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“Formas de Conservar un Principado”

Por Miguel Ángel Capitán


Alumno de 2º curso, grupo 1
Historia de Europa Moderna I
Profesor Manuel Fernández Chaves
Índice

1. ¿Qué es un principado?
1.1. ¿Qué tipos de principados hay?

2. Formas de gobernar un principado.


2.1. Cómo defender un principado una vez adquirido.
2.2. Formas de defender un estado política y diplomáticamente.
2.3. Formas de usar la fuerza militar para defender un principado.

3. Conclusión.

4. Bibliografía.

1. ¿Qué es un Principado?

Los principados son los Estados donde viven y han vivido las personas durante mucho
tiempo. Estos se conforman de su gobierno, que puede ser compuesto por una sola persona o
varias. Su fuerza militar, la cual puede ser de pago (mercenarios), propia (son las personas a
cargo del estado las que luchan) o mixta. Y por último su población, la cual también puede
ser influyente a la hora de tratar con el gobernante o gobernantes de turno y al decidir según
su interés si cambian el poder de manos o no.

Los principados pueden ser hereditarios, en caso de que esté instalada en el poder una
dinastía o un linaje, o de nueva adquisición como lo fue el principado de Milán para
Francesco Sforza. Se puede dar el caso de que se añada un principado a otro y el control de
tal pase a otro gobernante como el reino de Nápoles, que fue anexionado por el monarca
español en aquel entonces Alfonso V. Los principados poseen dos maneras principales de
comportarse, y es que la población está acostumbrada a vivir bajo el control de un regente o
está acostumbrada a ser “libre” dentro de lo que cabe y pueden resultar más revolucionarios.

Luego están las repúblicas, en las cuales se observaba algo más de libertad dando pie a que
pueda haber casos de corrupción. Maquiavelo era un gran amante de este tipo de gobierno,
siendo él mismo partícipe del gobierno de Florencia bajo esta forma, república que, como él
mismo reconoce en sus famosos “Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio”, es una
república débil y de carácter indeciso. Aún así él se postula de manera favorable sobre la
forma de gobierno republicana.

Dicho esto, en este trabajo me centraré en hablar sólo de principados.

1.1. ¿Qué tipos de principados hay?

Podemos contemplar tres tipos de principado según Maquiavelo. El diplomático italiano así
lo explica en sus cartas recogidas en la obra “El Príncipe”.

El primer tipo de principado es el hereditario. Como he mencionado anteriormente, este se


adquiere en sucesión de una línea dinástica o linaje. Es conveniente que en este principado
una vez se adquiera, se apliquen políticas de continuidad, ya que esto favorecerá la
asimilación del nuevo monarca. Este aspecto se observa también en los de nueva adquisición,
ya que, aunque sean conceptos distintos, siguen siendo un nuevo monarca. Sin embargo, el
hereditario no presentará las contrariedades obvias que sufre uno de nueva adquisición, ya
que este último podrá sufrir el rechazo del pueblo, fruto posiblemente derivado del conflicto
que le ha llevado a gobernar el principado, o podrá sufrir una mala adaptación al trono y al
territorio, que puede derivar en su pérdida.
El principado nuevo, posee buenos ejemplos de lo que hablar, pese a las dificultades
mencionada, y es que como señala Maquiavelo “un hombre prudente debe discurrir siempre
por las vías trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido
extraordinariamente por encima de los demás”. Con esto nos da a entender, que no es
necesario ser un mandatario excepcional por naturaleza, sino más bien saber observar lo que
ha funcionado a lo largo de la historia y saber ponerlo en práctica. Si bien también sostiene
que el que se abandona menos a la suerte, suele salir mejor parado. (proseguir en las formas
de gobernar)

El principado mixto, que es uno nuevo anexionado a un principado antiguo, requiere de


mesura y tratos diferentes, acordes con la situación en la que se adquiere dicho principado.

El principado eclesiástico se adquiere igualmente mediante tu capacidad para aprovechar o


crear una oportunidad de hacerte con el poder o por fortuna, pero esto deja de ser necesario
en gran parte gracias a que la iglesia ya posee una autoridad y una base de plebeyos leales de
por sí, sólo por su estatus y su jerarquía en el panorama político general.

Por último, el principado civil es más una manera de alcanzarlo, mediante la cual un
ciudadano alcanza el poder, si bien aupado por los ciudadanos de a pie, con el fin de que un
igual sea el que los gobierne justamente, o aupado por las élites ciudadanas, personas de un
nivel un poco más alto que lo aupan con la fachada mencionada anteriormente, pero con la
verdadera intención de que ejerza un poder arbitrario en su favor.

2. Formas de gobernar un principado.


2.1. Cómo defender un principado una vez adquirido.
Dichas formas de gobernar un principado están sujetas a las circunstancias tales como si es
nuevo o hereditario, si son tiempos de paz o no, etc. Tras esto hay que tener en cuenta dos
aspectos principales; la fuerza militar y la política. Una respalda a la otra y si se sabe
controlar las dos, de seguro que se podrá solucionar los problemas que puedan surgir a la
hora de gobernar un principado De los principados nuevos, recientemente mencionados,
aunque se puede seguir ejemplos de la antigüedad para salir al paso, no basta sólo con eso, ya
que hay estrategias y decisiones que sólo el príncipe que está en ese momento puede tomar.
Al ser de nueva adquisición, hay que tener en cuenta si son libres o si han estado bajo otro
príncipe, ya que si ha estado bajo el mando de otro príncipe no debería haber mucha
complicación para continuar con el mismo tipo de gobierno aunque llevado por otra persona.
Sin embargo si el territorio conquistado era libre y poseía leyes propias y demás hay ciertas
complicaciones, a lo que se observan varias decisiones acertadas que pueden ayudar a su
conservación; una decisión bastante acertada en pos de conservar el territorio adquirido es
hacerse conocido, querido y más o menos cercano con el pueblo, por tanto el movimiento de
ir a residir a dicho territorio es un paso en la dirección correcta. De referentes a la hora de
manejar nuevos principados podemos señalar a Ciro (el mandatario persa) o Rómulo entre
otros. No fueron personajes con suerte, sino más bien que tomaron la oportunidad que se les
presentó, como resalta Maquiavelo en “El Príncipe”. Si bien está bien usar la fortuna, está
comprobado que no se puede delegar todo a la voluntad de esta, porque la fortuna es tan
irregular como el viento.

2.2. Formas de defender un estado política y diplomáticamente.


Sobre cómo tratar con el pueblo, hay varias posturas que se pueden tomar en este aspecto, se
puede optar por ir a vivir allí una vez adquirido, la cual es una buena forma de empezar a caer
bien entre la plebe. Luego se puede poner allí un gobierno de su confianza respaldado por el
propio príncipe y acompañado del pago de un tributo. No habrá posibilidad de que se vuelva
en contra ya que ese gobierno sin el respaldo del príncipe se vendría abajo y si se hace mal,
siempre se puede cambiar dicho gobierno. Otra opción es actuar como si fuera una colonia,
cabe destacar que esto sólo es viable si el príncipe que toma posesión del territorio es príncipe
de otro estado en el momento, ya que sin territorio previo no se podría enviar personas que ya
estén bajo tu gobierno a este nuevo territorio. La última opción es realizar un acto cruel,
como es arrasar la ciudad y levantar una nueva, que aunque cruel sería efectivo.

Si es necesario emplear la crueldad o la fuerza para hacer valer tu gobierno o tu autoridad, es


preferible realizar todas estas ofensas al principio, de modo que se realicen todas de golpe
para ir dando a los súbditos pequeños beneficios con el objetivo de ganarlos tras los actos
cometidos. De esta forma estos actos de malicia no tendrán porqué extenderse en el tiempo
pero conservarán ese temor a que se pueda volver a dar el caso. El príncipe debe seguir una
norma general y es evitar todo aquello que lo pueda hacer odioso o despreciado, al conjunto
de hombres sino se les arrebata ni los bienes ni el honor no causarán problemas, salvo los
pocos ambiciosos que se pueden acallar con facilidad Como nos dice Maquiavelo: “es mucho
más seguro ser temido que amado cuando se haya de renunciar a una de las dos… Debe, no
obstante, el príncipe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor consiga
evitar el odio1”.

Aquellos que saben cómo aprovechar la oportunidad que les es presentada para alzarse al
poder, observarán cierta dificultad para llegar a este, mas al llegar es de mayor facilidad que
se mantengan sin complicaciones. Dichas dificultades son introducidas en parte por tener que
tratar con nuevas instituciones y otros modos que están obligados a implementar en pos de
afianzar su Estado y la seguridad de este. Esto es sumado a la naturaleza inconstante de los
pueblos, ya que se les puede convencer de algo pero es difícil mantenerlos convencidos, así
que el príncipe debe estar preparado para poder ejercer la fuerza. Si se consigue sortear todo,
las dificultades para mantenerte en el poder tras superar estos escollos serán mínimas, caso
contrario si, para hacerse con el poder, han recurrido más a la fortuna que a su capacidad.
A la hora de gobernar un Estado es necesario poseer la capacidad de tomar decisiones
difíciles, tener carácter y poder hacerte valer, esto es indispensable, si no se poseen estas
capacidades y se ha llegado al poder gracias a la fortuna será muy difícil mantenerse en el
poder. Ejemplos de esto encontramos muchos en la antigua Grecia donde Darío I del imperio
persa, ponía a su antojo gobernantes dentro de ciudades griegas en Jonia y el Helesponto, los
cuales no se sabían hacer valer por sí mismos. Se debe ser prudente en el comportamiento
igualmente, pues la gente habla y eso puede afectar a la reputación como máximo
mandatario. Ser tachado de calificativos como liberal en la época podía ser perjudicial ya que
si se insiste en querer ser tal, no excluye ser calificado de lo contrario y además llevará a
ampliar esta condición para acallar a los que lo califican de lo contrario. Un príncipe no debe
importarle dicho calificativo, tiene que centrarse en asuntos más importantes que un
calificativo, como poder defenderse de sus enemigos y regir el territorio. Ser un príncipe
íntegro y loable es una forma buena de actuar, sin embargo, en muchas ocasiones un príncipe
tiene que ser astuto. Demostrado está que esta cualidad y sus portadores han superado a los
príncipes fundados en la lealtad. Como he señalado antes hay dos formas de combatir al igual
que al momento de gobernar y mantener un Estado: la vía política y la militar, pero a veces
como la primera no es capaz de hacerse valer con solvencia es la segunda la que entra en
juego. Un gobernante debe saber utilizar las dos, hay un ejemplo que explica Maquiavelo con
esta alegoría: “debe elegir entre la zorra (la inteligencia) y el león (la fuerza), porque el león

1 MAQUIAVELO, Nicolás El Príncipe, p.88, Alianza Editorial, Madrid, 1991.


no se protege de las trampas ni la zorra de los lobos. Es necesario ser zorra para conocer las
trampas y león para amedrentar a los lobos”2
Son importante también los criterios que debe seguir el príncipe a la hora de elegir a sus
secretarios o ministros, que serán el cuerpo de ayudantes y consejeros más cercanos y que,
por lo mismo, han de ser los más fieles y efectivos, los que pongan por encima de su interés
personal al príncipe y el Estado. En esa misma línea, recomienda, más adelante, huir de los
aduladores, porque no dicen la verdad.

Por último, está bien poseer capacidades para el poder, pero sobre todo hay que saber
aparentarlas de cara al público, ya que estos, cuando vean en el príncipe dichas capacidades
aunque sean aparentes, lo juzgarán con más benevolencia aparte de los resultados, parte
importante en sus juicios plebeyos.

2.3. Formas de usar la fuerza militar para defender un principado.


Así mismo en lo referente a lo militar, un príncipe debe estar siempre alerta y debe mantener
a su ejército a punto siempre para no ser objetivo de un ataque sin posibilidad de defender el
territorio. Así pues incluso en los tiempos de paz y tranquilidad es cuando debe estar más
preparado. Cuando el príncipe está al mando de los ejércitos no debe preocuparse por ser
calificado de cruel, si no de cumplir su cometido y mantener a los hombres y las tropas
unidas, de lo contrario no conseguirá realizar empresa alguna.
Si un príncipe confía su fuerza en un ejército que no es suyo en su totalidad, como el caso de
emplear ejércitos mercenarios o mixtos entre propios mezclados con los propios mercenarios
esto conlleva complicaciones en temas de lealtad o fiabilidad a la hora de presentarse tiempos
difíciles donde escasee la liquidez económica. A la hora de usar fuerza militar es preferible
usar una fuerza propia, más leal y menos dependiente de la situación económica del estado.
Se puede dar el caso de que no se posea un Estado anteriormente y se eche mano de un
ejército mercenario y de favores como César Borgia, pero como él mismo hizo más tarde, una
vez afianzado en el poder fue convirtiendo su ejército a propio deshaciéndose de la parte
mercenaria, y así ganándose también el respeto de sus súbditos. El problema con los ejércitos
aparte de que requieren de extensos gastos económicos, es que a la hora de definir su lealtad,
valentía o dar su vida por el príncipe, al estar ligados a este por una relación contractual
basada en el pago y no en una de vasallo-mandatario, se lo pensará dos veces, además de no
tener vínculo alguno con el territorio al que defienden, siendo mucho más fácil para los
2 MAQUIAVELO, Nicolás El Príncipe, p.91, Alianza Editorial, Madrid, 1991.
mercenarios abandonar a su suerte al bando que les pagaba, e incluso unirse al bando rival
ante la vista de una recompensa por dicho acto. El problema con los mixtos sigue siendo el
mismo, con la diferencia que en vez de estar desprotegido totalmente podrán causar una gran
desventaja y desmotivación al no luchar con el mismo ánimo que las tropas propias.

3. Conclusión.

Varios tipos de principados han sido observados a lo largo de la historia, similares a los
descritos en este trabajo pero con las particularidades características de cada uno, ya que hay
varios factores que pueden alterar el principado; el propio príncipe, el pueblo, el ejército, una
invasión, una anexión de territorio, incluso una persona sola puede cambiarlo.

Se han podido observar muchísimos gobernantes a los mandos de los diferentes principados
de la historia, buenos, malos, crueles, benévolos, débiles, fuertes… Pero lo que queda claro es
que hay patrones, decisiones y formas de gobernar que garantizan una cierta cantidad de
éxito, citando a Maquiavelo: “caminando casi siempre los hombres por las vías holladas por
otros y procediendo en sus acciones por imitación, aunque no se pueda seguir con estricta
fidelidad los pasos de los demás ni sea tampoco posible alcanzar la virtud de aquellos a
quienes imitas, sin embargo, un hombre prudente debe discurrir por las vías trazadas por los
grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de
los demás.”3

Teniendo las capacidades necesarias, labrando su camino con ellas y teniendo inteligencia,
siendo un príncipe así no debería tener muchos problemas a la hora de llevar un reino política
y militarmente. Si es verdad que la fortuna juega una parte significativa en todos los
procedimientos, tanto como el ascenso al poder, su consolidación y su defensa.

El príncipe no sólo tiene que poseer esas características, incluso puede carecer de algunas
capacidades, todo eso da igual mientras sepa aparentarlas de cara a las demás personas, es así
como lo juzga el pueblo, por esto y por sus resultados también. Si sabe aparentar las
capacidades necesarias de ver en un príncipe y acompañan los resultados estará blindado en
su puesto (situación similar a la de un entrenador de fútbol a nivel de élite, que si es capaz de
mostrar liderazgo y conocimiento técnico y táctico del deporte, sumado a los resultados del
estado, en este caso el club que dirige, permanecerá en el cargo sin problema)

Todo lo mencionado anteriormente, sumado a un buen uso del ejército, ya se directamente


propio o haciendo una transición de una fuerza militar mercenaria a una fuerza mercenaria
propia (como César Borgia), buen desempeño en la defensa y en la preparación del ejército
en tiempos de paz para estar siempre preparados y una buena elección de ayudantes y
ministros deberían garantizar en gran medida un gobierno fructífero de un principado.

3 MAQUIAVELO, Nicolás El Príncipe, p.47, Alianza Editorial, Madrid, 1991


4. Bibliografía

MAQUIAVELO, Nicolás. El Príncipe, Alianza Editorial, Madrid, 1991.

FORTE, Juan Manuel, “Maquiavelo. Repúblicas y principados, antiguos y modernos”,


Daimon Revista Internacional de Filosofía, nº 80, 2020 pp. 49-61.
https://revistas.um.es/daimon/article/download/317821/282451/1435441

Significado de el fin justifica los medios - Cultura Genial, 30/11/2021


https://www.culturagenial.com/es/el-fin-justifica-los-medios/

VOLCO, Agustín, ¿Maquiavelo Republicano?, Anales del Seminario de Historia de la


Filosofía, 2020
https://dx.doi.org/10.5209/ashf.63033

Nicolás Maquiavelo - Wikipedia, la enciclopedia libre, https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol


%C3%A1s_Maquiavelo , 30/11/2021 y 1/12/2021.

El principado civil - El Correo Gallego,


https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/principado-civil-FPCG920500 1/12/2021

El concepto de lo político en Nicolás Maquiavelo - SciELO


http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632007000200008
1/12/2021

HILB, Claudia, Maquiavelo, la república y la ‘virtù’, Ensayos sobre Maquiavelo, Buenos


Aires, 2000. http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/maquiavelo/hilb.pdf

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