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La era de la iluminación.

Europa atravesó un período de transición de más de 400 años, iniciado en Italia en el siglo XIV, que
le llevó desde los tiempos medievales a los modernos y que hoy conocemos con el nombre de
Renacimiento, que significa resurgimiento de lo clásico. El Renacimiento es un concepto poco claro
del que no se ha descrito con exactitud ni el inicio ni el final. Sin embargo, es útil en cuanto que
señala la recuperación frente a la barbarie de la Edad Media, así como un nuevo avance en todos
los campos que trascendió los logros de las grandes civilizaciones clásicas.

Muchos y diversos factores que se idearon durante la Edad Media contribuyeron a este
resurgimiento y avance. Uno fue el renovado interés por el conocimiento. El acceso a textos
antiguos conservados por los árabes, y recientemente traducidos al latín, estimuló la educación y
el debate. Los europeos habían mantenido contacto con los árabes en Tierra Santa, Sicilia y España.
Las obras descubiertas de nuevo de Euclides, matemático de la Grecia antigua, por ejemplo, se
convirtieron en el modelo de enseñanza de las matemáticas hasta el siglo XIX. Los árabes también
trasmitieron un nuevo sistema numeral, el concepto del punto decimal y el concepto del cero,
todos estos inventados en la India. La extensión del conocimiento se aceleró rápidamente tras la
invención de la imprenta, en torno al 1450.

Un segundo factor fue la mejora de la calidad de vida, especialmente en las grandes ciudades
comerciales de Italia. Las Cruzadas habían abierto los ojos europeos hacia la riqueza de Oriente,
especialmente la seda, las especias y el algodón. Los mercaderes de Venecia, Génova, Florencia y
otras ciudades llegaron a dominar el comercio entre Europa y el Mediterráneo Oriental. Con la
riqueza acumulada por los negocios, estos mercaderes empezaron a embellecer sus hogares y
ciudades con obras de arte. La escultura, la pintura, la arquitectura, la música, la poesía y la
literatura encontraron nuevas formas de expresión, interesándose además por temas que iban
más allá de los religiosos, que habían sido los predominantes en la Edad Media. Las descripciones
populares de la vida cotidiana, la fantasía y la pasión por la aventura revelaban que la cultura
europea se estaba volviendo más humanista y se centraba cada vez menos en la religión.

El resurgimiento se debió también al progreso tecnológico, que permitió un mayor rendimiento


productivo de los bienes y servicios. La manufacturación, la agricultura y el comercio mejoraron
totalmente la capacidad de los tiempos antiguos. La búsqueda de los beneficios estimuló la
inventiva y la exploración. Una clase media de mercaderes y artesanos comenzó a ocupar cargos
políticos acordes con su poder económico, a expensas de una nobleza cuyo poder declinaba.

Aproximadamente hacia el 1500, las naciones europeas se encontraban a la cabeza del mundo en
muchas tecnologías importantes. Las energías liberadas por la exploración del mundo, la búsqueda
de rutas comerciales, la Reforma Protestante y la competición política constante convirtieron a
Europa, en pocos siglos, en la región dominante del mundo.