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La homotecia estructuralista es un concepto matemático, y consiste en que a cada punto de

un cuerpo le correspondería un mismo punto reflejado en el espacio.


 

 
Ésta es la concepción con la que se ha manejado, en estos años
fundamentalmente, la propuesta lacaniana del psicoanálisis de niños. Se
escucha el deseo de la madre (que además es imposible de ser oído) porque
para escuchar el deseo de la madre, la madre tendría que ser paciente del
analista, nunca el deseo puede ser explorado a través del discurso manifiesto,
es decir a través del discurso de una primera consulta. Se pueden encontrar
elementos subrogados del deseo pero jamás el deseo materno.
Entonces se toma en un traslado directo y se tiende a operar en el análisis
sobre el primer triángulo, es decir el psiquismo infantil sería (si ustedes
quieren) la realización del deseo materno. Ésta es básicamente  la propuesta
estructuralista, pero yo planteo varias cosas que se diferencian de esta
propuesta.
 

los padres son sujetos clivados (supongamos que los padres están
interactuando), es decir, son sujetos ellos mismo de inconsciente y están
operando en sus relaciones a través de aspectos preconscientes e
inconscientes, tanto la madre como el padre. De manera que sus
interacciones son interacciones que incluyen aspectos preconscientes e
inconscientes de su propia estructura. En función de esto: en la relación con
el hijo, si nosotros pensamos (y volvemos al modelito freudiano del aparato
psíquico), vamos a ver cómo se producen inscripciones de ambos padres que
operan del siguiente modo.
 
Es decir que operan fundando en el aparato psíquico del niño
representaciones tanto preconscientes como inconscientes; van a definirse
sistemas de cargas y contracargas a partir de los aparatos psíquicos de los
padres. Ustedes ven que inicialmente este triángulo quedó invertido;
entonces, en lugar de ser un triángulo que se refleja idéntico es un triángulo
que se invierte en la constitución del aparato psíquico infantil.
Se invierte porque el sistema con el cual se estructura es un sistema
fundamentalmente de cargas y contracargas, de deseos y prohibiciones, de
mensajes y contramensajes. Lo que salva al niño del doble vínculo, en el
sentido de los americanos, es que los mensajes y contramensajes (si los
padres no están demasiado enfermos) obedecen a clivajes entre lo
inconsciente y lo preconsciente y los clivajes yoicos. Los clivajes yoicos son
los que producen lo que los americanos llamaron el doble vínculo.
De manera que estamos acá, en este primer movimiento el triángulo se
invirtió; cuando nosotros estamos en el momento de la consulta tenemos una
primera estructuración, aproximación "estructurativa", donde tenemos padre,
madre e hijo y, en lo manifiesto, sistemas de interacciones en conflicto.
Algunos que no atañen al hijo (o que no atañen intelectualmente), otros que
lo atañen, otros que forman parte de las áreas parciales de los intercambios.
 
La inversión del triángulo marca el pasaje de lo intrasubjetivo a lo
intersubjetivo; es decir que lo que se ha constituido intrasubjetivo aparece en
el momento de la consulta como intersubjetivo, pero al analista no le
corresponde operar sobre lo intersubjetivo sino sobre la estructura
determinante de lo intersubjetivo que en este momento ya no es la originaria
sino ésta. ¿Es claro?
En los momentos previos a la constitución de la represión originaria sí se
opera sobre este triángulo, y ahí es donde se opera en el sistema de
determinaciones. Ahí diferencio determinantes de la estructura del Edipo de
sistemas del conflicto intrapsíquico constituido en el niño. Entonces tenemos
dos movimientos, uno que hace a la analizabilidad con conflictos y otro que
hace al momento de la estructuración.
La indicación de análisis deriva entonces de la existencia de esta zona de
conflicto (intrapsíquico), cuyos efectos intersubjetivos son ya sistemas de
proyecciones de objetos, ya no son las operancias de los conflictos
intersistémicos. 

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