeste de Alemania. Los gobernadores,
asustados, acordaron enviar delegados al Parlamento de Frankfurt, asamblea
constituida para llevar a cabo las reformas que se pretendían implantar mediante la
revolución.

Sin embargo, las revoluciones fueron aplastadas con prontitud. En Austria se


disolvió una asamblea liberal y se impuso una constitución que proporcionaba un
gobierno muy centralizado, aunque representativo. Hungría, que había proclamado
la República, fue sometida por la fuerza. En Prusia, Federico Guillermo IV impuso
una Constitución autoritaria.

Mientras tanto, el Parlamento de Frankfurt redactó una Constitución liberal para una
Alemania unificada bajo un emperador hereditario. Austria rehusó permitir que sus
posesiones alemanas fueran incluidas, así que la asamblea decidió con disgusto que
Austria quedaría excluida. Ante la carencia de una alternativa, ofrecieron la corona
a Federico Guillermo IV de Prusia, quien la rechazó con arrogancia. La asamblea se
dispersó ante el fracaso.

El Imperio Alemán

Después del fracaso del Parlamento de Frankfurt, Prusia y Austria hicieron planes
divergentes para la futura unificación. En el caso de Prusia, el rey Guillermo I estaba
decidido a que ni Austria ni Francia, que manifestaba una actitud agresiva,
desbaratarían las ambiciones prusianas. Junto a su primer ministro, Otto von
Bismarck, decidieron hacer de Prusia un poderoso Estado capaz de poder
enfrentarse a cualquier potencia exterior. Bismarck, un junker (aristócrata) prusiano
de fuerte personalidad, maneras intimidatorias y lealtad inquebrantable a la
Corona, utilizó la cuestión de la unificación como un medio para fortalecer el Estado
prusiano más que como un fin que respondiera a una concepción nacionalista
alemana.

Unificaci
ón
Bismarck desarrolló una realpolitik (política real) que combinó astutamente la
diplomacia con el militarismo de “sangre y hierro” para eliminar la influencia
austriaca y provocar la unificación en torno a Prusia. Como acto preliminar
garantizó la neutralidad a Rusia, Italia y Francia mediante tratados amistosos. Su
primer paso fue convencer a Austria en 1864 para participar en la invasión de los
ducados septentrionales de Schleswig-Holstein, en poder de Dinamarca. Los
austriacos y prusianos derrotaron rápidamente a los daneses en la denominada
guerra de los Ducados pero pronto entraron en conflicto por el control de éstos.

Con esa excusa, Bismarck dio un segundo paso al provocar la Guerra Austro-
prusiana. Mediante la hábil coordinación de tres ejércitos, el general prusiano
Helmuth von Moltke venció a los austriacos en la batalla de Sadowa en 1866.
Austria cedió Venecia a Italia. Prusia anexionó Schleswig-Holstein, Hannover y otros
estados, y organizó la Confederación de Alemania (1867) sin Austria.

Bismarck culminó su estrategia con la Guerra Franco-prusiana. En 1870, el


emperador francés Napoleón III, presionó imprudentemente a Guillermo I para que
éste renunciara al vacante trono español. Bismarck manipuló hábilmente una
comunicación del rey prusiano (el telegrama de Ems) presentándolo como si el
emperador francés hubiera sido insultado y decidió difundir de forma pública el
telegrama. El ultrajado Napoleón III cayó en la trampa y declaró la guerra de forma
insensata. Incitados por la lealtad nacional y presionados por Bismarck, los Estados
alemanes del sur se unieron a las fuerzas prusianas, cuyos preparados ejércitos
derrotaron a los franceses en la batalla de Sedan y, después de un largo sitio, tomó
París en 1871. Tras estos hechos, Bismarck convenció a los Estados alemanes del
sur de que la hegemonía prusiana era inevitable. En 1871, en Versalles, Guillermo
fue proclamado emperador del Imperio Alemán, el II Reich.

La era
Bismar
ck
Una vez unificados los diversos Estados alemanes bajo el Imperio, dirigido por
Prusia, Bismarck diseñó una serie de alianzas para que protegieran a Alemania de
cualquier agresión exterior. En el Congreso de Berlín (1878) Bismarck sirvió de
intermediario para llegar a un arreglo de la situación en los Balcanes, donde los
distintos pueblos eslavos mantenían revueltas contra el decadente Imperio
otomano y donde Austria y Rusia pretendían ampliar su presencia en la zona. En
gran parte, para agradar a la clase comerciante, consintió que Alemania adquiriera
colonias en África y el Pacífico, pero la formación del imperio colonial alemán se
debió principalmente a cuestiones de prestigio.

En el interior, Bismarck fomentó la Revolución Industrial que se desarrolló


rápidamente después de 1850 cuando los alemanes aplicaron tecnología industrial
avanzada en la explotación de sus recursos de hierro y carbón del Ruhr y del Sarre.
La población se incrementó en un 30% y se desarrollaron fábricas e industrias, que
transformaron a los agricultores en trabajadores urbanos que ofrecían su labor en el
sector siderúrgico y en la producción de maquinaria, ferrocarriles y barcos. Este
incremento del proletariado urbano demandó una mayor participación en los
órganos de gobierno.

Y es que el Imperio no funcionaba de forma democrática. El Bundesrat era una


cámara de príncipes dominados por Prusia mientras que el Reichstag contaba con
diputados electos que representaban los 25 Estados soberanos nominalmente (más
Alsacia-Lorena); sin embargo, el canciller era responsable sólo ante el emperador.
El menosprecio de Bismarck por el sistema democrático y su desconfianza hacia el
Partido del Centro Católico y el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores
favoreció el escaso desarrollo del gobierno parlamentario.
Atento a la vieja rivalidad entre el Papado y el Imperio, Bismarck consideró que la
Iglesia católica, que había declarado la infalibilidad del Papa en 1870, amenazaba la
supremacía del Estado alemán. Inició así la Kulturkampf (lucha cultural) durante la
cual suprimió muchas órdenes religiosas y destituyó, encarceló o exilió a numerosos
sacerdotes. El conflicto Iglesia-Estado se enfrió en 1879, debido al apoyo que
Bismarck necesitaba del Partido del Centro Católico contra los liberales para
establecer altos aranceles que protegieran la agricultura e industria alemanas de
las importaciones baratas.

Bismarck dirigió su hostigamiento hacia el Partido Socialista, precursor del Partido


Socialdemócrata Alemán. Al culparles de los dos intentos de asesinato contra
Guillermo, consiguió la formación de un nuevo Reichstag, que mantuvo los elevados
aranceles e ilegalizó a los socialistas. Para anticiparse a las demandas de los
trabajadores proporcionó un seguro estatal para enfermedad, accidentes y vejez.
Cuando el ilegalizado Partido Socialista obtuvo un gran número de escaños en las
elecciones de 1890, Bismarck preparaba suprimir la Constitución. Sin embargo, de
forma repentina e inesperada el nuevo emperador Guillermo II de Prusia lo
destituyó, al querer gobernar el Imperio de forma personal.

WIKIPEDIA

Confederación del Rin


Confederación del Rin (en alemán Rheinbund), nombre que recibe la
asociación de estados alemanes establecida en 1806 por Napoleón I de
Francia tras haber conquistado la casi totalidad de Renania el marco de las
denominadas Guerras Napoleónicas.

Formación [editar]

Napoleón para acabar con la influencia de Austria elevó a la categoría de


reinos a Baviera y Württemberg e hizo de Baden un gran ducado al igual
que Berg. Creada de manera similar a la Liga del Rin, ideada por Luis XIV,
pero con la diferencia de que ahora los estados se separaban del Sacro
Imperio Romano Germánico de manera definitiva.

El 12 de julio de 1806 se reunieron en París dieciséis príncipes alemanes y


firmaron el acta de confederación, en la que ponían fin a su conexión con el
Sacro Imperio Romano Germánico y concretaban la alianza con el Imperio
Francés. Liechtenstein se separó del imperio germánico y se alió con la
Confederación. Los territorios situados en la orilla izquierda del Rin no
fueron aceptados, ya que estaban anexionados al Imperio Francés. También
participaron el gran duque de Hesse, el duque de Nassau y otros diez
principados ubicados entre Berg, Sajonia, Hanóver y Prusia. Por el lado de
Francia fue Talleyrand quien firmó el tratado. Ante tales circunstancias,
Francisco II de la Casa de Austria, renunció al título de emperador
germánico, guardando el de Emperador de Austria, lo que puso fin al
milenario Imperio Romano.

Con anterioridad al rey de Baviera se le había impuesto como yerno al


hijastro de Napoleón y las casas de Württemberg y Baden recibieron
también familiares del emperador. Estos tres antiguos estados se
transformaron en reinos absolutistas, a pesar de que el código Napoleónico
se implantó en todos los Estados creados por el Emperador. Se abolieron el
feudalismo y la servidumbre y se estableció la libertad de culto. Le fue
otorgada a cada Estado una constitución en la que se concedía el sufragio
universal masculino y una declaración de derechos y la creación de un
parlamento; fue instaurado el sistema administrativo y judicial francés; las
escuelas quedaron supeditadas a una administración centralizada y se
amplió el sistema educativo libre. Cada Estado disponía de una academia o
instituto destinado a la promoción de las artes y las ciencias, al tiempo que
se financiaba el trabajo de los investigadores.

Napoleón se otorgó a sí mismo el título de Protector de la Confederación del


Rin con lo que tuvo a su disposición un ejército adicional de 60.000
soldados. La capital de la Confederación se estableció en Fráncfort del
Meno.

A finales de 1806 y después de la derrota de Prusia a manos de Napoleón,


éste creó el Reino de Westfalia, con el que llevó la frontera occidental del
Imperio Francés hasta el Río Elba. Consecuencia de la derrota Prusiana fue
también la creación del Gran Ducado de Varsovia.

En su período de máxima extensión (1808-1809), la confederación


comprendía 38 estados, 360.000 km² y 15 millones de habitantes. Bien
acogida por el pueblo en un principio e interpretada como un paso hacia la
unificación, su popularidad disminuyó a medida que la integración en el
Sistema Continental se tradujo en la implantación de duras medidas
económicas.

Disolución [editar]

La Confederación se disolvió después de la derrota de Napoleón en la


Batalla de Leipzig en 1813; cada uno de los estados alemanes firmó la paz y
respaldó la Alianza entre Prusia, Rusia, Austria y Gran Bretaña. El Congreso
de Viena (1814-1815), acordó la creación de la Confederación Germánica
que reemplazó a la del Rin.

Confederación Germánica
La Confederación Germánica (en alemán Deutscher Bund «Confederación
Alemana») fue una unión establecida en 1815 por el Congreso de Viena que
agrupó a 39 estados alemanes en una confederación de estados soberanos
bajo la presidencia de la Casa de Austria.

Creada para mantener la seguridad de los múltiples pequeños estados del


desaparecido Sacro Imperio Romano Germánico, la Confederación no
suponía ninguna concesión al creciente nacionalismo alemán, por no ser
éste del agrado de Viena.

Sucedió a la Confederación del Rin, creada en 1806 por Napoleón I en


sustitución del Sacro Imperio.
La Dieta, que no era un parlamento de representantes elegidos por el
pueblo sino un congreso de legados con sede en Fráncfort del Meno, fue su
única entidad central, aunque en 1834 se estableció la Unión Aduanera del
Norte de Alemania y, con ello, se creó un mercado interno unitario para la
mayoría de estados.

La Revolución de 1848 tuvo gran resonancia en Alemania. En marzo se


produjeron en todos los Estados de la Confederación alzamientos populares
que obligaron a los príncipes a hacer concesiones, que llevaron al
surgimiento de los primeros parlamentos verdaderamente representativos.
La Confederación solo funcionaba cuando coincidían las posiciones de
Austria y Prusia, cuya confrontación finalmente condujo a la Guerra de las
Siete Semanas. Tras el triunfo prusiano, la Confederación Germánica quedó
disuelta y fue sustituida por la Confederación Alemana del Norte, que sirvió
de preámbulo al Segundo Reich.