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Plan de clase Nº 1

Escuela: E. P. B Nº 16
Año: 2º C
Maestro orientador: Mondaca, Silvia
Maestro ayudante: Gavio, Paula

Fecha y hora: martes 1 de junio de 2010.


Fecha de pedido de tema: 10 de mayo de 2010
Fecha de entrega del plan de clase: 21 de mayo de 2010
Fecha de aprobación el plan:

Área/s: Prácticas del lenguaje


Tema de enseñanza: Grupo consonántico BR
Carácter: Enseñanza
Duración: 50 minutos.

Fuentes de información:

• MANRIQUE, ANA MARÍA: “Leer y escribir a los 5”; Buenos Aires: Aique, 1998
• VIGOTSKY: “El desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores”. 1979
• MINISTERIO DE EDUCACION CIENCIA Y TECNOLOGÍA: “NAP 1 lengua,
cuadernillo para el aula”. 2006

Propósito de la clase:

• Favorecer la interacción y cooperación entre los alumnos.


• Guiar a los alumnos en la lectura, escritura y reconocimiento del grupo
consonántico BR mediante textos.

Secuencia de Contenidos:

Contenidos Modos de conocer


• Lectura de texto.
Grupo consonántico BR • Escritura de palabras.
• Producción de texto.
• Formación del ciudadano:
Cooperación entre pares.

Situación de enseñanza:
Inicio:
Los alumnos leerán del pizarrón los siguientes trabalenguas:

En la Si la bruja desbruja al Cubre la cebra su


sombrerería, el brujo cuerpo,
sombrerero y el brujo a la bruja saca la lengua la cobra,
vende sombreros desbruja, come la hierba la cabra.
sombreados que ni el brujo queda Aunque la cabra cubre a
sobran por poco desbrujado, ni el brujo la cobra,
dinero. desbruja a la bruja. y la cebra cubre a la
cabra,
cobra, cabra y cebra
comen en la sombra.
Luego de unos minutos de lectura silenciosa, algunos leerán los diferentes
trabalenguas en voz alta.
Los alumnos responderán las siguientes preguntas:
¿Cuáles son las letras que nos traba la lengua?
¿Qué sílabas escuchamos más en estos trabalenguas?
¿Qué sílabas se repiten en todos los trabalenguas?

Desarrollo:
Los niños señalarán con color las sílabas con BR en cada uno de los trabalenguas.
Luego, de a uno, irán leyendo las palabras señaladas con color, identificando el
grupo consonántico. También se los guiará a descubrir que cuando se escribe bra-
bre-bri-bro-bru se lo hace con b, por medio de la regularidad observada en todas las
palabras presentes, y siendo comparada con los fonemas de las letras como sílaba.
Los alumnos, en forma grupal (tres o cuatro alumnos) escribirán un listado de
palabras, sin ayuda del docente, las cuales deberán tener el grupo consonántico BR.
Utilizarán solo una hoja de papel y un lápiz por grupo de tres o cuatro alumnos;
debiendo utilizar la información que le proveen los fonemas y discutirán en grupo
su correcta escritura.

Cierre:
Cada uno de los grupos inventará un trabalenguas con las palabras escritas en el
desarrollo. Luego, leerán sus producciones a los demás.

Evaluación:

SEÑALÁ LAS PALABRAS QUE TENGAN BR CON COLOR Y ESCRIBÍ LAS QUE FALTAN

EL COBRADOR DEL AGUA TOCA EL _________________ DE MI CASA. MI MADRE

LE ___________________LA PUERTA. AL PASAR SE ENGANCHA CON LA

_____________________Y SE LE CAE EL _________________________.

COMO ES UN HOMBRE MUY BROMISTA NO SE ENOJA. MI PADRE LE DEVUELVE EL

__________________________ Y LE PAGA.
Anexo de contenido

Concebir la alfabetización como apropiación y recreación de la cultura escrita


implica que, desde el comienzo de la escolaridad, la lengua escrita debe permitir el
acceso a los saberes propios de los distintos campos del conocimiento, para
conservarlos, compartirlos y transmitirlos. Al mismo tiempo, todos los campos de
conocimiento contribuyen con el proyecto alfabetizador y, a la vez, el proyecto
alfabetizador de la escuela contribuye con el aprendizaje en todos los campos.
En el marco de las interacciones con otros, los chicos aprenden intuitivamente a
hablar. No sucede lo mismo con la lectura y la escritura. La complejidad de la
escritura como creación cultural hace necesaria una enseñanza específica,
coherente, sistemática y sostenida en el tiempo. Difícilmente una propuesta
desarticulada y ocasional conduzca a una alfabetización plena. Para muchos chicos,
la escuela representa no solo el principal, sino el único, agente alfabetizador.
Dirigida a tantos objetivos, la alfabetización requiere de un largo periodo de
aprendizaje, que está lejos de agotarse en los primeros años de escolaridad. Lo que
está en juego en esta trayectoria de construcción es la creciente toma de
conciencia respecto de la lengua y de su papel en cuantas posibilidades de uso y
formas de expresión cada vez más ajustadas a éstos.
En todo caso, lo que queda evidente es la complejidad de la construcción de la
escritura, que lejos de ser un proceso monolítico, de progresión lineal, previsible y
fácil de controlar por la acción pedagógica, se constituye en un verdadero complejo
entramado de funciones cognitivas, que avanzan bajo diferentes aspectos de la
lengua a partir de concepciones, hipótesis, errores constructivos, conflictos y la
asimilación (total, parcial o incluso desvirtuada) de informaciones. En la progresión
el alumno es siempre invitado a considerar nuevos puntos de vista y nuevas
posibilidades de producción o de interpretación que emergen por el desequilibrio
cognitivo y por el aprendizaje. Entre tantas esferas de la construcción de la lengua
escrita, es posible relacionar:
a) Relación entre lo oral y lo escrito: presupone el reconocimiento de diferentes
formas de lenguaje y de sus variaciones para poder lidiar con las particularidades
de ambos sistemas (la letra, la palabra, el párrafo, la puntuación, las reglas, la
relación interlocutora del hablante o del autor del texto, etc.) asimilándolos y
ampliando así su repertorio lingüístico.
b) Usos de la escritura, esto es, comprendiéndola en sus múltiples papeles
sociales.
c) Funcionamiento del sistema, se trata de un proceso cognitivo que evoluciona a
partir del descubrimiento del sistema de la escritura (las letras, la representación
alfabética) a la comprensión de su carácter convencional (asimilación de reglas y
arbitrariedades de la lengua), de modo que la adecuación del uso y la corrección de
la escritura puedan convivir con la creativa aventura de la libre expresión.
d) Relación entre fonema y grafía, teniendo en cuenta la forma compleja en que
las letras representan los sonidos (letras sin sonidos, fonemas con más de una letra,
una letra con diferentes sonidos, un fonema con diferente grafías).

Consideraciones didácticas:
Dado que la escritura de textos completos es una tarea altamente demandante,
realizar actividades en las que se aíslen estas unidades para escribirlas disminuye
la sobrecarga y permite que los chicos concentren su atención en el sistema de
escritura. Con el tiempo, podrán escribir mejor y más rápido en situaciones de
escritura de textos.
En toda palabra escrita se ve el sistema alfabético funcionando a pleno: la palabra
es una unidad con significado que se lee y escribe en una dirección, linealmente,
con letras sucesivas. Nuestro sistema de escritura es alfabético porque está
fundado sobre un principio ideal que consiste en representar cada fonema con un
grafema. Pero, además, la palabra tiene una ortografía propia, puede ser escrita en
distintos tipos de letras y se separa del resto con un espacio. Cuando los chicos
aprenden el sistema de escritura, aprenden conjuntamente la materialidad del
código gráfico y, en este sentido, la palabra es un objeto mucho más manipulable
que el texto: se puede comparar, coleccionar, armar y desarmar... se puede jugar
con ella con facilidad.
Para los niños, descubrir el principio alfabético constituye un hallazgo fundamental
en el proceso de aprendizaje: no se trata de una simple relación entre sonidos y
letras de la que se parte naturalmente, sino de un descubrimiento verdaderamente
avanzado al que se llega después de mucha interacción con la escritura, en
situaciones ricas en las que ellos ponen en juego sus representaciones acerca de
qué es la escritura, qué representa y de qué modo lo hace. La escritura de
listas tiene la gran ventaja de ofrecer contextos que dan sentido a las palabras. Al
mismo tiempo, permite trabajar con vocablos que conforman un campo semántico,
es decir que guardan entre sí una relación de sentido.
Si bien algunos niños ingresan al nivel primario sabiendo leer o escribir algunas
palabras, o conociendo los nombres y el trazado de ciertas letras, es en la escuela
donde toman conciencia de que la escritura no es continua como el habla y de que
las palabras que decimos están formadas por distintos sonidos. A la vez, también es
en la escuela donde reflexionan sobre el hecho de que, cuando escribimos, esos
sonidos son representados por las grafías (o letras). Es decir, donde comprenden el
principio alfabético de nuestra escritura: hay una relación sistemática entre sonidos
y letras. Es en la escuela donde comprenden también que la escritura es ortográfica
ya que, progresivamente, descubren que esas correspondencias no siempre son
unívocas (al fonema /b/ le corresponden dos letras: b –de barco–y v –de violín–; la
g representa dos fonemas diferentes: la leemos de modo distinto en gato y en
general; a la letra h no le corresponde ningún sonido; tampoco a la u de los grupos
qu- –como en queso– o gu- –en guitarra–). Finalmente, además del principio
alfabético del sistema y de las particularidades de la relación entre sonidos y
grafías, es en la escuela donde los alumnos aprenden a reconocer las letras y a
trazarlas con sus correspondientes rasgos distintivos.