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tioiu'ii un iiiémico morada de u n ainc-

modo itf icaccioiíai" r i c a n o con el que


ante lo s tlt'SL-ng;i- desea-casarse, fué
iios (k-l ant»íi", an- abandonada por él,
te los falsos jura- al parecer. ¿Llan-
moiit" cU'l amor tos? ¿Resignacio-
(quf, a i.is vc-i;i'.s, nes? Eso era ayer.
no sabcTUos si lle- Hoy la joven sedu-
garán a ser falsos cida ha o p e r a d o
y, a las veces, ni si s i m p l e m e n t e con
soiáii juraiiieiUos). arreglo a procedi-
¿Y cómo reac- m i e n t o s actuales.
cionan e s t a s mo- Ue trasatlántico en
d e r n a s «románti- t r a s a t l á n t i c o , de
ca;;»» del año 32 an- Londres á Genova,
te la ínf<a de sus de Genova a Ña-
a m a d o s ? I'or de póles, batierldo el
pronto, Con mucha record de las tena-
virilidad. Nada de cidades sajonas.
l-ifírimas, ni de re- E x p u l s a d a por la
sifínacio'nes, ni de Policía de a bordo
«iilenciosos niarli- de los barcos Au-
riüs« a base do es- gtisíus y Roma, ella,
peras sin esperan- subrepticiamente,
zas. Sencillamente: ha logrado reinte-
t o m a n un lilirito g r a r s e a esos va-
de c h e q u e s , una l a r e s , sólo por des-
leve cartera con los cubrir el rostro del
instru tni'fitos del seductor. Interven-
líHKjiíilliíjt', u n a n i - ción de las autori-
]>lio pasa]>orte v. dades de Ñapóles
decididas, se lan- para 110 permitirle
zan en persecución el d e s e m b a r c o .
de los falaces Don Nueva devolución
Juanes, de slee^mg a Gibraltar... ¿Se
en slecpitig y de tía por vencida ya?
t r a s a t l á n t i c o en Nada de eso: Gi-
t r a s a t l á n t i c o . Sin braltar es tierra in-
temor, naturalmen- glesa, y en ella hav
te, a los escánda- uii c ó n s u l b r i l á -
los, y mucho nic- nicíj.
n<3s a las aventu- La heroína ha-
ras. Una ¡i.írseen- ce visar su pasa-
cíón en torla lejíla y con ludas las afíravantes de la prenv^'ditacii'm porte, se embarca en el primer bureo (|ue pasa, y d<' nuevo a Ge-
de iniciativas para haeei' hi vi<ia imposÜile a los tles\(Milurados se- nova, donde, al parecer, ha vuelto a encontrar la pista del pobre
ductores. Algo nuiy nuevo—o, si sei¡uierf, nniy viejo—ipie viene a galán.
sustituir iil jiroeediiniento tlei vitriolo y demás ácidos corrosivos em- Y bien: ¿qué hará ahora este afligido compiistador, convertido, \K)t
pleados en venganzas amorosas. ¡Nos imatíinainos la estela tie un una inversión de las costumbres, de victimario en víctima, de «casti-
Cusanovii y de un IJtin Juan marchando por el mundo seguidos de gador» en «castigado»? l'robableniente una de estas dos cosas: o se-
todo un coro de innumerables engañadas como é.stas! guir ejercitándose en su nuevo oficio tle ^lober-írotler obligado, para
Como esa damita americana, por ejemplo, hija de un procer per- huir de unos labios pintados y voraces, o hacer, por fin, frente a su
sonaje, que. vestida de goUillo, se encaramaba hace días a las bordas terca enamorada y aguantar iínpávidc» el chaparrón: eso que en Ma-
de todos ios trasatlánticos, se escondía en todas las obscuras carbo- drid, con frase gráfica, llaman *el niitiii".
neras y marchaba, finalmente, a pie por las calles lisboetas, escurrién- Y es ])osiblc (pie entonces, desahogado ya su malhumor, la novia
dose de las manos policíacas, para seguir a .su Romeo. O como esta deje de perseguirlo. Pero si no fuera así, lo más lícito—y acaso lo más
otra joven inglesa—-¿plafrio?—, de personalidad desconocida, que, eficaz—es que so case con ella. Y, probablemente, antes de un año.
entre Gibraltar y Gónova, acaba de filmar la más fantástica película ella será quien lo abandone, entablando un sensacional divorcio.
de las persecuciones por amor. Verdadera manía persecutoria, resuelta Porque esto también entra en las costumbres de las modernas Julietas
terquedad que ha podido más que todos los obstáculos y que todo.s los enamoradas, tan pasionales en el buscar como en el huir.
impL-dimentos policiales. Una nueva odisea pintoresca digna de cual-
quier Homero moderno. ROSA AHCINIEGA
i'.st.i inglesa—^será un mito la frialdad ])asional sajona?-—•, ena- [ m i i i i ú s 11F. PKBDr.i)

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