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PERFILES

DE LA CIENCIA
¿Cuáles son los
grandes perfiles de la ciencia?

¿Quiénes apoyan
y sustentan sus posturas?

SILVANA HERNÁNDEZ MASSANTTI


IFD "ELIA CAPUTTI DE CORBACHO"
GRUPO 2o.C - SAN JOSÉ
TEORÍA DEL CONOCIMIENTO Y EPISTEMOLOGÍA
DOCENTE: GUILLERMO DÍAZ
29 DE JUNIO, 2021.
En este artículo se expondrán los dos grandes perfiles
de la ciencia: El perfil Divulgador, y el perfil Crítico.
Estos perfiles tienen marcadas diferencias, y cada una
de ellas puede llegar a tener sus consecuencias,
intencionales o no, por parte de su autor. Abordaremos
las diferentes posturas y teorías al respecto.

Comencemos por aclarar algunos términos que serán necesarios para la comprensión de este tema.

Según el Diccionario de Filosofía Contemporánea de J.M. Quintanilla, el término


'gnoseología' significa lo mismo que la expresión 'teoría del conocimiento'. Este hace
referencia a la parte de la filosofía que se ocupa del problema del conocimiento en
general. Pero debemos distinguir el significado de 'gnoseología' respecto al de
'epistemología' ya que la epistemología sería esa parte de la filosofía que se ocupa del
conocimiento científico en particular.
El término 'gnoseología' expresa un sentido más próximo a una filosofía clásica,
especulativa, una suerte de ontología regional, o una parte de la ontología regional: la que
se ocupa del conocimiento como realidad.
Es pobre decir que el objeto de la epistemología es la ciencia, ya que 'la ciencia' abarca una
gran cantidad de ideas y conceptos muy diferentes, que incluso muchas veces conviven y
se mezclan en la cabeza y en la obra de un mismo autor.

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Distintos
perfiles de la ciencia.
A lo largo de la historia de la ciencia nos encontramos con diferentes caracterízaciónes acerca del
conocimiento científico y de la ciencia en particular.

Las diferentes reflexiones acerca de la ciencia no tienen por qué tener resultados
similares, de hecho no todas estas reflexiones tienen la misma percepción de la ciencia, ni
la describen por medio de los mismos conceptos.
Estos distintos perfiles se sostienen sobre diferentes epistemologías, pero sin hacerlas
explícitas, a pesar de esto influyen en la forma de afrontar los problemas epistemológicos
fundamentales, como la historicidad o ahistoricidad del concoimiento científico, su
universalidad, la verdad, el alcance del método experimental, etc.
Podemos distinguir dos grandes perfiles de la ciencia, con mayor o menor número de
conexiones entre ellos: el perfil divulgador de la ciencial, y el perfil crítico ante esas posturas
divulgadoras o simplificadoras.

En el perfil divulgador, la ciencia aparece como algo perfecto o casi perfecto, lejana a los
hombres que le dieron y dan origen, de sus circunstancias y determinaciones mundanas e
históricas. En ella no existen contradicciones o problematizaciones, y suele ser éticamente
neutra.

En el perfil crítico la ciencia se concibe como cualquier otro producto humano, capáz de
generar conquistas extraordinarias y peligros desconocidos, marcada por los problemas
de la especie en su lucha por la supervivencia y el poder.

Para el estudio de estos perfiles, se dispondrá de algunas lecturas sobre el


pensamiento de algunos autores representativos de ambas posturas.

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Perfil divulgador.
Este perfil también se conoce con el nombre de perfil simplificador o perfil acrítico
de la ciencia. Presentaremso a continuación algunas fuentes a favor de esta
postura, mediante citas ilustrativas de destacados autore: Carl Sagan, uno de los
científicos y divulgadores de ciencia más importantes del siglo XX, Mario Bunge,
epistemólogo de gran reconocimiento, y Mario Sambarino, destacado filósofo.

C. Sagan: La ciencia "es la mejor herramienta de que


disponemos, que se autocorrige, que sigue funcionando,
que se aplica a todo."
"No hay ninguna otra especie en la Tierra que haga ciencia. Hasta
ahora es una invención totalmente humana, que evolucionó por
selección natural en la corteza cerebral por una sola razón:
porque funciona. No es perfecta. Puede abusarse de ella. Es sólo
una herramienta. Pero es con mucho la mejor herramienta de
que disponemos, que se autocorrige, que sigue funcionando, que
se aplica a todo. tiene dos reglas. Primera: no hay verdades
sagradas; todas las suposiciones se han de examinar críticamente; los argumentos de autoridad
carecen de valor. Segunda: hay que descartar o revisar todo lo que no cuadre con los hechos.
Tenemos que comprender el Cosmos tal como es y no confundir lo que es con lo que queremos que
sea. Lo obvio es a veces falso, lo inesperado es a veces cierto. Las personas comparten en todas
partes los mismos objetivos cuando el contexto es lo suficientemente amplio. Y el estudio del Cosmos
proporciona el contexto más amplio posible. La actual cultura global es una especie de arrogante
advenedizo. Llega a escena planetaria siguiendo a otros actos que han tenido lugar durante cuatro mil
quinientos millones de años, y después de echar un vistazo a su alrededor, en unos pocos miles de
años, se declara en posesión de verdades eternas. Pero en un mundo que está cambiando tan deprisa

como el nuestro, esto constituye una receta para el desastre. No es imaginable que
ninguna nación, ninguna religión, ningún sistema económico, ningún sistema de
conocimientos tenga todas las respuestas para nuestra supervivencia. Ha de haber
muchos sistemas sociales que funcionarían mucho mejor que los existentes hoy en día.
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Nuestra tarea, dentro de la tradición científica, es encontrarlos"
¿Quién fue Carl
Sagan?

Algunos
materiales
audiovisuales
para disfrutar:

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M. Bunge: "la ciencia se nos aparece como la más
deslumbrante de las estrellas de la cultura..."
"Mientras los animales inferiores sólo están en el mundo, el
hombre trata de entenderlo; ysobre la base de su inteligencia
imperfecta pero perfectible, del mundo, el hombre
intentaenseñorearse de él para hacerlo más confortable. En este
proceso, construye un mundoartificial: ese creciente cuerpo de
ideas llamado "ciencia", que puede caracterizarse
comoconocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por
consiguiente falible. Por mediode la investigación científica, el hombre ha alcanzado una reconstrucción
conceptual delmundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta."

"Un mundo le es dado al hombre; su gloria no es soportar o despreciar este mundo, sinoenriquecerlo
construyendo otros universos. Amasa y remoldea la naturaleza sometiéndolaa sus propias necesidades
animales y espirituales, así como a sus sueños: crea así el mundode los artefactos y el mundo de la
cultura. La ciencia como actividad —como investigación—pertenece a la vida social; en cuanto se la
aplica al mejoramiento de nuestro medio natural yartificial, a la invención y manufactura de bienes
materiales y culturales, la ciencia se convierteen tecnología. Sin embargo, la ciencia se nos aparece como
la más deslumbrante y asombrosade las estrellas de la cultura cuando la consideramos como un bien en
sí mismo, esto es comouna actividad productora de nuevas ideas (investigación científica)."

B uenge señala que la ciencia es "ese creciente cuerpo de ideas que puede caracterizarse como
conocimiento racional, siatemático, exacto, objetivo, verificable, y por consiguiente falible".

¿Qué entiende Bunge por racional?


Por conocimiento racional se entiende:
a) que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios y no por sensaciones, imágenes,
pautas de conducta, etc. Sin duda, el científico percibe, forma imágenes (por ejemplo, modelos
visualizables) y hace operaciones; por tanto el punto de partida como el punto final de su trabajo
son ideas;
b) que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de reglas lógicas con
el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva). Estas no son enteramente nuevas
desde un punto de vista estrictamente lógico, puesto que están implicadas por las premisas
de la deducción; pero no gnoseológicamente nuevas en la medida en que expresan
conocimientos de los que no se tenía conciencia antes de efectuarse la deducción;
c) que esas ideas no se amontonan caóticamente o, simplemente, en forma cronológica, sino
que se organizan en sistemas de ideas, esto es en conjuntos ordenados de roposiciones
(teorías).

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¿Qué entiende Bunge por objetiva y verificable?
Que el conocimiento científico de la realidad es objetivo, significa:
a) que concuerda aproximadamente con su objeto; vale decir que busca alcanzar la verdad
fáctica;
b) que verifica la adaptación de las ideas a los hechos recurriendo a un comercio peculiar con
los hechos (observación y experimento), intercambio que es controlable y hasta cierto punto
reproducible.

Y agrega:
"para que un trozo de saber merezca ser llamado "científico", no basta —ni siquiera es necesario— que
sea verdadero. Debemos saber, en cambio, cómo hemos llegado a saber, o a presumir, que el
enunciado en cuestión es verdadero: debemos ser capaces de enumerar las operaciones (empíricas o
racionales) por las cuales es verificable (confirmable o disconfirmable) de una manera objetiva al menos
en principio. Esta no es sino una cuestión de nombres: quienes no deseen que se exija la verificabilidad
del conocimiento deben abstraerse de llamar "científicas" a sus propias creencias, aun cuando lleven
bonitos nombres con raíces griegas. Se las invita cortésmente a bautizarlas con nombres más
impresionantes, tales como "reveladas, evidentes, absolutas, vitales, necesarias para la salud del Estado,
indispensables para la victoria del partido", etc."

"El conocimiento científico es verificable: debe aprobar el examen de la experiencia. A fin de explicar un
conjunto de fenómenos, el científico inventa conjeturas fundadas de alguna manera en el saber
adquirido. Sus suposiciones pueden ser cautas o audaces simples o complejas; en todo caso deben ser
puestas a prueba. El test de las hipótesis fácticas es empírico, esto es, observacional o experimental."

Bunge hace un inventario de las características de las ciencias fácticas:

"El conocimiento científico es fáctico: parte de los hechos, los respeta hasta cierto punto, y siempre
vuelve a ellos. La ciencia intenta describir los hechos tal como son, independientemente de su valor
emocional o comercial: la ciencia no poetiza los hechos ni los vende, si bien sus hazañas son una
fuente de poesía y de negocios."

"El conocimiento científico trasciende los hechos: descarta los hechos, produce nuevos hechos, y los
explica. El sentido común parte de los hechos y se atiene a ellos: a menudo se imita al hecho aislado,
sin ir muy lejos en el trabajo de correlacionarlo con otros o de explicarlo. En cambio, la investigación
científica no se limita a los hechos observados: los científicos exprimen la realidad a fin de ir más allá
de las apariencias; rechazan el grueso de los hechos percibidos, por ser un montón de accidentes,
seleccionan los que consideran que son relevantes, controlan hechos y, en lo posible, los
reproducen."

"La ciencia es analítica: la investigación científica aborda problemas circunscriptos, uno a uno, y trata
de descomponerlo todo en elementos (no necesariamente últimos o siquiera reales). La
investigación científica no se planta cuestiones tales como "¿Cómo es el universo en su conjunto?", o
"¿Cómo es posible el conocimiento?" Trata, en cambio, de entender toda situación total
en términos de sus componentes (...) Los problemas de la ciencia son parciales y así
son también, por consiguiente, sus soluciones ."

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"El conocimiento científico es claro y preciso: sus problemas son distintos, sus resultados son claros.
El conocimiento ordinario, en cambio, usualmente es vago e inexacto; en la vida diaria nos
preocupamos poco por definiciones precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas"

"La investigación científica es metódica: no es errática sino planeada. Los investigadores no tantean
en la oscuridad: saben lo que buscan y cómo encontrarlo. El planeamiento de la investigación no
excluye el azar; sólo que, a hacer un lugar a los acontecimientos imprevistos es posible aprovechar la
interferencia del azar y la novedad inesperada."

"La investigación científica es especializada: una consecuencia del enfoque analítico de los problemas
es la especialización. (...) esto explica la multiplicidad de técnicas y la relativa independencia de los
diversos sectores de la ciencia".

¿Quién fue Mario Bunge?

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Pág. 7
M. Sambarino:
Una concepción aséptica de la ciencia.

"La ciencia es una actividad intelectual, de carácter colectivo, que


procura establecer aseveraciones críticamente fundadas y
objetivamente controlables, de valor cognoscitivo y validez
impersonal, sobre lo que existe y lo que puede existir; y las
organiza sistemáticamente como momentos de un proceso,
siempre inconcluso y revisable, a través del cual se determinan
formas de estructuración , o regularidades de coexistencia, de
condicionamiento o de sucesión, que se encamina hacia su
ampliación constante y su eventual transformación por

rectificaciones internas, procediendo según métodos de eficacia establecida de indagación,


demostración, verificación o falsación."

¿Quién fue Mario Sambarino?


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M. Sambarino:
Una concepción aséptica de la ciencia.

Perfil Crítico.
El perfil crítico engloba aquellas posturas enfrentadas al perfil divulgador o simplificador de la ciencia, lo
que no significa que se desconozcan los increíbles logros de la ciencia, sino que se hace un esfuerzo por
ubicar ese cuerpo conceptual y su práctica como un proceso que acompaña las vicisitudes del propio
desarrollo de la cultura humana.

Cada autor resalta distintos aspectos: El francés P. Thuillier (1988) aborda el problema de la naturaleza de
la ciencia y del método científico. Otros, mediante las críticas, intentan ,mostrar las determinaciones
sociales, económicas, éticas, y políticas que tiene la actividad científica.

P. Thuillier:
Algunas caras ocultas de la invención científica.
Thuillier inicia su obra "De Arquímedes a Einstein. Las caras
ocultas de la invención científica", con la siguiente cita de Einstein :
"La ciencia, considerada como un proyecto que se realiza
progresivamente, es tan subjetiva y está tan condicionada
psicológicamente como no importa qué otra empresa humana".
De esta forma Thuillier demuestra su propósito de cuestionar la
idea dominante de que la ciencia es un saber objetivo, producto
de un método único que garantiza aciertos y verdades.
Su obra se ocupa de estudiar aquellos casos que están destinados a complicar la imagen que muestran
los manuales y obras de divulgación sobre la actividad científica, como por ejemplo: "¿ Qué es la ciencia?
¿Cómo ha nacido? ¿De qué manera elaboran sus teorías los científicos? ¿Disponen de un "método"
establecido de una vez para siempre nque garanticen la "verdad" de su saber? ¿Es cierto que la actividad
de los físicos y de los biólogos es totalmente "objetiva"y "racional"? ¿Existen criterios que permitan saber
a ciencia cierta si se debe aceptar o rechazar una nueva teoría? ¿Se puede trazar un límite claro y
definido entre la verdadera y la falsa ciencia? (...)"

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Hechos y teorías.

"Un ejemplo a la vez elemental y fundamental: ¿es exacto que una buena teoría es una teoría
'confirmada' por los 'hechos'? Y, en otros aspectos, ¿es exacto que haya que rechazar una teoría a la
que contradicen 'hechos experimentales' bien establecidos? La respuesta, si se cree en las versiones
vulgarizadas del Método Experimental, es muy sencilla. Si los expertos aceptan una teoría, es que está
'de acuerdo con los hechos'. El dilema es harto conocido. O bien el veredicto experimental es favorable
a la hipótesis sometida a prueba (que adquiere entonces el estatuto de teoría válida), o bien es
desfavorable (y por lo tanto hay que considerar que la hipótesis es falsa). Así lo quiere la lógica de la
ciencia. El buen sabio es objetivo; escucha la voz de los hechos; se desprende de las leyes y teorías
refutadas por la Naturaleza cuando se la somete a tesis experimentales preparadas cuidadosamente."

"Este esquema es transparente y tranquilizador. Con 'la ciencia', por lo menos, uno puede saber por
donde anda. He aquí, por fin, una actividad cognoscitiva seria que, gracias a procedimientos eficaces,
nos conduce a certezas e incluso a Verdades. De aquí el éxito de este panorama contrastado; mientras
que el arte, la religión, y la filosofía recurren a la imaginación, a la intuición, a creencias quiméricas y a
especulaciones incontroladas, la Ciencia nos revela la Realidad tal como es. Este balance
epistemológico, diremos de paso, significa concretamente esto: los expertos científicos merecen crédito.
Saben mucho, y lo saben bien... Debemos, pues, confiar en ellos y, llegado el caso, someternos a sus
decisiones. ¿No es lógico obedecer a los que detectan el conocimiento justo? Como hacía notar Roger
Bacon al comienzo del siglo XVII, el saber otorga el poder. Razón de más para interesarse por todo lo
que se dice sobre la ciencia y sus fundamentos. ¿Hay que creer que existe un método gracias al cual se
pueden elaborar teorías estrictamente fieles a los 'hechos'?"

La realidad está muy lejos de esas simplificaciones: "Si la historia de la ciencia ha podido sacar a la luz
un 'hecho' importante, es sin duda éste: ¡jamás existe una adecuación perfecta entre las teorías y 'los
hechos'!

"Y si pongo comillas al escribir 'los hechos', la primera razón de ello es que esta expresión no quiere
decir nada preciso. Los científicos utilizan <<hechos>>, es decir, un cierto número de observaciones y
resultados experimentales. Pero, en cuanto una teoría alcanza cierto grado de generalización y
complejidad, es practicamente imposible tener la certeza de que todos los hechos (o incluso todos
los tipos de hechos) pertinentes se hayan tenido en cuenta. Como dirían los filósofos, los hombres
de ciencia se mueven en la finitud... Su deseo es producir teorías válidas para una infinidad de
fenómenos. Pero en la práctica, jamás están seguros de haber localizado todos los <<hechos>> útiles; y,
precisamente por eso, las teorías mejor confirmadas siguen siendo precarias, frágiles. Así pues, todos
los discursos que tienden a hacer olvidar este hecho nos ocultan algo. Al presentar 'los hechos' como
una especie de prueba máxima de la verdad de la ciencia, hacen a esta última una publicidad abusiva; y,
al mismo tiempo, empobrecen y devalúan lo que tantas veces llamamos la aventura científica."

"Desde luego, si sólo bastase consultar 'los hechos', la investigación perdería su encanto, su lado
excitante. Al acumular ciegamente los 'datos' y al utilizar los ordenadores, los hombres de ciencia
obtendrían mecánicamente las buenas teorías. Pero, con toda seguridad, no ha sido trabajando con
este espíritu como los Galileo, Darwin, Pasteur o Einstein han desarrollado sus teorías. Es
cierto que, en algunos casos, se puede tener la impresión de que la 'teoría' ha sido
totalmente comprobada mediante los 'hechos'.
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Así, la afirmación de que la Tierra es esférica (o casi esférica) tuvo primero el estatus de una teoría; los
sabios antiguos llegaron a esta idea con la reflexión y la especulación. Mas tarde, esta teoría fue
brillantemente confirmada. Todos nosotros, hoy en día, hemos visto fotografías que muestran,
literalmente, la esfericidad (o casi esfericidad) de nuestro planeta. Pero aquí está la paradoja: ¡ya no se
trata de una teoría! Para nosotros, es un hecho. Resultado alentador, puesto que nos indica que las
especulaciones científicas pueden conducirnos a conocimientos reales. Pero que nos recuerda que las
teorías no son verdaderas de una manera absoluta más que cuando ya no son teorías..."

"Dicho de otra forma, la noción misma de teoría implica la incertidumbre. Incluso una teoría eficaz (en
el sentido en que lo ha sido, y lo es todavía la teoría newtoniana de la gravitación) no es
necesariamente una teoría verdadera. Puede prestar grandes servicios en la práctica; puede introducir
la inteligibilidad en el estudio teórico de una infinidad de fenómenos. Y, sin embargo, no ser perfecta.
Por una parte, sucede que determinados 'hechos' siguen siendo inexplicables en el marco de esta
teoría y parecen contradecirla (éste es el caso de la teoría de Newton con algunos 'hechos'
concernientes a la mecánica celeste). Por otra parte, puede resultar ser necesario una revisión drástica
de determinadas nociones fundamentales (este fue también el caso de los conceptos newtonianos de
tiempo y espacio)."

"Todo esto, me apresuro a precisar, no cuestiona de ningún modo la idea misma de investigación
científica. Una buena tería no es una teoría definitivamente irrefutable y absolutamente cierta: es una
teoría coherente y que posee cierta eficacia en las condiciones dadas. El malentendido comienza
cuando el celo de los publicistas (y a veces de los mismos científicos) hace que se glorifique con
exceso la certeza y la objetividad del saber experimental. Y cuando olvidan, entre otras cosas, que
algunos de los hechos famosos pueden explicarse mediante varias teorías diferentes... Entre las
teorías y los hechos siempre existe un desfase, una especie de 'borrosidad'."

Los "hechos buenos" y los no tan buenos...


Existe para Thuillier una problemática en torno a la identificación de los hechos buenos, entre todos
los hechos disponibles. Se entiende por hechos buenos aquellos que son significativos, que presentan
de forma bien caracterizada las variables pertinentes, los fenómenos fundamentales, etc.
El autor expresa que cuando una teoría fue aceptada, quienes posteriormente ponen en práctica los

conocimientos al respecto, no piensan en el esfuerzo que tuvieron que hacer los científicos para
poder llegar a ese resultado. En la exploración de nuevos terrenos, se corren grandes riesgos de
equivocarse.
Los hechos raramente confirman la validéz de una teoría de forma inmediata y completa, ya que
generalmente para un hecho positivo, hay un hecho negativo que lo refuta. Diferentes teorías pueden
explicar un mismo hecho.

A veces sucede que se presentan nuevas teorías y estas son rechazadas instantáneamente, aunque
esto no quiere decir que estén imposibilitadas para prosperar. Es posible que deban de sufrir
modificaciones, o ser asistidas por hipótesis complementarias, para que sea posible

Pág. 11 demostrar que las excepciones son sólo excepciones. Estos procesos pueden tardar
muchos años en arrojar luz sobre la teoría en cuestión.
Los científicos, con paciencia y reiterados esfuerzos, describen y explican cada vez mejor algunos

fenómenos. Quizá no lleguen a la verdad absoluta, que de hecho pondría fin a la investigación científica,

pero determinan, con mayor o menor exactitud, un gran número de problemas. Las teorías, por más

establecidas que estén, nunca dejan de ser un saber parcial, modificable y cuestionable, pese a esto, no
se puede refutar la labor de los investigadores. La intitución científica tiene, a pesar de los posibles fallos
o errores a los que está expuesto su trabajo, un funcionamiento positivo y un rendimiento aceptable. Por

tanto no se trata de negar los logros de la ciencia sino de ser críticos ante la misma.

El método experimental y la objetividad.


Existe una serie de mitos en torno a la ciencia. Estos mitos suponen que solo el método científico

garantiza el valor de los resultados obtenidos, o que las teorías luego de comprobadas son incambiables,
y hasta establecen un perfil determinado del hombre (o mujer) de ciencia. Se pretende dar una imágen

aseptizada de la ciencia, pero la objetividad sólo constituye un ideal, y el investigador siempre corre
riesgos. En el método experimental hay dos fases: el invento de la hipótesis, y su confirmación. La
segunda fase que marca el supuesto triunfo del Hecho y la Objetividad se festeja ruidosamente, mientras
que la primera se mantiene de cierta forma a la sombra.

¿Es el científico un observador neutral?

De alguna forma los científicos deben descubrir y percibir la trama de las cosas. ¿Es realmente por medio
de la contemplación objetiva que han podido hacer los grandes descubrimientos de la ciencia?

Existe cierto concenso en cuanto a lo siguiente: El verdadero científico no tiene necesidad de inventar, no
es subjetivo. Parece que el científico debe comportarse como si no tuviese un perfil psicológico propio,
como si no tuviese afectividad, pasiones, cultura, convicciones personales heredadas de su ambiente y su
educación, como si no tuviese historia, ni inconsciente. La tesis que da a entender que los hombres de
ciencia son neutrales y rechazan todo presupuesto filosófico, dejando su espíritu en un vacío teórico,
debe ser sometida a la crítica. Como afirmaba Charles Darwin, toda observación exige un marco teórico,
una reflexión previa, tener claro qué es lo que se quiere observar. Esta preparación teórica es una

necesidad que solo presenta ventajas para el método, que de por sí no ofrece un criterios claros para
determinar qué es bueno y qué no lo es. Ninguna instancia metodológica suprema puede ofrecer una
garantía de éxito.

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La racionalidad científica no es la única forma de racionalidad.

La idea de racionalidad está muy ligafa a la de ciencia, si no hay racionalidad, no hay ciencia. Thuillier

cuestiona esta visión, y para esto se apoya en la obra Contre la méthode, de Paul Feyerabend, donde éste

trata de mostrar que el método ideal no tiene ni la evidencia ni la transparencia que se le concede. Para
este autor, el método no existe. Las ideas más alocadas e increíbles pueden dar origen a investigaciones y

descubrimientos notables. Para él, los mitos son infinitamente superiores a lo que los racionalistas
admiten.

No existe jerarquía absoluta de los doferentes tipos de conocimiento.

Los diversos saberes corresponden a determinados tipos de intereses, proyectos, valores, etc. Son
relativos. No es conveniente emitir juicios aabsolutos. Podría suceder que todos los alegatos a favor y en
contra de la ciencia no fuesen profundamente epistemológicos. El verdadero tema es una cuestión ética y
política. Generalmente, cada sociedad, y cada individuo tiende a pensar que su forma de percibir el

mundo, de comportarse, e integrarse en él es la correcta, y se tiende a subestimar otras formas.

¿Son los hombres quienes inventan y construyen determinadas formas de racionalidad en el


decurso histórico?
Se sugiere que la racionalidad científica no es la única forma de racionalidad. Existen muchas formas de
realizar diferentes acciones, de concebir la naturaleza humana o la vida social, pero se nos dice que sólo

hay una manera racional de hacer ciencia.

Los historiadores se han encontrado con hombres que inventan y construyen determinadas formas de
racionalidad. Los procesos de elaboración de conocimiento científico son lentos y no se pueden resumir
en fórmulas sencillas. El movimiento general al que se ha asistido en el área de la actividad cognoscitiva,
puede comprenderse como la expresión de algunas transformaciones socioculturales que afectan la
forma de hacer, de vivir, de sentir y de pensar.
Cada sociedad genera un tipo de saber, en el cual expresa, de forma consciente o inconsciente, sus
estructuras, sus valores, y sus proyectos. Cada sociedad tiene un estilo que se ve reflejado en su
concepción del conocimiento. Es común preguntarse sobre las bases sociales de todas las actividades
cognoscitivas, así como también de dónde vienen los presupuestos filosóficos, metodológicos,
semánticos, etc, que las estructuran y las hacen posibles.
En las discusiones sobre el tema, está crítica es presentada de la siguiente forma: Si se
relativiza el saber científico, el ciudadano dudaría del valor de la ciencia, arrastrándola hacia
el irracionalismo. Esta es una lógica binaria, o se es racional, o no se lo es. Pero el autor
Pág. 13 afirma que de ninguna manera él desea que se tenga una concepción arbitraria sobre la
la ciencia, contrario a esto, sólo quiere fomentar el cuestionamiento a las representaciones
'cienciolátricas', y que no se impida el ejercicio del espíritu crítico.

D. Griffiths:
La ciencia y la tecnología no existen independientemente
de la sociedad en que se han engendrado.
La socióloga inglesa Dorothy Griffiths (1988) centra su postura crítica en el

aspecto socio-económico y político. Plantea que actualmente la ciencia y


la tecnología reciben una crítica planteada en dos niveles distintos: La

crítica a nivel material, y a nivel de conciencia.


La crítica a nivel material deriva de lo que la ciencia y la tecnología han producido, o no han producido.
Existen en esta crítica argumentos el basado en la colaboración que la ciencia ha tenido en el deterioro

del medio ambiente, o su responsabilidad en un posible holocausto mundial, o su indiferencia hacia el


hambre que sufre más de la mitad de la población mundial.
La crítica a nivel de conciencia se centra en el hecho de que la ciencia sea presentada como el único

saber, sustentado en la racionalidad. ¿Es la ciencia el único modo de conocimiento?


Es innegable que la crítica a nivel material sea válida. Para muchos, el descubrimiento de medios
sofisticados para matarnos los unos a los otros, no constituye la realización de la ciencia como fuerza
liberadora. El optimismo en cuanto a las ventajas y beneficios que nos traería la ciencia, comienza a ser
mucho más que moderado.

Ante todo esto, es necesario preguntarnos: ¿Es la ciencia la verdadera culpable?


La ciencia y la tecnología no existen independientemente de la sociedad en la que se han engendrado,
existe una relación entre ambas, y es fundamental tenerla en cuenta para comprender las funciones
sociales de la ciencia.

La actividad científica y tecnológica en una sociedad industrializada y avanzada, es una expresión de las
relaciones políticas, económicas, y sociales de esa sociedad.
La ciencia y la tecnología necesitan recursos económicos, y hay que tener en cuenta que son actividades
de altos costos, por lo cual quienes pueden financiarlas son aquellos que ejercen cierto dominio sobre la

comunidad, y dirigen las actividades científicas de la forma que más les convenga. La ciencia y la
tecnología se han convertido en un instrumento de las clases dominantes que es utilizado para oprimir a
gran parte de la humanidad.

Para griffiths la lucha debe radicar en fomentar el desarrollo de una sociedad en la que no
existan oprimidos, ni material ni espiritualmente, en donde la ciencia sea utilizada para lograr
la liberación humana. Pág. 14
¿Quién es Dorothy Griffiths?
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E. Morin: Lo propio de la cientificidad no es reflejar lo real


sino traducirlo en teorías.

El potencial de manipulación de la ciencia no se halla fuera de ésta, sino


que reside en el carácter, inseparable, del proceso científico-técnico /

técnico-científico. En función de este proceso, la situación y el papel de la


ciencia en la sociedad, se han modificado profundamente desde el s. XVII.

Originalmente los investigadores eran aficionados, eran filósofos y científicos a la vez. La actividad
científica era sociológicamente marginal y perisférica.

Actualmente la ciencia es una institución poderosa, masiva, de carácter central para la sociedad,
financiada, nutrida, y controlada por los grandes poderes económicos y estatales. La ciencia no controla
su propia estructura de pensamiento. El conocimiento científico es un conocimiento que no se conoce a
sí mismo, y aunque ha desarrollado metodologías asombrosas y hábiles para aprehender los objetos
externos, no ha podido desarrollar método alguno para conocerse y pensarse.
Por esta razón, se impone más que nunca la necesidad de un autoconocimiento del conocimiento
científico.

El espiritú científico es incapaz de pensarse a sí mismo mientras crea que el conocimiento científico es un
reflejo de la realidad. Las epistemologías más actuales (Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend, y otros)
muestran que las teorías científicas también se componen por una parte que no es científica, pero que es
indispensable para el desarrollo de la ciencia.
Lo propio de la cientificidad no es reflejar lo real, sino traducirlo en teorías cambiantes y refutables.

Se debe permitir que la actividad científica disponga de medios de reflexividad, es d ecir, de

autoinvestigación. Esta meta-ciencia tampoco podría ser definitiva, sino que abriría nuevos
meta-horizontes. Esto muestra otro rostro de la 'verdad de la ciencia' : La ciencia es y será
siempre una aventura.
Pág. 15
¿Quién es Edgar Morin?
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Bibliografía:
Urse, J. y Yeanplong, J. (2012). Elementos de Lenguaje, Lógica, Epistemología e His-toria de las

Ciencias. Didaskaloi. Montevideo: ANEP-CFE.

Pág. 16

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