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PSICOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN – Cecilia Almada

Algunas aproximaciones a la definición de la psicología de la educación


La psicología de la educación es una de las ciencias de la educación que, al ser una
especialidad de la psicología y de la educación, se caracteriza por su doble status
epistemológico. Comparte su objeto de estudio con el resto de las ciencias de la
educación, ya que por su complejidad, requiere un enfoque multidisciplinar y
multidimensional.

La psicología de la educación es una ciencia psicológica y educativa de naturaleza


aplicada y centrada en tres dimensiones: una teórica, una investigativa y una práctica
referida a las intervenciones en situaciones educativas (en sentido amplio)

Se relaciona con los paradigmas y programas de investigación de la psicología


general. De ellos toma contenidos y aportes que utilizapara describir, explicar y
comprender los procesos psicológicos conectados con el hecho educativo. Su
naturaleza aplicada está determinada por la intervención que efectúa sobre los
procesos educativos para propiciar los fines deseados.
El modo en que se entiende esa aplicación, implica un debate todavía no resuelto.
Entre las diversas posturas, están los autores que sostienen que las investigaciones
de la psicología general se aplican directamente sobre los procesos educacionales.
Esta postura está focalizada en la extrapolación.
Otros autores, en cambio, consideran que para el estudio de los procesos de
enseñanza –aprendizaje es necesario construir un marco conceptual propio que
abarque problemas, contenidos, metodología y teorías propias. Esta postura está
centrada en la absoluta autonomía.
Un tercer grupo sostiene una postura intermedia, ya que concibe a la psicología de la
eduación como una disciplina puente entre la psicología y la educación, como un
continuo de ciencia que anude la práctica y el conocimiento. Es una forma
intermediaria entre las posturas extremas descriptas.
No todos los conocimientos psicológicos de la psicología general interesan por
igual a la psicología de la educación. Si son fundamentales, por ejemplo, los
conocimientos que proporcionan la psicología del desarrollo, la psicología evolutiva, la
psicología del aprendizaje o la Psicología de la personalidad.

Paradigmas de la psicología educacional.


Si se define a la teoría como unidad de análisis de la ciencia, es necesario considerar
que dichas teorías están estrechamente ligadas a los distintos momentos de la
historia de la ciencia. Para llevar a cabo el análisis del objeto de estudio – los cambios
comportamentales generados por las situaciones de enseñanza-aprendizaje- es
necesario contar con un marco referencial teórico, que se conciben desde
perspectivas y enfoques delineados en las diversas comunidades científicas.
El término para describir estas comunidades de investigación es el paradigma,
entendido como esquema o modelo. Más que una teoría, son modos de pensar o
pautas para la investigación que, cuando se las aplica, pueden dar como resultado el
desarrollo de nuevas teorías.

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La diversidad de paradigmas alertan a los investigadores acerca de diferentes
fenómenos que son de interés, los que posiblemente sería imposible de formular si
existiera una única perspectiva.
Existen diferentes clasificaciones de paradigmas en los que respecta a la
investigación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Hernández Rojas (1998) señala
que entre los años 1960 y 1980 cinco paradigmas psicológicos fueron adquiriendo
presencia significativa en el campo de las ciencias de la educación:
• paradigma conductista (Skinner y seguidores)
• paradigma de orientación cognitiva (Ausubel, Brunner, Glaser)
• paradigma piagetiano (Ferreiro, Kamii, Duckworth)
• paradigma humanista( Rogers, Maslow, Ferry, Filloux)
• paradigma sociocultural vigotskyano (Rogoff, Cazden)
Para comprender el lugar que ocupa en la actualidad la psicología de la educación, es
necesario conocer los modelos interpretativos del fenómeno educativo.

Aportes de la Psicología de la Educación al contexto actual


Las condiciones sociales actuales impulsan el análisis de las prácticas educativas más
allá de las fronteras escolares. Tal como plantea Ehuletche, el desafío actual implica
salir del encierro del aula, del análisis del caso problema o la indagación de los
conflictos vinculares en tanto situaciones aisladas, para incluir nuevas variables que
aporten a analizar la institución educativa y todos sus actores como parte de un
fenómeno socio cultural más amplio (EHULECHE; 2004; 140). De allí que se impone
en el análisis de la educación en cualquier dimensión de abordaje, la pregunta
respecto a cuáles son los recursos que la psicología de la educación puede ofrecer
tanto a las instituciones educativas como a sus actores para garantizar la calidad y la
democracia en educación.
Si entendemos que la educación como herramienta que favorece el bienestar
personal, vinculado al ejercicio de sus derechos, la escuela debe recuperar su
posibilidad de aportar en ese sentido, habida cuenta que es una institución por la que
todos los sujetos transitan. Si el pasaje por la escuela es obligatorio, debe
consolidarse como generadora del crecimiento de las personas, consibiéndolas como
integrantes de una sociedad sostenida en los ideales de paz, libertad y justicia socia.
Estos ideales son planteados por la UNESCO i como parte de los desafíos del
porvenir, y considera a la educación como un instrumento imprescindible para que la
humanidad pueda progresar hacia su consecución.
Sin embargo, no podemos desconocer que en nuestro contexto social actual el acceso
a servicios de educación varía según sector social que se trate. Los sectores
pertenecientes a estratos de menores ingresos con frecuencia tienen una cantidad
muy reducida de alternativas educacionales. Las escuelas que reciben estudiantes de
bajos recursos suelen tener deficiencias - de infraestructura, insumos educativos y en
cantidad y formación de los profesores -, lo que involucra una fuerte segmentación
socioeconómica de la oferta educativa. En el Documento de la Comisión
Iberoamericana sobre Educaciónii se presentan datos que reflejan lo alejado de esas
metas en la región. Allí mencionan que
A grandes rasgos, dentro de los sistemas escolares coexisten escuelas para
pobres y escuelas para ricos. En la mayoría de los países de la región el

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estatus socioeconómico y cultural de las familias es el factor que genera
mayores diferencias en los aprendizajes, pero los recursos educativos de los
establecimientos, como materiales docentes, ordenadores para la enseñanza,
conexión a internet, material de la biblioteca, laboratorio de ciencias, entre
otros, también pueden marcar una diferencia. Sin embargo, muchas veces
resulta insuficiente para equiparar los rendimientos entre los estudiantes de
distintos estratos socioeconómicos (…) Según información de UNESCO, en el
período 2007-2008, el porcentaje de repitencia anual en el conjunto de grados
de la educación primaria era de 3,8%, y el porcentaje de deserción escolar era
de 3,7%, 1,7%, 2,0%, 1,5% y 2,8% entre los grados 1.º y 6.º, respectivamente
(UNESCO, 2010). Adicionalmente, en 2006-2007 casi 3 millones de niños
estaban fuera de la escuela c.
Es por ello que que un desafío tiene que ver con la ampliación de la cobertura y el
aumento del acceso a la educación ya sea a nivel nacional como a nivel internacional.
Por otra parte, alertan en ese documento sobre la incidencia que tienen sobre los
sujetos cuestiones como la pobreza, la desigualdad y la exclusión:
Un estudiante con un capital educativo depreciado tendrá muchas dificultades
para la inserción laboral con sus consecuentes repercusiones a nivel de
remuneraciones, siendo por ello la educación recibida un mecanismo clave
para el acceso al bienestar de toda persona (…).La pobreza, y sobre todo la
pobreza extrema, tiene un efecto devastador en la infancia pues conduce a la
desnutrición, con sus secuelas en la salud de los niños, en su desarrollo y en
su aprendizaje. En la región, la desnutrición global afecta al 7,2% de los
menores de 5 años, lo que supone casi cuatro millones de niños (…) Entre los
niños y jóvenes afectados por la falta de recursos y la pobreza o la
vulnerabilidad a la misma, las dificultades de acceso a la educación no los
atañen solo a ellos, sino que también sus familias, y por generaciones, han
visto frustrada la oportunidad de ejercer este derecho. Es decir, existe una
transmisión intergeneracional de las oportunidades de bienestar y, sobre todo,
un cierto grado de heredabilidad del capital educativo, cuestión que se puede
observar en el hecho de que sean precisamente los jóvenes cuyos padres no
terminaron la enseñanza formal los que tienen menos probabilidades de
concluir la enseñanza secundaria (CEPAL, 2008). (OEI;2010).
Por suparte, la UNESCO expresa sobre la educación para el siglo XXIiii
La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a
conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser.
• Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia
con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de
materias. Lo que supone además: aprender a aprender para poder aprovechar
las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.
• Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una calificación profesional sino,
más generalmente, una competencia que capacite al individuo para hacer
frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también,
aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o de trabajo
que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes, bien espontáneamente a causa
del contexto social o nacional, bien formalmente gracias al desarrollo de la
enseñanza por alternancia.
• Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción
de las formas de interdependencia -realizar proyectos comunes y prepararse

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para tratar los conflictos- respetando los valores de pluralismo, comprensión
mutua y paz.
• Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en
condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de
responsabilidad personal. Con tal fin, no menospreciar en la educación ninguna
de las posibilidades de cada individuo: memoria, razonamiento, sentido
estético, capacidades físicas, aptitud para comunicar...
• Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la
adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje,
importa concebir la educación como un todo. En esa concepción deben buscar
inspiración y orientación las reformas educativas, tanto en la elaboración de los
programas como en la definición de las nuevas políticas pedagógicas.
(UNESCO)

Es por ello que la educación debería estar orientada hacia el desarrollo de la


capacidad de interpretar la realidad de manera crítica, incluyendo en el análisis el
conocimiento de la propia persona, los otros, y a la consolidación de lazos sociales
entre ciudadanos. Para ello es necesario favorecer aprendizajes que propicien la
autonomía de las personas. Y la autonomía personal implica tener en cuenta los
aspectos cognitivos, y también los afectivos y sociales. El análisis de tales
dimensiones permitirá detectar obstáculos y facilitadores del proceso de enseñanza-
aprendizaje. En este sentido la psiocología de la educación se debe plantear cuál es
su lugar en los desafíos que atraviesa la escuela actual.
A pesar de los progresos en el acceso a la educación, persiste una calidad educativa
deficiente al tiempo que se mantienen profundas desigualdades. A pesar de las
reformas educativas, el resultado obtenido no fue el esperado, ya que apenas se ha
conseguido elevar los conocimientos y las competencias de los alumnos, reducir las
desigualdades, fortalecer la escuela pública y lograr una preparación del profesorado
acorde con las nuevas demandas sociales y culturales. Tal como se plantea en la
Metas para la educación 2021iv
Hay que reconocer que en el ámbito educativo, también sin duda en el campo
social, son muchos los retos pendientes. Por un lado, es preciso universalizar
la oferta de educación inicial, primaria y secundaria, lograr que todos los niños
y jóvenes tengan doce años de educación obligatoria, mejorar la calidad
educativa y las competencias de los alumnos en consonancia con las
exigencias de la sociedad, desarrollar un sistema integrado de educación
técnico-profesional y elevar el nivel educativo y cultural del conjunto de la
población. Por otro, es necesario avanzar en la sociedad del conocimiento y de
la información, incorporar las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza y
de aprendizaje, diseñar currículos acordes con las competencias que los
alumnos van a necesitar para integrarse de forma activa en la sociedad y en el
mundo laboral, e incorporar en las escuelas el progreso científico, la innovación
educativa y los nuevos significados de la cultura. (OEI; 2010).
En este contexto, es interesante reflexionar acerca de los posibles aportes que la
Psicología de la Educación pueda realizar a favor de saldar los retos pendientes.

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i
La Educación Encierra un tesoro. Informe para la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la
educación para el siglo XXI. http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF
ii
Metas Educativas 2021. La educación que queremos para la generación de los bicentenarios.
http://www.oei.es/metas2021/c2.pdf
iii
La Educación Encierra un tesoro. Informe para la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la
educación para el siglo XXI. http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF

Metas Educativas 2021. La educación que queremos para la generación de los bicentenarios.
http://www.oei.es/metas2021/c2.pdf

Bibliografía

Arancibia, V., Herrera, P. Strasser, K.( 2009). Manual de Psicología Educacional. DF, México, Alfaomega
Grupo Editor,

Elhuetche, Ana María (2004) “Aportes de la Psicología Educacional en contextosde cambio e innovación”.
En Aprendizaje de Niños y maestros: hacia la construcción del sujeto educativo. Elichiry, Nora comp.
Buenos Aires, Manantial,

La Educación Encierra un tesoro. Informe para la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación
para el siglo XXI. http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF

Mesa, Cora (2008) Status epistemológico de la psicología de la educación, versión mimeo,

Metas Educativas 2021. La educación que queremos para la generación de los bicentenarios (2010).
http://www.oei.es/metas2021/c2.pdf
iv