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LAS NUEVAS JULIETAS ENAMORADAS

Antiguas y modernas aventuras del a m o r

B 'KN; pero eso era ayer. Ayer—un ;tyer todavía muy cercano
(¡niciódica sonatina rubendariana!)—L-ra cuando «la pobre
Iirincosa de los ojos azules», y !a virgen adolescente, y la novia
burlada, pálidas y ojerosas, se morían de amor tras los cristales de
mentándosc antes bien, bronceándose antes bien con el sol de to-
dos los meridianos y con los productos de todas la« perfumerías.
Hoy—¡oh. Romeo. Don Juan, Diego ^Martínez!—lo difícil no está
en esa «hora para enamorarlas», .sino en esa «hora para sustituirlas»;
una alcoba, en espera de su amado. Y cuando se lloraban las lágrimas no en hacer un juramento, sino en evadirse a ese juramento; no en
del desengaño sobre los pañuelos del olvido. Y cuando se deshojal)ari hacerlas descender por la escala en fuerza de retórica, sino en em-
las margaritas de la fortuna: "¿Volverá, no volverá? ¿Volverá, no vol- pujarlas, escalera arriba, a fuerza de razones o de desdenes.
verá?» Y cuando se hablaba de «corazones deshechos* y de «vidas ¡Espíritu comercialista délos tiempos, que sabe defender sus
truncadas» y de «muertes silenciosas junto a un puñado <le cartas «tratados amorosos» como se defienden Icsotroí;: a base de insistencia
amarillentas»... y de persecuciones! ¡Oh magníficos y testarudos agentes de comerciol
Hien; pero eso era ayer. Un ayer todavía imiy próximo en el tiem- o o
po, pero lejano, lejanísimo ya, en el recuerdo. Casi tan lejano como el Bien; pero aquello era ayer, y hoy es esto otro. Los tiempos han
recuerdo de nues- cambiado, o, mejor
tros juegos de la dicho, las costum-
niñez. breshan cambiado,
Hoy, no; hoy no y no hay sino acep-
esasí. Hoy no exis- t a r l a s c o m o son.
t e n n i «la p o b r e ¿Y cómo son estas
princesa de losojos costumbres? Nin-
azules», ni la vir- gún baedeker mejor
gen adolescente, ni para s e g u i r l a s al
la novia víctima de día que el propio
11 n a t r a i c i ó n de periódico, q u e las
amor.fiue deshojen escuetas n o t i c i a s ,
las margaritas de unas veces nacio-
la fortuna y «lloren nales, otrasextran-
l á g r i m a s de san- jeras, que nos lle-
gre» por el amado gan por el telégrafo
«que nunca volve- o por el cable. Te-
rá». Hoy, la Inés, legramas y referen-
la Julieta moder- ciasqueparecen re-
na, sabe, si no geo- d a c t a d a s por u n
grafía, por lo me- novelista «imagina-
nos la dirección te- tivo» o por Agen-
1 e í 6 n i c a de las cias d e d i c a d a s al
Agencias'de viajes, «camelo».
y, a esperarlo sin P o r q u e y a no
esperanzas, prefie- son sólo del país
re marchar a bus- del «camelo», del
car al amado por n o v e l e s c o Holly-
el mundo, a través wood, de donde noí
de todas las rutas llegan los fantásti-
trasatlánticas y fe- cos relatos de tcdaí
rroviarias. Con una las excentricidade;
insistencia de he- i m a g i n a b l e s . Ef
roína novelesca, también del prosai-
con una teríjuedad co L o n d r e s , de
rayana en la manía v a n g u a r d i s t a Pa
p e r s e c u t o r i a . Y, rís, de la soñolienti
d e s d e l u e g o , sin Lisboa y de la ro
empalidecerse pre- m á n t i c a Genova
viamente a base de Julietas mediterrá
vinagres y de die- neas o Julietasnór
tas rigurosas. Por dicas, sajonas •
el c o n t r a r i o , pig- americanas, toda

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