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-Explica las características esenciales del arte griego y su evolución en el tiempo a partir
de las fuentes históricas o historiográficas.
En primer lugar, cabe aclarar que se entiende por arte griego a aquel que se
desarrolló en el imperio griego y posteriormente en el macedónico entre los siglos VII y
I a.C., incluyendo también la cerámica elaborada en esta misma zona entre los siglos IX
y VIII a.C.
En torno al 1200 a.C., la civilización micénica desapareció, y se inició un
periodo de decadencia que duró hasta el siglo VIII a.C. En el siglo V a.C. tuvieron lugar
las llamadas guerras Médicas entre los griegos y los persas. Contra todo pronóstico, los
griegos vencieron, y Atenas se convirtió en la polis hegemónica del mundo helénico.
Sin embargo, unos años más tarde las polis se enfrentaron entre ellas en la guerra del
Peloponeso, en la que Atenas fue derrotada. Después de esta guerra, parecía necesaria
una organización política que uniera a los griegos y acabara con los enfrentamientos
entre las polis. Así, Filipo II, rey de Macedonia comenzó la conquista del territorio
griego, que posteriormente concluiría su hijo Alejandro Magno, quién también
conquistó el imperio persa y Egipto hasta llegar a la India. Tras la muerte de este, sus
generales se repartieron el territorio, que quedó dividido en: Macedonia, Asia y Egipto,
territorios que serían conquistados por Roma entre los siglos I y II a.C.
Este arte comparte una serie de características comunes. Por un lado, para la
cultura griega el principal centro de interés era el hombre en todas sus facetas: física,
intelectual, moral o religiosa. Por ello su arte no es un arte colosal como en Egipto o
Mesopotamia, sino a escala humana.
Asimismo, el arte griego se trata de un arte racional, es decir, cuyas reglas no
siguen la tradición, sino que son fruto de la reflexión; naturalista, porque aspira a
imitar a la naturaleza; bello, ya que además de una finalidad práctica perseguía la
belleza, entendiendo por belleza orden, armonía y proporción; y en continuo progreso,
pues gracias a la indagación de los artistas, el arte evolucionó con el tiempo, libre de
convencionalismos y rigideces.
Por último, en lo que a los artistas se refiere, cabe mencionar que al igual que
en el resto de las civilizaciones antiguas, no gozaron de mucha consideración, puesto
que, si bien sus creaciones eran valoradas, su prestigio no superaba al de cualquier otro
artesano.
En cuanto a su evolución, podemos dividir el arte griego en tres grandes
periodos, a los que hay que añadir una primera fase, el denominado periodo geométrico
(siglos IX y VIII a.C.), en la que podemos encontrar distintos tipos de cerámica.
A partir del siglo VII a.C., comienza el verdadero desarrollo de la arquitectura,
escultura y pintura griegas, aunque de esta última no se conserva ninguna muestra.
En los siglos VII y VI a.C., tiene lugar el periodo arcaico, caracterizado
principalmente por las figuras estáticas.
Entre los siglos V y IV a.C., se desarrolla el periodo clásico, que considerado el
ciclo de mayor brillantez del arte griego está caracterizado por el equilibrio y la
perfección.
Por último, entre los IV y I a.C., tiene lugar el periodo helenístico, en el que se
elaboran obras con mayor movimiento y empiezan a ser frecuentes los grupos
escultóricos.

-Define el concepto de orden arquitectónico y compara los tres órdenes de la


arquitectura griega.
La arquitectura griega se caracterizaba por ser una arquitectura al servicio de la
comunidad y a escala humana. Asimismo, se trataba de una arquitectura
arquitrabada en la que la columna prevalecía sobre el muro como elemento de
soporte, pues el muro se empleaba principalmente como elemento de cierre. Por otro
lado, era una arquitectura de valores escultóricos, puesto que daba más importancia al
exterior que al interior. Por último, su concepto racional de belleza exigía que cada
parte del edificio estuviera en proporción y armonía con el conjunto, de donde surgió el
fundamento del orden arquitectónico.
Se denomina orden a una determinada forma de combinar distintos elementos
arquitectónicos. En el caso del arte griego, los elementos básicos cuyas características
variaban dependiendo del orden, eran la columna y el entablamento.
Atendiendo a la comparación de los distintos órdenes (dórico, jónico y corintio),
es importante comentar que estos no surgieron en la misma zona. El orden dórico surgió
en la península, el jónico en Asia menor, y el corintio surgió a fines del siglo V a.C. y
fue muy utilizado por los romanos.
En lo que se refiere a las diferencias arquitectónicas, las columnas dóricas
carecen de basa, cuentan con un fuste robusto y con aristas vivas, y su capitel es muy
sencillo, formado por el collarino, un equino en forma de cojín y un ábaco cuadrado.
Por el contrario, tanto en el jónico como en el corintio, las columnas tienen basa, la
cual se divide en la escocia y el toro; su fuste es más delgado y con borde romos, y el
capitel cuenta con una mayor ornamentación. En el caso del jónico, este está decorado
con volutas y cuenta con un ábaco muy delgado, y en el caso del corintio, tiene forma
de campana invertida y está decorado con hojas de acanto.
Por otro lado, estos órdenes se diferencian en el entablamento, que en el caso
del dórico está formado por un arquitrabe indiviso, un friso en el que se alternan
triglifos y metopas concordando con las columnas, y una cornisa; y que, tanto en el
jónico como en el corintio, consta de un arquitrabe generalmente dividido en tres
franjas horizontales, un friso decorado de forma continua y la cornisa.
Por último, los tres órdenes cuentan con un frontón cuyo tímpano estaba
decorado con relieves, y con una o varias acróteras que decoraban las esquinas.
- Describe los distintos tipos de templo griego con referencia a las características
arquitectónicas y a la decoración escultórica.
En la arquitectura griega, el templo es el edificio más importante. Sin embargo,
este no era un lugar de culto, sino una mansión que albergaba la estatua del dios y sus
pertenencias, lo que explica las reducidas dimensiones de la mayoría de ellos.
Atendiendo a sus características cabe destacar: las dimensiones humanas, la
proporcionalidad, la simetría, el equilibrio y la armonía. Por otro lado, en cuanto a
materiales se refiere, los primeros templos eran de madera, hasta que en el siglo VII a.C.
se empezó a utilizar la piedra, que se colocaba sin argamasa, si acaso con grapas
internas.
En cuanto a los tipos de templos, no todos eran iguales ni tenían las mismas
partes, las más comunes eran cuatro:
En primer lugar, el estereóbato, una plataforma sobre la que se alzaba el templo
formada por tres escalones, de los cuales el superior, en el que se apoyan las columnas,
recibe el nombre de estilóbato.
En segundo lugar, el núcleo central o espacio interior, el cual podía tener hasta
tres estancias: la naos, es decir, la sala principal que albergaba la estatua del dios; el
pronaos, pórtico que predecía a la naos; y el opistodomos, una sala añadida al otro lado
de la naos para dar al edificio un carácter simétrico, y que en ocasiones albergaba el
tesoro o los objetos de culto.
En tercer lugar, una columnata o peristilo, que rodeaba al núcleo central del
edificio; y, por último, un tejado a dos aguas que daba lugar a sendos frontones en los
lados menores, cuyos tímpanos estaban decorados con relieves a menudo
policromados.
Por otro lado, los templos griegos se pueden clasificar en diversos tipos según la
disposición de sus columnas o el número de estas que tuvieran en su frente. Los tipos
más frecuentes son los siguientes:
In antis. Aquellos templos en los que los muros laterales se prolongan en
pilastras hasta el nivel de las columnas.
Próstilo. Aquellos templos que tienen un pórtico con columnas en un
solo frente.
Anfipróstilo. Aquellos templos con pórtico en los dos frentes.
Períptero. Aquellos templos que están rodeados de una fila de columnas
exentas.
Díptero. Aquellos templos que están rodeados por dos filas de columnas
exentas.
Monóptero o tholos. Se trata de templos circulares con columnas
alrededor.
Por último, según el número de columnas en su frente, los templos podían ser:
dípteros, con dos columnas; tetrástilos, con cuatro columnas; hexástilos, con seis
columnas; octástilos, con ocho; o decástilos, con diez.
Cabe destacar que, en ocasiones, las columnas de los templos de orden jónico
eran sustituidas por cariátides, es decir, esculturas femeninas.

- Explica la evolución de la figura humana masculina a partir del Kouros de Anavysos,


el Doríforo (Policleto) y el Apoxiomenos (Lisipo).
Durante el periodo arcaico, la estatuaria griega adoptó la técnica egipcia de
trabajo, que consistía en dibujar los contornos de la figura deseada en tres o cuatro caras
de un bloque de piedra para después cincelarlo poco a poco hacia dentro. También fue
la escultura egipcia la que inspiró tanto la postura como las proporciones de las primeras
estatuas, así como su tamaño que habitualmente superaba los dos metros de altura. Es el
caso del Kouros de Anavysos, en el que podemos observar una profunda rigidez tanto
en los músculos como en el pelo, en el cual se puede apreciar una intensa simetría.
Asimismo, la estatua carece de movimiento, exceptuando que el pie izquierdo se
encuentra algo más adelantado que el derecho; y de expresión. Se pueden observar unos
grandes ojos almendrados y una ligera sonrisa común a todas las estatuas de este
periodo.
Posteriormente, pasamos al periodo clásico pleno, en el que se persiguen y
alcanzan dos objetivos: la perfecta imitación de la naturaleza, especialmente en el
tratamiento del cuerpo humano; y la representación idealizada del hombre. Ejemplo
de ello es el Doríforo de Policleto, en el que se pueden contemplar unos músculos que
se asemejan en gran medida a la realidad. Por otro lado, en él se puede percibir una
mayor dosis de movimiento que en el Kouros, tanto en los brazos y en las manos, como
en las extremidades inferiores, de las que se puede deducir que el peso recae sobre la
pierna derecha, mientras que la izquierda se encuentra en una posición de descanso. En
cuanto a la expresión facial, se siguen apreciando unos ojos almendrados, aunque algo
más pequeños que en el Kouros de Anavysos; y el pelo, aunque más realista, sigue
presentando alguna simetría.
Dentro del periodo clásico encontramos el periodo clásico tardío, cuyas
características son muy próximas a las del helenismo. En esta época, los artistas realizan
un arte más libre y subjetivo, y frente a la idealización anterior, empezaron a mostrar un
mayor interés por la expresión de emociones individuales. Es el caso del
Apoxiomenos de Lisipo, en el que podemos observar una mayor curvatura del tronco,
lo que dota a la escultura de mayor naturalidad. Esto unido a que la obra representa a un
atleta realizando una acción cotidiana como es limpiarse con el estrígilo, rompe con la
tradición anterior, que hubiera representado al atleta de forma victoriosa. Por otro lado,
en esta escultura Lisipo crea formas abiertas, que obligan al espectador a rodear la
escultura, rompiendo así con el punto de vista único. Por último, en cuanto a la
expresión facial, podemos apreciar unos ojos unos rasgos algo más naturales que en
épocas anteriores; y un pelo mucho más realista.
- Explica las características esenciales del arte romano, su evolución en el tiempo a
partir de fuentes históricas e historiográficas.
Según la tradición, la ciudad de Roma fue fundada en el año 753 a.C. En el año
509 a.C., tras la expulsión de los etruscos, se instauró la República. fue entonces
cuando Roma se lanzó a una expansión territorial que la llevó a dominar la península
italiana primero, y a partir del siglo II a.C., todo el Mediterráneo. En el año 30 a.C., con
Augusto, comenzó el Imperio, cuyo funcionamiento dependía de las riquezas y los
esclavos procedentes de las nuevas conquistas. Sin embargo, en el siglo III d.C., las
conquistas cesaron y se inició el proceso de decadencia del Bajo Imperio. Aunque en el
siglo IV se restableció el orden, la inseguridad interior provocaba el colapso del
comercio y la ruina de muchas ciudades; por lo que la población trató de buscar refugio
en las propiedades rurales de los terratenientes. En el año 330, en emperador
Constantino trasladó la capital del imperio a Bizancio, denominada en su honor
Constantinopla. En el año 395, el emperador Teodosio trató de salvar el imperio
dividiéndolo en dos y entregando una parte a cada uno de sus hijos. Finalmente, en el
año 476 se desintegró el Imperio romano de Occidente, y casi mil años después, en el
año 1453 el Imperio Bizantino.
En cuanto a las características del arte romano cabe destacar que los romanos
eran prácticos y realistas, lo que se tradujo en un mayor interés por la perfección
técnica que por las cuestiones estéticas. Por otro lado, la influencia griega no fue igual
en todas las artes. Mientras que en la escultura fue muy notable, en la arquitectura Roma
siguió una evolución diferenciada que superó los legados etrusco y griego. Sin embargo,
es cierto que entre el estilo griego y el romano no existió ruptura, por ello ambos se
incluyen en la categoría de arte clásico.
En cuanto a la periodización, el arte se romano se suele dividir en etapas
coincidentes con las distintas fases políticas. De esta manera podemos distinguir tres
periodos o etapas: la etapa republicana, que abarca del año 509 al 30 a.C., la etapa
altoimperial, que va del año 30 a.C. al 235d.C.; y la etapa bajoimperial, que abarca
desde la crisis del siglo III hasta la caída del Imperio romano de Occidente (235-476).
A pesar de que en cada etapa se pueden distinguir algunos rasgos propios, existe
suficiente homogeneidad en la evolución general del arte romano como para analizarlo
en su conjunto.

- Describe las características y funciones de los principales tipos de edificios romanos.


En primer lugar, debemos hablar de las características generales de la
arquitectura romana. En cuanto a sus objetivos, cabe destacar la utilidad de los
edificios, ya que se trata de una arquitectura funcional, así como su calidad y su
duración, lo que ha dado pie al tópico de que los romanos eran más arquitectos que
artistas, y la exaltación y propaganda del cliente, que ha dado origen a una
arquitectura en la que a menudo se identificaba la belleza con lo colosal o
monumental.
Atendiendo a las características técnicas y formales, también se puede observar
el distanciamiento con respecto a la arquitectura griega. En primer lugar, había
preferencia por el sistema constructivo abovedado frente al sistema arquitrabado
griego. Asimismo, se utilizaron los órdenes griegos pero reducidos a sus rasgos
decorativos y sin atender a la relación proporcional de sus elementos, y se crearon dos
nuevos órdenes mediante la modificación de los griegos: el toscano, de origen etrusco,
el cual contaba con columnas con basa y un fuste liso; y el compuesto, que combinaba
el capitel jónico y el corintio. Por otro lado, el muro dejó de ser un mero elemento de
cierre y pasó a convertirse en el principal elemento de soporte, mientras que la
función de las columnas pasó a ser generalmente decorativa. Por último, en cuanto a
materiales se refiere, se utilizaron con frecuencia el hormigón y el ladrillo además de
la piedra.
En cuanto a los edificios romanos principales podemos destacar: los templos, los
edificios públicos, las obras de ingeniería y la arquitectura conmemorativa.
El modelo clásico de templo romano surgió de los templos etruscos de
influencia griega, y sus principales características son las siguientes. En primer lugar, se
trata por lo general de construcciones de planta rectangular sobre un alto podio que no
sobresale lateralmente de la cella. Por otro lado, cuentan con un pórtico profundo, y un
acceso frontal con escalinata, lo que resalta la fachada como centro de interés visual.
Asimismo, se trata de templos pseudoperípteros, es decir, con columnas en el pórtico y
semicolumnas adosadas al muro en los lados y la parte trasera de la cella. Por último,
también podemos encontrar, aunque con menos frecuencia, templos de planta circular.
Entre todos los templos romanos destaca el Panteón de Roma, que combina los dos
modelos de templo, ya que su pórtico es rectangular y la cella de planta circular.
En cuanto a los edificios públicos, cabe mencionar que en ellos se incluyen
aquellos edificios empleados para fines diversos. En esta categoría podemos encontrar
tanto teatros, anfiteatros y circos empleados para los espectáculos, como termas, que
además de ser baños públicos eran centros de ocio y reunión; pasando por la basílica, en
la que se celebraban reuniones de negocios y sesiones de los tribunales de justicia.
Tanto los teatros y anfiteatros como los circos derivan de modelos griegos, mientras que
las basílicas y las termas son creaciones romanas.
Por otro lado, en lo referido a las obras de ingeniería, se incluyen construcciones
como las redes de calzadas y puentes, utilizadas para mejorar las comunicaciones y
facilitar el comercio y el desplazamiento de las tropas; o los acueductos, utilizados para
transportar hasta las ciudades. Estas obras provocaban la admiración de los ciudadanos,
por lo que además de una finalidad práctica, también servían como propaganda del
poder benefactor de Roma.
Por último, encontramos la arquitectura conmemorativa, la cual se encuentra a
caballo entre la arquitectura y la escultura. Dentro de esta se sitúan los arcos de triunfo,
cuyo origen se remonta a la época republicana. Cuando un general obtenía una victoria
importante, se celebraba un desfile en su honor, y con motivo de esta ceremonia se
escogía un arco de madera bajo el cual pasaba la comitiva. En el Imperio, estos arcos se
construyeron en piedra y podían servir para honrar al emperador, como recuerdo tras su
muerte, o simplemente para señalar el límite entre dos territorios. Estos arcos podían ser
de un solo vano, de tres y en forma de templete. Asimismo, también encontramos las
columnas conmemorativas, decoradas con relieves que hacían referencia al motivo de
su erección y seguían una secuencia de espiral. Estas, estaban coronadas por la estatua
en bronce del emperador.

- Compara el templo y el teatro romanos con los respectivos griegos.


En cuanto a los templos, estos eran utilizados por los romanos para llevar a cabo
el culto a los dioses, mientras que para los griegos era el lugar donde residía la estatua
del dios y sus pertenencias. Por otro lado, los romanos daban más importancia al
interior, lo que explica que la escalinata de acceso al templo se encuentre simplemente
en la parte frontal y que el entablamento carezca de decoración o esta sea muy escasa;
mientras que, en los griegos, al dar más importancia al exterior, la escalinata se
extiende alrededor de todo el templo y los entablamentos aparecen decorados ya sea de
forma continua o con triglifos y metopas. Por último, los templos romanos se
encontraban dentro de las ciudades, mientras que los griegos se situaban en la
acrópolis.
Respecto a los teatros, los griegos aprovechaban las faldas de las montañas para
construirlos, de manera que se pudieran situar en ella las gradas, mientras que los teatros
romanos, se tratan por lo general de construcciones exentas. Por otro lado, los teatros
romanos se destinaban a espectáculos o representaciones teatrales, mientras que en
los griegos se celebraban además reuniones colectivas. Asimismo, en ambas
civilizaciones, los templos estaban divididos en tres partes: la cávea, denominada
koilon por los griegos, es decir, el lugar destinado para los espectadores y que en ambos
casos tenía forma semicircular; la orchestra, lugar en el que se colocaba el coro y de
forma semicircular en los teatros romanos y circular en los griegos; y el proscenio o
skené para los griegos, el cual era el lugar en el que se desarrollaba la acción dramática.
Finalmente, los teatros romanos contaban con vomitorios, galerías que se extendían por
debajo de la cávea y desembocaban en la orchestra.

- Especifica las innovaciones de la escultura romana en relación con la griega.


La escultura romana se ve influenciada por el arte griego y también por el
etrusco, de manera que adquirió características de ambos. Del arte griego incorporó el
perfecto tratamiento del cuerpo humano, y del etrusco su realismo. Sin embargo, la
escultura griega se caracteriza por la representación idealizada de divinidades y tipos
humanos, así como por la narración mitológica; mientras que los romanos preferían la
representación de personajes reales y la narración histórica. De este modo, las dos
grandes innovaciones de la escultura romana fueron el retrato realista y el relieve
histórico.
En el retrato realista, los romanos trataban de plasmar los rasgos individuales
de la persona representada, sin embargo, este realismo se limitaba a la cabeza, mientas
que al resto del cuerpo se le aplicaban los valores griegos, es decir, elaboraban un
retrato facial realista y lo anexionaban a cuerpos a menudo prefabricados. Dentro de
este género, destaca el retrato imperial, debido a su abundancia y especial calidad. En
ellos el emperador podía aparecer con diferentes atributos, pero las representaciones de
cuerpo entero mas frecuentes eran tres: como general, con indumentaria militar; como
civil, con la toga patricia; y como emperador divinizado, semidesnudo y descalzo.
En cuanto al relieve histórico romano, cabe destacar que era heredero del
relieve helenístico; sin embargo, el interés de los romanos por lo concreto y real generó
un arte original en dos aspectos: el gusto por el paisaje y los motivos naturales, y la
preferencia por la narración de hechos históricos protagonizados por personajes reales
e identificables frente a los temas mitológicos que gustaban a los griegos. No obstante,
a pesar de que el relieve histórico es la manifestación más interesante, no debe
despreciarse la importancia del relieve mitológico que alcanzó un desarrollo destacado
en los sarcófagos.

- Describe las características generales de los mosaicos y la pintura en Roma a partir de


fuentes históricas e historiográficas.
En cuanto a la pintura, la técnica más empleada fue la pintura mural al fresco,
empleada en la decoración tanto de edificios públicos como de casas particulares. Sin
embargo, la fragilidad de la pintura en cualquiera de sus soportes explica el escaso
número de obras que ha llegado hasta nuestros días. Hasta el momento, solo se han
recuperado dos repertorios importantes: las pinturas murales que decoraban las casas y
villas sepultadas por la erupción del Vesubio, en especial las de Pompeya y Herculano;
y los retratos sobre tabla hallados en la necrópolis egipcia de Al-Fayum. Un rasgo
característico de la pintura romana fue su amplia variedad temática. Asimismo, en las
obras conservadas, debido a que proceden en su mayoría de palacios y mansiones
lujosas, predomina la corriente patricia, que aspiraba a una fiel imitación de la
naturaleza, según la tradición del arte griego. Por otro lado, en las obras de mayor
calidad se observa un dominio de la perspectiva que no se superará hasta el
Renacimiento.
En cuanto a la clasificación de la pintura, podemos distinguir cuatro estilos: el
primer estilo o de incrustación, que imitaba con escayola pintada diferentes tipos de
mármoles y otros materiales de calidad para dar vistosidad a las paredes; el segundo
estilo o arquitectónico, el cual creaba un espacio ilusorio tridimensional mediante la
representación de arquitecturas, a menudo abiertas al exterior, y a veces con figuras
humanas; el tercer estilo u ornamental, que fingía estructuras arquitectónicas que
delimitaban paneles en los que se representaban delicados detalles ornamentales y
pinturas que generalmente imitaban famosos cuadros griegos; y el cuarto estilo o del
ilusionismo óptico, el cual supuso un retorno al espacio ilusorio tridimensional en una
acentuación de la perspectiva y el efecto teatral.
En lo referido a los mosaicos, estos estaban ya muy extendido en el arte griego
helenístico y los romanos lo utilizaron mucho, con más frecuencia en la pavimentación
que en la decoración mural. Los temas más representados abarcaban desde sencillos
motivos geométricos hasta elaboradas y coloristas escenas. A pesar de que existían
varias técnicas para la elaboración de los mosaicos, las que mejores resultados ofrecían
eran dos: el opus tesellatum, o yuxtaposición de pequeñas teselas cúbicas de igual
tamaño y diferentes colores; y el opus vermiculatum, o disposición de minúsculas
piezas que permitían definir los detalles más pequeños.

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