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Las otras geometrı́as

Pascual Lucas

Conferencia impartida el 17/02/99 en el curso


“La Historia de las Matem áticas
y su aplicación a la docencia en Ense ñanza Secundaria”

Índice General

1 I NTRODUCCI ÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

2 LA GEOMETR ÍA DE E UCLIDES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

2.1 E L M ÉTODO AXIOM ÁTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

2.2 L OS PRIMEROS CUATRO POSTULADOS DE E UCLIDES . . . . . . . . . 10

2.3 E L POSTULADO DE LAS PARALELAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14

2.4 I NTENTOS DE DEMOSTRACIÓN DEL QUINTO POSTULADO . . . . . . . 16

2.5 C ONCLUSIONES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20

3 LA GEOMETR ÍA HIPERB ÓLICA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

3.1 B OLYAI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

3.2 G AUSS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

3.3 L OBACHEVSKI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

3.4 A LGUNOS RESULTADOS HIPERB ÓLICOS . . . . . . . . . . . . . . . . 32

4 LA CONSISTENCIA DE LA G EOMETRÍA H IPERB ÓLICA : M ODELOS . . . . . 34

4.1 E L MODELO DE B ELTRAMI -K LEIN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36

1
4.2 U N MODELO DE P OINCARÉ EN EL DISCO . . . . . . . . . . . . . . . 37

4.3 U N MODELO DE P OINCARÉ EN EL SEMIPLANO . . . . . . . . . . . . 39

4.4 E QUIVALENCIA DE LOS MODELOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40

5 C ONCLUSIONES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43

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1. I NTRODUCCI ÓN

Mucha gente desconoce que hace alrededor de un siglo y medio, aproximada-


mente, tuvo lugar una revolución en el campo de la geometrı́a que fue cientı́fica-
mente tan profunda como la revolución de Copérnico en astronomı́a y, en su
impacto, tan filosóficamente importante como la teorı́a de la evolución de Dar-
win. En palabras del gran geómetra canadiense H.S.M. Coxeter:

El efecto del descubrimiento de la geometrı́a hiperbólica sobre nuestras ideas


de verdad y realidad ha sido tan profundo que difı́cilmente podemos imagi-
nar lo traumático que fue descubrir en  que una geometrı́a distinta de la
euclı́dea era posible.

Antes de esto se pensaba que habı́a, y que de hecho realmente existı́a, sólo
una geometrı́a posible, y que cualquier descripción del espacio contraria a la
exposición euclidiana debı́a ser necesariamente incompatible y contradictoria.
Sin embargo, en nuestros dı́as casi todo el mundo ha oı́do hablar, gracias a
la teorı́a de la relatividad de Albert Einstein, de la geometrı́a de los espacios
tiempo.

La geometrı́a se liberó y, desde entonces, los postulados geométricos se con-


virtieron, para los matemáticos, en simples axiomas, de cuya verdad o falsedad
fı́sicas no habı́a que preocuparse. Sólo habı́a que tener cuidado de elegir los
axiomas de forma que no se obtuviera contradicción alguna, no importa lo ale-
jados que estuvieron estos postulados de nuestra percepción o creencia.

En consecuencia, el espacio fı́sico era un concepto empı́rico deducido de ex-


periencias exteriores y anteriores, y los postulados o axiomas geométricos se
habı́an ideado con el objetivo de describir esta apariencia. Este punto de vista
contrastaba enormemente con la teorı́a kantiana que dominaba la filosofı́a de
la época, según la cual el espacio es un sistema de referencia que ya existı́a en
la mente humana, que los axiomas y postulados de la geometrı́a euclidiana son
juicios a priori impuestos en la mente, sin los cuales no es posible hacer ningún
razonamiento compatible acerca del espacio.

Ası́ pues, la invención de geometrı́as no euclı́deas invalidaban la filosofı́a kan-


tiana imperante, una creencia tradicional y hábito de pensar durante muchos
siglos. Hasta ese momento, las matemáticas se justificaban como un intento de
modelizar y explicar el mundo que nos rodeaba; a partir de esta época, la geome-
trı́a y las matemáticas, como un todo, emergieron como una creación arbitraria
de la mente humana, y no como una imposición de nuestro mundo.

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La geometrı́a euclı́dea es la geometrı́a que todos hemos estudiado en el colegio
y en el instituto, la geometrı́a que la mayorı́a de nosotros utilizamos para visua-
lizar o modelizar nuestro universo fı́sico. Su origen hay que buscarlo en una
obra escrita por el matemático griego Euclides, los Elementos, escritos alrededor
del año 300 A.C. La descripción del universo fı́sico utilizando esta geometrı́a fue
extensamente utilizada por Isaac Newton en el siglo XVII.

Las geometrı́as que difieren de la euclı́dea han surgido de un estudio más


profundo de la noción de paralelismo. Consideremos el siguiente diagrama que
muestra dos rayos perpendiculares a un segmento P Q:

P -
Q -

En geometrı́a euclı́dea, la distancia perpendicular entre los rayos permanece


igual y constante a la distancia de P a Q, por mucho que nos alejemos de dichos
puntos. Sin embargo, a comienzos del siglo XVIII se “imaginaron” dos nuevas
geometrı́as. En la geometrı́a hiperbólica (del griego hyperballein, “exceder”) la
distancia entre los rayos se incrementa conforme nos alejamos. Por el contrario,
en la geometrı́a elı́ptica (del griego elleipen, “acortar”) la distancia decrece y even-
tualmente los rayos pueden llegar a encontrarse. Estas geometrı́as no euclı́deas
fueron posteriormente incorporadas a una teorı́a mucho más general iniciada
por C.F. Gauss y desarrollada por G.F.B. Riemann. Esta teorı́a más general fue
la que permitió a Einstein dar el soporte matemático necesario para sustentar
su teorı́a fı́sica. En realidad, la teorı́a de la relatividad especial de Einstein se
basa en la geometrı́a del espacio-tiempo de H. Minkowski.

En esta charla me voy a centrar en la geometrı́a euclı́dea y en la geometrı́a


hiperbólica, ya que ésta puede entenderse perfectamente a partir de aquélla,
pues sólo es necesario realizar un pequeño cambio en los axiomas de Eucli-
des. Por el contrario, la geometrı́a elı́ptica necesita del concepto topológico de
la no-orientabilidad (ya que en el plano elı́ptico, todos los puntos que no están
sobre una lı́nea, están situados del mismo lado de esa lı́nea). Ası́ mismo, la geo-
metrı́a riemanniana requiere un conocimiento profundo del cálculo diferencial
e integral, no sólo en espacios euclı́deos, sino también en espacios abstractos
más generales (las llamadas variedades diferenciables) y, por tanto, exceden el
tiempo permitido de exposición y los objetivos que se persiguen.

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2. L A GEOMETR ÍA DE E UCLIDES

La palabra “geometrı́a” proviene del griego geometrein (de geo:tierra, y metrein:


medir); originalmente pues la geometrı́a fue la ciencia que se ocupó de medir la
tierra. El historiador griego Herodoto (alrededor del siglo V A.C.) propone a los
egipcios como los creadores de la geometrı́a, sin embargo otras civilizaciones an-
tiguas (como los babilonios, los hindus o los chinos) ya poseı́an un conocimiento
geométrico importante.

La geometrı́a antigua consistı́a en un conjunto de reglas y procedimientos ob-


tenidos por experimentación, observación de analogı́as, adivinación y momentos
de intuición. Es decir, era una geometrı́a práctica o cientı́fica, ı́ntimamente rela-
cionada con la medición práctica. Algunos ejemplos que justifican esta opinión
son los siguientes. Los babilonios de 2000 a 1600 A.C. consideraban que la
circunferencia era igual a tres veces su diámetro (lo que equivale a decir que
π = 3), valor que es también encontrado en diversos escritos romanos y chinos.
Los judı́os lo consideraban un número sagrado, pues aparece en la Biblia, en el
libro de los Reyes I, 7:23

Y construyó [Salomón] un mar fundido, de forma circular, que medı́a diez codos
de orilla a orilla y cinco codos de alto: y una lı́nea de treinta codos lo rodeaba
por completo.

El mismo verso puede encontrarse en Crónicas II, 4:2. Aparece en un listado de


especificaciones para la construcción del gran templo de Salomón, construido
alrededor del año 950 A.C. No es un valor muy ajustado, ya que los egipcios y los

mesopotamios ya utilizaban los valores 25/8=3.125 y 10 = 3.162. Los egipcios
también utilizaban una aproximación adecuada ya que, según el papiro Rhind,
datado alrededor del año 1800 A.C., utilizaban la aproximación π ∼ (16/9)2 ∼
3.1604.

Los babilonios estaban familiarizados con las reglas generales para calcular
el área de un rectángulo, las áreas de triángulos rectángulos e isósceles, el volu-
men de un paralelepı́pedo rectangular, el volumen de un prisma recto, etc. Sin
embargo, no siempre utilizaban fórmulas adecuadas. Por ejemplo, hay evidencia
suficiente para pensar que los babilonios antiguos utilizaban la fórmula

(a + c)(b + d)
A=
4
para el área de un cuadrilátero cuyos lados consecutivos son a, b, c y d. Sin
embargo, conocı́an el teorema de Pitágoras alrededor del año 2000 A.C., mucho
antes de que el propio Pitágoras naciese.

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La principal aportación de los griegos, desde Tales de Mileto, fue el inte-
res por demostrar deductivamente las fórmulas y resultados, rechazando los
métodos de ensayo y error. Tales conocı́a los cómputos realizados por egipcios
y babilonios (unos correctos y otros erróneos) y, tratando de determinar cuáles
eran correctos y cuáles no, desarrolló la primera geometrı́a lógica conocida. Los
griegos insistieron en que debı́an obtenerse conclusiones geométricas a través de
demostraciones lógicas, de demostraciones, transformando la antigua geometrı́a
empı́rica en una geometrı́a axiomática o matemática.

Nuestra fuente principal de información acerca de la geometrı́a griega es la


obra Sumario de Eudemo, de Proclo. Este libro contiene unas cuantas páginas
del libro I, Comentarios sobre Euclides, y es un esbozo muy breve del desarrollo
de la geometrı́a griega desde los tiempos primitivos hasta Euclides.

Euclides escribió numerosas obras, pero su reputación se debe a sus Ele-


mentos. Evidentemente, este extraordinario tratado superó completamente y de
forma inmediata a todos los ‘Elementos’ anteriores, y desde la aparición de los
trece libros y durante los siglos que nos separan, su influencia se dejó sentir
a través de miles de ediciones. El tratado es una recopilación y ordenación
sistemática de los trabajos anteriores, en una sucesión lógica de 465 proposi-
ciones, acompañadas de axiomas, postulados y definiciones. Como prototipo del
método matemático moderno, su impacto e influencia sobre el desarrollo de las
matemáticas ha sido enorme.

El método axiomático utilizado por Euclides es, sin ninguna duda, el origen
de las “matemáticas puras”. El método es “puro” en el sentido de “pensamiento
puro”: no se necesitan experimentos fı́sicos para verificar que los enunciados
son correctos, únicamente es necesario el razonamiento en las demostraciones.
Los Elementos de Euclides son también “puros” en el sentido de que el tratado
no incluye aplicaciones prácticas, a pesar de que la geometrı́a de Euclides tiene
un número enorme de aplicaciones en fı́sica e ingenierı́a. Según la leyenda,
un estudiante que comenzaba a estudiar geometrı́a preguntó a Euclides: “¿Qué
ganaré aprendiendo estas cosas?”, Euclides llamó a su esclavo y le dijo “Dale
una moneda, porque debe obtener un beneficio de lo que aprende”.

Sorprendentemente, como veremos más tarde, las matemáticas puras tienen


a menudo aplicaciones que sus creadores nunca imaginaron, de forma que las
inútiles matemáticas puras terminan siendo muy útiles a la sociedad. En todo
caso, las investigaciones matemáticas no aplicables siguen siendo valorables por
la sociedad, como la música o el arte o como contribuciones al desarrollo de la
conciencia y el conocimiento humanos.

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2.1. EL M ÉTODO AXIOM ÁTICO

Los matemáticos podemos utilizar cualquier método o técnica para encontrar


y descubrir teoremas: ensayo y error, estudio de casos especiales, adivinación,
etc. El método axiomático es el método que nos permite probar que tales resul-
tados son realmente correctos. Algunos de los resultados matemáticos más im-
portantes fueron enunciados originalmente con una demostración incompleta,
teniendo que esperar años, algunas veces, cientos de años, para poder encontrar
una prueba correcta.

Por tanto, las demostraciones nos garantizan que los resultados son correc-
tos. A veces, incluso, nos proporcionan resultados más generales. Por ejemplo,
los egipcios e hindúes sabı́an que si los lados de un triángulo tienen longitudes
3, 4 y 5, entonces se trata de un triángulo rectángulo. Los griegos demostraron
que si las longitudes a, b y c de un triángulo satisfacen la ecuación a2 + b2 = c2 ,
entonces el triángulo es rectángulo.

¿Qué es el método axiomático? Si yo deseara persuadirte mediante razona-


miento de que te creas el enunciado E1 , podrı́a mostrarte que el enunciado E1 es
una consecuencia lógica de otro enunciado E2 que tu ya aceptas. Sin embargo,
si no aceptas este enunciado, entonces deberı́a probarte que es consecuencia
lógica de otro enunciado E3 que sı́ aceptas como verdadero. Podrı́a tener que
repetir el razonamiento varias veces, hasta llegar a un enunciado ya aceptado
y que no requiriese una demostración. Dicho enunciado jugarı́a el papel de un
axioma (o postulado). Sin embargo, si en mi razonamiento no encontrase un
enunciado que aceptases, entrarı́a en un proceso de “regresión infinita”, pro-
porcionando una demostración tras otra sin un final. Por tanto, existen dos
condiciones o requerimientos que debemos aceptar para poder decidir si una
demostración es correcta:

C ONDICI ÓN 1. La aceptación de ciertos enunciados denominados “axiomas” o


“postulados”, que no requieren demostración.

C ONDICI ÓN 2. El acuerdo sobre cómo y cuándo un enunciado “es consecuencia


lógica” de otro, es decir, acuerdo sobre ciertas reglas de razona-
miento.

El monumental logro de Euclides fue proponer unos pocos y simples postu-


lados, enunciados que fueron aceptados sin ninguna justificación, y deducir de
ellos 465 proposiciones, muchas de ellas complicadas y para nada intuitivas,
que significan todo el conocimiento geométrico de la época. Una de las razones
por la que los Elementos de Euclides es un trabajo tan bonito y maravilloso es

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la gran cantidad de resultados que han sido obtenidos a partir de unas pocas
premisas.

Antes de avanzar en nuestro planteamiento, no nos podemos olvidar de una


condición básica y principal:

C ONDICI ÓN 0. Entendimiento del significado que damos a las palabras y a los
sı́mbolos, es decir, acuerdo sobre el lenguaje que utilizamos.

No hay ningún problema si todos usamos términos familiares (para todos)


y los utilizamos de manera consistente. Sin embargo, si yo utilizo un término
desconocido, o no habitual, estais en vuestro derecho (es más, en vuestra sana
obligación) de solicitar una definición de este término. Las definiciones no se
pueden proporcionar de forma arbitraria: deben estar sujetas a las reglas de
razonamiento a las que se refiere la Condición 2. Por ejemplo, no podemos
definir el ángulo recto como aquél que tiene 90o y entonces definir el ángulo
de 90o como el ángulo recto, ya que estamos violando la regla que impide el
razonamiento circular.

Por otra parte, es evidente que no podemos definir todos los términos que
utilicemos, ya que para definir un término utilizamos a su vez otros términos,
los cuales deben también ser definidos. Podemos ver que corremos el peligro de
caer en un proceso de regresión infinita.

Euclides intentó definir todos los términos geométricos que utilizó. Ası́, de-
finió una “lı́nea (recta)” como “aquella que tiene todos sus puntos en la misma
dirección”. Esta definición no es muy acertada, ya que para entenderla hay
que tener previamente la imagen de una lı́nea. Es más conveniente considerar
“lı́nea” como un término indefinido. De manera similar, Euclides definió el “pun-
to” como “lo que no tiene parte o dimensión”, que tampoco es una definición muy
informativa o útil; como antes, parece adecuado considerar el “punto” como un
término indefinido.

En , David Hilbert publicó un tratado colosal, Grundlagen der Geometrie


(Fundamentos de la Geometrı́a), que intentaba clarificar y completar las definicio-
nes y conceptos de Euclides, ası́ como solventar algunos errores detectados en
las demostraciones de Euclides. Esta obra, en sus diversas revisiones mejora-
das, es en la actualidad clásica en su campo; ha hecho más que cualquier otro
trabajo desde el descubrimiento de la geometrı́a no euclı́dea para promover el
método moderno y para dar forma al carácter de gran parte de las matemáticas
actuales. Hilbert proponı́a cinco términos primitivos o indefinidos:

• punto

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• lı́nea

• sobre (como en “dos puntos distintos están sobre una única recta”)

• entre (como en “el punto C está entre los puntos A y B”)

• congruente (como en “todos los ángulos rectos son congruentes”)

Para una mejor comprensión, nos vamos a limitar a la geometrı́a plana, de forma
que para nosotros, el plano es el conjunto de todos los puntos y lı́neas, los cuales
están sobre el plano.

En el lenguaje cotidiano existen los sinónimos, es decir, distintas palabras


que utilizamos para referirnos al mismo concepto. Aquı́ también podemos utili-
zarlos. Por ejemplo, en lugar de decir que “el punto P está sobre la lı́nea l” puede
decirse que “la lı́nea l pasa por el punto P ”. Si un punto P está sobre dos lı́neas
l y m, entonces decimos que “las lı́neas l y m tienen el punto P en común”, o que
“las lı́neas l y m intersecan (o se cortan) en el punto P ”. El segundo término,
“lı́nea”, es sinónimo de “recta” o “lı́nea recta”.

Existen otros términos matemáticos que usaremos y que deberán ser añadi-
dos a la lista anterior, ya que no desearemos definirlos; ahora los he omitido
porque no son términos especı́ficamente geométricos, sino lo que Euclides de-
nominaba “nociones comunes”.

La palabra “conjunto” es fundamental en todas las matemáticas actuales, se


utiliza habitualmente en las escuelas y, sin ningún género de dudas, todo el
mundo tiene una idea acerca de lo que es un conjunto. Podemos pensar en una
“colección de objetos”. En relación con los conjuntos, debemos entender lo que
significa “pertenecer a” o “ser un elemento de” un conjunto; podemos utilizarlos
como en nuestra convención de que todos los puntos y rectas pertenecen al
plano. Si todos los elementos de un conjunto S son también elementos de otro
conjunto T , diremos que S “está contenido en” o “es un subconjunto de” T .

Otro término crucial en la teorı́a de conjuntos es la igualdad de conjuntos.


Decimos que los conjuntos S y T son iguales si todo elemento de S es también
elemento de T y viceversa. Por ejemplo, el conjunto de todos los autores del libro
El Quijote es igual al conjunto cuyo único elemento es “Miguel de Cervantes”.
La palabra “igual” significa, o es sinónima de, idéntica. Sin embargo, Euclides
utilizaba la palabra igual en un sentido diferente, como cuando dice que “los
ángulos base de un triángulo isósceles son iguales”. Realmente, Euclides querı́a
decir que tenı́an igual número de grados, no que fueran ángulos idénticos. Para
evitar la confusión, utilizaremos el término primitivo congruente, de forma que
podemos decir que “los ángulos base de un triángulo isósceles son congruentes”.

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Utilizaremos el término congruente en un sentido más amplio que el habitual:
será usado tanto para ángulos como para segmentos.

2.2. L OS PRIMEROS CUATRO POSTULADOS DE E UCLIDES

Euclides basó su geometrı́a en cinco hipótesis fundamentales, que él denominó


axiomas o postulados.

P OSTULADO I. Para todo punto P y para todo punto Q distinto (no igual) de P ,
existe una única lı́nea l que pasa por P y Q.

Informalmente, este enunciado es usualmente expresado diciendo que hay


una y sólo una lı́nea que pasa por dos puntos distintos dados. Denotaremos
←→
esta lı́nea por P Q.

Para enunciar el segundo postulado necesitamos una definición.

D EFINICI ÓN . Sean A y B dos puntos. El segmento AB es el conjunto formado por


los puntos A y B y por todos los puntos que están sobre la lı́nea
←→
AB y que están entre A y B. Los dos puntos A y B se denominan
los extremos del segmento AB.

A C B
Segmento AB

 A C B
- Lı́nea AB

P OSTULADO II. Para todo segmento AB y para todo segmento CD, existe un
único punto E tal que B está entre A y E y el segmento CD
es congruente con el segmento BE.

C D

A B E

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Este postulado se expresa informalmente diciendo que “cualquier segmento
AB puede extenderse mediante un segmento BE congruente con un segmento
CD dado”. Como es habitual, escribiremos CD ∼
= BE para expresar el hecho que
los segmentos CD y BE son congruentes.

Para enunciar el tercer postulado necesitamos introducir otra definición.

D EFINICI ÓN . Sean dos puntos O y A. El conjunto de todos los puntos P tales
que el segmento OP es congruente con el segmento OA se llama
la circunferencia con centro O, y cada uno de los segmentos OP se
llama un radio de la circunferencia.

P OSTULADO III. Para todo punto O y para todo punto A distinto de O, existe una
circunferencia de centro O y radio OA.

A
O

Cı́rculo con centro O y radio OA

Realmente, y puesto que estamos utilizando el lenguaje de la teorı́a de conjun-


tos, este postulado es innecesario; como consecuencia de la teorı́a de conjuntos,
el conjunto de los puntos P tales que OP ∼ = OA existe. Sin embargo, Euclides
tenı́a en mente, al proponer este postulado, dibujar dicha circunferencia, por
lo que el postulado nos está diciendo que es posible construir dicha circunfe-
rencia (por ejemplo con un compás). De manera similar, en el postulado II se
nos dice que es posible extender el segmento AB, por ejemplo utilizando una
regla. No obstante, la presentación que estamos haciendo es más “pura” que la
de Euclides, en el sentido de que se elimina toda referencia a los dibujos.

Sin embargo, es un problema matemático fascinante determinar qué cons-


trucciones geométricas son posible utilizando únicamente regla y compás. No
fue hasta el siglo XIX en que pudo probarse que ciertas construcciones clásicas
(como la trisección de un ángulo arbitrario, la cuadratura del cı́rculo o la du-
plicación del cubo) eran imposibles utilizando sólo la regla y el compás. Pierre
Wantzel demostró lo anterior trasladando el problema geométrico a un problema
algebraico: probó que las construcciones con regla y compás correspondı́an con
las soluciones de ciertas ecuaciones algebraicas obtenidas únicamente median-

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te suma, diferencia, multiplicación, división y extracción de raı́ces cuadradas.
Ası́ por ejemplo, la trisección de un ángulo arbitrario es imposible porque en su
resolución aparecen raı́ces cúbicas.
−→ ←→
D EFINICI ÓN . El rayo AB es el siguiente conjunto de puntos sobre la lı́nea AB:
aquellos puntos que pertenecen al segmento AB y todos los puntos
−→
C tales que B está entre A y C. Se dice que el rayo AB emana de A
←→
y es parte de la lı́nea AB.

C
1
B
A

−→
Rayo AB

−→ −→
D EFINICI ÓN . Los rayos AB y AC son opuestos si son distintos, emanan del mis-
←→ ←→
mo punto A y son parte de la misma lı́nea AB=AC.

 B A C
-
Rayos opuestos

D EFINICI ÓN . Un ángulo con vértice A es un punto A junto con dos rayos no
−→ −→
opuestos AB y AC (llamados las caras del ángulo) que emanan del
punto A.

C *

B
q
Ángulo con vértice A

Este ángulo será denotado por ^A, ^BAC o ^CAB.


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−→
D EFINICI ÓN . Si dos ángulo ^−→
BAD y ^CAD
−→
tienen una cara común AD, y las
otras dos caras AB y AC son rayos opuestos, se dice que los ángulos
son suplementarios.


D

 B A C
-
Ángulos suplementarios

D EFINICI ÓN . Un ángulo ^BAD se dice que es un ángulo recto si tiene un ángulo
suplementario con el que es congruente.

6
D

 -
B A C

Ángulos rectos

Observemos cómo ha sido posible definir el concepto de ángulo recto sin hacer
referencia a los “grados”, utilizando solamente el término primitivo de congruen-
cia de ángulos. Posteriormente veremos cómo se puede introducir el concepto de
grado, aunque seguramente lo consideremos innecesario, ya que todos tenemos
una idea bastante precisa.

P OSTULADO IV. Todos los ángulos rectos son congruentes entre sı́.

Este postulado expresa una cierta clase de homogeneidad: por muy alejados
y separados que estén dos ángulos rectos, siempre tendrán el “mismo tamaño”.
El postulado proporciona, por tanto, un método estándar para medir ángulos.
Por el contrario, no existe una forma estándar de medir longitudes en la geome-
trı́a euclı́dea. Las unidades de longitud (un codo, un pie, un metro, etc.) son
elegidas arbitrariamente. Una de las propiedades mas destacables de la geo-
metrı́a hiperbólica, que describiremos más adelante, es que admite una manera
estándar de medir, es decir, existe una unidad de longitud natural.

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2.3. EL POSTULADO DE LAS PARALELAS

Los primeros cuatro postulados de Euclides siempre fueron aceptados por los
matemáticos. El quinto postulado, o postulado de las paralelas, fue desde el
principio fuente de controversias, que se extendieron en el tiempo hasta el siglo
XIX. De hecho, los intentos por proponer nuevos postulados alternativos fueron
el germen del nacimiento de las nuevas geometrı́as.

Enunciaremos el quinto postulado en una formulación distinta de la original,


tal y como fue expuesto por Euclides en sus Elementos. La razón es que el
enunciado es mucho más simple y comprensible a primera vista, aunque es
equivalente. La versión que presentamos es quizás la más popular, y se debe al
fı́sico y matemático escocés John Playfair (–), aunque esta alternativa
ya habı́a sido avanzada por Proclo en el siglo V. Una de las definiciones más
importantes de nuestro acercamiento a la geometrı́a euclı́dea es la siguiente.

D EFINICI ÓN . Dos lı́nea l y m son paralelas si no se cortan, es decir, si no existe


ningún punto que esté sobre las dos lı́nea. Denotaremos este hecho
por l||m.

Observemos que no se ha dicho que las lı́neas son equidistantes, es decir, que
la distancia entre las lı́neas es siempre la misma. Seguramente, si hiciésemos
un dibujo de dos lı́neas paralelas obtendrı́amos esa impresión; por eso es con-
veniente evitar en lo posible la realización de dibujos para las demostraciones
rigurosas, ya que nos pueden inducir a utilizar propiedades que no han sido
previamente deducidas, y que no están en las definiciones establecidas. Por otra
parte, y como consecuencia de este razonamiento, tampoco serı́a conveniente
que ahora pensase que las lı́neas paralelas no son equidistantes. Debemos limi-
tarnos a utilizar lo definido y lo demostrado, y evitar los juicios de valor.

P OSTULADO V. Para toda lı́nea l y para todo punto P que no está sobre l, existe
una única lı́nea m a través de P que es paralela a l.

 P
- m
 - l

Las lı́neas l y m son paralelas

Existen otros muchos enunciados equivalentes al postulado anterior. Algu-

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nas otras alternativas que han sido propuestas o tácitamente utilizadas durante
años son las siguientes:

(1) Existe un par de rectas en que todos los puntos de una se encuentran a la
misma distancia de la otra.

(2) Existe un par de triángulos no congruentes semejantes.

(3) Si en un cuadrilátero un par de lados opuestos son iguales y los ángulos


adyacentes al tercer lado son rectos, entonces los otros dos ángulos tam-
bién son rectos.

(4) Si en un cuadrilátero tres ángulos son rectos, entonces el cuarto también


es recto.

(5) Existe al menos un triángulo en el que la suma de sus tres ángulos es igual
a dos rectos.

(6) Por un punto situado dentro de un ángulo menor que 60o puede siempre
trazarse una recta que corte a ambos lados del ángulo.

(7) Una circunferencia puede hacerse pasar por tres puntos no colineales cua-
lesquiera.

(8) No hay lı́mite superior al área de un triángulo.

¿Por qué debe ser el quinto postulado tan controvertido? Puede parecer un
enunciado “obvio”, quizás porque estamos habituados a pensar en términos eu-
clı́deos. Sin embargo, si consideramos los axiomas de la geometrı́a como abs-
tracciones, podemos encontrar diferencia entre este postulado y los demás. Los
dos primeros postulados son abstracciones de nuestra experiencia dibujando
con una regla, mientras que nuestra experiencia con el compás motiva el tercer
postulado. El cuarto postulado, quizás más extraño, también surge de nuestra
experiencia con el transportador de ángulos (donde la suma de ángulos suple-
mentarios es 180o ).

El quinto postulado es diferente porque no puede ser comprobado empı́rica-


mente, ya que sólo podemos dibujar segmentos (lı́neas finitas) y no las lı́neas
en su totalidad. Si prolongamos dos lı́neas y se cortan, podemos afirmar que no
son paralelas; sin embargo, si los segmentos no se cortan, podemos prolongarlos
más y más, pero si no encontramos un punto de corte, nunca estaremos seguros
de que dicho punto de corte no existe. El único recurso es demostrar el parale-
lismo utilizando un razonamiento indirecto, por medio de criterios distintos de
la propia definición.

15
2.4. I NTENTOS DE DEMOSTRACI ÓN DEL QUINTO POSTULADO

Los intentos por deducir el postulado de las paralelas como un teorema a partir
de los restantes, tuvo ocupados a los geómetras por más de dos mil años, culmi-
nando, como veremos, en algunos de los desarrollos de más largo alcance de las
matemáticas modernas. Muchas “demostraciones” del postulado fueron ofreci-
das, pero con la misma velocidad, más o menos tarde, se descubrı́a que cada
una de ellas se basaba en una suposición tácita equivalente al propio postulado,
violando la regla lógica que impide el razonamiento circular. Veamos algunos
intentos, fallidos naturalmente.

2.4.1. P ROCLO

Uno de los intentos conocidos más antiguos se debe a Proclo. Su razonamiento


fue el siguiente.

Y
 P X
- m

Y
jn
 - l
Q Z

Sean dos lı́neas paralelas l y m y supongamos que la lı́nea n corta a m en P .


Vamos a demostrar que n corta también a l. Sea Q el punto de corte de l con la
←→
perpendicular que pasa por P . Si n coincide con P Q entonces n corta a l en Q.
−→ −→ −→
En otro caso, existe un rayo P Y de n entre P Q y una rayo P X de m. Tomemos X
como el punto de intersección entre la recta m y su perpendicular por el punto
Y . Conforme el punto Y se va alejando de P , el segmento XY va aumentando
indefinidamente de longitud, de forma que eventualmente serı́a más grande que
el segmento P Q. Por tanto, Y debe quedar en la otra cara de l, y por tanto n
corta a l.

En el párrafo anterior está la clave del razonamiento de Proclo, ya que en-


vuelve los conceptos de movimiento y continuidad. Todos los pasos de la de-
mostración son correctos, pero la conclusión no es cierta. La respuesta es que
una sucesión estrictamente creciente de términos positivos puede estar acotada
superiormente. Por ejemplo, an = n/(n + 1).

16
El error puede entenderse mejor si analizamos el paso previo a la conclusión.
Podemos decir que (1) los puntos X, Y y Z son colineales, y (2) los segmentos
XZ y P Q son congruentes. Por tanto, cuando XZ sea más grande que P Q,
entonces XY será también más grande que XZ, por lo que el punto Y estará en
el otro lado de l. La conclusión se sigue de (1) y (2). El gran problema es que las
afirmaciones (1) y (2) no se han justificado adecuadamente.

Este análisis de la demostración de la prueba de Proclo ilustra la necesidad


de tener sumo cuidado cuando pensamos en lı́neas paralelas. Probablemente,
cuando hablamos de lı́neas paralelas nos imaginamos los railes de una vı́a, con
las traviesas perpendiculares a ambos railes y todas ellas de igual longitud. Sin
embargo, sin el postulado de las paralelas sólo podemos decir, usando la defini-
ción, que dos lı́neas paralelas no tienen ningún punto en común. No podemos
afirmar que son siempre equidistantes ni siquiera que tienen una perpendicular
común.

2.4.2. S ACCHERI

No fue hasta  cuando la primera investigación cientı́fica del postulado de las
paralelas fue publicada. En dicho año, Girolamo Saccheri (-) publicó
una pequeña obra titulada Euclides ab omni noevo vindicatus (Euclides liberado
de toda falla). Saccheri demostró fácilmente, como lo puede hacer un alumno
aventajado de secundaria, que si en un cuadrilátero ABCD, los ángulos A y
B son rectos, y los lados AD y BC son iguales, entonces los lados D y C son
iguales.

D C

= =

A B

Cuadrilátero de Saccheri

En consecuencia tenemos tres posibilidades: los ángulos D y C son iguales y


agudos, iguales y rectos, o iguales y obtusos. Estas tres hipótesis fueron deno-
minadas por Saccheri la hipótesis del ángulo agudo, la hipótesis del ángulo recto
y la hipótesis del ángulo obtuso. Su objetivo era utilizar el método de reducción

17
al absurdo para descartar las hipótesis de los ángulos agudo y obtuso. Sacche-
ri eliminó fácilmente la hipótesis del ángulo obtuso, pero no pudo destruir la
hipótesis del ángulo agudo. Después de obtener concienzudamente muchos de
los teoremas hoy clásicos de la geometrı́a no euclı́dea, Saccheri obtuvo incorrec-
tamente una contradicción no convincente. En palabras de Saccheri:

La hipótesis del ángulo agudo es absolutamente falsa, ya que es repugnante


a la naturaleza de la lı́nea recta.

Saccheri se comportó como el hombre que descubre un diamante extraordina-


rio y, incapaz de creérselo, anuncia que es cristal. Aunque él no lo reconoció,
Saccheri descubrió la geometrı́a no euclı́dea.

2.4.3. L AMBER T

El matemático alemán Johann Heinrich Lambert (–) escribió, treinta


años después de la publicación de Saccheri, una investigación semejante titu-
lada Die Theorie der Parallellinien (La teorı́a de las paralelas) que, inexplicable-
mente, no se publicó hasta once años después de su muerte. Lambert eligió un
cuadrilátero que contenı́a tres ángulos rectos (la mitad de un cuadrilátero de
Saccheri) como su figura, y consideró las tres posibles hipótesis para el cuarto
ángulo: agudo, recto u obtuso.

D C

A B

Cuadrilátero de Lambert

Como Saccheri, Lambert dedujo numerosos resultados de geometrı́a no eu-


clı́dea a partir de la hipótesis del ángulo agudo, pero a diferencia de Sacche-
ri, nunca dijo que habı́a encontrado una contradicción. Demostró que en las
tres hipótesis, la suma de los ángulos de un triángulo es menor, igual o mayor
que dos ángulos rectos, respectivamente, y que el defecto o exceso (según la
hipótesis) es proporcional al área del triángulo. Eliminó la hipótesis del ángulo
obtuvo de la misma forma que Saccheri, pero sus conclusiones sobre la hipótesis

18
del ángulo agudo fueron indefinidas e insatisfactorias, lo que fue el motivo de
que este trabajo no fuera publicado en vida del autor.

2.4.4. L EGENDRE

El francés Adrien Marie Legendre (–) fue uno de los mejores matemáti-
cos de su época, contribuyendo con importantes descubrimientos en muchas
ramas de las matemáticas. Tan obsesionado estuvo intentando encontrar una
demostración, que durante 29 años estuvo publicando una demostración tras
otra en las diferentes ediciones de su libro Éléments de Géométrie (Elementos de
geometrı́a). No obstante, Legendre es mejor conocido por el método de mı́nimos
cuadrados en estadı́stica, la ley de reciprocidad en teorı́a de números y los po-
linomios de Legendre en las ecuaciones diferenciales. El estilo simple y directo
de sus demostraciones, que se difundió mucho debido a su aparición en sus
Elementos, y su enorme prestigio en el mundo de las matemáticas, generó un
entusiasta interés popular en el problema del postulado de las paralelas. Anali-
cemos uno de sus intentos.

n
I
 P
- m

R
R0

 B
- l
A Q

Sea P un punto que no está sobre la lı́nea l. Tracemos la perpendicular P Q


de P a l, y sea m la recta perpendicular a P Q que pasa por P . Entonces m es
paralela a l, ya que tienen una perpendicular común. Sea n cualquier otra recta
que pasa por P , distinta de m y de P Q. Debemos probar que n corta a l. Sea
−→ −→
P R un rayo de n entre P Q y un rayo de m emanando de P . Existe un punto R0
−→
en la cara opuesta de P Q donde está R tal que ^QP R0 ∼ = ^QP R. Entonces el
punto Q está en el interior de ^RP R . Como la lı́nea l pasa a través del punto
0

Q, interior a ^RP R0 , l debe cortar una de las caras del ángulo. Si l corta la cara
−→ −→
P R, entonces l corta a n. Supongamos que l corta la cara P R0 en el punto A. Sea
−→
= P B. Entonces M P QA ∼
B el único punto en la cara P R tal que P A ∼ =M P QB; en
consecuencia, ^P QB es un ángulo recto, de forma que B está en l (y en n).

19
¿Cómo comprobar que la demostración es correcta? Habrı́a que justificar
cada paso, definiendo todos los términos con sumo cuidado. Por ejemplo, ha-
brı́a que definir qué se entiende por lı́neas perpendiculares, pues si no, ¿cómo
se puede justificar que l y m son paralelas únicamente porque tienen una per-
pendicular común? Quizás habrı́a que demostrar esto como un resultado in-
dependiente. Tendrı́amos que justificar el criterio de congruencia de triángulos
utilizado al final. Habrı́a que definir qué se entiende por el interior de un ángulo,
y probar que una lı́nea a través del interior de un ángulo debe cortar a una de
sus caras. En todos estos pasos habrı́a que estar seguros, además, de que sólo
se usan los primero cuatro postulados, y no el quinto o alguna de las formula-
ciones equivalentes.

2.5. C ONCLUSIONES

No nos debe extrañar que no se pudiese obtener una contradicción de la hipóte-


sis del ángulo agudo, ya que como veremos a continuación, posteriormente se
demostró que la geometrı́a desarrollada con esta hipótesis es tan consistente y
compatible como la euclı́dea; es más, si la geometrı́a hiperbólica (que es como se
denomina a la geometrı́a obtenida con la hipótesis mencionada) tuviese alguna
contradicción y fuese inconsistente, también lo serı́a la geometrı́a euclı́dea. En
consecuencia, el postulado de las paralelas es independiente del resto de los
postulados y, por tanto, no puede deducirse de ellos.

Los primeros en sospechar esta posibilidad fueron los matemáticos Karl Frie-
drich Gauss (-), Janos Bolyai (-) y Nicolai Ivanovitch Lo-
bachevski (-). El planteamiento del problema que hicieron estos ma-
temáticos iba en la lı́nea de John Playfair, considerando tres posibilidades: por
un punto que no esté en una recta pueden trazarse más de una, o únicamente
una, o ninguna paralela a otra dada, hipótesis que son equivalentes a las hipóte-
sis de los ángulos agudo, recto y obtuso, respectivamente. El desarrollo de la
primera hipótesis condujo a estos matemáticos al descubrimiento de la geome-
trı́a no euclı́dea.

20
3. L A GEOMETR ÍA HIPERB ÓLICA

¿Qué es la geometrı́a no euclı́dea? Técnicamente hablando, podemos decir que


cualquier geometrı́a distinta de la geometrı́a de Euclides, y ciertamente pueden
ponerse muchos ejemplos de tales geometrı́as. Sin embargo, nosotros vamos a
restringirnos a la geometrı́a descubierta por Gauss, Bolyai y Lobachevski, de-
nominada geometrı́a hiperbólica. Ésta es, por definición, la geometrı́a que se
obtiene al reemplazar, en la geometrı́a euclı́dea, el quinto postulado por su ne-
gación, que denominaremos el “axioma hiperbólico”.

A XIOMA HIPERB ÓLICO . Existe una lı́nea l y un punto P , que no está sobre l, tales
que hay al menos dos rectas distintas que pasan por P y
son paralelas a l.

3.1. B OLYAI

Janos Bolyai (-) fue educado para el ejército, llegando a ser oficial del
cuerpo de ingenieros militares del ejército húngaro. Su padre Wolfgang pasó
una gran parte de su vida tratando de demostrar el postulado de las paralelas,
y sabiendo que su hijo Janos estaba también preocupado por ese problema,
intentó en vano disuadirle:

Por amor de Dios, te ruego que abandones. Témele más que a las pasiones
sensuales, porque él también ocupará todo tu tiempo, y te privará de la salud,
de la paz mental, y de la felicidad en la vida.

Janos continuó trabajando y en  llegó a la conclusión que habı́a llegado


Lobachevski unos pocos años antes. Cuando anunció privadamente sus descu-
brimientos en geometrı́a no euclı́dea, su padre le escribió:

Me parece aconsejable, si has obtenido una solución al problema, que, por dos
razones, su publicación debe ser acelerada: en primer lugar, porque las ideas
pasan fácilmente de uno a otro, que las puede publicar; en segundo lugar, por-
que parece ser que muchas cosas tienen una época en la cual son descubiertas
en muchos lugares simultáneamente, igual que las violetas surgen por todas
partes en primavera.

Janos Bolyai publicó sus descubrimientos en un apéndice de 26 páginas en un


libro de su padre, Tentamen (). Su padre envió una copia del libro a su
amigo Gauss, indiscutiblemente el matemático más famoso de la época. Wolf-
gang fue amigo ı́ntimo de Gauss durante 35años, desde cuando ambos eran

21
estudiantes en Gotinga. Después del regreso a Hungrı́a de Wolfgang, mantuvo
con Gauss una correspondencia ı́ntima, y cuando el propio Wolfgang envió a
Gauss su propio intento de probar el postulado de las paralelas, Gauss le indicó
delicadamente el fatal error.

Figura 1: Retrato de Bolyai que aparece en un sello del Servicio de Correos


Húngaro en el centenario de su muerte.

Janos tenı́a trece años cuando ya dominaba el cálculo diferencial e integral.


Su padre le escribió a Gauss dándole cuenta de los prodigios de su hijo e in-
tentando que Gauss lo acogiese en su casa como aprendiz de matemáticas. Sin
embargo, Gauss nunca le contestó, quizás porque ya tenı́a suficientes proble-
mas con su propio hijo Eugene, que se habı́a marchado de casa. Quince años
después, cuando Wolfgang le envió el Tentamen, Janos esperaba que Gauss hi-
ciera público este descubrimiento. Por tanto, se puede imaginar la decepción
que Janos tuvo que sentir cuando leyó la siguiente carta de Gauss a su padre:

Si comienzo diciendo que nunca alabaré el trabajo, te quedarás sorprendido


de momento; pero no puedo hacer otra cosa. Alabar el trabajo serı́a alabarme
a mı́ mismo, ya que el contenido del trabajo, el camino que tu hijo ha seguido,
los resultados que ha obtenido, coinciden casi exactamente con mis propias
meditaciones, que han ocupado mi mente en los últimos treinta años. Me
encuentro sorprendido en extremo.
Mi intención era, en relación con mi propio trabajo, del cual se ha publicado
muy poco, no hacerlo público durante mi vida. La mayorı́a no tiene la lucidez
para entender nuestras conclusiones y sólo he encontrado unos pocos que han
recibido con interés lo que les he contado. Para comprender estas cosas, uno
debe tener una percepción entusiasta de lo que es necesario, y en este punto la
mayorı́a están bastante confundidos. Por otra parte, tenı́a intención de escribir
un artı́culo,de forma que las ideas no se perdiesen conmigo.
De modo que estoy gratamente sorprendido de no hacer este esfuerzo, y estoy
encantado de que sea el hijo de mi viejo amigo quien me haya suplantado de

22
un modo tan sorprendente.

A pesar de la última frase de Gauss, Janos quedó totalmente decepcionado y


desilusionado con la respuesta del gran matemático; incluso imaginó que su
padre habı́a informado secretamente a Gauss de sus resultados y que Gauss
trataba ahora de apropiarse de ellos. Como hombre de temperamento fuerte,
que habı́a participado y vencido en trece duelos consecutivos, Janos cayó en
una profunda depresión mental y nunca más volvió a publicar sus resultados.
En , escribe:

En mi opinión, y como estoy persuadido, en la opinión de los que juzguen sin


prejuicios, todas las razones esgrimidas por Gauss para explicar por qué nun-
ca publicó nada en su vida sobre este tema son insuficientes; porque en la
ciencia, como en la vida diaria, es necesario clarificar las cosas de interés ge-
neral que todavı́a están ambiguas, ası́ como despertar, acrecentar y promover
el sentido perdido de la verdad. ¡Ay!, para gran detrimento de la humanidad,
sólo unos pocos tienen aptitudes para las matemáticas; por tal motivo Gauss,
para ser coherente, deberı́a haber mantenido una gran parte de su gran tra-
bajo para sı́ mismo. Es un hecho que,entre los matemáticos,e incluso entre
personas célebres, existen, desafortunadamente, mucha gente superficial, pe-
ro esto no es una razón para que un hombre sensible escriba solamente cosas
superficiales y mediocres, dejando que la ciencia entre en un estado letárgico.
Tal suposición no es natural, por lo que considero ciertamente incorrecto que
Gauss, en lugar de reconocer honesta y definitivamente el gran trabajo del
Apéndice y del Tentamen, y en lugar de expresar su gran alegrı́a e interés
y tratar de preparar una apropiada recepción para la buena causa, evitando
todo esto, él descansa contento con piadosos deseos y quejas acerca de la
ausencia de una civilización adecuada. Ciertamente, no es esta la actitud que
llamamos vida, trabajo y mérito.

Bolyai estaba frecuentemente aquejado de fiebres, lo que le impedı́a trabajar,


y en  comenzó a recibir una pensión del ejército. Aunque nunca publicó
más que las escasas páginas del Apéndice del Tentamen de su padre, dejó es-
critas más de 20.000 páginas de manuscritos de trabajos matemáticos. Estos
manuscritos se encuentran en la biblioteca Bolyai-Teleki en Tirgu-Mures.

3.2. G AUSS

Karl-Friedrich Gauss (-) nació en Gotinga el 30 de abril. Sin ayuda de


ningún tipo, Gauss aprendió a calcular antes de hablar. A los tres años corrigió
un error en la paga de los obreros de su padre, y por sı́ solo estudió y profun-
dizó la aritmética. A los ocho años mostró un genio precoz con ocasión de un

23
problema propuesto por su profesor de la escuela elemental: encontrar la suma
de los cien primeros números naturales. Gauss sumó casi instantáneamente
los enteros al darse cuenta que eran 50 parejas de números que sumaban 101.
El profesor tuvo la sabidurı́a de procurarle libros de aritmética para que Gauss
prosiguiera su aprendizaje.

A los once años Gauss conoció a Martin Bartels, entonces profesor ayudante
de la escuela y más tarde profesor de Lovachevski. Bartels habló de él al duque
de Brunswick, quien lo llevó a estudiar a sus expensas al Brunswick Collegium
Carolinum. En la academia Gauss descubrió la ley de Bode, el teorema del bino-
mio y la media aritmético-geométrica, ası́ como la ley de reciprocidad cuadrática
y el teorema de los números primos. En  Gauss dejó Brunswick y se marchó
a la Universidad de Gotinga. El profesor de Gauss era Kaestner, a quien Gauss
ridiculizaba frecuentemente. Su único amigo conocido entre los estudiantes fue
Farkas Bolyai, a quien conoció en  y con quien mantuvo correspondencia
durante muchos años.

En marzo de  obtiene la construcción del polı́gono de 17 lados por me-


dio de la regla y el compás, y desde ese dı́a consigna la primera anotación en
su célebre diario matemático en el que durante dieciocho años inscribirá 146
enunciados matemáticos breves de los resultados de sus trabajos. Este diario
no fue encontrado hasta , y su contenido fue publicado por primera vez por
Felix Klein en .

En , Gauss vuelve a Brunswick para continuar allı́ sus trabajos en so-
litario. Al año siguiente obtiene el doctorado por la Universidad de Helmsted
bajo la dirección de Johann Friedrich Pfaff. Su tesis de doctorado contiene
una demostración del teorema fundamental del álgebra, es decir, que toda ecua-
ción polinómica p(x) = 0 con coeficientes reales o imaginarios posee al menos
una raı́z. En , Gauss escribe y publica su gran tratado titulado Disquisitio-
nes aritmeticae, en el que presenta un resumen de los trabajos aislados de sus
predecesores, da soluciones a las cuestiones más difı́ciles, formula conceptos y
cuestiones que indicarán, al menos durante un siglo, las lı́neas maestras de la
investigación en teorı́a de números.

En junio de , Zach, un astrónomo a quien Gauss habı́a conocido dos o


tres años antes, publica las posiciones orbitales de Ceres, un nuevo “pequeño
planeta” que habı́a sido descubierto por el observador italiano Giuseppe Piazzi
en enero. Desafortunadamente, Piazzi sólo pudo observar nueve grados de su
órbita antes de que desapareciera detrás del Sol. Zach publicó diversas predic-
ciones de su posición, incluyendo una de Gauss que diferı́a bastante del resto.
Cuando Ceres fue redescubierto por Zach en diciembre, estaba exactamente

24
Figura 2: Gauss en 

donde Gauss habı́a predicho. Aunque Gauss no descubrió sus métodos en esa
época, utilizó una teorı́a orbital de los planetas fundamentada en la elipse y
recurrió a métodos numéricos basados en el método de mı́nimos cuadrados. Es-
ta hazaño coincide con el comienzo de sus investigaciones astronómicas, que
absorverán una buena parte de sus energı́as durante casi veinte años.

En  Gauss es nombrado profesor de astronomı́a y director del observa-


torio de Gotinga, donde permaneció el resto de su vida. Sus trabajos de astro-
nomı́a le lleva´ron a publicar su Theoria motus corporum coelestium in sectionibus
conicis solem ambientium (), en el cual Gauss desarrolla sistemáticamente
su método del cálculo orbital. En  nace su tercer hijo, que sobrevive corto
tiempo, y de las secuelas de este nacimiento muere su mujer, con la que se habı́a
casado en . Estos dos acontecimientos sumieron a Gauss en una profunda
soledad que nunca fue capaz de superar.

Durante los primeros años en Gotinga, Gauss realiza estudios y lleva a cabo
investigaciones en diversos frentes, a la vez que redacta numerosas memorias:
Disquisitiones generales circa seriem infinitam, un primer estudio riguroso de
las series y la introducción de las funciones hipergeométricas (); Methodus
nova integralium valores per approximationem inveniendi, una contribución im-
portante a la aproximación de las integrales y Bestimmung der Genauigkeit der
Beobachtungen, uno de los primeros análisis de los estimadores estadı́sticos
(); trabajos en astronomı́a, inspirados por su estudio del planeta Palas y
una memoria notable sobre la determinación de la atracción de un planeta a su
órbita, Theoria attractionis corporum sphaeroidicorum ellipticorum homogeneorum
methodus nova tractata.

En  Gauss ganó el Premio de la Universidad de Copenhagen con su Theo-

25
Figura 3: Gauss en 

ria attractionis..., junto con la idea de aplicar una superficie en otra de tal forma
que ambas sean similar localmente. Este trabajo fue publicado en  y dio ori-
gen a su publicación Untersuchungen über Gegenstände der Höheren Geodäsie
( y ). El trabajo Theoria combinationis observationum erroribus minimis
obnoxiae (), junto con su suplemento de , se dedicó a la estadı́stica ma-
temática, en particular al método de los mı́nimos cuadrados.

La publicación, en , de su Disquisitiones circa generales superficies curvas


supone una contribución definitiva de la geometrı́a diferencial de superficies en
el espacio de tres dimensiones, constituyendo esencialmente la primera etapa
en el desarrollo de la geometrı́a de Riemann. Gauss emprende un estudio de las
superficies, demostrando, en particular, que si dos superficies son isométricas
el producto de los dos radios de curvatura principales es el mismo en dos puntos
correspondientes (teorema egregium).

En su memoria de , Gauss trata también el problema de determinar las


geodésicas sobre las superficies. Gauss consigue demostrar un célebre teorema
sobre la curvatura de un triángulo cuyos lados son geodésicas. Determina que
la curvatura total de un triángulo geodésico de lados abc viene dada por
Z Z
Kds = a + b + c − π

Sus trabajos en geometrı́a diferencial demuestran que el estudio de la geometrı́a


de una superficie puede hacerse concentrándonos esencialmente en la superficie
misma. Ası́, las “lı́neas rectas” sobre la superficie son las geodésicas y, por
consiguiente, la geometrı́a de la superficie es no euclı́dea.

Durante los primeros años Gotinga, Gauss habı́a estudiado la posibilidad


de la existencia de una geometrı́a no euclı́dea. Convencido de la ineficacia de

26
las diversas tentativas anteriores para demostrar el postulado de las paralelas,
Gauss acepta cada vez más la idea de que debe abandonar los caminos trillados y
elaborar una nueva geometrı́a. A partir de  desarrolla esta nueva geometrı́a,
llamada sucesivamente antieuclı́dea, geometrı́a astral y, por fin, geometrı́a no
euclı́dea. En  escribe un ensayo sobre las lı́neas paralelas, y en una carta
dirigida a H.K. Schumaker le dice:

Después de haber meditado durante casi cuarenta años sin escribir nada dors
me he tomado la molestia al menos de poner por escrito algunas de mis ideas,
con el fin de que no desaparezcan conmigo.

Este mismo, Gauss conoce los trabajos de Janos Bolyai, a través de un libro
que le envı́a su padre, y en una carta dirigida a éste, le comunica sus propios
trabajos sobre el tema y reivindica la propiedad de sus descubrimientos:

Si digo que soy incapaz de elogiar este estudio, quizás le extrañe. Pero no
puede ser de otra manera, porque ello equivaldrı́a a alabar mis propios tra-
bajos. En efecto, el enfoque preconizado por vuestro hijo y los resultados que
ha obtenido coinciden casi enteramente con las ideas que han ocupado mi
espı́ritu desde hace 30 o 35 años. No tengo la intención de publicar estas
meditaciones durante mi vida, pero he decidido escribirlas para que puedan
conservarse. Es, en consecuencia, una sorpresa agradable para mı́ ahorrarme
este trabajo, y me llena de alegrı́a el pensamiento de que es precisamente el
hijo de mi amigo de siempre el que me ha suplantado de forma tan notable. . .

En , Wilhelm Weber llega a Gotinga como profesor de fı́sica, ocupando


el puesto de Tobias Mayer. Gauss habı́a conocido a Weber en  y apoyó este
nombramiento. Gauss habı́a trabajado en fı́sica antes de , publicando Uber
ein neues allgemeines Grundgesetz der Mechanik y Principia generalia theoriae
figurae fluidorum in statu aequilibrii which discussed forces of attraction. Estos
trabajos estaban basados en la teorı́a del potencial de Gauss, de gran importan-
cia en sus investigaciones en fı́sica. Gauss pensaba que su teorı́a del potencial
y su método de los mı́nimos cuadrados proporcionaban una relación vital entre
la ciencia y la naturaleza.

En , Gauss y Weber comenzaron a estudiar la teorı́a del magtesimo te-


rrestre, después de que Alexander von Humboldt intentase obtener la ayuda
de Gauss para construir una red de puntos de observación magnéticos alrededor
de la Tierra. Gauss se interesó por este tema, y publicó tres importantes traba-
jos: Intensitas vis magneticae terrestris ad mensuram absolutam revocata (),
Allgemeine Theorie des Erdmagnetismus () y Allgemeine Lehrsätze in Bezie-
hung auf die im verkehrten Verhältnisse des Quadrats der Entfernung wirkenden
Anziehungs- und Abstossungskräfte ().

27
Figura 4: Gauss en 

En , Weber fue forzado a abandonar Gontinga cuando se vio envuelto en


una disputa polı́tica, y desde entonces la actividad de Gauss decreció. Aunque
parece ser que siguió trabajando con asiduidad, no se animaba a publicar los
resultados que obtenı́a. Algunas veces se sintió muy complacido por los avances
realizados por otros matemáticos, especialmente por Eisenstein y Lovachevs-
ky.

Después de , el estado de su corazón se deterioró rápidamente y debió re-


ducir considerablemente sus actividades. En  Gauss aprobó la tesis doctoral
de Riemann sobre los fundamentos del análisis complejo y en  asiste feliz a
la lección inaugural de Riemann en Gotinga. Su salud se deterioró lentamente y
murió en la cama el 23 de febrero de .

Figura 5: Gauss en su madurez

Dos de los últimos estudiantes de doctorado de Gauss fueron Moritz Cantor


y Dedekind, que describió a su tutor con las siguientes palabras:

28
. . . usualmente se sentaba en una actitud confortable, con la mirada baja, lige-
ramente inmóvil y con las manos sobre su regazo. Hablaba bastante libremen-
te, con mucha claridad, de forma simple y llana: pero cuando querı́a destacar
un nuevo punto de vista. . . entonces levantaba su cabeza, se volvı́a hacia al-
guien de los que estaban sentados a su lado y lo miraba fijamente, con ojos
penetrantes, mientras duraba su alocución. Si procedı́a a realizar una expli-
cación acerca de los principios de desarrollo de unas fórmulas matemáticas,
entonces se levantaba y, con una postura muy erguida, escribı́a en una piza-
rra detrás de él con su particular y esmerada escritura: siempre procuraba
escribir ordenadamente para utilizar el menor espacio.

3.3. L OBACHEVSKI

Nicolai Ivanovich Lobachevski (-), fue hijo de un gobernador oficial


que murió cuando Lobachevski sólo tenı́a 7 años. Alumno de Johann Martin
Bertels (-), fue amigo y correspondiente de Gauss, y llegó a ser profesor
de la Universidad de Kazán a la edad de veintiún años. De  a  fue rector
de esa universidad, donde permaneció, como profesor y administrador, hasta el
final de sus dı́as, a pesar del hecho de que la escasa apreciación de su trabajo le
entristeció en sus últimos años. Lobachevski recibió una gran formación en las
ideas geométricas, donde las fronteras y las direcciones de investigación eran
controvertidas.

Los revolucionarios puntos de vistas de Lobachevski no son fruto de una re-


pentina inspiración. En un esbozo de geometrı́a que elaboró en , probable-
mente para usar en clase, Lobachevski decı́a en relación con el postulado de la
paralelas que “no se habı́a descubierto ninguna demostración rigurosas de esta
verdad”. Aparentemente, por esa época Lobachevski no excluı́a la posibilidad de
que una prueba pudiera todavı́a ser descubierta.

En  sometió a juicio de sus colegas un primer resumen de su nueva


geometrı́a, que él llamaba “geometrı́a imaginaria”, cuyo fundamento reposaba
en el rechazo del postulado de las paralelas y en la hipótesis de que la suma
de los ángulos de un triángulo es menor que dos rectos. Lobachevski estableció
los principios de esta nueva geometrı́a en dos memorias publicadas en la revista
cientı́fica de Kazán y en una tercera publicación en el Journal für Mathematik
entre  y . Su trabajo de  atrajo poco la atención cuando apareció,
fundamentalmente porque apareció en ruso, y los rusos que lo leyeron fueron
muy crı́ticos con él.

Lobacheski cambió abiertamente la doctrina kantiana de que el espacio es


una intuición subjetiva. En  escribı́a:

29
Figura 6: Grabado de Lobachevski (alrededor de )

El poco éxito de los intentos realizados desde Euclides me han hecho sospe-
char que la verdad no está contenida sólo en los datos, y que para estable-
cerla es necesario la ayuda de experimentos, por ejemplo, las observaciones
astronómicas, como se realiza en otras leyes de la naturaleza.

Deseoso de dar a conocer mejor su geometrı́a y difundirla entre los geómetras


occidentales, escribió Géométrie imaginaire (Geometrı́a imaginaria), que apareció
en la revista de Crelle en , y la otra en aleman, cuyo tı́tulo es Geometrische
Untersuchungen sur Theorie der Parallelinien (Investigaciones geométricas sobre
la teorı́a de las paralelas), publicada en . Gauss comprendió y apreció la
nueva geometrı́a de Lobachevski pero, una vez más, no le dió públicamente su
aprobación. Estas es una de las razones por las que la nueva geometrı́a se fue
conociendo muy lentamente. Lobachevski intentó de nuevo dar a conocer sus
investigaciones geométricas publicando una nueva exposición de su geometrı́a
con el tı́tulo Pangéométrie, o compendio de geometrı́a fundada en un teorı́a ge-
neral de las paralelas (), cuando estaba completamente ciego.

Gauss, Bolyai y Lobachevski se dieron cuenta de que el postulado de las pa-


ralelas no podı́a ser demostrado a partir de los axiomas de la geometrı́a euclı́dea,
y que era pues lógicamente concebible adoptar una proposición contradictoria y
desarrollar una nueva geometrı́a consecuente y coherente naturalmente a partir
de esos axiomas. El contenido técnico presentado por los co-inventores de esta
nueva geometrı́a es prácticamente el mismo, y está perfectamente desarrollado
en la memoria de Lobachevski del año .

Después de haber hecho una breve exposición de sus investigaciones ante-


riores, Lobachevski establece una lista de 15 teoremas de geometrı́a cuya com-
prensión juzga esencial antes de abordar la hipótesis que rechaza el postulado

30
de las paralelas de Euclides. A continuación afirma que todas las rectas del
plano que salen de un mismo punto pueden dividirse, con respecto a una rec-
ta dada BC, del mismo plano, en dos clases: las rectas que cortan a BC y las
que no la cortan. En esta segunda clase existen dos rectas que constituyen la
frontera entre las dos clases, y que se llaman “rectas paralelas”. Lobachevski
muestra que una recta conserva la caracterı́stica de paralelismo para todos sus
puntos y que la suma de los tres ángulos de un triángulo no puede exceder dos
rectos. Después añade otros teoremas, entre los que se puede citar el siguiente:
“Para todo ángulo dado α existe una recta p tal que π(p) = α”.

Lobachevski pasa a continuación a la geometrı́a esférica, demostrando diver-


sos teoremas relativos a los triángulos esféricos, a su superficie, e introduce en
particular la noción de lı́nea frontera como un cı́rculo de radio infinito.

Figura 7: Grabado de Lobachevski (alrededor de )

Lobachevski ha sido denominado “el gran emancipador” por E.T. Bell, según
el cual el nombre de Lobachevski deberı́a ser tan familiar a cualquierescolar
como lo son Miguel Angel o Napoleón. Desafortunadamente, Lobachevski no
fue muy apreciado en vida, hasta el punto que en  fue expulsado de la
Universidad de Kazán.

No serı́a hasta la muerte de Gauss en , cuando su correspondencia fue


publicada, que la comunidad matemática comenzara a considerar seriamente
las ideas no euclı́deas. Incluso en  Lewis Carroll hacı́a chistes sobre la
geometrı́a no euclı́dea. Algunos de los mejores matemáticos (Beltrami, Rie-
mann, Klein, Poincaré) extendieron y clarificaron las ideas de Lobachevski,
aplicándolas a otras ramas de las matemáticas. En , el matemático italia-
no Beltrami resolvió definitivamente el problema del axioma de las paralelas,
al probar que no era posible ninguna demostración del mismo. Demostró que
la geometrı́a no euclı́dea era tan consistente como la geometrı́a euclı́dea, de tal

31
forma que una de ellas no podı́a existir sin la otra.

3.4. A LGUNOS RESULTADOS HIPERB ÓLICOS

En esta sección vamos a enunciar algunos resultados que pueden probarse en


la geometrı́a hiperbólica, aunque nosotros no vamos a proporcionar ninguna
demostración.

P ROPOSICI ÓN . Existe un triángulo cuyos ángulos suman menos de 180o

T EOREMA . No existen los rectángulos y en todos los triángulos se satisface que


la suma de sus ángulos es menor que 180o .

C OROLARIO . En todos los cuadriláteros se satisface que la suma de sus ángulos


es menor que 360o .

T EOREMA . Si dos triángulos son similares entonces son congruentes.

En otras palabras, el resultado anterior no dice que en la geometrı́a hi-


perbólica es imposible escalar un triángulo (haciéndolo más grande o más pe-
queño) sin deformarlo. En consecuencia, no pueden existir las máquinas foto-
gráficas en un mundo hiperbólico.

T EOREMA . Si l y l0 son dos lı́neas paralelas distintas, entonces cualquier conjun-


to de puntos de l equidistantes de l0 tiene a lo más dos elementos.

El teorema nos dice que no puede haber más de dos puntos en l que si-
multáneamente sean equidistantes de l0 . Se puede presentar una de las dos
situaciones siguientes:

l
IC D
 :
A B B l
A
9
l0 C 0 A0
-
B 0 D0
 A0
-
B0
l0

T EOREMA . Si l y l0 son lı́neas paralelas para las cuales existe un par de puntos
A y B sobre l equidistantes de l0 , entonces l y l0 tienen un segmento
perpendicular común, que además es el segmento más corto entre l

32
y l0 .

T EOREMA . Si dos lı́neas l y l0 tienen un segmento perpendicular común M M 0 ,


entonces dichas lı́neas son paralelas, y el segmento M M 0 es único.
Además, si A y B son puntos en l tales que M es el punto medio del
segmento AB, entonces A y B equidistan de l0 .

T EOREMA . Para toda lı́nea l y todo punto P que no está sobre l, sea Q el punto
sobre l tal que P Q es el segmento perpendicular a l. Entonces exis-
−→ −→
ten dos únicos rayos P X y P X 0 , situados en caras opuestas de la
←→
lı́nea P Q, que no cortan a l y tienen la propiedad siguiente: un rayo
−→ −→
emanando de P corta a l si y sólo si está entre P X y P X 0 . Además,
←→
estos rayos lı́mite están situados simétricamente alrededor de P Q, en
el sentido que ^XP Q ∼ = ^X 0 P Q.

X = ~X 0
 - l
Q

Hemos visto que en la geometrı́a hiperbólica existen dos tipos de lı́neas para-
lelas a una lı́nea l. El primer tipo consiste en lı́neas paralelas m que tienen una
perpendicular común: m diverge de l en ambas lados de la perpendicular común.
El segundo tipo consiste en paralelas m que se aproximan asintóticamente a l
según una dirección (y, por tanto, contiene un rayo paralelo lı́mite) y que diver-
gen según la dirección contraria. En este segundo caso, las lı́neas paralelas l y
m no tienen una perpendicular común.

T EOREMA . Sea m una lı́nea paralela a l que no contiene un rayo lı́mite paralelo
(en ninguna de las dos direcciones). Entonces existe una perpendicu-
lar común a m y l (que además es única).

Los resultados que acabamos de presentar no pretenden ser una colección


exhaustiva de teoremas de la geometrı́a hiperbólica, si no sólo poner de mani-
fiesto el “extraño universo” que se genera con dicha geometrı́a. No obstante, no
debemos pensar que la geometrı́a hiperbólica está muy lejos de ser cierta o ver-
dadera; en la próxima sección veremos que con una adecuada definición de los
términos primitivos, la geometrı́a hiperbólica puede ser considerada una parte
de la geometrı́a euclı́dea.

33
4. L A CONSISTENCIA DE LA G EOMETR ÍA H IPERB ÓLICA : M O -
DELOS

En la sección precedente hemos introducido la geometrı́a hiperbólica y hemos


presentado, sin demostración, algunos de los resultados o teoremas de esta
nueva geometrı́a, que deben sonar ‘extraños” para alguien acostumbrado a la
geometrı́a euclı́dea (presumiblemente, todos nosotros). Incluso aunque las de-
mostraciones que pueden hacerse sean rigurosas, siempre nos quedará la duda
o la sospecha de que, en el fondo, esta geometrı́a es falsa. Pero, pensemos
en las consecuencias que tendrı́a la falsedad o inconsistencia de la geometrı́a
hiperbólica.

Supongamos que supongo que cuando tiro una piedra, ésta cae “hacia arri-
ba”. Entonces puede tirar muchas piedras y, salvo un imposible, descubriremos
que nuestra hipótesis es falsa. Ahora bien, ¿qué tipo de experimento podemos
realizar para comprobar que la geometrı́a hiperbólica es inconsistente? En otras
palabras, ¿hay alguna manera de probar que el postulado hiperbólico es falso?
O por el contrario, ¿puedo comprobar, de alguna forma, que es verdadero?

El primer paso que debemos dar es aclarar completamente los términos que
estamos utilizando. ¿Qué significan los “puntos”, las “lı́neas”, las lı́neas “pa-
ralelas”, etc.? Podrı́amos pensar, en un primer momento, en los puntos y las
lı́neas rectas que todos podemos dibujar con un lápiz y una regla. Pero, ¿tra-
ta la geometrı́a de los puntos y las lı́neas que podemos pintar? La geometrı́a
aplicada (ingenierı́a), posiblemente sı́; pero la geometrı́a pura trata con puntos
y lı́neas ideales, es decir, con conceptos, y no con objetos. De manera que los
únicos experimentos que podemos realizar con estos conceptos, son experimen-
tos en nuestra pensamiento. En consecuencia, la pregunta debe plantearse en
los siguientes términos: ¿puedo imaginar una geometrı́a no euclı́dea? Los me-
tafı́sicos, que ası́ se llamaban los seguidores de Immanuel Kant, el filósofo más
importante del siglo XVIII, decı́an que no, que el espacio euclı́deo es inherente a
la estructura de nuestra mente, y en consecuencia cualquier geometrı́a no eu-
clı́dea es inconcebible. En este sentido, Gauss, Bolyai y Lobachevski crearon
un “nuevo y extraño universo”.

Los matemáticos rechazamos muchas ideas por varios motivos, bien porque
conduzcan a contradicciones, bien porque no conduzcan a resultados brillantes
y de interés. ¿Conduce la geometrı́a hiperbólica a alguna contradicción? Sac-
cheri pensaba que sı́, y trató de probarlo, aunque sin éxito. Pero aun ası́ nos
puede asaltar una duda, ¿es posible que Saccheri no fuera lo suficientemente
inteligente para encontrar la contradicción, y que un buen dı́a, alguien brillante

34
y genial encuentre el fallo?

Por otro lado, ¿cómo sabemos que la geometrı́a euclı́dea es consistente? Es-
ta pregunta nunca tuvo interés antes del descubrimiento de las geometrı́as no
euclı́deas, ya que se pensaba que la única geometrı́a posible era la euclı́dea, y
que ésta era consistente. Sorprendentemente, si nosotros hacemos explı́cita la
suposición de que la geometrı́a euclı́dea es consistente, entonces es posible dar
una demostración de la consistencia de la geometrı́a euclı́dea. Consideremos el
siguiente resultado

M ETA T EOREMA 1. Si la geometrı́a euclı́dea es consistentes, entonces también lo


es la geometrı́a hiperbólica.

A partir del MetaTeorema anterior, es posible deducir la siguiente consecuen-


cia.

C OROLARIO . Si la geometrı́a euclı́dea es consistente, entonces no se puede en-


contrar una demostración ni de la verdad ni de la falsedad del pos-
tulado de las paralelas a partir del resto de los postulados; es decir,
el postulado de las paralelas es independiente del resto de postula-
dos.

Supongamos que existe una demostración del postulado de las paralelas. En-
tonces la geometrı́a hiperbólica serı́a inconsistente, ya que contradice un resul-
tado verdadero. Pero por el MetaTeorema 1, la geometrı́a euclı́dea debe ser in-
consistente. Por tanto, no podemos encontrar una demostración. Por otra parte,
la consistencia de la geometrı́a de Euclides garantiza que lo contrario tampoco
puede ser cierto, lo que finaliza la demostración del corolario.

Por tanto, los 2000 años que los matemáticos se pasaron intentando demos-
trar el postulado de las paralelas fueron en vano. Era una tarea imposible, como
trisecar un ángulo arbitrario o cuadrar el cı́rculo con la única ayuda de la regla
y el compás. Naturalmente, estas afirmaciones son consecuencia de nuestra
suposición de que la geometrı́a euclı́dea es consistente. Saccheri, Legendre, Bol-
yai, y tantos otros, intentaron demostrar el quinto postulado a partir del resto,
con el loable objetivo de fortalecer y engrandecer la geometrı́a euclı́dea, y no se
dieron cuenta de que en su intento estaban destruyéndola.

Para probar el MetaTeorema 1, debemos preguntarnos qué entendemos por


“lı́nea” en la geometrı́a hiperbólica, o por el plano hiperbólico. Una respuesta
honrada serı́a reconocer que no sabemos la respuesta, ya que se trata de una
entelequia, de una abstracción. En realidad, una lı́nea hiperbólica es un con-
cepto abstracto e indefinido que nos recuerda a las lı́neas euclı́deas, excepto

35
en que no cumplen el quinto postulado. Por tanto, ¿cómo podemos visualizar
la geometrı́a hiperbólica, cuando nuestra visión y nuestra educación (nuestros
sentidos) es euclı́dea?

La cuestión de “visualizar” la geometrı́a hiperbólica debe pues entenderse


cómo encontrar objetos euclı́deos que representen objetos hiperbólicos, es de-
cir, que debemos encontrar un modelo euclı́deo que represente la geometrı́a
euclı́dea.

4.1. EL MODELO DE B ELTRAMI -K LEIN

Consideremos una circunferencia γ en el plano, de centro un punto O y de radio


OR. Entonces el interior de γ es el conjunto de puntos X tales que OX < OR.
γ

X
O

Los puntos del interior de γ representan, en este modelo, los puntos del plano
hiperbólico.

Una cuerda de γ es un segmento AB uniendo dos puntos A y B que están


en γ. Definimos la cuerda abierta, y la denotamos por A)(B,como la cuerda
AB sin los puntos extremos A y B. En el modelo de Beltrami-Klein, abreviada-
mente, modelo de Klein, las cuerdas abiertas representan las lı́neas del plano
hiperbólico. La relación “está sobre” tiene la misma interpretación que en la
geometrı́a euclı́dea: un punto P está en la lı́nea hiperbólica A)(B si, y sólo si,
←→
está en la lı́nea AB y se encuentra entre A y B. La relación hiperbólica “en-
tre” también se interpreta como la misma relación en la geometrı́a euclı́dea. La
interpretación de la “congruencia” requiere un poco más de trabajo y esfuerzo.

La siguiente figura justifica inmediatamente que el axioma hiperbólico se sa-


tisface:
m

P n
l

36
Observamos que las dos cuerdas m y n pasan por el punto P y ambas son pa-
ralelas a la cuerda l, pues no tienen puntos en común (recordemos que el plano
hiperbólico se circunscribe al interior de la circunferencia). El hecho de que los
segmentos, cuando se prolongan en el plano euclı́deo se cortan, es irrelevante.
Una vez que todos los términos primitivos han sido rigurosamente interpretados
(a nosotros nos falta la congruencia), entonces debemos interpretar los axiomas
de la geometrı́a. Por ejemplo, el primer axioma de incidencia de Klein:

A XIOMA I1. Dados dos puntos distintos en el interior de la circunferencia γ, exis-


te una única cuerda abierta l de γ tal que A y B están sobre l.

Este axioma es un teorema de la geometrı́a euclı́dea. Una vez que todos


los axiomas de la geometrı́a hiperbólica han sido interpretados como resultados
y teoremas de la geometrı́a euclı́dea, cualquier prueba de contradicción en la
geometrı́a hiperbólica se podrı́a trasladar inmediatamente a una contradicción
en la geometrı́a euclı́dea. De nuestro convencimiento en la consistencia de la
geometrı́a euclı́dea, se deduce que tal prueba de contradicción no puede existir.
En consecuencia, si la geometrı́a euclı́dea es consistente, entonces también lo
es la geometrı́a hiperbólica.

4.2. UN MODELO DE P OINCAR É EN EL DISCO

El modelo de Henri Poincaré del disco también representa los puntos del plano
hiperbólico como los puntos del interior de una circunferencia γ, pero las lı́neas
se presentan de forma bien distinta.

Todas las cuerdas que pasan por el centro O de la circunferencia (es decir, los
diámetros abiertos de γ) representan lı́neas. Las otras lı́neas son arcos abiertos
de circunferencias que intersecan ortogonalmente a γ, en el sentido euclı́deo del
término ortogonal.

l O

m
δ

Para ser más precisos, sea δ una circunferencia ortogonal a γ. Entonces la

37
intersección de δ con el interior de γ define un arco abierto m, que por definición
representa una lı́nea en el modelo de Poincaré. En consecuencia, una lı́nea de
Poincaré, una P-lı́nea, es o bien un diámetro abierto o bien un arco abierto m
ortogonal a γ, como se indica en la figura anterior.

¿Cómo se interpretan las otras relaciones indefinidas de la geometrı́a? Un


punto interior a γ “está sobre” una P-lı́nea si está sobre ella en el sentido eu-
clı́deo. De manera análoga, la relación “entre” tiene el mismo significado que en
el caso euclı́deo.

La interpretación de la “congruencia” tiene dos partes diferenciadas: la difı́cil


(la relativa a la congruencia de segmentos) y la fácil (la que se refiere a la con-
gruencia de ángulos). Esta última tiene el mismo significado que en el caso
euclı́deo, lo que supone la principal ventaja de este modelo respecto del modelo
de Klein.

De manera totalmente análoga a como se ha hecho con el modelo de Klein,


es posible trasladar, a través de este modelo, todos los axiomas de la geometrı́a
hiperbólica a teorema de la geometrı́a euclı́dea. En consecuencia, el modelo
de Poincaré nos proporciona una nueva demostración de que si la geometrı́a
euclı́dea es consistente, entonces también lo es la geometrı́a hiperbólica.

Veamos a continuación algunas figuras que ilustran algunos de los resultados


más caracterı́sticos de la geometrı́a hiperbólica, que presentamos en la sección
anterior.

P γ

A B
O l

La figura anterior ilustra los rayos lı́mite paralelos. Como lı́nea l hemos es-
cogido el diámetro abierto A)(B; los rayos son los arcos circulares que cortan
←→
la recta AB en A y B y son tangentes a dicha lı́nea en esos puntos. Puede ob-
servarse que estos rayos se aproximan asintóticamente a l conforme nos vamos
acercando a los puntos A y B.

La siguiente figura ilustra dos P-lı́neas con una perpendicular común. El


dibujo muestra que m diverge de l por ambos lados de la perpendicular común.

38
P m

O l

Finalmente, la siguiente figura ilustra un cuadrilátero de Lambert, donde


puede comprobarse que el cuarto ángulo es agudo.

O l

Cuadrilátero de Lambert

Añadiéndole su imagen reflejada en un espejo puede obtenerse un cuadrilá-


tero de Saccheri.

Cuadrilátero de Saccheri

4.3. UN MODELO DE P OINCAR É EN EL SEMIPLANO

Poincaré fue capaz de diseñar otro modelo para la geometrı́a hiperbólica, donde
el plano hiperbólico se identifica con los puntos de un semiplano determinado
por una lı́nea euclı́dea fija. Para fijar las ideas, y si utilizamos coordenadas
cartesianas, es usual considerar con plano hiperbólico el siguiente conjunto:

H = {(x, y) : y > 0}

39
Las lı́neas hiperbólicas, en este modelo, pueden ser de dos tipos:
(1) rayos emanando de puntos situados sobre el eje x y perpendiculares a dicho
eje;
(2) semicircunferencias en el semiplano superior con centro un punto en el eje
x,

Las relaciones de incidencia y “entre” tienen la misma interpretación que en


la geometrı́a euclı́dea. En este modelo, los ángulos se miden de la misma manera
que en el caso euclı́deo, lo cual se indica diciendo que este modelo es conforme
al euclı́deo, o bien que ambos modelos son conformes.

4.4. E QUIVALENCIA DE LOS MODELOS

Ya hemos descrito, aunque sea muy brevemente, tres modelos distintos para la
geometrı́a hiperbólica. Quizás estemos sorprendidos, ya que no sólo hemos sido
capaces de encontrar “mundos” donde la geometrı́a es hiperbólica, y no euclı́dea,
sino que hemos propuesto tres modelos. Uno puede sentir que dichos modelos
son distintos, por las diferencias entre las definiciones de lı́neas, incidencia, y
demás términos y relaciones primitivas. Pero, realmente, ¿son diferentes los
modelos?

Vamos a “demostrar” (quizás serı́a más adecuado decir, “insinuar” o “esbozar”)


que los tres modelos son isomorfos, en el sentido matemático de que existe una
correspondencia biyectiva entre cada dos modelos que preserva los términos y
relaciones primitivas (puntos, lı́neas, “sobre”, “entre” y “congruente”).

4.4.1. E QUIVALENCIA ENTRE LOS MODELOS DE K LEIN Y EL DISCO DE P OINCARÉ

Consideremos el plano como el plano XY dentro del espacio euclı́deo tridimen-


sional y sea una esfera, del mismo radio que el disco de Klein, que sea tangente
al plano en el origen.

40
Proyectamos ortogonalmente el modelo de Klein en el hemisferio sur de la es-
fera. Mediante esta proyección, las cuerdas del disco se transforman en arcos de
circunferencias ortogonales al ecuador de la esfera. A continuación proyectamos
estereográficamente desde el polo norte de la esfera en el plano original. Tras la
proyección, el ecuador de la esfera se transforma en una circunferencia de radio
mayor que la circunferencia original del modelo de Klein, y el hemisferio sur se
transforma en el interior de dicha circunferencia. Si el disco original represen-
ta el modelo de Klein, entonces el disco resultante de las dos transformaciones
anteriores representa el modelo de Poincaré.

4.4.2. E QUIVALENCIA ENTRE LOS MODELOS DE P OINCARÉ

Para poder visualizar una transformación de un modelo en otro, debemos identi-


ficar el plano euclı́deo con el plano complejo, de forma que un punto del plano es
un número complejo z = a+ib. Podemos definir la siguiente aplicación ϕ : D → H
dada por
z+i
ϕ(z) = −i
z−i
Entonces dicha correspondencia transforma los términos y relaciones primiti-
vas del modelo de Poincaré en el disco en los correspondientes del modelo del
semiplano de Poincaré.

4.4.3. C ONCLUSI ÓN

En realidad, puede probarse que todos los posibles modelos de la geometrı́a hi-
perbólica (es decir, los que hemos expuesto y cualquier otro que nosotros u otros
puedan concebir) son isomorfos entre sı́, es decir, los axiomas de la geometrı́a
hiperbólica son categóricos.

La afirmación anterior también es cierta para la geometrı́a euclı́dea, y puede

41
probarse introduciendo coordenadas cartesianas en el plano. Del mismo modo,
la naturaleza categórica de la geometrı́a hiperbólica puede probarse introdu-
ciendo las coordenadas de Beltrami en el plano hiperbólico (y para ello debemos
introducir primeramente la trigonometrı́a hiperbólica).

42
5. C ONCLUSIONES

Hemos visto en la sección precedente que si la geometrı́a euclı́dea es consis-


tentes, también lo es la geometrı́a hiperbólica. Recı́procamente, puede probar-
se que si la geometrı́a hiperbólica es consistentes, entonces le ocurre lo mis-
mo a la geometrı́a euclı́dea. Ası́ pues, lógicamente hablando, o si se quiere,
matemáticamente hablando, ambas geometrı́as deben ser consideradas al mis-
mo nivel. Sin embargo, es evidente que todos “sentimos” que la geometrı́a hi-
perbólica es una creación de la mente humana, mientras que la geometrı́a eu-
clı́dea representa acertadamente nuestro mundo. Y aquı́ es donde nos debemos
plantear una pregunta de implicaciones filosóficas tremendas: ¿Cuál es la geo-
metrı́a del espacio fı́sico?, ¿Qué leyes geométricas rigen nuestro mundo?

Cuando se aplican varias teorı́as matemáticas para explicar un fenómeno


o situación fı́sica, nos interesa la teorı́a que explique mejor o que concuerde
más con los hechos fı́sicos observados, y que resista adecuadamente la clase de
pruebas que habitualmente se hacen sobre las hipótesis en cualquier campo de
la investigación cientı́fica.

No es difı́cil darse cuenta que las geometrı́as descritas se adaptan significa-


tivamente bien a nuestro espacio fı́sico pequeño, y en consecuencia podemos
vernos tentados a proporcionar una respuesta vaga e indeterminada. Por ejem-
plo, en distancias pequeñas, como las que se utilizan en la arquitectura y en
la ingenierı́a, como las que usamos diariamente todos, hay evidencia más que
suficiente para considerar a la geometrı́a euclı́dea como la que mejor se adapta
a nuestras necesidades. Sin embargo, cuando las distancias son enormes, como
las consideradas en astronomı́a, el ajuste de la geometrı́a euclı́dea ya no es tan
bueno.

Consideremos las lı́neas como las trayectorias de los rayos de luz. ¿Cómo
podrı́amos verificar la clase de geometrı́a en que vivimos? Pues parece razonable
intentar medir los ángulos de un triángulo y ver si nos encontramos con un de-
fecto o con un exceso de 180o . Una prueba de esta naturaleza fue imaginada y
realizada por el genial matemático Gauss, utilizando un triángulo cuyos vértices
eran los picos de tres montañas. Los resultados del experimento, sin embargo,
no fueron concluyentes. ¿Por qué? Por que cualquier experimento fı́sico invo-
lucra un error experimental, debido a la falta de exactitud del aparato medidor,
a la falta de condiciones para realizar el experimento, a errores de medición por
nuestra falta de pericia, etc. Gauss no encontró ninguna desviación de 180o ,
más allá del error probable de la medición.

Debido a los posibles errores experimentales de medición, no existen experi-

43
mentos fı́sicos que nos permitan concluir si el mundo en que vivimos es euclı́deo
o hiperbólico. Es decir, es imposible determinar si la geometrı́a de nuestro es-
pacio fı́sico es euclı́dea o no euclı́dea. Como todas las mediciones comprenden
suposiciones, tanto de carácter fı́sico como de tipo geométrico, un resultado ob-
servado puede explicarse de muchas maneras. Imaginemos una discrepancia
observada en la suma de los ángulos de un triángulo: podrı́amos explicarla con-
servando la geometrı́a euclı́dea pero cambiando alguna ley de la óptica. Imagine-
mos, por el contrario, que nunca encontrásemos una discrepancia; podrı́amos
explicarla con una geometrı́a no euclı́dea con algunos ajustes en nuestra con-
cepción de la materia.

Esta última afirmación es, de hecho, la actitud cientı́fica actual. Según los
“descubrimientos” de Einstein, el espacio y el tiempo son inseparables, y la geo-
metrı́a del espacio-tiempo se ve afectada por la materia, de tal forma que incluso
los rayos de luz están curvados por los efectos gravitacionales. Es decir, el espa-
cio no es un ente absoluto que no se ve afectado por lo que contiene; el problema
es mucho más complicado que lo que Euclides o Lobachevski pudieron imaginar,
pues de hecho ninguna de sus geometrı́as es adecuada para describir nuestra
concepción actual del espacio.

La respuesta de Poincaré a la pregunta que nos planteábamos al principio es


la siguiente:

Si la geometrı́a fuese una ciencia experimental, entonces no serı́a una ciencia


exacta y estarı́a sometida a una revisión continua.. . . Por tanto, los axiomas
geométricos no son ni intuiciones sintéticas a priori ni hechos experimentales.
Son, simplemente, convenciones. Nuestra elección, entre todas las posibles
convenciones, está determinada por hechos experimentales; pero permanece
libre y sólo está limitada por la necesidad de no obtener ninguna contradic-
ción. Por tanto, los postulados permanecen rigurosamente verdaderos incluso
cuando las leyes experimentales que los motivaron son sólo aproximaciones a
la realidad. En otras palabras, los axiomas de la geometrı́a no sólo definicio-
nes. En consecuencia, qué debemos pensar ante la pregunta: ¿Es verdadera
la geometrı́a euclı́dea? No tiene sentido. Podrı́amos pensar también si el sis-
tema métrico es verdadero y los viejos pesos y medidas son falsos; si las
coordenadas cartesianas son verdaderas y las coordenadas polares son fal-
sas. Una geometrı́a no puede ser más verdadera que otra: sólo puede ser más
conveniente.

Para la topologı́a terrestre, para la construcción de los edificios y puentes, pa-


ra el diseño de automóviles y aviones, en general para nuestra vida ordinaria, la
geometrı́a euclı́dea es la más conveniente, porque es la más sencilla de manejar
y nos proporciona una descripción de la realidad muy acertada.

44
Sin embargo, en otras situaciones existen otras geometrı́as más aceptables.
Por ejemplo, Einstein encontró que para dar soporte a sus teorı́a fı́sica de la
relatividad ninguna de las geometrı́as clásicas eran adecuadas, y adoptó la geo-
metrı́a riemanniana como el modelo matemático que describı́a acertadamente el
mundo fı́sico que su teorı́a proponı́a.

Estudios de mediados de siglo acerca del espacio visual (el espacio psicológi-
camente observado por personas de visión normal) han llegado a la conclusión
que puede ser descrito de la forma más conveniente a través de la geometrı́a
hiperbólica.

Como resumen y conclusión, podemos afirmar que no existe una geome-


trı́a (más) verdadera, sino una geometrı́a (m ás) conveniente, y esta conve-
niencia depende de la aplicaci ón en la que vaya a ser utilizada.

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