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“Los perros hambrientos” Ciro Alegría

“Los perros hambrientos” es una novela del escritor peruano, Ciro Alegría. Fue
publicada en 1939. El autor ha desarrollado su obra literaria en la época contemporánea. Ciro
Alegría es uno de los representantes del neoindigenismo, movimiento que intenta trasmitir la
visión del indio desde su propio punto de vista. Alegría presenta a los indios como personas
reales que: lloran, ríen, sufren derrotas, se resisten, se enamoran. En su famoso libro nos
permite comprender cómo era la vida en el campo durante la época colonial del Perú,
centrándose en la familia de Simón Robles y su historia.

Simón Robles es un peón que trabaja y vive en la hacienda de Páucar que regenta el
hacendado Don Cipriano Ramírez. Simón vive bien con su esposa e hijos: Vicenta, Timoteo y
la pequeña Antuca. Es conocido por la fama de sus mascotas por ser excelentes perros
ovejeros. El día cuando Trueno, uno de sus perros, muere por el ataco de un puma, Simón
decide llevarse a casa dos perros nuevos. El macho se llama Zambo por el pelaje oscuro y la
hembra se llama Wanka por la tribu Inca. Ambos son criados y amantados por ovejas, pues
están familiarizados con el rebaño de ovejas. Eran tiempos muy prósperos, cuando no faltaba
la comida para nadie. Wanka dio a luz y debido a la demanda de estos inusuales perros,
Simón los vendió e incluso los cambió por ovejas. En algún momento, las desgracias vienen
una tras otra. El perro Mauser muere en una explosión de dinamita, Tinto es destrozado por
los dientes del fiero Raflez. Güeso es robado por los celedonios. Huye y corre a las montañas
a la muerte violenta. Los celedonios son exterminados por su ferocidad, mientras la ley les
quita las tierras a los indios. También, todos preocupe la sequía, cuya consecuencia inevitable
es el hambre. El mundo se está desmoronando para los humanos: los mismos perros, antes sus
fieles amigos, huyen después de matar el ganado para comer. Este es el momento en que los
mastines, hasta ahora pastores, se convierten en la mayor amenaza para el ganado. Solos o en
grupos, expulsados por sus dueños, los perros están aullando constantemente en la noche. La
gente desesperada por el hambre se dirige a Don Cipriano, a quien le piden ayuda a los
desempleados. Aconseja a la gente que busque alojamiento con los vecinos. Mashe, un indio
de este grupo, se queda un tiempo en casa de Simón. Jacinta, su hija, se enamora de Timoteo.
Pronto abandonan la casa para construir su propia cabaña. Mientras tanto, la sequía se ha
intensificado a tal punto que piden ayuda a la Virgen del Carmen. Llueve durante varios días,
pero la sequía sigue torturando tanto a animales como a personas. Desesperado, Martín fue a
buscar comida con sus suegros, y como era un largo viaje, dejó atrás a su hijo Damián y
Mañu. El pequeño muere de hambre, Mañu defiende valientemente sus restos del cóndor,
pero el mayordomo Cipriano recoge el cuerpo y lo lleva donde Simón para ser enterrado.
Tanto los humanos como los perros pierden la lealtad a sus "amos". Suceden muchas muertes.
Masha muere, dejando a su esposa e hijas solas, pero buscan el apoyo de Simón. Zambo
muere y el hambre hace que Pellejo le coma las entrañas. Por parte del pueblo, los indios
revelan a Cipriano que no tiene más remedio que dispararles, resultando en tres muertos. Al
final, vuelve la lluvia, y con ella algunos perros, que humildes, esperando el castigo, regresan
a la casa de sus dueños. La alegría vuelve a toda la ciudad.

Este libro me parece muy importante para la identidad de los peruanos. Les hace
conscientes a los lectores como era la existencia de la sociedad en los tiempos y el ambiento
otro de lo que conocemos hoy en día. Durante la lectura me impresionaron muchos detalles de
la historia. También, la humanización de los perros, con las características de cada de ellos,
fue muy interesante a leer y tenía un gran valor alegórico para toda la novela.