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A los graduados de este año…

¡Bienvenidos,
los necesitamos!
Por Arthur Gordon.

En este año, como en todos, una clase tras otra de jóvenes estudiantes graduados cruzarán el
camino que les separa de la preparación a la práctica, pasarán del agradable mundo de lo
posible al mundo exigente de lo real. ¿Qué debemos decirles a estos jóvenes, nosotros, la vieja
generación cansada de luchar? ¿Tal vez cómo alcanzar la popularidad o como conseguir el
éxito en los negocios sin esforzarse demasiado?

No lo creo así, pienso que deberíamos decirles la verdad; deberíamos decirles lo que van a
encontrar en este mundo con el que empiezan a enfrentarse, lo que necesitamos de ellos y
por qué, creo que debemos decirles: Graduados de este año, bienvenidos a la confusión, a la
incertidumbre, al peligro, este es un mundo hostil en el que hay muchos más enemigos que
amigos, a cualquier lado que miren se encontrarán con problemas gigantescos. Esto, por otra
parte, no es nada nuevo, nosotros hemos actuado a nuestro mejor saber y entender y quizás
no lo hayamos hecho demasiado mal…, pero hemos descuidado algunas cosas.

¿Cómo va a reaccionar nuestra generación ante el aumento constante del delito y de la


delincuencia juvenil; ante el incremento del soborno; ante la pornografía en la literatura y la
perversión del teatro moderno? No se dejen engañar, estos son los signos históricos de la
decadencia. Y ¿Cuál es la solución? La solución son las personas, pero no cualquier persona,
sino una clase especial de personas.

™ Necesitamos personas que sean honestas, con una honestidad intolerante y firme que
considere despreciable la mentira y motivo de deshonra una promesa quebrantada.
™ Necesitamos gente inteligente, gente que sepa valorar las distintas posibilidades,
enjuiciar con claridad y tomar decisiones.
™ Necesitamos personas audaces a las que el peligro estimule, en lugar de paralizar; gente
que sepa arriesgarse racionalmente y que sepa perder, perderlo todo, si fuera necesario,
todo menos la voluntad de arriesgarse de nuevo.
™ Necesitamos personas que sepan ser pacientes, pero decididas a todo por si alguien
trata de abusar de su paciencia. La historia habla muy claramente: jamás una nación
ganó la libertad sin pelear por ella, ni la ha conservado sin estar dispuesta a luchar para
defenderla.
™ Necesitamos personas que tengan pasión por el trabajo, no solo por la fama, el dinero
o la seguridad, sino por la satisfacción que se siente al conseguir lo difícil e incluso al
intentar lo imposible.
™ Necesitamos personas con sentido patriótico, pero no con la ceguera que impide
vislumbrar lo bueno de otras naciones, sino con el conocimiento de que el amor a la
patria es esencial en todos los pueblos, porque en el orgullo hay confianza y en la
confianza se encuentra el premio.
™ Necesitamos personas alegres, personas cariñosas, personas que amen la vida, que
sepan que la vida trae consigo inevitablemente cambios y que los acepten.
™ Necesitamos personas con imaginación, con sentido del humor, con curiosidad y con
amor a la belleza tales que superen las fronteras de su país y conviertan a sus
poseedores en ciudadanos del mundo.

Y ¿de dónde sale esta gente? Esta clase de gente procede de hogares donde el desinterés es la
regla principal de la vida, de los colegios donde la disciplina básica es la autodisciplina, de las
universidades donde el concepto de la educación abarca no solo el hecho de adquirir
sabiduría, sino una especie de peregrinación sin fin hacia la distante y difícil meta de la
justicia, el honor y el servicio a la humanidad.

Graduados de este curso, la libertad no solo es un privilegio, es una prueba… y a todos


aquellos que no puedan pasar la prueba les será negado este privilegio.

¡Bienvenidos a la arena, traigan todo su valor, toda su vitalidad y toda la determinación que
puedan? Van a necesitarlo… al igual que este país los necesitara a ustedes.

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