Biología del Vampiro(*) (I) Demografía/Ecología

Índice

I Introducción. Definición y Rasgos del Vampiro II Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o "Modelo VPd/WPr" III Modificación del Modelo: VPd/WPr-Q (con “Cuarentena”). Postulado Schreiber de la AutoCuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por Auto-Cuarentena Vampírica IV Reflexión

V Bibliografía y Referencias

(*)

Entendemos por “Vampiro” – de ahora en adelante –, al organismo mítico antropomórfico de inteligencia humana, bebedor de sangre y de elevado psiquismo “fascinador predatorio”. No confundirlo – pues – con su/nuestro lejano “pariente”, el mamífero volador o murciélago de análoga dieta-base, pero no método reproductor, aunque sí en cierto modo semejante mecanismo de transmisión vírica de la rabia a los cánidos, e incluso en contadas ocasiones, o más habitualmente a través de ellos, al hombre.

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I Introducción. Definición y Rasgos del Vampiro

El objetivo de esta nueva colección de trabajos es presentar un
modelo razonable y científicamente plausible sobre la biología del vampiro, partiendo del supuesto hipotético de su existencia real. En esta primera parte, nos centraremos en los aspectos puramente demográficos y ecológicos vinculados a la probable evolución de su población en relación interespecífica de tipo depredadora con su presa preferente: el ser humano, al que denominaremos “cálido”. En primer lugar, establezcamos el concepto de “vampiro” dentro del modelo. Para ello, acudiremos a las fuentes legendarias de las muy diversas tradiciones culturales – puesto que el mito es prácticamente universal –, extrayendo de ellas los factores comunes aceptables en

términos biológicos, y “traduciéndolos” o interpretándolos de forma actualizada, a la luz de los conocimientos vigentes. Así trazaremos el “perfil arquetípico” del vampiro. Es decir, utilizaremos el método usual en Psicología Analítica, Mitología e Historia de las Creencias o Religiones Comparadas, tal y como ha sido desarrollado por autores de reconocido prestigio y relevancia, cuales Carl Gustav Jung, Joseph Campbell y Mircea Eliade, entre otros. Según éste, podemos sintetizar dicho “retrato-robot vampírico” como sigue: DEFINICIÓN DE VAMPIRO Homínido hematofágico exclusivo (bebedor/succionador de sangre caliente), dotado con inteligencia del orden humano y “reproducción” parasitaria por Conversión sobre algunas de sus presas de nuestra especie (“Cálidos”) (Tabla 1)

Rasgos del Vampiro Hematófago homeotermo exclusivo, con preferencia por la sangre humana Fuerza y elasticidad musculares ~ 15 veces la humana, hipervelocidad Fotofobia aguda-severa, crítica en zona ultravioleta, en función de la potencia y longevidad individual acumuladas. Como consecuencia, fuerte intolerancia al contacto con la plata, sus disoluciones salinas o complejos-ligando, en especial en su medio interno orgánico Metabolismo respiratorio, cardio-vascular y basal lentos (pulso y aliento muy débiles, inapreciables por medios directos o rudimentarios) Longevidad enorme (entre varios cientos de años y pocos miles) Anemia porfírica crónica constitutiva Elevada agresividad, hiper-sexualidad

Hipersensibilidad auditiva y olfativa, visión nocturna Tendencia a sufrir letargos periódicos con alta variabilidad individual (narcolepsia catatónica intermitente) Alto psiquismo depredador sobrehumano

(Tabla 2) Como puede observarse, no se han incluido facultades manifiestamente absurdas (por ejemplo, la imposibilidad para reflejarse en los espejos, de índole literario-simbólica, como es obvio), fantasiosas, exageradas o fabuladoras (la capacidad de volar, clara distorsión hiperbólica supersticiosa de la ultra-densidad de paquetes musculares, que les permitiría saltar a grandes alturas con rapidez casi por encima de la resolución visual humana), ni tampoco racionalmente asumibles pero contradictorias y paradójicas, cual la alergia al ajo (ya que en verdad los polisulfuros de alilo poseen un efecto hipotensor vasodilatador que torna más fluida la sangre y retrasa su coagulación al manar de cortes o heridas, por lo que más bien cabría pensar en el extendido “rumor” de la repugnancia vampírica al mismo cual una interesada “estrategia inversa” de confusión, propalada por algunos vampiros de astuto cerebro con el fin de facilitarse la labor a través del temor infundado sugestionado a sus potenciales víctimas). Curiosamente, además, las “propiedades” excluidas de la Tabla 2 no exhiben un rango universal o multicultural, y/o bien son comprobadas invenciones, o deformaciones surgidas de las mentes de los poetas y prosistas que han consagrado – nunca mejor dicho – sus plumas a la escenificación del “Mito Oscuro” más fascinante y persistente de la Humanidad... Lo que da que pensar y no deja de resultar... un tanto inquietante, ¿no creen, mis Amables y Pacientes Lectores?... De todos modos, en este primer ensayo no entraremos a discutir ni justificar las características de este modelo de “fisiología vampírica” en detalle, porque aquí – como ya les señalé – focalizaremos nuestra atención en la dimensión bioestadística o poblacional hipotética de dicha especie o subespecie. Precisamente en el segundo estudio nos ocuparemos del nivel

orgánico y psicobiológico.

II Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o "Modelo VPd/WPy"

Procedamos

ahora a exponer el contenido del “Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o “Modelo VPd/WPy” (del inglés “Vampire Predator/Warm Prey”). Este tratamiento se halla basado en otro análisis muy semejante realizado en el divertido pero no por ello menos instructivo campo de las biomatemáticas especulativo-recreativas por los profesores Philip Munz, Ioan Hudea, Joe Imad, Robert J. Smith et al., de la School of Mathematics and Statistics (Carleton University), el Department of Mathematics, (University of Ottawa) y Department of Mathematics and Faculty of Medicine, The University of Ottawa. El artículo fue publicado como el Capítulo 4 de la obra "Infectious Disease Modelling Research Progress", bajo el título "WHEN ZOMBIES ATTACK!: MATHEMATICAL MODELLING OF AN OUTBREAK OF ZOMBIE INFECTION", editado por "Nova Science Publishers, Inc", en el año 2009. Como su título indica, los autores crean en él un modelo hipotético de una "epidemia" o "brote" zombi, determinando bajo qué condiciones desencadenaría un "apocalipsis" inexorable al estilo de las películas continuadoras de la saga del innovador y genial guionista y director cienmatográfico George A. Romero, quien "diseñó" el patrón fundamental del "zombi moderno" en su famosísimo film "Night of the Living Dead" ("La Noche de los Muertos Vivientes")... Y en qué "escenario" podría conducir a una suerte de "inestable coexistencia" entre las poblaciones de zombis y humanos. Yo me he limitado a modificarlo convenientemente para adaptarlo al "perfil biológico" del vampiro antes reseñado, así como al supuesto mecanismo de "infección/conversión" vampírica que de inmediato les resumiré, igualmente procedente del acervo míticolegendario por el método antes apuntado. En ese caso, los parámetros esenciales del modelo son los que se representan a continuación:

DINÁMICA DE LA RELACIÓN INTERESPECÍFICA VAMPIRO/CÁLIDO Tasa Promedio Natural de Natalidad de la Población Cálida = Π Tasa Promedio Natural (ajena a la acción vampírica) de la Población Cálida = δ Tasa o Fracción Media de Susceptibilidad a la Transmisión Neonata o Conversión Vampírica (por contacto interno o ingestión con la sangre de un Vampiro) = β Tasa o Fracción Media de Latencia = Fracción de los Infectados por dicho proceso que se mantienen aún "humanos" durante el "Periodo de Latencia" en el cual el sistema inmunológico y los mecanismos de reparación genética intentan combatir al "agente patógeno vampirizador" portado por la sangre del vampiro. Es patente que muchos morirán "aparentemente" antes de completar tal fase, bien por las pérdidas de sangre, el debilitamiento de las defensas o de índole general propiciado por el "asalto vampirico" o serie de ellos, por motivos independientes, o por una combinación de ambos efectos. Les denominaremos "Revinibles o Posibles Revinientes (R)". De éstos, una parte "retornarán" como Vampiros Neonatos, y otros "fallecerán definitiva e irreversiblemente", igual que el resto de la Población Cálida no infectada, incluida la que es desangrada como mero alimento, pero no "conversa", al no ingresar en su organismo el fluido circulatorio vampírico =ρ Tasa o Fracción Media de "Reviniencia" = Fracción de los Infectados que experimentan el "deceso aparente", pero el agente patógeno conversor consigue hacerles "emerger" como Vampiros Neonatos finalmente, dejando en el acto de pertenecer al grupo "R", por supuesto = ξ Tasa o Fracción Media de "Aniquilación Vampírica", por destrucción de su corazón y/o cerebro = α (Tabla 3) Definimos, adicionalmente, los siguientes elementos:

MASAS O CLASES POBLACIONALES DEL MODELO Masa Media de Población Cálida Suceptible de ser infectada =W Masa Media de Población Infectada Latente (de forma finalmente efectiva o no) = I Masa Media de Población Conversa/Vampirizada y de Vampiros = V Masa Media de posibles Revinientes = R

(Tabla 4) Por consiguiente, el Sistema de Ecuaciones Diferenciales Ordinarias (ODES) para el Modelo VPd/WPy se formularía: dW/dt = Π – β W V – δ W dI/dt = β W V – ρ I – δ I dV/dt = ρ I + ξ R – α W V dR/dt = δ W + δ I – ξ R Es interesante hacer notar que la diferencia esencial de este modelo dinámico con su equivalente para el caso de los zombis radica en que la cuarta ecuación – en este último – incluye un término positivo de crecimiento causado por la cantidad de zombis destruidos, modulada por el parámetro α . Esto se debe a que en principio, según la versión "Romero" y otras similares del tradicional mito propio de la religión vuduísta afrocaribeña de ancestral origen yoruba, todo cadáver es susceptible de transformarse en zombi, de modo que si en un encuentro casual entre un zombi y un susceptible humano el primero resulta destruido por descerebración, pero logra morder aunque solo sea una vez a su aniquilador en el curso del enfrentamiento, este último posee cierta posibilidad de ser zombificado directamente o incluso si "muere" a resultas de las heridas ocasionadas por su lucha. Sin embargo, el "Abrazo o Beso Oscuro" completo de un vampiro requiere una suerte de "ritual psico-erótico" de "seduccióncomulgamiento mutuo" por intercambio extenso de sangres, lo que parece muy improbablemente compatible con un certero y experto ataque, o bien con simplemente una afortunada reacción defensiva,

de un cálido contra su "asaltante vampírico"... Es evidente que, si ya está "seducido", no se resiste, y viceversa. Por ende, la ecuación de variación del número de "Revinientes" con el tiempo no incluye el aporte de la proporción media de "encuentros fatales" para el vampiro. Esto produce importantes y sugestivos cambios en la discusión de las soluciones matemáticas del sistema que analizaremos más tarde. Asumimos que solo consideramos a los humanos o "cálidos" cual presas selectivas de los vampiros, y que éstos ni se atacan ni se defienden entre ellos. Estos últimos supuestos se cumplen estrictamente en el "escenario zombi" usual, no así en rigor en todos los "relatos o descripciones vampíricas": De hecho, no obstante, sí se satisfacen de modo fuertemente mayoritario; Puesto que la conducta predominante de los vampiros como superpredadores se asimila mucho más a la de los "grandes felinos o félidos solitarios", celosos marcadores de territorio, o a lo sumo agrupados en pequeños harenes o serrallos en torno al Macho o Hembra-Alfa", "Padre o Madre Oscuro/a, creador/a" o Conversor de sus acompañantes predilectos, quienes cazan u ojean para él/ella siguiendo un patrón mucho más parecido al de los leones, aunque restringidamente nocturno, que a la de lobos o perros salvajes organizados en manadas, o a las del propio primate homínido o humano primitivo; Estas mismas fuentes míticolegendarias convergentes indican asimismo que un vampiro puede cazar y desangrar hasta la muerte a otros mamíferos de sangre caliente por necesidad o "Sed Roja", pero jamás le permitiría tomar su propio y "precioso" cauce con el propósito de "convertirlo", algo absurdo y repugnante para él... Pero aun imaginando que tal proceso ocurra por accidente ante la eficaz y contundente respuesta de un depredador de gran agresividad y talla frente a un vampiro muy joven ("neonato reciente") y/o debilitado por una prolongada abstinencia de su sustento esencial, o hasta meramente "pervertido" o "zoofílico", el asunto sería irrelevante para esta simulación, ya que la "Conversión" auténtica implica una mente receptora auto-consciente e inteligente compleja de nivel comparable a la del donante... El resultado de un intercambio de esta clase sería un animal más próximo a una especie de mezcla entre rabioso y "zombi" estilo película "28 Days Later" ("28 Días Después") o algunas de sus secuelas e imitaciones, no un verdadero "vampiro". Además, la frecuencia de esta índole de interacciones sería tan desmesuradamente baja o anormal que podemos despreciarla en términos estadísticos significativos.

Por todo ello, las dos condiciones citadas siguen siendo válidas para el modelo biológico del Vampiro cual primera aproximación simplificada muy razonablemente aceptable. De todas maneras, el ODES planteado es más complejo que los habituales en otras relaciones entre especies, tales como por ejemplo la Depredador/Presa o Parásito/Hospedador clásicas, porque en éstas no existen "candidatos" a Revinientes, lo que es patente por otro lado. Por último, fijamos que las Tasas Promedio de Natalidad (Π ) y Mortalidad (δ ) Naturales de los Cálidos son constantes y tienden a cero, a causa de que los periodos de latencia y conversión han de ser muy pequeños frente a la longevidad media de la población humana, y no digamos de la vampírica. Así pues, el ODES se reduce a: dW/dt = – β W V dI/dt = β W V – ρ I dV/dt = ρ I + ξ R – α W V dR/dt = – ξ R Los dos Puntos Extremos de Equilibrio del mismo se definen como: 1) Punto de Extinción de la Población Cálida (Susceptible) = (0,0,VM,0) 2) Punto Libre de "Infección" (Extinción Vampírica) = (N,0,0,0) Donde VM simboliza el número máximo de Vampiros generados por transmisión-conversión, a partir de una cantidad mínima de ellos como "Foco Original", una vez extinguida toda la población cálida, y N la masa total de Población Cálida en ausencia absoluta de vampiros y – por ende –, completamente libres de "infección". Aceptando estas condiciones de contorno, el Jacobiano J del Sistema es:

–β

V

0 –ρ ρ 0

–β

W

0 0 ξ –ξ

β V –α V 0

β W –α W 0

Obtenemos la Ecuación de Autovalores correspondiente: det [J – λ I] = 0 para los puntos de equilibrio, resultando: 1 Punto de Extinción Cálida: det [J(0,0,VM,0) – λ I] –β VM – λ β VM – α VM 0 0 –ρ –λ ρ 0 0 0 –λ 0 0 0 ξ –ξ –λ

Igualando a 0 y desarrollando el determinante, llegamos a la ecuación: λ (β VM + λ ) (ρ + λ ) (ξ + λ ) = 0 Cuyas soluciones son, evidentemente: λ = { 0, – β VM , – ρ , – ξ }

Ninguno de los autovalores del Sistema es positivo, luego la Solución equivale a un Estado de Equilibrio Estable Ello significa que, arrancando de una población de vampiros arbitrariamente pequeña – o incluso de un único "Portador Zero" del agente vampirizador –, la dinámica de este tipo de relación interespecífica evoluciona hasta una situación de "Apocalipis Vampiro" o Extinción Cálida más o menos

temprana dependiendo de la medida de los parámetros o tasas que intervienen en ésta de forma espontánea e irreversible. Esta predicción es esencialmente idéntica a la que se deduce empleando el modelo para el "Brote Zombi": En su artículo, los autores demuestran que, para una ciudad o conjunto de asentamientos humanos vecinos de unos 500000 habitantes, la aniquilación total o "Apocalipsis No-Muerto" – en otras palabras, el momento en el cual toda la población inicial se habría transformado en zombi o reposaría para siempre de manera menos "agitada" o Punto de Equilibrio Estable –, acontecería en torno a unos 7 días tras el brote primordial en la zona... Esto, empleando el Método de Euler para integrar numéricamente el ODES, y adoptando una configuración de condiciones de contorno "conservadoras", dada por: (α =0.005; β =0.0095; ξ =0.0001; δ =0.0001). El Punto de Cruce o Crítico del Sistema – aquél donde las poblaciones decrecientes de presas humanas y crecientes de sus depredadores "canibalescos no-muertos" se igualan –, se sitúa alrededor de 5 y 3/4 de días después de la "infección origen". La gráfica de Población (en miles de individuos) frente a Tiempo (en días), permite visualizar dos curvas, la una decreciente y la otra creciente casi simétricas, de forma sigmoidea y perfil muy veloz, con una esbelta y bien definida inflexión común desplazada bastante hacia "abajo" y algo menos a la "derecha", coincidente con las coordenadas del cruce (que equivalen a 150000 supervivientes humanos – el 30% de la masa de población inicial – y otros tantos zombis "voraces" en plena y cada vez más desaforada multiplicación. Por otra parte, la curva de tan escasamente agradables y "locuaces caminantes" tiende saturarse a simple vista desde el décimo día en adelante. En teoría, este "retardo" reactivo no debería presentarse, habida cuenta de que, a diferencia de lo que ocurre con todo depredador "normal", la "inercia reproductiva" no alargaría la pervivencia de una fase terminal de crecimiento neto aun cuando cada vez más y más lento, hasta anularse en pendiente horizontal, en las primeras etapas del periodo de esquilmación severa o extinción por agotamiento o sobre-predación a expensas de la población de las presas...; No, porque en el caso de los zombis, éstos, a similitud de los virus, son "parásitos obligados", y solo pueden propagar su condición mientras se mantengan cuerpos vivos de sus víctimas. Ahora bien, esta fase también se produciría entre ellos, y hasta más prolongada en algunos escenarios, ya que a la "inercia demográfica" del clímax-pujanza predatoria precedente la sustituiría la singular característica "exótica" de su agente

patógeno-mutagénico hipotético, facultado para "infectar" cadáveres recientes, bloquear su natural proceso de putrefacción por aniquilación de la microflora-fauna microbiana saprofítica y "reanimar", aunque fuere harto limitadamente, el sistema neuromotor de los mismos. Éste..., y un primario impulso agresivonutricio muy atrofiado y fisiológicamente ineficiente, pero destinado en exclusiva a hacerles transmitir vía mordedura su código – ignoramos si retrovírico o priónico, aunque personalmente sospecho, dadas las características literario-cinematográficas asignadas a tales criaturas, que más probablemente se trataría del segundo –, a otros receptores susceptibles específicos (humanos). O sea, que durante una temporada los "muertos revinientes" seguirían "retornando", a pesar de que ya no habría presas disponibles para cumplir la función vital de supervivencia/réplica del agente patógeno que los anima..., el cual seguiría actuando tan mecánica y ciegamente como desde el principio, lógicamente... Hasta que ya no hubiera más "fiambre que semi-descongelar", si se me permite el chascarrillo macabro... Tal rasgo básico de la dinámica Depredador-Zombi/Presa-Humano es reflejada cuantitativa y gráficamente en el modelo matemático, como era de esperar. Sin embargo, ¿qué acontecería en el caso de la Depredador-Vampiro/Presa-Cálido, o Modelo VPd/WPy? relación

Veamos: La documentación mítico-legendaria vampírica disponible y su reflejo literario-cinematográfico más "fiel o serio" a sus factores comunes transculturales, coinciden en señalar un Periodo de Latencia notablemente más largo que, en función del número e intensidad de "intercambios sanguíneos", así como de la combinación de grados de susceptibilidad del cálido e "infectividad" del vampiro, puede oscilar entre unas pocas semanas e igual número aproximado de meses... Mucho más dilatado que las "24 horas" típico-tópicas, o poco más, de mísera "prórroga" concedida al desdichado sujeto mordido por un "Rome-Zombi" o semejante, pero sin duda todavía muy breve, comparado al ritmo de renovación generacional de nuestra especie; Por su parte, ya explicamos que la víctima muerta desangrada o de cualquier otra forma como producto de su encuentro y/o enfrentamiento con un vampiro – si no bebe o ingiere en dosis o concentración suficiente el agente patógeno –, nunca "retornará" convertida tras su deceso "aparente", al ser entonces éste en verdad "definitivo": Ello implica que la Tasa de Aniquilación Vampírica α no aporta nada al aumento

de la cantidad de vampiros como revinientes, en agudo contraste con lo ocurrido en el caso de idéntico parámetro para los zombis; Las obvias y razonables consecuencias de la conjunción de estos dos factores sobre la forma de las curvas de evolución demográfico-ecológica de los vampiros y sus presas cálidas predilectas son: a) La pérdida de la “fase de retardo” en la respuesta de brusca caída en la cantidad de vampiros justo tras la extrema escasez o extinción final de la población cálida por masiva sobre-depredación/conversión. Es evidente que, si no es posible “convertir cadáveres”, cuando todo humano haya muerto o sea un vampiro, nadie más se transmutará en vampiro; b) No obstante, en general, el proceso será más lento hasta ese momento, generando gráficos fuertemente desplazados hacia arriba y a la derecha, especialmente en la “curva cálida”. Por ejemplo, manteniendo en igual orden de magnitud el resto de las condiciones, para la misma población de 500000 habitantes, el Punto de Cruce tenderá a establecerse después (entre un mes y seis, estimándolo a grosso modo) y para cuando el número de cálidos haya descendido tan sólo a no mucho más ni menos de la mitad de su masa demográfica original, ya que debido a la mayor “parsimonia” del mecanismo de transmisión y el menor índice de “Reviniencia”, la celeridad de “caída” de la población “sana” humana será inferior, y asimismo harán falta más vampiros activos para lograr la inflexión. O, lo que es equivalente, el promedio de conversos por unidad de tiempo y vampiro será sensiblemente más modesto. Esto es fácil de calcular y comprobar aplicando el programa informático de resolución-simulación del EDOS, formulado y elaborado por los matemáticos canadienses, retocándolo con las ligeras modificaciones requeridas por el Modelo Vampiro, cuya fuente textual se adjunta al final del artículo o capítulo publicado por ellos, que figura en la Sección de “Bibliografía y Referencias” de este ensayo, y se encuentra disponible además en la Red. 2 Punto Libre de Infección (Extinción Vampírica) Sustituyendo de nuevo en el Jacobiano las “coordenadas” en el espacio de fases y planteando la Ecuación de Autovalores: det [J(N,0,0,0) – λ I] –λ 0 –β N 0

0 0 0

–ρ ρ 0

λ

β

N

0 ξ –ξ –λ

–α N–λ α N

El desarrollo correspondiente nos conduce a: – λ [– λ
3

– (ρ + ξ + α N) λ ρ ξ

2

– (ρ α N + ρ ξ – ρ β N) λ + β N] = 0

En la cual, al ser el término independiente de la ecuación polinómica de tercer grado ρ ξ β N > 0, existe al menos una raíz o “valor propio” con parte real positiva. Y, por consiguiente, el Estado de Equilibrio “Libre de Infección Vampírica” es, por definición inestable. Ello quiere decir que bastaría la aparición de un único vampiro en el seno de la población cálida para desencadenar el inicio de la propagación de su condición según la dinámica anteriormente descrita. En esta ocasión, el análisis de la correspondiente solución para un “brote zombi” resulta exactamente idéntico, puesto que el término ausente en la cuarta ecuación del sistema (dR/dt) en el “escenario vampírico” se anula de todos modos por definición. Dicha conclusión es perfectamente coherente con los modelos epidemiológicos de propagación de un agente infeccioso altamente virulento que brota espontáneamente dentro de una población susceptible no inmunizada, así como con los muy análogos que simulan la aparición de un nuevo superpredador o parásito mutante o readaptado “innovador”, que impacta sobre una especie de presas selectivas no preparadas por su previa evolución a responder a su voraz “ataque”, en el contexto de los patrones ecológicos de relación competitiva tipo “carrera de armamentos” o “Dinámica de la Reina Roja”.

III Modificación del Modelo: VPd/WPr-Q (con “Cuarentena”). Postulado Schreiber de la AutoCuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por Auto-Cuarentena Vampírica

III.1 Modelo VPd/WPr-Q

A semejanza con lo que hacen los profesores Philip Munz, Ioan
Hudea, Joe Imad, Robert J. Smith et al., consideramos a continuación las posibilidades reales de “contención” de la “infección” o “Apocalipsis Vampírico”, tal cual ellos llevan a cabo con el correspondiente modelo “Zombi”. Supongamos – en consecuencia – que se intenta imponer una Cuarentena parcial sobre infectados latentes y vampiros, de forma que parte de los individuos positiva o “sospechosamente” identificados como portadores infectados latentes, y los claramente identificables como “vampiros”, por supuesto, son privados de su libre circulación, ya sea por efecto de la persuasión o de la fuerza. De inmediato, son removidos y concentrados en áreas específicas convenientemente fortificadas y vigiladas. Asumimos que mientras se encuentren en dichas zonas no pueden contagiar ni infectar a ningún cálido susceptible más. Los principales cambios que ello comporta en el modelo son los siguientes:

Tasa o Frecuencia Media de Ingreso en las áreas de Cuarentena de Infectados Latentes y Vampiros = κ y σ respectivamente Tasa o Frecuencia Media a la cual algunos de la fracción de "aislados" que intentan escapar son aniquilados antes de recuperar su "plena libertad" (capacidad contagiosa o infectiva) = γ Masa de Población en Cuarentena = Q

(Tabla 5) Aceptamos también que una parte de los “portadores aún Cálidos Latentes” que son abatidos sin destruir sus

corazones y/o cerebros, o mueren accidentalmente, a causa de sus heridas, por sed, debilidad, otras enfermedades oportunistas o cualquier otro motivo, pueden sumirse en la “muerte aparente” que, eventualmente, les haría “retornar” como “Revinientes”. En cambio, los Vampiros “prófugos” que resulten aniquilados, han de serlo forzosamente de modo fatal e irreversible por daño letal en los citados órganos vitales, y jamás “volverán”. Adicionalmente, para ellos se seguirán cumpliendo las limitaciones que impiden que, en dichas circunstancias, logren “convertir” a sus agresores, manteniéndose así la fundamental diferencia con las pautas dinámicas de la zombificación. En la práctica, esto implica que el valor de la tasa de “reviniencia efectiva directa” desde el estado de cuarentena sería bastante más baja, pero no así necesariamente el flujo neto en nº de Revinientes por unidad de tiempo a lo largo de todo el proceso: Al principio, cuando la cantidad disponible de susceptibles cálidos supere todavía significativamente al de sus posibles “conversores”, es evidente que la proporción de los primeros ya infectados dentro de los recintos de cuarentena será muy preponderante: Un auténtico “festín” para los vampiros que comparten con ellos su prisión. La gran mayoría de ellos será desangrado hasta morir, pero una pequeña fracción se transformará en vampiro, y la correspondiente parte de ella entre los que logren escapar y sobrevivir a la persecución de sus guardianes pasará a engrosar las filas de los bebedores del precioso fluido rojo, sumados a los que se conviertan durante la misma huida. En estas primeras etapas la masa total por unidad de tiempo de Revinientes procedentes de la Cuarentena superará notablemente a la de sus análogos en el caso del brote zombi en igualdad de condiciones restantes, a pesar de que la probabilidad de que tal hecho acontezca por unidad de tiempo y portador latente sea más baja de modo intrínseco. Más tarde, dichas cifras descenderán cada vez más rápidamente, de manera más veloz y hasta niveles considerablemente más reducidos de lo que ocurriría en el “Ataque Zombi”, a medida que las nuevas “remesas” de concentrados se compongan de un porcentaje más y más dominante de vampiros. Y, en las fases finales, se harán mínimas o casi nulas, pero ya poco importará, pues “fuera” apenas quedarán cálidos “sanos” con vida. A su vez, el mecanismo en sí de transmisión es acusadamente más lento – como ya sabemos –, lo cual afectará asimismo a la dinámica de “intercambio” de las áreas de aislamiento.

El Sistema ODE que describe este Modelo VPd/WPy-Q (de “Q=Quarantine”) puede expresarse como sigue en términos matemáticos: W´= Π – β W V – δ W I´= β W V – ρ I – δ I – κ I V´= ρ I + ξ R – α W V – σ V R´= δ W + δ I – ξ R + γ Q´= κ I + σ V – γ Q Q

En él, hemos reemplazado la “notación de Leibniz” (dX/dt), característica de los textos y trabajos en Físico-Química, Biofísica y Bioquímica, por la de Newton (X´), común en los de Matemáticas, por mera y simple comodidad. Obtenemos un sistema de ecuaciones no-trivial 5x5, cuyos Estados de Equilibrio vendrían determinados por: 1 Punto de Extinción Cálida (0, 0, VM, RE, QE) (Aquí los subíndices “E” indican “valor de Extinción”, que, en general, excepto en el obvio caso de la Población de Vampiros, no han de ser máximos, como es patente). 2 Punto de Extinción Vampírica o “Libre de Infección” (N, 0, 0, 0, 0) La evaluación del Jacobiano no-trivial del ODES en el segundo punto exige plantear una ecuación de autovalores con un polinomio característico de grado igual o habitualmente superior al cúbico. Afortunadamente, existe una bien conocida técnica

matemática denominada “Next-Generation Method”, que permite definir la “Razón o Relación Reproductiva Básica” (R0). Dicho parámetro mide si un proceso invasivo-infectivo, parasitario o depredatorio – o en general, perturbativo –, persiste y acaba por “extinguir” a la población-diana afectada, (entonces R0>1), o bien no lo consigue, terminando por ser erradicado, (R0<1). Este procedimiento simplifica en extremo los cálculos, ya que únicamente precisa tener en cuenta las “ecuaciones diferenciales asociadas al mecanismo infectivo-invasivo-perturbativo”, en nuestro caso I´, V´ y Q´. A partir de éstas, se formulan la “Matriz de Perturbación” o de “Nuevas Infecciones” (F), y la de “Transferencias” entre los tres compartimentos interactivos señalados (T), evaluadas en el Punto de Equilibrio Libre de Perturbación-Infección: F 0 0 0 β N 0 0 T ρ +κ –ρ –κ 0 α N+σ –σ 0 0 γ 0 0 0

La Matriz de Perturbación o de “Nuevas Infecciones” es el resultado de la transformación o producto entre la Matriz Reproductora “R” y la de Transferencias, o sea: RT=F Por lo que, aislando la Matriz Reproductora: R = F T -1 Hallamos la Inversa de T:

T -1 = [1 / γ (ρ + κ ) (α N + σ )] T* Siendo T*: T* (α N + σ ) ρ ρ γ ρ (γ σ + κ (α N+σ ) 0 +κ ) σ (ρ + κ ) 0 0 (ρ + κ ) (α N +σ )

γ

Multiplicando matricialmente: R = F T -1 = [1 / γ (ρ + κ ) (α N + σ )] F T* Operando y aplicando las propiedades de las matrices: R = [β N ρ γ / γ (ρ + κ ) (α N + σ )] (R*1 + R*κ ) Correspondiendo a: R* 1 1 0 0 Y: R* κ 1 0 0 κ 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0

Con lo cual, ello nos determina una Razón Básica Reproductiva igual a: R0 = [β N ρ γ / γ (ρ + κ ) (α N + σ )]

Sin más que simplificar: R0 = [β N ρ / (ρ + κ ) (α N + σ )]

Y, considerando que el tamaño de la población cálida inicial N ha de ser enorme frente a los parámetros de flujo, en especial a los ligados a los ritmos de entradas y salidas de la Cuarentena como σ , razonablemente pequeños debido a evidentes dificultades técnicas y logísticas de organización e infraestructura, de identificación cierta de los infectados latentes, además de bajo condiciones de alto impacto de terror-sorpresa/caos/improvisación, por añadidura: α N >>>...>> σ Lo que nos lleva a la expresión final para la Relación Básica Reproductiva en la práctica según: R0 = [β ρ / (ρ + κ ) α ]

Reordenando factores de modo conveniente: R0 = (ρ /ρ +κ ) (β /α ) De donde se infiere que – tanto en el caso del “Brote Zombi” como del “Ataque Vampírico” –, la Razón Básica Reproductiva del evento “infeccioso-epidémico” equivale a una fracción menor que la unidad específica en cada caso particular de lo que podemos definir cual “Cociente Fundamental de Propagación” (β /α ), es decir, la relación entre la tasa de frecuencia de generación de nuevos infectados, y la que mide la destrucción efectiva de las dos clases de “no-muertos parasitarios obligados”, protagonistas de ambas variantes del modelo, por parte de la masa de población humana amenazada. Esta última razón es – por tanto, en principio – la que decidiría el destino final del “Drama”: Si los vampiros o zombis infectan o “convierten” a sus presas a mayor velocidad promedio de lo que éstas pueden aniquilarlos a ellos aprovechando sus puntos débiles (descerebración y/o daño letal sobre el corazón, vulnerabilidad ente las armas compuestas o revestidas por plata y fotofobia respectivamente), entonces β >α y el “Brote” se

transformará más o menos rápida pero inexorablemente en Pandemia-Apocalipsis, conduciendo al Sistema al Estado o Punto de Equilibrio Estable de Extinción “Cálida”; Tan sólo si ocurre lo contrario (β <α ), será posible a un plazo variablemente largo eliminar la infección antes de que toda la población humana sea exterminada o se transforme en no-muerta. Sin embargo, esta segunda opción es muy poco probable o concebible, tanto en el escenario “Zombi” como “Vampírico”: En el primero como consecuencia su gran potencial “Reviniente” y la fuerza opresiva de su número creciente auto-alimentado que de éste se deriva...; En el segundo, por efecto de su tremendamente superior nivel de agilidad/velocidad/vigor neuro-motor/muscular, hipersensibilidad, capacidad de “fascinación”, astucia e inteligencia, que compensan con creces las desventajas de la mayor lentitud de transmisión del agente “patógenomutagénico” y vulnerabilidad a la luz solar diurna. Y en los dos casos, cual resultado demoledor de la combinación del “factor sorpresa/terror” y la esencial carencia de defensas inmunitarias y biogenéticas de la población humana ante la aparición de un agente infeccioso tan agresivo y virulento, fenómeno muy común en esta índole de procesos (recordemos las Pestes Negras durante la Antigüedad y la Edad Media, la Pandemia de “Gripe Española” a principios del siglo pasado y otros eventos similares..., y comparemos usando la pura lógica)... La conclusión de ésto es que – con toda seguridad – podemos asegurar que β /α será mayor que la unidad siempre para ambas “especies” de no-muertos... Lo que hace recaer todo el “peso” de esta discusión final en el otro factor de la fórmula que cuantifica la Tasa Efectiva de Reproducción de la “Infección”... Éste se define como el cociente entre la tasa media de infección a estado latente y la suma de dicha frecuencia promedio con la de ingreso de los infectados portadores y no-muertos en Cuarentena: ρ /(ρ +κ )

En el “Escenario Zombi” – como los mismos creadores del trabajo acerca de ello se encargan de indicar – : “entonces la erradicación depende críticamente de esta cuarentena en los estadios primarios de la infección. Esto debe ser particularmente difícil de hacer, si la identificación de tales individuos (los infectados latentes) no es obvia. En todo caso, prevemos que poner en cuarentena a un gran porcentaje de individuos infectados no es realista, debido a las limitaciones de infraestructura. Así, no esperamos altos valores de κ o σ , en la práctica. Consecuentemente, predecimos que R0 >1”. Proseguimos citando textualmente (traduciendo al castellano), a los destacados matemáticos de las Universidades de Carleton y de Ottawa, ambas radicadas en esta misma ciudad canadiense: “Como antes, ilustramos usando el Método de Euler. Los parámetros fueron los mismos a los usados en los modelos previos. Variamos κ , σ , γ para satisfacer R0>1...()... En este caso, el efecto de la cuarentena es aplazar ligeramente el tiempo de erradicación de los humanos”. En concreto, la Extinción se produce a los 7 y 3/4 días aproximadamente después de originado el “Brote”, de nuevo para una población original de medio millón de habitantes. De esto se deduce que las medidas de Cuarentena no suponen apenas sino una breve dilación de la Agonía Final: O todos los Zombis son destruidos eficazmente por medio de “ataques certeros, rápidos e impulsivos de creciente poder aniquilador” en las fases iniciales de avance de la epidemia, o el resultado ineluctable será un “Apocalipsis Zombi” irreversible. Si ahora emprendemos el mismo análisis trasladándolo al Escenario de Infección Vampírica con sus correspondientes variaciones dinámicas, las conclusiones son las que a continuación se puntualizan: CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS DEL MODELO VPd/WPy-Q • Al disfrutar los vampiros de unas incomparablemente superiores “prestaciones” de fuerza, velocidad, potencia muscular, hipersensibilidad auditivo-olfativa,

poderosa visión nocturna, inteligencia estratégica depredadora y facultad psíquica de “fascinación” sobre sus presas, la presunta eficacia de los ataques destructivos eficaces contra ellos disminuye y los ataques exitosos mortales de los mismos se tornan más frecuentes. Con ello, la tasa β crece y la α disminuye. De hecho, bajo estas condiciones, el recurso de “sucesión de ataques impulsivos” propuesto por los autores del “Modelo Zombi” no asegura en absoluto el triunfo final de la Humanidad en una “Guerra Mundial V”, sino más bien lo opuesto. • Por las mismas razones, las dificultades de imponer una Cuarentena efectiva se extreman todavía más, hecho reforzado adicionalmente por la enorme “invisibilidad” práctica para detectar los sutiles síntomas de los escasos infectados “latentes” propensos a terminar convirtiéndose en vampiros “neonatos” en las etapas iniciales de la propagación epidémica, así como a causa de la mayor extensión del periodo de latencia. Estos factores quedan, en parte, compensados por la vulnerabilidad de los vampiros ante la luz solar: Una vez conseguido su problemático “encierro” en las áreas de aislamiento, despiadados ataques indiscriminados durante las horas del día sobre supuestos portadores latentes, neonatos recién conversos y vampiros “maduros” o “antiguos”, por orden de abundancia relativa en el seno de tales campos de concentraciónexterminio, podrían destruir a la población apresada en breve lapso de tiempo. Ahora bien, los ventajosos rasgos antes descritos también les concederían mucho mayores posibilidades reales de escapar de noche burlando y/o matando a sus guardianes. Por otro lado, no hemos de olvidar la más decisiva arma de la que disponen los vampiros: Su inteligencia calculadora y casi irresistible poder de “seducción”: Ante este tipo de situación de peligro desesperado, sin duda reaccionarían “fascinando” y por ende intercambiando su sangre masiva y precipitadamente – abandonando su “exquisita selectividad” habitual –, con los desdichados infectados “latentes” condenados a su infernal y compartida prisión colectiva: Es obvio que la práctica totalidad de ellos serían convertidos o se transformarían más tarde, levantándose de su “muerte

aparente” en el interior de los recintos de Cuarentena. Todos estas variables unidas en interacción conllevan a que el parámetro κ o tasa de ingreso en dicho régimen se haga muy pequeño (del orden de varios cientos o mil veces más reducido que el de infectividad latente ρ ). Y el de salida σ , de tamaño comparable aunque sensiblemente inferior, tanto más cuanto más “óptimos” y expeditivos resulten los procedimientos de “ejecución masiva” en los campos de concentración. Expresado en otras palabras, la incidencia de las medidas de Cuarentena – ya de por sí muy modesta en el caso de los zombis –, será aquí despreciable o estadísticamente irrelevante. Es más, contraproducente, porque desvía energías y esfuerzos de la muy complicada tarea fundamental: Ataques letales rápidos y crecientes contra los depredadores durante las etapas primitivas de su propagación. • A su vez, la mayor duración de los periodos de latencia y lentitud general del mecanismo de propagación del vampirismo tienden por sí mismos a hacer más favorable o probable la evolución del proceso global hacia un Estado de Equilibrio Estable por Extinción “Cálida” – tal cual asimismo reseñan los profesores Munz, Hudea, Imad y Smith, comentando lo que ocurriría si la escala temporal de la fase latente y el “brote zombi” fuesen menos breves respecto a los índices de natalidad y mortalidad de la masa poblacional humana – . RESUMEN MATEMÁTICO DE LAS ANTERIORES CONCLUSIONES β >α

κ < << ρ Y como: R0 = (ρ /ρ +κ ) (β /α ) Se infiere que: (ρ /ρ +κ ) g 1

Y, por ende: R0 = β /α > 1 a “Apocalipsis Vampiro” Garantizado

III.2 Corolarios Finales de la Discusión Analítica de las Soluciones y Predicciones Numéricas de los Modelos SIZRQ (Brote Zombi con Infección Latente + Cuarentena) y VPd/WPy-Q (Ataque Vampírico con Cuarentena)

• Corolario “Z”: Como parece evidente, y se confirma
además por el estudio biomatemático, el escenario de un “Brote Zombi” con el perfil de las criaturas nomuertas lentas, necias y canibalescas imaginado por George A. Romero – y con más motivo aún si aceptamos la posibilidad de modificarlo admitiendo “zombisinfectados rabiosos” ágiles y veloces, estilo “28 Days Later” y similares –, pertenece a la pura ficción; Pues si alguna vez se hubiera producido en la realidad en épocas prehistóricas o históricas, dada la rudimentaria tecnología ofensiva-defensiva disponible por la Humanidad, ésta jamás hubiera sobrevivido, y no nos encontraríamos aquí para discutir sobre el “álgebra zombi”, ni tampoco en disposición de plantear ni especular sobre cualquier otra cosa... Al menos, en lo que atañe a los registros, documentos y pruebas paleontológicas, arqueológicas e históricas conocidas: Pues resulta más que patente que si el modelo predice una muy dificultosa posibilidad de erradicación de tal clase de amenaza o incluso de coexistencia en precario equilibrio con ella, sin disponer de un remedio biomédico o profiláctico contra la infección, hasta hoy en día, está meridianamente claro que mucho menos probable si cabe lo hubiera sido en tiempos pasados. De haber ocurrido algo semejante alguna vez, la Pandemia Letal se habría desencadenado sin apenas freno con escalofriante rapidez, condenando a nuestra

especie a la Extinción... Y no demasiado después, ya fuere vía lenta consunción por hambre o retardada putrefacción-descomposición físico-anatómica – según versiones del Mito Zombi –, hubiera seguido la de nuestros Superpredadores Terminales, obedeciendo el ineluctable destino que sentencia a todo parásito obligado superespecialista a “perecer de éxito”.

• Corolario “V”: Sin embargo, el caso del hipotético
escenario de un “Ataque Vampírico” no es, a priori, esencialmente descartable en términos estrictamente lógicos, en función de la discusión del modelo biomatemático expuesto. A primera vista, podría parecer que sí – y con más rotundidad todavía –, dado que el estudio concluye que, asumiendo los “rasgostipo para el Vampiro” extraídos del análisis mitológico comparado, el “Apocalipsis Vampírico” o Equilibrio Estable de Extinción Cálida se muestra casi ineludible e inexorable. Siendo así, se aplicaría idéntico razonamiento al que acabamos de emplear para argumentar que jamás pudo producirse en el pasado un evento de esta índole, y mucho menos a escala amplia o global; Pero, en verdad, si profundizamos en el asunto, dicha previsión es tan sólo racionalmente demoledora en apariencia: Se trata de una típica “falacia por uso indebido de la analogía”, en la cuál, se presupone de modo inconsciente y/o sin explicación ni razonamiento inductivo ni deductivo alguno, que las “leyes”, principios o dinámicas que rigen un proceso deben ser exactamente las mismas que controlan otro, por el mero hecho de que los dos presenten un cierto grado “llamativo” de similitud material y/o formal: Así, es muy común que si en la descripción del fenómeno o causa “X1” la acción del factor o conjunto de factores “F1” demuestra que es imposible que de aquél derive el efecto “Y”, puesto que “F1” y su patrón de actividad causal son comunes o muy semejantes en el desarrollo de “X2”, se presume a priori, sin reflexión, evaluación matemática y/o dato empírico de ninguna clase que sustente el razonamiento, que a partir de “X2” tampoco se podrá llegar al estado o consecuencia “Y”, ignorando la plausible existencia de otro u otro grupo de factores “F2”, éstos no comunes entre ambos fenómenos o procesos, que sí podrían generar el efecto

“Y”. De esta manera, hemos pre-asumido hasta el momento, de modo acrítico y falsamente analógico, que si la Solución o Estado Final más probable de un Brote Zombi y de un Ataque Vampírico coinciden en la Extinción Total Humana, como la lógica más elemental corrobora que entonces el primer fenómeno jamás pudo haberse verificado en el pasado realmente, se infiere que tampoco nunca ocurrió el segundo. Pero ello implica admitir sin base racional que las características de la dinámica depredador-parásito/presa-hospedador entre Zombis y Vampiros son sustancialmente análogas, lo que no es cierto en modo alguno, ya que tal asunción no considera la influencia determinante de un factor o variable tan potente y decisivo como la muy superior inteligencia estratégica o capacidad de cálculo adaptativo de los Vampiros sobre los Zombis... Este error es de tal calibre, que invalida por entero el razonamiento causal falazmente analógico. Inspeccionemos en detalle porqué: Un “hipotético Zombi” de la índole establecida cual premisa en el Modelo SIZRQ, no es más que una “máquina de supervivencia ciega” reducida a los impulsos más primarios, mecánica y “descerebradamente” obediente al puro impulso propagador de lo que el genial Dr. Dawkins llamaría los “replicantes egoístas” de su “misterioso” agente patógeno “reanimador”, se trate de un “exótico y complejo” retrovirus artificial de diseño fuera de control” como imagina la serie “Resident Evil”, un prión, o lo que diablos queramos especular...; Por el contrario, el “retrato robot” de Vampiro protagonista del Modelo VPd/WPy-Q elaborado como modificación del primero por este modesto autor, posee una inteligencia y poder cognitivo de orden humano o superior...; Está claro que no se trataría de un “autómata simple” manejado directa y unidireccionalmente por la “instrucción maestra profunda” de sus genes polimórficamente mutados o “reprogramados” por el “vector vampirizante”, sino que guardaría con ellos una relación interactiva comparable a la que sus presas selectivas, los humanos “Cálidos”, mantenemos con nuestras pulsiones e

instintos de claro origen biogenético primitivo... Les estaría permitido – aunque sea tan parcial, intuitiva, tentativa y esforzadamente como a nosotros –, y por equiparable vía del ensayo-error experimental sancionado por la Ley de Hierro de la Selección Natural, realizar cálculos racionales, previsiones tácticas, controlar hasta cierto punto, modular, graduar, reajustar y refinar sus instintos primordiales – en su caso la “Sed Roja” a la par nutricio-agresivasexual/reproductiva –, de acuerdo con las variaciones y exigencias del entorno y sus riesgos de un modo, si no óptimo, al menos razonablemente satisfactorio. Lo suficiente como para haber evolucionado de modo “nocturno” y oculto en paralelo con sus “primos” cálidos, en el marco hipotético del modelo. Los rasgos comunes predominantes y actualizados del Mito del Vampiro insisten una y otra vez a nivel multicultural en la aguda inteligencia, astucia rapaz depredadora/seductora y complejidad psicoemocional y cognitiva de tales seres. La diferencia con el “prototipo del Zombi” – tanto los que originaron la inspiración primigenia de su leyenda en el contexto del animismo vuduísta afrocaribeño como su “reciclaje” en su actual “arquetipo cinematográfico-audiovisual” ligado a la “pop culture” postmoderna –, es en este sentido – y en tantos otros – abismal. Incluso si incluimos en el “perfil” del “no-muerto Z” a los “ágiles rabiosos” que configuran su última “mutación memético-icónica” en el imaginario colectivo, la sima sigue siendo colosal: No cabe duda, un “Zombi” – cual “organismo individual virtual” – es una “tosca caricatura estúpida, horrenda, putrefacta, insensible y torpe” respecto al “Vampiro”: El Vampiro es hermoso, fuerte, sibilino, veloz, hipnótico, elegante, psíquico, inteligente y casi “majestuoso”... De existir, encarnaría sin vacilar el “Superpredador Casi Perfecto”, el “Más Apto de los Más Aptos” en la Cima de la Pirámide Alimentaria del “struggle for life” (“lucha por la vida”) enunciado por la “iluminada” mente de Mr. Darwin... Por consiguiente, no podrían ser tan necios como para comportarse como meros receptáculos animados – o “reanimados” – de vectores biomoleculares elementales discretos ciegos y “egoístas”, tales cual

retro-genes víricos o mutaciones/recombinaciones por transferencia/asimilación horizontal/epigenética de factores transmisibles de oscuro origen... No, ni mucho menos. Al igual que entrarían en estado de letargo narcoléptico autorregulado para sortear situaciones de escasez alimenticia, o procederían a “convertir” en masa a los cautivos que compartiesen con ellos una atroz Cuarentena, también sabrían controlar y remodelar sus patrones de conducta para evitar destruir la principal fuente de su sustento metabólico y único medio de propagación/reproducción efectivo, superando el triste sino de los parásitos obligados al alcanzar la cumbre de su “éxito”... Pero..., ¿Cómo lo harían?. ¿Cómo lograrían fijar un Punto de Equilibrio Ecológico Estable, o en su defecto Metaestable, capaz a la vez de asegurar su sustento, perpetuación y no consumir con ello para siempre la “materia prima” que los hacen posibles? En verdad sería muy sencillo; Basta volver a echar una buena ojeada a la fórmula final de nuestra discusión matemática: R0 = (ρ /ρ +κ ) (β /α ) Dado que tanto los valores de ρ como de β /α se hallan determinados por la misma naturaleza e historia evolutiva de la “subespecie vampírica”, y disminuirlos o reprimirlos consciente o voluntariamente sería absurdo y suicida para su supervivencia individual y colectiva, es evidente que la única forma de modular su “excesivo poder de propagación/letalidad masiva”, para así garantizar un idóneo “equilibrio ecológicodemográfico” con sus presas selectivas “cálidas”, sería manipular de manera directa el parámetro κ . Dicho de otro modo, imponerse organizada y férreamente una suerte de “auto-cuarentena”, flexible según circunstancias, necesidades, épocas y entornos, pero siempre meticulosa y estricta. Tal medida tendría el objetivo de preservar una abundante masa muy mayoritaria de población cálida – a poder ser lo más ignorante posible de su existencia y amenaza potencial

devastadora –, capaz de asegurar su ilimitado sustento y fuente de “materia prima” para su muy controlada y autolimitada reproducción-conversión. La “Conversión” se convertiría así en un proceso muy poco frecuente y extraordinariamente selectivo... Al principio de forma natural, instintiva, por simple “estrategia cinegéticoreproductiva innata”. Más adelante, con el discurrir de su “progreso cultural en la sombra” paralelo y parasitario al humano, se habría transformado en un elaborado y sofisticado ritual de conducta con innegables y potentes componentes eróticos, cuidadosa y celosamente estipulado, vigilado y, en especial, dosificado, por Hermandades, Clanes y Linajes de Sangre... Desde el punto de vista de unas criaturas tan acusadamente longevas e intensamente egocéntricas e individualistas, además, el ideal óptimo no se encontraría en una gran fecundidad indiscriminada, táctica en general característica de especies altamente gregarias, de vida breve y dura, sino en reproducirse de manera poco frecuente, pero con exquisitas garantías de éxito a través de una enorme tasa de “selección sexual” y extraordinariamente prolongada y cuidadosa etapa de “crianza”. Los Vampiros – pues – serían un ejemplo extremo de “Estrategas de la K” (criar pocos y muy bien escogidos “neonatos conversos”, pero con inmensa dedicación y responsabilidad), en contraste con la mayor parte de los primates y homínidos – claros Estrategas de la r” (parir muchos hijos y/o fecundar muchas hembras en un medio escaso y hostil, pues así, aunque mueran muchos de ellos, se salvarán los más aptos y sostendrán el recambio generacional). Estas dos tendencias opuestas (“Estrategas de la K” garantizándose un medio rico y próspero en recursospresas, frente a “Estrategas de la r” basados en la fertilidad en un ambiente pobre de recursos), se observan en todos los nichos ecológicos y ecosistemas de la Naturaleza, e incluso entre diversas comunidades dentro de una misma especie en función de su contexto de desarrollo, como ocurre con la humana: En este sentido, los pobladores de las zonas o países denominados “subdesarrollados” o “Tercer Mundo”, son obligados “Estrategas de la r” – como la mayor parte de sus congéneres a lo largo y ancho de la Historia y del Globo, por cierto –, mientras que los

habitantes de las áreas o naciones “prósperas” e industrializadas de la Tierra constituimos claros ejemplos de “Estrategas de la K”. Esto no es de extrañar: En términos darwinianos, longevidad, sofisticada sensualidad/selectividad sexual, predominantemente regulada por las hembras, dicho sea de paso, aguda astucia/inteligencia depredadora/explotadora de recursos, fuerte individualismo y bajas tasas de natalidad con dilatados periodos de crianza esmerada, son factores que siempre evolucionan unidos por Selección Natural. A este respecto, las magníficas observaciones, reflexiones e inducciones del genial Maestro Charles Robert Darwin acerca del “Principio de la Cola del Pavo Real” y los fenómenos de cortejo en el hombre y los animales, recogidos en particular en su magnífica obra “The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex (“El Origen del Hombre, y la Selección en Relación al Sexo”), (1871), siguen sentando cátedra; La estrategia evolutiva de supervivencia cimentada en la tremenda longevidad/individualismo de los Vampiros – dada la absoluta conexión-identidad que en ellos se establecería entre nutrición/sexualidad/reproducción, sería a la vez, en convergencia adaptativa sinérgica –, una forma notablemente refinada de “automimetismo predatorio”: En estos casos, ampliamente descritos por la literatura zoológica especializada, un depredador aparenta ser menos peligroso o confunde a la presa en cuanto al origen del ataque. Por ejemplo, el llamado “pezgato boca de rana” y algunas especies de tortugas que forman parte de la fauna del Sureste Asiático, presentan extensiones en la lengua que emplean cual señuelo para así situar a la presa en una posición más vulnerable a su ataque. Otra muestra muy interesante de esta adaptación la hallamos entre las denominadas “serpientes de dos cabezas” del África Central, que disponen de una cola que simula la forma y estructura de su cabeza, así como una cabeza que se asemeja a la cola. Además, el animal mueve la cola de idéntico modo a como casi todas las serpientes mueven la cabeza: Este “truco” sirve para despistar a las presas, haciéndolas percibir que el ataque se produce en el lugar erróneo; En el caso hipotético de los Vampiros, el indicado recurso evolutivo sería su sobresaliente poder psicofísico/emocional de “seducción/fascinación/hipnosis” de sus presas o

escasos y predilectos candidatos o candidatas a “Conversos”, apoyado por una escrupulosa selección sexual que conlleva al dato – reflejado en todas las manifestaciones del Mito –, de que la inmensa mayoría de ellos son excepcionalmente sensuales, “galanteadores” y hermosos, cualidades que además buscan con afán en sus potenciales “objetivos” de “Conversión/Crianza Neonata”, propagándose por ende en su acervo genético de manera muy dominante, al verse favorecido por la Selección. Dichas fuentes coinciden también en subrayar que – una vez que por fin un “Vampiro Maduro, Antiguo (de al menos más de 200 años de edad cronológica), o Maestro” decide “crear” un Neonato, se halla obligado a protegerlo, enseñarle a aceptar psicológicamente su nueva existencia y adiestrarlo en las habilidades de “caza” y todos los demás aspectos de la “vida vampírica”, incurriendo en grave, despreciada y hasta perseguida falta si no lo hace. Este patrón de “Selección del Más Bello” y “Responsabilidad Parental” es específico de la clase de desarrollo evolutivo-adaptativo antes apuntada, o “Estrategia de la K”, como el brillante naturalista y pensador inglés “padre de la Evolución” ya destacó con clarividente acierto precoz en su libro antes citado. Por último, comentar que este tipo de especialización evolutiva supondría una ventaja adaptativa más: Para un organismo surgido evolutivamente de algún modo más o menos “natural” – sobre eso ya trataremos en otros ensayos de esta serie y la dedicada a mi “Modelo Psicobiológico Anunnaki” –, como “rama paralela parasitaria” de otra subespecie o conjunto de subespecies próximas en el Árbol Filogenético, y por ello en un principio forzosamente muy minoritario, y poco fecundo por añadidura, como todos los seres en extremo longevos –, representa una preciosa ventaja “enmascararse” lo más posible y “furtivamente”... Además de auto-controlar con rigor su propia multiplicación, confundiéndose en el seno de la masa de población de sus presas/medios reproductores... Más críticamente aún si esas masas abrumadoramente mayoritarias pueden matarlos con relativa facilidad durante las horas de su obligado “letargo”, o al menos

pérdida de facultades diurnas, fotosensibilidad limitante.

a

causa

de

su

Volviendo a nuestra fórmula matemática, es de suponer que la consecuencia final de esta estrategia evolutiva sostenida durante unas pocas docenas de milenios sería tender a un estado general de equilibrio tal que asegure estrictamente el simple “recambio generacional promedio” por Conversión Ultra-Selectiva. O sea, que la “Razón Reproductiva Básica” se aproxime fuertemente a la unidad. Por ello: R0 = (ρ /ρ +χ s) (β /α ) ~ 1 Donde χ s simboliza la "Tasa o Frecuencia Media de Auto-Control por Cuarentena de Conversión Vampírica", o "Fracción del tiempo promedio de existencia de un Vampiro que se abstiene de producir Conversos/Neonatos". Igualando y despejando dicho parámetro: χ Definimos ahora: ∆ = (β – α ) = "Tasa o Frecuencia Media de Propagación Vampírica Efectiva" Por lo cual llegamos a: χ
s s

= ρ (β – α ) / α

∆ /α

Los biomatemáticos canadienses asignaron para las tasas de Latencia, Susceptibilidad de ser Infectado por la mordedura de un Zombi y probabilidad de que éste sea destruido a resultas de su encuentro con un humano, los valores – en el mismo orden – 0.005, 0.0095 y 0.005. Adoptando semejantes criterios “conservadores”, pero teniendo en cuenta las diferencias dinámicas del modelo para la transmisión vampírica ya expuestas, las cifras correspondientes en nuestro caso bien podrían ser: ρ =0.001, β =0.0099,

α =0.001; Esto implica que 99 de cada 1000 personas (9.9%) son susceptibles de convertirse al vampirismo, 1 de cada 1000 que cruza su camino con uno de ellos pasa al estado de latencia que, si no muere antes por otro motivo, le conducirá en efecto a la condición de “neonato”, siempre que beba o tome de algún modo la sangre de su “fascinador”, por supuesto (algo más del 10% de los susceptibles), y una proporción aproximadamente igual evita la muerte o la Conversión aniquilando al Vampiro que les amenaza. Según eso, el “Ritmo Promedio de Propagación Vampírica” vendrá dado por ∆ = (β – α ) = 0.0089 (se extiende con éxito a una media de 89 entre cada 1000 miembros de la población “Cálida”). Llevando estas estimaciones a la fórmula de la Tasa de Auto-Control por Cuarentena de Conversión: χ
s

= 0.001 x 0.0089 / 0.001 χ
s

= 0.0089

Este resultado indica que los Vampiros habrían de autoimponerse “Cuarentena” o Restricción de Conversión a una media de 89 por cada 1000 Cálidos. O, lo que es lo mismo, abstenerse de practicar con ellos el “Ritual del Beso Oscuro” o donación de una dosis suficiente de su propia sangre en torno a un 90% de sus encuentros con sus presas susceptibles, limitándose a utilizarlas como mero alimento (bebiendo tan sólo ellos el fluido circulatorio del humano). Únicamente les estaría permitido “crear” un nuevo neonato y culminar así su singular “Ciclo Reproductivo” con una de cada diez “presas” esmeradamente seleccionadas.

III.3 Postulado Schreiber de la AutoCuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por Auto-Cuarentena Vampírica

Ha llegado el momento de recapitular, formulando a modo de
postulado la conclusión final sustantiva de este análisis: “A diferencia de lo que ocurre con el hipotético estallido de un 'Brote Zombi', la discusión del Modelo Bioestadístico Demográfico-Ecológico de la Relación Interespecífica Vampiro-Depredador/Cálido-Presa (VPd/WPy), prevé que la subespecie de criaturas, definidas por el 'perfil del Vampiro', detallado en la primera Sección de este trabajo, podrían en teoría existir y haber co-evolucionado en paralelo como 'parásitos reproductores obligados' y 'depredadores selectivos preferentes' del Homo Sapiens ('Cálidos'). Esto se debe a que – en principio – es posible establecer una solución matemática de Equilibrio de Coexistencia Metaestable con Razón Reproductora Unidad para la población vampírica, suponiendo como premisa que ésta se ha adaptado y organizado de tal forma que mantiene rigurosamente una suerte de 'Autocuarentena/Mascarada' basada en tres factores prácticamente uniformes fundamentales: 1) Una 'Tasa Promedio de Conversión' sobre sus probables víctimas cálidas muy limitada, alrededor del 10% de 'Conversiones/Reproducciones' frente al 90% aproximado de simples 'cazas de sangre' de objetivo meramente nutritivo, con resultado de inmediata o paulatina muerte de la presa; 2) Cuidadosa Selección Sexual de los candidatos susceptibles a ser convertidos a Neonatos (vampiros 'renacidos' o 'inmaduros'), capaz de conservar y perfeccionar los rasgos adaptativos favorables orientados a un máximo de éxito de su estrategia de 'auto-controlcamuflaje-eficacia predatoria' hábilmente combinados; 3) Desarrollo de un sofisticado mecanismo o adaptación de 'automimetismo predatorio' de alto nivel, cimentado en la 'seducción-fascinación-rapidez-limpieza-disimulo' de sus ataques y/o 'asaltos conversores', que les posibilitarían el sostenimiento prolongado de su ´Mascarada' o estrategia colectiva de camuflaje casi perfecto, garantes a su vez del mantenimiento de suficientes reservas de presas/fuentes hospedadoras reproductoras viables y la necesaria 'falta de alerta' o 'ignorancia perceptiva' de éstas hacia la presenciaamenaza 'nocturnal' y oculta de sus depredadores selectivos, tan sólo vislumbrados a través de las brumas culturales de leyendas, mitos y creencias presuntamente

'fantásticas'. Ello compensaría el riesgo crítico que la fotofobia severa y la original escasez de población 'mutante' portadora del 'agente vampírico' ocasionan. Así, habría sido factible racionalmente un Equilibrio de Coexistencia entre ambas Poblaciones, a expensas de limitar muy seriamente el número medio de vampiros vivos, algo poco relevante para una especie tan longeva y de pautas de comportamiento intensamente individualistas y egocéntricas, siendo lo segundo usual efecto psicobiológico de lo primero”.

IV Reflexión

Lo

que significa este Postulado es que la célebre “Mascarada Vampírica” o insistencia en el “Secreto”, imaginada por los Juegos de Rol, el folclore tradicional, así como la literatura y cinematografía más avanzadas y actualizadas acerca de los Vampiros, puede que en verdad no sea más que la intuición artística de un hecho biológico demográfico y ecológico-evolutivo, si no real, sí racionalmente aceptable, plausible y matemáticamente definido... Como dijo el “divino” Óscar Wilde, “La Naturaleza imita al Arte”... ¿O será más bien al revés?... ¿O es que se susurran la Una a la Otra en... la Oscuridad? Espero – como de costumbre – mis Pacientes y Amables Lectores, haberles interesado, puede que divertido y... en algunos casos o matices hasta inquietado... Hasta la siguiente entrega dedicada a mis queridos “Amigos Pálidos”...

Enfocada entonces sobre los aspectos anatómicos y fisiológicos de su hipotética naturaleza... Buenas Noches..., Hitchcock... (Nunca mejor dicho). _________________ como solía despedirse el genial Alfred

V Bibliografía y Referencias

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Ayers, Jackie (2009), "Aliento. No dudes de lo que solo ves tú" (Versión española, traducción por Marco Arbeloa), Editorial Planeta Madrid, S.A., Ediciones Martínez Roca (1ª Edición, Enero 2010).

• Stoker, Dacre & Zisholtz (Holt), Ian (2009), "Dracula. The Un-Dead", Baror International Inc. Armonk, New York, USA, (2009). Versión española "Drácula, el no muerto" (traducción por Javier Guerrero), Roca Editorial de Libros, S.L. (1ª Edición, Octubre 2009). • Darwin, Charles R., (1871), "The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex", 1st. Edition, John Murray (London), "El Origen del Hombre y la Selección en Relación al Sexo", (Versión española traducida por Faustino Cordón y Julián Aguirre), Edaf (1982). • A. Butler, Rhett (2009), traducción al castellano por Genoveva Trejo Macías, "LAS ARTES DEL ENGAÑO: MIMETISMO Y CAMUFLAJE", artículo en edición digital, www.mongabay.com ------------------------------

Por:

Juan Schreiber (Bioquímico y Librepensador)

En Madrid (España), a 12/05/2011 11:56 A.M.

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