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© Dr.

José Luis Llerena Moran


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joseluisllerenamoran22@gmail.com
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autor.

ISBN 9798665928487
Índice
Agradecimiento y dedicación 3
Preámbulo sobre las bases de la crianza
de los hijos 5
Introducción 17
Inaugurando el comportamiento futuro y
construyendo el autoestima 39
Personalizando y trasmitiendo cariño a
través de la educación 54
Desarrollando los gustos e intereses 73
Transfiriendo valores basándose en la
experiencia 86
Poniendo correctamente los limites 106
Aprendiendo a enseñar cómo educar 122

1
2
Agradecimiento y
dedicación
Al recuerdo de mis queridos padres de quienes
aprendí entre otros que nuestra misión como padres
no es tener hijos perfectos, sino es lidiar con hijos
imperfectos y tratar de ayudarlos lo más que
podamos. Que Hashem los tenga siempre a su lado.
En primer lugar quiero expresar mi aprecio y gratitud
a todos mis maestros empezando por el Dr. Arno
Kahne exdirector del Colegio alemán ESEP E.W.
Middendorf, Lima, Perú, a mi tutor doctoral el Prof.
Emer. Klaas Smit de la TU Delft en Holanda y a mi
tutor de conversión el rabino principal de Düsseldorf
HaRav Raphael Evers. Les estaré eternamente
agradecido por ser verdaderos maestros que me
ayudaron a desarrollar, permitiéndome conocer la
sabiduría de los tiempos, ayudándome a ver más
claramente el mundo exterior e interior, pensar más
profundamente, argumentar más convincentemente y
a decidir más sabiamente. Ustedes han sido y son una
gran fuente de buenos hábitos, conocimiento y
sabiduría.
Me gustaría extender mi sincera gratitud y aprecio a
todos mis maestros de la TU Darmstadt así como a
mis maestros de la Yeshiva Machón Meir en
Jerusalén.

3
Un agradecimiento especial al Lic. Irving Benjamin.
Tu corazón es verdadero, eres un amigo y un
confidente.
Estos escritos están dedicados con todo amor y cariño
a mis hijos Xavier Alexandre, Paola Gerardine y
Diana Angélica, que siempre nos dieron a mí y a mi
querida esposa Jocheved desde que llegaron al mundo
la felicidad más grande que pueden llegar a sentir los
padres.

Alemania 23 de junio de 2020

Dr. José Luis Llerena Moran

4
Preámbulo sobre las
bases de la crianza
de los hijos
(Para Xavier)

Empiezo escribiendo sobre este tema


poniendo de manifiesto que me es incómodo
escribir sobre el mismo en forma general. Se
necesita mucha experiencia, mucha sabiduría
y la verdad es que incluso con todo eso es un
tema que siempre va a ser muy complejo,
difícil y más que nada, diferente. Sin duda el
tema de la educación de los hijos nos preocupa
a muchos de nosotros. La educación de los
hijos es una de nuestras misiones más
importantes en este mundo. Los hijos son los
seres que más queremos. A diferencia de otros
temas, no podemos tomar muchos ejemplos de
cómo en otras generaciones se educaba o
incluso de cómo otras personas educan a sus
hijos porque sabemos que cada educación
difiere, es diferente. Cada generación es
distinta. Es cierto que las metas son siempre

5
casi las mismas. Siempre queremos que
nuestros hijos sean buenas personas, que sean
individuos que aporten a la sociedad.
Queremos que sean respetuosos, queremos
que sean espirituales, que sigan el camino de
la Torá. Pero los medios son siempre
diferentes, son siempre variados, incluso en
una misma familia. La forma de criar a un hijo
es diferente de la forma de criar a otro. Tratar
de ofrecer una técnica para educar es algo muy
grande y verdaderamente muy difícil.
La verdad es que me siento pequeño para
poder escribir sobre este tema. Sin embargo, a
pesar de todo deseo contribuir a esta materia,
pero no para dictar un método educativo ni
mucho menos, sino para tratar de compartir
con ustedes cosas que he aprendido de la Torá,
para que realmente al final cada uno tome este
material como materia prima, tome conciencia
sobre el tema y, si lo ve conveniente, lo aplique
en su caso. Es mucho más fácil educar a los
hijos del otro que educar a los hijos propios.
Siempre cuando se trata de nuestros propios
hijos, estamos mucho más emocionalmente
involucrados. Nuestras emociones se
despiertan algunas veces de manera muy
reactiva porque realmente es lo que más
queremos, es lo que más nos importa. Muchas

6
veces nuestras reacciones van a ser un poco
desproporcionadas y a veces nos va a costar
actuar de forma racional, lo cual si tuviéramos
que educar a un niño del vecino sería un poco
más fácil. Es un tema muy delicado y no quiero
que parezca que estoy hablando de un método
absolutamente cerrado (esta es la verdad y no
hay otra). Voy a trabajar el tema desde los
principios que aprendí de la Torá, principios
básicos que no cambian y que elegí para que
cada uno lo tome, como dije antes, como
materia prima, para que puedan elaborarlos,
estudiarlos, practicarlos, y vayan aprendiendo
de su propia experiencia, con su propio
criterio, para poder ir aplicándolo sobre cada
uno de sus hijos, ya sea con aquellos que ya
tenga o con los que va a tener, o incluso en
instituciones educativas, porque al final es lo
mismo. Se trata de “cómo transmitir nuestros
valores a las próximas generaciones”.
La Biblia dice que el placer más grande que
existe en el mundo es tener hijos. También la
dificultad más grande es tener y criar hijos.
¿Saben por qué? Porque siempre es lo mismo.
Estamos luchando por lo que es lo más
importante y por eso mismo no puede ser un
poquito difícil.
Lo primero que tenemos que hacer es definir

7
cuál es nuestra meta. ¿Cuál es la tarea? Muchas
veces nos podemos decepcionar cuando
descubrimos que nuestros hijos no hacen lo
que nos gustaría que hagan, o no se comportan
de la forma que nos gustaría que se
comporten. Esto puede pasar desde que son
muy chicos. Ya de pequeños, a veces son
insistentes, a veces lloran demasiado, a veces
tienen muchas exigencias, a veces son
impacientes, se pelean entre los hermanos…
Cuando ya son adolescentes, de repente tienen
ciertos intereses que no nos gustan. Actitudes
que no nos parecen. Muchas veces sentimos
decepción porque en verdad, como es algo tan
importante y valioso para todos, seguro
tenemos sueños.
Y cuando tuvimos nuestro primer hijo o
cuando todavía no lo hemos tenido, soñamos
con criar un hijo increíble, un ser humano
maravilloso. Pero cuando vemos en la práctica
cómo funcionan las cosas, muchas veces nos
decepcionamos, vemos dificultades, a veces
incluso nos da vergüenza por los vecinos,
porque mira al niño del otro, que es mucho
mejor, mira cómo está. Mira cómo se
comporta, mira sus modales o mira cómo
destaca. Y eso nos genera una decepción muy
fuerte y por lo tanto nuestras emociones están

8
tan involucradas que nos cuesta educar, a
veces incluso hay padres que se rinden, se
avergüenzan y al final terminan exigiendo y
criticando a sus hijos, manifestando
inconscientemente su decepción hacia ellos.
Claramente lo peor que le puede pasar a un
hijo es cuando él siente que sus padres están
decepcionados de él. Se rindieron de lograr
algo positivo ya que el niño rompe los sueños
que tenían los padres. Obviamente que eso es
lo peor que puede pasar. De la misma manera
que para un ser humano en su propio
crecimiento personal, no puede experimentar
una enfermedad más grande que rendirse.
Cuando uno se rinde y dice: “yo ya no voy a ser
mejor de lo que soy”, es el peor escenario para
un ser humano.
Entonces, imagínense que eso le pasa a un hijo.
Cuando el hijo, el niño, siente mis padres están
decepcionados, están decepcionados de mí, ya
no me quieren o no soy lo que ellos querrían que
yo fuera; obviamente que ese es el peor
escenario. La pregunta es: ¿cómo podemos
evitar eso?
Antes de entrar a analizar las técnicas, los
principios que la Torá nos enseña para educar,
tenemos que saber cuál es nuestra misión, cuál
es nuestra tarea. La verdad es que Dios nos

9
puso en esta posición. Nos dio un alma, la cual
está en un estado imperfecto, porque todo ser
humano cuando viene a este mundo tiene
tendencias no buenas. Seguro tiene también
cualidades buenas, pero parte de sus
cualidades, seguro no son buenas porque no
existe un ser humano que sea perfecto. Si fuera
perfecto no hubiera venido a este mundo.
Cuando un niño es chico, pequeño o incluso
adolescente, con más razón debe tener
cualidades que no son buenas porque todavía
no se ha desarrollado. Todavía no se ha
educado o todavía no ha adquirido la
experiencia, todavía no ha madurado.
Claramente un niño, un adolescente, incluso
un niño mayor tiene mucho que aprender,
tiene mucho que desarrollar; seguro todavía
no está en su estado ideal.
Yo diría un niño en forma natural está en su
peor estado, porque lo normal es que una
persona crezca en su vida, se desarrolle y
aprenda, abarcando esto último los conceptos
de vivir mejor y compartir. Aprenda a luchar y
también a aceptar todas las cosas que la vida
nos enseña. Nuestro padre nos enseñó todas
estas cosas. El niño todavía no las aprende en
forma natural. El niño, cuando es chico, está en
su peor estado y eso es normal. Es normal que

10
un niño esté en su peor estado porque está
empezando su carrera. Si nuestra misión en la
vida es mejorar nuestra personalidad y
mejorar nuestras cualidades, claramente al
principio de la carrera estamos en el peor
estado. Entonces no podemos decepcionarnos
cuando vemos que un niño tiene malas
actitudes; cuando se pelea, insiste, no respeta,
no tiene los mejores modales o todavía no le
interesa la Torá como nos gustaría que le
interesara. Eso es normal porque así funciona.
Las personas nacen imperfectas, nacen lejos
de ser perfectos y nuestra tarea como padres
es justamente tratar de ayudar a estos niños,
llevarlos en un buen camino para que puedan
desarrollarse lo mejor que puedan. Pero el
hecho de que no tengamos un éxito ahora es
normal. No nos podemos decepcionarnos, no
podemos sentir que estamos fracasando por el
hecho que hay dificultades, porque éstas son
parte del proceso. Digámoslo así, si un niño
fuera excelente, maravilloso, la mejor
personalidad, las mejores cualidades…
Nosotros como padres estaríamos de más; no
tendríamos nada que hacer, ninguna misión y
ninguna importancia. Nuestra relevancia como
padres es justamente porque a los niños les
cuesta, porque los niños a veces no aprenden y

11
porque no aceptan. Y, ¿por qué no nos quieren
escuchar? Justamente nuestra misión, nuestra
tarea, parte de ese estado. Recibimos un alma
pequeña que no quiere hacer lo correcto. A
veces le cuesta hacer lo correcto y esa es
nuestra tarea, lidiar con eso. Tener un poquito
de paciencia. Darle la mano cuando empieza a
caminar sabiendo que se va a caer porque así
funciona. Al final va a aprender, pero hay que ir
poco a poco. No podemos decepcionarnos
cuando vemos dificultades porque ese es el
proceso normal. Aprendiendo de las fuentes
de la Torá, ella nos enseña que tenemos que
entender cuál es nuestra misión.
Nuestra misión no es tener hijos perfectos.
“Nuestra misión es lidiar con hijos imperfectos y
tratar de ayudarlos”. Pero la tarea funciona
justamente por eso. Si todo estuviera bien, no
tendríamos nada que hacer.
Es como cuando te contratan en una empresa
para solucionar un problema, obviamente que
tú esperas llegar a esa empresa cuando hay un
problema. Si tu profesión es por ejemplo de
ingeniero de mantenimiento, entonces
obviamente sabes que vas a llegar a un lugar
donde hay un problema que compete al
mantenimiento de la empresa.
Para eso te contrataron. Así exactamente

12
funciona cuando tenemos hijos. Sabemos que
estos niños van a tener dificultades; ya sean
normales, de crecimiento, de desarrollo… Así
funciona. Nuestra tarea es justamente
enfrentar. La misión de la educación parte de
la base de que vamos a tomar niños con
dificultades, con problemas de cualidades que
tienen que corregir y esa es justamente
nuestra misión. Entonces tenemos que saber
en qué consiste la educación. El trabajo no
consiste en tener buenos hijos, porque si los
tuviéramos ya no tendríamos ninguna misión.
Tenemos un proceso largo que en gran medida
no vamos a poder ni siquiera terminar, porque
obviamente los niños van a tener que hacer su
propio trabajo también. No podemos
educarlos y dejarlos libres cuando ya están
perfectos. Nunca vamos a llegar a eso.
Tenemos que tratar de avanzar lo más que
podamos. Avanzar y ayudarlos a crecer,
sabiendo que nuestro trabajo consiste en lidiar
con situaciones imperfectas, con
personalidades imperfectas. Cada niño es
distinto.
Puede haber niños que tienen dificultades de
un tipo y otros de otro. Puede ser que a este le
cueste esto, al otro le cueste lo otro. Muchas
veces puede pasar que uno de nuestros hijos

13
nos desafíe justamente en lo que para nosotros
como persona es lo más difícil. Y eso,
obviamente aumenta el desafío y nuestra
responsabilidad porque puede haber niños
que tienen dificultades, pero no son
dificultades que te amenazan a ti como padre o
como madre. Quizás no son cosas que chocan
contigo. Esas son dificultades muy personales,
pero quizás este niño tiene una dificultad.
Supongamos que el niño es muy notorio
socialmente y tú eres una persona la que le
importa mucho el qué dirán. Es un tema de
vida familiar y por eso te desafía tanto, no
porque su dificultad sea mayor que la de los
otros, sino porque a su edad se manifiesta en
un escenario que para ti es muy sensible. Y eso
te puede hacer reaccionar de una forma un
poco no racional, más emocional, un poco
desproporcionada. Ahí tenemos un desafío.
Nuestro reto entonces, es justamente educar y
lidiar con personas imperfectas como nosotros
a las que tenemos que tratar de hacerlas
avanzar lo más que podamos. Ahora no
solamente tenemos que aceptar esta realidad.
Nosotros estamos en una tarea que es la más
importante. No es casualidad que tenemos que
transmitir nuestros valores a la próxima
generación, tomando en cuenta de que estas

14
personas, éstas grandes almas maravillosas
que recibimos, tienen dificultades y nosotros
tenemos que enfrentarlas. También tenemos
que aceptar desde el principio que nuestra
capacidad de educar está limitada.
No podemos creer en ningún momento que
criar buenos seres humanos depende de
nosotros el cien por ciento, porque es mentira.
Todos los seres humanos tienen libre albedrío,
incluyendo nuestros hijos. Eso significa que
nosotros como padres también. Podemos
invertir todo nuestro corazón, aplicar todas las
mejores técnicas. Aun así, eso no asegura que
nuestros hijos salgan bien. Por más que suene
un poco dramático o triste, tenemos que saber
eso al principio del trabajo, el que cree que
depende de él, solamente de él, que sus hijos
salgan bien, no sabe lo que está hablando
porque todos los seres humanos tienen libre
albedrío y ello significa que yo como padre no
puedo intervenir en dicha libertad. Si yo
pudiera intervenir, ya no sería libre albedrío.
La libertad de cada ser humano es elegir el
camino correcto o incorrecto. Y no se puede
asegurar que nadie elija el camino correcto.
Puedo hacer mucho esfuerzo para facilitarle la
decisión correcta, puedo asegurar todos los
medios para ayudarlo y motivarlo a seguir el

15
camino correcto, pero de todas maneras, la
decisión al final es de cada uno de los niños, de
cada uno de los seres humanos. En la historia
podemos comprobar como grandes hombres
tuvieron hijos no tan buenos.
Sabemos que Isaac, por ejemplo, tuvo a Jacob y
a Esav. Abraham tuvo a Ismael. El rey David a
Absalom. El hecho que una persona sea grande
no es garantía que tenga hijos grandes. Lo digo
no para no desalentarnos creyendo que no
podemos hacer cosas; podemos hacer mucho,
pero tenemos que saber que no depende de
nosotros el resultado final. Los niños también
van a tener libre albedrío y van a poder elegir
y van a tener que elegir su camino. No
depende de nosotros. Eso significa que
tampoco podemos medir o juzgar a nadie.
Cuando vemos que nuestra hija, o un niño, no
nos salió bien, no siguió un buen camino; no
podemos culpar a nadie, no puedo decir que es
culpa del padre. No puedo decir tal cosa
porque el niño tiene libre albedrío. Él escogió
su camino, no puedo saber por qué, no puedo
juzgar. Cuando se habla o escribe sobre la
educación o crianza de los hijos lo que debe
prevalecer es, según mi opinión, ante todo la
humildad.

16
1

Introducción
(Para Diana)

La percepción es el proceso cerebral que se


encarga de dar forma y sentido a los diferentes
estímulos que llegan a nuestra mente a través
de los sentidos. La mente tiene dos elementos
interdependientes: la mente consciente y el
subconsciente.
La mente consciente está conectada con la
identidad personal, con nuestra espiritualidad.
Ésta es una mente creativa. La mente
subconsciente es nuestra base de datos de
programas de comportamiento almacenados.
De la biología sabemos que el destino de las
células de cultivo depende en realidad de la
química del medio de cultivo, éste último es el
equivalente de nuestra sangre. ¿Cómo se
relaciona esto con las células de nuestro
propio cuerpo?
En primer lugar, hay que entender este hecho
muy importante.
Un humano no es un solo organismo. Un

17
cuerpo humano es un plato de cultivo cubierto
de piel con 30 trillones de células. Nuestro
cultivo original, la sangre, contiene
información. La composición de nuestra
sangre será la que realmente determinará el
destino de nuestras células. En la sangre hay
dos componentes importantes que debemos
considerar; número uno, la sangre
proporciona nutrición. Esto significa que
debemos hacer el mejor medio de cultivo
posible, lo que implica que sólo debemos
comer alimentos naturales orgánicos kasher,
porque los alimentos de las granjas
industriales están llenos de elementos tóxicos
que afectarán negativamente a las células. Así
que una dieta de alimentos saludables es
importante para crear el mejor medio de
cultivo para nosotros.
Pero además de la cultura de la nutrición, el
medio puede cambiar la información. Y esta
información incluye hormonas, factores de
crecimiento y químicos emocionales.
Esto significa que debemos reconocer que el
cuerpo humano se ajusta y responde al medio
ambiente en todo momento. Así que en
realidad hay un entorno externo que debe ser
entendido, así como un entorno interno dentro
del cuerpo.

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¿Quién lee estos entornos? Nuestro sistema
nervioso. El cerebro representa la percepción
de nuestro entorno. Dicho órgano puede
liberar neuroquímicos, hormonas, químicos
emocionales en el cuerpo que controlarán el
destino, para organizarlo, para estar en
armonía con cualesquiera que sean las
condiciones del medio ambiente.
Un resultado muy importante es que el
cerebro está interpretando siempre el
entorno. Y eso es lo que nos controla a
nosotros mismos. Las señales ambientales son
las responsables de controlar el destino de
nuestra biología. Cuando hablamos de
animales en general, esto es cierto. Pero a
medida que nos adentramos en los
organismos superiores del árbol evolutivo,
existe un nuevo dispositivo adicional que está
interpretando las señales ambientales, y ése es
nuestra mente, la cual es una interpretación de
lo que el cerebro percibe y debido a ello cada
uno de nosotros tiene mentes diferentes. Cada
individuo puede mirar el mundo y responder
de manera diferente al mismo entorno. Así que
al observar la secuencia del flujo de
información, las señales ambientales son
recogidas por el cerebro como percepción.
La mente hace una interpretación de estas

19
señales ambientales y luego libera la química
como las hormonas, los factores de
crecimiento, y los químicos emocionales que
coordinarán a nuestro cuerpo para
conformarse al ambiente que percibimos.
Nuestra creencia, que es la representación de
las percepciones de la mente es lo que al final
controla nuestra biología.
Nuestros pensamientos liberan
neuroquímicos, y estos agentes controlan de
igual manera la biología intrínseca a nosotros.
Un ejemplo simple de cómo funciona esto es
cuando un hombre o mujer está enamorado/a.
Si la mente del hombre o mujer está
percibiendo el amor, entonces la
interpretación de ese entorno que representa
dicho sentimiento hace que el cerebro libere
una química que realmente complementa esa
percepción. Así que el cerebro libera una
química muy importante en la sangre para
controlar nuestra biología. Incluida en esta
química está la dopamina, una hormona que
nos da placer. Además, el cerebro libera una
hormona llamada oxitocina. Esta hormona en
realidad hace que nos unamos a la fuente de
ese amor. Así que esto permite que los padres
y los hijos se unan por ese amor. Además,
cuando estás enamorado, el cerebro también

20
libera vasopresina. Ésta es otra hormona que
en realidad nos hace más atractivos para
nuestra pareja. A su vez, esto hace que el amor
dure mucho más tiempo.
Y, por último, cuando estás enamorado, el
cerebro libera la hormona de crecimiento.
Como su nombre lo indica, ésta aumenta
nuestra vitalidad. Así que, simplemente, el
cóctel de químicos liberados por nuestro
cerebro cuando estamos experimentando el
amor se libera en la sangre. El resultado es que
cuando la gente se enamora, es más saludable,
se ilumina.
Sin embargo, si abres los ojos y ves algo que te
asusta a ti y al medio ambiente, esa
experiencia de miedo hace que el cerebro
libere un conjunto completamente diferente
de sustancias químicas. Por ende, cambia el
comportamiento profundamente porque la
sangre ahora contiene información diferente a
la del amor. Así, por ejemplo, cuando tienes
miedo, liberas hormonas del estrés como el
cortisol o la epinefrina. Estas hormonas en
realidad cambian la circulación del cuerpo y
no nos ponen en una fase de crecimiento, sino
que en realidad nos preparan para la lucha o la
huida y en realidad son para salvar nuestras
vidas dado que estamos percibiendo miedo.

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Además, el miedo también hace que se liberen
en la sangre sustancias químicas que
interfieren con nuestro sistema inmunológico,
éste se apaga y lamentablemente conduce a la
enfermedad. Cuando estamos viviendo en lo
que se denomina miedo crónico, la
consecuencia de tal padecimiento es lo
descrito anteriormente, por eso es tan grave.
La función de nuestra mente es crear
coherencia entre nuestras creencias y
realidad. En otras palabras, si creemos que hay
algo a lo que hay que temer, entonces el
trabajo de la mente es crear un
comportamiento que haga una correlación o
coherencia entre esa creencia de miedo y la
realidad que estamos experimentando.
Cuando estás experimentando el amor, bueno,
entonces la función de la mente es manifestar
la química para controlar nuestro
comportamiento para que podamos
experimentar ese amor. El punto es claro y
simple. Cualquiera que sea el programa que
poseamos sobre nuestras percepciones sobre
el planeta, la función de la mente es crear un
comportamiento que haga nuestra vida
coherente con nuestras creencias.
Esto no es una idea nueva en absoluto. La Torá
hace 3333 años nos ensenó que lo que

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pensamos determina nuestra acción.
Nuestra creencia está creando nuestras
experiencias de vida. Todo está influenciado
por la mente.
La mente está compuesta por dos
subunidades: la mente consciente y la
subconsciente.
Se trata de dos entidades diferentes. La mente
consciente y la subconsciente tienen
diferentes funciones, y lo más importante es
que la mente consciente y la subconsciente
aprenden de diferentes maneras.
La mente consciente (última evolución del
cerebro), es en realidad un lóbulo de tejido
neural justo detrás de la frente. Se llama la
corteza prefrontal. Es la sede de nuestra
identidad personal, nuestra fuente o
espiritualidad. El carácter de la mente
consciente es la creatividad. ¿Cuál es el papel
de la mente consciente? Manifestar nuestros
deseos, nuestros anhelos, nuestras
aspiraciones... La mente consciente es una
semilla de pensamientos positivos que
cambian profundamente nuestras vidas.
Mucha gente dice: “Vamos, que el pensamiento
positivo no puede ser real”. Pero, ¿sabes? La
comprensión del efecto placebo se remonta a
casi 100 años. ¿Qué es el efecto placebo? Es

23
una creencia positiva sobre una droga médica
o una terapia médica donde alguien piensa
que la droga o la terapia lo va a curar. Cree que
lo va a curar. Toman la píldora mágica, se
mejoran, y luego descubren que la píldora era
sólo una píldora de azúcar. Así que de repente,
tienes que preguntarles qué les hizo mejorar.
Obviamente no fue la píldora de azúcar. Fue la
creencia en la píldora de azúcar que fue
responsable del efecto placebo, una creencia
positiva. Esto es muy, muy importante porque
realmente enfatiza la naturaleza de cómo
nuestros pensamientos están manifestando
nuestras experiencias de vida. Lo que la
mayoría de la gente no entiende es que los
pensamientos negativos son igualmente
poderosos. Pero funcionan en la dirección
opuesta.
En medicina, el término para los pensamientos
negativos es el efecto nocebo. Un pensamiento
negativo puede causar cualquier enfermedad
en este planeta. Incluso podría causar la
muerte de una persona.
Así podemos ver, que un poder de
pensamiento en realidad está controlando el
carácter de nuestras vidas; la mente
consciente, los deseos, las aspiraciones... Eso
es lo que estamos buscando.

24
Por el contrario, la mente subconsciente, que
representa alrededor del 90 por ciento del
cerebro, es el equivalente a un mecanismo de
reproducción de discos.
Registra los comportamientos y cuando lo
necesitamos, es como apretar un botón,
automáticamente se reproducirá bien. Esto es
realmente importante porque el
subconsciente tiene programas que facilitan el
carácter de nuestras vidas. Un ejemplo
sencillo. ¿Cuándo aprendiste a caminar antes
de los dos años de edad? ¿Tuviste que volver a
aprender a caminar? Afortunadamente, no.
Por la simple razón de que ayuda una vez que
la programación del andar se instala en la
mente subconsciente como un programa. Ni
siquiera tienes que decir que vas a caminar.
Sólo necesitas la intención de moverte. El
cerebro se encargará de la programación del
andar y la llevará a cabo por ti
automáticamente. La mente subconsciente es
genial porque lo que hace es que nos ahorra
mucho tiempo de reaprender las cosas una y
otra vez. Quiero decir, si no tuviéramos una
mente subconsciente cuando te despiertas
todos los días, ¿qué pasaría? Primero
tendríamos que aprender a caminar. Y por
supuesto, nunca llegamos a ninguna parte de

25
esa manera. La mente subconsciente es muy
eficiente y muy conveniente. Pero también
existe un problema.
¿Si algunos de nuestros programas de la
mente subconsciente son negativos? Hay un
problema porque eso significa que
automáticamente cuando se estimulan estos
programas, no nos van a llevar en una
dirección positiva. En realidad, socavarán el
carácter de nuestras vidas.
El subconsciente es un dispositivo de
reproducción de grabaciones.
Es habitual. Eso es lo principal en comparación
con la creatividad, que es la función de la
mente consciente. ¿De dónde vienen los
hábitos de la mente subconsciente? Algunos
de los hábitos son genéticos porque se llaman
instintos. Si algo vuela hacia tu cara,
automáticamente parpadearás. No se aprende,
es un instinto incorporado. Vamos a enfatizar
esto, muchos de los programas en la mente
subconsciente, en realidad no los
experimentamos personalmente, o no los
adquirimos observando a otras personas y
descargando su comportamiento. En realidad,
fueron creados observando a nuestra madre,
nuestro padre, nuestra familia y nuestra
comunidad.

26
Estos son comportamientos adquiridos. ¿Por
qué debemos tener programas?
Los necesitamos para llevar a cabo funciones.
Curiosamente, a medida que un niño se
desarrolla, ya tiene un sistema incorporado
para operar, pero no tiene ningún programa.
Tiene que adquirir programas para que sea
funcional. Descargamos programas que luego
podemos usar para continuar con nuestras
vidas.
La descarga de programas empieza durante el
último trimestre del embarazo y acaba
después de los primeros siete años de vida,
donde nuestro cerebro no está operando a
nivel de consciencia. Esa es una vibración
funcional más alta.
La vibración más baja se llama Delta. Esa es la
vibración del cerebro cuando uno está
durmiendo o inconsciente. El siguiente nivel
de vibración más alto se llama Theta. Ésta se
caracteriza por la imaginación. La siguiente
vibración superior es en realidad el comienzo
de la consciencia. Esa vibración se llama Alfa.
Allí es que se empieza a hablar de consciencia.
Y, por último, todavía hay una vibración
superior que normalmente usamos durante
nuestras experiencias de trabajo o durante
nuestra educación. La vibración se llama Beta.

27
Es la consciencia enfocada en el aula de la
escuela.
Cuando somos niños no empezamos con todas
estas vibraciones. Comenzamos con la
vibración más baja cuando nacemos, que sería
Delta, porque un niño pasa la mayor parte de
su primer año durmiendo. Así que su cerebro
no funciona realmente en ese nivel superior.
Pero después del primer año, el cerebro del
niño comienza a subir a la siguiente vibración
llamada Theta. Así que a medida que el
cerebro del niño se desarrolla, tiene un
sistema operativo. Pero no hay programas.
¿Cuándo comienza la programación real?
Empieza incluso antes de que el niño nazca.
¿Cómo puede un niño que aún está en el útero
ser programado? La respuesta está
relacionada con la placenta, ésta es la interface
entre la sangre de la madre y la del feto.
Porque la sangre de la madre es lo que
contiene la nutrición que cuando cruza hacia
la placenta, nutrirá al feto en desarrollo. Como
mencioné antes, la sangre tiene más que sólo
la nutrición en el último trimestre del
embarazo. La información en la sangre de la
madre se transfiere junto con los nutrientes. Si
la madre está enamorada, llevará la dopamina
que implica placer. Este neurotransmisor va

28
también al feto. Sin embargo, si la madre está
experimentando problemas en su mundo, no
tiene apoyo, hay falta de amor… El feto puede
no entender las razones de lo que está
pasando, simplemente lee la información. La
cantidad de hormonas del estrés contra las
hormonas del amor, por ejemplo. Y digo
entonces, ¿qué es relevante? El niño en el
útero en el último trimestre del embarazo está
aprendiendo del patrón. Si la madre tiene
miedo o si está estresada, bueno, esas
sustancias químicas también entran en el
cuerpo del feto y ajustan la genética a través
de la epigenética.
Así que la experiencia de la madre es en
realidad ajustar la genética de su propio feto a
través de los mecanismos epigenéticos. Un
feto recibe lo que se llama un programa de
Start. Éste es un punto muy importante en el
desarrollo porque la biología del bebé va a
permitirle sobrevivir en cualquier ambiente,
ya sea un ambiente pacífico o desgarrado por
la guerra.
Antes de que el bebé nazca, ya está siendo
programado. Por ejemplo, si el padre le habla
al feto mientras se desarrolla y el bebé nace y
el padre dice algo, el bebé identificará
inmediatamente al padre que le habló a través

29
de la pared abdominal.
Sin embargo, una vez que el bebé nace, está
ahora lidiando con el ambiente exterior
directamente. Durante el primer año de vida
del bebé, no responde mucho al entorno,
principalmente porque la mayor parte del
tiempo estará durmiendo en el primer año.
Pero a principios del segundo año, el bebé ya
responde muy bien a lo que ocurre en el
entorno. No obstante, es en un estado llamado
Theta. Una vibración más baja que la
consciencia. La característica de Theta es la
imaginación. Es exactamente en lo que los
niños menores de siete años son realmente
buenos.
Theta es la primera experiencia del niño que
responde al ambiente externo.
Después de los siete años. El niño aumenta su
actividad cerebral, al siguiente nivel superior
llamado Alfa como consciencia tranquila.
Ahora el niño se vuelve consciente del mundo
que le rodea. A los 12 años, la actividad
cerebral aumenta de nuevo al siguiente nivel
superior llamado Beta, que es la consciencia
centrada en el aula. Por eso hay diferentes
paradigmas educativos después de los doce
años, porque un niño es más capaz de lidiar
con una consciencia superior.

30
Los primeros siete años de la vida de un niño,
éste no está expresando su consciencia. La
vibración Theta está por debajo de la
consciencia. Hay otra característica muy
importante de Theta, y es que es un estado de
hipnosis. ¿Cuál es la relevancia? ¿Cuántas
reglas crees que un niño debe aprender para
convertirse en un miembro funcional de una
familia en una comunidad? Miles de reglas de
comportamiento. ¿Cómo se supone que el niño
va a aprender miles de códigos de conducta
diferentes? Y la respuesta es simple. Porque la
naturaleza ha creado los primeros siete años
de ese niño para que esté en un estado de
hipnosis Theta. Todo lo que el niño tiene que
hacer es observar a la madre, al padre, a la
familia, a la comunidad…
¿Y qué hace el niño durante la descarga de
Theta hipnóticamente? Los comportamientos
y el significado de esto entonces, es que los
programas primarios que entran en el sistema
nervioso de un niño no provienen de los
deseos y las ganas del niño. En realidad se
descargan directamente de la observación de
la familia y la comunidad.
Eso es muy significativo porque esos
comportamientos no necesariamente apoyan
los deseos de ese niño cuando crezca. Hay otro

31
factor en este período de tiempo que es muy
crítico. Es la experiencia de lo que se llama
identidad propia. Un niño puede preguntarse:
“¿Quién soy?” La respuesta en realidad no
viene del niño, viene de los padres, la
comunidad y los maestros que le dicen al niño:
“Oh, eres el niño más inteligente, más cariñoso
y hermoso que ha estado en este planeta”. Por
supuesto el niño descargaría este programa y
lo convertiría en parte de la identidad propia.
Sin embargo, ese es un programa muy raro. La
mayoría de los niños son criticados por sus
padres. ¿Criticados por qué? Lo explicaremos
de esta manera.
Si hay un jugador en un equipo y éste no se
está desempeñando bien, el entrenador viene
y no le dice: "Oh, sería muy amable de tu parte
hacerlo mejor", normalmente el entrenador
diría: “Vamos, puedes hacerlo mejor que eso.
Eso no es suficiente. ¿Quién te crees que eres?
No mereces estar en este equipo”.
El entrenador no dice qué hacer, sino que se le
acaba la paciencia con el jugador y le indica
que se vaya. “Bien, entrenador, lo haré mejor”,
respondería el muchacho. Un niño mayor con
consciencia puede entender exactamente por
qué el entrenador dice eso. Pero, ¿si los padres
actúan como entrenadores? Hay un problema.

32
Si el niño es menor de siete años, no está
consciente.
No puede entender el significado de todo. Está
en un estado de registro. Está en un estado de
Theta. Sólo puede descargar las palabras. Así
que los padres tratan de actuar como un
entrenador para mejorar el carácter o el
comportamiento de sus hijos.
Un niño está tomando todas esas palabras
exactamente como fueron pronunciadas y las
descarga en la mente subconsciente, las cuales
están cargadas de evaluaciones críticas de
nosotros mismos. Tanto es así que en realidad
nos cuesta mucho amarnos.
Yo me pregunto por qué nuestros programas
subconscientes pueden decirte todas las
razones por las que deberías criticarte. No
eres lo suficientemente bueno, no eres lo
suficientemente inteligente, no eres lo
suficientemente amoroso... Bla, bla, bla…
Nuestros programas subconscientes son tan
autocríticos que en nuestra mente los usamos
y nos criticamos. Esto es muy
desempoderante, porque de repente ya no nos
amamos a nosotros mismos. Somos súper
autocríticos y esto desafortunadamente lleva a
algunas consecuencias de comportamiento
muy malas.

33
Los primeros siete años de la vida de un niño,
descargar programas, no involucra la
consciencia, pero son necesarios para la
inculturación y la identidad propia.
Pero después de siete años se pasa a la
consciencia Alfa, la creativa. Ésta es en
realidad una parte realmente maravillosa de
nuestras vidas donde empezamos a
comportarnos y a ser muy creativos con
nuestra consciencia, y luego incluso
evolucionamos al nivel más alto de Theta a
Beta, donde tenemos una comprensión mucho
más compleja de quiénes somos y cómo
encajamos en el mundo que nos rodea.
Ahora hay un problema y sus problemas son
tan profundos que nos afecta a todos.
La mente consciente puede conducir nuestro
cuerpo como un vehículo, es decir, ésta tiene
sus manos en el volante. Así que cuando ella
está conduciendo el vehículo, nos movemos
hacia los destinos que queremos en nuestra
vida. La mente consciente también puede
pensar, lo cual es un trabajo interno.
En otras palabras, dondequiera que esté un
pensamiento, está en el interior, no está en el
exterior. Si te hago una simple pregunta ahora
mismo, dime, ¿qué vas a hacer el domingo?
¿De dónde vas a sacar la respuesta a esa

34
pregunta? Vas a entrar. He dicho que esperes
un minuto. Si la mente consciente va al
interior en busca de una respuesta, entonces
por definición ya no está conduciendo el
vehículo porque no está prestando atención.
Entonces cada vez que estamos en
pensamiento, la mente subconsciente va con el
volante y vamos dentro.
La ciencia ha revelado que la persona
promedio está en el pensamiento el 95% del
día. Si nuestra mente consciente está en el
pensamiento 95% del día y no presta atención.
¿Qué está controlando nuestra biología?
Eso se convierte en el trabajo de la mente
subconsciente porque ésta es el piloto
automático.
¿Cuál es el problema? La mente subconsciente
no te va a conducir hacia los deseos y las
ganas. La mente subconsciente tiene
programas que descargaste de otras personas.
Un hecho muy interesante. La ciencia reconoce
hasta el 70 por ciento de los programas
descargados en nuestra mente subconsciente
son programas negativos y desempoderantes.
¿Qué sentido tienen?
Sólo operamos nuestra vida el cinco por ciento
del tiempo, buscando deseos y anhelos. El
noventa y cinco por ciento de nuestra vida

35
proviene de los programas del subconsciente
porque estamos en el pensamiento. Y la
mayoría de esos programas son negativos y
desempoderantes.
¿Cuál es la consecuencia? No estás llevando la
vida que deseas. Estás llevando la vida de un
programa que conseguiste en los primeros
siete años, y luego reconociendo que la
mayoría de éstos son negativos y
desempoderantes. Entonces empezamos a ver
que nuestra vida se convierte en una lucha. Y
sin embargo no vemos realmente que estamos
involucrados. Todo lo que percibimos es el
resultado de nuestra mente subconsciente
tomando el control, porque nuestra vida no
está funcionando de la manera que queremos
que lo haga la razón. Porque los programas del
subconsciente no son nuestros. Vienen de
otras personas con sus propios problemas. Y
de repente, tenemos una visión muy
importante aquí. ¿Estás creando la vida que
quieres?
¿Estás creando la vida con la que has sido
programado?
Cuando estás en estado de Theta, el 95% de tu
vida va a venir de ese programa.
Así que si puedes educar los primeros siete
años de la vida de un niño, al final lo educarás

36
para el resto de su vida porque el 95% de esa
vida va a venir de los programas descargados
durante ese período. Esto es profundamente
importante por esta razón. Nos levantamos
por la mañana. Tenemos deseos y anhelos:
“Hoy voy a estar saludable”, “hoy voy a
encontrar una relación”, “hoy voy a conseguir
ese trabajo que siempre quise” ...
Y luego salimos al mundo y luchamos, para
volver a casa por la noche golpeados.
Así que nos vemos a nosotros mismos como
víctimas. Yo soy una víctima del mundo. ¿Por
qué? Quiero hacer esto. Lo entiendo. Y por lo
tanto no soy yo quien causó el problema. Yo
soy el que tiene los buenos deseos.
¿Dónde está nuestra mente consciente
observadora durante este tiempo? Está dentro
del pensamiento. Así que ni siquiera vemos el
comportamiento que está saliendo. El
problema es, si el setenta por ciento de esos
programas están potenciando el auto sabotaje
y no podemos ver el comportamiento, ¿cuál es
la consecuencia?
La relevancia es muy, muy crítica porque es la
forma natural de vida de todos nosotros.
Con conocimientos sobre la programación del
desarrollo infantil, se nos permite pasar de
nuestra percepción de ser víctimas a la de

37
convertirnos en maestros y programar el
carácter de nuestras vidas y la de nuestros
hijos.
Programar el subconsciente significa
programar la mente subconsciente en base a la
mente consciente
Si expresamos nuestros deseos y los
programamos, luego no hay que pensarlos.
Automáticamente durante el día estaremos
manifestando nuestros deseos. Si escuchamos
o rezamos por la noche con un programa lo
que nos gustaría que fuera verdad en nuestra
vida, tan pronto como nuestra mente
consciente se desconecte, ese programa estará
yendo directamente a la mente subconsciente
por lo que se llama auto hipnosis. Un
pensamiento positivo no necesita de ninguna
manera que se manifieste realmente ya que es
muy importante entender que aunque uno
este gritando al viento sus pensamientos
positivos, nada va a suceder. El hecho de tener
pensamientos positivos es usar nuestra mente
para influir en nuestra biología positivamente,
para así poder manifestar una experiencia del
cielo en la Tierra.

38
2

Inaugurando el
comportamiento
futuro y
construyendo el
autoestima
(Para Paola)

¿Qué significa educar?


Educar en hebreo significa “lejanej” (‫)לחנך‬.
Lejanej viene de la raíz “janoj” (‫ )חנוך‬que
significa inaugurar. Esto significa que educar
significa inaugurar. Cuando educamos a un
niño estamos inaugurando una conducta, es
decir queremos que el niño empiece a
comportarse de una determinada manera y
que esa conducta lo acompañe durante el resto
de su vida.
Es muy importante entender qué significa
educar. Educar no es simplemente transmitir

39
valores, no es preocuparme de que mi hijo o
mi alumno haga ahora lo que es correcto, eso
no es educar. Si yo me preocupo que mi hijo
haga lo correcto en este momento, en el
presente, no lo estoy educando. Educar
significa que yo me preocupo personalmente
que la conducta sea parte de su esencia y siga
así para todo el resto de su vida. Eso es así
porque estoy inaugurando una conducta.
Educar siempre está enfocado en el futuro,
nunca en el presente. Por más que yo logre que
mi hijo haga lo correcto ahora, eso no implica
necesariamente que lo estoy educando. Educar
significa que hago las cosas correctas ahora
para que el niño inaugure una conducta que lo
acompañe durante el resto de su vida.
Entonces, lo primero de lo que tenemos que
estar conscientes antes de entrar a analizar
qué medios podríamos usar, o incluso cuáles
son los valores que tenemos que transmitir, es
saber qué es lo que estamos buscando cuando
educamos. Estamos buscando que los valores,
las cosas que queremos que el niño entienda
no estén enfocadas en el presente, sino
solamente en el futuro. Lo digo porque a veces
puede ir incluso al revés de lo que parece. No
necesariamente tengo éxito en la educación si
estoy logrando que los niños hagan lo correcto

40
ahora. Puede ser que un profesor en su colegio
logre que los niños hagan lo correcto, pero si
esa actitud no pasa a ser parte de ellos para el
futuro, entonces no los está educando, incluso
aunque ahora estén haciendo lo correcto.
Eso no se llama educar. Es más, a veces el
hecho de que yo logre que hagan lo correcto
ahora, es lo contrario de educar. Porque puede
pasar que esa presión que estoy usando para
que hagan lo correcto en este momento, en el
fondo los está alejando de la meta final, que es
que sigan queriendo hacer eso. Incluso cuando
sean independientes. Si voy a obligar a un niño
que haga algo, quizás lo va a hacer. Pero si mi
accionar va a provocar que el niño genere un
rechazo, una resistencia, algo que lo sienta, un
odio hacia lo que está haciendo; cuando sea
independiente ya no lo va a querer hacer. En
verdad eso es justo lo contrario de educar.
La educación tiene que estar enfocada en el
resultado futuro. Esto significa que los medios
también tienen que estar enfocados en eso, así
como también las cosas que tenemos de
educar.
El principio de basar la educación en el futuro
nos ayuda a decidir que hay ciertas cosas que
quizás ni siquiera es necesario de educar.
Tenemos la famosa historia del rabino que

41
estaba reunido en su casa con los Sabios.
Todos los sabios habían venido a su casa para
una reunión importante. Estaban todos
alrededor de la mesa. La nieta del rabino se
subía a la mesa desde el principio.
Llegaba hasta donde el rabino el cual la
agarraba del brazo, la volvía a poner en el
suelo. La niña daba toda la vuelta e iba
gateando toda la mesa de vuelta y así varias
veces. El rabino no tenía ningún problema y
cada vez la bajaba de la mesa. Los que estaban
ahí le dijeron: “Rabino, ¿por qué no le educas
para que no haga esto acá? ¿Acaso es buena
educación gatear al lado de todos los sabios
que están aquí sentados?” El rabino contestó:
“¿Ustedes conocen alguna señora que se ponga
a trastear en la mesa cuando hay invitados?
¿Para qué la tengo que educar en eso? Si eso es
algo que no va a hacer cuando sea adulta,
seguro”.
¿Por qué tengo que educar para algo que va a
venir por sí solo? La educación debe, estar
enfocada en crear una buena persona en el
futuro en cosas que se necesitan, no en cosas
innecesarias, inútiles o que vienen por sí solas.
Lograr conseguir que el niño cuando sea
adulto siga el camino correcto nos tiene que
ayudar a determinar en qué cosas enfocarnos,

42
en qué invertir nuestro tiempo y también,
principalmente, en decidir qué medios
tenemos que usar. Porque los medios van a
depender del resultado a largo plazo, no del
resultado a corto plazo.
Me gustaría agregar algo más. A veces puede
pasar que yo no logre generar una buena
actitud en el niño a corto plazo, puede ser que
yo quiera que mi hijo haga algo y en este
momento no lo logre.
Quizás yo quería que ordene su cuarto y no lo
ordenó. Quizás yo quería que haga, pero no lo
logré. Eso no es necesariamente un fracaso,
porque ese no es el parámetro. El parámetro
no es si lo logré ahora. Quizás no lo logré
ahora, pero logré transmitirle por mi mensaje,
por mi actitud, a mi hijo, que esto es algo
importante y que en el futuro lo pueda hacer.
Quizás yo le puedo decir a mi hijo: “Mira, yo sé
que esto es difícil para ti, pero quiero que
sepas que esto es algo valioso y cuando seas
grande debes saber que es importante que lo
hagas", sé que en este momento tal vez no lo
logre con ese discurso, probablemente lo haga
en el futuro, estoy de alguna manera
sembrando una semilla para que el niño lo
quiera hacer en el futuro y, por lo tanto, lo
estoy educando. Por más que ahora no lo va a

43
hacer, el hecho que se esté encaminando a
hacerlo en el futuro es justamente el concepto
de la educación.
Muchos niños se portan muy bien cuando
están fuera de la casa, y cuando están en la
casa se portan un poco peor. Por eso a veces
nos preguntamos: “¿Cómo puede ser que en la
casa te portes así? Si cuando estabas con los
amigos ahí o donde los tíos te portaste mucho
mejor”. Bueno, quizás eso muestra que no
estás entendiendo bien, porque cuando él
entiende cómo tiene que comportarse,
entiende que no es su zona de confort. Es
decir, comprende cuáles son los valores
correctos, de forma que en la casa se siente
cómodo y no los practica. Por lo menos eso
demuestra que lograste transmitirlo y, por lo
tanto, cuando sea adulto, cuando sea él mismo
un padre, va a saber qué es lo correcto o se va
a comportar bien. Eso es un éxito.
No siempre tenemos que medir las cosas a
corto plazo. Lo más importante es asegurarnos
quién asume la responsabilidad para que
también cuando sea grande e independiente,
siga ese camino. Entonces, todos los medios
que hacemos y toda la decisión en qué y cómo
invertir va a depender siempre del futuro.

44
Según mi opinion la mayoría de los problemas
psicológicos que las personas tienen de
adultos(excluyendo las condiciones
psiquiátricas que son principalmente
biológicas, como los trastornos bipolares),
como p.ej. problemas de adaptación o
problemas familiares, se pueden atribuir a un
problema básico, un bajo nivel de autoestima.
Una baja autoestima; significa que una
persona no es consciente de sus fuerzas y
capacidades, se subestima a sí misma y es
realmente con la aparición de la ilusión que la
persona cree que ella o él es la forma en que se
siente acerca de sí misma (Ego) y sobre la base
de esa convicción, que para ellos es lo más real
del mundo, reaccionan al resto del mundo.
Esto es una idea equivocada, de hecho, se
sienten mucho más conformes de lo que
suponen. Es por eso que se meten en todo tipo
de dificultades. Por esta razón, soy un
defensor de la importancia de la conciencia de
la autoestima y de cómo construir una
autoestima desde la infancia
“¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos
tengan autoestima?"
Muchos padres notan que incluso sus hijos
pequeños tienen problemas de autoestima.
La autoestima es contagiosa. Los padres que se

45
sienten seguros, confiados y buenos consigo
mismos transmitirán ese sentimiento a sus
hijos. Los padres que son ansiosos, inseguros y
tienen baja autoestima es probable que
transmitan ese sentimiento a sus hijos. Por lo
tanto, para ayudar a sus hijos a alcanzar la
autoestima, desarrolle su propia autoestima.
No se puede dar a los hijos autoestima, como
tampoco se le puede dar felicidad. Sólo se
puede proporcionar amor, cuidado y un
ambiente propicio para la autoestima. Se
puede dar los elementos básicos, pero los hijos
tienen que desarrollar su autoestima por sí
mismos.
La crianza de la autoestima es algo así como
caminar por una cuerda floja. No hay mucho
espacio para desviarse en ninguna dirección.
Si no se permite a los niños ejercitar sus
habilidades de toma de decisiones porque los
padres hacen todo por ellos, puede que nunca
desarrollen la confianza en sí mismos. Si los
niños no reciben orientación y enseñanza,
pueden crecer sin sentido de la
responsabilidad y la dignidad.
Una pequeña anécdota. Mis padres nos
llevaron a mi y a mi hermano menor Raul
cuando yo tenia seis años y mi hermano cuatro
a un restaurante en Arequipa (Peru). Después

46
de tomar los pedidos de mis padres, la
camarera se volvió hacia nosotros, "¿Y qué van
a tomar?"
Nosotros respondimos conjuntamente, "Dos
hot dogs con ketchup, pommes y Coca-Cola.”
Nuestra madre sonrió a la camarera y le dijo:
"Puede traerles pata de pollo con puré de
patatas y verduras".
La camarera volvió con las órdenes de
nuestros padres, y delante de nosotros puso
hot dogs, pommes y Coca-Cola. Nuestra madre
estaba horrorizada, pero mi hermano Raul y
yo sonreiamos de oreja a oreja y mi hermano
dijo: "¡Mira, mami! Ella ve que somos reales".
Los padres deben dar a sus hijos la
oportunidad de sentir que son reales, que son
personas, y parte de la familia, pero entidades
distintas por derecho propio. Se debe permitir
a los niños tomar decisiones apropiadas para
su edad. Sus sentimientos deben ser
respetados, incluso su derecho a la privacidad
debe ser respetado.
Respetar los sentimientos de un niño significa
darse cuenta de que un niño tiene derecho a
tener sentimientos. Hay algunos sentimientos
que consideramos objetables, y sólo si
reconocemos que el niño tiene esos
sentimientos podremos ayudarle a afrontarlos

47
y a redirigirlos, siempre que sea posible, hacia
canales constructivos.
¿Qué pasa si un niño dice, "Odio a mamá"? La
respuesta podría ser, "¡Eso es terrible! El odio
es un sentimiento horrible. Nunca debes odiar
a nadie, y ciertamente no a tu mama". El niño
tiene un sentimiento negativo hacia mama,
aunque sólo sea porque ella se negó a
comprarle el dulce o el juguete que él quería.
El hecho es que el niño no odia a mama, sino
que usa la palabra "odio" para expresar su
enojo con ella, porque no sabe qué otras
palabras usar. Esta puede ser una oportunidad
para decirle al niño, "Yo no creo que realmente
odies a mamá. Creo que lo que quieres decir es
que estás muy enfadado con ella. Sabes, a
veces haces cosas que pueden hacerme enojar,
pero incluso cuando estoy enojado contigo, te
sigo amando mucho."
(Por cierto, no asumas que las palabras que los
niños usan significan lo mismo para ellos que
para ti. Intente averiguar lo que el niño quiere
decir con la palabra que usa. Así como "odio"
puede significar realmente "estoy enojado", la
expresión "desearía que estuviera muerto" no
es la cosa horrible que usted puede tomar para
significar. El niño puede no tener ni idea de lo
que significa "muerto", y puede estar diciendo

48
sólo, "Desearía que se fuera por un tiempo")
Puede que intente explicarle al niño que hay
veces que papá y mamá no le dan lo que quiere
porque saben que no es bueno para él.
Entiendes que esto puede hacerlo enojar, pero
que como padres, deben hacer lo que es mejor
para él. El niño puede no entender esto o estar
de acuerdo, pero has validado el hecho de que
tiene un sentimiento negativo, e incluso que
puedes entender por qué una mente juvenil se
sentiría de esa manera. No estoy seguro de
que aunque el sentimiento de un niño sea de
"odio", el padre tenga derecho simplemente de
condenarlo. El precepto "No odies a tu projimo
en tu corazón" (Levítico 19:17) no es,
desafortunadamente, observada incluso por
adultos.
Enseñamos a nuestros hijos mejor siendo
modelos a seguir (ver capitulo cinco). Si un
niño puede darse cuenta de que el padre no
odia a nadie, hay una mejor oportunidad de
que se le ayude a superar este sentimiento. En
lugar de negar el sentimiento del niño, el
padre puede ayudarle a entender por qué el
odio es un sentimiento destructivo, y que debe
tratar de superarlo. El padre tendrá primero
que aprender cómo eliminar el odio en sí
mismo. Estas enseñanzas pueden estar más

49
allá de lo que un niño puede entender, pero si
el padre tiene éxito en esto, puede transmitirlo
mejor al niño.
Si la percepción de la realidad de un niño es
descartada por ser incorrecta, puede perder la
confianza en su capacidad para emitir juicios.
Cuando el padre y la madre tienen un fuerte
intercambio, y el niño dice, "¿Por qué se
peleaban papá y tú?" es una tontería decir,
"Papá y mamá no se peleaban". Más bien,
podría decir, "Papá y mamá estaban en
desacuerdo en algo, y se dejaron llevar y
gritaron en lugar de hablar. Pero papá y mamá
siempre se arreglan" (o espero que lo hagan).
Por supuesto, papá y mamá deben aprender a
no estar de acuerdo sin gritarse el uno al otro.
Obviamente, los niños requieren disciplina.
Los padres deben aprender maneras efectivas
de disciplinar sin avergonzar o ridiculizar al
niño. Aquí debo repetir una experiencia
personal. Cuando mi padre desaprobaba algo
que yo hacía, decía: “Eso no te conviene, está
por debajo de tu dignidad”. No me dijeron que
era malo, sino que lo que hice era inapropiado
para alguien tan bueno como yo.
Los niños necesitan refuerzos positivos.
Atrapamos a nuestros hijos haciendo cosas
malas. Las cosas buenas que hacen pueden

50
darse por sentadas. Deberíamos hacer un
esfuerzo para "pillar" a nuestros hijos
haciendo cosas buenas a las menos tres veces
al día y elogiarlos por ello.
A mi hijo mayor Xavier cuando tenia seis años
le regalamos una guitarra para tocar, y el
procedió a tratar de tocarla. Mis padres que
estaban en casa con nosotros aplaudieron con
fuerza en su actuación y luego siguieron
haciendo sus cosas. Un poco más tarde, Xavier
se acercó donde mis padres, diciendo: "Creo
que puedo tocarla, pero necesito más
aplausos".
Los padres deben tener cuidado de no "usar" a
sus hijos. Cuando veo a un niño de dos años
usando ropa de diseño, me pregunto si fue
comprada por su calidad o porque los padres
querían que otros vieran que su hijo estaba
usando ropa de diseño.
Mientras que la ropa de diseño para un niño
de dos años es bastante inocente, insistir en
qué escuela debe asistir el hijo o la hija debido
a su prestigio para los padres, o en qué familia
debe casarse para adaptarse a la posición
social de los padres, está lejos de ser inocente.
Los padres deben hacer un esfuerzo para
conocer a sus hijos, para conocer sus talentos
y fortalezas y para ayudar al niño a maximizar

51
su potencial único. No se debe exigir a los
niños que hagan algo más allá de su
maduración física y psicológica.
Es de esperar que la mayoría de los padres
ejerzan una inteligencia y un juicio mucho
mejores, pero a veces un padre puede no ser
consciente de por qué el niño no rinde a la
altura de sus expectativas.
Un padre que esperaba que su hijo fuera un
gran futbolista puede sentirse amargamente
decepcionado si el niño no puede golpear o
atrapar una pelota. En tal caso, es el padre
quien debe corregir las expectativas poco
realistas, y alentarlo para desarrollar las
habilidades que sí posee.
Los niños no pidieron ser traídos al mundo.
Los padres que los trajeron al mundo deben
saber que son la mejor oportunidad para
desarrollarse al máximo y, dentro de los
medios de los padres, facilitar las mejores
oportunidades para lograr la autoestima y la
felicidad.
Aunque no podemos esperar que los niños
pequeños lleven un diario, podemos ayudarles
a hacer uso de algunas de las sugerencias que
hice. Por ejemplo, por la noche, preguntar al
niño sobre los acontecimientos del día.
A veces puede preguntar: "¿Qué te ha gustado

52
más de hoy?" o "¿Hubo algo que no te gustó
hoy?" Estas son aperturas para dar al niño la
oportunidad de ver lo positivo y la
oportunidad de obtener ayuda con lo negativo.
Para ello, los padres deben dedicar un tiempo
para hablar con el niño, que es en sí mismo un
buen constructor de la autoestima.
Una forma muy simple de ayudar a los niños a
construir su autoestima es que la familia coma
junta. Las comidas en familia pueden prevenir
los problemas de los hijos.

53
3

Personalizando y
trasmitiendo cariño
a través de la
educación
(Para Raúl)

Una persona no puede hacer algo en forma


constante si no le gusta lo que está haciendo.
Cuando alguien hace constantemente algo que
no le gusta, algo que va en contra de su
naturaleza, en algún momento eso lo va a
hacer explotar; la persona va a fracasar en
cierto punto.
Puede ser que a veces lo logre por una semana
e incluso por hasta un mes, pero vivir una vida
comprometida, haciendo un esfuerzo por algo
que no le gusta, es imposible que lo haga
perfecto.
No puede hacerlo bien. Eso no es real, no es
posible. No se le puede pedir a alguien que

54
haga algo que vaya en contra de su propia
naturaleza. Es ilógico, porque en algún
momento va a dejar de hacerlo o lo va a hacer
mal.
Cuando hablamos de la educación, esa es la
base. Queremos educar a una niña, un
adolescente, un joven, no para que haga algo
forzado hoy día, porque que eso no se llama
educar.
Educar significa que hago algo hoy para que mi
hijo o mi alumna quieran seguir haciéndolo
para el resto de su vida, no sólo cuando está
bajo el control, cuando los estoy supervisando
o cuando los estoy controlando. Eso no se
llama educar, sería hostigar, ser un policía.
Educar implica cambiar la naturaleza del niño
para que a él le nazca hacer lo correcto. Ya sea
cuando esté solo y cuando ya no lo esté
controlando y que sea su naturaleza, sus
gustos. Entonces elegimos siempre estar
enfocado en cambiar esa naturaleza que tiene
el niño, esa realidad que tiene ahora, porque
todos los niños no nacen perfectos. Si hubieran
nacido perfectos, nosotros como padres o
educadores no tendríamos una labor que
hacer. Nuestro trabajo es justamente porque
tenemos que educar a un niño que no es
perfecto, que tiene tendencias que todavía lo

55
llevan a hacer el mal o que tiene resistencias
en algunas áreas para hacer el bien.
Tenemos que tratar de cambiar esas
tendencias para que sean cada vez mejores.
Esa es nuestra tarea. Por lo menos hacer lo
posible para que el niño cambie su naturaleza
y se acerque hacia el día donde las haga solo.
Porque si le pido que haga algo, simplemente
porque es lo que hay que hacer, no lo
internalizará. Muchas veces caemos en el error
de decirle al niño esto es lo que hay que hacer.
No digo que no haya que decirlo a veces, pero
de todas maneras eso no se llama educar.
Educar conlleva sembrar la semilla en el niño
para que haga lo que debe hacer, no
simplemente obligarlo porque soy su
papá/mamá. Mi labor es hacer lo necesario
para que la naturaleza, el niño, cambie. Para
que no le cueste hacerlo. Porque, como
dijimos, hay una regla psicológica básica
natural; una persona no pueda hacer algo
solamente porque está obligado cuando esto
va en contra de su naturaleza.
Tenemos que preocuparnos de cambiar
nuestra naturaleza, la de nuestros hijos y la de
nuestros alumnos. Ese es el enfoque de la
educación. Aceptar que tenemos una realidad,
una debilidad humana y que nos cuesta hacer

56
lo correcto solamente porque es lo correcto.
Nuestra capacidad mental y autocontrol, es
débil. Usarlo muchas veces lo más que
podamos, pero tenemos que saber que no
podemos confiar en eso. No podemos confiar
en nuestro autocontrol y seguro no podemos
confiar en el autocontrol que tiene un niño
menor de edad. Nuestra meta es ayudarlo a
cambiar su naturaleza para que esa naturaleza
sola lo lleve a hacer el bien. Que le guste hacer
el bien y que no le guste hacer el mal y que
sienta un rechazo interno de hacer algo que
está mal y viceversa. Que sienta una atracción
natural de hacer el bien.
Es un trabajo que seguro toma tiempo, pero
esa es nuestra meta y en eso tenemos que
enfocarnos. A eso apuntamos y todo lo que
vamos a hacer, a decir o no, tiene que estar
dirigido hacia ese propósito; el de cambiar la
naturaleza del niño, de ayudarlo a cambiar sus
ídolos, su personalidad para que sea una mejor
persona. El proceso consiste en dos partes, en
dos niveles; uno básico y un nivel más alto.
Tenemos que tratar en el primer nivel de crear
buenos hábitos en los niños. Si hablamos de
que la persona no puede hacer lo correcto.
Tenemos que tratar de que el niño cambie su
naturaleza para que el bien lo atraiga en forma

57
natural y el mal le despierte un rechazo
natural. La primera etapa del primer nivel es
crear buenos hábitos.
¿Por qué? Todos los seres humanos tienen una
característica de hacer en forma automática lo
que están acostumbrados a hacer. Las
costumbres nos llevan a hacer cosas sin
pensarlas, sin decirlas; todos los seres
humanos actuamos en base a la acción.
Cuando una persona hace algo repetitivamente
hay un mecanismo en el cerebro humano que
hace que la persona se acostumbre y no tenga
que pensar para hacerlo. La próxima vez le
sale de forma natural.
Creo que el mejor ejemplo es hablar. Cuando
los niños empiezan a hablar tienen que
aprender cómo se dice cada cosa; cómo se dice
“mesa”, “silla”... A medida que se acostumbran a
hablar ya no tienen que pensar cómo se habla
o cómo se dice “mesa”. Simplemente están
acostumbrados. Cuando los niños ven la mesa,
automáticamente se despierta en sus mentes
el nombre de ésta y dicen “mesa”, “table”,
“tisch”, “Shuljan” o en cualquier idioma que
sea.
Es decir, el hecho de que al principio les
tomaba mucho esfuerzo y trabajo de pensar,
acordarse, recordar cómo se dice esa palabra,

58
cómo se llama este objeto. Entonces, si les sale
en forma automática, eso les ahorra mucho
tiempo y esfuerzo. Porque ahora, cuando
estamos conversando, podemos hablar de
ideas un poco más elevadas. Si tuviéramos que
estar pensando ahora cómo se dice cada
palabra, tuvieran que estar pensando qué
significa cada palabra que estoy diciendo. El
nivel de nuestra conversación sería muy básico
porque tendríamos que hablar una palabra por
minuto. Normalmente hablamos 200 palabras
por minuto. El hecho que estemos
acostumbrados a hablar nos permite
conversar en un nivel mucho más elevado. Y de
hecho, toda la tecnología que existe en el
mundo hoy en día no es porque los científicos
de hoy son más inteligentes que los de antes,
simplemente los científicos de hoy ya están
acostumbrados a hacer las cosas que
inventaron los científicos anteriores y por lo
tanto, pueden construir de ahí en adelante.
Están tomando base en cosas que ya se
inventaron.
Hoy en día si una persona quiere diseñar un
auto no tiene que inventar la rueda. La rueda
ya existe y ya no hay que pensar cómo está
diseñada.
Ahora tengo que simplemente hacerla mejor.

59
Entonces, obviamente que eso me permite
avanzar. Lo que quiero decir es que el
fenómeno que nos acostumbremos a las cosas
es muy positivo. Ahora a veces podemos estar
acostumbrados a cosas malas y eso es un
problema, pero lo que quiero decir es que el
primer propósito cuando hablamos de
educación es crear buenos hábitos, buenas
costumbres. Cuando quiero que el niño se
acostumbre a ciertas cosas, lo que estoy
haciendo es ayudarlo a que en esas áreas, en
las cuales se acostumbró, ya no tenga que
decidir hacerlas. No tengo que pensar o sufrir
por hacerlas, simplemente porque estaba
acostumbrado. Cuando hago esa acción
repetitiva y hago algo, me hace cambiar
después de que al principio, si pienso en todo
lo que tengo que hacer, me suena muy difícil.
Cuando una persona se empieza a
acostumbrar a algo ya no le genera dificultad.
Aquí un ejemplo muy práctico, un niño que
empieza a estudiar su primer año en la
escuela. Nosotros como adultos, si miramos
esa escena, creo que nos tendríamos que
deprimir, porque imagínense cuántas horas
tiene un niño que escuchar de clases
aburridas. ¿Cuántas tareas tiene que hacer?
¿Cuántos exámenes tiene que hacer? ¿Cuánto

60
tiempo tiene que estar sentado en una silla?
Para un niño es un sacrificio. ¿Por qué los
niños no se deprimen el primer día que llegan
a la escuela? Porque no piensan en todos los
años que vienen por delante en todas las
infinitas tareas que va a tener que cumplir; los
niños sonríen cuando salen en la mañana al
colegio. La respuesta es porque ellos no están
pensando todo el proceso, sino que se están
acostumbrando poco a poco a cada etapa.
Cuando el niño se acostumbra a sumar 1+1,
entonces ya le sale el primero. Ya no es un
esfuerzo tan grande cada vez se va
acostumbrando a un nivel más alto. Van de a
poquito creando hábitos mentales o temas de
rutina para que las cosas vayan siendo
relativamente fáciles. No es todo de golpe, no
es que el niño tenga que comprometerse a
todo el proceso. Una persona tiene que ir
acostumbrándose poco a poco a cada paso y
cuando uno se va acostumbrando, entonces se
va generando esta reacción automática que
tenemos para que ya no nos cueste trabajo. No
lo veamos como algo difícil porque ni siquiera
lo vemos, lo hacemos de forma automática. No
hay ninguna lucha, no hay una decisión, no hay
un esfuerzo. Es automático a todas las cosas a
las cuales se nos hacen cotidianas. Entonces,

61
en el momento que nos acostumbramos, eso
pasa a ser parte de nosotros.
Podemos decir que la primera misión que
tenemos como padres con nuestros hijos, o
como educadores con nuestros alumnos, es
crear hábitos positivos para esas áreas en las
cuales realmente el niño debe acostumbrarse,
que ya no tenga que luchar, que esforzarse…
porque si no se va a acostumbrar a lo que yo
quiero transmitirle, significa que va a estar
todo el tiempo luchando. Van a tener que
luchar toda su vida, hacer algo que todavía no
es parte de él y como dijimos al principio, eso
es prácticamente imposible.
Entonces nuestra meta es crear hábitos,
costumbres en las cosas positivas. Puede ser
un hábito de levantarse temprano por la
mañana, de ordenar, de tratar bien al
compañero, de hacer uno mismo... Los valores
que se quieran transmitir a los hijos están
basados en la costumbre, esto es lo que
gobierna. Sobre todo tenemos que enfocarnos
en crear buenos hábitos.
Obviamente que esto es una ciencia. ¿Cómo
crear un buen hábito?
No siempre podemos explicarles por qué
tienes que hacer esto. Quizás son muy chicos
todavía para que lo entiendan. Yo simplemente

62
tengo que preocuparme que lo hagan. Después
conversamos. Y eso en el fondo es lo que dice
no solamente la Torá, sino que también lo dice
la Misná.
El foco en la educación de los niños es crear
hábitos correctos. Una costumbre para que el
niño no tenga que sufrir. Le estamos haciendo
un favor cuando logramos que el niño haga
algo repetitivamente hasta que se acostumbre,
porque eso le evita la necesidad de tener que
estar luchando contra sí mismo para lograr
hacerlo en el futuro porque ya está
acostumbrado. Lo digo porque muchas veces
surge la duda y se dice que no es correcto
hacer las cosas por costumbre. ¿No sería mejor
hacerlo de corazón, que me nazca, que tenga
un amor hacia las cosas que hago?
¿Cómo puede ser que estemos diciendo que la
base de la educación es la costumbre? ¿Algo
tan seco o mecánico? Ser un robot. Esa es
nuestra meta. Entonces lo que quiero aclarar
es que evidentemente hay un segundo escalón,
también es muy importante que tratemos de
transmitirle a nuestros hijos que se conecten
con lo que están haciendo. Podríamos decir
que les guste lo que realizan, que lo trabajen
con corazón, creatividad, intención,
concentración y dedicación. Ese es el segundo

63
nivel. No quiero hablar de eso hoy porque es
un tema que trataré en otro capítulo.
¿Cómo lograr despertar motivación en
nuestros hijos? Hacer las cosas importantes.
Lo que quiero decir es que esa motivación, esa
conexión, es el segundo nivel que está basado
sobre el primer nivel, que es la costumbre. Mi
primera meta es que el niño esté
acostumbrado a hacer un precepto. Por
ejemplo, está acostumbrado a rezar. Después
de que está acostumbrado, ya no le cuesta, no
lo tiene que decidir. Ahora puedo trabajar para
que también se conecte internamente y le dé
un contenido, una motivación y una conexión.
Pero si no está acostumbrado todavía a rezar
en la mañana, digamos un adolescente, tiene
que decidir si acepta o no.
Eso está mal porque así no pueden trabajar el
gusto; no lo alcanzan porque éste es algo que
va y viene. Puede ser que ahora te guste y
mañana haya otra cosa que te gusta más. Le va
a ganar. Primero que nada tenemos que crear
hábitos, no aquellos que son fijos, porque todo
el concepto del hábito es algo que uno hace
constantemente, rutinariamente,
automáticamente… Entonces tenemos que
estar acostumbrados a hacer el bien y no hacer
el mal. Eso es nuestra costumbre. Esa es la

64
base de la educación. En el segundo escalón
también tenemos que hacer que nos guste
hacer el bien, que no nos guste hacer el mal.
Cambiando los gustos de la persona,
motivándolos para hacer el bien.
Entonces, todos sabemos que una costumbre
se genera cuando hay una repetición. Cuando
una persona repite muchas veces una acción,
al final pasa a ser su rutina. Pasa a ser un
hábito y por lo tanto la persona deja de
pensarlo, de decidirlo y de costarle. Esa es
nuestra base, como dijimos primero, cuando
quiero que mi hijo haga algo y se acostumbre a
eso, ¿cómo lo logro? Haciendo que lo haga,
ocupándome yo de que lo realice
repetitivamente, no un día sí y un día no;
porque si le voy a pedir un día que se vaya
acostar a tal hora y otro día no lo hago,
entonces no se acostumbra a una hora. Tengo
que ser constante, tengo que hacer que lo haga
repetitivamente hasta que se convierta en un
hábito. A veces es difícil crear hábitos porque
uno mismo tiene que ser muy constante para
imponerlos y se puede decir a sí mismo que es
nuestra tarea. Pero si queremos que sea un
hábito, tiene que ser repetitivo. No siempre los
hábitos tienen que ver con la rutina, con los
horarios. ¿Cómo reaccionar frente a algo?

65
Puede ser cómo tratar al otro. No importa
cualquier valor que queramos inculcar en la
alma tan fresca y frágil que tienen los hijos.
Tenemos que tratar de ser constantes cada vez
que pasa tal cosa, reaccionar, pedirle al niño
otra acción igual hasta que el niño convierte
eso en un hábito, en una costumbre.
Una condición muy importante.
Acá hay un punto muy delicado. Tengo que
tratar que mi hijo haga algo, a lo que yo quiero
acostumbrarlo repetitivamente. Pero no solo
eso, sino que tengo que preocuparme de que
no se sienta mal cuando lo está haciendo. Debo
intentar que esa rutina, esa repetición, se haga
sin que se oponga para que se pueda
acostumbrar. Si yo hago que lo repita y se
opone, no funciona. Y acá obviamente está la
tarea más difícil que tenemos nosotros como
educadores. Porque tenemos que lograr que el
niño haga algo que no es su naturaleza actual,
porque estamos hablando de educarnos y
hablando que él ya está acá. Si quiero hacer
que haga algo que él no quiere hacer;
supongamos que se trate de irse a dormir a
una hora razonable de la noche y él no quiere.
Es decir, en contra de su naturaleza. Y no sólo
que yo tengo que hacer que se vaya a dormir a
esa hora, sino que también tengo que hacer

66
que no se moleste, es un poco complicado.
En este punto es cuando se necesita
inteligencia, estudio y creatividad. A veces
tenemos que lograr este equilibrio entre
imponer una repetición en algo que todavía no
es la naturaleza del niño y al mismo tiempo
preocuparnos que no se genere rechazo. Hay
muchos elementos que podemos usar para
lograr esto. Y como dije, a veces hay que ser
creativo.
A veces podemos hacer que el niño se sienta
bien por lo que está haciendo, por un factor
externo, algo secundario. Puede ser un regalo
que no es tan ideal o puede ser simplemente el
hecho que el niño vea como padre, está
contento con él, está orgulloso de él y eso le da
una satisfacción que le ayuda a sentirse bien
con lo que estás haciendo. A pesar de que va
en contra de su naturaleza, se entiende que en
esencia es lo que está basada la educación. Su
fundamento es que él mismo, la misma
autoridad que se preocupa del niño, le da todo
lo que necesita, lo quiere más que nada en el
mundo. No es casualidad. No es casual que
nosotros, los padres seamos los que tienen que
educar a nuestros hijos, porque nosotros como
padres, obviamente estamos cien por ciento
preocupados por ellos.

67
Les damos todo lo que necesitan; de comer, un
techo, cariño… Entonces los niños/as quieren
en forma natural estar bien con nosotros. Ellos
naturalmente quieren darnos gusto. Por lo
tanto, cuando tú como padre le pides a tu hijo
algo que no le gusta hacer, pero de todas
maneras se lo pides, hay una lucha interna
donde obviamente no tiene nada todavía, pero
al mismo tiempo se puede sentir bien por
hacerte caso, por el hecho de que le gusta que
estés contento con eso. Digamos que ese sería
el mecanismo natural en el minuto donde se
junta este equilibrio, que por un lado tú le
puedes pedir a tu hijo que haga algo en contra
de su naturaleza y al mismo tiempo no se va a
sentir mal por el hecho de que tú eres su padre
y él te quiere y tú lo quieres. Digamos que ese
es el sistema normal. A veces hay problemas y
hay que intervenir buscando otras técnicas,
pero el mecanismo normal funciona así; el
papá o la mamá le impone algo al hijo: “tú
tienes que hacer tal cosa”, el niño no quiere
hacerlo, pero en verdad puede ser que se
oponga incluso en el momento.
Pero en verdad, después de que lo hace,
incluso que no entienda porque lo está
haciendo, no sólo por el hecho de sentir que
sus papás están contentos con lo que él hizo,

68
entonces eso mismo le hace querer continuar
haciéndolo y por lo tanto, cuando lo hace
repetitivamente va a terminar
acostumbrándose. La forma de que el niño no
se sienta mal al hacer ciertas cosas es
justamente la relación positiva que hay en la
casa. A veces puede haber problemas cuando
el niño es muy diferente, tiene muchas
dificultades. Así que hay que usar otras
técnicas. Cuando el niño tiene una dificultad
especial o cosas por el estilo, le cuesta
demasiado. Quizás la aprobación de los padres
no le alcanza para superar su dificultad. Puede
haber otros inconvenientes que hay que
intervenir y hay soluciones. Solamente hay que
analizar cada caso, pero de forma natural,
general, el sistema normal de la educación
funciona. El niño no quiere hacer algo. Yo,
como padre o como madre, quiero transmitir e
inculcar en él un hábito.
Para eso tengo que preocuparme que lo haga
repetitivamente y al mismo tiempo, para que
no se sienta mal tiene que haber un buen
ambiente entre nosotros, por eso es que es tan
importante, no sólo por eso. Es fundamental
que haya una buena relación en general entre
padres e hijos. Si no hay una buena relación, si
el niño no tiene una motivación natural de

69
darle el gusto a los padres, ¿por qué están
peleados por cualquier cosa? ¿Se destruye
completamente la base del mismo? Porque no
voy a poder inculcarle ninguna costumbre que
dijimos es la base de la educación. ¿Cómo voy
a poder hacerlo? Porque todo lo que yo le pida
le cuesta, porque todavía no es su naturaleza y
hay algo que lo recompense. Por eso no hay
aceptación. Pero por supuesto, sí cariño. Esa
satisfacción que él siente por darme gusto.
Entonces, por eso yo puedo. Podemos decir
que lo más importante en la educación es que
no se pierda ese cariño, incluso que al niño le
está costando, aunque a los padres les esté
costando educar a un hijo particular. Lo más
importante es que nunca el niño sienta que los
padres están cansados de él y que ya
perdieron la esperanza o cualquier cosa grave
de ese tipo, porque lo que el niño más necesita
obviamente es cariño por su salud emocional.
Seguro, pero no solo por eso. Si queremos
hablar del tema, específicamente de la
construcción de la personalidad del niño,
entonces tenemos que saber que el cariño es lo
que va a recompensarlo, lo que lo motiva para
no sentirse mal.
Cuando el niño está haciendo cosas que no le
gusta hacer, el cariño es lo que le permite

70
acostumbrarse y al final crecer con esa
aprobación, ese cariño que los papás le tienen.
Hoy en día gran parte de la educación no es en
la casa, hay muchos niños que se educan en las
instituciones en las cuales estudian. En la
sociedad, surge entonces un problema muy
importante porque muchas veces la relación
que hay entre el alumno y el/la profesor/a, no
es una relación de tanto cariño. Hay un
problema porque cuando el/la profesor/a
viene y le exige algo al niño, incluso que lo
haga repetitivamente, día tras día, no
necesariamente se acostumbrará, porque no le
gusta hacerlo. Entonces, a pesar de que lo está
haciendo repetitivamente, no se acostumbra.
No está acá el cariño que el niño debe sentir.
Esa satisfacción que siente el niño es
simplemente hacer lo que su papá le está
apoyando porque lo quiere. No sé si no se
genera esa relación con el educador, con esta
autoridad que lo está educando en términos
de crecimiento personal. No sirve para nada,
puesto que el profesor le transmite
información al niño para que aprenda cosas
que no sabía antes. Pero educar a nivel de
personalidad y crecimiento es posible porque
todo lo que haga; las tareas y toda la
responsabilidad que asuma es por sus

71
estudios. Nosotros esperaríamos que se
convierta en la persona responsable. No
necesariamente va a pasar, porque si él no
quiere que pase, si no se siente bien por las
cosas que está haciendo repetitivamente,
entonces no se acostumbra. Y si no se va a
acostumbrar significa que no los está
educando. También con los niños ajenos,
tenemos que tratar de crear este ambiente
también fuera de la casa. La educación tiene
que estar basada en una combinación de
cariño, por un lado, y la exigencia en la
costumbre, por el otro, que son los que
crearán, desataran una batalla, un cambio, una
creación de un hábito que dijimos que es en el
fondo la base de la educación.

72
4

Desarrollando los
gustos e intereses
(Para Carlos)

En este capítulo vamos a trabajar cómo crear


gustos, el segundo elemento que hace que
reaccionemos de la forma en la que lo
hacemos. Es la dependencia de las cosas que
nos interesan, que nos gustan, que nos causan
placer o lo contrario. El dolor es en el fondo lo
mismo, lo que te gusta y lo que no te gusta que
no esté.
Cuando nosotros queremos educar, además de
crear buenos hábitos, hay que crear buenos
gustos. Es preocuparnos de que a la niña le
guste, hacer el bien y no le guste hacer el mal.
Es decir, que no haga el bien simplemente
porque la estoy obligando. O que no deje de
hacer el mal simplemente porque se lo estoy
prohibiendo, sino que sean sus propios gustos
y pase a ser su propia preferencia. Y así
también cuando no esté conmigo, cuando no la

73
estoy vigilando, ella va a seguir desarrollando
y actuando de esa forma. La educación no está
enfocada en basarse en las decisiones
correctas de la niña. No basta con que yo le
diga un discurso de lo qué tiene que hacer o
qué es lo que es bueno que hagan o qué es
malo en la vida. No, eso no se llama educar,
ello sería cuando logro que este valor que le
quiero transmitir se convierta en su propia
naturaleza, que pase a ser parte de ella y que
lo haga por ella misma, incluso cuando ya no
esté a su lado, o no la esté vigilando, sino que
sea una persona independiente. Que ella siga
actuando de la misma forma porque es su
actitud natural.
Entonces nos queda analizar cómo crear
gustos, cómo hacer que a la niña le guste hacer
el bien y no le guste hacer el mal.
La verdad es que este método que vamos a
describir es bastante simple.
Se puede aplicar en cualquier cosa. No vamos a
entrar a analizar cuáles son los valores que
quieres transmitirle a tu hija. Eso es otra
pregunta. ¿Cuáles son los valores que quieres
que tu hija tenga? Es una pregunta que tienes
que hacerte y responderla, pero después que
obtengas tu respuesta y sepas qué es lo que te
gustaría que le guste a tu hija. Queda una

74
pregunta más técnica de cómo lograr
transmitirle a su niña, cómo lograr que
realmente pasen a ser los gustos y los
intereses de ella.
Si usamos los ejemplos de Mitzvot (preceptos),
si quieres educar a tu hija para que cumplan
Shabat, entonces la idea no va a ser que lo
haga simplemente porque hay que hacerlo.
Eso no es educar. Educar significa que te
preocupes, ya que a ella le gusta cumplir
Shabat y no le guste romper el Shabat. Esa
tiene que ser nuestra misión. No digo, repito,
que a veces no haya que decirle a la niña esto
no se hace porque no se hace, porque está
prohibido y punto. A veces hay que decirlo,
pero siempre y cuando crees que el decirlo va
a crear en ella una reacción natural y no va a
querer hacerlo porque tú le dijiste.
Pero si crees que al decirle eso, estás
hablándole a su nivel intelectual, a su parte
racional, para que ella se controle y tome una
buena decisión. Entonces, ¿no estás educando?
Puedes decirle lo que tú quieras, siempre y
cuando crees que al decirle eso va a cambiar
sus reacciones automáticas y va a hacer que
actúe bien.
Puede ser que pueda sentarme con mi hija y
decirle un discurso muy extenso de por qué

75
esto es bueno, por qué es malo, pero solo si
creo que ese discurso realmente va a cambiar
en ella a nivel emocional, y la va a hacer sentir
un placer al hacer el bien y un rechazo de
hacer el mal.
Eso no puede estar enfocado en la parte
racional de la niña, la parte intelectual del
autocontrol, sino en su parte emocional,
automática, que son sus reacciones
inconscientes. ¿Cómo se hace eso entonces?
¿Cómo se logra realmente cambiar los gustos
de otra persona? Cómo puedo yo hacer que le
interese hacer el bien y que no le guste hacer
el mal. ¿Se pueden cambiar los gustos? ¿Puedo
decidir por el otro qué le va a gustar? En este
caso mi hija, mi alumno. La respuesta es
claramente que sí, y no solamente que
podemos, sino que es nuestra obligación,
porque en eso consiste la educación. Yo tengo
que educar para que a mis hijos les guste hacer
el bien y no les guste hacer el mal.
La verdad es que el cambio de gustos a veces
es sorprendente.
Hay mucha gente que cree que sus gustos no
cambian, que uno tiene que ser simplemente
auténtico y expresar lo que le gusta. Hay una
filosofía en el mundo hoy en día de que uno
simplemente tiene que hacer lo que más le

76
gusta. ¿Por qué? Porque asumen que los gustos
no cambian. Tengo que ser lo que me gusta
hacer y listo.
Es algo demasiado absurdo. ¿Qué quiero decir?
Si me gusta matar, ¿entonces voy a matar
porque es mi naturaleza y tengo que ser
auténtico? ¿Tengo que expresar lo que me
nace, una locura?
La verdad es que todos cambiamos nuestros
gustos todo el tiempo. Hay muchas cosas que
nos gustan hoy, que no nos gustaban hace diez
años atrás, hay cosas que nos dejaron de
gustar. Con el tiempo podemos ver eso con los
gustos que tenemos con la comida, con ciertas
actividades… Los gustos están cambiando todo
el tiempo, generalmente lo hacen en forma
inconsciente. No es algo que planificamos o
decidimos.
Sí, los gustos pueden cambiar de forma
automática por factores casuales, entre
comillas. Seguro pueden cambiar también por
nuestra propia decisión. Seguro, yo puedo
influir en el otro para que sus gustos cambien
de la forma que vamos a presentar.
Primero que nada, antes de entrar a analizar la
fórmula, tenemos que saber que esto es común
y posible. No estamos hablando de algo
extraño, no estamos hablando de algo

77
novedoso. El hecho que los gustos de las
personas cambien es algo constante todo el
tiempo. Quizás el mejor ejemplo es la moda. La
gente se viste de una determinada manera hoy
y está seguro que se ve muy bien cuando
quizás hace medio año atrás vestirse de esa
forma era muy mal visto y él mismo sentía que
se veía mal.
Y ahora, curiosamente, ¿le gusta vestirse así, le
gusta ese color? Me gusta ese estilo que
extrañamente todo el mundo está usando. ¿A
qué se debe eso? No es un cambio de gustos.
No es que la influencia, la publicidad, la
presión social hace que nuestros gustos
cambien. ¿Por qué no podemos nosotros
también controlarlo y decidirlo?
¿Se puede forzar un gusto? No, no se puede
forzar un gusto, se puede crear. Yo no le voy a
decir una persona: “Esto te tiene que gustar y
oblígate a ti mismo a que te guste”.
Eso no funciona, pero hay un método, hay una
fórmula para crear un gusto. Es decir, yo puedo
planificar que algo me guste. Quizás un
ejemplo muy básico es el café.
Creo que el café para cualquier persona que lo
prueba por primera vez no es de su agrado el
sabor. Seguramente no le gusta. Pero
curiosamente hay mucha gente que le gusta el

78
café, aunque tal vez la primera vez que lo
tomó, no le gustó. Es decir, la persona se forzó
entre comillas. Decidió que quiere que le guste
el café y con el tiempo le empezó a gustar. No
lo decidió quizás tan conscientemente, pero
funciona. Si puede funcionar con algo tan
banal como el café, ¿por qué no puede
funcionar con valores importantes en la vida?
Si no te gustó la primera vez, de todas
maneras, decidiste planificar que te guste y al
final te terminó gustando. Y ahora puedes
tomarlo. Entonces, ¿por qué no puedes hacer
lo mismo con un precepto que no te gustó la
primera vez? Supongamos. Pero si vas a copiar
el mismo mecanismo que hizo tu mente en
forma inconsciente con el café, ¿por qué no va
a funcionar? ¿Qué lógica tiene que no
funcione? ¿Solo funciona con cosas banales?
No puede funcionar con cosas que sabemos
que son importantes. No habría ninguna razón
para que esto no funcione.
Entonces lo que digo es que los gustos
cambian todo el tiempo, los gustos son
influenciables todo el tiempo, los publicistas
ganan mucho dinero para cambiar los gustos
de la gente y funciona.
La gente compra muchas cosas y siempre la
gente va a decir sí, claro. A mí la publicidad no

79
me afecta. Yo tomo Coca-Cola porque me gusta.
Sí, curioso. Todo el mundo dice eso. Entonces,
¿a quién le afectó la publicidad? La verdad, no
creo que las compañías que invierten tanto
dinero en publicidad no estén convencidas de
que es algo que funciona. Es decir, que hay
mucha gente que está tomando Coca-Cola y
cree que le gusta. O quizás la primera vez la
tomó solamente por la publicidad, cuando
simplemente alguien lo convenció de que le
gusta. Porque si siguen haciendo la publicidad
significa que ven frutos en eso. La gente que
sabe hacer negocios, no invierte en cosas que
no han demostrado que justifican el resultado.
Repito, si se puede cambiar los gustos en cosas
absurdas, tontas, dañinas, de mal sabor…, ¿por
qué no vamos a poder aplicar esta misma
fórmula a cosas importantes, valiosas y que
decidimos en forma consciente?
Para entender este concepto. Tenemos que
entender en qué consiste el gusto, por qué algo
me gusta, porque algo me causa placer.
La respuesta es que el placer es un resultado.
Cuando una persona siente placer es porque
en verdad él ya había sentido placer de eso
mismo antes. Aunque suene curioso, raro, si
una persona disfruta de algo es porque él ya
había disfrutado de eso mismo antes. ¿Cómo

80
puede ser? ¿Por qué disfrutó la primera vez?
La primera vez que una persona disfruta de
algo, quizás es por otra cosa, por algo
secundario. Después de que ya lo disfruta la
primera vez por algo secundario, su cuerpo le
pide repetirlo porque el cuerpo no entiende
que el placer que obtuvo la primera vez fue
por algo secundario.
Por eso le pide repetirlo y cuando lo hace, lo
disfruta. El ejemplo de antes del café donde el
adolescente, que probó por primera vez en su
vida café. En verdad no disfrutó del gusto
porque es amargo. Pero de todas maneras, el
adolescente sí disfrutó de tomar café porque
quizás estaba con su familia o amigos, por el
ambiente social, porque se sentía grande. Qué
importa. Había algo que lo hizo sentirse bien
con eso, que no era el sabor de la café, porque
el sabor es objetivamente amargo. Solamente
que en ese momento lo disfrutó de todas
maneras. ¿Por qué? Debido a que algo en el
escenario lo hizo disfrutar. Es decir, en su
mente quedó grabada esa experiencia como
una experiencia placentera.

Por lo tanto, el adolescente quiso repetirla,


pero cuando la repite en la mente cree que lo
que él está buscando es el café, cuando en

81
verdad no es cierto. Lo que él está buscando es
la satisfacción que sintió la primera vez o los
factores externos sociales que causaron eso.
Pero la mente confunde, la mente, no sabe el
placer o se olvida de que ese placer fue por eso
y empieza a sentir placer por la acción misma.
Es un proceso, no es de un día para otro, pero
a medida que la persona disfruta de algo,
incluso que lo disfrute por factores externos,
su cuerpo le empieza a pedir repetirlo. Tiene
un deseo de hacer eso y cuando lo hace lo
disfruta.
Este tema es bastante profundo, pero lo que
quiero decir es que es un ciclo que empieza
siempre con una satisfacción. Es decir, una
persona disfruta la primera vez, no porque le
gusta lo que está haciendo, sino porque
obtiene una satisfacción por algo externo, algo
secundario, algo acoplado. Casi siempre la
publicidad nos quiere convencer de que algo
es bueno, generalmente asociándolo con algo
que nos causa placer. Por ejemplo, te van a
vender la Coca-Cola y te van a decir que eso te
va a causar felicidad. Te hacen sentir una
relación entre dos cosas que en verdad no
existe. Pero no importa. Te venden la idea de
que quizás por una foto con una imagen o una
música, que eso te va a dar felicidad. Y cuando

82
la persona lo asocia con eso, entonces la
primera vez siente una satisfacción por debido
a ello y cuando ya siente la satisfacción
resultante, su cuerpo lo empieza a buscar y a
desear. Por lo tanto, cuando lo repita,
efectivamente lo va a disfrutar.
Hay muchas cosas que nosotros hacemos y no
nos gusta la primera vez. Y tampoco siempre
tienen un efecto químico, porque es cierto que
el café tiene un efecto químico.
Hay muchas cosas que nosotros hacemos que
no tienen un efecto químico.
Hacer un deporte, leer un libro. No sé. Hay
muchas cosas que a la gente le gusta y que no
tienen un elemento químico.
La actividad no siempre le gusta a la gente la
primera vez por la actividad en sí, sino que le
gusta por un factor externo que eso le
proporciona. Puede ser un tema social.
Después de que la actividad le proporciona
placer, entonces la gente ya empieza a querer
repetirlo, incluso sin ese elemento social.
Creo que si lo analizamos todo nos vamos a
dar cuenta en muchas de las cosas que hoy en
día nos gustan, originalmente el placer no era
causado por la actividad en sí, sino era algo
ajeno a aquello que estaba asociado a eso y
después nos empezó a gustar. Puede ser un

83
juego en algo que objetivamente no me
gustaba al principio. Y tampoco tenía un efecto
químico. De todas maneras me empezó a
gustar por el hecho de que se comenzó a
alimentar. Es difícil dar ejemplos porque el
gusto depende de cada uno, pero creo que lo
podemos ver tranquilamente en casi todas las
cosas que hacemos.
Puede ser una persona, por ejemplo, empieza
a aprender a tocar. Quizás es la primera vez
que tocó música, no podemos decir que
disfrutó de la música porque todavía no sabía
tocar, entonces la música que tocó era fea. No
podemos decir que disfrutó de crear música
porque no sabía crear. No podemos pensar que
le gustó la melodía porque no era buena. ¿Por
qué disfrutó? ¿Qué sensaciones sintió cuando
estaba ahí la primera vez con la guitarra?
¿Disfrutó de la música? No había música
todavía. ¿Qué disfrutó? El fruto de otras cosas.
Disfrutó del sueño de ser músico. ¿Disfrutó
que alguien lo estaba alentando? No es la
música en sí. Pero puedo decir que hoy día,
después de varios meses practicando, ahora
realmente le gusta tocar música, pero no
necesariamente le gustaba al principio y
tampoco es algo químico, es simplemente que
disfrutó de la experiencia. Por el ambiente, por

84
los factores externos... Por eso les gustó y
ahora le sigue gustando.
Lo que quiero decir es que la pregunta: ¿cómo
crear un gusto? Si queremos que a nuestro hijo
le guste estudiar Torá, tenemos que
preocuparnos de que en el momento que él
está estudiando la Torá o cuando él vea a
alguien estudiando la Torá. El recuerdo del
ambiente que sienta, las asociaciones que
tengan, sean positivas. Eso es todo.
Tengo que preocuparme que para él sea una
buena experiencia, que lo disfrute. Que
entienda, que sienta que es un buen momento,
un buen ambiente. Si lo estoy exigiendo,
vigilando y no entiende o cualquier cosa de ese
tipo, él siente que no lo disfruta. Naturalmente
no lo va a asociar con algo positivo y por lo
tanto no le va a gustar.

85
5

Transfiriendo
valores basándose en
la experiencia
(Para Jocheved)

En los capítulos anteriores había explicado


que al educar hay dos componentes de la
personalidad de nuestros hijos y alumnos que
son importantes de transmitir.
Lo primero eran buenos hábitos, buenas
costumbres. Segundo, que tengan buenos
gustos y les interesen las cosas correctas y que
no les gusten las cosas malas, destructivas e
incorrectas. En eso consiste toda la educación.
Pongo hincapié que esos dos importantes
aspectos, tanto las buenas costumbres como
los gustos tienen una fuerte influencia del
medio ambiente y cultura donde vivamos.
La educación no consiste en transmitir
información. No estamos tratando de enseñar
cuál es el bien y el mal. Quizás ese podría ser el
rol de un rabino, un imán, un sacerdote o un

86
profesor de ética.
Un padre es más un educador que debe crear
en el niño reacciones automáticas hacia lo que
nosotros consideramos como bien y útil.
Según mi opinión el rol principal de un padre
es transmitir al niño o la niña cualidades que
le permitan hacer en forma natural el bien. Por
eso no se debe educar en la forma de un
discurso. No es que le vamos a dar al hijo-hija
o alumno un discurso para que sepan qué es lo
que tienen que hacer, sino que tenemos que
ser nosotros lo suficientemente creativos para
lograr crear escenarios que le transmitan al
niño/niña en forma vivencial las
características que queremos que ellos
adquieran y se hagan parte de ellos mismos,
para que así, cuando ellos estén siguiendo esa
visión, ese mensaje se haga parte de ellos
también cuando sean independientes.
Los buenos hábitos y las buenas costumbres
nos van a permitir que las reacciones
naturales automáticas de los niños sensatos
sean positivas y estén capacitados para recibir
la información de sus profesores más tarde y
así puedan aplicarla.
Porque por más buena información que uno
reciba, si uno no es responsable, no funciona.
Por ejemplo, cuando uno no tiene la cualidad

87
de serlo, no tiene la costumbre de la
responsabilidad. No gano nada con que me
digan lo que tengo que hacer, porque no voy a
ser capaz de asumir esa responsabilidad y
lograr hacerlo.
Si un niño/niña tiene demasiada tendencia a
estar triste, o es en exceso autocrítico;
entonces, el hecho de que le enseñen que hay
un precepto de estar alegre no le va ayudar
porque él/ella sabe que hay que ser alegre,
pero no es capaz.
La responsabilidad principal de los padres es
crear la plataforma que les permita a los niños
ir aplicando lo que vayan aprendiendo.
¿Cómo? Teniendo buenos hábitos, como por
ejemplo que les guste compartir, que sean
responsables, positivos, críticos, tolerantes...
Todas esas cualidades que se adquieren por
medio de la costumbre. Por el otro lado, está el
tema de los gustos. Que les guste hacer el bien,
que tengan buenos recuerdos de cosas
positivas y que sientan un rechazo hacia las
cosas negativas.
Pienso que sería importante tratar de aclarar
cómo empieza el proceso, es decir, antes de
que empecemos a educar. ¿De qué tenemos
que preocuparnos? ¿Cómo funciona la base?
¿Cómo empieza la personalidad del niño/niña

88
a quien queremos educar?
Los niños en forma natural, cuando nacen, ya
tienen una personalidad más o menos
desarrollada, definida. Esto es en gran parte
debido a la biología, en el aspecto genético.
Por ejemplo, puede ser que una persona, un
niño/niña, nazca con una personalidad de
enojadizo/a, o puede ser que nazca con una
personalidad que tiene una tendencia a
desarrollar esa personalidad de ser
enojadizo/a. No siempre es así, pero la
mayoría de las cualidades que tenemos
especialmente las más marcadas, más fuertes,
las que más nos influye en nuestra vida, son
cualidades que tenemos desde el nacimiento.
Son cualidades, digámoslo así, que vienen de
fábrica, que muchas veces heredamos de
nuestros padres, de uno o del otro o de los
abuelos.
Esto quiere decir que cuando el niño/niña
nace, ya tiene una personalidad desarrollada.
Antes de empezar a educarlo/a, antes de
empezar a transmitirle cualquier cosa, él/ella
ya tiene una cierta tendencia.
Por eso es que podemos ver en una misma
familia que los niños reciben más o menos la
misma educación, más o menos viven las
mismas experiencias y de todas maneras

89
muchas veces son diferentes. ¿Por qué? ¿Por
qué heredaron otras cualidades?
Uno heredó esta cualidad del papá, la otra
heredó esta cualidad de la mamá. Uno heredó
del abuelo. A veces una mezcla. Eso genera que
los niños puedan ser diferentes. Todo padre y
madre sabe que es así. Los niños son
diferentes, incluso si reciben el mismo
mensaje. Reaccionan distinto. ¿Por qué?
Porque heredaron. Partieron con una
tendencia diferente, individual, particular. Es
importante aclarar esto porque muchas veces
le damos demasiada importancia a la
experiencia que sintieron los niños en su
infancia. Como si fuera que eso determina las
costumbres de los niños. El hecho es que eso
no es verdad.
Según la Torá, las cualidades de los seres
humanos no se desarrollaron en su infancia.
No tuvieron lugar por las experiencias que
vivieron durante esta época. La gran mayoría
de las veces las cualidades simplemente
vinieron así de fábrica.
¿Por qué una persona es enojadiza? ¿Por qué
el otro tiene baja autoestima? ¿Por qué el
tercero es violento? ¿Por qué este es inseguro?
¿Por qué este es orgulloso, el otro es crítico,
ansioso…? No siempre, pero la mayoría de las

90
veces la razón por la cual una persona tiene
esas cualidades, es porque así nació. Es decir,
que él ya viene con esa carga emocional, o
como se le quiera llamar, desde el principio de
la carrera.
Entonces, decir que un niño es inseguro
porque le pasó cierta cosa en su infancia casi
siempre es un error, porque la inseguridad de
la vida, la baja autoestima es una cualidad, el
orgullo, es una cualidad. La tendencia a la
tristeza, las depresiones de Navidad, envidias,
la ansiedad, son cualidades. La mayoría de las
veces es algo con lo que el niño ya nace.
Y esa es nuestra tarea como padres, como
educadores.
Justamente recibimos esa misión. Tomar este
niño/niña que es un alma pura, un depósito,
confiado en nosotros. Tenemos que considerar
esa personalidad de base que tiene y pulirla,
trabajarla y enseñarle. Pero debemos saber,
como dijimos, que las cualidades en su
mayoría están ya de nacimiento; no siempre
porque existen cualidades adquiridas. Es decir,
que el bebé que está en el hospital recién
nacido al lado de otro. Uno llora y el otro está
tranquilo. Uno, cuando tiene hambre se
desespera, el otro espera con paciencia. Son
cualidades que tienen de nacimiento. No pasó

91
nada. No tiene que haber pasado algo. Es
simplemente la herencia que recibieron.
Esto lo digo porque a veces perdemos mucho
tiempo tratando de descubrir, o de justificar
tendencias que tienen los niños por cosas que
les pasaron; “cuando él tenía seis años le pasó
esto” y por eso es que él tiene baja autoestima
o por tal cosa. La verdad como dijimos la
mayoría de las veces es una pérdida de tiempo.
Los niños tienen una cualidad de partida,
tienen las cualidades centrales ya desde el
principio de la carrera. Y como dijimos, la
mayoría de veces es hereditario. Eso quiere
decir que, si nosotros queremos mejorar las
virtudes de nuestros hijos, tendríamos que
preocuparnos de eso mucho antes de tenerlos,
para que cuando nazcan, nuestras cualidades
estén corregidas y así van a heredar mejores
cualidades.
Pero si ya tenemos los hijos o si ya estamos a
punto de tenerlos, es un poco tarde. En ese
aspecto no podemos mejorar la carga genética
que le vamos a transmitir a nuestros hijos.
Ahora tenemos que recibir el paquete tal como
es y tratar de ayudarlo lo más que podamos.
Se podría decir que nuestra misión en la
educación principalmente está enfocada en la
parte de los gustos. Los intereses que le van a

92
ser importante al niño/niña, que le van a
gustar. Eso depende mucho más de nosotros.
También las cualidades se pueden trabajar. No
quiero que haya un malentendido, claramente
hay la posibilidad de cambiar las cualidades.
Incluso las que son genéticas, las tendencias
biológicas, a pesar de que están en el centro de
nuestras vidas, en la base de nuestra
personalidad. Explícitamente podemos
cambiar las cualidades, las podemos cambiar
de raíz. Es decir, que a pesar de que un
niño/niña nazca con una tendencia genética;
ya sea a ser enojadizo o a estar triste, ser
crítico, ser envidioso o ser ansioso, ¿se puede
trabajar? ¿Se puede arrancar esa tendencia
por completo? ¿Se puede lograr que el
niño/niña no sea enojadizo/a ni sea
depresivo/a en lo absoluto? Que no sea crítico
para nada. Podemos hacerlo y algunas veces
tenemos que hacerlo.
Solamente tenemos que saber que no es
producto generalmente de las experiencias, ni
tampoco producto de nuestra educación. La
mayoría de las veces nuestra educación no
está dirigida a cambiar las cualidades básicas,
sino al tema de los gustos e intereses, que es lo
que voy a discutir a continuación.
Antes de empezar con este tema quiero decir

93
que muchas veces nos sentimos culpables
como padres por ciertas cualidades que tienen
los niños.
Seguro que tenemos una responsabilidad de
cambiar la vida de los niños, tenemos que
educarlos, así como educarnos a nosotros
mismos. También debemos saber que no
creamos esas tendencias; casi siempre vienen
de fábrica. Las diferencias que vemos entre un
niño y otro, generalmente son genéticas.
Entonces esto no es un tema de culpa, es un
tema de desafío. Dios nos pone un desafío con
el hecho que tengamos que educar a cada niño
con distintas tendencias y personalidades.
Como sabemos esas cualidades son difíciles de
cambiar o, mejor dicho, toman tiempo para
alterarse. Entonces todos los niños y todos los
seres humanos tienen estas tendencias que
vienen de fábrica y puede ser que durante
años sigan viviendo con las mismas.
Generalmente solo personas que se preocupan
de trabajar su vida las cambian, pero la
mayoría de la gente del mundo sigue viviendo
con las mismas cualidades desde su
nacimiento hasta los 120. Es decir, si el niño es
enojadizo a los 4 años probablemente va a ser
enojadizo también a los 60, quizás se va a
enojar por otras cosas. A los 4 años se va a

94
enojar porque le quitaron un juguete. A los 60
se va a enojar con su esposa o se va a enojar
con sus empleados. Lo que cambia son los
temas o intereses.
Este es el segundo tema que quiero discutir, la
forma de reaccionar del tipo de personalidad.
Si uno no lo trabaja normalmente no cambia.
Las personas siempre van a reaccionar de la
misma forma.
El tema de los gustos y los intereses es donde
tenemos más espacio de trabajo. El asunto es
de crear intereses positivos y lo contrario en
los negativos.
Empecemos por el comienzo.
Cuando un niño/niña nace en un ambiente
social de una casa particular. Ya ahí
determinamos una gran parte de la escala de
sus intereses, es decir, lo que le va a gustar, lo
que no le va a gustar, a lo que va a sentir
atracción y a lo que va a sentir rechazo. Eso es
algo que tenemos que saber que es
automático. Creo que esto un punto muy
importante. La gran parte de la base de los
intereses de la escala de valores que tiene un
niño/niña, no es algo que él recibió en forma
activa, sino que lo recibió en forma pasiva, en
forma vivencial. Un niño/niña, cuando nace en
una casa, automáticamente percibe los valores

95
que son naturales en esa casa. Para él son lo
que llamamos la primera forma de pensar
antes de que se empiece a cuestionar cosas. Y
lo mismo pasa con la sociedad en donde
decidimos criar a nuestros hijos.
Lo que quiero decir es que cuando nosotros
decidimos, por ejemplo, en qué sociedad criar
a nuestros hijos, tenemos que saber que
estamos de alguna manera determinando sus
valores intrínsecos, como sus valores
naturales. Un niño/niña que crece en una
sociedad donde hay ciertos valores, éstos son
aceptados de forma natural e indiscutible.
Entonces esos van a ser para el niño valores
que no van a discutirse, los va a sentir
naturales.
No siempre podemos elegir la sociedad donde
vamos a vivir o, mejor dicho, seguramente no
vamos a encontrar una sociedad perfecta, pero
tenemos que saber que la sociedad es algo que
influye en la escala de valores de los niños de
manera natural de forma automática. Y eso es
algo vivencial. El niño que lo vive lo percibe
todo el tiempo como un mensaje no explícito,
pero de todas maneras lo siente y lo mismo
pasa en la casa. Cuando queremos transmitir
ciertos valores a los niños, siempre se dice que
lo más importante es dar un buen ejemplo.

96
¿Qué significa dar un buen ejemplo? ¿Implica
que tengo que esconderme cuando voy a hacer
algo malo para que mi hijo vea solamente el
lado positivo?
El tema no es que me vea bien, es algo mucho
más profundo. Estamos hablando del mensaje
vivencial que existe en la casa, de lo que el
niño percibe sin palabras. No gano nada con
esconderme. El niño va a percibir lo que es
para mí importante de verdad. Tenemos la
historia de padre con su hijo en su casa donde
llego su rabino en Shabat. En un momento el
niño, que era pequeño, en medio del Shabat
apaga la luz (algo prohibido para un judío
observante). El papá dice bueno, chico, no pasa
nada. Pero después ese mismo niño, por error,
botó un recipiente de cristal aparentemente
muy caro y se quebró en mil pedazos. Y el papá
se enojó y le gritó al niño: “¡¿Qué estás
haciendo?! ¡¿Por qué no eres cuidadoso?!”
Al final el padre le pregunta al rabino: “¿Por
qué no me enseña cómo puedo educar a mis
hijos para que realmente les importe la Torá?”
El rabino le contestó: “Si ya estás preguntando,
obviamente que el mensaje vivencial que
estaba viendo tu hijo es que el dinero es más
importante que Shabat, que la Torá. Porque si
tú cuando él hace algo malo no le das

97
importancia y cuando él rompe un cristal
reaccionas mal. Obviamente que eso es lo que
el niño percibe. Le puedes decir la Torá, la
Torá... Pero en verdad el niño está viviendo
otra experiencia. ¿Qué mensaje le decimos o
qué le mostramos? ¿Qué cara le mostramos al
niño? Eso es algo mucho más profundo.
Claramente, lo que es para nosotros
importante en la casa en forma natural. No
estoy hablando de una máscara, uno tiene que
ser sincero. Eso es lo que el niño percibe.
Porque el niño va a ver si tú te compraste un
auto nuevo y tus ojos brillan porque miras el
auto. Entonces, quieras o no, le estás
transmitiendo a tu hijo que lo importante es
un auto, porque eso es lo que él ve. Eso es lo
que él vive y son cosas repetitivas”.
Claramente no somos perfectos. Entonces,
obviamente que a veces vamos a transmitir
algo que no es ideal. Pero por lo menos
tenemos que saber cómo funciona y que es
parte de nuestra misión. Tenemos que educar
a nuestros hijos en un escenario no perfecto
con padres no perfectos.
Es parte del sistema. Dios nos eligió como los
educadores de nuestros hijos. No fue un
accidente.
La experiencia vivencial que perciben los

98
niños en su sociedad y en su casa es lo que
marca más que nada al niño.
En forma natural, todo niño va a querer seguir
el camino que él vivió en su casa, en su
sociedad, si no pasa algo. Lo normal es que el
niño automáticamente quiera seguir los
valores de la casa. Lo normal es que un niño
que fue educado en una casa donde él vivió
una cierta experiencia y escala de valores,
quiera seguir en ese mismo camino,
simplemente porque eso es lo que él vivió. Y
como decimos, es algo que se internaliza en
forma automática, natural y vivencial. Eso es lo
normal.
Eso no funciona cuando el niño viviendo una
experiencia, la pasó mal. Vivió la experiencia,
tuvo miedo y sufrió. Hay dos opciones por las
cuales el niño siente un rechazo, una dificultad
de seguir el camino que los padres desean.
La primera opción es que realmente hay una
mala relación entre los padres y los hijos.
Eso es lamentablemente muy común. Quiero
decir, si hay una relación destructiva, enferma
entre los padres y el niño, entonces claramente
eso se puede generar. El niño siente un
rechazo, una incomodidad, una asociación
negativa con las experiencias que vivió en la
casa. Por lo tanto, no le gusta, le cuesta, no

99
quiere transmitirlo. Muchas veces se ve que los
niños se alejan del camino de los padres. Hay
un gran porcentaje de niños que dejan el
camino de la Torá porque simplemente tenían
una mala relación con los padres, es decir, no
tenían ningún problema real con la Torá en sí.
No tenían ninguna dificultad en cumplir la
Torá. Podrían haber sido grandes sabios.
Solamente que como tenían una mala relación
o un mal vínculo con sus padres, entonces los
niños sienten una asociación negativa con las
experiencias. No porque tenían un problema
con la experiencia en sí, sino porque el niño se
sentía mal durante la experiencia.
Por ejemplo, al sentarse en la mesa de Shabat.
Si el niño siente que en la mesa, cuando está
toda la familia, el papá lo va a criticar por esto
o por lo otro. Si siente que sentarse en la mesa
es algo desagradable, por más que no tenga
ningún problema con la mesa de Shabat, lo va
a recordar como algo negativo porque se
sentía mal cuando estaba sentado a la mesa.
Si cuando un niño estaba estudiando se
sentaba a estudiar con su papá. Y su padre lo
estaba todo el tiempo examinando y siempre
criticando, obviamente que el niño va a sentir
que estudiar es algo negativo, no le va a gustar,
por más que quizás tenía todas las habilidades

100
para explorar todas sus capacidades.
Obviamente que la crítica no le va a gustar.
Resumiendo, la primera razón por qué un niño
podría alejarse de los valores en los que lo
educaron en su casa es porque no vivió una
buena experiencia en ésta. Quizás los papás
eran muy críticos. El niño sentía que preferían
al hermano, que lo retaban mucho, lo
castigaban mucho, lo criticaban mucho, lo
ignoraban mucho. Cualquier cosa que hizo
sentir al niño que no tuvo una buena
experiencia en la relación con sus padres es la
primera razón por la cual podría no cumplirse
esta regla que dijimos antes.
¿La segunda razón? Un niño no repetiría estos
valores porque tiene una dificultad puntual en
su vida. Dijimos antes que las cualidades en
gran parte son hereditarias, es decir, que un
niño, incluso antes de ser educado, ya tiene
una cierta personalidad. Ésta le puede generar
dificultades que no son culpa de sus papás,
simplemente las tiene.
Puede ser que el niño, por ejemplo, en forma
natural, sea muy irresponsable. Se enfoca más
en el placer inmediato. Le cuesta visualizar el
futuro. Por lo tanto, le cuesta cumplir sus
obligaciones y le va mal. Un niño que quizás es
muy desconcentrado, hiperactivo, ansioso,

101
crítico, orgulloso, rebelde…
Un niño que es muy rebelde, por ejemplo,
puede ser que siempre esté buscando pelear
con sus papás. Entonces eso va a generar un
problema. Por más que los papás quizás lo
tratan perfectamente bien, le den un trato
increíble, lo quieren, pero él, por su tendencia,
siempre trata de llevar la contraria. Entonces
eso sería, como dijimos, una segunda
excepción a la regla.
Por lo tanto, podemos concluir y resumir lo
siguiente.
Cuando queremos transmitir valores a
nuestros hijos. La verdad es que la mejor
forma, diría yo, es que el niño lo viva. No que le
demos discursos, no es que le hagamos
reuniones de abuso, sino que él viva una
experiencia y vea que hay cosas que son
valiosas, cosas que son malas o cosas que son
inaceptables.
Simplemente la vida no es para criticarlo. No
se trata ni siquiera de colegios, o de meterle
ideas, sino simplemente que lo vea en forma
natural, no artificial. Simplemente que viva
una experiencia de que esto se hace, esto de
ninguna manera se hace y punto. Esa
experiencia normalmente debería provocar
que el niño adquiera esos valores y los quiera

102
transmitir. Eso pasa todo el tiempo, en todas
las sociedades. Eso es lo natural.
Ahora, si nosotros identificamos que hay un
problema en la relación, entonces tenemos que
saber que obviamente eso es una luz roja, muy,
muy peligrosa. Los padres, siempre se tienen
que preocupar de que haya un buen ambiente
en la casa. Es la base de la educación. No se
puede educar bien a los hijos cuando hay un
mal ambiente en la casa. Es prácticamente
imposible.
No digo que los niños no puedan salir bien
cuando hay problemas normales. Lo que digo
es que, si queremos invertir en la educación, lo
primero que tenemos que hacer es ceder,
evitar peleas y discusiones. No me refiero a ir a
esconderse en la pieza para discutir. Sino que
en verdad haya paz y amor en la casa. No se le
puede criticar mucho al niño. Es decir, que si
uno considera que tiene que criticarlo por 10
cosas, elegir las dos más importantes y
criticables, pero solo esas dos.
No se puede criticar al niño todo el día porque
al criticarlo todo el día el daño siempre va a
ser peor porque el ambiente es negativo. Y,
como dijimos, la educación no es porque tú le
vas a decir que lo que hizo está mal. Eso no es
lo importante. Lo relevante es la educación en

103
la que él vive. Para que el niño quiera adquirir
lo que está viviendo necesita sentirse bien en
la casa. Sentir que le gusta estar en su casa. No
como esos niños que cuando el papá llega del
trabajo, se van directamente a su cuarto para
que no tengan que estar al lado de él.
Esas cosas son obviamente inconcebibles. El
niño tiene que estar contento cuando está al
lado de su papá o al lado de su mamá. El que
no esté contento, ya una luz roja. Si queremos
ver que hay una buena plataforma de
educación, tenemos que ver que al niño le
guste estar al lado de su papá y de su mamá.
No digo que sea un problema cuando el niño,
por ejemplo, quiere ir a estar con sus amigos.
No es un problema, pero el niño no puede
sentirse incómodo al lado de su padre. Si se
siente incómodo, partimos mal. Entonces lo
primero que tenemos que hacer es invertir y
es muy fácil ver si lo logramos. Si invertimos
en que el niño se sienta cómodo en la casa, con
la compañía de los padres. Así es de simple.
Si él se siente cómodo, es agradable para él
porque no le gusta hacer otras cosas también.
Pero el hecho de estar con los padres en la
casa le gusta. Entonces de ahí podemos partir.
Porque ya tenemos la base. Se trata de que el
niño quiera. Que no se niegue a absorber lo

104
que está viviendo en la casa.
Esto es lo primero y lo segundo, si percibimos
que el niño tiene una dificultad puntual en sus
cualidades, que le dificultan especialmente
adaptarse en la educación que le estamos
dando, porque tiene alguna cualidad que le
perjudica en particular, habría que trabajarla.
Tenemos que darnos el tiempo en buscar,
investigar, quizás aconsejarnos, recibir ayuda
para poder ayudar al niño a trabajar esa
cualidad. Porque una mala cualidad, cuando
está bastante desequilibrada, es algo que
realmente puede perjudicar a que el niño
quiera absorber los valores que le están dando
en la casa. Hay que ayudarlo.
Solamente tenemos que preocuparnos de
estos dos puntos. Que haya un buen ambiente
e identificar desequilibrios particulares, los
miedos que un niño pueda tener para poder
ayudarlo.

105
6

Poniendo
correctamente los
limites

(Para Roxana)

En relación al tema de poner límites, existe


una frase de la Guemará que literalmente dice
que tenemos que acercar con la mano derecha
y limitar con la mano izquierda. Esta frase nos
dice que en una relación con un niño, con un
alumno, se necesita una combinación entre el
cariño, la aceptación de todo lo que es darle lo
positivo y por otro lado, también se necesita
limitarlo. Se necesita a veces exigirle. Esa
combinación tiene que ser la misma que
tenemos entre la mano derecha y la mano
izquierda. Eso nos insinúa que la mano
derecha es más fuerte que la mano izquierda.
Por lo tanto, significa que el lado positivo tiene
que ser más fuerte que el lado negativo.

106
Profundizando podemos aprender mucho de
esta frase. El gran desafío que tenemos al
educar implica combinar dos cosas que son
opuestas. Es mucho más fácil ser, por ejemplo,
un general en el ejército; es decir, una persona
que tiene que dar solamente órdenes y
simplemente tiene que decir esto es lo que se
hace y punto. No hay opción, no hay ningún
trato cariñoso. El general es una autoridad que
va a imponer reglas y hay que cumplirlas. O
por el otro lado siempre puede estar el tío
simpático, el que te quiere incondicionalmente
y quien no te exige nada y te acepta tal como
eres. Es muy lindo. También es fácil.
Los dos extremos son más fáciles en términos
de relación. Es mucho más fácil ser exigente en
el límite como el general del ejército. Esto es lo
que hay que hacer. O al revés, el tío, el
simpático, el que te quiere, el que no te exige.
El educador tiene que combinar estas dos
cosas que por definición son opuestas, porque
si quiero ser una autoridad significa que de
alguna manera tengo que mantener una
distancia. Tengo que ser alguien que tiene una
opinión más importante que la tuya. El papá le
dice al niño: “Yo sé mejor que tú lo que hay que
hacer”, el padre también quiere tener una
relación de cariño o de cercanía. Una persona

107
cuando educa a su hijo, lo está educando para
que sea su amigo. Una expresión que pareciera
muy moderna. Es decir, cuando educamos a
nuestros hijos, queremos que el día de mañana
también podamos aconsejarnos con ellos. Los
niños van a crecer, van a ser adultos, van a ser
personas muy cercanas a nosotros. También
tenemos que educarles para eso. También está
el lado cariñoso el lado cercano, el lado que
rompe los límites. Por otro lado, tenemos que
mantener la distancia y el respeto que implica
que soy tu papá. No puedes hablar de
cualquier forma. Esta frase nos hace estar
atentos de la dificultad. Digamos que el
concepto de educación es complicado. Hay
muchos padres y muchos profesores que les es
más fácil un lado que el otro. Hay algunos que
es más fácil, les nace más la parte exigente, la
parte de marcar el camino, marcar el bien y el
mal. Esto es lo que hay que hacer.
Quizás les cuesta más la relación de cercanía.
Les cuesta combinar esa parte de ambos. Hay
otros que al revés. Hay padres o autoridades
educativas que les es más fácil manifestar el
cariño. Ser un poco más flexible, aceptar
ciertos errores. Les cuesta mucho más ser
exigentes, mantener los límites. Seguramente
cada persona según su naturaleza. A algunos le

108
cuesta más la mano derecha y a otros le cuesta
más la mano izquierda. Para ciertos individuos
es más difícil ser exigente y a otros les cuesta
más mostrar cariño. Lo que es más difícil es
combinar todas las cosas.
En el judaísmo siempre el punto medio es el
correcto, como dice Rambam (Rabbi
Maimonides ben Maimon).
Incluso las personas que sí saben combinar
estos dos, es decir, que saben a veces ser el
cariñoso, el amigo, el que te acepta
incondicionalmente y en otras ocasiones saben
ser el que exige, el que pone límites. Muchas
veces no lo hace en el lugar correcto, es decir,
puede ser que tenga los dos lados, pero no
necesariamente va a saber cuándo ser el
fuerte, cuándo mantener la distancia y ser una
autoridad y cuándo ser cariñoso. Así como
cuándo aceptar, cuándo ser más flexible.
¿Es esto una ciencia? Es una tarea. Creo que
todos los padres deberían sentir el conflicto
que hay acá, porque incluso antes de tener la
respuesta, creo que una buena pregunta ya es
una gran parte de la respuesta. Si ni siquiera
tengo la pregunta, si no entiendo que acá hay
una contradicción, entonces probablemente no
voy a encontrar el equilibrio porque ni
siquiera lo voy a buscar.

109
Quiero tratar de profundizar un poco esta
frase, para que tratemos de entender un poco
cómo aplicarla en la práctica.
Muchas veces creo que las personas
malinterpretan el concepto de mano
derecha/izquierda, es decir, voy a acercar a mi
hijo, le voy a manifestar cariño para que así
pueda también imponerle límites y valores. Le
voy a decir que lo quiero o voy a darle un
regalo o voy a salir con él a pasear, porque así
voy a poder educarlo. Es decir, si no le
manifiesto que lo quiero, entonces no me va a
escuchar cuando le ponga un límite. Pero si ya
tengo una buena relación con él, entonces eso
va a ayudar cuando ya le ponga un límite.
Claramente esto es un grave error. El concepto
mano izquierda/derecha no es un medio, es un
fin. No tengo que acercar a mi hijo porque así
lo voy a poder educar bien, porque así voy a
lograr que salga de él algo correcto y bueno. El
amor al hijo tiene que ser incondicional. El
concepto mano derecha/izquierda no es un
medio, no es para conseguir que pueda
acercarlo o limitarlo y educarlo. El concepto es
un fin en sí mismo.
Es nuestra responsabilidad como padres, de la
misma manera que somos responsables de
educar a nuestros hijos y preocuparnos de que

110
no hagan nada malo y que hagan lo bueno.
Tenemos también que preocuparnos de
manifestarles cariño, de acercarlos, de
preocuparnos, de que estén sanos
emocionalmente.
Creo que es bastante obvio lo que estoy
diciendo y me imagino que todos van a estar
de acuerdo conmigo, pero en la práctica
muchas veces no se ve.
Una vez estaba en una sinagoga y alguien se
había olvidado un libro, uno privado. Cuando
lo abrí para ver de quién era (quizás un error),
leí una dedicatoria muy, muy cortita, que
decía: “Ya que tu prueba no fue muy buena o
algo así. Entonces te doy este libro de regalo”.
No estoy diciendo que a veces no hay que dar
un premio por algo. Pero no puede ser que
para todo lo que hagas estés pensando en
solamente motivarlo a hacer el bien. Si le vas a
leer un cuento al niño en la cama cuando se va
a dormir, entonces es cierto, obviamente que
hay que darle a veces cuentos que sean
educativos y de salida, que no tengan un mal
mensaje, pero no siempre eso tiene que ser
una oportunidad para transmitirle valores.
Seguro que hay que hacerlo muchas veces
también, pero lo que digo es que no podemos
estar todo el tiempo en la postura del

111
educador. Cada cosa que hago con el niño, lo
educo para algo. Si le compro un helado,
entonces es porque voy a aprovechar la
oportunidad de educarlo.
Siempre la relación con el niño debe ser pura,
no como una manipulación. No puede ser que
yo siempre esté buscando cómo sacarle el jugo
al cariño que le estoy dando, al beneficio que le
estoy dando, al regalo que le estoy dando para
aprovechar de transmitir un mensaje. Eso es
más como una manipulación. A veces quizás es
bueno hacerla, porque a veces conviene usar
métodos para motivar al niño. Puede ser, pero
lo que digo es que tiene que haber una base
natural, sana, que fluye, que es sincera, que no
es condicional y no es manipulativa. Es
simplemente sincera y honesta.
Y como dijimos, la parte positiva tiene que ser
en proporción mayor que la otra parte.
Tengo que educar a mis hijos, seguro tenemos
esa gran responsabilidad, pero también
tenemos la obligación de equilibrar la mano
derecha e izquierda y en tema de resultados
seguro que es mejor hacerlo.
Es cierto que cuando hay amor hay mejor
educación, pero el amor tiene que ser
incondicional y eso es algo evidente. Todos lo
entendemos.

112
La obligación que tenemos de alimentar a
nuestros hijos, de darles un techo. También
tenemos la obligación de darles amor. Seguro
todos estamos de acuerdo. Solamente digo que
justamente cuando a veces estamos tan
preocupados de darles una buena educación a
nuestros hijos es cuando tenemos miedo de
que los niños tengan malas influencias o se
alejen del camino. Estamos tan preocupados y
ansiosos que aprovechamos todas las
oportunidades que tenemos para educar, y al
final esa educación es una que ahoga, porque
justamente falta esa relación que fluye,
simplemente de pasar un buen momento con
tu hijo. Eso es un punto que creo es importante
aclarar.
Ahora quiero hablar del concepto de los
límites. El concepto de exigir, delimitar qué
proporción tiene menos fuerza, como dijimos,
del lado derecho. Por lo tanto, si una persona,
por ejemplo, decide criticar o limitar. Tiene
que hacerlo con inteligencia. Tiene que usar
inteligencia porque lo que nos importa es el
resultado. Es decir, yo no voy a exigirle o
criticarle a un niño, algo que no estoy seguro
que le va a servir para su crecimiento. La
exigencia o crítica tiene que ser adaptada a la
realidad mental biológica del niño, como lo

113
expliqué en la introducción.
Todos los niños necesitan límites, los necesitan
para su salud mental. Un niño necesita sentir
que no puede hacer lo que quiera, que está
protegido, que hay alguien más inteligente y
más fuerte que le dice y marca el camino.
Obviamente que el niño puede en el momento
negarse y rebelarse un poco en contra del
límite, pero en verdad claramente es algo
necesario, incluso psicológicamente.

En un crecimiento espiritual o como persona


seguro se necesitan límites, porque si no nos
convertimos en bestias. Seguro que la Torá,
cuando nos exige cosas, nos ayuda a crecer de
la misma manera. Cuando un papá le exige
algo a su hijo, entonces lo está formando, le
está dando forma.
Cuando un papá le pone un límite al niño,
naturalmente los niños se van a poner tristes.
Es decir, hay una resistencia, una incomodidad.
Al niño no le gusta, pero justamente eso es lo
que le da forma. El dar forma a algo genera
tristeza. De alguna manera lo estoy
presionando, y ya eso lo pone mal, pero al
mismo tiempo le da forma a la psiquis. Si lo
hacemos con cuidado, con la combinación
correcta, con el lado derecho; esa es

114
justamente la forma de crecer.
Un límite para ser eficiente para que
realmente se llame como tal tiene que ser fijo,
estable y no flexible. Un límite flexible no es
ningún límite.
Cuando el papá o la mamá le exige algo al niño,
ya hay ciertas líneas rojas que no se pueden
cruzar en la casa. Todos entendemos que tiene
que ser algo firme, estable y constante. Y
mientras más constante sea, mientras más
claro sea el límite, mientras menos dependa
del estado de ánimo de los padres, sino que es
algo constante, el niño se acostumbra con más
facilidad. Muchas veces todos los días los
padres están cambiando los límites. Hoy día se
puede ir a dormir tarde, mañana no.
Obviamente que eso va a hacerlo mucho más
difícil de imponer.
Cuando el límite es fijo, al final genera una
costumbre. El niño se acostumbra.
Si queremos construir una costumbre, que es
la base de la educación, hay que construir una
base sostenible como un talón al pie, es decir,
hay que ser constante. Entonces en la medida
que eres constante, entonces vas a lograr que
se construya una base sostenible. Pero si todos
los días cambias tus reglas no se construye y,
por lo tanto, todos los días tienes que pelear

115
de nuevo. Así lo explica la Guemará. Por ende,
el límite tiene que ser fijo. Pero el problema es
que los niños, como todos los seres humanos,
están en un proceso de cambio y quizás
especialmente los niños, porque están
creciendo y cambiando, no necesariamente los
límites que servían ayer van a servir mañana y
esto es lo que hoy día está prohibido. Quizás
mañana lo tengo que permitir o al revés.
Quizás lo que está permitido hoy lo vaya a
tener que prohibir mañana. Porque hay un
proceso, hay un crecimiento algo dinámico.
Los seres humanos no son cuadrados.
Puede ser que el niño hasta cierta edad se
podía ir a dormir temprano y después, cuanto
más grande se podía ir a dormir más tarde. Es
algo que puede cambiar. Pero también a veces
hay un proceso de cambio no positivo.
Lamentablemente en algunas ocasiones puede
pasar que un niño, por distintas razones, baje
en su nivel más espiritual, es decir, hasta ahora
él no hacía ciertas cosas y ahora sí hace cosas
no tan buenas. La pregunta es, ¿cómo
relacionarse con los límites en ese aspecto?
Porque si me mantengo con los límites
originales, cuando él estaba en un nivel
espiritual más alto, entonces hay un problema
grave, porque tenemos que saber cuándo una

116
persona impone límites que son irreales en la
situación de la persona, del niño. Y eso lo digo
no solo para un niño que no cambió, sino en
general. Si el papá impone reglas que no son
adaptadas a la realidad del niño, es lo que
provoca, no solamente que el niño no va a
cumplir las reglas porque no puede, sino que
eso hace que la autoridad se pierda.
No tenemos que permitir cosas prohibidas,
pero hay cosas que son más en el área gris y
quizás no serían ideales. Lo que digo es que
uno no puede exigir cosas que son irrelevantes
a su hijo, porque eso le hace perder no sólo la
autoridad al padre, también la batalla.
Tenemos que saber que acá hay un conflicto
interno. El cual está, por un lado, que los
límites sean firmes y estables y por otro lado,
que los límites sean adaptados a la realidad del
niño hoy, y no solamente lo que era hace cinco
años atrás. Para este problema no existe una
sola solución.
Lo ideal sería que cuando el límite es realista,
sea enfocado en la realidad del niño actual,
como está en su situación ahora en su
sociedad, en su estado espiritual y emocional,
según sus cualidades y al mismo tiempo, tratar
de que sea un límite estable y lo más firme
posible.

117
Ahora quiero hablar un poco de lo que es la
combinación de los dos lados; el derecho y el
izquierdo.
Dijimos que el lado derecho consiste en darle
espacio al niño. Darle espacio al acercarlo,
cariño, aceptarlo tal como es, ser flexible,
cariñoso, cercano... Mientras que el izquierdo
es al revés, mantener una distancia, limitar,
exigir... Esa combinación es la clave ideal para
el desarrollo del ser humano.
La verdad que esa misma Guemará que dice
que hay que combinar entre la derecha y la
izquierda, lo dice no solamente respecto al
niño, sino también en relación a la inclinación
negativa de cada ser humano, es decir, sobre
uno mismo.
Cuando uno quiere desarrollarse, tiene
también que aplicar esa dualidad. Y acá
tenemos entonces la clave básica de lo que es
el crecimiento del ser humano en general, de
uno mismo y de nuestros hijos. El desarrollo
del potencial del ser humano individual, es
siempre el lugar donde éste choca con los
límites. Es decir, el ser humano siempre
querría hacer algo que está prohibido.
Tenemos una tendencia a esa tendencia. Como
todas las tendencias en el mundo, nunca son
absolutamente malas. La regla es qué hacer.

118
No creo que nada sea solamente malo.
Digamos que un niño tiene una tendencia, ésta
no puede ser solamente mala. Ahora, no es
sólo que no puede ser exclusivamente mala,
sino que esa tendencia tiene que ser el lugar
donde el niño tiene un potencial especial.
Dado que sabemos que siempre las tendencias
tienen un lugar positivo. Esa tendencia, esa
inclinación, implica donde él pueda hacer algo
que lo desarrolle como persona individual, así
como única en el mundo y en la historia. A
veces esas cosas son buenas y a veces son
malas, nunca solamente malas. Por lo tanto, si
tú identificas cuál es la dificultad de tu niño, es
decir, cuándo choca con los límites y cosas, le
cuesta aceptar qué cosas le cuesta hacer.
Entonces, al identificar esa dificultad, también
estás identificando su potencial, porque esa
misma dificultad cuando la canalizas en algo
positivo. Estás ayudándolo a desarrollar su
potencial individual, lo cual es algo que le da
fuerza, le permite realizarse.
Hablemos de un ejemplo.
Nosotros sabemos que la tendencia base de
Abraham era su bondad, es decir, su naturaleza
lo llevaba a ayudar a todo el mundo.
Ese era su potencial y en eso se dedicó y con
eso quiso cambiar el mundo. Está perfecto,

119
claramente. Pero, por otro lado, vemos que Di-
s lo puso a prueba en lo que era justamente lo
contrario, tomar a su propio hijo Itzhak y
sacrificarlo, que es justo lo contrario de la
bondad. Es decir, su mayor prueba siempre fue
opuesta a su gran potencial, y el más grande
que Abraham tenía de ser bondadoso, es lo
que más lo hizo chocar con el límite. Para él
fue muy difícil realizar el sacrificio.
Entonces esto significa que era algo muy difícil
para él pero, por otro lado, era ir en contra de
su potencial. Lo que quiero decir es que
cuando vemos que un niño tiene una
dificultad, cuando le cuesta algo, es un gran
descubrimiento, porque si ves que a tu hijo le
cuesta hacer algo, entonces wow.
¿Ahora sabes cuál es su potencial? ¿Es cierto
esto le cuesta? Hay que ayudarlo, hay que
ponerle el límite en el lado izquierdo, hay que
asistirlo para que no se manifieste esta
inclinación en el lado negativo. Pero al mismo
tiempo, ahora estás descubriendo cuál es su
potencial, dónde tiene una fuerza especial que
debe desarrollar. Cada dificultad grande es en
sí misma un potencial grande. En nuestra
educación individual tenemos que
preocuparnos de encontrar las tendencias que
tiene el niño, limitarlas cuando se manifiestan

120
en un lugar malo, pero antes encontrar dónde
se manifiestan en un lugar bueno. Primero
facilitar con la mano derecha, buscar donde se
pueda expresar la personalidad del individuo y
al mismo tiempo limitar, ponerla dentro de un
marco de leyes de lo que es lo bueno y lo malo,
con la mano izquierda.

121
7

Aprendiendo a
enseñar cómo educar
(Para Angélica Rosalbina y Víctor Raúl)

La educación debe estar enfocada


principalmente en crear personas útiles que
sepan aportar al mundo. Personas que sepan
ser productivas y donde su presencia sobre la
Tierra se manifieste de manera útil y
beneficiosa. En términos judíos una persona es
útil cuando la persona se enfoca más en dar
que en recibir. Obviamente esto significa que
las personas que aportan al mundo son
personas que no están preocupadas en recibir,
sino que están preocupadas en dar. Ese es el
concepto principal, la meta final de la
educación, a la cual nos tenemos que
desarrollar.
Según mi opinión si observamos el mundo
actual podemos ver que existe una corriente
en la sociedad que es justo lo contrario.
La presión constante que el mundo actual lleva

122
es tratar de desarrollar la posibilidad de
recibir más. Todos los aspectos en el mundo
nos llevan en esa dirección. Incluso la ciencia y
la tecnología. Todo lo que se desarrolla está
enfocado principalmente en lograr sacarle más
provecho al mundo para que pueda sentir más
placer, disfrutar más y aprovechar más lo que
tengo.
Incluso cuando se estudia economía o
negocios se enseña a cómo sacarle la mayor
cantidad de dinero a los demás. Es decir, tratar
de recibir lo máximo posible. El mundo está
funcionando así. Una persona “exitosa” en el
mundo actual, es una persona de la cual se
considera que logra abarcar más. Es una
persona que logra siempre conseguir más en el
fondo. Cuando un individuo está consiguiendo
algo es a costa de otros. Cuando una persona
fue enseñada a tener éxito, a lo que la sociedad
actual llama éxito, en el fondo fue educado a
que se sea más capaz de recibir, sea más
sofisticado, más profesional en recibir. Por lo
tanto, para tener éxito, hay que ser mejor que
otros. Hay que conseguir más que los otros.
Tenemos una persona que logra luchar en la
vida y conseguir sus metas, y muchas veces
éstas son legítimas. Si son competitivas
significan que para que alguien gane tiene que

123
haber otros muchos que pierdan, porque si no,
no se gana la competencia.
Es como en las guerras, donde no se puede
ganar si no hay otros que pierdan. Las
competencias son siempre así. El que gana es a
costa de los demás. En una sociedad tan
competitiva, tan materialista existe en el fondo
una presión muy fuerte que va en contra de
toda la esencia de la educación judía.
Hay una influencia muy potente que hace que
tengamos que ir realmente en contra del
mensaje central de la Torá: “Ama a tu prójimo
como a ti mismo”. Un niño que se desarrolla en
este mundo está todo el tiempo influenciado
por el mensaje que le dice que sea exitoso, que
sea competitivo, que sea mejor, que trate de
conseguir lo máximo y de dar lo mínimo
posible. La educación formal muchas veces
trasmite lo correcto. Hay un mensaje idealista
que trasmite: “Tienes que ser buena persona,
que preocuparte de los demás”. Pero al final
todo este mensaje formal se queda en el aire,
porque en la práctica lo que se educa todo el
tiempo es conseguir más.

En la casa le van a decir al niño: “Tienes que


ser una persona buena”, pero en el negocio le
van a decir: “Tienes que ganar, tienes que

124
vender, tienes que ser competitivo”.
En cualquier área académica también tienes
que ser mejor que los demás, destacarte.
Al final terminamos educando no por el
mensaje, sino por la experiencia vivencial.
Terminamos educando personas egoístas. El
mensaje “mejor, más rápido, a mínimo precio”
es justamente lo contrario de lo que realmente
es el ideal de una educación judía.
Una educación correcta está enfocada en crear
personas productivas y útiles. Esto se debe
manifestar en todas las áreas de la vida. Hay
que tratar de ser personas que aportan a la
sociedad, así también en temas espirituales.
Los niños al principio son muy dependientes,
no pueden hacer nada sin ayuda de los padres.
El ser humano es el único ser vivo que cuando
nace es absolutamente dependiente. Los
animales cuando nacen se pueden manejar por
sí mismos mucho más, pueden defenderse
mucho más que un ser humano. Una persona
cuando nace es absolutamente dependiente de
sus padres y así va a desarrollarse poco a poco,
pero en verdad en sus primeros años es
totalmente dependiente. Si no le dan de comer,
se muere de hambre. Si no lo cuidan, se va a
hacer daño. Necesita cuidado constante. El
niño no es útil, simplemente se está

125
preparando para serlo a medida que va
creciendo.
La satisfacción más grande que existe en el
mundo es cuando una persona se siente útil.
La base de la felicidad que tiene un ser
humano no es recibiendo cosas, no es teniendo
comodidades, dinero, autos, riqueza, sino es
cuando es útil, cuando siente que alguien o
muchos lo necesitan.
Si es algo básico, va a ser algo para su familia.
Un poco más amplio, va a ser algo para su
sociedad. Una persona que logra conectar su
crecimiento emocional espiritual con esa
sensación de aportar al mundo lo va a sentir
también cuando cumple sus preceptos, incluso
cuando nadie sabe, incluso cuando está en su
cuarto y la persona solo se va a tomar un vaso
de agua, agradeciendo a Di-s.
Lo peor que le puede pasar a una persona es
que sienta que si se muriera no pasaría nada.
Si él no hubiera nacido en un mundo, no se
habría perdido nada. La verdad es que ese
problema lo tiene lamentablemente gran parte
de la población en el mundo.
Muy pocas personas pueden responder que se
hubiese perdido el mundo si nunca hubiesen
nacido. Hay pocas personas que tienen una
buena respuesta a esa pregunta. Y justamente

126
eso contribuye a que haya tan poca felicidad en
el mundo. Porque es la sensación más básica
que el ser humano necesita, es uno de los
aspectos más importante de la vida.
No es casualidad que Di-s nos creó de una
forma que nosotros busquemos ser útiles. El
problema es que durante el día muchas veces
hay mucha distracción y ésta nos hace buscar
placeres momentáneos e inmediatos, y nos
distrae de lo que más necesitamos, incluso a
nivel emocional. El sentir que estamos
aportando, que estamos siendo útiles.
Si queremos educar a hijos felices de la forma
correcta, tenemos que concentrarnos en eso,
porque de ahí sale todo. Si logro que mis hijos
entiendan que lo más placentero en el mundo
y lo más importante es ser útil, entonces estoy
asegurado de que van a ser felices y exitosos.
Que van a querer buscar crecer emocional y
espiritualmente. Cuando ellos entiendan que
de eso depende su mayor aporte al mundo,
entonces van a tener mucha motivación para
lograrlo.
Esta tarea empieza desde chico. Empieza de a
poco y a medida que el niño/a va creciendo, la
idea es que sea cada vez más útil. Una persona
cuando llega a su casa tiene que sentir que le
sirve a su familia el hecho de que haya llegado.

127
Si una persona siente que llega a su casa a
recibir, que le den comida y lo atiendan; en el
fondo llegó para recibir. Entonces quizás
hubiera sido mejor que llegara más tarde,
porque así no molestaría. No tenemos que
hacer que los demás trabajen para nosotros.
Debemos justamente que trabajar para lo
contrario. Concentrarnos en ser una persona
que cuando llega a un lugar escucha: “Oh, qué
bueno que llegaste. Ahora voy a estar mejor,
me ayuda que estés aquí”.
Eso es lo que es un ser humano ideal al cual
apuntamos ser, también en términos
espirituales. Tenemos que sentir que cada día
de nuestra vida útil estamos aportando en
términos espirituales, que es el aporte mayor
que existe para que haya más mérito en el
mundo.
Entonces, si me levanto en la mañana, tengo
que sentir que este día es una oportunidad
nueva de producir, crear, influenciar para bien
y también cuando me voy a dormir un buen
día va a ser un día que yo mire para atrás, y
diga: “Este día fue productivo. Fue útil, le sirve
al mundo que viví este día. Es útil para la
humanidad que si este día le sirve a mi familia,
a mi entorno social, a alguien le ayuda”. Un día
en el cual aporté, crecí, me auto superé, hice

128
cosas productivas y buenas. Ese es el mensaje
principal que tenemos que transmitir a
nuestros hijos y con eso, como dijimos, le va a
motivar a tratar de desarrollarse en todas las
áreas que nos toque vivir. Este mensaje de
buscar la utilidad, es uno muy básico. Le
podemos transmitir que esa es la meta. Eso es
lo que está apuntando y se puede empezar a
practicar simplemente experimentándolo. No
se trata de dar discursos, no se trata de
enseñar, de transmitir ideas; lo principal en la
educación es vivirlo, vivir una experiencia que
le haga sentir este mensaje.
Cuando nosotros estamos educando, no
estamos educando solamente para que
nuestros hijos o alumnos sean buenos
hijos/alumnos. Estamos creando un nuevo
padre. Un padre que educa a sus hijos está
creando un nuevo padre para que él a su vez
eduque a sus hijos. Que él también sea un buen
padre, porque en eso consiste la transmisión
de transmisión, que consiste en una cadena de
que cada uno que recibe está recibiendo para
dar. Entonces estamos creando, estamos
educando educadores, estamos formando
nuevos maestros por medio de nuestros hijos,
y de esa forma estamos dándoles la motivación
principal que deben tener para realmente

129
crecer emocional y espiritualmente. Por qué
no somos personas individuales. No estamos
en el vacío. Estamos acá como un eslabón en la
cadena de la transmisión. De nosotros
dependen todas las próximas generaciones;
nuestros hijos y nietos. De nosotros depende
cómo van a crecer, qué van a aprender y qué
van a poder transmitir.
Cada persona que está aprendiendo, lo hace
para poder transmitir, enseñar y formar una
nueva generación de trasmisores. Espero lo
podamos hacer y lo logremos.

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