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El gran enigma de la existencia

A las águilas rebeldes,


A los amantes de la sabiduría,
A los enamorados de los cielos estrellados...

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El gran enigma de la existencia

Algunas palabras previas

“No te apartes de tu esencia, no te olvides de tu verdad”.


Mariana Ingold
I
Descifrar el gran enigma de nuestra existencia, conocer a fondo nuestra propia razón de existir,
comprender el "proceso de la Vida", como se ha gestado la Conciencia Humana, visualizar claramente nuestra
propia Evolución, saber de verdad desde dónde venimos, y fundamentalmente hacia dónde vamos, son cosas que
desde siempre nos han inquietado, negarlo sería absurdo...

Afirmar que existen en el fondo de cada persona hondas necesidades vitales insatisfechas, íntimos
anhelos de comprensión y sabiduría, muy propios de la Esencia del Ser Humano, es algo que todos debemos
reconocer...

Buscamos, a veces durante toda una vida, algo que podríamos llamar: FELICIDAD, SATISFACCIÓN, algo
que nos produzca, aunque sea por instantes, aquella sensación maravillosa de libertad y dicha que suele suceder a
la realización de aquello que nos hemos propuesto, al cumplimiento de nuestros deseos, o la culminación de una
gran meta, etc.

Sin embargo, la FELICIDAD que buscamos continúa muchas veces siéndonos un tanto esquiva y nos
preguntamos: ¿Qué será que me pasa, que no consigo sentirme realmente bien? Todo parece funcionar un tiempo,
pero después decae y no dejo de sentirme como antes? ¿Qué me estara pasando que no consigo ser realmente
feliz?, etc, etc.

Es allí, en ese momento preciso, matamático, cuando solemos recurrir a la búsqueda interior, a la
espiritualidad, y alli también, buscamos en distintos sitios, libros, autores, corrientes, pensadores, iglesias, etc., y
solemos entusiasmarnos durante algún tiempo con algunos de ellos, pero la vida continúa con sus múltiples afanes
y el tiempo nos vuelve a traer la misma ya conocida sensación de incertidumbre... y nos volvemos a percatar de
que algo no debe de estar del todo bien, ya que continuamos sindo practicamente los mismos, que sufrimos por las
mismas causas, y de que "algo" en nosotros continúa insatisfecho. ¿Entonces?

Ese es elmomento terrible de las grandes decisiones, dónde suelen aparecer los síntomas del abatimiento
y con ellos el abandono de la búsqueda...; más si en realidad ese abatimiento solo nos doblega un poco, tal como el
jóven arbusto que se inclina para dejar paso a la furiosa tormenta, entonces, puede estar sucediendo que en
realidad nos hallemos muy cerca de encontrar el real camino..., y que todo sea solamente una "preparación" que
nuestro "Real Ser" nos hace, para que busquemos más profundamente la "Verdad", y comprendamos que en
realidad, si por algo vale la pena vivir y luchar es por la búsqueda del Ser..., parafraseando a un querido sabio.

¿Pero existe un Camino? Bueno, justamente de este tema nos proponemos escribir en este libro, porque
es ese, precisamente, "el gran enigma de nuestra existencia", y por ello esperamos síntetizar en este trabajo lo
mejor de nuestros inesperados hallazgos y los maravillosos tesoros encontrados...

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II

Para empezar queremos decir que es claro que todos estos temas vienen inquietado a la humanidad
desde tiempos inmemoriales, lo cual es además de lógico, saludable, ya que esta búsqueda es algo que nos
concierne, y que corresponde en definitiva a los requerimientos más elementales de un ser pensante, sensible, y
que se diferencia del resto de los seres vivos que pueblan nuestro planeta, entre otras cosas, porque puede
estudiar y comprender su pasado, y además, delinear con sus reflexiones, proyectos y objetivos, grandes pautas
para su futuro, es decir, configurar su destino, su propia vida.

Creemos oportuno mencionar, además, que se han conocido a lo largo de la historia, hombres y mujeres
excepcionales que han dedicado su vida entera al estudio y práctica de maravillosos conocimientos de índole
espiritual, lo cual les ha permitido, ciertamente, "elevarse" -digámoslo de ese modo- hacia la conquista de aquella
legítima Felicidad, auténtica y perdurable, no estotra ilusoria y fugáz, que solo deja en el corazón decepción, y que
suele esclavizarnos por algún tiempo, en la consecución de fines que nada tienen que ver con la "Realización
Interior", objetivo, meta y razón de ser de nuestra Vida...

Podríamos preguntarnos: ¿Qué se entiende por "Realización Interior"? Es para ser breves el desarrollo
armonioso y completo de todas nuestras posiblidades y potencialidades latentes: la "Creación" del Alma y la
"Encarnación" de nuestro Ser... para que de ese modo podamos ser parte integrada con la Felicidad, con la
Conciencia, y con el Amor..., los cuales fluyen en este universo y saturan los "cielos espirituales" o "dimensiones
suiperiores" del cosmos estrellado, como no imaginamos... (Dedicaremos varios capítulos al tema.)

Pero queremos decirles a ustedes, estimados lectores, que afortunadamente no solo existieron personas
interesadas en estos temas y que lograron en ese sentido cosas increibles; ¡existen personas que lo han logrado y
otras que lo están logrando, y que viven hoy en día, en pleno siglo XXI una Vida Interior completamente diferente al
resto de las personas!

Existen Seres que han logrado emancipar su psiquis de todos esos innumerables condicionamientos que
habitualmente mantienen nuestra mente sumergida en esa suerte de “somnolencia psicológica” en la que
desgraciadamente nos desenvolvemos, y que estan ávidos y dispuestos a prestarnos su ayuda, para que podamos
encontrar también nosotros aquellas "grandes realidades de la Vida y de la Naturaleza", de las cuales nos hemos
divorciado y por supuesto encontrar y unirnos aquella "Divinidad", naturaleza superior del hombre, genericamente
hablando, la cual vive y palpita en nuestro interior, de como más adelante explicaremos.

Existen entonces "realidades" que se les escapan al común de los mortales, realidades que se han
mantenido ocultas para el ojo que no ha aprendido a ver, realidades que algunas personas o grupos de personas,
mediante el trabajo diligente y serio sobre sí mismos, han logrado conocer, y que desde luego nos han querido
enseñar, en forma muy paciente, con la finalidad siempre de que podamos ser partícioes de aquellas excelencias
tan maravillosas, y así poder ver, oír, tocar y palpar, la íntima naturaleza de aquella "Gran Realidad de la Vida," y
que tanto se relaciona con aquella búsqueda de la Felicidad que mencionamos desde un principio y que cada
persona en el fondo de su corazón anhela y persigue, a veces en forma muy equivocada, otras sin darse cuenta...

Hay personas que no se conforman, ¡afortunadamente! con el mundo y la vida que habitualmente nos
plantea la sociedad, y que han pensado que tiene que haber algo más, que no es suficiente con nacer, crecer,
trabajar, reproducirnos, volvernos viejos y al final morir, que todo esto tiene que tener un propósito, una razón y un
sentido que lo justifique...

¡Demasiado misterio, demasiada excelencia tiene la vida para dejarla pasar, así tristemente, sin conocer
¡ni buscar tan siquiera! los maravillosos enigmas y las portentosas respuestas que ella tiene para darnos…!

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Éstos, en razón de su búsqueda, son aquellos que luego la humanidad ha llamado sabios, como Sócrates,
Platón, Einstein, Pitágoras, y tantos otros, que tras haber buscado, encontraron; y tras haber encontrado, entonces
practicaron, y así fueron conociendo las "Grandes Verdades" que luego predicaron al mundo, el cual generalmente
les ha pagado el favor con la cicuta, la difamación o la traición…Con escasísimas excepciones esto fue lo que ha
sucedido. Sin embargo su mensaje no se ha perdido, ha perdurado y es esto lo que más nos importa, lo cual nos
inspira además a escribir nuestros libros.

Estamos muy lejos, de ser como aquellos sabios que mencionamos, es verdad, pero sin pretender
maestrías ni situarnos de guías, tendremos que decir con franqueza que hemos encontrado, por fortuna divina,
quizás, algunas de esas "grandes verdades" que la gente por lo común ignora, interesantes pensamientos y muy
oportunos mensajes que nos han servido de mucho en nuestra vida, y de todo ello es que hablaremos con ustedes
en esta obra. Esta será pués la razón básica que nos anima a editar este libro, compartir experiencias, compartir
reflexiones, porque sabemos que existen y que andan por ahí, sepan ustedes dispensar, ¡muchísimos corazones
ávidos de respuestas, muchísimas conciencias ávidas de sabiduría y almas muy bellas ávidas de espiritualidad y
que aspiran Comprender muchas cosas sobre la Vida! cosas que no se enseñan en los bancos de la escuela y
mucho menos en el liceo o las universidades…

Nos complace gratamente, entonces, este oficio. Servir de puente entre las personas, suele ser en verdad
muy grato, máxime cuando se trata de compartir los profundos mensajes de Amor y Sabiduría que dimanan desde
las ignotas profundidades del tiempo y del espacio, y que nos muestran que sí existe algo más, algo que justifica
sobradamente no solo nuestra vida, sino nuestra misma razón de existir, como "Humanos" en este planeta….Por
ello esta tarea no deja de ser para nosotros, al margen del esfuerzo, el tiempo y el trabajo, muy gratificante… y con
sinceridad esperamos y deseamos que la misma llegue a ti, estimado lector, de la mejor manera posible, y como
dice un escritor: “¡Que mi estilo no desdiga de la naturaleza del asunto!”

No quisiéramos terminar estas palabras que a modo de introducción incluimos, sin mencionar el momento
histórico que estamos viviendo como humanidad, ya que el mismo es en verdad delicado. Nos encontramos
precisamente al final de un “gran ciclo”, que más adelante explicaremos y estudiaremos en profundidad, y las
decisiones que hoy tomemos -o que dejemos de tomar- resultan Determinantes para el "futuro espiritual" que ha
de tener nuestra Conciencia, Alma, Chispa Espiritual y Divina, o como quiera que le llamemos, por muchísimo
tiempo y esto es lo verdaderamente preocupante…

¡Lamentablemente nuestra humanidad “duerme”! ante esta terrible realidad… “Duerme” fascinada
completamente en su propio sueño de confort y utilidades..., el sueño del consumo y del frenesí..., un sueño que los
distrae de sus objetivos interiores, de su camino, para alejarlos totalmente del camino a la felicidad y sumirlos en el
más completo desatino, y hacerles perder el valioso tiempo, que todos tenemos para encontrar nuestra propia
verdad interior.

La responsabilidad que pesa entonces sobre cada uno de nosotros es inmensa,más afortunadamente
contamos con una ayuda invaluable: INFORMACIÓN, que antes no poseíamos, la cual viene sioendo dada por
verdaderos “maestros de la vida”, la cual nos ilustra y aclara, en forma más que suficiente, sobre nuestra “real
situación” y sobre el modo en que podemos, en un tiempo record, realizar un viraje radical, muy positivo y edificante
en nuestra vida, el cual nos capacitará para poder enfrentar, no solo con mayor holgura sino también con más luz,
los duros tiempos que se le avecinan a nuestra humanidad, pero además, para poder ser partícipes de un
acontecimiento verdaderamente histórico y cósmico en el sentido más completo de la palabra, como lo será sin
duda poder formar parte de un nuevo éxodo, el cual ya se está sucediendo, tema que trataremos también más
adelante.

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Seríamos muy deshonestos si no dijéramos lo fundamental: que contamos afortunadamente con la
presencia de algunos seres extraordinarios, los cuales han venido con el propósito ciertamente de ayudarnos, en la
dura brega por la conquista y el avance en lo que podríamos denominar: el “Real Camino”, ya que con su ayuda
nos será indudablemente mucho más fácil lograr el objetivo de encaminarnos prontamente hacia una nueva forma
de vivir, pensar, sentir y actuar…

Hemos tenido el gusto estimado lector, de compartir algunos momentos con estos seres exquisitos,
auténticos guías de la humanidad, quienes llenos de extraordinario amor nos han mostrado en forma más que
tangible cual es el resultado concreto de la práctica de la virtud y del conocimiento del auténtico “Camino Esotérico”
que desde siempre ha existido, sin dejarnos de explicar y evidenciar en forma irrefutable, cual habrá de ser el triste
destino de quienes omitan o deslinden preocuparse por encaminar su vida hacia el “despertar” y la “transformación
interior”…

Los invitamos entonces a la lectura plena y audaz de esta obra, que no tiene otro objetivo que invitarnos a
todos a vivir de una manera más plena e inteligente, a Vivir de una manera que nos permita aprovechar de verdad
nuestro precioso tiempo y así experimentar íntegramente en nuestro interior aquello que se conoce como ¡Felicidad,
Dicha, Alegría de Vivir! resultado patente de la bienaventuranza…, es decir, testimonio y aliciente que siempre
recibe el verdadero caminante del sendero…

Quizá las conocidas pero muy poco comprendidas palabras halladas en un viejo portal de una antigua
Escuela de Misterios de la Grecia milenaria, nos puedan orientar en el sentido de la búsqueda que nos
proponemos:

“ Te advierto quien quiera que fueres,


¡Oh tú! que deseas sondear los arcanos de la naturaleza,
que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas,
tampoco podrás hallarlo afuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa,
¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla el tesoro de los tesoros...
¡Oh Hombre, conócete a ti mismo
y conocerás al universo y a los dioses!”

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Para terminar con este pequeño comentario previo, queremos transmitir también que no nos interesaría
tanto que en la lectura de estos materiales el lector centrara su atención en lo razonables o bien fundamentados
planteos que podamos realizar, sino más bien en su resultado práctico: ¡El cambio! ¿Esto porque? Porque muchas
personas podrían aceptar intelectualmente estos postulados, o los de los sabios de la antigüedad, más sin
embargo, ¡Continuar siendo exactamente las mismas personas! He aquí el problema.

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Por eso afirmamos que no basta con acumular información y saber muchas cosas, aunque sean
extraordinarias, hay que hacer algo más importante: ¡Tenemos que SER diferentes...! ¡Tenemos que aprender a
“Auto-transformarnos radicalmente”! ¡Tenemos que aprender de una vez por todas a Vivir Sabiamente! y para esto,
necesitamos darnos cuenta humildemente, de el lugar que hemos venido ocupando en esta vida, y conocer
nuestros errores y defectos para corregirnos, y así proseguir viaje hacia el misterio...

Solo Auto-conociéndonos de verdad y “despertando nuestra Conciencia” ante una terrible realidad es
como podemos Valorar verdaderamente, el misterio extraordinario y trascendente que es la Vida, y desde luego
conocer y conquistar el Camino que conduce a nuestro Dios...

Necesitamos en forma más que urgente realizar en verdad un "gran cambio" en nuestro interior, para que
la parte más interesante y bella que poseemos, ¡Nuestro Espíritu! pueda en verdad expresarse plenamente en
nosotros, y así enseñarnos el Camino que conduce hacia la Luz Espiritual, el cual es tan difícil de hallar…

Pero pasemos ya sin más trámite, a recorrer entonces las líneas del primer capítulo de esta obra, que
titulamos "El Gran Enigma de la Existencia", no sin antes desearles de todo corazón: ¡Mucho éxito en esta lectura y
que ojala les sea de provecho!

El autor

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Primera parte

“Descubriendo nuestro interior”

Capítulo 1
“La conciencia humana”

Dentro de nosotros, y presten mucha atención, existen posibilidades grandiosas, que ni siquiera
imaginamos. Estas se encuentran en la mayoría de los casos en estado latente, embrionario, más precisamente
por esto, son susceptibles de desarrollo.

Mediante didácticas precisas, muy buena orientación y aplicación, podremos desarrollar estas facultades
notablemente si nos los proponemos y esto resultaría para nosotros en verdad muy provechoso, porque toda
nuestra vida entonces podría empezar a cambiar radicalmente, ganando en riqueza y profundidad y por ende en
Felicidad, trasladándose desde luego estos beneficios también a quienes nos rodean.

Entre esas facultades, la más preciosa y también la más desconocida resulta ser curiosamente ¡Nuestra
propia Conciencia! y esto no deja de ser sorprendente.
Vale la pena entonces, conocer a ciencia cierta que “cosa” es la Conciencia, naturalmente.

Dicen los sabios, que la Conciencia es algo profundamente sagrado y divino que tenemos en nuestro interior,
una preciosa facultad cognoscitiva, integradora e individualizante, que convenientemente desarrollada
podría transformarnos radicalmente. Podríamos decir que se trata entonces de una especie de “material”, psíquico
desde luego, muy especial y en especial muy versátil, diríamos: ¡el mas versátil e interesante del Universo...!

No obstante, no hemos aprendido realmente a manejarla convenientemente, en forma inteligente y lúcida,


y la prueba de ello la tenemos a la vista, y tampoco hemos aprendido a darle el “justo lugar” que ella merece en
nosotros. Es urgente por tanto, aprender a “ubicar” nuestra Conciencia en el lugar y el momento en que nos
encontramos, evitando cuidadosamente que ésta se dispare hacia una serie interminable de recuerdos
concatenados, y también hacia un futuro incierto que solemos proyectar en forma mecánica, basados únicamente
en nuestros propios prejuicios y preconceptos.

Necesitamos aprender a conducir nuestra Conciencia, educarla, despertarla de los largos letargos de
“Sueño Psicológico” en los que suele introducirse cuando aún o ha alcanzado un grado suficientemente maduro de
desarrollo.

Es obvio entonces, que si nuestra Conciencia no se encuentra actuando en el presente en nosotros,


nuestras acciones resultaran entonces y por tal motivo más o menos “in-concientes”.

Por esa razón se afirma dentro de los estudios de psicología gnóstica que la Conciencia es “la mas bella
de las cualidades humanas, la más bella de las virtudes”, pero lamentablemente al estar más o menos “dormida” en
nosotros, por lo antedicho, se transforma por tal motivo en algo que debemos rescatar, actualizar en nosotros, tal
como nos ilustran muy sencillamente algunos cuentos infantiles, como “La “Bella Durmiente”, entre otros, y multitud
de tradiciones y relatos mitológicos del este y del oeste del mundo…

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Es urgente entonces despertar nuestra Conciencia,
pero para esto necesitamos concientizarnos de nuestra situación en ese sentido. Podríamos preguntarnos:
¿Cómo se duerme nuestra Conciencia?

Sucede que la rutina, la misma vida rutinaria y mecánica de todos los días con su aplastante monotonía,
unidas a la tremenda superficialidad con que se vive por estos tiempos, “apagan” literalmente la “viva Luz” de
nuestra Conciencia, la “menguan”, la “duermen” y es claro que esto, unido a nuestra falta de educación en El
Despertar de la Conciencia, tema del que hablaremos más adelante, nos hace caer indefectiblemente en ese
estado “semi-hipnótico” al que hacíamos referencia, responsable entre otras cosas de mantener el mundo así como
está.

Para peor de males el “hechizo” sugestivo de la vida súper-moderna, con todas sus comodidades,
novedades y entretenimientos, termina por hipnotizarnos totalmente, al punto de no recordar ni advertir ni siquiera
que somos seres esencialmente espirituales, que necesitamos algo más que diversión, pseudo-placer y consumo,
que la vida es algo infinitamente más grande que poder llegar a fin de mes y cosas por el estilo.

Es obvio que al no llegar a darnos cuenta de esta situación se nos hace entonces muy difícil escapar a la
misma y entonces nuestra vida se convierte en una vida triste, miserable, llena de toda clase de problemas,
desdichas y dolores…

Afortunadamente existen muchas maneras de escapar de esta situación y eso es lo estimulante. Por lo
pronto debemos empezar por comprender que dentro nuestro existe una “Llave Maestra” maravillosa (nuestra
Conciencia), merced a la cual podemos realizar una transformación radical de nosotros mismos y por ende acceder
a experiencias, estados, y niveles de Vida extraordinariamente superiores que hoy ni siquiera sospechamos.

¡Pero es urgente que nos pongamos a trabajar arduamente en su “Despertar”! ¡Es urgente reconquistar a
esa divina princesa que ha caído prisionera de viejos sistemas obsoletos y degenerados que ya no nos sirven y
traerla hacia la superficie para situarlo definitivamente en el lugar que le corresponde: ¡Aquí y ahora!

Solo así podremos gozar de una perfecta autonomía sobre nuestras decisiones, y experimentar dentro de
nosotros un cierto grado de felicidad, conocido en oriente con el nombre de: “Ananda”, que significa Dicha,
Felicidad, Iluminación, etc.…

Decíamos párrafos atrás, que nuestra Conciencia es integradora, pues es ella quien nos permite verdaderamente
“aprehender” de lo que nos sucede, es decir, integrar conocimientos, capturar comprensión, etc.
Decíamos también que es individualizante, porque ella misma es quién nos permite en realidad salirnos
completamente de todo tipo de “patrones pre-determinados”, mecanicidad, automatismos, gregarismos, etc.,
permitiéndonos de esta forma ir conquistando progresivamente nuestra propia y legítima “Individualidad”(no
confundir con individualismo), ó, expresado de otro modo, permitiéndonos dejar de ser menos “marionetas” de lo
que los otros disponen, menos títeres de lo que los sistemas promueven y menos esclavos de nuestras propias
debilidades y defectos...

Para terminar, diremos que nuestra Conciencia, como viva expresión de nuestra parte Espiritual, es lo
único que nos puede permitir en realidad conocer lo que es el verdadero AMOR, la dicha inexplicable del Amor, el
cual es siempre Integrador, nunca disociador; siempre Concilia, nunca separa..., “todo lo da, todo lo espera, todo lo
soporta...” y p
or lo tanto, en la medida en que nuestra Conciencia se va liberando de tantas ataduras y
condicionamientos que hoy tenemos, y que nos hacen la vida tan amarga, vamos reconquistando en definitiva la

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verdadera Libertad, la cual e s la única que puede conferirnos Felicidad auténtica y capacidad de actuar con
Sabiduría… haciendo de nosotros personas, radicalmente diferentes..

¡Solo cuando la Conciencia despierta, aprendemos a actuar con verdadera responsabilidad, con verdadera
seriedad en nuestras decisiones y a la vez con una tremenda serenidad, comprensión y claridad e nuestras
concepciones y pensamientos! Pero lo fundamental: ¡Aprendemos ser realmente “nosotros”! ¡Aprendemos a Ser de
verdad ..!

¡El Amor transforma, el Amor renueva, el Amor da Vida…! más no podemos Amar verdaderamente si no
aprendemos a “Despertar nuestra Conciencia”. Solo así sentiremos de verdad lo que Somos y comenzaremos a
comprender el “hondo misterio” que nos rodea y compenetra, y del cual formamos parte, ¡aquí y ahora!

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Capítulo 2

El estado de “vigilia”

Este es el nombre con que solemos denominar al estado en que vivimos cuando tenemos los ojos abiertos,
por decirlo de algún modo. Más observemos que, como su nombre lo indica, este debería ser un “estado” de
vigilancia, de alerta, un estado de autoconciencia que nos permitiría tener en todo momento un absoluto dominio
sobre sí y por ende, un “estado” de absoluta responsabilidad por cada uno de nuestras acciones. En esas
condiciones la felicidad y el equilibrio interior que caracterizan a la Vida Conciente, se hallarían totalmente
presentes en nuestra vida, de una manera completamente natural y la plena vivencia del momento presente, sin
proyecciones de ningún tipo y sin la pesada carga de un pasado que ya no existe, se haría entonces en nosotros
una realidad constante, palpable y fácilmente verificable por cada uno de nosotros en cada uno de los hechos de
nuestra vida.

Como nos podemos dar cuenta, esta no es ni por asomo nuestra realidad cotidiana… Tendremos que
admitir entonces sin temor a equivocarnos, que el verdadero Estado de Vigilia no deja de ser para nosotros, los
habitantes de la Tierra del siglo XXI, una noble aspiración... O dicho de otro modo: ¡No hemos conquistado todavía
el estado de vigilia! ¿O tal vez será que lo perdimos...?

Sea de una u otra forma, la realidad es que ¡Nos encontramos profundamente dormidos! ¡No somos
verdaderamente concientes, ni dueños de sí mismos, y por lo tanto la vida que hoy llevamos reviste características
in-concientes, mecánicas!

Es que nuestra vida de hoy en día no tiene en realidad ese brillo inconfundible que hemos visto en los
grandes Maestros y sabios que hemos tenido, y que señalaría la presencia de una clara Conciencia, activa y
desenvuelta ¡y este es precisamente el gran problema de todos nosotros!

Sabemos que no es fácil aceptar estas palabras. Sabemos que suena duro y hasta antipático, es verdad,
pero sino reconocemos nuestro Sueño, jamás llegaría el Despertar...

Nuestro orgullo es claro que nos podría jugar en esto una muy mala pasada. Recuerdo, cuando empecé
con estos estudios, haya por el año 94, que me costaba horrores aceptar esta terrible realidad… Todo quería
aprender y mucho me gustaba el misterio, pero no podía aceptar que era un simple soñador… Semejantes
afirmaciones me resultaban hasta hirientes, si se quiere, y tal vez lo mismo le pueda estar pasando a usted,
estimado lector. Es que la mayoría de nosotros, los que nos interesa los temas espirituales, venimos muy
acostumbrados a que nos hablen de cosas bonitas, de poderes, mundos, planos superiores; ¡misterios
extraordinarios!, no lo negamos, pero que podrían convertirse en una falacia si dejamos de prestar atención a
nuestra verdadera realidad y a nuestro trabajo aquí en la Tierra…

Además, los grandes Maestro como Jesús, por ejemplo, solían emplear términos semejantes, ¡e inclusive
algunos todavía más chocantes! El decía: “Deja que los muertos entierren a sus muertos y tú sígueme” ¿Entonces?

Es que todos los Maestros en su conjunto, han aludido siempre a un tipo de “vida superior” que todavía no
hemos conquistado, pero que podemos conquistar si nos lo proponemos y esta Vida superior tiene por basamento
el “Despertar”, eso es obvio.

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Además, como nos podemos dar cuenta, resulta verdaderamente muy difícil encontrar personas con
verdadera Conciencia, Amor, Dicha y Felicidad verdaderas en este mundo en el cual vivimos, y esto nos tiene que
servir para comprender que necesitamos prontamente de un cambio radical en la forma de vivir que llevamos, un
cambio hacia el “Despertar de nuestras Conciencias” ,un cambio que cada día se hace más IMPOSTERGABLE.

En todo caso observemos nuestro propio comportamiento en el diario vivir: ¡Cuantos errores, cuantos
absurdos, cuantas conversaciones sin sentido, cuantas acciones reprochables, etc., etc.! (Sin contar nuestras
“respuestas” cuando nos pasa algo más grave, cuando algún fenómeno especial nos sacude y nos afecta, o cuando
las cosas simplemente no nos salen como esperábamos)
En tale momentos nuestras “respuestas psicológicas” suelen reflejar el estado general de inconciencia en
el que se debate nuestra sociedad. Allí gritamos, pataleamos, insultamos, echamos las culpas a otros, nos
quejamos en demasía, en fin, afloran nuestros defectos…

Entonces, n
ecesitamos con máxima urgencia “activar” nuestra Conciencia, “DESPERTARLA” con la finalidad de hacernos
verdaderos amos y señores de nuestra vida, y no dejar que esta tome por los carriles equivocados, prefijados, que
nos propone una sociedad que no vive de manera inteligente y que ha tomado ya un rumbo que ya difícilmente
conlleve al desarrollo espiritual y personal interno de cada uno de nosotros!

¡Debemos despertar!, estimados y apreciados lectores, y esto no será posible mientras continuemos
obnubilados, hechizados por todas las novedades que nos ofrece la tecnología y la vida supermoderna y sobre
todo, mientras sigamos suponiendo o nos sigamos creyendo muy “despiertos”, y continuemos viviendo sin prestar
ninguna atención a los reales objetivos que la vida tiene en realidad.

La vida en sociedad no tiene otro objetivo que el de Conocernos a sí mismos, aprender, enseñar, y
compartir con nuestros semejantes en ese espejo maravilloso que se denomina “Convivencia”.

Sobre el despertar

Decíamos que las personas por lo general nacemos, crecemos, nos reproducimos y al final morimos, sin
encontrar y muchas veces sin buscar siquiera, el motivo, la razón de nuestra existencia...

La vida, en esas condiciones, ha dejado ya de ser para muchos, aquella oportunidad maravillosa dónde
podemos desarrollar lo mejor de nosotros mismos y lograr la sabiduría, y se ha transformado en un incesante
repetir de acontecimientos, en un ir y venir totalmente mecánico donde la Conciencia, la Felicidad y el Amor real y
verdadero brillan por su ausencia.

Pero... ¿Cómo hacemos para en medio de todo este caos, en medio de toda esta mecánica en que trajina
la sociedad, en medio de una dinámica social que resulta tan agotadora, con todos sus compromisos y
complicaciones, como hacemos para “despertar”?

¿Cómo hacemos para despertar a esa sublime y misteriosa “bella durmiente”, nuestra propia Conciencia
Interior... y así poder mantener viva la llama de nuestra Espiritualidad y encendida la luz de nuestra Conciencia, en
medio de un mundo y una sociedad que “duerme”...?

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¡Indudablemente solo El Amor, será quien nos podrá salvar…! ¡pero Amor con mayúsculas! ¡Amor
Verdadero! ¡Amor a la sabiduría! ¡Amor a la belleza y el bien! ¡Amor a la rectitud! , y porque no, ¡Amor al
misterio!, ¡Ser lo que en el fondo Somos...!

Amor al cambio, el Amor a la propia autotransformación, en aras de una vida superior, es en definitiva lo
que necesitamos…
El Amor es y será siempre la Gran Causa que nos habrá de proporcionar las energías necesarias para
lograr nuestro propósito en todos los órdenes de la Vida. Necesitamos ¡enamorarnos del despertar! ¡Sentir ganas
de despertar! y enfrentarnos a esa mecánica terrible que nos plantea la vida supercivilizada de esta época con
nuevas armas: ¡Las armas del Amor!

Solo así podremos comenzar a dar un viraje radical a nuestra vida, que habrá de conducirnos a un gran
cambio interior que colmará todas nuestras expectativas y lograremos de ese modo sentir entre otras cosas, la
verdadera paz profunda del corazón tranquilo...

Sobre la felicidad

Hablemos ahora un poco sobre “LA FELICIDAD”, con mayúsculas, algo que todos buscamos, de una u
otra manera, y que sin embargo muy pocos han encontrado...

¿Nunca se ha preguntado estimado lector por que será que nos sucede este fenómeno? ¿Por qué será
que son tan pocas las personas realmente felices, a pesar de que todos decimos buscarlo?

La respuesta es muy simple: ¡Estamos mal orientados en nuestra búsqueda! ¡Estamos buscando en el
lugar equivocado…! ¡Estamos buscando fuera lo que llevamos dentro!

Pero claro…, esto es algo que ya hemos escuchado…


Sin embargo, estimado lector, la verdad es que continuamos viviendo como Vivimos como si la Felicidad
¡Pudiera encontrarse afuera y no adentro!

Reflexionemos un poco. La felicidad es ante todo un “estado interior” ¿verdad?, algo que se siente como
es lógico, dentro de nosotros mismos. Probablemente estemos de acuerdo. Pero ¿será que en los nuestros hechos
de nuestra vida vivimos de acuerdo con este concepto? ¡Casi todos demostramos exactamente lo contrario!
Sopesemos sino: ¿Cuantas veces por ejemplo nos sentamos tranquilamente en una silla o sillón, o en el pasto, a
sentir la felicidad simplemente por el hecho de Vivir? En cambio sí, no dudamos en dedicar nuestros mejores
esfuerzos intelectuales y laborales, ¡nuestro tiempo!, ¡nuestra Vida! en la adquisición de objetos, dinero, “bienes” y
artículos de toda clase ¡Para ser felices! ¿Que paradoja no?

¿Somos verdaderamente concientes de que la felicidad es ante todo un “Estado Interior”? Yo creo que no.

Sin embargo, otras culturas a las que llamamos atrasadas, se comportaron siempre de manera diferente…Muchos
indiecitos demuestran en todo caso ser por ejemplo muchísimo más agradecidos con la Vida que nosotros, los
occidentales, y saben dar “gracias a la vida”, como dice la canción, al Sol que nos calienta y anima; al agua que nos
limpia y vivifica e hidrata; a la bellísima y perfumada Tierra que nos nutre, nos sostiene y alimenta, etc.…

¿Somos concientes de todo esto?

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¿Somos concientes de toda La Vida, que nos acompaña? Claro está que no. Pero podríamos dedicar al
menos un rato, ¡hoy por ejemplo!, dedicarnos unos instantes para sentir verdaderamente en nuestro interior, la
inspiración, la gratitud y el regocijo que representa estar vivos, y mas aún, poder ser concientes de tanta maravilla
que nos rodea?

Un gran sabio dijo:


“La felicidad es hermana gemela de la gratitud y la sencillez”. También dijo: “
Hay que saber vivir el instante, porque el tiempo es del diablo, y el instante de Dios… ”

¡Nos tenemos que dar cuenta de que en cualquier momento podemos ser felices! Sin embargo, cuando en
virtud de un trabajo interno sobre sí mismos nos proponemos sinceramente eliminar de nosotros aquellos defectos
que nos hacen cometer los mismos errores una y otra vez, comienza a surgir en nuestro interior y de manera muy
espontánea otro tipo de felicidad, que está llena de sencillez, naturalidad, amor y confianza…

¡Es que cuando comenzamos a ser más agradecidos con los demás y con la Vida; Cuando dejamos de
culpar a otros por nuestras desgracias; Cuando aprendemos a tomar las cosas como son, a ser pacientes con el
que no entiende, cariñosos con quienes no pueden, prudentes y sabios con la palabra, esmerados en el accionar,
atentos con los esfuerzos y méritos ajenos, bien dispuestos para el trabajo, etc., etc., nos acercamos mucho más a
la felicidad...!
Entonces surge dentro de nosotros mismos una forma de ser diferente, y a partir del Conocimiento, nos
damos cuenta que nada en el mundo se sucede por azar, que si nos han tocado determinadas experiencias sería
porque las necesitábamos y que si no aprendemos a Vivir sabiamente de una vez por todas la cadena nunca se
corta y seguiremos cometiendo errores y sufriendo ¡y lo que es peor!, haciendo sufrir también a las demás
personas, para que luego esto recaiga nuevamente sobre nosotros y así poder volvernos concientes de lo que
provocan en los demás…

Cuando nuestra vida toda se encamina hacia el descubrimiento de la raíz de nuestros errores y defectos;
Cuando decididamente nos lanzamos a cambiar nuestros viejos hábitos y esquemas de ser; Cuando nos en lugar
de justificar cada una de nuestras acciones nos permitimos que la Luz de la Conciencia actúe identificando en
nosotros cuales son nuestras propias debilidades y defectos para estar en condiciones así de eliminarlos; Cuando
aprendemos a ver en los demás las virtudes y en nuestro corazón a Dios, entonces se continúa desarrollando en
nosotros eso que se denomina felicidad.

Dicen los Maestros que la Felicidad deviene de las partes más ignotas y elevadas de nosotros mismos, del
misterio profundo del Cielo Interior…. Ese será entonces la señal más clara de que nuestra orientación en la Vida
comienza a ser la correcta, pues hemos encontrado el rumbo hacia la dicha imperecedera, que ¡ahora si!,
navegamos hacia buen puerto, hacia el océano infinito de felicidad, nuestro propio Ser Interior Profundo...

Sin embargo esto no es lo que sucede con más frecuencia. Lo frecuente, lo común, es que vivamos
ciertamente des-orientados, que gastemos nuestras energías y nuestro tiempo torpemente, en lo que poco importa,
y que se nos termine nuestra vida sin haber logrado nada verdaderamente.

Concluimos en que la felicidad, apreciados lectores, no es más que el retorno hacia un modo de vida
enaltecedor y dignificante, una recuperación de aquel “estado natural” de continuo aprendizaje y armonía interior
que alguna vez tuvimos cuando niños, una disposición genuina hacia la paz, hacia el amor, hacia la libertad, como
aquellos seres más elevados dentro de la escala evolutiva, que decimos que somos...

La fuente milagrosa de la felicidad..., no se halla en ningún otro sitio sino dentro de nosotros mismos, ¡Aquí
y ahora!

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Cada vez que nos integramos con nosotros mismos, con su nuestro propio silencio interior, encontramos la
Paz, y cada vez que uno encuentra la Paz, ¡comienza a vibrar en armonía con todo lo demás, y el Amor y la
Felicidad no se hacen esperar!

Tenemos que comprender entonces que la Felicidad, es ante todo una consecuencia, un logro, muy
asequible por cierto, que como todo, exige de parte nuestra un esfuerzo, o si prefieren, un cambio de actitud...

Pero también tendremos que decir que ese “cambio de actitud” por simple que parezca, es tan solo el
comienzo precisamente de un Camino, y ese camino no es otro que aquel Camino tan difícil de hallar del que nos
hablaran los sabios, un camino formado, antes que nada, por profundas transformaciones interiores...

Práctica:

Siéntate cómodamente y con la columna ligeramente estirada, preferentemente en un ambiente ventilado y


tranquilo.

Ahora relájate... distiéndete… inhala lenta, pero profundamente...

Con cada inhalación, trata de imaginar como entra la Vida en ti y como se distribuye maravillosamente a
través de todo tu cuerpo, llevándole esa misma Vida a cada célula, cada tejido, cada músculo, cada órgano,
cada hueso, etc., etc...

Toma conciencia unos momentos de que toda esa Vida que nos anima, constituye en realidad un
gigantesco milagro, un regalo preciosísimo que nos ha dado la misma Vida...

Trata de sentir ahora esa misma Vida como late también dentro de tu corazón, y concéntrate en su latido...

Sumérgete con tu imaginación dentro de aquel maravilloso órgano sagrado, el cual a cada instante nos
hace posible la Vida y siente allí a tu propia “esencia interior...”

Siente ese “regocijo íntimo”, por estar tomado conciencia en este instante, de que allí en tu corazón tienes
a Dios y que eso es lo más hermoso, lo más bello que nos puede pasar…

Imagina ahora
Como tu esencia y ese corazón brillan como un Sol maravilloso, que a toda hora irradia su luz y su calor
en todas direcciones, y que este lleva también el amor más puro y paternal que tú puedas imaginar…

Deléitate en la presencia de tu Real Ser Interno...

Adora, como hacían los antiguos, a tu propio Sol interior y trata de guardar ese sentimiento para cuando al
abrir los ojos, vuelvas a convivir con el mundo, con las demás personas y con los diferentes eventos que la Vida te
traerá…

Resérvate todos los días unos minutos para hacer prácticas como esta y verás como tu vida cambia radical
y maravillosamente.

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Capítulo 3

“Nuestra esencia interior”

Vamos ahora, para mayor claridad sobre el tema que nos ocupa, que no es otro que aquel misterio
profundo que el Ser Humano y la Vida llevan en su interior, a transcribir algunos pasajes del libro “Psicología
Revolucionaria”, un libro que desde ya les recomendamos, el cual ha sido escrito por el fundador del movimiento
gnóstico contemporáneo, Samael Aun Weor, ilustre navegante en el mar de la sabiduría, el cual dedicara toda su
vida al estudio y práctica de las enseñanzas que predicara, gracias a las cuales pudimos entender un poco más
todas estas cosas relacionadas con la psicología práctica y encaminarnos también, hacia la conquista de nuestra
propia Felicidad. Oigamos:

“Lo que hace bello y adorable a todo niño recién nacido es su Esencia; ésta constituye en sí
misma su verdadera realidad...

El normal crecimiento de la Esencia en toda criatura, ciertamente es muy residual, incipiente...

El cuerpo humano crece y se desarrolla de acuerdo con las leyes biológicas de la especie, sin embargo
tales posibilidades resultan por si mismas muy limitadas para la Esencia....

Incuestionablemente la Esencia sólo puede crecer por si misma sin ayuda, en pequeñísimo grado...

Hablando francamente y sin ambages diremos que el crecimiento espontáneo y natural de la Esencia,
sólo es posible durante los primeros tres, cuatro y cinco años de edad, es decir, en la primera etapa de la
vida...

La gente piensa que el crecimiento y desarrollo de la Esencia se realiza siempre en forma continua, de
acuerdo con la mecánica de la evolución, más el Gnosticismo Universal enseña claramente que esto no
ocurre así...

Con el fin de que la Esencia crezca más, algo muy especial debe suceder, algo nuevo hay que realizar...

Quiero referirme en forma enfática al trabajo sobre si mismo. El desarrollo de la Esencia únicamente es
posible a base de trabajos concientes y padecimientos voluntarios...

(...)

En la Esencia está la Religión, el BUDDHA, la Sabiduría, las partículas de dolor de nuestro Padre que
está en los Cielos y todos los datos que necesitamos para la AUTO-REALIZACIÓN ÍNTIMA DEL SER.

Necesitamos reducir a cenizas la crueldad monstruosa de estos tiempos; la envidia que


desgraciadamente ha venido a convertirse en el resorte secreto de la acción; la codicia insoportable que
ha vuelto la vida tan amarga; la asqueante maledicencia; la calumnia que tantas tragedias origina; las
borracheras; la inmunda lujuria que huele tan feo; etc., etc., etc...

A medida que todas esas abominaciones se van reduciendo a polvareda cósmica, la Esencia además de
emanciparse, crecerá y se desarrollará armoniosamente...

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Incuestionablemente cuando el Yo Psicológico ha muerto, resplandece en nosotros la Esencia...

La Esencia libre nos confiere belleza íntima; de tal belleza emanan la felicidad perfecta y el verdadero
Amor...

La Esencia posee múltiples sentidos de perfección y extraordinarios poderes naturales...

Cuando “Morimos en Si Mismos”, cuando disolvemos el YO Psicológico, gozamos de los preciosos


sentidos y poderes de la Esencia...”

Hasta aquí la trascripción de estos interesantes e inspirados fragmentos que hacen referencia a aspectos
muy particulares de la psicología humana, aspectos que no maneja la psicología tradicional ortodoxa.

Quizás al lector que se acerca por primera vez a estas lecturas, le puede resultar llamativo el estilo de este
escritor y su naturalidad al expresarse sobre temas tan importantes y complejos, utilizando palabras a la vez
sencillas como enérgicas y significativas…

Es que este Maestro, como gran filósofo que le ha correspondido ser, se ha destacado siempre por su
tremenda sencillez y profunda claridad al abordar los distintos temas concernientes a los misterios de nuestro
“mundo interior”. La “psicología humana”, la “alta espiritualidad” y la “vida multidimensional” en la que estamos
inmersos han constituido siempre sus temas predilectos.

Como un verdadero revolucionario, seriamente interesado en el cambio individual, social y cultural de


nuestra humanidad, ha afirmado siempre que para acceder a “Superiores Estados de Conciencia” y desde luego a
la Felicidad auténtica, debemos pasar primero por una “profunda transformación interior”, y esta transformación de
fondo solo se logra con la “Muerte radical del Mí Mismo...”
“Si el grano no muere, la planta no nace”, decía Jesús hace dos mil años

Es que “El vino nuevo”, hay que ponerlo también en “odres nuevos”... No basta sólo con leer, con pensar o
con rezar, debemos hacer algo más: ¡Debemos transformarnos! ¡Transformar nuestra psicología!

Este cambio, es un realmente un cambio profundo y serio, que tiene que tener su lugar realmente en
nuestra vida.

Entonces esa “real naturaleza”, aquella “naturaleza espiritual” que también tenemos y que tan olvidada
está, podrá expresarse realmente en nosotros y nuestra vida se verá colmada por la presencia viva de nuestro Real
Ser interno.

Esa “mente nueva”, esos “odres nuevos” de los que nos hablara el Cristo, los debemos de gestar nosotros
mismos dentro de sí mismos, aquí y ahora.

Esas “mentes nuevas”, serán aquellas capacitadas para comprender realmente La Vida desde una óptica
diferente, las que han permitido que la Luz de la Nueva Era que por estos tiempos se inicia, penetre realmente en
su Conciencia para poder orientarse sabiamente en el océano borrascoso de nuestra propia vida…

Todos llevamos en nuestro interior un gran misterio, una fuerza interna que no ha podido expresarse aún
tal cual Es dentro de nosotros porque no le hemos dado ciertamente un ambiente propicio… Vivimos ajenos a las

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maravillosas realidades del espíritu, porque el mundo con sus maquiavélicos sistemas nos tiene atrapados y
adormecidos en grado sumo.

¡Pero podemos cambiar! Desde luego necesitamos primero comprender nuestra situación, el estado en
que como humanidad y en forma particular nos encontramos. Debemos descubrir cual es nuestra “íntima realidad
psicológica” y para hacerlo tenemos que “Despertar”. Esto implica por cierto, un gran sacrificio ¡Una auténtica
revolución interior! Pero el fruto que se logra cuando esto se ha realizado es ha todas luces algo grandioso…

Vamos a partir de ahora y en los capítulos siguientes, a analizar algunas de las muy singulares razones
por las cuales hemos caído, como humanidad, en el estado en que actualmente nos encontramos y proseguiremos
más adelante analizando algunos de los fundamentos básicos de aquella sabiduría milenaria, que al parecer
nuestras sociedades habían olvidado pero que afortunadamente fueron rescatados, para que así podamos recorrer
el camino del “Despertar” y de la auténtica Espiritualidad Conciente .

Esto, nos permitirá ser partícipes activos de algunas de las transformaciones más importantes en el
pensamiento y en la conciencia de nuestra humanidad transformaciones a las que estamos todos llamados, pero
que partirán del interior mismo de cada uno de los involucrados…

¡Ha llegado el tiempo en que debemos preguntarnos con seriedad: ¿Queremos realmente ser
partícipes de una auténtica revolución cultural-espiritual que ya se encuentra en marcha y que traerá aparejada una
verdadera revolución interior, en las personas que estén dispuestas a realizarla, o no queremos?!

¡¿Queremos conocer “El gran enigma de la existencia” y aprender en ese camino a encaminar nuestra vida
y nuestra lucha, hacia la realización verdadera y plena de cada una de nuestras posibilidades latentes, o no
queremos?!

¡¿Preferiremos seguir envueltos en sueños fantasiosos, malgastando nuestro mejor capital -nuestra Vida-
en cosas verdaderamente sin importancia o nos vamos a dedicar al “despertar” y a ponernos a tono con las
exigencias de un nuevo tiempo que comienza?!

...El maestro pregunta: “Mira, la humanidad duerme, y lo hace sobre un barril de pólvora... ¿Nos vas a
ayudar a despertarla, quieres verdaderamente colaborar...?

¡Ayúdate a ti mismo!, ¡prepárate! ¡Y sé bienvenido!¡La mies es mucha y los obreros pocos...!

Nota: Puedes continuar leyendo desde aquí y estudiar con nosotros toda la serie de equivocados fundamentos
sobre los cuales se haya construido nuestro “Imaginario Colectivo Cultural”, o pasar directamente a la tercer parte
de esta obra para conocer la llamada “Sabiduría Antigua” (pág. 49), fundamento y principio de todas las religiones.

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Segunda parte

“Los cimientos de nuestra cultura”

Para saber realmente “dónde estamos parados”, vamos, a analizar a sobrevuelo en esta segunda parte,
algunos conceptos y teorías sobre la naturaleza humana y su origen, que han tenido y tienen aún hoy mayor
relevancia en la conformación de nuestras identidades e idiosincrasias, y que se han transformado por tal motivo en
factores decisivos y determinantes para la definición del rumbo que hemos tomado como humanidad, rumbo que
nos ha llevado precisamente al lugar en que nos encontramos
.

Comenzaremos para esto por la teoría Darwiniana de la evolución del Hombre, la cuál es harto conocida
por todos nosotros en sus aspectos más básicos y fundamentales, pero no en sus implicancias y sentidos más
profundos, como veremos.

Capítulo 4

“Darwin y su teoría evolutiva”

Si observáramos atentamente el comportamiento de nuestras sociedades desde una perspectiva diferente;


si pudiéramos por unos momentos sustraernos de la enorme influencia que ésta ejerce sobre nosotros y
serenamente nos dedicáramos a observar sus movimientos, su conducta en general, notaríamos que la misma
obedece ciertamente a unos cuantos patrones de conducta que se repiten una y otra vez en los diferentes lugares,
ciudades o pueblos, y que los mismos conforman una suerte de “estándar ideológico”, que está sustentado por
creencias, opiniones y vagas cosmogonías, sobre las que se asienta sin embargo nuestro propio estilo de vida.

Esto que subyace detrás de nuestro comportamiento, tiene muchos y muy variadas causas, está formado
por varios componentes, algunos de muy difícil localización lo que hace muy difícil en verdad llegar a tener una idea
cabal de aquello, lo que nos impulsa a actuar como actuamos. Sin embargo, y sin pretender ser exhaustivos en el
tema, estudiaremos en este capítulo la influencia “Darwiniana”, en esa conformación, la de nuestras idiosincrasias e
identidades culturales y desde luego psíquicas, la cual sirve de fundamento invisible, pero muy real, a gran parte de
nuestras conductas, como a continuación veremos.

¿Pero por qué empezamos por aquí? Porque esta teoría tiene la particularidad de hallarse tan firmemente
arraigada en nuestro “inconsciente colectivo” que nos resulta en realidad muy dificultoso poder discriminarla,
separarla de nosotros mismos con la finalidad de visualizarla y de determinar así cuales son sus efectos sobre
nosotros mismos y sobre nuestro proceder.

Pero veamos someramente lo que la misma dice:


Esta teoría afirma, que todos nosotros los Seres Humanos, somos tan solo el resultado de una larga
“evolución” que se originó en un pasado, oscuro y primitivo, protoplasmático primero, vegetal y animal después, el
cual, por simple “selección natural” y ayudados por fortuitas coincidencias, fue capaz en el curso de las edades de

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desprenderse del resto tomando un rumbo diferente, y forjándose a sí mismo y por sí mismo como un ser racional,
conciente y además, por si fuera poco, sensible...

Estos son muy básicamente y sin entrar en detalle, los enunciados de aquella singular teoría que surgiera
a fines del siglo XIX, a partir de las enjundiosas investigaciones de Mr. Darwin, teoría de la que casi todos
participamos pues fuimos educados desde muy pequeños a partir de sus concepciones.

Si nos ubicamos en la época de su formulación, pleno auge del cientificismo moderno, resulta claro que la
misma representa de cierto modo los patrones de pensamiento generales de los grupos académicos, que buscaban
romper con el egemonismo y totalitarismo de tipo dogmático–espiritual ejercido por la iglesia católica en decenas de
siglos a la fecha, por lo que es apenas natural que la misma deje de lado de ex profeso, toda participación “divinal”
en el proceso del surgimiento de la Vida y que de algún modo se proponga explicarlo de un modo un tanto más
razonable…

Esta teoría se aparta entonces de cualquier forma de concepción eclesiástica sobre el origen del mundo y
del Hombre, las cuales aparecen ante sus ojos como una especie de cuentito infantil de difícil aceptación, muy
propias de una época de oscurantismo en cuanto “al Saber”…

Todo eso de que el Mundo fuere creado por Dios en seis días y que al séptimo descansó, etc., era motivo
más bien de mofa por parte de los académicos, y aún lo es, ya que imposibilitados de comprender ajenos
simbolismos y esotéricas visiones (que tampoco conocieron los católicos, justo es decirlo) tomaron las cosas “al pié
de la letra”, ignorando que detrás de aquellos mitos y fábulas antiguas, suelen ocultarse extraordinarias joyas de
sabiduría y superlativos mensajes para la humanidad, como bien conocen los estudiantes del gnosticismo universal.

Lejos de avizorarlo (por lo cual no se los puede condenar, aclaramos, pues ello no correspondía a su
tiempo sino al nuestro) los darwinistas tomaron distancia de cualquier tipo de concepción religiosa y adoptaron una
postura racional bien definida, muy propias de las postrimerías del “iluminismo” y del comienzo del muy ecuánime
“racionalismo positivista”.

Analizando a Darwin

Ahora bien, si observamos atentamente, podemos ver que su planteo cae indiscutiblemente en algunos
desequilibrios muy notorios. Para empezar: ¡El mismo universo según la misma, se ve reducido tan solo a ser una
simple maquinaria material, movida por el acaso, el cual tuvo sin embargo la bondad de darnos “casualmente” las
condiciones exactas para el surgimiento de la Vida y también de toda esta compleja actividad psíquica que
constituye nuestra “vida interior” de esos curiosos seres, los seres humanos…

Anotamos entonces en primer lugar, que el fundamento principal sobre el cual pretende esta teoría
construir la historia de la vida inteligente en el universo, ¡y por ende la historia y el desarrollo de nuestra propia
Conciencia! es ¡La simple casualidad! ¡El viejo y querido azar! y esto no deja de ser sorprendente.

¿Podemos creer que la “madre casualidad” sea el fundamento esencial de todo eso que llamamos: Vida,
Conciencia, , Pensamiento, Sentimiento, Amor, Felicidad...?

Einstein, quien tuvo el don de ser el gran revolucionario de la física moderna, quien supiera sintetizar de
forma tan magistral, e integrar en uno solo, los antitéticos conceptos de la “materia” y la “energía” que la mantenían
estancada y dividida, unificando en una simple formula los dos campos hasta el momento incompatibles, les

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contestaba categóricamente a quienes suponían o proponían un origen casual de la vida: “Dios no juega a los
dados”, frase que se convirtió en famosa y que viene muy al caso para demostrar el absurdo sobre el que se
pretende edificar la historia de la vida inteligente en el Cosmos...

Es que difícilmente una persona sensible, que todavía conserve su capacidad de asombro, y a la vez
inteligente, conocedora de cualesquiera de las tantas e increíbles maravillas que se suceden dentro y fuera de
cualquier organismo, en las cuales se ponen de manifiesto evidentes procesos súper-inteligentes, por no decir
exactos, pueda aceptar o creer en la “madre casualidad”, ¡y menos como fundamento y origen de esto tan
extraordinario que significa estar vivos, y poder ser concientes de ello!

Cualquier científico serio, pero sensible, ya sea este de cualquier área, biológica, física, química o
astronómica, si realmente comprendió la maravilla que representa la ciencia que estudia, lejos de aceptar teorías de
este tipo se inclina reverentemente ante la belleza, simpleza y lógica superior que se manifiestan en tales procesos
naturales y exclama con ecos socráticos: ¡Sólo sé que nada sé...!

Y yo les pregunto: ¿Será algo lógico que depositemos en el azar, el origen mismo de nuestra historia,
nuestra razón de Ser…? ¿No sería esto demasiado triste?; un sinsentido, evidentemente… ¿La simple casualidad
como fuerza creadora de algo tan sublime y sagrado como es La Vida? ¡Eso es algo que hubiera echo morir de risa
a los viejos sabios chinos, o a los sacerdotes incas, toltecas, etc.! ¡Poder llegar a creer que algo tan misterioso
como La Conciencia, o tan grandioso como El Amor, o tan extraordinario como la Felicidad auténtica podría haber
surgido por casualidad, resulta en verdad algo increíble!

Resumiendo, la Visión darwiniana especula y sostiene que el Ser Humano junto con la Vida Universal
surgió entonces del azar; en un rinconcito de una de las tantas galaxias que pueblan el infinito...

En fin, el que lo quiera creer que lo crea, cada cual es libre de pensar como quiera...

Se cuenta que alguna vez Isaac Newton invitó a un amigo suyo, muy escéptico por cierto, a su casa para
mostrarle una singular obra de arte. Se trataba de un sistema solar en miniatura, o no tan en miniatura, ya que el
mismo ocupaba toda una sala. En él, se podían apreciar todos los planetas conocidos hasta el momento, los
cuales, a través de un mecanismo magistral de relojería se ponían en movimiento y giraban en sus respectivas
órbitas, llevando consigo también a cada una de sus lunas.

Su amigo quedó impactado y lleno de admiración le preguntó:


¿Quién lo hizo?
-Nadie. Fue la respuesta de Newton.
-Pero, ¡cómo que nadie! Contesto su amigo, a lo que añadió:
...Ah, no me quieres decir quien fue el autor de tal maravilla por modestia, ¡Porque tú mismo lo has hecho!
-No, no, no he sido yo. Te repito NADIE lo hizo, contestó Isaac, de forma categórica y añadió:
Lo que estás viendo, es una representación del mismo sistema solar en que tú y yo vivimos, el cual es
como sabemos, muchísimo más maravilloso y perfecto que esta simple y tosca representación. Sin embargo ¿No
pretendes tú que yo crea que detrás de este universo, millones de veces más perfecto que el simple artefacto que
yo te he mostrado, no existe inteligencia alguna, qué surgió de la nada y que nada ni nadie lo hizo…?

Desconozco como culmina la conversación entre estos dos buenos amigos y colegas, uno muy escéptico y
el otro científico y religioso, pero de todas maneras ¡No tiene desperdicio!

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Estamos de acuerdo con que la misma no prueba nada, ni es en modo alguno concluyente, pero de todos
modos resulta por demás interesante la postura de este notable hombre de ciencia, ¡y más aún su didáctica...!

No está de más añadir que también otros grandes sabios y científicos que hemos tenido en todos los
tiempos han sido siempre personas muy religiosas, Einstein, Da Vinci, Pitágoras, Edison, etc., quienes además de
haber poseído una promisoria inspiración, también tuvieron la suficiente capacidad como para descollar en el
ambiente cultural y científico de sus épocas, siendo personas muy religiosas, a la vez.

Pero no se trata de enfrentar visiones religiosas con científicas, ni mucho menos. Debemos más bien
intentar evitar esas acostumbradas parcializaciones, aquellas insalvables dicotomías y arribar al fin a la unidad, la
síntesis...

Nosotros hemos conocido otra “cosmovisión”, que nos explica de manera diferente nuestra historia,
propósitos y posibilidades a lograr dentro de esta maravillosa experiencia del existir…

Se trata de una visión integral, en que la humanidad de nuestro planeta formaría parte de un plan mucho
más vasto en la que se incluyen también otros planetas de nuestro sistema solar y desde luego como es lógico, los
demás sistemas solares girando todos alrededor del “Sol Sirio”, capital cósmica central de nuestra galaxia.

En esta cosmovisión, se considera la Vida como una expresión sagrada y divina que tiene un propósito
definido: permitir que en su seno se gesten Hombres y Mujeres Verdaderos, capaces de convivir en armonía entre
sí, y desde luego capaces de compartir también con las distintas humanidades que pueblan el infinito espacio, la
divina sabiduría que tiene la vida para entregarnos…

En esta cosmovisión, se considera al Ser Humano, como un prototipo universal que se repite con ligeras
variaciones en todos los rincones de nuestro universo y pasa a ser entendido no como un fenómeno casual, pero sí
natural, un fenómeno en la que cada “humanidad” cumple un rol especial, una función dentro de un “Todo”
ordenado, organizado e inteligente.

Obviamente, la presencia de diferentes humanidades en el espacio, es para ellos algo evidentemente


natural, algo inobjetable que no necesitan discutir. Conocen que por nuestra Tierra han pasado también varias
Humanidades ya, y que todas ellas tuvieron su comienzo, su esplendor, su decrepitud y también su muerte… ¿En
cual de estas estaciones nos encontraremos actualmente?

Saben que no fuimos los primeros ni seremos tampoco los últimos en poblar nuestro afligido mundo, y
conocen que nuestra humanidad se aproxima a un momento terrible del cual no hay escapatoria, pero de eso
hablaremos más adelante…

La razón de Ser del Ser Humano nos dicen, es en primera instancia que ¡Aprendamos a Vivir! ¡Que gran
Verdad!

La segunda: “Aprender a transformarnos a sí mismos en verdaderos Hombres y Mujeres integrados,


realizados felices” y esto es algo que bien vale la pena estudiar y lo retomaremos una y otra vez a lo largo de este
libro.

¡Que linda sería una humanidad en que cada persona se sintiera dichosa de poder compartir con sus
hermanos y de asimilar de estos su íntima y particular esencia, la sabiduría de su Ser recogida lentamente con en
el paso de los siglos, el amor de su Alma, su Divino y Real Ser...!

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Volviendo al tema, a diferencia con la teoría darviniana vemos aquí que cada persona es vista como un
“Prototipo”, una “semilla” que tendrá sin embargo todas las posibilidades, de re-crearse a sí misma hasta
convertirse en un auténtico y legítimo Ser Humano, en el sentido más completo y abarcativo del término y de
avanzar mucho más allá inclusive, hasta las alturas inefables del Gran Alaya…

Quizá esto pueda herirle a mucho el orgullo, ya que de este modo solo seríamos embriones lanzados a la
vida en busca de desarrollo, más sin embargo si lo vemos de otra óptica sería pues una excelente noticia:
¡Quedaría mucho más por conocer y desarrollar dentro de nosotros mismos, muchísimas experiencias y vivencias,
habríamos conocido tan solo el comienzo de una historia que es infinita, y que nos permitiría al fin fundirnos con el
mismo Infinito, con la Divinidad, la Misma “Vida Libre en su Movimiento…”

Ahora entenderemos porque los antiguos Maestros decían que “el Hombre fue creado a imagen y
semejanza...”

Esta cosmovisión, mucho menos difundida y publicitada por las corporaciones económicas que manejan la
información del mundo y a pesar de no contar con el apoyo de la “oficialidad cultural de la academia actual” avanza
maravillosamente por estos días y va llegando por diferentes vías a todos los rincones de la Tierra, con el objetivo
de acercar a las personas hacia su propio “Despertar” y por consiguiente al “camino estrecho y difícil que conduce a
la Luz ( interior)” ya que estamos viviendo los albores de una Nueva Era…

Estos conocimientos y este mensaje que tienes en tus manos, estimado lector, se haya en completa
armonía con los planes del cielo y en concordancia con los requerimientos del tiempo que nos tocó vivir. Esfuérzate
por lo tanto en comprenderlo. Investiga, estudia y practica, ya que los tiempos que nos ha tocado vivir son claves y
definitorio para el futuro espiritual de nuestra Alma, como ya hemos dicho.

“La Era de Acuarius” ha llegado y su mensaje va llegando también a su tiempo y a su hora a cada una de
las personas que de alguna u otra forma se preocupan por encontrarle un sentido real y coherente a este fenómeno
tan singular que llamamos Vida.

Otras características

Prosiguiendo con el análisis de aquella otra cosmovisión en la que nuestras sociedades y por ende gran
parte de nosotros hemos sido educados, anotaremos como segundo punto que la teoría Darwiniana propone un Ser
Humano marcadamente autosuficiente, como detallaremos:

Fijémonos que según esta teoría, el Ser Humano nace ¡de la nada!, o mejor dicho de aquella célula
germinal que se supone nació en el mar, muy bien no sabemos porque, pero por sí solo se desarrolla, partiendo de
este “cero original”, hasta convertirse nada menos que en la misma ¡Vanguardia del universo…!

Pionero en la cuestión de la inteligencia, se constituye entonces por sí mismo en su máximo exponente


años luz a la redonda y nada ni nadie puede eclipsar su brillo inusitado... ¿No es acaso, autosuficiencia?

No existe en realidad mucha diferencia entre esta forma de pensar evidentemente antropo-centrista ¡Y el
pensamiento medieval geo-centrista! ¿Verdad?

Es que en realidad, hace relativamente tan poco tiempo ¡escasos siglos, en verdad!, afirmábamos en
forma enfática que el universo giraba alrededor de nosotros... ¡Y pareciera que aun continuamos creyéndonos el
centro del universo...!

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La selección natural

Otro de los grandes puntos en que se sustenta la Teoría Darwiniana, es la llamada “Ley de Selección
Natural”.

Ciertamente existe esta Ley, y sería tonto y hasta absurdo negarlo, ¡pero sucede que le estamos
asignando propiedades y funciones absolutamente desmesuradas, sin darnos cuenta! Porque exista no tenemos
por ello que aceptar que sea ésta la mismísima creadora ¡De la naturaleza entera! ¡Por favor! No caigamos en el
extremo de adjudicarle a tal Ley tamaños poderes, como ser nada menos que la constructora con el paso de los
siglos de la misma Vida y la reguladora además del surgimiento de nuevas especies, etc.

La “Ley de selección natural” opera en la Naturaleza solamente y sabiamente ¡dentro de cada una de las
especies! ¡No tiene el don de crear!, sí de seleccionar los organismos más aptos para la supervivencia de su
especie, y eso es todo. Por eso es que se la ha llamado así: “Ley de selección natural”.

También es muy cierto, ampliando un poco la cuestión, que en el correr del tiempo pueden producirse
verdaderas mutaciones, cambios asombrosos (dentro de una misma especie) con el objetivo de lograr adaptación a
nuevas condiciones climáticas, etc., en el proceso de una migración, por ejemplo. Pero constituye francamente un
error garrafal y grotesco que le atribuyamos a tal ley potestades y poderes que no tiene,¡Y menos la de haber sido
la creadora del Hombre!... ¡No seamos tan exagerados!

En todo caso, permítasenos la libertad de disentir con quienes defienden a ultranza todos los contenidos
de este tipo de enunciados y de aportar un punto de vista diferente, que tal vez pueda servir a quienes les interesa
la Vida en general, como ojala también a los investigadores en la materia.

Decíamos anteriormente que la “figura humana” según esta “nueva” cosmovisión, sería algo así como un
Arquetipo Universal, que se repite en todo el cosmos, prácticamente sin diferencias sustanciales y que existe por
una razón específica, la cual tiene mucho que ver con las íntimas razones que le dan vida también al universo y
desde luego al Planeta Tierra, pues como todos sabemos, somos las únicas criaturas que pueden
auto-transformarse y transformar de manera drástica también el hábitat en el que viven y por ello, criaturas
ciertamente especiales en el universo, no lo negamos...

Así lo han explicado los Maestros, conocedores por experiencia directa de todas estas cosas, quienes
habiendo desarrollado sus facultades latentes, (verdaderos sentidos ocultos, hoy adormecidos en la mayoría de
nosotros), les ha permitido la posibilidad nada despreciable de investigar todo esto en detalle y conocer así en
forma directa la Verdad, sobre nuestro origen, la cual es, además, inmensamente más bella y maravillosa que lo
que nos habían contado...

Estamos hablando ciertamente sobre “el gran enigma de la existencia”, titulo de nuestro libro, porque
consideramos que bien vale intentar dilucidarlo, o al menos elaborar un punto de vista propio sobre la cuestión.
¿Verdad? ¿Entonces, cual es el origen del Hombre? ¿Qué o Quién nos ha creado? ¿Qué misión tenemos los Seres
Humanos aquí? ¿Será posible, por ejemplo, conocer a seres de otras humanidades? ¿Cuál es la o las diferencias
que tenemos con ellos?

Primero que nada debemos entender que a este prototipo le hacen falta previamente ¡varios ajustes, y
perfecciones! ¡Esa es la primera diferencia!

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Pero lo que realmente nos hace diferentes a nosotros del resto de las humanidades que existen en el
espacio, es nuestro insipiente y poco profundo Desarrollo Interior, nuestra escasa Espiritualidad, y por ende nuestra
falta de Conocimiento de las grandes Verdades del Cosmos y del Espacio.

Es verdaderamente lamentable que esto ocurra, y una de las razones de ello es que por alguna razón,
quizá por la sinrazón que nos caracteriza, aún proseguimos sosteniendo teorías y concepciones absurdas, que nos
retardan y entorpecen lamentablemente en el proceso natural de Integración universal al que estamos llamados, y
asimismo también hacia el acceso y la conquista de nuevas tecnologías verdaderamente capaces de permitirnos
viajar por el espacio, de manera ágil y fluida, tecnologías como las que utilizan otras humanidades, que nos llevan
una gran ventaja, ya que entre otras cosas manejan una física de cuatro dimensiones, el “Hiper-espacio”, la “Cuarta
Dimensión”, para sus viajes espaciales, asunto del que estamos muy lejos todavía.

¡Si supiéramos que lejos nos encontramos como humanidad y como individuos de alcanzar el auténtico
grado de Seres Humanos! Entonces todas nuestras vanidades y arrogancias caerían al suelo vueltas pedazos y nos
dedicaríamos con ahínco a desarrollar dentro de nosotros mismos nuestras más nobles cualidades y especiales
características, para poder ser partícipes de la Gran Fraternidad Universal del Amor, entre los cuales reina la más
extraordinaria Armonía…

“El Imaginario Colectivo Cultural”

Para terminar, diremos que la teoría Darwiniana fue prolongándose, extendiéndose y logrando su
afirmación, aceptación y hegemonía en todo el ámbito culto, de principios del siglo XX, en forma realmente
vertiginosa.

Muy rápidamente pasó a formar parte de todos los planes de estudios escolares, liceales y universitarios
de la época como si se hubiera tratado del gran hallazgo, y como si se tratara de una verdad irrefutable, irrebatible,
irreprochable: ¡El último grito de la ciencia!

A esta hipótesis, se fueron adhiriendo entonces la mayoría de las luminarias de la época, gran parte de los
científicos que surgieran entre los siglos XIX y XX, después de la llamada “revolución industrial”, científicos que
participaban del auge del racionalismo y del modernismo y que eran concientes del declive inexorable de la iglesia
católica, a la cual se le añadiría ahora un nuevo golpe: La confirmación científica de su equivocación y del literal
absurdo de sus afirmaciones...

¡Pero lo que más nos interesa, es que esta nueva teoría, pasó a formar parte de lo que llamaremos en lo
sucesivo: “El Imaginario Colectivo Cultural” de nuestras sociedades, quedando grabado con tinta indeleble en el
seno del pensamiento social y cultural de todos nosotros hasta nuestros días!

Aclaramos: El “Imaginario colectivo cultural”, es ese conjunto de concepciones o creencias que constituyen por
decirlo de algún modo, el sustento teórico y las bases intelectuales sobre las que se apoyan inconcientemente
nuestras propias costumbres, nuestro “sistema de vida”. Por eso, es que el mismo adquiere tanta relevancia:
¡Porque es el que determina en gran manera, nuestra propia manera de vivir, individualmente y colectivamente!

Nuestras particulares formas de vida, se generan a partir de las concepciones que sobre la misma vida
tenemos, concepciones estas que han sido gestadas moldeadas y determinadas por el Imaginario Colectivo
Cultural en que estamos inmersos, el cual tiene en nuestro caso, uno de sus centros más importantes en la Teoría
Darwiniana de la Evolución del Hombre.

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Teniendo sin embargo esta teoría carencias estructurales tan de fondo, como las que hemos venido
observando, ¿Cómo es posible que la misma haya logrado imponerse durante tanto tiempo, casi como una verdad
inobjetable?
¿Cuál es la razón de que la misma tuviera en realidad tanto éxito y que resultara tan bien acogida, primero
en el ámbito académico y posteriormente por el resto de la sociedad?

La razón es muy simple. Admitámoslo o no, esta teoría nos resultó tremendamente seductora, fascinante...
¿Por qué? Por el papel relevante y absolutamente ilustre que nos otorga… ¡Pero más aun por lo que nos promete!:
Una evolución infinita y siempre ascendente hacia un futuro superinteligente y perfecto del cual seremos
protagonistas..., razones estas más que suficientes como para que hayamos caído a sus pies y le hayamos rendido
pleitesía durante más de cien años.

No nos fue difícil aceptarla en modo alguno. ¡Máxime cuando la misma se oponía abiertamente al por
entonces ya menguado poderío de la institución religiosa que como dijimos, había “reinado” literalmente durante
buena parte de nuestra historia!

Entendamos, con esta teoría se nos otorgaban muchas cosas: Un futuro por demás promisorio; un papel
de primera línea en la vanguardia del universo y por último lo mas añorado: la seguridad de estar acercándonos
siempre hacia una suerte de perfección... infinita... y constante..., que por el simple transcurrir del tiempo iríamos
conquistando, (junto también con el mismo universo, el cual no tardaría en comenzar a caer en nuestras
archi-civilizadas y súper-inteligentes manos!!!)

Quizás el lector se pregunte: ¿Pero cual es la importancia que tiene todo esto para mi desarrollo personal,
para mi vida?

Señores, se trata de ¡La gran teoría de la evolución del hombre!, uno de los basamentos más importantes
sobre los cuales se apoya nuestra cultura y civilización, basamento substancial de un complejo sistema de
creencias al que nos suscribimos o nos suscriben cuando nacemos y que, convincente o no, pocas personas en
verdad se habían atrevido a cuestionar hasta hace relativamente poco tiempo.
Pero lo más importante: Este “Sistema de creencias”, se haya tan firmemente “impreso” en nuestra
“psicología” y a tal punto, que nuestro propio sistema de vida, nuestra manera de pensar, sentir y actuar, se haya
altamente determinado y condicionado por éste, lamentablemente. Esto es lo triste y el alcance de este
condicionamiento es lo que nos proponemos determinar.

Dicho de otro modo, nuestra manera de vivir refleja el gran “condicionamiento psicológico” que
desgraciadamente cargamos, el cual a su vez, se halla modelado por un Sistema de Vida que deviene de ciertos
pilares equivocados en los que descansa nuestro Imaginario Colectivo Cultural, entre los cuales encontramos en
forma muy destacada la teoría del señor Darwin, entre otros.

Pero entiéndase, no es nuestra intención en modo alguno, atacar y sin derecho a réplica a quien fuera en
definitiva un gran hombre de ciencia, el cuál a su modo luchó por demostrar sus creencias y por aclarar nuestro
enigmático pasado. Solamente decimos que tal teoría se encuentra equivocada, y nos permitimos recordarles a
quienes se escandalicen por nuestras afirmaciones, que es apenas normal que esto ocurra y que no es cosa nueva
que los teóricos se equivoquen. ¡Y hasta es saludable que lo hagan!, pues de es modo se agotan opciones y se
finalizan procesos que necesitamos superar.

Es que ¡lo mismo ha pasado con casi todas las teorías que se han inventado!, la cuales, a lo largo de los
siglos, han tenido que ser cambiadas por otras, sustituidas o modificadas radicalmente, conforme la ciencia ha ido
avanzando.

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Cada vez que la ciencia da un paso, se dejan de lado algunos postulados o teorías, que hasta entonces
eran tomados como “la verdad”, estableciéndose otros, que por algún tiempo gozarán del mismo privilegio, esa es
la cruda realidad de los hechos y este caso no es una excepción.
Hecha la aclaración de rigor, proseguimos, solo un poco más...

Con el correr del tiempo la curiosa teoría Darwiniana dejó de ser tan solo una teoría más, para convertirse
en efecto, en uno de los paradigmas más importantes de buena parte de nuestra cultura.

Cimentada desde los bancos de escuela, la teoría de la “evolución permanente” ha sido adorada por
nuestra sociedad y entronizada a grado sumo, provocando entre otras cosas una visión por demás equívoca del
Ser Humano y de la Vida en general, cuyas consecuencias estamos aquí analizando junto a ustedes, pero que nos
adelantamos a decir que representan sin duda alguna y sin exageración, uno de los daños más graves que se le
hayan inflingido a nuestra pobre humanidad...

Lo que sucede, es que con esta teoría absolutamente materialista, unida desde luego a otros factores no
menos importantes, nuestra Conciencia se ha ido adormeciendo cada vez más y más y más, creídos y engañados
que, con el cuento de la evolución progresiva y permanente, llegaríamos algún día a un futuro espléndido y ¡Ya
vemos!: ¡Hemos perdido las riendas de nuestro destino y cada día nos acercamos más a nuestra propia
autodestrucción, que a nuestro autodesarrollo...!

Lo curioso es que esta teoría, que no pasa de ser eso y nada más que eso, ¡Una teoría!, ha ido siendo
enseñada con tanta arrogancia o en el mejor de los casos, inocencia, como si en realidad estuviera demostrada, o
como si alguien hubiera visto realmente todos aquellos procesos evolutivos tan formidables de los cuales tan
categóricamente solemos dar cuenta, aún cuando estos científicos sean los mismos que después salen diciendo
con aires de sapientes y superados que ¡Sólo creen en lo que ven! o en lo que puede ser demostrado
científicamente, y que reclaman constantemente las “pruebas”, para consignar si lo que se les dice pueda o no ser
verdadero .

Pero han sido muchas las consecuencias que esta teoría y otra gran cantidad de equivocadas respuestas
nos han traído, como para desatenderlas.

De esto nos venimos a dar cuenta cuando empezamos a comprender los fundamentos y concepciones de
la Sabiduría antigua, la divina e imperecedera Gnosis, aquel conocimiento que ha acompañado al Ser Humano
desde sus inicios en esta Tierra, la cual es verdaderamente mucho más amplia, profunda y rica, que todas esas
teorías anticuadas y retardatarias de los racionalistas extemporáneos...

¡Necesitamos con urgencia máxima darnos cuenta de los pilares equivocados en que descansa nuestro
Imaginario Colectivo Cultural, pilares en que se apoyan y desarrollan muchos de los sistemas ya obsoletos que
cada día nos aprisionan más en el sin sentido y estudiar de una vez por todas, todos esos espejitos de colores que
una y otra vez hemos venido aceptando tan entusiasmados...!

¡Necesitamos lograr la libertad!, y para esto debemos emancipar nuestra mente de todo tipo de
condicionamientos, prejuicios, teorías, etc., y convertirnos en verdaderos investigadores, ¡No en repetidores de
teorías!, para lo cual deberemos comenzar por indagar más seriamente sobre nuestros propios orígenes,
cualidades y posibilidades latentes.

¿Qué es lo que queremos transmitir con todo esto? Que tenemos una visión equivocada de nosotros
mismos y que esta visión, extremadamente reduccionista y pobre, tiene que caer, para dar paso al fin a otra mucho

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más amplia, rica y provechosa, que nos permitirá de verdad desarrollar todo nuestro riquísimo potencial, hoy en
estado embrionario, y despertar en nosotros todas y cada una de nuestras posibilidades adormecidas. Estas
posibilidades aún ni siquiera las hemos comenzado a explorar la mayoría de nosotros, entre otras cosas por haber
mantenido una visión tan errada y estrecha de lo que somos ¡y peor aún!, de lo que podemos llegar a ser.

Esto significa que recae sobre cada uno de nosotros una gran responsabilidad, la de preocuparnos
verdaderamente por nuestro propio Autodesarrollo, conocer los misterios que la Vida tiene para darnos, y desde
luego lograr Crecer y Fructificar e para integrarnos algún día de estos tantos con la Gran Armonía de la Evolución
Universal, de la cual la cual hace ya tiempo nos hemos apartado, debido a múltiples razones algunas de las cuales
estamos estudiando en este libro.

La Vida nos ha dotado con características muy especiales dentro de la creación. Es hora de comenzar a
valorarlas y de darles un mejor uso, como la capacidad de comprender, la capacidad de reflexionar y también de
sentir los a veces tan ocultos anhelos interiores del Alma, que brotan desde las profundas reconditeses de nosotros
mismos y que nos invitan a la búsqueda de la Verdad, del Camino y de los misterios profundos de la Vida...

La Divinidad no se encuentra “escindida” de nosotros, ni condenada a la inexistencia, ni mucho menos


relegada a ser una especie de “playa de descanso” a la que llegaríamos cuando muertos ¡No! A Divinidad conforma
la “naturaleza íntima” de cada individuo y actúa desde el fondo mismo de cada cual de muchísimas maneras. Es
hora de que comencemos a reconocerla…

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Capitulo 5

“La muerte y la nada”

Continuando en esta sección de este libro con nuestro análisis sobre algunas posturas ideológicas, teorías
y suposiciones que urge revisar, avanzaremos un poco más allá de la menguante teoría Darwiniana para
concentrarnos en otra de las pobres y retardatarias visiones sobre las que descansa nuestro convulsionado
transcurrir que también ha incidido o contribuido en gran manera a la determinación del rumbo miserable y triste
que evidentemente se anuncia que ha tomado nuestra humanidad hoy en día.

Nos referimos al concepto de “la inexistencia de un más allá”, es decir a aquel concepto que sobre la
muerte y por lo tanto sobre la vida nos hemos formado y con ello, a nuestra valoración sobre el mismo proceso de
la existencia, derivado del lugar preciso en donde hemos colocamos su comienzo y también su final...

Podríamos comenzar por preguntarnos: ¿Dónde comienza realmente nuestra vida? ¿Será en el momento
del nacimiento? ¿Será antes, cuando la concepción? ¿Será en otra vida? ¿Cuándo?

Permítaseme decir en forma enfática que nuestra Vida comenzó mucho antes de nuestro nacimiento y
también del momento de la concepción, antes pues de estos dos momentos anteriormente citados y muchísimo
antes aún de lo que llegaríamos a imaginar...

Permítaseme decir entonces que nuestra Vida tiene exactamente la misma edad que nuestro sistema
solar, por lo pronto, para no decir más...

No nos estamos refiriendo a nuestra vida como “humanos” sino a Nuestra Vida, o mejor dijéramos, a “La
Vida de nuestra Esencia...” Hablábamos ya en los primeros capítulos sobre la “Esencia Humana”, más no dijimos
nada sobre su origen.

El origen de nuestra esencia se remota ha muchísimos millones de años atrás, precisamente al momento
de iniciarse lo que los hindúes denominan “Mahavantara”, “La aurora de la creación”, momento en el cual ella se
desprendió de las “Dimensiones superiores del espacio” con el objetivo fundamental de adquirir experiencia,
conocimiento y sabiduría...

Del mismo modo que un pez no es conciente de la felicidad y la dicha que le proporciona el elemento en el
cual vive, el agua, hasta que por alguna razón se sale de ella, igualmente el alma necesita experimentar otros
estados marcadamente diferentes, alejarse si se quiere de aquella suprema dicha en la cual vive, pero de la cual es
conciente y sumirse en un contexto completamente diferente, experimentando dentro de sí fenómenos y realidades
radicalmente diferentes, para reemprender después de un tiempo su retorno, habiendo experimentado muchas
cosas, y además, con un amplio bagaje de conocimientos y experiencias convertidos en conciencia, que le
permitirán apreciar ahora sí, la dicha en la que se experimenta en las “dimensiones superiores del cosmos”
diferenciar ambas situaciones ¡y lo que es mejor!, habiendo logrado la plena “Autorrealización íntima de Ser”...

Este proceso que estamos describimos desde luego en forma extremadamente sintética, no es otro que el
proceso del “Re-ligare”, palabra latina de la cual deriva “religión”, que significa literalmente volver a unir.

Parafraseando al Maestro Samael, diremos que nosotros somos el resultado extraordinario de infinitos
ayeres, que se remontan mucho más allá de la esfera estrictamente humana y que devienen de innumerables
experiencias vividas en la escuela de la vida, en el seno de la bendita diosa naturaleza.

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Sin embargo tenemos metido en la cabeza que ¡sólo se vive una vez!, y que la vida es un abrir y cerrar de
ojos, y así, lamentablemente, nos hemos acostumbrado a vivir participando de esta visión tan inmediatista y si me
permiten mediocre de la vida, fruto de lo cual tenemos nuestras sociedades como las tenemos.

” ¡Sólo se vive una vez!”, exclaman las multitudes, así que ¡a aprovecharlo!... y allá se precipitan como
locos a cualquier clase de desenfreno y desatino, con las consecuencias catastróficas que esto inevitablemente a la
larga o a la corta acarrea: adicciones, perversidades, embarazos no deseados y en muy malas condiciones,
crímenes de toda clase, materialismo extremo, etc.)

Hemos perdido la conciencia de nuestra propia historia, de nuestros orígenes y de nuestra naturaleza, ¡Esa
es la verdad! y poco podemos vislumbrar ni saber sobre los verdaderos objetivos de la Vida y mucho menos sobre
el Camino a seguir para encontrarnos con la magia extraordinaria, con la armonía exquisita y con el abrazo
adorable de Nuestro Real Ser…

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Capitulo 6
La Terrible Realidad

Nuestras sociedades de hoy en día se han precipitado como nunca hacia el consumismo y la vanidad,
hacia la superficialidad y el despilfarro, hacia la verborragia y el chisme, y esto es algo que puede verse sin mucho
esfuerzo. La drogadicción y la evasión, el intelectualismo desprovisto de espiritualidad y la comida rápida, la
tele-adicción y el stress, la euforia y la depresión son cosas de todos los días. El miedo ha reemplazado a la
tranquilidad y la incertidumbre domina el panorama hacia el futuro: Nos encontramos viviendo en una situación
lamentable.

A la vista tenemos gran cantidad de “indicadores” que nos dicen a las claras que las cosas no andan muy
bien. El consumo de psicofármacos por ejemplo, se ha triplicado en los últimos años en mi país, y presumo que
algo similar deberá ocurrir en muchos otros. ¿Cuáles son las causas? ¿La angustia? ¿La depresión? ¿La soledad?
¿Las crisis emocionales? ¿Las crisis de pánico?...

¡No señores! ¡Estas son las tristes y lamentables consecuencias que todas estas teorías materialistas y
espiritualistas dogmáticas nos han legado! ¿Por qué?

Porque ante la triste soledad que nos ofrece una visión tan reducida de la vida, hemos buscado soslayar,
mitigar o suplantar de algún modo, ¡El perdido sentido esencial de nuestra propia Vida!, y lo hemos echo con
toda clase de evasivas y consuelos, los cuales sólo nos han traído mayor insatisfacción.

¡Y estos son los resultados!: Aumento de la angustia, aumento de la depresión, aumento del pánico y la
incertidumbre, sentimiento general de soledad, mal humor, ciclotimia, graves crisis emocionales con riesgo de vida,
suicidios, aumento de las enfermedades psiquiátricas y sus efectos secundarios: como el aumento del consumismo,
vicios, nuevas formas adictivas, enajenaciones, psicofármacos, tele-adicción, etc.

Es que incapaces ya de percibir el verdadero significado y las razones fundamentales e intrínsecas de la


vida, no nos ha quedado otra que lanzarnos tristemente a nuestra propia degradación, producto de habernos dejado
“dormir la conciencia” y de habernos olvidado las verdaderas leyes inmutables de la vida, en todo lo cual las
famosas teorías evolucionistas y otros dogmas semejantes tienen gran responsabilidad.

Pero volvamos al origen de la Vida. ¿Tenemos que creer que en solo nueve meses de gestación pudo
haberse gestado también el tremendo milagro del surgimiento de toda una “psicología particular”, que sin duda
todos traemos y que el comportamiento de cada niño a posteriori lo demuestra?

Si es así, entonces ¡Qué lejos estamos de comprender y de apreciar el verdadero valor que tiene la
Esencia o la Conciencia, para cada Ser Humano y mucho más el altísimo precio que para su lento y paulatino
desarrollo hemos pagado!

Realmente nuestra Esencia ha pasado por innumerables organismos y vivencias antes de ingresar a su
corta estadía en el reino humano y esto es algo que debemos estudiar, analizar y comprender en forma plena, si es
que en realidad anhelamos reencontrar el camino hacia la dicha y la felicidad.

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Capitulo 7

La Materia y la Energía

Para entender un poco mejor todo esto, realicemos una plena diferenciación entre lo que es la “materia” y
lo que son los distintos tipos y sub-tipos de “energía” que se procesan en el Ser Humano.

Evidentemente toda la riqueza perceptible a simple vista en un simple niño, con un mundo interior tan rico
y tan vasto, toda esa belleza es más bien de tipo Psico-Espiritual, no material. Este es entonces un tipo de energía
que procesamos.

Su hermoso cuerpecito de “carne y hueso” que formara su madrecita en el vientre durante las cuarenta
semanas de su gestación, es el vehículo que le otorga a ese niño o niña, la belleza que se expresa a través de él…
Como sabemos, ésta puede percibirse de muchos modos, ya sea en su mirada, en sus gestos, como en la felicidad
y espontaneidad que irradia en muchas de sus acciones. Ahora bien, tal belleza íntima deviene indudablemente de
su interior, del Alma de esa criatura, o si prefieren, de su Esencia. Ese es otro tipo de energía...

Pero ¿cómo se ha gestado esa belleza indescriptible? ¿Cuál es la edad de gestación de esa Esencia que
tenemos ante nuestros ojos? ¿Será la misma que la de su cuerpo o será diferente?

Cada niño, nos demuestra con cada paso y con cada hazaña, evidentes capacidades concientivas o
cognoscitivas, de aprendizaje, etc., además de capacidades sensibles, amorosas, expresivas, perceptivas, etc.,
etc., que en modo alguno pudieron haberse elaborado como por arte de magia en su corta estadía en el vientre
materno. De igual modo sería demasiado simplista la formulita aquella de atribuirle todo a la genética, como si esta
fuere una especie de “saco sin fondo”, responsable de todo lo que no sabemos explicar o nos da pereza
investigar...

Tenemos que comprender que lo material no puede estar nunca por encima de lo espiritual, sino que por el
contrario, es siempre “la energía” quien viene a modelar a “la materia” y no a la inversa. En ese sentido podemos
considerar a “la genética” como una herramienta de la que se vale la Vida, y por supuesto la Ley, para que exista
correspondencia entre lo “generador” (la energía) y lo “receptor” (la materia), es decir para que cada cual reciba lo
que es afín con su naturaleza, lo que le corresponde.

Así, los “valores de conciencia”, y el “nivel espiritual” de una persona, son el resultado patente de una
larguísima evolución, de miles y hasta millones de años de lento y progresivo desarrollo en el seno de la bendita, a
través de sus distintos reinos, departamentos o sencillamente etapas de desarrollo que tiene, para llegar al fin al
momento extraordinario de poder tener la dicha de ingresar en un organismo humano.

Yo me pregunto: ¿porque insistimos en atribuirle a la conciencia, al alma, o la psiquis, como prefieran,


los mismos tiempos y parámetros de desarrollo que la materia física concreta, nuestro cuerpo, sabiendo que sus
naturalezas son tan radicalmente diferentes? ¿No será hora ya de revisar aquellos antiguos basamentos
materialistas que se realizaran sobre nuestra psicología, en épocas los racionalistas del siglo XVIII, XIX y sus
continuadores conductistas del siglo XX?

¡Reflexionemos! ¿Acaso se ha podido encontrar con un bisturí, un sentimiento, una emoción, o un deseo, o
el amor? ¡Noooo!, porque son de naturaleza energética, sutil, no material. Eso es obvio. De la misma forma, no
podemos pensar que ese “mundo interior” de cada uno de nosotros, en modo alguno pudo haberse desarrollado en
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tan solo nueve meses de gestación. Esa es nuestra opinión. Como siempre cada cuál es libre de pensar como
quiera.

Sin embargo no podemos dejar de afirmar que las singulares características que tiene nuestra Conciencia,
tienen que ser el resultado objetivo de muchísimos ayeres, como afirmaron siempre los sabios de la antigüedad.

Afortunadamente estamos en momentos de gran apertura en lo atañe a la búsqueda de respuestas y del


acceso a la información. Por doquier aparecen escritores, pensadores, artistas y por que no filósofos, realizando
planteos verdaderamente revolucionarios, invitándonos una y otra vez a avanzar en el recorrido de nuestro
desarrollo personal, espiritual y en la búsqueda de la verdad.

Eso se debe como dijimos al ritmo vibratorio del comienzo de la Nueva Era, que empezó hace ya algunas
décadas y que promete ser ¡y de que manera! tremendamente revolucionaria y profundamente significativa para la
definición del rumbo que cada uno de nosotros tomaremos.

¡Estamos en momentos decisivos! Nuestra actual existencia marcará el punto neurálgico en el cual
definimos y nos jugamos nada más ni nada menos que el destino espiritual de nuestra Alma por muchísimo tiempo,
ya que si bien el planeta ha entrado bajo el cielo de la Nueva Era, no así la humanidad. El ingreso a la Nueva Era
de Acuario no puede procesarse jamás en forma ni masiva, ni mecánica, sino tan solo en forma conciente, libre y
voluntaria, a través de los propios méritos y de nuestra capacidad de transformar nuestra manera de pensar, sentir
y actuar…

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Capítulo 8

“Una errónea concepción sobre vida eterna”

De la mano de la segunda de todas estas posturas, encontramos otra que si bien nos brinda una
esperanza sobre “algo más”, lo hace sin embargo de un modo muy dogmático y equivocado, que termina también
por esclavizan, estancar, o desviar a quienes todavía conservan una visión espiritual sobre la vida.

Nos queremos referir en principio a la cuestión de la salvación y de la vida eterna. Esta concepción
participa también en algún grado del “imaginario popular”, no ya entre los hombres de ciencia sino entre los
“religiosos”, o mejor dijéramos entre los “creyentes” o “fieles” a determinadas “creencias religiosas”

Hay quienes creen ya ser “salvos” por el mero hecho de pertenecer a tal o cual fracción de la iglesia, pero
son mucho más abundantes los casos de personas, muy bien intencionadas, que creen o viven de manera tal como
si ya se hubieran ganado el “cielo ”, por las buenas y piadosas obras que creen haber hecho, o en el peor de los
casos, porque “Dios”, en su suprema e infinita bondad y misericordia (la cual no dudamos), les perdonará al final
sus muy naturales debilidades y faltas, para a la hora de su muerte llevarlos a vivir para siempre a su lado... (lo cual
es ingenuo).

Si analizamos un poco esta postura y sin querer en modo alguno herir susceptibilidades, ya que todos nos
encontramos en mayor o menor medida influenciados o condicionados por algunas de estas posiciones, tendremos
que decir sin embargo que quienes esto esperan están, obviamente muy equivocados.

Por eso tenemos que decir que el trabajo por la conquista de Dios, del Dios Interior de cada uno, es por
demás arduo y difícil y debe lograrse en la misma Vida, no después… Este un trabajo de tipo interior, basado en
profundos cambios psicológicos y anímicos, cambios íntimos en el fondo mismo de la Conciencia, creados o
logrados a partir vivencias interiores y profundas, verdaderas comprensiones y “transmutaciones” de nuestra
Energía Creadora, todo lo cual ha sido explicado con lujos de detalles por los grandes guías de la humanidad que
hemos tenido, y demostrado en sí mismos.

Existe una gran confusión con respecto al significado palabrada la Religión y mucho más sobre el modo de
vivirla. Hay personas que creen ser religiosas aunque en realidad no lo son; Son “creyentes” y eso es todo. Existen
también personas que se quieren tanto a sí mismas que creen en realidad que van muy bien, tienen un excelente
concepto de sí mismas y su excesiva confianza, a la que llaman “fe”, les paraliza, y termina por impedirles cualquier
intento serio por cambiar y volverse verdaderamente espirituales, o bien les hace pensar que con lo ya echo es
suficiente.

Esos son aquellos que confían irresponsablemente y en demasía en la Fe y la causa oculta de tal actitud
es que por alguna razón, que en algunos será miedo, en otros comodidad, pereza, etc., no están dispuestas en
modo alguno a enfrentarse valerosamente a sí mismos y cambiar; no toman la vida como una oportunidad para
volverse diferentes, sino que esperan que Dios haga todo el trabajo.
No se toman entonces la molestia de meditar, ni buscan en verdad esa presencia espiritual en su interior,
en la que solo creen, ni tienen tampoco verdadero interés por conocerse y mucho menos por eliminar de sí mismos
sus defectos.

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Esos defectos son nuestros traumas, manías, rencores, miedos, resentimientos, revanchismos, iras,
codicias, falsas modestias, gulas, envidias, formas de pensar, formas de ser, etc., etc., etc., que todos cargamos
lamentablemente en nuestro interior, y que nos hacen la vida tan amarga…
Si así lo hiciéramos, estaríamos mucho más aptos para encontrar verdaderamente aquello divino que se encuentra
en el fondo de nosotros mismos.

Necesitamos lograr un cambio radical y es claro que esto implica un esfuerzo. Es más cómodo creer que
al morir iremos al cielo que esforzarnos de verdad por encontrarlo en nuestro propio corazón, aquí y ahora.

Como pueden apreciar, se trata nuevamente de otra forma de evasión de la propia responsabilidad, que
termina por obstaculizarnos lo que ciertamente anhelamos, ¡increíblemente!

Es lamentable pero conocemos de estos casos por toneladas. Casi todos terminan por lo general
absorbidos completamente por el sistema y sumergidos hasta las narices en la “sociedad de consumo”,
encontrándose con que al día de su muerte, nada real y serio han hecho por sí mismos, sino por el contrario, han
perdido miserablemente el tiempo ¡y lo peor: se han engañado a sí mismos torpemente...!

El resultado, es que aquel impulso que desde su parte interna les hacia sentir anhelos espirituales y de
transformación íntima, se ha ido apagando y hoy sólo persiste desvirtuado en alguna rutina de tipo religioso, como
la mera concurrencia a misa o algo por el estilo.

Ahora bien, resulta curioso como, si confrontamos las dos teorías, la materialista de Mr. Darwin y la
religiosa de la Iglesia de Roma, vemos como en ambas todo se nos da prácticamente en forma regalada, sin
demasiado esfuerzo.

A pesar de las distancias, comparten algunas características. Ambas tienen en común lo fascinantes y
sugestivas que resultan, y como nos brindan fáciles esperanzas de espléndidos futuros, la una por vía de la
“evolución permanente e infinita”, la otra por la creencia en una “realización espiritual” espléndida, después de la
muerte.

La promesa de la eternidad, en esta última, tiene su basamento sin embargo en una errónea interpretación
de aquel curioso conjunto de textos antiguos: “la Biblia”, en los que se alude a un tipo de vida celestial, superior,
espiritual, divinal, etc., y en la necesidad de creer, etc. ¡Pero no quiere decir esto que para conseguirlo, solo baste
con esto!

En ningún lugar de ese libro se afirma que todas las personas, ni aún la mayoría, alcanzarían tal extrema
gracia, sino por el contrario, en él se lee claramente lo siguiente: “Angosta es la puerta y estrecho el camino que
conduce hacia la luz y muy pocos son los que lo hallan”...
¿Entonces? ¿En dónde quedan todos los facilismos?

Debemos esforzarnos verdaderamente por encontrar el Camino. Debemos dejar de ser superficiales y no
conformarnos solamente con creer. Debemos indagar, inquirir, estudiar, convertirnos en investigadores de sí
mismos y de la vida; en aquellos “enamorados de la verdad” y pedirle al cielo que nos permita encontrar el camino
cierto, el que nos conduce hacia el misterio extraordinario del Ser, el que nos permita ser partícipes activos de
nuestra propia auto-transformación íntima, de nuestro propio Re-ligare...

Esto lamentablemente no se lo plantean, ni lo quieren las grandes mayorías, sino más bien apenas unos
pocos…

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Esto nos recuerda aquella otra frase que pronunciara Jesús el Cristo hace dos mil años: “De cada mil que
me buscan, uno me encuentra; de cada mil que me encuentra, uno me sigue; de cada mil que me siguen, uno es
mío”

¡Es urgente y necesario liberarnos de tantos dogmas y buscar decididamente la verdad, porque solamente
ella, “La Verdad”, nos hará libres...!

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Capítulo 9

“El concepto más común de reencarnación”

Las culturas orientales, como veremos, tampoco están exentas de dogmas y de errores interpretativos.

Resultará curioso e increíble que el mismo dogma de la “evolución constante” que tanto daño provocara
entre los occidentales también se presentara entre los pueblos orientales, trayendo como es lógico importantísimas
consecuencias, desde luego negativas.

Es común en la India, entre los muchos aficionados al Yoga y la filosofía de aquel país, que al manejarse la
teoría de la “reencarnación” se lo haga dando por supuesto que ésta se sucediera siempre en forma continua,
ascendente y prácticamente, hacía las mismísimas cumbres de la “Liberación Final”...

Los estudiantes y algunos instructores de muchísimas instituciones muy respetables, suelen caer a
menudo en ese gravísimo error: el de atribuirle a la ley del Eterno Retorno, o “reencarnación” como la conocemos,
características y propiedades que en modo alguno coinciden con la realidad y que falsean o deterioran gravemente
diríamos, el espíritu mismo de la filosofía profunda de aquel país.

Es que “dogma evolutivo” mediante, muchos orientalistas están convencidos de un “continuo ir y venir”,
“nacer y renacer”, que culminaría algún día en la “realización ”, y como más adelante veremos esto es totalmente
falso, pues jamás una ley mecánica como esta podría conducir a nadie hacia la experimentación de la auténtica
Libertad, que supone la Autorrealización, sería obviamente un contrasentido, un absurdo.

La Libertad en su sentido profundo, debemos considerarla como una realidad de la Conciencia ya


emancipada de cualquier tipo de condicionamiento egoico, y esta jamás podrá desarrollarse a sí misma mediante
una “mecánica”, es decir solamente como fruto de un trabajo conciente sobre sí mismos y una firme determinación
de salir adelante cueste lo que cueste.

Por tal razón, el desarrollo conscientivo real, progresivo, interior, exige siempre del aspirante una firme
disciplina y a la vez, una flexible y elástica comprensión para evaluar en la difíciles circunstancias, las faltas
cometidas por los demás con generosidad, (sin perder por ello la objetividad y caer en la displicencia), y sobre
nosotros autoexigencia, que nos posibilita conocernos de verdad profundamente, hondamente, en cada
circunstancia más o menos difícil de la Vida.

Todo esto además, deberá enmarcarse dentro de un conjunto de nuevos conocimientos y comprensiones
sobre la vida, que nos permitan descubrir nuestra realidad, y a la vez que nos lleve desarrollar en nosotros mismos
el más profundo amor por todo ser viviente…

Pero existe mucha confusión en torno a las filosofías orientales, muchas desviaciones sobre el sentido de
las enseñanzas dadas en otros tiempos por los maestros hindúes o chinos, etc., etc. Hay entre éstos algunos casos
insólitos, de personas que llegan a pensar inclusive (horóscopo chino mediante) ¡que se hallan ya en la última de
sus reencarnaciones y que se los espera la trascendencia definitiva hacia el nirvana, hacia el más allá…! ¡Qué
absurdos, que enfermizas suposiciones!

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No queremos comprender (y sobre esto hablaremos más adelante en detalle), que la “ley de la Evolución”
tiene un límite preciso, más allá del cual comienza otra ley muy distinta, pero complementaria: la “ley de Involución”,
y que ninguna de estas dos podría conducirnos jamás a ningún tipo de trascendencia, ya que liberación se basa
leyes completamente diferentes, las que más adelante estudiaremos.

Por esto decimos que confiarnos en la mera evolución como medio para alcanzar la “libertad interior” y “la
realización íntima” es caer en un autoengaño. La Ley de evolución solo puede actuar hasta cierto punto, después
tiene que empezar a actuar la Conciencia y por ende la aceptación de la propia responsabilidad y del trabajo sobre
nuestra Vida.

La creencia en una eterna reencarnación siempre ascendente ¡Es una fantasía!, pero hay millones de
personas ilusionados en ella…

Sin embargo, debemos decir que en el mundo nada se origina porque sí… Existe en oriente una
enseñanza muy interesante que se conoce con el nombre de “La Rueda del Samsara”, el cual es uno de los
basamentos fundamentales de la doctrina de la “trasmigración de las almas” enseñada por el gran avatara Krishna.

Esta interesante “visión de la vida”, que en la tercera parte de este trabajo compartiremos con ustedes in
extenso, es compartida también por el llamado “esoterismo crístico” es decir, el estudio esotérico del cristianismo, y
también por todos los grandes sabios y filósofos de la antigüedad, como Pitágoras, Platón, Paracelso, Hermes
Trismegisto, Buda, Moisés, Mahoma, etc.

Se dice también que esta rueda, La Rueda del Samsara, gira eternamente, por eso algunos estudiantes y
feligreses han entendido erróneamente que se trataba de “La Rueda de las encarnaciones”, cuando en realidad
alegoriza a “La Rueda de la Evolución- Involución” que gira eternamente en “La Creación”...

Sin embargo el Budismo ortodoxo pregona en forma enfática que el ser humano debe intentar escapar de
esta rueda mecánica del Samsara, o “rueda del dolor”, y que esto es perfectamente posible si aprendemos a
transitar por el “Camino del Medio”, un camino misterioso que en realidad se haya dentro de cada uno de nosotros,
aquí y ahora...

Mediante la aplicación práctica del conocimiento y una firme disciplina interna podemos, si lo queremos,
desligarnos progresivamente de todos los “sistemas psicológicos” que nos mantienen ligados a sus efectos y
causas y así aprender a transitar por el “Noble Óctuple Sendero”, testamento milenario de la sabiduría oculta...

Pero sobre esto hablaremos mas adelante. Sol digamos por ahora que para transitar con éxito este camino

se necesita ser muy prudentes, e investigar a fondo las cosas para evitar caer en este tipo de graves
errores que nos pueden llevar al fracaso.

No hay que ser ni muy crédulo ni completamente escéptico. ¡Ir por el camino del medio! Ya que al crédulo
es muy fácil engañarlo, mientras que el incrédulo tiende a perder por su propio escepticismo, preciosas
oportunidades para encaminarse en el sendero y por lo tanto, se limita lamentablemente, impidiéndose a sí mismo
la oportunidad de conocer y de vivir en profundidad su propia “realidad espiritual”, todo esto debido a su obcecación
y su “culto a la negación” de tipo reaccionario, con orígenes en el racionalismo europeo del siglo XVIII.

Nuestra vida, como nos esforzamos en dejar en evidencia, se apoya en mayor o menor medida en algunas
bases que están equivocadas, las cuales nos condicionan y estancan, constituyéndose por así decirlo, los grilletes

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invisibles que nos mantienen atados al sin sentido y peor aún: ¡Que mantienen encarcelada nuestra Alma, y
mutilado nuestro Espíritu!, incapaces ya de remontarnos a las esferas más altas del Saber y mucho menos del Ser,
asunto éste que parece, a pesar de Shakespeare, definitivamente olvidado...

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Capítulo 10

“El dogma tridimensional”

Continuando con el recuento de “teorías o dogmas paralizantes”, que como dijimos nos mantienen
socialmente sumergidos, encarcelados en la ignorancia y condenados al error, vamos a abordar someramente este
tema que se relaciona íntimamente con aquellos cimientos en los que se sustenta nuestra civilización. Nos estamos
refiriendo al “dogma tridimensional de Euclides”, soporte de la física contemporánea.

Aceptar que existe un mundo de tres dimensiones es algo incontrovertible, cualquiera lo puede comprobar,
pero asegurar eso sí, que es lo único y que no existe nada más, eso si, es algo preocupante.

Nosotros vemos que aquel slogan del “sólo creo en lo que veo”, en el cual muchos pseudo-sapientes
extemporáneos se continúan apoyando para descalificar la el esoterismo y los conocimientos espirituales es
manifiestamente primitivo, medieval, absurdo, lo cual ya está absolutamente demostrado con tantos inventos
recientes y n tanto que manejan energías “invisibles” como la radio, televisión, controles remotos, celulares etc.,
etc., etc.

Sin ir tan lejos, tomemos por ejemplo los sentimientos: el amor, el dolor, la alegría o la pena, estados
inasibles, pero tremendamente reales dentro de nosotros mismos...

Son invisibles porque la frecuencia o velocidad de vibración de sus ondas, es decir su “frecuencia
vibratoria”, se encuentra más allá de las capacidades de captación de nuestra vista, es decir fuera del espectro de
ondas que pueden ser captadas por nosotros como visibles. ¡Pero el hecho de que no las podamos ver, no nos
hace en modo alguno desechar su existencia! ¿Verdad? Bueno, con la vida espiritual pasa lo mismo.

La vida nos demuestra a cada rato, que el ámbito de lo “existente” va mucho más allá del ámbito de lo
“capturable” con nuestros sentidos físicos, razón más que suficiente como para que nos dignemos a admitir que el
Universo y por ende la naturaleza misma de la Vida, pueda ser (y de hecho lo es) mucho más profunda y amplia
que lo que suponemos. Negarlo sería absurdo.

Además, hace ya bastante tiempo la “cámara Kirlian” logró fotografiar imágenes del aura humana, así que seguir
manteniendo una visión semejante es fuera de toda duda, un síntoma claro de estancamiento intelectual,
obviamente.

Nos debemos abocar entonces, a aceptación de que es por lo menos muy factible que la “realidad” sea de
hecho mucho más compleja de lo que habitualmente manejamos. Por eso, debemos abrirnos a una manera mucho
más amplia y profunda de entender la misma existencia.

El interesantísimo fenómeno de las “Dimensiones Superiores e Inferiores del Espacio”, tema que
abordamos de manera amplia en nuestro libro “Los misterios del Árbol de la Vida”, es por sí solo más que ilustrativo
de como es que se procesan los distintos tipos y subtipos de energías en el espacio, la naturaleza, y por ende
también en nosotros mismos, y viene
siendo incorporado como “tema de estudio” e inclusive materia de Postgrado en algunas universidades y
otros ámbitos académicos lo cuál constituye ciertamente un importante avance.

Comprender que existen distintas “Dimensiones” en la naturaleza, y que nosotros mismos somos participes
de las mismas, es algo que naturalmente resulta muy interesante. En ese sentido, nuestra física se aproxima desde
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luego y necesariamente a una gran revolución, similar a la que provocaron las investigaciones de Einstein a
mediados del siglo pasado, la cual habrá de provocar también en nuestra mentalidad, una tremenda revolución
permitiéndonos comprender y la Vida en el Universo desde una perspectiva tan amplia, que nos acercaremos
significativamente a entender y visualizar el proceso de desarrollo de la conciencia y el Religare, de un modo
completamente diferente ...

Ese será el día en que todas aquellas teorías evolucionistas y mecanicistas del este y del oeste del mundo,
aparecerán ante nuestra propia vivencia y comprensión como un juego de niños, algo completamente insignificante,
intrascendente, y cuando comenzaremos a entender de verdad que nos encontramos apenas en los albores de la
“Ciencia Cósmica”, albores que se hayan estrechamente vinculados a nuestro lamentablemente pobre desarrollo
espiritual…

Entonces, exclamaremos con ecos Newtonianos: ¡Eureka! ¡Ahora si empiezo a comprender la Vida en el
Universo y la manera como estamos constituidos! ¡Ahora se han integrado perfectamente Ciencia y Religión! ¡Ahora
voy comprendiendo el verdadero mensaje de los grandes Maestros! ¡Ahora comprendo realmente que Existe una
sola religión, de tipo cósmico-espiritual”, cuya meta es elevarnos a todos a las alturas inefables de la Legítima
“Autorrealización Intima” ¡Y un solo Camino! basado en la propia Autotransformación y en el Despertar de la
Conciencia...!

Ese día, nuestra Conciencia estará en condiciones de comprender y de asimilar muchísimas enseñanzas,
exquisitamente sabias y profundas, que los grandes filósofos y sabios de la antigüedad nos han legado y de la cual
aún no nos habíamos percatado...

Ese día podremos vislumbrar la increíble vastedad del universo y la existencia de un más allá se hará
completamente lógico y verificable para nosotros, una tremenda realidad, ¡y lo más importante!: ¡Ese día podremos
al fin descubrir cual es el papel que jugamos nosotros los Seres Humanos aquí en la Tierra y en el acontecer
universal y el camino por el que necesitamos enrumbarnos en forma más que urgente!

Cuando esto suceda, conoceremos que existe “La Ciencia Pura del Espíritu”, y comprenderemos las
razones por las cuales “el camino que conduce a la luz, es muy estrecho y difícil de hallar”, asunto que constituye
en definitiva, el eje central de esta obra.

Estas son cosas que como humanidad todavía estamos por aprender.
La humanidad necesita en forma más que urgente, redescubrir esos “tesoros olvidados” de la sabiduría
antigua, tesoros que en el trajín de la historia hemos perdido, los cuales nos podrán devolver el real sentido de
nuestra propia vida...

Por eso necesitamos sumarnos a la gran campaña que a nivel mundial se está realizando en estos
momentos en aras de un Despertar de la conciencia y del triunfo del Amor, lo que no es diferente al
redescubrimiento de nuestra propia y verdadera “identidad humana” y a la comprensión del “trabajo interior” que
cada uno debemos realizar, para que en nosotros florezcan los auténticos “valores éticos del espíritu”, y lograr de
ese modo la integración con nuestro Ser Interno , el Maestro Íntimo de cada uno de nos.

¡Que viva el Amor, que viva la Verdad, y que viva la Sabiduría eterna de los Cielos en la Tierra...!

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Capítulo 11
“La Paz Interior, un bien en desuso”

Sin apartarnos demasiado del tema que nos ocupa, destinaremos también algunas páginas al estudio de
una realidad que nos demuestra ampliamente que cuando el Ser Humano perdió el contacto con la antigua
“religión-sabiduría”, que conociera en otras épocas, cayó y seguirá cayendo en las más absurdas situaciones,
producto de no tener la menor idea de que hacer con su propia existencia, con su propia Vida.

Lo que dice la Sociología

Dicen los sociólogos, que nuestras sociedades se están adolecentizando. Explican, que los límites de
aquella singular etapa de la vida, se han extendido tanto hacia abajo como hacia arriba, ¡y se continúan
extendiendo hasta edades cada vez mas avanzadas, o más precoces...! Ya no es tan sencillo precisar dónde
terminan la adolescencia y la juventud, o dónde comienza ahora la madurez, ni si existe tal, como tampoco es tan
sencillo fijar los limites de la niñez...

¿Cuál será la razón de este fenómeno que viene percibiendo la sociología? ¿Por que será que dicen que
nuestras sociedades se están adolecentizando cada vez más? ¿Cuál es la razón para esta adolecentización?

Aún a riesgo de parecer demasiado simplistas, diremos francamente que éste es el resultado patético de la
“falta de objetivos interiores” en los que ha caído la mayor parte de la humanidad, lo cual acusa un proceso
francamente involutivo y decadente de nuestra sociedad, como hemos dicho.

Pero vamos a completar un poco más nuestra opinión. Según nuestro entender, no se trata en verdad
solamente de una mera “adolecentización”, vista como algo accidental en el proceso de desarrollo de las
comunidades sociales, sino más bien y lo que es peor, se trata de una continua degradación progresiva y alarmante
de todos los “valores éticos fundamentales del Ser Humano” y por ende de una degradación, una corrupción de su
misma Conciencia.

Ya dijimos, que la causa más inmediata de este fenómeno, se encuentra para nosotros en la muy estrecha
visión y concepto que sobre nosotros mismos y sobre la vida nos hemos formado, una visión que empequeñece
nuestros horizontes y nuestro mundo a tal grado que lo único que pasa a ser importante es lo inmediato, quitándole
de este modo todo valor a todo lo que tenga que ver con metas, o haciendo que estas metas sean de naturaleza
exclusivamente material, económica o la que es peor, absolutamente egoicas, como la fama, el prestigio, el dinero,
el placer, etc., etc., etc. ...

Dentro de este encuadre, el proceso de “adolecentización” se presenta precisamente justamente como un


escape, un facilismo que nos demuestra que los modelos de desarrollo social y personal que hemos construido a
partir de falsos y equivocados dogmas ¡NO SIRVEN!, que necesitamos modelos nuevos, que nos devuelvan en
verdad aquella sana y natural alegría de vivir...
.
Veamos algunos pocos ejemplos, que nos servirán para ilustrar el asunto:

La adolecentización

Es por demás visible el terrible estado de ansiedad y desasosiego en que vive hoy por hoy el conjunto de
nuestro conglomerado social, principalmente en lo que se refiere a las ciudades, metrópolis y demás asentamientos
urbanos, los cuales se han extendido y lo continúan haciendo como un verdadero tumor maligno que se extiende
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por todo el cuerpo de nuestra querida Madre Tierra, haciéndonos verdaderamente muy difícil que lleguemos a
encontrar en ellas un momento de paz…

Es curioso como en la medida en que en otros órdenes avanza la sociedad, por otro lado nadie se interese
ya en realizar visitas periódicas al campo, o a parques al menos, en dónde poder permanecer algunos minutos en
silencio y así reencontrarse, no solo con la naturaleza sino lo que es mejor, consigo mismos…

Pero lo que resulta más llamativo es que la mayoría de los millones de personas que de ese modo viven,
emplean por lo general el escaso tiempo que les queda, en pasatiempos, hobbies, diversiones y juegos cada vez
más estruendosos y más cercanos a la vez al vicio y a la adicción que a la sana recreación y esparcimiento
(adolecentización mediante).

Entre ellos, vemos a muchos jóvenes (y también adultos) que se vuelven “hinchas a muerte” de algún club
y concurren a las canchas para gritar, cantar, distraerse, descargarse, etc. y nada malo tendría esto si no fuese que
conjuntamente, comienzan estas actividades a ocupar un puesto demasiado importante dentro de nuestra vida, lo
que demuestra de cierta manera un forma de evasión, de escape, de sustitución, etc.

No queremos decir que distraerse este mal, siempre y cuando no se transforme de verdad en un vicio.
Debemos diferenciar entre las actividades primarias o centrales en la vida, como conocerse a sí mismo, aprender,
progresar, de las secundarias, distracciones, juegos, esparcimientos. Si estos últimos pasan a ocupar e nuestra
vida la posición de los primeros, ¡o si no existen los primeros!, como ocurre generalmente, esto indica una evidente
pérdida de madurez, una “adolecentización”, como dice la sociología
.

El consumismo.

Es apenas lógico que si, como ha ocurrido, nos quitan de nuestra vista las metas profundas de la vida, en
sustitución pasen a ocupar este sitio aspectos más superficiales y secundarios, como por ejemplo la adquisición de
“cosas”, es decir bienes de toda clase, las famosas “novedades”, la cuestión del vestido, la forma de nuestro
cuerpo, etc., etc., etc.

Además, las promesas de confort y bienestar que la propaganda televisiva nos promete (y que en general
todo el sistema promueve), suele hechizarnos a tal grado que comenzamos, sin advertirlo, a volvernos
progresivamente más y más adictos a las compras, porque intentamos llenar ese vacío que sentimos con objetos y
artículos de toda clase…

La consigna es tener, adquirir, comprar y siempre ofrece el mercado para nosotros, nuevos modelos,
mejores prestaciones, mejores performances, mejores diseños, etc. ... ¡Espejitos de colores! y es claro que su
existencia misma confirma que lo consiguen...

Las drogas

Tenemos a la vista también, como prueba de la necesidad terrible de evadirnos, el fenómeno de la


drogadicción, fenómeno que tiene la habilidad de disfrazarse también con los ropajes de la alegría y de la libertad,
para sumir más tarde a sus víctimas en la más completa desesperación, ansiedad y miseria, degradando la mente
en tiempo record, y convirtiéndonos en tristes despojos que luego la sociedad condena…

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Todos conocemos como ha progresado el consumo de todo tipo de drogas entre la juventud y como este
flagelo de la humanidad se las arregla siempre para aparecer como algo inocente y hasta divertido. ¡Hasta se ha
transformado para muchos en una especie de religión! ¡Y que difícil que es hacerles ver su dependencia! ¡No
quieren darse cuenta de su esclavitud! Ellos dicen: ¡Soy libre, fumo cuando quiero!, por ejemplo, pero la verdad es
que si alguien prende un cigarrillo de marihuana, “un porro”, para hablar en el idioma real, a su lado ¡Siempre
fuman! ¿Entonces?

Seamos sinceros, la marihuana sí crea adicción, y lo que es peor, estimula nuestra naturaleza inferior, no
la superior como muchos suelen creer… La marihuana instintiviza, animaliza, y consume lastimosamente todas
nuestras energías psíquicas, con las cuales podemos fabricar nuestra Alma, tema que iremos abordando también
en el transcurso de la presente obra. Además para colmo de males, la marihuana daña y lastima a veces de
manera irreversible la delicada trama energética de nuestro Cuerpo Mental, cosa que se desconoce, provocando
daños inimaginables de orden hasta psiquiátrico.

Pero el mayor flagelo lo está causando en los países sudamericanos el consumo de “Pasta base”. Esta
sustancia sumamente adictiva enferma y mata en tiempo record, y su consumo y por ende los casos de muerte por
su causa, ha avanzado también en tiempo record en los últimos años.

Volvemos a repetir, esto se debe en gran parte, al escaso atractivo con que suele presentarse ante
nosotros en estas condiciones el proceso del existir, sobre todo a las generaciones más jóvenes, producto de la
carencia notoria y evidente de lógica y armonía en la vida que llevamos.

La búsqueda de impactos

Por otro lado y continuando con el tema, se están poniendo de moda también los deportistas extremos,
viva muestra evidente de la “búsqueda de impactos”.

¡No estamos contra las diversiones, y el deporte! ¡Somos defensores entusiastas de la alegría!, pero
sabemos que cualquier exceso siempre es negativo y que solo el equilibrio y la ecuanimidad son saludables.

Es tal la insensibilización y el deterioro en la capacidad de disfrutar de las cosas simples y sencillas de la


vida, que necesitamos algo más que nos shockée, que nos haga sentir que estamos vivos, o que nos haga
olvidarnos del mundo por algún rato...

Entonces buscamos los impactos y los impactos tienen el problema de que sólo son efectivos unas
cuántas veces al principio, pero después “pierden la gracia”...

¿Entonces? ¿Solución? Buscamos otros más fuertes, y así nos vamos alienando sin darnos cuenta, y
perdiendo por completo nuestra sensibilidad, nuestra paz, nuestra capacidad de disfrutar... Ya no estamos
tranquilos, ni podemos disfrutar con tranquilidad de las delicias de nuestro mundo interior (las cuales
desconocemos), como tampoco sabemos disfrutar realmente del interior de las demás personas que nos rodean, ni
de las maravillas de la naturaleza, etc.

¡Esto tiene que cambiar! ¡Vivimos completamente “hacia afuera”, estereotipados y uniformizados, y esto es
triste y lamentable! Así solo servimos para alimentar el sistema… ¡“Un ladrillo más en la pared”!
¿Pero qué nos sucede?

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Como dijimos, la dinámica social nos agota y buscamos evasivas y compensaciones que nos brinden la
tan ansiada satisfacción, ¡pero lo hacemos en forma precipitada y equívoca, y muchas veces lo que logramos es
meternos literalmente en un problema aún peor!

¡Estamos dormidos…!
Pero hay quien no duerme…; mientras tanto, la industria del impacto crea todos los días para nosotros más
y mejores “juguetes” con la única finalidad de vender y enriquecerse, pero que terminan por consumir tristemente el
resto de nuestras ya menguadas energías vitales ¡y lo que es peor!, ¡Terminan por dormirnos más y más nuestra
conciencia! aplacándonos y haciéndonos olvidar nuestros mejores anhelos interiores.

Así los sistemas terminan por absorber también a los pocos que aún tienen alguna posibilidad de
escaparse de esta suerte de maquinaria centrípeta, que a todos atrapa, que a todos controla, que a todos
envuelve...

Es que es verdaderamente muy difícil poder mantenerse al margen de esta vorágine del consumo, de esta
vorágine de la diversión y de esta desidia que cada día se extiende más y más, ¡y que ya es global, y cada vez más
intensa! ¡Y cada día más y más perversa...!

¡Lo decimos con franqueza, porque conocemos por experiencia propia todo esto! En modo alguno
pretendemos situarnos de supertrascendidos, ni de sabios. Simplemente nos tomamos la libertad de analizar y de
emitir nuestra opinión, compartiéndolo de esta manera con ustedes.

Tenemos que comprender que para liberarnos de toda esta mecánica, se necesita que nuestra “fuerza
interior” se enfoque decididamente hacia conocer y comprender lo que significa verdaderamente nuestra relación
con los sistemas en que vivimos y la manera en como vamos perdiendo miserablemente nuestra vida al servicio de
ellos, sin que ninguna verdadera satisfacción perdurable nos traigan....

La Vida en estas condiciones ya nada tiene que ver con los propósitos originales que la misma tiene y
mucho menos con los “Eternos Valores del Espíritu”, ¡Y muchísimo menos aún con el Camino Oculto…, olvidado…,
aquel camino que nos conduce hacia nuestro Ser, el Camino de la conquista del Alma y de la Belleza Interior...!

Todo esto, pensamos, merece ser reflexionado y comprendido serenamente.

La televisión

Abordaremos aquí también uno de los temas que más preocupa a quienes tienen en sus manos la
inmensa responsabilidad de guiar a la humanidad y en especial a las nuevas generaciones hacia la Nueva Era y es
el tema de la televisión, instrumento maravilloso que bien utilizado podría sernos de gran utilidad, más
lamentablemente hoy en día bajo el control casi exclusivo de los intereses mercantiles del mundo de los negocios.

Siendo tan amplio el tema, nos concretaremos solamente al tema de la violencia y de la niñez, y
demostraremos como la televisión conspira realmente contra la paz, el amor, la integración de la familia ¡y la
sensatez!, entre otras cosas.

Cualquiera puede darse perfecta cuenta de que la violencia en nuestras sociedades va en aumento.
Aparecen por doquier más conflictos y se ven hoy en día “cosas de locos”. Los “atentados” son cada día más

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frecuentes ¡y por todo el planeta! Por todos lados se escucha hablar de guerras y rumores de guerra, de asesinatos,
de masacres, etc., etc., etc.

Es claro que este es un problema mundial que tiene muchísimos aspectos, algunos de los cuales
abordamos someramente en este libro. Pero es indudable que solo plateándonos con seriedad el tema es como
podemos buscar un paliativo y desarrollar alguna campaña que nos posibilite atenuar un poco sus efectos, y por
que no sus causas.

Es evidente para empezar, la progresiva pérdida del valor y del respeto a la vida que se viene instalando a
pasos agigantados en nuestras sociedades. Sin embargo queremos advertir que esa violencia tan horrenda de la
que nos enteramos a menudo en los informativos y que a todos afecta, está siendo favorecida y hasta cultivada y
presten atención todos los días ¡en nuestros propios hogares!, ¡Y en nosotros mismos! y lo que es más triste ¡En
nuestros propios niños!, y nosotros los adultos, somos los responsables de que esto ocurra.

Esto sucede estimado lector con las aparentemente inofensivas películas, series y novelas que todos los
días se miran o miramos en nuestras casas por la TV.

A través de esas películas, se cultivan indudablemente en nuestras mentes, y sobre todo en las de los más
pequeños, todo tipo de violencias, abusos, promiscuidad, adulterios, odios, crímenes, insultos, bajezas, maldades,
miserias, odios, crímenes, etc., etc.,etc. Y nosotros lo permitimos...

Sucede que en esas simples series, películas, novelas, etc., se nos irradian e inoculan directamente hacia
nuestra psiquis, toda una larga serie interminable de antivalores, que desde luego penetran indiscutiblemente en
nuestro interior ¡y en el de nuestros niños!, dañando sus mentecitas y dañándonos también a nosotros mismos
obviamente.

¿Cómo es que esto se sucede? Les voy a contestar con otra pregunta: ¿Alguna vez te has preguntado que
es lo que pasa con todas estas escenas, imágenes, palabras, gritos, insultos, etc., que vemos a diario por
televisión? ¿Se las lleva el viento?

Todas esas imágenes entran a nuestra Psiquis como “impresiones”, y van quedando depositadas en los
diferentes centros psíquicos que la conforman, alterando totalmente sus funcionalismos, y mal-educando o
mal-tratando dichos centros.

El Ser Humano posee varios “centros de actividad psíquica”, como es sabido, pero no hemos comprendido
mayormente que tales centros necesitan naturalmente de un sano alimento, sino enferman o mal-funcionan, eso es
obvio.

Comencemos con el “Centro Intelectual”. Este centro se alimenta con las serenas reflexiones y profundos
análisis sobre los temas de interés en nuestra vida, desde luego con la meditación, pero también con buenas
lecturas y con el estudio conciente, no memorístico de cualquier materia, cultivando siempre nuestra propia
capacidad de entender, aprendiendo a Pensar...

Pero no debemos olvidar que todos los pensamientos que por algún medio llegan a nosotros, ya sea desde
la radio, un periódico, o la bendita TV., por ejemplo también constituyen un alimento, desde luego de muy baja
calidad la mayoría de las veces, incapaces de llevarnos a reflexiones profundas que nos ayuden a su vez en el
“despertar”, ni mucho memos…

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La mayor parte de las veces más bien sirven para “dormirnos” cada vez más nuestra conciencia ¡y lo que
es peor, para alimentar aspectos de nuestra naturaleza inferior, el ego y la personalidad!, nada más…

¡Si al menos reflexionáramos un poco en lo que vemos…! Pero no:


por lo general nos limitamos a asimilar semi-hipnotizados cada una de las escenas de la película y en el
mejor de los casos realizar algunos comentarios sobre algún aspecto en particular, ¡pero nada más!

¿Resultado? Van quedando depositadas y grabadas en nuestro Centro Intelectual, y en los demás centros
todas esas formas de comportamiento, valores, hábitos, instintos, etc., que nos trans-emiten las famosas películas
o lo que sea que estemos mirando, como un cultivo silencioso...

¡Entendamos! ¡Pasan a formar parte también de nosotros mismos, de nuestros deseos, de nuestros
pensamientos, de nuestras emociones, de nuestros instintos, etc., etc., etc.

Citamos para el ejemplo el caso del Centro Intelectual, pero ¡Ni que hablar del Centro Emocional!

Este se alimenta como es obvio de emociones, y por ende de “estados interiores”, los cuales suelen ser a
veces todavía mas difíciles de localizar y de apreciar en nosotros que los mismos pensamientos...

¿Y cuales son los estados interiores que llegan a nosotros al mirar TV? ¿Qué tipos de emociones nos
trans-emiten los actores, con las cuales gozamos identificándonos al mirarlas?

La mayor parte negativas... ¡Es más! Parecerá curioso pero cuanto más negativas y extremas sean, ¡más
logran captar nuestra atención!

Pero vayamos al grano. ¿Alguna vez te has preguntado como sería nuestra vida si jamás hubiésemos
visto, ni nadie hubiera visto jamás un crimen en la televisión? Difícil de conjeturarlo, ¿verdad? Pero analicémoslo
mediante una analogía:

Se sabe por ejemplo que en un hogar donde reina el respeto, el amor, la dulzura, la ponderación, el cariño,
etc., difícilmente pueda estarse gestando un futuro criminal, ya que como sabemos, el ejemplo es siempre la mejor
escuela para la formación del carácter. La buena formación, decimos siempre los educadores, es la mejor defensa
y el mejor antídoto para contrarrestar los embates negativos o nocivos que se nos suelen presentar después en la
vida, y de resolverlos con mayor visión y sensatez.

Del mismo modo, el número de asesinatos, crímenes y problemas de toda especie sería muchísimo menor
si la televisión no los hubiera promovido. Tan simple como eso.

Ella no solo los promueve, ¡los incentiva! ¿Sabes por que? Porque los muestra y al mostrarlos los está
enseñando, los está cultivando, en cada uno de nuestros “centros”, en cada uno de nuestros cerebros, en nuestro
interior, y sobre todo ¡En los frágiles y desprotegidos Centros Internos de las mentes abiertas e inocentes de
nuestros niños!

Lo que realmente sucede es que estas “impresiones”, al depositarse sin mayores trámites en los diferentes
Centros de nuestra Psiquis, crean o alimentan los diversos “elementos psicológicos”o “agregados psíquicos”, que
lamentablemente cargamos en nuestro interior (de los cuales hablaremos profusamente más adelante), los cuales
son quienes precisamente se “identifican” y por lo tanto “apetecen” las diversas escenas de morbosidad y violencia
que aparecen en la pantalla.

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El problema pasa solamente por lo que miramos, sino ¡Cómo lo miramos! ¡La identificación y fascinación
total de nosotros mismos al mirar una película, una novela, un partido, etc., es tal que muchas veces hasta
repetimos los mismos movimientos que los actores o los jugadores van realizando!

Así, estos “elementos psicológicos”, “yoes”, “dis-valores”, “defectos”, etc., que todos tenemos, se
alimentan, crecen y se multiplican, dentro de nosotros mismos, alimentando con esto también, desgraciadamente,
la maldad y perversidad del mundo en el que vivimos...

Les propongo un ejercicio. Cuando accidentalmente pasemos por frente a un televisor, observemos
sutilmente a las personas que la están mirando e intentemos percibir el “estado” en que se encuentran.
Advertiremos entonces que el mismo es de “absoluta fascinación”, de “olvido de sí”. Se encuentran dormidos, como
hechizados por el programa, olvi8dados de los reales propósitos de la Vida y perdiendo el tiempo miserablemente.

Si logramos realizar correctamente el ejercicio, fácilmente podemos entonces colegir en que se ha


convertido la televisión por estos tiempos: ¡Un instrumento para dormirnos la conciencia y para envenenarnos
psicológicamente!

Además, la televisión es sumamente adictiva, una verdadera Droga en el sentido más completo de la
palabra. Hagámonos sino la siguiente pregunta:

¿Podría un drogadicto pasar una semana sin consumir la droga de la cual depende? Es claro que no.
¿Podríamos asimismo nosotros pasar una semana sin mirar ni un minuto de televisión? ¡Intentémoslo y veremos!

Entonces nos daremos cuenta ¡Hasta que punto este aparatito nos tiene sumidos en la más absoluta
dependencia! Como contrapartida, si lo logramos, veremos cuanto nos costó adaptarnos otra vez a vivir sin ella, y
cuan libres podemos ser ahora. Disfrutemos entonces de la enorme cantidad de tiempo libre que nos queda, el cual
podemos utilizarlo como mejor nos plazca.

Todo esto nos hace reflexionar que tenemos que ser muy críticos con aquello que miramos, muy selectivos
y sobre todo ¡más responsables!, de los “materiales” con los que nos vamos a alimentar internamente, ¡y
muchísimo más aún con lo que vamos a permitir que se introduzca en las “delicadas psicologías en formación” de
nuestros hijos!

Si no seleccionamos adecuadamente el Material Psíquico que “Importamos” directamente desde la TV, o


desde Internet, etc., será imposible que la Vida de nosotros y las de los que más queremos, se oriente
definitivamente hacia la felicidad verdadera, hacia el amor verdadero, hacia la paz verdadera, hacia la Luz...

Los avisos comerciales

Los avisos comerciales no están al margen de este proceso de “contaminación psicológica”, y nos
bombardean también a través de la pantalla, con sus muy naturales escenas de sutil y hasta atractiva seducción,
convirtiendo a hombres y mujeres en simples marionetas del mercado, que van a asociar, siguiendo el esquema
aquel de Pavlov y su “reflejo condicionado” la obtención del producto que se les impone, con la obtención del placer
y felicidad que dichas imágenes nos muestran.

Es claro que la herramienta fundamental para tales fines es y será siempre la “atracción sexual”, ya que
esta moviliza como ningún otro aspecto de nuestras vidas, el deseo en cada uno de nosotros. Con este ingrediente

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y previo estudio de mercadeo, el éxito está asegurado. Los “ingenieros de la dependencia” saben muy bien cuan
fácil son de manipular las masas humanas y esclaro que no tienen ningún escrúpulo en hacerlo.

La única manera de impedirlo es la reflexión, y desde luego que para reflexionar necesitamos serenidad.
No obstante se hace necesaria también la aplicación de técnicas como la auto-observación, que nos permitan
conocer y observar cual es nuestro comportamiento frente a un estímulo determinado y así descubrir nuestros
propios condicionamientos y dependencias y así libertarnos de cualquier forma de coacción sobre nuestras
decisiones.

Ultimas reflexiones

Estamos viviendo tiempos terribles, más como también las novedades, las economías, y los juguetes de la
tecnología aumentan en relación directa a nuestra desazón, terminamos confundidos, sin saber a ciencia cierta cual
es el norte hacia el cual nos dirigimos.

Solo siendo muy observadores, podemos descubrir detrás de todas las fantásticas luces de una sociedad
de consumo corrompida, la podredumbre, la angustia, el engaño... Entonces solo nos quedará un camino: ¡No
dejarnos engañar más por lo aparente y buscar lo Real…!

Lo Real solo lo podremos hallar dentro de nosotros, en nuestro propio Corazón...

¡Ojala que en el correr de este libro, puedas encontrar algunas claves y conocimientos que te ayuden en tu
“búsqueda de lo Real”, y te permita atisbar nuevos horizontes ¡e inclusive un Camino!, que te invite a recorrerlo, y
que te permita elevar tu Conciencia hacia una nueva Comprensión de la Vida, y hacia ese Despertar de la
Conciencia que el mundo necesita tener, y que nosotros debemos de esforzarnos por conseguir también en nuestro
interior, el cual se vuelve cada día más urgente, indispensable, inaplazable...

Ojalá también, y es nuestro deseo, podamos también trabajar juntos, y que en nuestro paso por la vida
podamos ayudar a mitigar un poco el dolor humano, sembrando una semilla de esperanza en los corazones de
aquellos con quienes nos toque compartir algún trecho de esta Vida, y una semilla de alegría en los corazones de
aquellos que con sinceridad buscan la verdad...

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Tercera parte

La sabiduría antigua...

Habiendo recorrido ya varios de los aspectos psico-sociales, que como oportunamente dijimos, nos
mantienen encarcelados en el “sin-sentido” , en una vida “sin-razón”, mecánica y absurda, vamos a abocarnos en
esta tercera parte de este trabajo, a recorrer los postulados que sustentan lo que llamaremos: “la sabiduría antigua”,
sabiduría milenaria que ha sido acuñada por todas las grandes culturas y civilizaciones y que, como veremos, no es
patrimonio exclusivo de ningún pueblo, religión, o latitud especial de nuestro planeta, sino por el contrario que lo es
de la humanidad entera y fundamento esencial de cada una de las formas religiosas que han surgido a lo largo y
ancho de nuestro planeta, la cual nos revela algunos de los grandes misterios de esta “realidad multidimensional”
en la cual vivimos, nos movemos, y tenemos nuestro Ser...

A toda esta sabiduría tan especial como esclarecedora acudiremos no solamente para demostrar la
falsedad de aquella serie de erróneos postulados que estudiábamos anteriormente, sino más bien y sobre todo,
para arrojar un poco de luz frente a los problemas esenciales que como Seres Humano debemos afrontar. Nos
referimos a las grandes preguntas y viejos enigmas que la razón de la existencia misma nos depara y que todavía
hoy nos queda por resolver.

Para este fin, comenzaremos por estudiar dos leyes hermanas, presentes en toda la “creación”, las cuales
en sí mismas son suficientes como para explicar más que satisfactoriamente toda esta amplia gama de fenómenos
a los que ni la ciencia “oficial”, ni la iglesia “literalista” han podido hasta ahora explicar a cabalidad.

Esto, con sencilla finalidad de reflexionar juntos, serenamente, y de acercarnos lo más posible a los
asuntos más reales y primordiales de la Vida, y también de entender un poco más las maravillas de nuestro mundo
interior, de la naturaleza y del cosmos.

Estas dos leyes hermanas, son las leyes de “Evolución” y de “Involución”, leyes que tienen para nosotros
tanta trascendencia que es imposible comprender de fondo nuestra real naturaleza y nuestro propósito en este
mundo prescindiendo de ellas...

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Capítulo 12

“Las leyes de Evolución e Involución”

La naturaleza toda nos está demostrando a cada rato que la ley que guía todos los procesos evolutivos
tiene un límite preciso mas allá de la cual, como contrapartida o complemento, comienza a operar otra ley, una ley
hermana la cual guía todos los procesos involutivos, conformando entre ambas, como es apenas natural, un par
antinómico de opuestos complementarios.

Dicho de otro modo, la Ley de Evolución y la Ley de Involución son dos caras de una misma moneda,
siempre operan juntas, no pueden existir por separado; de hacerlo provocarían un gigantesco caos. Ambas leyes se
equilibran entonces armoniosamente, en forma muy natural, tal como lo hacen el día y la noche, el nacimiento y la
muerte, el placer y el dolor, etc., etc...

Similarmente, en nuestro organismo también se hacen presentes estas dos leyes. Nuestro organismo
también crece, evoluciona, llega a un esplendor y después comienza a involucionar hasta llegar a la decrepitud.
¿Verdad?

Esto nos invita a comprender que no puede existir una sola de estas leyes en forma aislada, separada de
la otra, y la naturaleza, pero además la vida de nuestras sociedades y culturas nos lo está demostrando.

¿Qué pasaría con un organismo que sólo evolucionara, creciera y no llegara nunca a la muerte? ¿Sería
esto lógico?

Cuando nos disponemos a estudiar el comportamiento de las distintas sociedades y culturas, vemos que
allí también se vuelven a repetir los mismos fenómenos:

A momentos de auge y esplendor, le continúan siempre momentos de decadencia y posteriormente


extinción. Existen momentos de “Plus” y momentos de “Minus”. Un imperio surge, se desarrolla, llega a su cenit, y
luego decae, se convulsiona, se divide y al final sucumbe...

La gran Roma de los césares, fue sin lugar a dudas la capital de un gran imperio. En ella florecieron el arte
y la cultura expandiéndose a todo el imperio, desarrollándose así enormemente los intercambios comerciales, la
religión e inclusive el pensamiento político, etc. ¿Pero que pasó? Llegado el cenit comenzó a declinar y se
cometieron en su seno los crímenes más abyectos, corrompiéndose políticamente y sucumbiendo en la más terrible
degeneración, para luego dividirse finalmente y morir...

En un proceso estrictamente natural, como también en uno social, económico, político, cultural, etc., en
todos ellos se hallan presentes y a simple vista evidentes procesos de “evolución”, de crecimiento, de generación,
acompañados invariablemente a posteriori de procesos de “involución”, decrecimiento, degeneración...

Los procesos y las transformaciones sociológicas, culturales, históricas, concluimos, no están exentos de
la regencia de este par de “sabias leyes”.

Entonces, ¿Podríamos pensar en una historia de la humanidad siempre ascendente, evolutiva, sin conocer
jamás períodos de decadencia e involución?

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Ciertamente la Involución es un hecho palpable en todos los procesos naturales y el desarrollo de las
sociedades y humanidades, y por lo tanto todos nosotros, no estamos exentas de la regencia de esta sabia ley.

La innegable presencia de estas sabias leyes de Evolución e Involución nos invita entonces a repensar
nuestra propia historia y a comprender los procesos del desarrollo social y humano desde una óptica
completamente diferente...

Nuestra “tan cacareada civilización”, y su arrogante “Torre de Babel”, también tendrá que tener su final,
esto es obvio. Como decía un escritor: “El problema no reside en no contar con estrategias suficientes para evitar la
muerte, sino en no aprender a prepararnos para ella...” ¿O es que le tenemos tanto miedo a la vejez y a la muerte,
que pretendemos escondernos de ella, o esconderla de nosotros? El gran Kabir Jesús decía: “Solo con la muerte
adviene lo nuevo...” ¿Entonces?

Tenemos que entender, estimados lectores, que finalmente, la muerte no es tan mala. Si ella no existiera
tampoco podría existir la vida. Todo lo que comienza tiene también un final. Esa es la Ley...

Según este planteo, nuestra actual Humanidad no podría ser en modo alguno una excepción. A decir
verdad los procesos involutivos que se vienen manifestando en el seno de nuestras sociedades son harto
evidentes. No queremos decir que no exista desarrollo, pero sí que las muchedumbres humanas se han lanzado
como nunca al vicio y la degeneración, al materialismo extremo o al fanatismo religioso, a la adoración extrema del
“becerro de oro” (el capital, el dinero), dejando de lado lo más bello, lo más sublime: la riqueza de su propio
Universo Interior…

Si continuáramos nuestro razonamiento en forma libre y lógica llegaríamos a la conclusión de que si es


verdad que nos encontramos en un proceso general mas bien involutivo, este tendrá que tener un final, más allá del
cual volverá nuevamente a iniciarse otro proceso evolutivo, esa es la lógica.

Pero lo que quizá no advirtamos tan fácilmente, es que el nexo entre ambos procesos es precisamente lo
que de alguna manera estamos todos invitados a vivir, ¡aquí y ahora!, ya que nos encontramos precisamente en el
medio de estos dos procesos, y nos preparamos para momentos sumamente críticos para nuestra
Humanidad…Este por supuesto, es uno de los aspectos más interesantes de todo esto.

No nos encontramos entonces ni en el “Fin del mundo”, como algunos equivocadamente suponen, ni
tampoco ya en la Nueva Era, sino precisamente en medio del proceso de las dos cosas…

Esto nos lleva a comprender que del mismo modo en que el Ser Humano y sus sociedades y civilizaciones
han evolucionado e involucionado muchas veces, en nuestro planeta podrían haber pasado ya diferentes
Humanidades (tal como lo afirman los aztecas en su “piedra solar”) las cuales pudieron haber tenido ya su ciclo de
desenvolvimiento y manifestación, sociedades formidables de las cuales no nos quedan sino rastros, que pasado
su tiempo de plenitud y ya degeneradas sucumbieron, sumidas probablemente en la más absoluta barbarie y
desolación interior...

De esta civilización, como dijo el Cristo, “No quedará piedra sobre piedra”, pero sí un pequeño, o gran
“grupo humano”, depende como se lo mire, que servirá de base para la generación de una nueva humanidad,
asunto sobre el cual bien vale la pena detenerse unos momentos.

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La nueva Humanidad

La “gran catástrofe”, ha sido pronosticada ya desde tiempos inmemoriales por los viejos sabios, profetas e
iluminados que afortunadamente y para bien nuestro han existido, los cuales han levantado su voz más de una vez
para decirnos a las claras cual habría de ser el final de nuestra actual humanidad, si seguíamos por este camino...

Pero no solo los antiguos profetas lo han vaticinado. Actualmente muchas personalidades de la cultura y
del ámbito científico alarmados realizan exactamente el mismo vaticinio.

La carrera armamentista, sobre todo en lo que refiere a la proliferación de los llamados “programas
nucleares”, nos permite llegar a suponer que un triste, lamentable y fatal desenlace final, sería apenas natural...

Sumémosle a todo esto el fenómeno nada menor del “Calentamiento global” con el consiguiente
descongelamiento de los casquetes polares y el aumento progresivo del nivel de los mares y sus consecuencias…

Agreguémosle la hiper-concentración humana en las ciudades con el consiguiente despoblamiento de los


campos, nuestra fuente de alimentos, y la manipulación genética de estos últimos con fines estrictamente
económicos...

La concentración de la riqueza y la fuertísima interdependencia económica que estamos generando con la


“globalización”, permite vaticinar que cualquier mínimo movimiento o desequilibrio de un todo extremadamente
vulnerable, es virtualmente capaz de provocar un derrumbe de proporciones inimaginables en la economía de la
inmensa mayoría de los países del mundo, etc., etc...

El broche de oro

No podemos dejar de mencionar la curiosa situación de tener en estos momentos un gigantesco planeta
acercándose a velocidades astronómicas, hacia a la Tierra, de lo cual los astrónomos callan, para no generar
alarma pública, el cual es varias veces mayor que Júpiter, el gigante de nuestro sistema solar, y que es llamado por
algunos esoteristas Hercólubus, por algunos astrónomos Barnard 1° el cual aparece en la Biblia con el nombre de
Ajenjo (amargura).

Según sabios Maestros que nos acompañan, el pasaje de este planeta conmoverá los cimientos
geológicos de nuestro planeta en grado tal que provocará gigantescos cambios en la estructuración actual de
nuestro “mapamundi”, cosa que no es nueva, sino que ha ocurrido ya varias veces a lo largo de nuestra historia,
como lo testimonia la geología, y como atestigua también numerosas investigaciones sobre hallazgos
antropológicos inconcebibles y desconcertantes, como los de animales tropicales en regiones hoy polares, etc., lo
cual nos demuestra que no siempre los polos estuvieron en los polos y el ecuador en el ecuador, valga el coloquio.

Pero todo esto no puede ser jamás producto de la casualidad.


Esto obedece a la manifestación los ciclos de evolución-involución en las humanidades y su concatenación
con sus mismos procesos internos, ilustrándonos hasta la saciedad que cuando en una sociedad imperan los
valores del Ego y se pretende construir una civilización desprovista del aroma exquisito y maravilloso de la
auténtica espiritualidad conciente, del amor y de la sabiduría, el resultado no puede ser otros que el más rotundo
fracaso.

Señores: ¡estamos sentados en un barril de pólvora! ¡La magnitud del desastre que se avecina es tal, que
ni siquiera los científicos más escépticos dudan ya de que esto pueda ocurrir…!

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En ese sentido y por toda la tierra distintos grupos ambientalistas, pacifistas, defensores de la vida, etc.,
buscan desesperadamente hacer reaccionar a quienes hoy por hoy detentan el poder, para intentar lograr que
cambien su postura frente al armamentismo, a las prácticas atómicas, la deforestación, la contaminación del agua y
la degradación de los alimentos, entre otros, buscando evitar lo que ya muchos catalogan de inevitable...

Nosotros somos admiradores de todas esas personas y grupos de personas que se dedican
entusiastamente a la defensa de la vida y a la protección de los indefensos. Por ellos sentimos profunda admiración
y respeto, pues están demostrando, primero que nada, ¡Amor a la Vida! y segundo, ¡Rebeldía!, dos de los atributos
indispensables para conquistar la victoria.

Pero nos anticipamos a decirles a todos ellos y a ti que lees este libro, que si la lucha no diera el resultado
anhelado: si a pesar de todos los esfuerzos no se consiguiera lo que se busca y la situación en lugar de mejorar,
empeorara, no se decepcionen, ni mucho menos se rindan...

Recuerden lo que dijera el Cristo hace 2000 años: “Mi reino no es de este mundo”... También dijo: “Haceos
tesoros en los cielos, donde polilla no llega ni orín corroe...”

Aquellos tesoros no serán otros que nuestras “obras”, ya que en ellas estarán plasmados nuestros
auténticos “valores”, y así todas aquellas acciones nobles de nuestra vida serán las que finalmente, hablarán por
nosotros...

Un sabio dijo: “Un hombre es lo que es su vida”. Y agregó: “Quien no trabaja sobre su vida está perdiendo
el tiempo, miserablemente”

La realidad es que en cada acto de nuestra vida, sobre todo los trascendentales, estamos en última
instancia afirmando o negando a nuestro Ser, y por ende a nuestra Conciencia o en su defecto a nuestros
“defectos psicológicos”, y esto es lo que en última instancia nos debe importar.

Entonces, y más allá de los resultados físicos palpables, están los resultados internos. Eso no nos lo saca
nadie, ni aún la muerte, y nuestras obras nos seguirán... “Que nadie se engañe porque lo que el hombre sembrare,
eso cosechará”...

Pero lo más importante, lo que debemos comprender, es que en cada actitud noble, en cada pensamiento
noble y sobre todo, en cada una de las acciones concretas de nuestro diario vivir, y también en los mas
insignificantes “detalles” de nuestra vida que nadie ve, allí, estamos sembrando esos tesoros, los cuales nos habrán
de servir más tarde para “acreditarnos” la participación en la creación de una nueva cultura, de una nueva
humanidad, la cual habrá de ser infinitamente más espiritual y elevada que esta, y para la cual nos debemos de
preparar.

Porque no hay muerte sin nacimiento, y es evidente que si bien nos aproximamos a la etapa más negra de
la historia de nuestra humanidad, espiritualmente hablando, aunque brillen en medio del caos la vanidad y descolle
la tecnología, después de las tinieblas, vuelve siempre la luz...

Son precisamente entonces todas esas batallas y luchas en favor de la vida, las que nos habrán de
permitir en un momento dado, salvar la propia, y también nuestra responsabilidad por las atrocidades cometidas a
nuestro planeta, y a esta bendita y lastimada Madre Natura.

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Es decir. ¡Tenemos que ir más allá de lo que se ve, y reconocer las características del tiempo en que
vivimos!

Esto no significa como dijimos, dejar de luchar, pero sí ubicarnos y comprender que son tiempos de
decadencia y corrupción, y sobre todo, entender de fondo que es lo que se espera de cada uno de nosotros en
relación a nuestra propia responsabilidad interior.

¡Nosotros no pretendemos ni estamos buscando la salvación del cuerpo sino la del alma! , decía un sabio,
porque sabemos muy bien que después que todo lo que está escrito que tiene que suceder, suceda, “nuevos cielos
y nuevas tierras se levantarán”...

Y decimos también en forma enfática que ¡Será allí, en esa Tierra Nueva, en dónde podrá vivir aquella
“Nueva Humanidad”!, una Humanidad formada por hombres y mujeres que hayan sido capaces de transformarse a
sí mismos, que hallan verdaderamente cambiado su forma de pensar, sentir y sobre todo actuar, que se halan
definido y hayan sido capaz cada uno de “enaltecer a su Ser Interno” y por lo tanto de eliminar de su vida buena
parte de los comportamientos equivocados y dañinos que hasta el momento tuvieran, producto de la Comprensión
de una “gran verdad”, de que estamos en este mundo para cambiar, para auto-edificarnos como auténticos Seres
Humanos, en el sentido más completo de la palabra...

Allí, en esas tierras prometidas, vivirán los verdaderos practicantes de la religión, los auténticos filósofos de
la vida, los artistas del amor, los creadores de la paz, y los verdaderos científicos, investigadores del camino, que
hayan logrado abrirse paso por estos tiempos tan decadentes y miserables hacia el camino de su propia
regeneración, aquellos que en medio de un mundo dormido y carcomido hasta los huesos por la maldad y la
degeneración, hayan sido capaces de hacer crecer y multiplicar sus propios “Valores de Conciencia” ,
sacrificándose con Amor, por la humanidad aquí en la Tierra.

Pero lo más interesante: Esta Nueva Humanidad se encuentra en estos momentos en proceso de
auto-selección...

Por eso decimos, aunándonos a las voces de los sabios guías de la humanidad, que quienes de verdad
anhelen vivir en “un mundo mejor” ¡Que lo demuestren trabajando sobre sí mismos, que abran sus corazones y sus
conciencias ante los requerimientos de este tiempo especialísimo que nos ha tocado vivir, y que se dispongan
verdaderamente a dejarse ayudar…!

¡Es hora ya de conocer y de estudiar a fondo la vieja doctrina de los sabios, la doctrina de la
Autorrealización Intima del Ser, y de llevar ahora más que nunca a la práctica sus enseñanzas...!

Solo así podremos, con mucho esfuerzo, ir quedando aptos para poder SERVIR de verdad a los “planes
divinos”, que existen desde el comienzo para todos nosotros, de los cuales no está nadie a priori excluido

Esto que estamos compartiendo con ustedes en estas pocas líneas, no es en modo alguno un invento de
quien escribe, ni una fantasía emergida de la propia esperanza en un mundo mejor, ni nada de eso. Esto que
estamos volcando aquí en estas páginas, es una tremenda realidad, que forma parte del auténtico mensaje de los
maestros del invisible, un mensaje que esta siendo divulgado por toda la tierra por distintas instituciones, entre las
cuales sobresalen maravillosamente el Instituto Cultural Gnóstico y la Iglesia Gnóstica Cristiana Universal, pilares y
pioneros de la Nueva Era, bastiones y guardianes del conocimiento del Ser y de las claves maravillosas de su
“Autorrealización Intima” en cada uno de nosotros.

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Esto es verdaderamente importante, trascendental en el sentido más completo de la palabra, estimados
lectores.

¡Despertemos!, queridos hermanos de este viaje, ante la tremenda realidad que nos ha tocado vivir y
después de despertar, hagamos los súper-esfuerzos necesarios para que la mecánica y la rutina del diario vivir ¡No
vuelvan a apagar la Luz de nuestra Conciencia otra vez!

Y si esto sucede, ¡luchemos nuevamente por volver a despertar! ¡Y así todas las veces!, hasta lograr
establecernos en un “estado de conciencia” diferente, que nos permita transitar verdaderamente, aquel camino
angosto del misterio...

No crean que estas afirmaciones las estamos diciendo así “alegremente”, como se dice, porque se nos ha
ocurrido, no. Las decimos porque es menester que todo esto se conozca, y porque, indudablemente, lo que cada
uno de nosotros, muy responsablemente pueda hacer por la difusión de todas estas cosas, forma parte de lo planes
divinos de los Venerables Maestros de la gran Fraternidad Oculta, los Sabios Guías de la Humanidad...

En este sentido, cada uno de nosotros, no importa sus condiciones intelectuales o sociales, puede si así lo
quiere colaborar con la Gran Causa, y convertirse, si se prepara para ello trabajando sobre sí mismo, en una
persona muy útil para que la divinidad la utilice en alguna obra provechosa en beneficio de otras personas o grupos
de personas.

Lo importante, volvemos a repetir es prepararse, despertar, y utilizar la vida práctica de todos los días para
aprender mucho más sobre nosotros mismos, descubrir nuestros errores mas salientes y luchar por eliminarlos. Así
conquistaremos, mediante prácticas, reflexiones, meditaciones, ejercicios etc., aquellos “nuevos estados” y niveles
de la conciencia que nos van a permitir aproximarnos hacia la Luz, hacia el Despertar, hacia
Dios…

¡Preocupémonos por cambiar! ¡Luchemos también por ayudar a otros a que lo hagan! ¡Esforcémonos por
vencernos a sí mismos! ¡Dejemos de mirar tantos defectos ajenos y preocupémonos por los propios!
¡Esforcémonos por comprender la tremenda trascendencia de los tiempos en que vivimos y dispongámonos a
ocupar el puesto que nos corresponda en esta cruzada por la vida, la libertad y la verdad...!

¡Hemos vivido dormidos mucho tiempo y queremos despertar! ¡Es hora ya de ponernos a trabajar
decididamente sobre nosotros mismos y de luchar por la emancipación de nuestra propia conciencia!

¡Si así lo hacemos, la Vida nos lo premiará! ¡La Vida es el regalo más precioso que nos ha hecho el
Universo...!

Más allá de cualquier hipótesis: ¡La Vida, tal cual ES supera cualquier teoría!, o como dijera alguna vez
Goethe: “¡Toda teoría es gris, solo es verde el árbol delicioso de dorados frutos que es la vida...!”

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Capítulo 13

“La rueda del Samsara”

Pasemos ahora si, a estudiar de lleno los postulados del tema que nos ocupa, “La Sabiduría Antigua”, y
comenzaremos para ello con algunas cosmogonías de los pueblos orientales.

Se ha encontrado en dichas tierras, entre las tantas preciosas “joyas de sabiduría”, ocultas ya entre los
libros védicos, como en las diferentes doctrinas dejadas en la tierra por hombres como Confucio, Lao Tsé, Fu-Ji,
Buddha, etc., a estas mismas leyes de evolución e involución que venimos estudiando, conocidas, según
terminología budista, con el nombre de “La Rueda del Samsara”, rueda misteriosa que gira eternamente llevando en
su movimiento, nada más ni nada menos, que la Vida...

Esta cosmovisión que estudiaremos a continuación, nos plantea en principio una óptica sobre el proceso
de desarrollo de la Conciencia y por ende de la misma Vida, mucho más cercana, realmente, a todos aquellos
ritmos tan naturales a los que hacíamos mención en el anterior capítulo y que operan tanto en la esfera biológica,
en la naturaleza, como sociológica, en la humanidad.

Se trata de una visión cíclica, evolución-involución-evolución..., la cual, debidamente comprendida, nos


podría catapultar indiscutiblemente hacia una visión de la realidad mucho más amplia, variada y rica, que nos
permitirá comprender el mismo proceso de la vida de otra manera.

Esta visión, involucra desde luego a todas las “formas” que tiene la Vida, como asimismo también al propio
Ser Humano, de un modo obviamente muchísimo más abarcador e incluyente que cualquiera de las equivocadas
teorías que se nos vienen enseñando desde los bancos de la escuela.

En ella se hallan contemplados los orígenes del Ser Humano, sus futuros posibles, las causas de su
peregrinaje en este mundo, y a la vez una explicación muy amplia y profunda, sobre la estrecha relación que existe
entre éste, el Hombre, y las demás especies vivientes de los diferentes reinos de la naturaleza.

En esta verdadera joya de la sabiduría antigua, encontramos lecciones que conjugan hábilmente lo
científico con lo espiritual, lo biológico con lo metafísico, lo místico con lo antropológico, etc., invitándonos a
comprender y a repensar nuestra propia historia desde un ángulo completamente distinto y a la vez tremendamente
revolucionario, acorde con los tiempos que vivimos, óptica entonces que bien vale la pena considerar.

Intentaremos resumir lo más posible su planteo, sin que perdamos por ello de vista su vasta profundidad
espiritual y comenzaremos para esto por la parte ascendente de la gran rueda de la vida: la Evolución.

La evolución paradisíaca

La Conciencia, que como señalamos ya desde el comienzo, es en definitiva una parte de nuestro propio
Ser, viene a este mundo de las formas o plano tridimensional con el objetivo básico de adquirir “conocimiento”,
crecer, transformarse, estructurarse y tomar plena conciencia de sí misma y de la felicidad que tenía como parte
integrada del Ser...

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Nuestra Esencia en verdad, deberá comenzar este viaje desde lo más pequeño, para después de un muy
lento y gradual desarrollo en el seno de La Bendita..., alcanzar las cumbres más elevadas de la Conciencia
Cósmica y el Ser...

Los distintos peregrinajes que realizan entonces las Esencias, constituyen precisamente el fundamento
básico de La Rueda del Samsara y por lo tanto también, el fundamento mismo de la Vida...

Las Esencias, descienden en principio desde los planos más elevados, desde aquellas regiones o
dimensiones puramente espirituales, superiores, desde los Cielos, para emplear nomenclatura Cristiana, hasta
llegar a la “materia física concreta”, La Tierra, o plano tridimensional, en donde deberán ingresar a esta escuela
maravillosa de la Vida con el objetivo, como dijimos, de desarrollar cualidades y adquirir conocimientos...

Es este precisamente el momento, en donde la vida espiritual de cada uno de nosotros, nuestra Esencia
interior, ingresa entonces a la llamada Rueda del Samsara, rueda que integra armoniosamente todas los reinos o
expresiones de la vida, a saber: reino mineral, reino vegetal, reino animal, y reino “humanoide”, llamémoslo así,
para más tarde proseguir su desarrollo primero como humanos verdaderos y mucho mas tarde como divinidades,
deidusos, devas, ángeles, arcángeles, serafines, etc.,etc.,etc....

La esencia, el Budhatta como se le denomina en estricto Budismo ortodoxo, ingresa a su proceso evolutivo
por el reino mineral, continuando más tarde por los demás reinos superiores, vegetal y animal, para llegar al fin al
ansiado y complejo reino de los humanoides, ya que el término Humano no se adecua al nivel actual de evolución
de nuestra conciencia, debido precisamente a la falta de humanidad por la que nos destacamos, valga el coloquio...

Así lo hemos entendido y así lo queremos expresar, a pesar de que sabemos pueda generar esto cierta
antipatía en algunos de nuestros lectores, antipatía que confiamos se disipará en el transcurso de la presente obra,
cuando podamos entender un poco más el trasfondo de todo que venimos estudiando, ya que nuestra intención no
es en modo alguno herir susceptibilidades sino ayudar a “despertar” a la cruda realidad de la vida tal cual Es, según
lo que nosotros mismos hemos investigado y lo que hemos podido comprender de todo esto, obviamente...

Este viaje de la Esencia, desarrollándose a través de los reinos, dura miles y hasta millones de años de
muy lenta evolución, a través como dijimos, de innumerables organismos...

El proceso que viven las Esencias, es un proceso de aprendizaje que va produciendo a través de
innumerables experiencias, cambios íntimos muy valiosos en el fondo de sí mismas, procesos de desarrollo de la
Conciencia que les van permitiendo (o nos fueron permitiendo alguna vez) acceder a organismos cada vez más
evolucionados, y conquistar de este modo en cada paso, una mayor libertad y autonomía.

La Esencia recibe y aprehende en cada “reino” diferentes clases de “lecciones”, lecciones que la van
preparando, desarrollando, con el objetivo de quedar aptas algún día para poder ingresar al único reino en el cual
tendrá la posibilidad de liberarse de esta rueda e iniciar así el camino de regreso hacia la divinidad de la cual ha
emanado, el Reino Humano.

Es claro que en ese proceso, la esencia y el Ser, acumulan un amplio bagaje de experiencias capitalizadas
en Conciencia, todo lo cual nos será de amplia ayuda a la hora de iniciar ya nuestro pleno autoconocimiento y
desde luego, a la hora de enrumbarnos hacia la legítima “Autorrealización Intima del Ser”, lo cual es el objetivo
principal de todo este viaje, y de todo este andamiaje inconmensurable de incalculables proporciones al que
llamamos Universo...
Porque como dijeran los sabios: “felicidad sin conciencia de la propia felicidad, no es felicidad...”

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Son entonces los diferentes niveles de desarrollo de la Conciencia la que le van permitiendo a la Esencia ir
accediendo a cuerpos cada vez más complejos, autónomos y evolucionados, razón más que suficiente como para
que podamos comprender hondamente, que todas las especies vivientes merecen por parte de nosotros el más
profundo respeto, ya que todos somos en definitiva ¡hermanos en este viaje!, y tan solo nos diferenciamos en las
etapas o “cursos”, en los que nos encontramos, para emplear un vocabulario comprensible.

Nos toca entonces “despertar nuestra Conciencia” y re-emprender el camino a casa.

Esto nos demuestra que Dios, también necesita desarrollarse, crecer, etc., y aunque estas afirmaciones
podrán causar cierta estupefacción en algunos ortodoxos, la verdad es que solo lo logra, cuando cualquiera de sus
creaciones llega a desenvolverse plenamente, cuando logra su Autorrealización...

En otras palabras, cada uno de nosotros está llamado a cumplir con una gran responsabilidad: ¡Ampliar la
obra del Creador!, y esto solo podremos hacerlo desarrollando precisamente nuestra propia Esencia Interior,
nuestra Conciencia.

Esto solo es posible mediante el “Conocimiento Profundo de Sí Mismos”, es decir, aprendiendo a manejar
nuestra Conciencia y haciendo que ésta descubra, estudie y arroje luz sobre todas aquellas facetas interiores que
hoy desconocemos de nosotros mismos, y que constituyen en última instancia los resortes secretos de nuestro
accionar aquí y ahora.

Para todo esto, es que nuestro Real Ser, nos ha enviado a esta Tierra, con el objetivo de volvernos
auto-concientes, de aprender realmente algo trascendente en esta “escuela de la vida”, y poder así regresar más
tarde hacia la dicha inconmensurable que representa aquel Océano Universal de Vida, nuestro eterno Padre
Cósmico Común, aquel lugar (si es que se le puede llamar así), de dónde la Vida y nuestra Conciencia han
emanado, aquel plano de existencia, donde reina la suprema Paz, la dicha del Amor, y la Libertad…

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Capítulo 14
La Naturaleza, ese misterio

Todo esto nos invita a comprender que la Madre Naturaleza, continúa siendo para nosotros, un gigantesco
enigma... Con justa razón los egipcios la simbolizaban como aquella “Isis”, cuyo verdadero rostro permanecía oculto
tras el velo del misterio...

La Vida de un árbol, por ejemplo, no es en modo alguno solamente aquello que podemos ver con nuestros
ojos físicos. No. Debemos comprender que dentro de ese árbol están evolucionando una, o tal vez varias Esencias,
y que lo que nosotros vemos, con nuestro sentido físico de la vista, constituye tan solo una sección muy pequeña
del mismo, digamos su parte tridimensional, quedando muy lejos de nuestros sentidos ordinarios lo más
importante...

Existen entonces, para mofa quizá de los escépticos, infinidad de bellísimas criaturas que alegremente
juguetean en estos momentos entre el seno de la Bendita Diosa-Madre del Mundo, quizá muy cerca nuestro, o bajo
los ardientes rayos del sol, y que nosotros somos incapaces de percibir, normalmente...

Esto que estamos afirmando, era muy bien conocido entre los nativos de nuestra América prehispánica,
entre aquellos “chamanes”, “mamas” y “curanderos” o “yerbateros” de los tiempos idos, pero también entre los
nórdicos escandinavos, o entre aquellos Druidas misteriosos, o entre los sabios yoguis de la india, etc., etc., etc.

Es verdaderamente una lástima que toda aquella sabiduría se haya perdido, y que nuestros médicos
actuales desconozcan lo que Paracelso, Galeno, Hipócrates, en fin, los llamados “padres de la medicina” conocían
y manejaban con tanta habilidad.

Hoy nos toca hablar de todo esto como si estuviéramos hablando de algo nuevo, como si estuviéramos
divulgando una gran noticia, cuando la realidad es que todos nosotros, y me incluyo lógicamente en esto, nos
estamos “desayunando” de algo que es tan viejo como el mundo, algo que se encuentra presente de momento en
momento, aquí y ahora, en la misma aparentemente quieta arboleda que veo desde mi ventana, o en aquella
plantita que seguramente no tengas muy lejos de la vista o del alcance de tus pasos...

Como fuere, tenemos que explicar, que estas exóticas criaturas que, como dijimos, pueblan la parte oculta
de la naturaleza, viven normalmente en la “Cuarta Dimensión”, o “Cuarta Coordenada” y son el origen entonces de
tantísimas fábulas, cuentos y leyendas de la antigüedad, algunas de las cuales persisten todavía.

Se ha conocido a estas criaturas con diversos nombres, como ser: Gnomos, Pigmeos, Ondinas, Nereidas,
Silfos, Sílfides, Salamandras, Duendes, Hadas, Elementales, Genios, Nahuales, Faunos, etc., etc., y es claro que
jamás fueron puramente producto de la imaginación, como nos han hecho suponer, sino mas bien que son las
Esencias que animan la vida, siempre descollante y siempre pura de la Naturaleza...

Los elementales

Aunque a muchos esto de los “Elementales” les pueda parecer como un cuento para niños, nosotros
tendremos que afirmar lo que nos consta, y dejamos para los investigadores la inquietud.

Pero existen métodos y técnicas precisas mediante las cuales una persona, que se prepare
adecuadamente, puede llegar a entablar contacto con estas criaturas tan extraordinarias... Algo de esto estaremos
compartiendo con ustedes a lo largo de la presente obra.

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Continuando, y como no podía ser de otra manera, estas criaturas necesitan ser instruidas a diario, para
poder lograr avanzar rápidamente por la escalera evolutiva hasta llegar algún día a las alturas en que hoy nos
encontramos.

Ellos crecen, se desarrollan y aprenden de la mano de ciertos “instructores” muy especiales, que los guían
y orientan y que en la India sagrada de los Vedas se los llama “Devas”.

Estamos entrando en estos momentos en el corazón de aquello que está en el fondo de toda Religión.
Estamos incursionando en la “mística tradicional y elemental de la naturaleza”, origen y fundamento de las distintas
religiones...

Todas las religiones, inclusive la Católica, han reconocido siempre la existencia de diferentes tipos de
deidades, deidusos, divinidades, etc., ¿O que son acaso los diferentes Ángeles, Arcángeles, Principados,
Potestades, Virtudes y Tronos que aparecen repetidamente en los diferentes libros que componen la Biblia, por
ejemplo?

Estos, “individuos sagrados”, llamados también Dioses, Devas, Querubines, Malachines, Serafines, etc.,
etc., son ciertamente Seres que se han “autorrealizado”, individuos que han logrado enrumbarse por el Camino del
Misterio, y que han llegado, por tanto hasta alturas para nosotros realmente inconcebibles de desarrollo…

Estos son los verdaderos Dioses que desde siempre han existido, en este maravilloso e inconmensurable
universo poblado de Vida en que vivimos...

Esto nos demuestra que realmente todas las Religiones del mundo tienen el mismo origen: La Verdad y
todas ellas son depositarias de los mismos principios y basamentos universales, como es lógico.

En todo caso, y volviendo al tema de las “esencias evolucionantes”, vamos a decir que estas criaturas,
durante su paso por el Reino vegetal, reciben el nombre de “elementales”, más al llegar al reino animal se las
denomina ya como “ánimas”.

Ahora bien, si bien es verdad que ellos, los animales, viven físicamente junto a nosotros en la tercera
dimensión, la verdad es que muchos de ellos, los “evolucionantes” o “evolutivos” psicológicamente viven en el
“Edén”, aquella región que tanto se menciona en la Biblia. El Edén es el “mundo etérico”, la misma “Cuarta
Dimensión” de la que veníamos hablando, el lejano y legendario Paraíso del que fuimos algún día arrojados...

Como corolario de todo esto que estamos diciendo, no esta de más recordar los innumerables estudios
científicos que se han hecho sobre las capacidades perceptivas y sensibles de las plantas, estudios que nos
demuestran e ilustran hasta la saciedad el absoluto misterio que representa dicho “reino de la naturaleza” para
todos nosotros...

Esto viene a corroborar que no estaban tan equivocadas las abuelitas de antaño, cuando solían hablarles
con tanto cariño a sus queridas plantitas asegurando que éstas sienten y se alegran cuando las riegan y se ocupan
de ellas, y que si se les demuestra Amor ¡¡crecen mucho mejor!!

Por su amplitud, dejamos para otro volumen el estudio pormenorizado y profundo de este tema tan
maravilloso, que indudablemente merece un tratamiento aparte. Pasemos ahora a estudiar el reino más
apasionante, el Reino “Humano”, entre comillas.

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Capítulo 15
El reino humano

Estamos en condiciones de afirmar que todo este viaje dentro de la Naturaleza, con sus innumerables
formas de Vida, visto de esta perspectiva un tanto olvidada, constituye tan solo una preparación, una larguísima
preparación que tiene como centro de gravedad la mismísima Conciencia de nosotros, para que ésta pueda reunir
los atributos y las condiciones que se necesitan para poder dar un paso crucial en el curso de la Vida: acceder al
estado “humano” tan anhelado...

Al ingresar al Reino “Humano” se les otorgan a las Esencias tres cosas muy importantes, a saber: Libre
Albedrío, Intelecto o mente intelectual, y un número preciso de existencias humanas con el objetivo de poder lograr
en ellas la legítima “Autorrealización Íntima del Ser”...

Esto no solo es posible sino necesario, para que podamos completar en nosotros mismos y dentro de
nosotros mismos, como dijimos, la “obra del creador”.

Para esto necesitamos conocer ampliamente “la ciencia profunda que nos rige” y a través de un trabajo
muy completo en nuestro interior, continuar en una nueva “octava” con el trabajo que otrora viniéramos realizando
en los reinos precedentes, de la mano de la bendita madre natura.

Ahora, y tal como corresponde a aquellos “adultos” dentro de la creación, tendremos que aprender a
realizar “grandes transformaciones de fondo” en nuestro interior y en nuestra propia conciencia por nuestros propios
medios y bajo nuestra exclusiva responsabilidad y esto solamente si lo queremos hacer, ya que tampoco estamos
obligados en verdad a ello.

Como es apenas normal, no todas las personas llegan a comprender de verdad la tremenda trascendencia
que tiene para cada uno de nosotros la vida, ya que entre otras cosas, siempre es más fácil evadir una
responsabilidad que enfrentarla. Además tal como afirman los orientales, no nos olvidemos que sobre este mundo
pesa demasiado el “velo de maya”, la ilusión...

Por si fuera poco, en cualquier época pero aún más por estos tiempos, el camino de la autotransformación
se ha transformado verdaderamente en un “remar contra la corriente”, y esa corriente como ya dijimos, no es otra
cosa que la nefasta influencia de los mismos “sistemas” que mantienen a este mundo sumergido cada vez mas en
la ignorancia y en el error.

Analizando este tema de los sistemas, venimos a darnos cuenta que no se trata solamente de los grandes
macro-sistemas: el económico, o el político, o el educativo, solamente, como estamos habituados a suponer, sino
que también adquieren una importancia decisiva los “pequeños” pero muy cotidianos y significativos “sistemas de
vivir”: las costumbres instaladas en la sociedad, nuestra manera de divertirnos o de aburrirnos, la forma en que nos
relacionamos, inclusive hasta con nuestros “amigos” o familiares más próximos, y es claro que ésta clase de
“sistemas” son todavía aún mucho más difíciles de discernir.

Claro está que esta situación sería más que imposible, si no existieran en nuestro interior una amplia gama
de diversos “elementos inconscientes” o “defectos psicológicos” que hacen posible la perpetuación y complicación
de todos estos “sistemas”.

Estos, no podrían ser sustentados ni potenciados desde nuestro interior si no existieran dentro nuestro los
elementos que hacen posible su existencia y persistencia.

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Lo que sucede es que aquella Conciencia que ha venido desarrollándose durante tantos miles y hasta
millones de años, ha recogido también en su paso por la evolución, una cantidad de instintos animales que
combinados con aquel Libre Albedrío del que gozamos, han dado como resultado en el devenir de los siglos y de
las sucesivas existencias, el surgimiento del “ego ” en nuestro interior.

Este “ego”, es en realidad plural, conjunto de entidades inconscientes e infrahumanas que personifican
cada uno de nuestros errores de tipo psicológicos, responsables en definitiva de que el mundo se encuentre como
está…

Como decíamos anteriormente, la verdad es que e


l supuesto Hombre o, el “humanoide intelectual” de la actualidad, conserva aún muchas de sus características de
animal, razón más que suficiente como para considerar, que el auténtico Hombre Real y Verdadero no ha nacido
todavía...

El HOMBRE con mayúsculas, deberá gestarse dentro de cada uno de nosotros, a través de un trabajo
diligente y disciplinado que abarcará diferentes áreas de nuestra psicología. Se trata de una verdadera Creación, la
cual tenemos que realizar dentro de nosotros mismos, ¡en la vida práctica de todos los días...!

Esto, con la finalidad sumamente enaltecedora y dignificante de volvernos completamente concientes de sí


mismos, y poder así estar en condiciones de desechar lo que nos sobra, y de conseguir lo que nos falta...

¡Debemos convertiremos en verdaderos “amos de nuestro interior”, en auténticos Seres Humanos,


concientes de nuestro Ser y por ende “dueños de nuestra vida”...!

Cada uno de nosotros, no somos más entonces que embriones lanzados al escenario de la existencia con
el objetivo de desarrollarnos, auto-transformarnos y crecer, hasta alcanzar algún día la estatura verdadera del
Hombre.

Dicha estatura lejos de ser algo estrictamente terráqueo, es algo inconmensurablemente universal, algo
que se extiende mucho más allá inclusive de nuestro Sistema Solar, algo trascendental verdaderamente…

¡Y esto es solo el comienzo de la aventura!, ya que más tarde podremos continuar nuestro trabajo mucho
mas allá, para convertirnos en verdaderos “Hijos de la llama”, en auténticos Maestros del Mahavantara, en “Elohim”,
y pasar a formar parte de la autentica Fraternidad Universal del Amor...

Realmente así como es de infinito el universo en el cual vivimos, ¡también somos infinitos nosotros!, ¡al
menos potencialmente!, y solo dependerá de nuestra destreza, inteligencia y buen tino el que podamos desarrollar
en nuestro interior todo ese riquísimo potencial en estado latente con el que la misma Vida nos ha dotado.

Aunque parezca increíble ¡De nosotros depende!, y ojala todos algún día, podamos alcanzar a realizar esa
“infinitud” para la que estamos llamados...

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Capítulo 16

La involución sumergida

Afirman los hindúes, tibetanos y budistas, y también los conocedores del auténtico Cristianismo Esotérico
Primitivo, que concluido el breve período de estadía en el privilegiado Reino Humano, y en el caso de que la
persona no halla logrado enrumbarse exitosamente por el camino estrecho y difícil que conduce hacia la luz..., la
Rueda del Samsara gira, y se inicia así el proceso de la Involución.

Entonces, no nos queda más remedio que desandar el camino, recorrer ¡pero hacia atrás! los diferentes
estadíos de los tres reinos inferiores, hasta que aquella “creación equivocada” que en nosotros hemos desarrollado,
nos referimos al Ego Pluralizado, sea disuelta, en lo que el gran Maestro llamara “la muerte segunda”.

Para esto existen dentro de la Creación ciertos planos inferiores, llamados también infra-mundos, o
“mundos infiernos”, en donde se van desintegrando lentamente aquellas insanas creaciones, con el objetivo de que
la esencia, el personaje central de todo este drama, sea liberada...

La Ley de Involución, es la encargada pues, de llevar a aquellos humanoides que no se han interesado por
su propio despertar y mucho menos por su perfeccionamiento, a desandar el camino, en una marcha descendente
regresiva y fatal hacia los mundos inferiores de conciencia (“donde sólo se oye el lloro y el crujir de dientes”)
marcha que concluye al final con aquello que se conoce en esoterismo como la “muerte segunda”, de la cual nos
hablara Jesús el Cristo hace dos mil años abundantemente.

Es claro que esta “involución” se procesa primeramente en la misma existencia humana, con la
degeneración progresiva de la persona, en variados aspectos de su psicología y desde luego en su vida práctica.
Más luego continúa, como dijimos, en los planos inferiores, planos conocido por todos los pueblos y culturas de la
antigüedad con diferentes nombres, como ser: “Avitchi”, en la India, “Tártarus” en Grecia, “Inframundo” según la
terminología Maya, o el “infierno” según los Cristianos, etc...

¡Es necesario comprender de fondo todo esto! ¡Es necesario Despertar a la cruda realidad de la vida tal
cual es...!

Cuando una persona se precipita por el camino de la involución, cae hacia sus propios abismos interiores,
los cuales existen también en el cosmos y en la naturaleza, porque “tal como es afuera es adentro”, como decía
Hermes...

Es allí, en esas regiones infradimensionales, dónde la infeliz esencia, atrapada dentro del ego, aquella que
no ha podido revolucionarse a sí misma, tendrá que despojarse lentamente de todas sus absurdas e inútiles
creaciones, para reconquistar al fin la “inocencia perdida”, y recomenzar más tarde un nuevo proceso evolutivo en
el vientre generoso de la Divina Madre Tierra...

Entonces el Infierno, no es un lugar de castigo, como lo han interpretado algunos religiosos, sino de
destrucción…

Pero todo tiene su fin y concluido el espantoso proceso de “desintegración psicológica” y purificación al
que son sometidas todas aquellas almas que por diferentes causas no han podido abrirse camino hacia el cielo, y
que por el contrario se han precipitado hacia las esferas sumergidas; concluido este proceso extremadamente
doloroso, ciertamente, la Esencia sin embargo vuelve purificada nuevamente a ver la luz...
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Esas desagradables creaciones internas, de las que nos debemos despojar, son obviamente nuestros
propios “defectos psicológicos”, variados elementos infrahumanos conocidos en las diferentes latitudes con distintos
nombres pero idénticas características, como ser: “egos”, “yoes”, “agregados psíquicos”, “valores negativos”,
“demonios”, “defectos”, “diablos”, “antivalores”, etc.

De estos aspectos de nuestra psicología hablaremos abundantemente más adelante, y explicaremos


también cuales son las técnicas precisas más recomendables para que cualquier persona pueda comenzar a
realizar su trabajo.

Con la finalidad de hacer más comprensible este interesante tema que nos ocupa, pasaremos a transcribir
a continuación una conferencia que sobre el tema de la “involución”, dictara hace ya varias décadas, el creador del
movimiento gnóstico internacional contemporáneo, Samael Aun Weor. Escuchemos:

“Queridos amigos, nuevamente estamos reunidos aquí, en este lugar, para platicar detenidamente sobre
las distintas causas que conducen a los humanoides intelectuales, por el camino involutivo descendente, hacia las
regiones infernales.

Incuestionablemente, millones de criaturas involutivas descendentes están en estos instantes atravesando


el Aqueronte para ingresar en el Averno

Oleadas de humanoides, después de completar el ciclo de existencias en el mundo físico tridimensional de


Euclides, dejan de tomar humanos cuerpos para sumergirse definitivamente en el reino mineral.

Ciertamente, el mal del mundo, por monstruoso que éste sea, tiene un dique, un límite definido.

¿Qué seria del Universo si no existiese un obstáculo infranqueable para el mal?

Obviamente, este último se desarrollaría infinitamente hasta reinar soberano en todas las esferas.

Cabe aquí destacar, con entera claridad meridiana, la tremenda realidad de las 108 existencias que se le
asignan a toda Esencia viviente, a todo principio anímico divinal.

Viene esto a recordamos las 108 cuentas del collar del Buda y las 108 vueltas que el Brahmán indostánico
hace alrededor de la vaca sagrada. Es indubitable que con la última de éstas finaliza su rito diario; entonces
introduce la punta de la cola del consabido animal alegórico dentro del vaso de agua que va a beber.

Entendido todo esto, podemos proseguir. Es obvio que la Divina Madre Kundalini, la Serpiente ígnea de
nuestros mágicos poderes, intenta lograr nuestra autorrealización íntima durante el curso de las 108 existencias
que a cada uno de nosotros nos son asignadas.

Ostensiblemente, dentro de tal ciclo de vidas sucesivas tenemos innumerables oportunidades para la
autorrealización. Aprovecharlas es lo indicado. Desafortunadamente, nosotros reincidimos en el error
incesantemente y el resultado, al fin, suele ser el fracaso.

Resulta palmario y evidente que no todos los seres humanos quieren hollar la senda que ha de conducirlos
a la Liberación Final.

65
Los distintos mensajeros que vienen de lo alto, profetas, avataras, grandes apóstoles, han querido siempre
señalarnos con precisión exacta la rocallosa senda que conduce a la auténtica y legítima felicidad.

Desgraciadamente, las gentes nada quieren con la Sabiduría Divina. Han encarcelado a los maestros, han
asesinado a los avataras, se han bañado con la sangre de los justos, odian mortalmente todo lo que tenga sabor a
divinidad.

Sin embargo, todos, como Pilatos, se lavan las manos. Se creen santos, suponen que marchan por el
camino de perfección.

No podemos negar el hecho contundente y definitivo de que existen millones de equivocados sinceros, que
muy honradamente presumen de virtuosos y piensan de sí mismos lo mejor.

En el Tártarus viven anacoretas de toda especie, místicos equivocados, sublimes faquires, sacerdotes de
muchos cultos, penitentes de toda especie, que todo aceptarían menos la tremenda verdad de que están perdidos y
que marchan por el camino de la maldad.

Con justa razón dijo el Gran Kabir Jesús: “De mil que me buscan uno me encuentra, de mil que me
encuentran uno me sigue, de mil que me siguen uno es mío".

El "Bhagavad-Gita" dice textualmente lo siguiente:

“Entre miles de hombres, tal vez uno intente llegar a la perfección; entre los que intenten, posiblemente
uno logre la perfección, y entre los perfectos, quizá uno me conoce perfectamente".

Jesús, el Gran Kabir, pone énfasis en la dificultad para entrar al Reino: "Mas, ¡ay de vosotros, escribas y
fariseos hipócritas!, porque cerráis el Reino de los Cielos delante de los hombres, pues no entráis vosotros, ni
dejáis entrar a los que están entrando”. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque devoráis las casas
de las viudas y como pretexto hacéis largas oraciones. Por esto recibiréis mayor condenación”. Refiriéndose el
Gran Kabir Jesús a tantos falsos apóstoles que andan por ahí fundando diversas sectas que jamás conducirían a la
Liberación Final, dice: “'¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque recorréis mar y tierra para hacer un
prosélito y, una vez hecho, lo hacéis dos veces más hijo del Infierno que vosotros”.

Lo grave, distinguidos amigos, nobles hermanos, respetables damas, es que aquellos que están perdidos,
los equivocados sinceros, piensan siempre que van muy bien.

¿Cómo hacerles comprender a las gentes que van mal? ¿Cómo hacerles entender que el camino que
conduce al Abismo está empedrado con buenas intenciones? ¿En qué forma podría demostrarles a las gentes de
Conciencia dormida que la secta a la cual pertenecen, o la escuela tenebrosa a la cual se han afiliado, han de
conducirlos al Abismo y a la Muerte Segunda?

Es incuestionable que nadie piensa de su secta lo peor. Todos están convencidos con las palabras de los
ciegos, guías de ciegos.

Ciertamente y en nombre de la verdad, hemos de decir con gran franqueza que sólo despertando
Conciencia podremos ver el camino angosto, estrecho y difícil que conduce a la Luz.

¿Cómo podrían ver la senda aquellos que duermen?, ¿acaso la mente podría descubrir la verdad?

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Escrito está con palabras de oro en el gran libro de la vida universal que la mente no puede reconocer lo
que jamás ha conocido.

¿Creéis vosotros acaso que la mente ha conocido alguna vez eso que es lo real, la verdad?

Es ostensible que el entendimiento va de lo conocido a lo conocido, se mueve dentro de un círculo vicioso,


y sucede que la verdad es lo desconocido de instante en instante.

Os ruego, queridos hermanos, nobles amigos, distinguidas damas, que reflexionéis un poco.

La mente puede aceptar o rechazar lo que quiera, creer o dudar, etc., etc., etc., pero jamás podrá conocer
lo real.

Observad cuidadosamente lo que sucede en los distintos rincones del mundo. Es ostensible que por
doquiera circulan los libros sagrados y ellos sirven de fundamento a muchos cultos religiosos.

Sin embargo, ¿quién entiende los conceptos de contenido de esos libros, quién tiene plena conciencia de
lo que en cada versículo está escrito? Las multitudes sólo se limitan a creer o a negar y eso es todo.

Como prueba de esto que estoy afirmando, ved cuantas sectas se han formado con los versículos
maravillosos de los cuatro evangelios cristianos.

Si los devotos tuvieran plena Conciencia del crístico evangelio predicado por el Gran Kabir Jesús, es obvio
que no existirían tantas sectas. En verdad sólo habría una sola religión crística de tipo cósmico universal.

Sin embargo, los creyentes no logran ponerse de acuerdo porque tienen la Conciencia dormida. Nada
saben, nada les consta, nunca han platicado personalmente con un ángel, jamás han entrado consciente y
positivamente en las regiones celestes. Andan porque otros andan, comen porque otros comen, dicen lo que otros
dicen y así marchan desde la cuna hasta el sepulcro, con una venda en los ojos.

Desgraciadamente, el tiempo pasa con rapidez que aterra. Se acaba el ciclo de existencias humanas y, por
último, convencidos los devotos de que van por el camino recto, ingresan en la morada terrible de Plutón, donde
solamente se escucha el llanto y el crujir de dientes.

El descenso de las oleadas humanas en el interior del organismo planetario se realiza bajando por las
escalas animal y vegetal, hasta ingresar definitivamente al estado mineral en el centro mismo del planeta Tierra.

Quiero que sepáis, quiero que comprendáis, que es en el centro mismo de este planeta donde millonadas
de humanoides pasan por esa Muerte Segunda de la que hablara el "Apocalipsis” de San Juan.

Es evidente que la destrucción del sí mismo, la aniquilación del Ego, la disolución del sí mismo en las
regiones sumergidas del Averno, es absolutamente indispensable para la destrucción del mal dentro de cada uno
de nosotros.

Obviamente, sólo mediante la muerte del Ego se hace posible la liberación de la Esencia. Entonces esta
resurge, sale a la superficie planetaria, a la luz del Sol, para reiniciar un nuevo proceso evolutivo dentro de la rueda
dolorosa del Samsara.

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El reascenso se verifica siempre atravesando los estados mineral, vegetal y animal, hasta reconquistar el
estado de humanoide que otrora se perdiera.

Es claro que, con el reingreso a este estado, nuevamente se nos asignan otra vez 108 existencias que, si
no las aprovechamos debidamente, nos conducirán por el camino descendente de regreso al Averno.

En todo caso, queridos hermanos, nobles damas que me escuchan, es bueno que sepáis que a toda
Esencia, que a toda Alma, se le asignan siempre 3.000 de estos ciclos de manifestación cósmica (...)

Hasta aquí la trascripción de este pequeño fragmento de una de las tantísimas conferencias magistrales
que sobre este tema dictara oportunamente este Gran Maestro de la Humanidad, el cual lamentablemente no es tan
difundido por las editoriales, ni por “medios de comunicación”, quizás porque su mensaje sea demasiado realista,
porque como dicen: “la verdad, desde que Sócrates tomo la cicuta, viene siendo muy amarga...”

Volviendo al tema, tal como nos dice el Maestro, a cada una de las Esencias se le otorgan entonces un
número preciso de existencias humanas, 108, con el objetivo de lograr en ese lapso su “autorrealización”, o por lo
menos, decimos nosotros, acercarse bastante en la “búsqueda de la verdad” hacia la conquista de su propio Ser, lo
cual es lo mismo que decir: hacia la búsqueda del misterio profundo de la Vida y de nuestra íntima realidad...

Sobra decir que en ese breve lapso, se nos brindan suficientes oportunidades como para lograrlo, más si
no las sabemos aprovechar el momento pasa y en lugar de dar un paso hacia delante, terminaremos ¡dándolo para
atrás!, solo para hundirnos lastimosamente en la horrible involución sumergida, en el lodo de la más profunda
ignorancia...

Lo que sucede es que, si continuamente despreciamos las oportunidades que la vida nos presenta de
acceder a un conocimiento superior, si continuamente desdeñamos de la sabiduría y despreciamos con
incredulidad lo que esta nos ofrece, las consecuencias de semejante proceder suelen ser en verdad catastróficas,
indubitablemente.

¡Es que no podemos cerrándonos continuamente y torpemente las puertas hacia la felicidad, por causa del
escepticismo! Esa manera de proceder se paga muy cara en el escenario de la Vida...
.

La única forma de escaparnos de esa rueda dolorosa de las fatalidades, es mediante la Revolución de
nuestra Conciencia, revolución que podremos lograr a través de un trabajo singular, real y serio en nuestro interior,
el cual consiste en primer lugar, en la aplicación práctica de todas aquellas didácticas precisas que podemos
resumir en: auto-descubrimiento, comprensión, y eliminación del ego, y de aquellas otras relacionadas con la sabia
utilización de nuestra “energía creadora”…

El ego pluralizado en definitiva, no es otra cosa que un manojo de recuerdos, pasiones, deseos
insatisfechos, auto-consideraciones, auto-imágenes, auto-conceptos, sobreviviendo a merced de nuestra propia
ignorancia y a expensas de nuestras propias energías vitales, y son los responsables, inclusive de nuestras
mismísimas enfermedades, entre otras cosas.

Así es que cada uno de nos, tiene la posibilidad muchas veces de ingresar al camino secreto que conduce
a la luz...

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Si despreciamos todas estas oportunidades que generosamente se nos brindan, si en lugar de trabajar
sobre sí mismos, nos dedicamos a complacer solamente a nuestro cuerpo y a vivir la vida sin un sentido superior,
sin un objetivo claro, sin metas internas y sin amor a la sabiduría, no nos queda otro camino a la larga, o a la corta,
que involucionar dentro de las entrañas de la tierra, para regresar al punto cero otra vez...

Es cierto que después podremos reiniciar un nuevo proceso evolutivo, en el seno de la bendita, pero ¿Será
necesario pasar por todo esto? ¿No será más inteligente hacer lo que todas las criaturas del Universo hacen, y
dedicarnos en verdad a desarrollarnos y aprender realmente de la Vida los misterios que ella tiene en verdad para
darnos?

Estas son las tremendas realidades que debemos comenzar a asumir, “duras verdades” por cierto, que
ojala logren impactar suficientemente nuestras Conciencias y nuestros Corazones para que podamos ¡Despertar
de una vez! del “sueño profundo” en el que nos encontramos y comenzar a realizar ¡el gran cambio!

La Rueda del Samsara gira eternamente. Por un lado ascienden las “esencias evolucionantes”, y por el
otro descienden los fracasados, aquellos infortunados que no pudieron (o no quisieron) transformarse a sí mismos y
colaborar así con los propósitos de la Creación... Esa es la cruda realidad.

Entre ambas etapas se halla el muy especial, decisivo y brevísimo lapso del “Estado humano”, momento
trascendental, que inteligentemente aprovechado, nos podrá permitir, no sólo escaparnos de las garras de las dos
leyes anteriormente citadas, sino además y lo que es más importante, poder aventurarnos a descubrir las maravillas
inefables del cosmos infinito, y experimentar en nosotros mismos la legítima “dicha espiritual” que adviene en forma
progresiva a todos los caminantes del sendero, como testimonio de su bienaventuranza, dicha, de la que participan
todos los habitantes de los “mundos superiores”, aquellos legítimos hombres y mujeres que se han desarrollarnos o
auto-edificado a sí mismos como verdaderos y verdaderas “hijos e hijas de Dios”.

“Ser o no Ser he ahí la cuestión”...

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Capítulo 17

“El diluvio universal y la ley del péndulo”

Es asombroso como esta ley de Evolución-Involución, a la vista en todos los ciclos de la naturaleza, se
combina además de manera muy armoniosa, con otra ley de tipo pendular, que nos muestra que mientras un
proceso de decadencia se manifiesta en un lugar, otro de florecimiento comienza a gestarse en otro.

Quienes tienen la suerte de conocer algo de historia, sabrán perfectamente que mientras un imperio
agoniza, otro está surgiendo: Decae Egipto y se alza Grecia, la amante de la belleza, que más tarde también decae,
dejando lugar a la augusta Roma de los Césares, que a la larga también involuciona y muere, levantándose
entonces el Imperio Británico, etc., etc...

Si aplicáramos esta misma ley o lógica al tema de la evolución del hombre, si razonáramos los procesos
históricos desde ésta óptica, nos daríamos perfecta cuenta de que la existencia en un mismo planeta de diferentes
humanidades evolucionando e involucionando a lo largo del tiempo, sería una hipótesis en realidad muy probable y
natural, algunas de las cuales podrían haber ya pasado por este mundo y desaparecido más tarde, como sin duda
lo hará la nuestra algún día, dejando apenas rastros...

¿No es esto más lógico, que suponer que tenemos la exclusividad de ser los únicos “Seres Inteligentes”
que habitamos este planeta, máxime cuando las condiciones climatológicas y geológicas para que el mismo pudiera
albergar vida se remontan a muchísimos millones de años antes del surgimiento de nuestra actual humanidad,
como lo demuestra la arqueología, humanidad que data de apenas unos veinte y tantos miles de años...?

Si así razonáramos, nos estaríamos acercando muchísimo a la comprensión que sobre nuestros orígenes
tuvieron nuestros antepasados, según lo testimonian los legados y tradiciones orales y escritas de muchas culturas
antiguas... Por eso decimos en forma enfática: ¡¡¡No fuimos los primeros en vivir aquí, ni seremos tampoco los
últimos...!!!

Cobran en este contexto especial significación, todas aquellas antiguas tradiciones que nos hablan de la
existencia de un gran continente hermano en el océano Atlántico, “la Atlántida”, el cuál no habría sido tan solo una
isla perdida en el océano o un simple mito imaginario, sino que por el contrario, este habría sido el escenario
preciso donde se desenvolviera la anterior Humanidad que poblara nuestro mundo en un pasado no muy lejano.

La Atlántida

La Atlántida, lejos de ser tan solo un mito, aparece hoy día ante los ojos de los investigadores y estudiosos
como una auténtica realidad, que se revela imponente y maravillosa a medida que avanzan las investigaciones. Ella
existió, tal como lo describe Platón, en su Timeo, entre las procelosas aguas del océano que hoy lleva su nombre.

Rastros suficientes encontramos nosotros en muchísimos mitos y leyendas que acuñan una amplia gama
de pueblos y culturas que nos han precedido, todo lo cual nos habla de su existencia.

Presentamos a continuación el resumen de un fragmento, sobre un estudio sobre Egipto que ha llegado a
nuestras manos, escrito por el Maestro Samael Aun Weor, en el cual se habla sobre el ya inobjetable origen Atlante

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de las Pirámides Egipcias, y que consideramos viene muy a propósito para ilustrar un poco más el tema que nos
ocupa.

Atlántida, la cuna de Egipto

“...Todos los argumentos antes expuestos, demuestran que las explicaciones científicas, que sobre la
datación y desarrollo tecnológico del antiguo Egipto se han hecho son equivocadas.

Hemos de decir claramente, que no fueron los egipcios quienes construyeron las grandes pirámides de
Giza, pues éstos no poseían la tecnología para realizar esta proeza.

Los autores de estos enormes monumentos fueron sabios atlantes, quienes adelantándose al cataclismo
que sufriría su continente (y que ellos no ignoraban) resumieron todo el conocimiento científico, artístico, filosófico y
religioso que poseían en estas pirámides y en su inefable compañera, la esfinge.

Claro que para muchas personas hablar del continente de la Atlántida, es referirse a solamente un mito.
Pero hemos de aclarar, que las pruebas de la existencia de la misma, se acumulan crecientemente en espera de un
cambio de mentalidad en los círculos académicos.

Analizando todos los mitos y religiones antiguas, encontramos que todas mencionan al fenómeno del
Diluvio Universal. Todos recordamos el relato de Noé, quien junto a su familia se salvó de la catástrofe. Pero
también en la mitología egipcia, encontramos claras alusiones a los Dioses que llegaron del Oeste en la Barca de
Ra. También, el mito griego de Pirra y Deucalión, nos habla del mismo fenómeno. Los Mayas, en su Popol Vuh,
relatan también las destrucciones de humanidades enteras. (...)

Pero sin duda alguna, quien se refirió con mayor claridad a este mítico continente fue el griego Platón, que
hace mención de él en los relatos llamados C
ritias y Timeo.

En Timeo, Platón nos narra la conversación que sostuvo Solón con un sacerdote egipcio del templo de la
ciudad de Sais, de la cuales extractamos estos fragmentos:

“Oh Solón, vosotros los griegos siempre seréis unos niños. Para vosotros en verdad no hay vejez, porque
vosotros sois todos jóvenes en lo que afecta al conocimiento. No poseéis ninguna tradición verdaderamente
antigua, ni ninguna ciencia asimismo venerable que el tiempo haya encanecido. Y la razón de ello es la siguiente: el
género humano ha sufrido y sufrirá aún varias destrucciones. Las más grandes mediante el fuego o el agua, otras
menores en virtud de otras mil causas... De modo que, constantemente volvéis a la infancia, e ignoráis todo lo que
ocurrió, bien entre vosotros, bien en los demás países...vuestras genealogías son pobres porque sólo hablan de un
Diluvio, ya que anteriormente hubo muchos”.

Mas adelante en el relato, Platón habla de la Atlántida y de cómo fue destruida por temblores y
cataclismos:

“En la tierra de la Atlántida había un grande y maravilloso imperio que reinaba sobre toda la isla y otras
muchas, así como sobre parte del continente... Sometían las Columnas de Heracles (Hércules) hasta Egipto y por
Europa hasta Tirrenia (Italia)...Tenían tal cantidad de riquezas como jamás habían poseído reyes ni potentados, y
como es probable que nadie vuelva ya a poseer... Todo el exterior del Templo lo cubrieron de plata, y los pináculos

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de oro... La techumbre era de marfil, profusamente adornada de oro, plata y oricalco (posiblemente una mezcla de
oro, plata y cobre)... Los muelles estaban llenos de trirremes y almacenes navales... Toda la zona estaba
densamente cubierta de viviendas y el gran canal y el mayor de los puertos, llenos de navíos y mercaderes
procedentes de todas partes del mundo... Además, había en la isla gran número de elefantes, y provisiones de
animales de todas clases”
“...Después ocurrieron violentos terremotos e inundaciones, y en un solo día con su sola noche de lluvias... la isla
de Atlántida desapareció y se hundió bajo el mar...”

También, es el propio Platón, quien cita la ubicación geográfica del continente perdido, diciendo que
quedaba “más allá de las Columnas de Hércules”, es decir, más allá del Peñón de Gibraltar (pues ese es el nombre
que le daban los antiguos griegos), o sea, en el océano Atlántico.
Algunos argumentan que Platón hacia referencia a América, pero en el propio relato se hace mención
claramente a que existía otro continente al oeste de la Atlántida, lo cual también, es increíblemente significativo,
pues si Platón acertó en la existencia de América, ¿por qué habría de equivocarse con la Atlántida?
También este autor afirma que su historia “aun pareciendo extraña, es perfectamente verídica”.

Y nos aclara más aún:


“...en aquellos días el Atlántico era navegable, porque había una isla situada frente al estrecho que llamáis
Columnas de Heracles; la isla era mayor que Libia y Asia juntas, y era el camino hacia otras islas, y desde las islas
se podía cruzar hasta el continente opuesto, que rodeaba al verdadero océano, porque este mar que está dentro
del estrecho de Heracles es tan solo un puerto con una entrada muy angosta, pero el otro es el autentico mar, y a la
tierra que le rodea se le podría llamar con propiedad continente...”.

Platón nos dice que Poseidóminis, el último resto de la Atlántida, se hundió hacia el 9850 a.c... Los libros
zoroastrianos fijaban el “comienzo de los tiempos” en el año 9600 a.c. y el Papiro de Turín, afirma que el
establecimiento de una dinastía de semidioses en Egipto se produjo en el año 9850 a.c...

Al otro lado del mundo, Tiahuanaco fue en otro tiempo un puerto marítimo, según se deduce de las altas
losas y argollas de amarre y de la gran cantidad de moluscos y conchas marinas que se esparcen por kilómetros en
toda la zona, situada actualmente a 4000 metros sobre el nivel del mar. Curiosamente, el inacabado Templo del
Sol, de dicha ciudad, dejó de construirse hacia el año 10000 a.c.,coincidiendo igualmente con el último cambio
glaciar.

“El hundimiento se produjo en un día y una noche”, afirma Platón, y la ciencia confirma la brusquedad de
los cambios climáticos. Se han encontrado en Siberia Mamuts congelados de dicha época y que, tras examinar sus
estómagos, se vio que contenían restos de plantas tropicales, que por supuesto ahora no existen en tales regiones.

Otro aspecto, que fortalece la veracidad del relato de Platón, es que el termino Atlántida o Atlanta, no lo
pudo inventar él, pues no condice con las raíces idiomáticas griegas, ni de ningún idioma de origen indoeuropeo.

En cambio en el idioma náhuatle encontramos las raíces “a” y “atl”, que significan “agua”, “guerra” y
“coronilla de la cabeza”. De estas varias voces se deriva “atlan”, que significa, “en el medio de las aguas”.

El pueblo galés y el inglés antiguo, situaban su paraíso en el océano occidental y le denominaron Avalón. Los
Celtas de España y los Vascos situaron las tradiciones de su tierra natal en el océano occidental. Los Galos de
Francia situaban el lugar de procedencia de su antepasado en algún lugar del océano Atlántico. Para los Babilonios
su paraíso se ubicaba en el océano occidental y tenía por nombre Aralu. Igualmente los Nórdicos, ubicaban su
paraíso en el mismo océano. Los primitivos pobladores de las Islas Canarias conservan el recuerdo del hundimiento

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de la isla-continente, llegando incluso a creer que ellos eran los únicos supervivientes de la gran catástrofe. Los
bosquimanos poseen una narración muy difundida que menciona una vasta isla que se extendía al oeste de África,
y otras tribus de África conservan en la memoria un pueblo, situado al oeste y que denominaban “atarantes” o
“atlantiois”. También estos mismo pueblos creían que el desierto era un mar seco, por lo que le denominaban
Attela, y así mismo conviene recordar que Atlas es el nombre con que ellos designaban a su cordillera más grande.
Al otro lado del mar, más de 130 tribus y culturas conservan igualmente el recuerdo de dicho continente.

Pero lo más interesante de todo, es que comienzan a aparecer los primeros vestigios arqueológicos que
demuestran la existencia de este continente:

En las costas de las Islas Bimini se han encontrado, en el fondo del mar, una “carretera” compuesta por
lozas de gran tamaño, cuya manufactura humana es indiscutible.

También desde un avión, es posible apreciar ante la Bimini Norte un muro o dique sumergido, compuesto
de bloques de considerable tamaño, comparables con la “carretera de las Bimini”.

También han aparecido en las costas de las Islas Andros, grandes círculos triples de piedra en el fondo
marino, que recuerdan a los calendarios “prehistóricos”, como Stonehenge y señales de posibles caminos
sumergidos.

Pero los restos vivientes del continente perdido se encuentran en islas, que ciertamente debieron formar
parte de la Atlántida, tales como las Islas Canarias, las Azores, Madeira, Salvajes, Bahamas, Bimini, Bermudas,
Andros, etc.”

Hasta aquí la trascripción resumida de este estupendo trabajo, que nos invita sin duda a una comprensión
muy distinta de nuestra propia historia.

Al respecto veamos que nos dice el propio M. Samael, aquel gran investigador esoterista auténtico,
fundador de la Antropología Gnóstica contemporánea en otro de sus trabajos:

“Fueron los miembros de la SOCIEDAD DE AKALDAN una sociedad ATLANTE. Los grandes sabios de la
mencionada sociedad siempre levantaban Esfinges en la ANTIGUA ATLANTIDA y después, cuando estos sabios
se retiraron de ese Continente por causa del gran cataclismo que se avecinaba (y ellos no ignoraban), se orientaron
hacia el continente GRAMONSI (hoy llamado África). Desde allí, desde el sur del África, avanzaron hasta el país de
NYLIA (hoy llamado NILO) y, precisamente en CAIRONA (llamado hoy EL CAIRO), vivieron y construyeron las
Esfinges. Dichas Esfinges representan al fuego, al aire, al agua y a la tierra. Las garras del León representan al
fuego; el rostro humano al agua; las alas simbolizan al aire y las patas de toro hacen referencia a la tierra...”

Y nuevamente hablando sobre los Atlantes su libro “Misterios Mayas” realiza para nosotros el Maestro
importantes revelaciones, que nos dejan boquiabiertos...

“La ciencia atlante tuvo la ventaja de estar unida a la magia; se fabricaron robots extraordinarios, cierto tipo
de elementales superiores controlaban dichos robots que, dotados así de inteligencia, parecían seres humanos y
servían fielmente a sus amos. Cualquier robot podía informar a su dueño de los peligros que le acechaban y, en
general, sobre múltiples cosas de la vida práctica.

Tenían los atlantes máquinas tan poderosas y maravillosas, como aquella que telepáticamente podía
transmitir a la mente de cualquier ser humano preciosa información intelectual. Las lámparas atómicas iluminaban

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los palacios y templos de paredes transparentes. Las naves marítimas y aéreas fueron impulsadas por energía
nuclear.

Los atlantes aprendieron a desgravitar los cuerpos a voluntad. Con un pequeño aparato que cabía en la
palma de la mano, podían levantar cualquier cuerpo por pesado que éste fuera.

El dios Neptuno gobernó sabiamente la Atlántida. Era de admirarse y verse el templo sacratísimo de este
santo dios. Las paredes y muros plateados de dicho templo asombraban por su belleza y las cúpulas y techos eran
todos de oro macizo y de la mejor calidad.

El marfil, el oro, la plata, el latón, lucían dentro del templo de Neptuno con todos los regios esplendores de
los antiguos tiempos. La gigantesca escultura sagrada del muy venerado y muy sublime dios Neptuno era de oro
puro toda. Aquella inefable estatua misteriosa, montada en su bello carro arrastrado por exóticos corceles y la
respetable corte de cien nereidas, infundían en la mente de los devotos atlantes profunda veneración.

Las ciudades atlantes fueron florecientes mientras sus habitantes permanecieron fieles a la religión de sus
padres, mientras cumplieron con los preceptos del dios Neptuno, mientras no violaron la ley y el orden. Pero cuando
las cosas sagradas fueron profanadas, cuando abusaron del sexo, cuando se mancharon con los siete pecados
capitales, fueron castigados y sumergidos en el fondo del océano.

Los sacerdotes de Sais dijeron a Solón: "Todos cuantos cuerpos celestes se mueven en sus órbitas sufren
perturbaciones que determinan en el tiempo una destrucción periódica de las cosas terrestres por un gran fuego".

El continente atlante se extendía y orientaba hacia el austro y los sitios más elevados hacia el septentrión,
sus montes excedían en grandeza, elevación y número a todos los que actualmente existen.

La famosa historia del Diluvio Universal, cuyas versiones se encuentran en todas las tradiciones humanas,
es simple recuerdo de la gran catástrofe atlante.

Todas las enseñanzas religiosas de la América primitiva, todos los sagrados cultos de los incas, mayas,
aztecas, etc., los dioses y diosas de los antiguos griegos, fenicios, escandinavos, indostaníes, etc., son de origen
atlante. Los dioses y diosas citados por Homero en la Ilíada y la Odisea, fueron héroes, reinas y reyes de la
Atlántida.

La Atlántida unía geográficamente a la América con el viejo mundo.

Las antiguas civilizaciones indo-americanas tienen su origen en la Atlántida. Las religiones egipcia, inca,
maya, etc., fueron las primitivas religiones atlantes.

El alfabeto fenicio, padre de todos los alfabetos europeos, tiene su raíz en un antiguo alfabeto, que fue
correctamente transmitido a los mayas por los atlantes. Todos los símbolos egipcios y mayas provienen de la
misma fuente y así se explica la semejanza, demasiado grande para ser casualidad. Los atlantes tenían un metal
más precioso que el oro, se llamaba "orichalcum".

La catástrofe que acabó con la Atlántida fue pavorosa. No cabe duda alguna que el resultado de violar la
ley es siempre catastrófico. La época de sumergimiento de la Atlántida fue realmente una era de cambios
geológicos. Emergieron del seno profundo de los mares otras tierras firmes que formaron nuevas islas y nuevos
continentes.

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Algunos sobrevivientes de la catástrofe atlante se refugiaron en el pequeño continente llamado Grabonzi,
hoy África, el cual aumentó de tamaño y extensión debido a que otras áreas de tierra firme, que emergieron de
entre las aguas vecinas, se sumaron al mismo.

El Golfo de México antiguamente fue un hermoso valle. Las islas de las Antillas, las Canarias, España, son
pedazos de la sumergida Atlántida. El antiguo mar de Kolhidius, situado al noroeste del continente recién formado
entonces y conocido como Ashhartk (Asia), cambió de nombre y hoy se conoce con el nombre de Mar Caspio. Las
costas de este Mar Caspio están formadas por tierras que al emerger del océano se unieron al continente de Asia.

El Asia, el Mar Caspio y todo ese bloque de tierra junto, es lo que hoy en día se conoce con el nombre de
Caucazo. Dicho bloque en aquellos tiempos se llamó Frianktzanarali y más tarde Kolhidishissi, pero hoy en día,
repito, se llama Caucazo.

Por aquella época había un gran río que fertilizaba toda la rica tierra de Tikliamis y que desembocaba en el
mar Caspio. Ese río se llamaba entonces Oksoseria y todavía existe, pero ya no desemboca en el Mar Caspio
debido a un temblor secundario que lo desvió hacía la derecha.

El rico caudal de agua de ese río se precipitó violentamente por la zona más deprimida del continente
asiático, dando origen al pequeño Mar de Aral, pero el antiquísimo lecho de ese viejo río, llamado ahora Amudarya,
todavía puede verse como sagrado testimonio del curso de los siglos.

Después de la tercera gran catástrofe, que acabó con la Atlántida, el antiguo país de Tikliamis con su
formidable capital, situada a orillas del mencionado río, fue cubierto con todos sus pueblos y aldeas por arena y
ahora es sólo un desierto.

Por aquella época, desconocida para un César Cantú y su Historia Universal, existía en Asia otro bello
país, conocido con el nombre de Marapleicie. Este país comerciaba con Tikliamis y hasta existía entre ellos mucha
competencia comercial. Más tarde este país de Marapleicie vino a tomar el nombre de Globandia, debido a la gran
ciudad de Gob.

Globandia y su poderosa ciudad de Gob fueron tragadas por las arenas del desierto. Entre las arenas del
desierto de Gob se hallan ocultos riquísimos tesoros atlantes, poderosas máquinas desconocidas para esta raza
aria. De cuando en cuando las arenas dejan al descubierto todos esos tesoros, pero nadie se atreve a tocarlos,
porque el que lo intenta es muerto instantáneamente por los gnomos que los cuidan.

Sólo los hombres de la gran sexta raza Koradhi, que en un futuro habitarán este planeta, podrán conocer
esos tesoros y eso a cambio de una conducta recta. (...)

Hasta aquí la trascripción de algunos pasajes del libro “Misterios Mayas” del Gran Maestro y Humanista
Samael Aun Weor.
Reproduzcamos ahora un fragmento de un antiguo texto encontrado en el Tibet oriental, en el templo antiquísimo
de la ciudad de “Lhassa”, el cual dice lo siguiente:

“Cuando la estrella de Bal cayó en el lugar dónde ahora sólo hay mar y cielo (el océano atlántico), las Siete
Ciudades con sus puertas de oro y Templos transparentes temblaron y se estremecieron como las hojas de un
árbol movidas por la tormenta”.

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“Y he aquí que una oleada de fuego y de humo se elevó de los palacios; los gritos de agonía de la multitud
llenaban el aire”.

“Buscaron refugio en sus templos y ciudadelas y el Sabio Mu, el sacerdote de RA-MU se presentó y les
dijo:”
-“¿No os predije todo esto? Y los hombres y mujeres, cubiertos de piedras preciosas y brillantes
vestiduras, clamaron diciendo:”
-“¡Mú, sálvanos! Y Mú les replicó:”
-“Moriréis con vuestros esclavos y vuestras riquezas, y de vuestras cenizas surgirán nuevas naciones”.
“”Si ellos (refiriéndose a nuestra actual raza Aria) se olvidan de que deben ser superiores, no por lo que
adquieren sino por lo que dan, la misma suerte les tocará”.
“Las llamas y el humo ahogaron las palabras de MU, y la tierra se hizo pedazos y se sumergió con sus
habitantes en las profundidades en unos cuantos meses”

Y por su parte los Mayas, desde el otro lado del mundo, escribieron lo que se conoce como “Los
manuscritos de Troano” los cuales pueden verse en el Museo Británico y que dicen así:

“En el año de Kan, el 11 Muluc, en el mes de Zac, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin
interrupción hasta el 13 Chuen. El país de las lomas de barro, la tierra de MU, fue sacrificada”.

“Después de dos conmociones, desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los
fuegos subterráneos, que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos lugares. Al fin
la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes, 8000 años
antes de escribirse este libro”.

Con todos estos documentos podrá el lector formarse cabal idea de que realmente, nos encontramos aún
muy lejos, al menos oficialmente, de comprender verdaderamente nuestros orígenes, y mucho menos de
comprender “El gran enigma de nuestra existencia”.

Aquí tenemos a la vista pues narraciones interesantísimas, documentaciones históricas sumamente


importantes, a la hora de comprender nuestra historia antigua…

Una de los Mayas, pueblo que desciende incuestionablemente de los Atlantes, y otra hallada en el Tibet,
cuyo alfabeto es curiosamente muy parecido al alfabeto Maya, y en donde se narra el mismo episodio: la historia
del hundimiento del continente atlante, además del artículo formidable sobre los egipcios….

Estos interesantísimos fragmentos de incalculable riqueza para la antropología, deberían servirnos también
como llamado a la reflexión, ya que la historia de la humanidad es cíclica y ¡Todo se repite!...

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Ultima parte

“La naturaleza de nuestra existencia


y nuestra misión en la tierra”

Capítulo 18

“El trabajo interior”

Como vemos, es mucho todavía lo que no sabemos sobre nosotros mismos. Realmente el Ser Humano es
un misterio profundamente ignoto para sí mismo. Con justa razón decían los antiguos “Conócete a ti mismo y
conocerás el universo y los dioses...”

Decían también los sabios de la antigüedad, que la naturaleza obedece a la Ley de la Polaridades y por lo
tanto ella tiene también dos partes: una inferior y otra superior. Si queremos nosotros desarrollar nuestra naturaleza
superior, y con esto transformarnos verdaderamente en “Seres superiores” a las bestias, deberemos sacrificar
nuestra naturaleza animal, nuestra naturaleza inferior. Esto se resume en dos palabras: “Trabajo interior”.

Es curioso que NUNCA se nos haya siquiera mencionado, que lo que el Ser Humano vino a hacer a este
mundo, lo que en realidad necesita, es realizar un trabajo sobre sí mismo, aprender a transformarse, y que en eso
consiste la clave del éxito o del fracaso en la vida...

¿Quiénes son los responsables de que hayamos perdido contacto con estas grandes verdades
fundamentales, las que nos hemos esforzado por dejar en evidencia en este libro? Si hay responsables, y entre

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ellos: ¡Toda esa serie de “dogmas” que veníamos estudiando y que se nos han venido imponiendo como verdades
irrefutables desde hace tanto!

Estos dogmas son si, entre otras cosas, los responsables de que hayamos perdido contacto con esta
sabiduría tan rica y que todas las culturas poseyeron, enseñanzas tan antiguas como el mundo, en las cuales
muchísimos hombres y mujeres se forjaron a sí mismos como auténticos “Seres Humanos”, verdaderos y legítimos,
viva expresión de su Ser, aquí en la tierra.

El verdadero Ser Humano, aunque parezca una paradoja, es algo que todavía tiene que surgir de entre
nosotros mismos, y lo hará, el día que nuestra naturaleza animal, inferior haya sido verdaderamente comprendida y
desechada, en aras de la florescencia de nuestra naturaleza divinal, superior.

Dice el Maestro Samael: “La creación del hombre es un problema dificilísimo”, y agrega: “Tal como la
mariposa se gesta dentro de su oruga, así el Hombre debe gestarse en el seno del animal intelectual
equivocadamente llamado hombre”

Estamos vertiendo conceptos revolucionarios, conceptos que no manejan los sabihondos de esta época,
más sin embargo jamás diremos que se trata de algo nuevo...

Esto es, nada más ni nada menos, parte de lo que se conoce como los axiomas de la Sabiduría Antigua,
de la Sabiduría Oculta, sabiduría que conociera a fondo el gran Kabir Jesús, y que luego el maestro Samael
develara tan maravillosamente, para que todos nosotros pudiéramos hollar la senda hacia nuestra propia
Autorrealización.

Tal vez el lector se pueda estar preguntando: ¿Pero como podemos estar seguros de que no se trata de una
teoría más, otra teoría como hay tantas?

Muy simple. La respuesta la encuentra uno estudiando la Gnosis. A todas aquellas personas que les
interesa conocer los auténticos misterios de la sabiduría, les recomendamos estudiar a fondo estos conocimientos,
y lo pueden hacer de manera muy sencilla: ¡Concurriendo a los cursos!, y desde luego: ¡Practicando las
enseñanzas!...

La Gnosis ha venido en diferentes épocas de la historia, a revolucionar el ambiente cultural-espiritual de la


época y a restablecer los principios eternos, de la primitiva Religión-Sabiduría la cual con el correr del tiempo
siempre termina por ser adulterada, manoseada y maltratada, pero que ahora se encuentra en pleno auge y
esplendor, para bien de todos nosotros, felizmente…

78
Capítulo 19
“El camino esotérico”

Podríamos decir que el camino de la “Revolución de la Conciencia” y de la ”Autotransformación interior”


comienza cuando uno acepta que tiene una psicología particular que estudiar, analizar, conocer y comprender, con
el objetivo de hacernos dueños, verdaderamente, de nosotros mismos y de nuestra vida.

Ese es precisamente el “trabajo” o la principal ocupación que tendría que tener el Alma, al decir de los
antiguos, aunque verdaderamente se trate de la Esencia...

Casi todos los que hemos comenzado y nos hemos aventurado en estos singulares estudios, creíamos sin
embargo en un principio que ya nos conocíamos.

Con el tiempo nos vinimos a dar cuenta de que lo que conocíamos de nosotros mismos era nada más que
el relieve superficial de aquella geografía íntima, de aquel “País Psicológico”, de aquel “Mundo Interior”, y ni siquiera
dicha geografía estaba completa.

Realmente sólo teníamos una mala foto panorámica de nosotros mismos y sí, muchos conceptos,
imágenes y opiniones sobre cómo éramos y sobre como deberíamos ser. No habíamos tomado conciencia plena de
nosotros.

¿Resultado? No teníamos ningún dominio interior real, seguíamos sufriendo lastimosamente y


malgastando nuestras propias energías vitales en cualquier pasatiempo, en cualquier tontería, perdiendo nuestra
vida, miserablemente.

La realidad del camino es muy distinta. En él, debemos aprender a conocernos de verdad, y esto no
deberá jamás convertirse tan solo en un lindo slogan. Esto, debemos aprender a hacerlo en la vida práctica de
todos los días. ¡Aquí y ahora!

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Aclaramos: Tampoco se realiza este trabajo aislándose de la sociedad, o internándose en un Ashram, o
leyendo literatura oriental y meditando todo el día... No. El verdadero trabajo interior se realiza en verdad a cada
rato, y en la vida real y práctica, aprendiendo a vivir de instante en instante, y estudiando todos los eventos que por
alguna razón nos llegan, comprendiendo su significado y enseñanza, y observando fundamentalmente cuales son
nuestras reacciones ante los mismos...

Cualquier circunstancia, cualquier situación que nos ocurra en el diario vivir, debe ser motivo más que
suficiente como para que nos detengamos, nos examinemos interiormente, examinemos cuidadosamente la
situación y aprendamos algo...

Para esto, debemos dejar de pensar que la vida es algo que nos ocurre “muy bien no sabemos porque” y
que la misma termina al nosotros morirnos, porque esa visión tan estrecha, como ya hemos dicho, no hace sino
estancarnos y dormirnos nuevamente la Conciencia.

Debemos comprender que la vida es ante que todo, una OPORTUNIDAD, una gran oportunidad
maravillosa, que se nos brinda para que podamos dar un buen paso hacia adelante.

Solo si aprendemos a ver la vida como una “oportunidad”, y no como un “fin en sí misma”, podremos
extraer de las diferentes circunstancias que esta nos presenta, el “Pan de la Sabiduría”...

Ese Pan de la Sabiduría, será el alimento de nuestra Esencia, afín de que ésta se convierta pacientemente
en una verdadera ALMA

Cuando la Esencia comienza a desarrollarse y crecer, fruto del trabajo interno que venimos realizando,
pasamos por grandes transformaciones, las que nos llevarán algún día a convertirnos en verdaderos Seres
Humanos con Alma.

El Alma entonces, es el fruto maravilloso del trabajo conciente en nuestro interior, en nuestra Vida, el fruto
del desarrollo maravilloso de nuestra Esencia.
Por eso el Gran Maestro Jesús el Cristo dijo: “En paciencia poseeréis vuestra almas”

Todavía no poseemos el Alma. Tenemos la “esencia del alma”, la cual es en definitiva el fundamento
psíquico para crearla, la “piedra bruta” que tenemos que aprender a cincelar, hasta convertirla en el Alma...

Pero es en la vida práctica, dónde podemos y hasta debemos extraer los conocimientos que necesitamos
para el camino, para descubrir como somos, y para fabricar el Alma. Necesitamos concientizarnos, de verdad ¡¡¡Y
dejar de dormir...!!!

El sueño hipnótico que pesa sobre la humanidad es tan terrible que el trabajo por el despertar se vuelve a
veces demasiado dificultoso…

Por esa razón debemos apelar a didácticas que podamos emplear durante el día y así evitar que el sueño
profundo no nos envuelva, y termine haciéndonos caer en los mismos errores que hemos cometido siempre, o en
los mismos errores que a los demás endilgamos.

Desde luego existe un conocimiento que nos permite, mediante didácticas precisas, basadas en el
discernimiento y la comprensión, extraer finalmente aquella sabiduría, aquel aprendizaje, sin el cual sería más que
imposible lograr el “despertar de nuestra conciencia”, cualidad indispensable para lograr VER el camino tal cual ES
y transformarnos de verdad.

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Pero como dijimos, esto solo es posible cuando aprendemos a tomar la vida como una oportunidad, la cual
nos ha sido dada para conocernos y transformarnos, para algún día, poder terminar de integrarnos totalmente con
las diversas partes auto-independientes y auto-concientes de nuestro propio Ser.

Este es el auténtico Re-ligare, la verdadera “Religión” en cada uno de nosotros, volver a unirnos
inextricablemente con nuestro propio y real Ser, que habita en secreto....

A este camino, basado en el Amor y la Verdad, se lo ha llamado también “El Camino Esotérico”, por
muchas razones, entre ellas, porque se trata de algo privado, interior, algo profundo y nuestro, algo que nada tiene
que ver con todas esas poses místicas y pretendidos maestrazgos baratos, que tanto abundan desgraciadamente
en el mundo de hoy.

A veces el esoterista, debe aprender a vivir pasando inadvertido, y en otros deberá fluir maravillosamente,
y permitir que su Ser brille, porque la razón de ser del Ser es simplemente Ser...

Debemos aprender a evocar dentro nuestro la divina presencia de nuestro Ser…

Tal vez con una suave inspiración, o utilizando algunas palabras sencillas y sinceras, o quizá utilizando
algún Mantram o frase significativa que nos ayude en un momento dado a Sentir lo que existe en el fondo de
nosotros mismos y de cualquier ser viviente...

Así podremos Despertar, e ir quedando en condiciones óptimas para la realización de nuestro trabajo, el
cual consiste en gran medida en la cualidad nada despreciable de poder interpretar los diferentes eventos que se
nos presentan y de aprender a través de éstos algo sobre nosotros y sobre las divinas leyes de la vida...

Práctica:

Siéntate cómodamente, relájate y realiza no menos de diez respiraciones profundas, con el objetivo de
llenarte de “Prana”, que es la energía vital del aire...

Ahora trata de sentir en primera instancia si aún quedan en el cuerpo zonas en tensión y relájalas...
Puedes utilizar para esto tu Imaginación Creadora llevando la energía pránica a esos lugares y visualizando como
la misma disuelve maravillosamente todas las tensiones y el stress...

Concéntrate ahora mas intensamente en tu interior y trata de sentirte ser esa Esencia, anhelando
encontrarse las partes más nobles y elevadas de tu propio Ser... Puedes utilizar palabras como Padre mío, Dios
mío Madre mía, divinos Seres, ¡ayúdenme!, para evocar la presencia de las diferentes partes de tu Ser Interior
profundo...

Relájate aún más y déjate llevar por tu propia Inspiración... Imagina como desde el cielo comienza a
descender toda la Luz y la Armonía de los planos superiores, y abre tu corazón para que hasta allí pueda llegar...

Inspírate en tu Dios Interno, llénate de alegría y de gozo... disfruta de la Paz y del Amor inmenso que en
estos momentos sientes y eleva tu corazón hacia la bienaventuranza del Ser...

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Quédate unos momentos sintiendo esa quietud... propia de la Meditación... y deja que tu corazón se
impregne de esas vibraciones... que no son otra cosa que el testimonio de que dentro, tienes la gracia bendita del
Altísimo...

Capítulo 20
“La psicología del caminante”

En el diario vivir, los defectos que interiormente llevamos afloran indiscutiblemente, y si estamos atentos
los podremos descubrir.

Para esto, debemos apelar a diferentes didácticas, que la Gnosis de manera muy sencilla, en especial una:
la AUTO-OBSERVACIÓN.

La Auto-observación, más que una técnica entendida como la simple aplicación de un conocimiento
práctico, trata más bien del desarrollo de un verdadero sentido interno, fundamento y base para lograr nuestro
AUTO-CONOCIMIENTO.

Consiste esta técnica, en aprender a dividir nuestra atención, con la finalidad de “estudiarnos en acción”,
observar nuestras reacciones, nuestro comportamiento, nuestra realidad, con el objetivo de descubrir lo que en
“Psicología práctica” se denomina: “el ego pluralizado”, conjunto de entidades tenebrosas e infrahumanas que
desgraciadamente cargamos en nuestro interior y que personifican nuestros errores de tipo psicológico, como ya
hemos dicho.

La realidad de estos personajes interiores es indiscutible. En el Tibet a estos personajes ocultos de nuestra
psicología interna se los denomina “agregados psíquicos” y es a su estudio, comprensión y eliminación, a lo que se
dirigen todos sus esfuerzos y disciplinas, ya que esto constituye uno de los fundamentos doctrinales más
importantes del Budismo.

Para poder descubrir a estos personajes que forman parte del “mí mismo”, del “yo”, necesitamos
verdaderamente y como dijimos, tomar la vida de otra manera, no identificarnos con lo que nos sucede, con
nuestros dolores, tragedias y situaciones de todo tipo, sino utilizarlas como instrumento para el Autoconocimiento.

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Sin embargo por lo general, frente a las distintas situaciones que nos ocurren y especialmente ante las
más desagradables, tendemos a ¡olvidarnos del trabajo! que nos hemos propuesto, nos olvidamos de la
Autobservación, perdemos el “estado de alerta”, y nos Identificamos con ellos, perdiendo la oportunidad óptima de
conocer algunas de las facetas escondidas de nuestra psicología...

En cambio, si nosotros somos capaces de No identificarnos con lo que nos sucede y si por el contrario,
nos proponemos observar las diferentes reacciones que se producen en nuestro interior frente a dicho suceso,
entonces podremos descubrir a algunos de estos personajes, los “Yoes”, que personifican nuestros defectos
escondidos, y nos veremos tal cual somos.

Nos daremos cuenta que si bien físicamente parecemos una unidad, psicológicamente no lo somos, y se
hará palpable la terrible realidad de que dentro nuestro conviven multitud de personajes diferentes, que se manejan
u operan de manera inconexa, haciendo de nuestra vida interior un verdadero caos.

Esto es vital entenderlo. Cada uno de nosotros vive en una situación de “desintegración psicológica” muy
grave. A esto se deben las tremendas “contradicciones íntimas” dentro de cada uno de nosotros, pero también toda
la infinita variedad de conflictos en nuestras relaciones y por extensión, el caos que domina las relaciones sociales,
políticas, etc., etc., en el mundo en general.

Debemos esforzarnos por INTEGRAR, entonces nuestra psicología, nuestra psiquis, y esto solo es posible
aplicando técnicas como la Auto-observación Psicológica.

Para esto, debemos aplicarnos al estudio conciente de todas aquellas reacciones que en nuestro interior
se producen y ser capaces de reconocer en ellas las reacciones mecánicas de cada uno de los personajes que
secretamente las impulsan.

Para lograrlo es necesario “aprender a vivir de momento en momento”. Cualquier clase de pensamientos o
razonamientos, obstaculiza la autobservación. Deberemos además, entre otras cosas, aprender a recibir con
agrado todo lo que la Vida nos trae, porque representa siempre una enseñanza, y por ende nuestro material de
trabajo.

Nuestro trabajo

Se hace necesario también aprender a NO PROTESTAR.

La humanidad, todos nosotros, tenemos la pésima costumbre de vivir a toda hora poniendo objeciones.
Reaccionamos constantemente contra el exterior, por diferentes causas. Lo hacemos contra el tiempo, contra las
personas, contra las situaciones, contra el gobierno, etc., etc., etc., más sin embargo, para transitar el sendero de
los misterios, debemos aprender a recibir Todo lo que la vida nos trae, como una enseñanza... a veces muy dura,
por cierto, pero fundamental para nuestro camino...

Deberemos aprender entonces a no poner objeciones, a no protestar contra lo que nos sucede, y estar
siempre con esa actitud mística de investigador, de persona realmente interesada en conocerse; convertirnos en
esos verdaderos y auténticos científicos de la vida, que valientemente están dispuestos a ponerse a sí mismos en
la mesa de examinación.

Pero sucede que estamos acostumbrados a pensar muy diferente y he ahí nuestro infortunio: Si alguien
nos hiere, herimos, nos enojamos, nos ofendemos; si nos insultan, insultamos, o quizás callamos, pero solo por
“educación”, no porque no reaccionemos, porque secretamente en nuestro interior estamos que hervimos...

83
Si nos adulan, si nos elogian, nos sentimos contentos, porque nos “valoran”, mas si nos desprecian,
sufrimos horrorosamente, demostrando en esto que somos débiles y dependientes del “que dirán”.

Esa es la tragedia de nuestra vida. Nos hemos transformado en criaturas mecánicas, criaturas en las que
cada quién, toca la melodía que se le ocurra. Simples instrumentos de los demás...

Evidentemente esto nos demuestra no sólo que no tenemos control, ni dominio alguno sobre nosotros
mismos, sino lo que es peor, que tampoco tenemos “individualidad verdadera”. Permitimos que otros nos manejen,
que las situaciones nos manejen, que los “eventos” de la vida controlen nuestros “estados interiores”, nuestros
“estados anímicos”, cuando en realidad debería ser a la inversa: que nuestros “estados interiores” apropiados y
concientes, gobiernen y manejen las diferentes “circunstancias” que se nos presentan en el diario vivir.

¡Vivimos al revés de como deberíamos vivir...!

Esto son tan solo algunos axiomas básicos, pero muy importantes, correspondientes a la antigua sabiduría
gnóstica, sabiduría que como hemos dicho conocieran todos los pueblos de la tierra, con las leves variantes
culturales propias de su idiosincrasia particular, y que nos permite plantearnos seriamente transitar el Camino de la
autorrealización.

Esta es la Sabiduría que se práctico siempre en los antiguos colegios de iniciados, aquella que se cultivara
secretamente entre los hierofantes del antiguo Egipto, o entre los sacerdotes de Tebas y de Memphis, o entre los
Druidas, o entre los sabios Mayas, Aztecas, Zapotecas, Incas, etc., etc., etc.

Estamos hablando de la auténtica Psicología Experimental llevada a la práctica, la única que conduce a
sus practicantes a la integración con su Ser, la más apropiada además para esta época decadente en que vivimos,
ya que nos devuelve una y otra vez a la realidad del trabajo que tenemos frente a nosotros, y esto sin apartarnos de
nuestras obligaciones y compromisos familiares o sociales.

Si aprendemos las aprendemos a poner en práctica, veremos su utilidad y veracidad en el cambio real de
nuestra vida, la cual podrá convertirse en esas condiciones, en una vida llena de aprendizaje, llena de riqueza
interior, llena de servicio real y verdadero a la humanidad, y llena de verdadera Espiritualidad Conciente...

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Capítulo 21
“Nuestra verdadera realidad”

Como dijimos, el Ser Humano sería verdaderamente feliz y el mundo un paraíso si no cargáramos
desgraciadamente en nuestro interior, toda esa extensa gama de defectos de tipo psicológico que personifican
nuestros errores y a los cuales se los ha denominado: el “ego pluralizado”, verdaderos responsables de todas
nuestras amarguras y desdichas.

Se hace imprescindible que aprendamos a conocer a estos diferentes “yoes” que cargamos en nuestro
interior, con la finalidad de emanciparnos de una vez por todas de su dominio y adquirir aquello tan importante que
se llama “libertad”.

Comprender el funcionamiento de nuestra propia psiquis es lo fundamental. Para lograrlo, quizá una
imagen nos pueda ser de gran ayuda esto, a sabiendas de que el mundo de las imágenes es el mismo mundo de
las parábolas, el idioma de la conciencia...

El ser humano se parecería a un gigantesco autobús, ¡un ómnibus donde cada uno de los pasajeros quiere
conducir también y dónde el auténtico chofer ha sido desplazado infelizmente y maniatado en el fondo del coche!
Cuando uno de los personajes que viajan toma la dirección, siente ser el único, y lleva el vehículo (nuestro cuerpo)
a donde le place. Si se trata de un “yo” bebedor, un “yo” de la embriaguez, llevará entonces el coche a un bar, a un
boliche, para tomar algunos tragos... Si por el contrario toma la dirección un “yo” fumador, encenderemos un
cigarrillo; si es un “yo” de lujuria, el mismo hará que pasemos todo el tiempo pendientes de las bonitas formas de
las personas del sexo opuesto y todo así por el estilo...

En resumidas cuentas, cada uno de los diferentes “yoes” que desgraciadamente cargamos en nuestro
interior, llevará el autobús, (nuestro cuerpo) a donde más le plazca, para satisfacción de sus deseos. Por eso dice
el Budismo Zen que el hombre se reencarna únicamente para satisfacer deseos...

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El ser humano de hoy en día se mueve más que nunca controlado interiormente por toda esa gran
variedad de personajes psicológicos que lo mantienen hechizado, dormido, sin poder ser dueño realmente de sí
mismo ni de su vida, y en eso se nos va la existencia...

Esta es la cruda realidad, y esto lo venimos a comprender cuando aprendemos a trabajar interiormente
utilizando las técnicas de la No Identificación y de la Autobservación Psicológica.

Son precisamente esos personajes que llevamos dentro, y con los cuales estamos tan “identificados”, los
que reaccionan en forma mecánica y automática en nuestro interior, produciendo verdaderos desastres a nivel de
nuestra energía, llevándonos a estados interiores, anímicos y emocionales absurdos, y por ende trayendo a nivel de
nuestra vida, toda la larga serie de problemas a los que estamos ya acostumbrados, y entre ellos también a las
consabidas “enfermedades”.

Ampliemos un poco más la cuestión.

Que la psicología humana es verdaderamente muy compleja y altamente contradictoria, todos lo sabemos.
Lo que no estaba tan claro era la razón de todas estas contradicciones, en el seno mismo del interior de cada
individuo.

A través de la “doctrina de los muchos yoes” venimos a comprender la razón íntima de todas estas
contradicciones de tipo psicológico.

El gran problema de todos nosotros se reduce a dos palabras: “ego pluralizado”; los cuales son los
auténticos responsables de todas nuestras amarguras y sinsabores; y extendiendo un poco más la cuestión, que
son los responsables de la triste situación actual del mundo, y del dolor humano.

Cabe anotar que esta enseñanza, a diferencia de otras teorías de difícil comprobación, es perfectamente
verificable, por cada uno de nosotros.

Si desarrollamos el “Sentido de la Autobservación psicológica”, si aprendemos la manera de estudiar


nuestra psiquis, podemos verificar su tremenda realidad en el crudo realismo de nuestra vida psico-física.

Decimos “Psico-física” porque es precisamente en el mundo físico, en nuestra vida ordinaria, dónde
podremos descubrir, como ya dijimos, los defectos que llevamos escondidos en nuestra psiquis, y así verificar la
cruda realidad de nuestra “multiplicidad egoica”.

Si en lugar de andar tan distraídos con todas las cosas de afuera, prestáramos más atención a nuestro
mundo interior, observaríamos que realmente no somos los mismos ni cinco minutos seguidos.

Quizás alguien pueda argumentar: ¿Pero que tiene eso de malo?, lo que sucede es que somos muy
cambiantes, eso es todo...

Y nosotros a su vez les preguntaríamos, con todo respeto: ¿Pero cuál de todos esos “yoes” que usted tiene
es verdaderamente usted? ¿Será el que fuma? ¿Será el que miente? ¿Será el pendenciero, que cada tanto
aparece? ¿Será el celoso? ¿Será el lujurioso, que siempre anda mirando formas? ¿Será el orgulloso que siempre
cree tener la razón? ¡Respóndame! ¿Cuál de todos ellos es usted? ¿Se da cuenta de su multiplicidad? ¿Hay un
INDIVIDUO, o hay una LEGIÓN?

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El auténtico “individuo” es algo que deberá gestarse en el interior de cada uno, entonces ya no seremos
víctimas de las apetencias de los diferentes “yoes” que hoy llevamos y que no conocemos, y que nos llevan de las
narices de un lado para el otro.

Lo más terrible de todo, y sin pretender hacer dramatismos, es que todos esos personajes que en nuestro
interior cargamos, reaccionan y actúan desde nuestro interior en forma absolutamente mecánica y sin que nosotros
lo advirtamos. No decimos que no podamos frenar un poco sus impulsos, o inclusive hacer como que nada nos
pasara, pero la realidad es que nos pasa, y aunque seamos muy hábiles en disimularlo, la verdad es que allí están.

Todos cargamos con una cantidad de “yoes” que ni siquiera conocemos o a los cuales quizás hemos
olvidado, pero basta que aparezca la situación específica para que afloren, y si estamos alertas y vigilantes, los
podremos observar y conocer tal como son...

Veremos en tal caso como cada “yo” saltará a escena, de una forma completamente mecánica, repetitiva.
Inconsciente ¡¡Eso no es libertad!!

Cuando logremos autobservamos serenamente, nos daremos perfecta cuenta de que en estas condiciones
parecemos simples marionetas controladas por los hilos invisibles (que son los “yoes” inconscientes que llevamos).
Veremos con horror que nos parecemos a títeres, controlados por absurdos condicionamientos, muñecos
controlados por absurdos que ni conocemos, simples robots, programados para actuar de tal o cuál manera, etc. ...

Vistas las cosas desde los ojos de la Conciencia, resultamos en verdad algo así como criaturas
sonámbulas, llevadas de un lado para el otro ¡Por los requerimientos del “ego” que esté de turno, y que las distintas
circunstancias de la vida accionan...!

Por tal razón los Auténticos Maestros de Sabiduría dicen que la humanidad ¡Parecemos míseros leños
arrastrados por las corrientes y tempestades del furioso océano de la vida...!

Lo terrible, lo doloroso, es que nuestra Conciencia duerme allá en el fondo, sepultada en el olvido, y ni
siquiera somos capaces de advertir nuestra situación...

Cuando a través de un trabajo sobre sí mismos, repetimos, basado en la “no-identificación”, y en la


Auto-observación Psicológica, etc., etc., comencemos a descubrir a todos esos elementos que en nuestro interior
cargamos, quedaremos en inmejorables condiciones para eliminarlos y así podremos cambiar en forma progresiva
todos los aspectos de nuestra persona que queramos corregir, nos haremos dueños de nuestra vida y
saborearemos nuevamente el perdido pero inconfundible sabor de la bienaventuranza, que finalmente conduce a la
libertad...

Aclaremos conceptos.

El “ego pluralizado” está formado por toda aquella gama de defectos, traumas, vicios, manías y
condicionamientos que, como dijimos, cargamos en nuestro interior y que son los responsables de todos nuestros
errores y de nuestra desdicha.

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Cada uno de estos “egos”, que en su conjunto constituyen el “mí mismo”, tiene sus propios criterios, sus
propias actividades y sus propios compromisos, razón por la cual nuestra mente y nuestra vida resultan tan
complicadas. Asimismo, cada uno de esos yoes tiene sus propias aspiraciones, sus propias apetencias.

Tan pronto estamos deseando una cosa, aparece otra y cambiamos. Decimos: Voy a comer una manzana
(exclama un yo), no mejor voy a caminar (exclama otro); ¡No!, voy a llamar a fulano, que hace tiempo no lo veo
(exclama otro) etc., etc.

Realmente y para colmo de males, nos hallamos tan completamente identificados con toda aquella gama
de elementos que desgraciadamente llevamos en nuestro interior, que jamás sospecharíamos que vivimos en
forma inconsciente, que estamos dormidos, y que nuestra vida se ha transformado en una vida mecánica, triste y
aburridora...

Si abandonáramos ese concepto de nuestra pretendida “unidad psicológica”, de nuestra pretendida


“individualidad”, estaríamos en condiciones más que favorables de observar la realidad de este fenómeno que
estudia la Psicología Práctica y daríamos un paso fundamental y decisivo hacia la conquista de nuestro Real Ser
Interior Profundo.

Práctica:

Hoy al llegar la noche, intenta no entregarte al sueño normal sin antes haber aprendido algo de aquella
situación que más te haya molestado o importunado en el día... Para esto, realiza previamente algunas cuantas
inspiraciones profundas con el objetivo de llenarte de energía y lograr una buena concentración, al tiempo que
llevas tu atención gradualmente a tu interior y te relajas...

Después de algunos minutos, y logrado ya un estado apropiado, intenta observar la situación elegida
desde otra perspectiva, buscando encontrar en dichas escenas los personajes interiores o “Yoes” que en ella
tomaron participación...

Para esto, trata de observarte en acción como si se tratara de un personaje extraño... No te identifiques
con tigo mismo y observa las reacciones de ese personaje que tu quieres conocer desde afuera, desde una
perspectiva elevada, buscando en todo momento estar conciente, y evocando la sabiduría de tu Ser...

Trata de descubrir la falta de atino, la falta de calma, la absoluta carencia de dominio interior, la fragilidad,
en fin, la mecanicidad de las reacciones del personaje que estudias, y en él a los yoes que en esos momentos
simplemente se manifestaban.

Observa y reconoce en esas reacciones a los defectos en cuestión. Tal vez la Ira, el orgullo, la
auto-consideración, los resentimientos, la culpa, el egoísmo, las justificaciones, etc., etc., etc.

Profundiza tu análisis y sumérgete en tu corazón, con el propósito de comprender de verdad tus errores,
de darte cuenta de lo inoportunas de las reacciones del ego y de sus causas...

Busca sentir con tu corazón, lo que representa el cargar con esos personajes dentro de ti y continúa
preguntándote porque reaccionas de ese modo, hasta descubrir que se trata de una reacción absolutamente

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mecánica, producto de un condicionamiento psicológico del cual te puedes deshacer, comprendiendo en
profundidad lo erróneo de su proceder.

Medita profundamente en los personajes que acabas de comenzar a separar de tu psiquis, sin identificarte
en ningún momento con ellos, y renuncia internamente a esa manera absurda de proceder...

Pídele en estos momentos a tu Madre Divina que elimine de tu psiquis a esos elementos egoicos que has
descubierto y comprendido, y comprométete a continuar su estudio en próximas oportunidades...

Ahora sí, después de haber extraído el “pan de cada día”, acuéstate tranquilo o tranquila y entrégate al
descanso...

No importa cuanto hayas podido lograr en esta meditación, lo importante es comenzar a practicarla y sobre
todo encontrar tu propia manera de realizar este trabajo...

Capítulo 22

“Cuando y como trabajar”

Continuando con el estudio de sí mismos, podremos comenzar por ejemplo por observar un día de nuestra
vida.

¿Por qué estados interiores pasamos? ¿Nos enojamos con alguien? He ahí la ira. ¿Estuvimos fascinados
con cuanta cosa había en las vidrieras? He ahí la codicia, la vanidad, etc. ¿Sentimos deseo o atracción por otra
persona, a pesar de repente de ser ya casados, de haber ya formado una familia? He ahí el adulterio, hoy en la
mente, mañana se traduce en hechos concretos y ¡Se ha desmoronado otro hogar más, el nuestro...!

Autodescubriéndonos de momento en momento, vamos corroborando la realidad de la “doctrina de los


muchos yoes” del Budismo Zen, y sentando buenas bases para el verdadero “cambio interior”.

Para autobservarnos, necesitamos indiscutiblemente evitar la identificación con cada uno de los yoes que
vayamos descubriendo. Debemos aprender a verlos como a sujetos extraños.

¿Quién podría estudiar una silla si se halla sentado en ella? Antes bien, debemos levantarnos de la silla, y
observarla detenidamente, desde fuera.

Lo mismo pasa, explican los Maestros, en cuestiones de Psicología Trascendental. Debemos estudiar
nuestra psicología sin apegarnos a ella, sin identificarnos, porque ¡Queremos transformarnos! ¡Queremos cambiar!

Esto sólo es posible si aprendemos a ubicarnos en el lugar correcto, que no es la mente, pues la mente es
precisamente la guarida del “ego”. El lugar correcto ¡¡Es el corazón!! Allí debemos ubicar nuestra “Conciencia” y por
supuesto también aprender a sentir allí, como ya dijimos, la expresión sutil de nuestro “Ser Interior”
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Transcribiremos a continuación algunos otros párrafos del libro “Psicología revolucionaria”, del Maestro
gnóstico contemporáneo Samael Aun Weor:

“No está de más recordar a nuestros lectores, que existe un punto matemático dentro de nosotros
mismos...
Incuestionablemente tal punto, jamás se encuentra en el pasado, ni tampoco en el futuro...

Quien quiera descubrir ese punto misterioso, debe buscarlo aquí y ahora, dentro de si mismo, exactamente en este
instante, ni un segundo adelante, ni un segundo atrás...

Los dos palos Vertical y Horizontal de la Santa Cruz, se encuentran, en este punto...
Nos hallamos pues de instante en instante ante dos caminos: el Horizontal y el Vertical...

Es ostensible que la Horizontal es muy "cursi", por él andan "Vicente y toda la gente", "Villegas y todo el que
llega","Don Raimundo y todo el mundo"...

Es evidente que el Vertical es diferente; es el camino de los rebeldes inteligentes, el de los Revolucionarios...

Cuando uno se recuerda de si mismo, cuando trabaja sobre si mismo, cuando no se identifica con todos los
problemas y penas de la vida, de hecho va por la Senda Vertical...

Ciertamente jamás resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas; perder toda identificación con nuestro propio
tren de vida; problemas de toda índole, negocios, deudas, pago de letras, teléfono, agua, luz. etc., etc., etc.

Los desocupados, aquellos que por tal o cual motivo han perdido el empleo, el trabajo, evidentemente sufren por
falta de dinero y olvidar su caso, no preocuparse, ni identificarse con su propio problema, resulta de hecho
espantosamente difícil.

Quienes sufren, quienes lloran, aquellos que han sido víctimas de alguna traición, de un mal pago en la vida; de
una ingratitud, de una calumnia o de algún fraude, realmente se olvidan de sí mismos, de su real Ser íntimo, se
identifican completamente con su tragedia moral...

El Trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental del Camino Vertical. Nadie podría hollar la Senda de la
Gran Rebeldía, si jamás trabajase sobre si mismo...

El Trabajo al que nos estamos refiriendo es de tipo Psicológico; se ocupa de cierta transformación del momento
presente en que nos encontramos. Necesitamos de aprender a vivir de instante en instante...

Por ejemplo, una persona que se encuentra desesperada por algún problema sentimental, económico o político,
obviamente se ha olvidado de sí misma...

Tal persona si se detiene un instante, si observa la situación y trata de recordarse a sí mismo y luego se esfuerza
en comprender el sentido de su actitud... Si reflexiona un poco, si piensa en que todo pasa; en que la vida es
ilusoria, fugaz y en que la muerte reduce a cenizas todas las vanidades del mundo...

Si comprende que su problema en el fondo no es más que una "llamarada de petate", un fuego fatuo que pronto se
apaga, verá de pronto con sorpresa que todo ha cambiado...

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Transformar reacciones mecánicas es posible mediante la confrontación lógica y la Auto-Reflexión Íntima del Ser...

Es evidente que las gentes reaccionan mecánicamente ante las diversas circunstancias de la vida...

¡Pobres gentes!, suelen siempre convertirse en víctimas. Cuando alguien les adula sonríen; cuando les humillan
sufren. Insultan si se les insulta; hieren si se les hiere; nunca son libres; sus semejantes tienen poder para llevarles
de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desesperación.

Cada persona de esas que van por el Camino Horizontal, se parece a un instrumento musical, donde cada uno de
sus semejantes toca lo que le viene en gana...

Quien aprende a transformar las reacciones mecánicas, de hecho se mete por el "Camino Vertical".
Esto representa un cambio fundamental en el Nivel de Ser, resultado extraordinario de la "Rebeldía Psicológica".”

Hasta aquí la trascripción íntegra del tercer capítulo del citado libro, que creemos nos aclara
suficientemente el enfoque que debemos tener sobre el tema, y que nos permite captar el “sentido profundo del
trabajo psicológico sobre sí mismo”, trabajo que como dijimos, resulta fundamental para cualquier avance interno en
aras de la conquista de la verdadera libertad y armonía interiores.

Pasemos ahora a estudiar los diferentes centros psíquicos que cada uno de nosotros posee, y en los
cuales se desenvuelve nuestra vida anímica.
Capítulo 23

“La expresión del ego en los cinco centros del ser humano”

Describiremos aquí, someramente, el funcionalismo de los llamados “Cinco Centros del Ser Humano”,
centros en los que se manifiestan los diferentes niveles de actividad psíquica dentro de nosotros. Nos referimos al
centro intelectual, el emocional, el motor, el instintivo y el centro sexual.

En estos cinco centros como dijimos, se desenvuelve la vida psíquica de cada uno de nosotros y es por
eso que es precisamente allí, en donde tienen lugar la manifestación de los diferentes agregados psicológicos.

Afinando un poco más nuestro Sentido de la Autobservación, descubriremos en los diferentes momentos
de nuestro diario vivir, a los diferentes “yoes” que cargamos, actuando en cualquiera de estos cinco centros.

En el centro intelectual, el ego se expresa como pensamientos; en el emocional, como emociones; en el


motriz, como movimientos, acciones. Más difícil resulta el trabajo sobre el centro instintivo y el sexual, debido a que
estos son centros increíblemente veloces.

Cada “ego” tiende a expresarse en algunos de estos centros, y si estamos atentos y aprendemos a hacer
el discernimiento correspondiente, los descubriremos “in fraganti”.

Un yo de ira se puede expresar, por ejemplo en el centro emocional, como una emoción negativa, violenta,
que hace que contraigamos sutil e inconcientemente la parte abdominal, lugar donde está ubicado tal centro.

Mediante la autobservación, veremos que además de la suscitada emoción violenta, llámese rabia, ira o
enojo, también buscará ampliar su típica expresión utilizando el centro intelectual, y malgastando nuestras energías
mentales en toda clase de pensamientos al respecto, de cierta manera muy característicos, esgrimiendo razones o
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justificaciones para su permanencia en nosotros, e intentando llegar al centro motor, para materializar en hechos su
expresión. Como corolario tendremos lo que hemos obtenido: un estado interior lamentable, un desgaste
completamente inútil de energías anímicas y quizá lo peor, un hecho de violencia que puede resultar muy grave,
gravísimo en ciertos casos...

Si somos capaces de no identificarnos, y por el contrario, si nos autobservamos psicológicamente, en el


momento de su aparición, descubriremos al ego en acción, y evitaremos que todo esto suceda, utilizando en su
reemplazo a nuestra Conciencia e impidiendo que tal “yo” maneje nuestro vehículo orgánico para sus inútiles
desmanes.

Si en ese momento además pudiéramos profundizar nuestro autoexamen, comprenderíamos la inutilidad


de tal conducta y por ende le sacaríamos la razón de existir a tal o cual “yo”, lo comprenderíamos.

Si nos observamos, veremos como cada uno de los “yoes” tiende a generar ciertos movimientos
característicos, cierta postura, cierta tensión. De esta manera podremos deducir de cual de ellos se trata,
observando o descubriendo su expresión en el centro motor.

Un yo de ira lo que quiere es golpear, sacarse la bronca, pegarle a quien considera culpable de su
situación etc., etc. ¡Quiere destruir...! Es lógico entonces que origine dentro de nosotros ciertos movimientos tensos,
y por ende a la postre todo tipo de contracturas.

Cuando nos veamos a nosotros mismos dando portazos, gritando, etc., etc., podemos estar seguros de
que un yo de ira nos tiene atrapados ¡¡hasta las narices...!! ¡Pero no lleguemos a tal extremo para descubrirlos!

Por lo general nuestra “educación” o nuestros “modales” no le permiten al ego tales expresiones, entonces
este se vuelve más sutil, más perverso...

Ya no golpeamos físicamente, pero herimos con toda clase de palabras mordaces, y aún con una mirada
de desprecio...

Horrible resulta la ira, pero ¿quién no la tiene? Hay en quienes la misma se ha vuelto tan sutil que se
expresa exclusivamente de manera intelectual y en sutilezas verbales. La ironía es un buen ejemplo de eso, ya que
ella por lo general no es más que “ira sutilizada”.

Lo importante es comprender que cada uno de estos “yoes”, mantiene encerrada una pequeña porción de
nuestra propia Conciencia, y esto es lo más lamentable. En otras palabras, dentro de cada uno de los diferentes
“yoes” que llevamos, existe una parte de Dios, una virtud de nuestra Alma que no se puede expresar, y que
tenemos el deber de liberar.

Siguiendo con el ejemplo de la “ira”, ésta mantiene encerrada por ejemplo la virtud de la paciencia, la
tolerancia, en definitiva la paz, que tanto anhelamos... ¡Esto es lo importante! Un iracundo no es paciente, es
irritable, colérico, no tolera verse frustrado en sus expectativas y por eso truena y relampaguea, cuando las cosas
no salen como él quiere.

Mucho podríamos analizar y escribir sobre este defecto ya que indudablemente es de los más visibles y
por lo tanto de los más fáciles de explorar, pero lo importante es que cada persona logre descubrirla en su vida.

Para esto uno se podría preguntar para empezar: ¿Qué es la ira? ¿Cómo se procesa en mí? ¿Con quienes
tiene sus situaciones, altercados, enojos? ¿En que estado quedo después de una de esas desagradables

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situaciones? ¿Que efecto produce en mi y en los demás? ¿A quien beneficia? ¿Cómo hago para controlarla, o para
sacarme este problema que tengo de ser iracundo, o iracunda...? etc.

Bien. Precisamente, mediante el trabajo interior, es como podemos ir no sólo “controlando” sino mejor,
eliminando de nuestra naturaleza interior, el problema de la ira, así como también el resto de los defectos que
cargamos, como ser: la pereza, la lujuria, los celos, el orgullo, la codicia, la envidia, la vanidad, el miedo, los
rencores, la autoconsideración, el odio, la gula, el mal humor, la altanería, los complejos de superioridad,
inferioridad, etc., etc.,etc.

En la medida de que vayamos eliminando toda esas creaciones equivocadas que llevamos, la paz, la luz,
el amor y la bondad, no se harán esperar, devolviéndonos con creces todos los esfuerzos realizados. “Ayúdate, que
yo te ayudaré...”

Dice el Maestro Samael que cada vez que un ego se elimina, surge o cristaliza en nosotros, una nueva
virtud, una nueva capacidad, una nueva pequeña perla preciosa, que se unirá a nuestra Conciencia, transformando
nuestra persona completamente, y posibilitándonos comprender en forma más profunda las leyes divinas del
Espíritu...

Siendo nosotros capaces de comprender los erróneos fundamentos que tienen cada uno de los “Yoes”
para existir; descubriendo su equivocación; comprenderemos nuestras propias tinieblas interiores; permitiendo que
la Luz de la Conciencia entre, en las oscuras recamaras de nuestro interior... “Porque la luz vino a las tinieblas, pero
éstas no la comprendieron”

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Capítulo 24

“Conociendo al diablo y conociendo a Dios”

“Para uno subir tiene que primero bajar, antes de una exaltación, viene una humillación”. Este es un
axioma de la sabiduría oculta que se cumple perfectamente en lo que se refiere al Trabajo Psicológico. Uno no
puede ir hacia Dios, si no se deshace primero del “diablo” que lleva dentro (el ego pluralizado). Antes de subir,
debemos bajar...

Sin embargo, tampoco podría uno conocer cuando se está expresando en uno un ego (cualquiera de
ellos), si no aprendió a conocer previamente algunas de las expresiones de su propio y verdadero Ser, es decir si
no aprendió a crear dentro de sí los estados superiores de conciencia que le permitan conocer la diferencia...

Ese es otro de los aspectos que complementan la Autobservación, nos referimos a la Inspiración.

Así como decíamos que uno tiene que volverse un científico de su propia vida, para lograr conocerse,
también diremos que necesitamos volvernos poetas, despertar nuestra sensibilidad frente a las cosas bellas de
cada día, y unir esta sensibilidad a la mística religiosa...

Debemos volvernos adoradores de lo Divino, y aprender a apreciar estas manifestaciones en las cosas
más simples y aparentemente insignificantes de la Vida, como puede ser una flor, el canto de un grillo, una puesta
de sol en el mar, etc...

Debemos en verdad sensibilizarnos y aprender a “captar” la naturaleza sagrada de la Vida, y el arte


supremamente sublime y maravilloso presentes en la Creación. Esto deberá INSPIRAR nuestra mente, abrir
nuestro corazón, de tal manera que podamos sentir la divina presencia de Dios en todas las cosas, y por sobre
todo, en todas las personas, devolviéndonos la sensibilidad y el perdido sentido del asombro...

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Esto nos acercará notablemente a nuestro e Dios interno y a las demás personas, creando un ambiente
psicológico diametralmente opuesto al que el Ego crea, y por lo tanto antagónico para su manifestación, lo cual nos
permitirá por un lado evitar que siga haciendo de las suyas, y por el otro nos permitirá reconocer al menos cuando
hemos caído nuevamente en la identificación y en el sueño de la conciencia.

Por eso son altamente recomendables los paseos al aire libre, las caminatas por el campo, y por supuesto
la meditación, la oración, el estudio de los libros sagrados, la lectura de los evangelios (algo ya casi perdido), pero
también el escuchar buena música, clásica y las diversiones sanas...

Todos estos caminos son válidos y además complementarios. Indudablemente tenemos que aprender a
evocar aquella presencia espiritual de la manera lo más intensa que podamos. Necesitamos confiarnos a nuestro
Dios interno, amarlo, sentirlo allí en el corazón, intuir su lógica superior y aprender a integrarnos con él, porque en
definitiva Él ¡Somos nosotros mismos!: “Dioses sois”...

Capítulo 25

“El recuerdo de sí”

Hablemos un poco ahora sobre otra de las técnicas mas recomendadas por los Maestros, que más bien es
un “estado” que debemos aprender a evocar, y que se relaciona con todo esto que venimos hablando sobre la
Inspiración, el cual se denomina: “El Recuerdo de Si”.

El Recuerdo de sí, más que una técnica, es un estado de integración profunda con nosotros mismos...

Para esto debemos aprender a “gravitar” en torno a nuestra Conciencia y nuestro corazón y reconocernos
en todo momento como aquellas Esencias que estamos buscando aprender dentro de esta experiencia maravillosa
de la Vida, y que tenemos en lo más ignoto de nosotros mismos un Ser Divino que siempre esta con nosotros.

Debemos redescubrir el camino a casa, redescubrir esa relación íntima con nosotros mismos, que tenemos
desde hace tanto tiempo un poco olvidada.

Las claves para uno no dejarse arrastrar por las reacciones mecánicas del ego consisten de alguna
manera en identificarnos con el Ser.

Por ello, debemos integrarnos lo más posible consigo mismos, sentirnos, escuchar nuestro corazón, y
“despertarnos” a través de la “íntima recordación de sí mismos” del sueño que a diario nos envuelve, y así
evitaremos que ninguna situación nos tome de sorpresa.

Aún si esto sucediera, en esos momentos nos esforzaremos al máximo por evitar olvidarnos de nosotros
mismos para no caer en la fascinación, y podremos ver con clara luz la situación tal cual es, la reacción que en
nosotros provoca y lo más importante, no seremos víctimas ya de ninguna conducta mecánica inconsciente.
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Aunque esto parezca fácil, en verdad, llegar a no fascinarnos con las situaciones, circunstancias y eventos
de la vida, es lo más difícil de realizar, por eso necesitamos integrarnos lo más posible con el único que lo puede
realizar perfectamente, Dios... nuestro Ser.

Quien vive todo el día fascinado con todo lo que le pasa, quien a todo el mundo le cuenta sus pesares y
sus penas, etc., etc., es un dormido más, que está tan olvidado de su Ser que ni siquiera tiene conciencia del
estado en que se encuentra. Está completamente olvidado de sí.

En cambio quien frente a cada circunstancia, a cada adversidad, aprende a “No identificarse”y no protesta;
quien aprende a callar y en silencio comprender, va por el camino del éxito, se está recordando a sí mismo, está
buscando a su Ser, y el resultado de todo esto es que deja de ser “víctima de las circunstancias”, se hace amo de
su vida y conquista la Paz Interior. Habrá aprendido entonces una de las claves supremas para la felicidad, y desde
luego habrá despertado...

El camino si se quiere, es un proceso de interiorización progresiva, todo lo contrario a lo que el stress de la


vida moderna nos propone. Por eso, se nos ha recomendado que comencemos por “educar nuestra atención”
recordándonos a nosotros mismos, es decir, llevando la atención hacia dentro, hacia el corazón, donde mora un
átomo divino de nuestro Ser llamado: “el átomo Nous”, que sería digamos el “embajador” de nuestro Ser.

Podemos si así lo queremos, reforzar nuestra intención de integrarnos con las partes internas más
elevadas del Ser realizando una suave inspiración profunda, buscando recordar en ese momento lo que somos:
Una esencia espiritual, que ha venido a este mundo a aprender, y que tiene una Madre interna y un Padre Divino,
que están permanentemente atentos a nuestros progresos y necesidades.

Práctica:

Lleve en estos momentos la atención hacia adentro, recordando a su Ser interior profundo, intente sentir
las pulsaciones de su corazón e inspírese en ellas... sintiendo allí la vivísima expresión de la Vida y de Dios...

Imagine que se vuelve muy pequeño, tanto que puede internarse en su propio corazón, sintiéndose ser el
mismo corazón latiendo... Disfrute de esa sensación de ser la misma Vida, su misma Esencia, su mismo Dios...

Pídale a su Ser que le ayude a integrarse con él y abra su corazón disponiéndose a recibir su divina gracia,
sus bendiciones y su divino amor...

Siéntase a sí mismo profundamente, hondamente, en estos momentos Dios está con usted... Después de
algunos minutos y sin ningún apuro, abra lentamente sus ojos y trate de mirar e interactuar con el mundo, sintiendo
que usted es esa Esencia Divina que se encuentra brillando intensamente en su corazón...

Siéntase ser una chispa emanada de Dios, su verdadero Ser interior...

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Capítulo 26
“La meditación contemplativa”

Hablaremos en el presente capítulo un poco sobre la Meditación.

“Dios busca la nada para llenarla”, dice un viejo axioma del esoterismo, pero la “nada” es necesario
crearla es decir, sentirla en nosotros mismos aquí y ahora...

Para eso es menester que aprendamos a acallar por unos momentos la mente, silenciar todos esos
pensamientos que constantemente fluyen en nuestro centro intelectual, y disponernos a escuchar nuestro corazón.

A través del corazón como ya dijimos, nuestro Ser interior profundo se expresa y nos orienta, haciendo de
nosotros personas inspiradas y talentosas, que se saben abrir paso frente a cualquier vicisitud o adversidad de la
vida, y que se enrumban hacia la conquista de una nueva forma de vivir, llena amor y sabiduría...

Sabiendo elegir, aprendiendo a escuchar, aprendiendo a tomar la Vida con inteligencia, quedaremos en
condiciones de transitar aquel sendero de maravillas, “el camino del medio”, que nos enseñara el Señor Buddha, en
su evangelio.

Y si en estos caminos, trabajando en estas jornadas de conquista, nos equivocamos, porque no somos
perfectos, ni mucho menos, la voz del corazón nos lo hará saber, y tendremos la oportunidad, no sólo de
rectificarnos, sino también y lo que es mas importante, ¡De aprender algo nuevo!

Los desequilibrios son siempre del ego, y mientras tengamos ego, cometeremos errores. Pero la voz del
corazón allí nos lo hará saber, y de esa manera podremos entonces cambiar, rectificarnos...

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Queremos dejar en claro que el Ser es siempre bienaventuranza, bienandanza, felicidad por el recto obrar,
alegría de vivir, amor, sabiduría, comprensión, etc., etc...
¡Debemos aprender a escuchar y a creer en nuestro Ser!

Los dictámenes del corazón se convierten para los discípulos más avanzados y sinceros, en verdaderos
imperativos categóricos, en sublimes mandatos divinos que si los interpretamos, veremos que están llenos de
verdadera sabiduría divina y por ende de enaltecimiento humano...

Por eso dice la oración: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”, ya que esas órdenes o esa
voluntad que deberemos aprender a percibir, y que repetimos es nuestro real sentir, emanan desde lo alto, desde
las partes superiores del nuestro propio Ser...

Entonces y para resumir: Si nosotros aprendemos a escuchar y distinguir esa voz del Ser, y desde luego si
conseguimos serle lo suficientemente fieles, como para convertirnos en sus verdaderos discípulos, humildes y
sinceros, lograremos sin duda algún día de esos tantos, experimentar la dicha de fusionarnos completamente y de
verdad con nuestra propia divinidad interior, aunque sea por instantes..., pero ese día habremos conocido a Dios, y
nos habremos conocido a sí mismos...

Ahora sólo quedará continuar nuestro trabajo para lograr realizarnos, crear los “Cuerpos Superiores
Existenciales del Ser”, tema que dejaremos para una próxima publicación por razones de espacio, servir en lo que
podamos a nuestros semejantes, a nuestros compañeros de viaje, eliminando todo eso que nos hace infelices, y
que a su conjunto se lo denomina, ego.

Pero es muy importante y trascendente, poder tener experiencias reales de integración con Dios.

A la experiencia mística de la unión temporal con el Ser se la denomina en oriente: “Samadhi”, que
significa éxtasis...

Mas esa no es la “autorrealización”, ya que pasada la experiencia transitoria de comunión con lo divino, el
místico vuelve otra vez a su estado natural de conciencia habitual de todos los días, más conservando por
supuesto, un sabor diferente...

El budismo aclara: Una cosa es lograr la experiencia del “Vacío iluminador”, y otra muy distinta es lograr en
verdad realizarlo... Quien lo realiza se convierte verdaderamente en un “iluminado”, goza del “éxtasis continuo”, y
vive en la más perfecta armonía con el infinito...

Esos son los Budas, los Jesús, los Krishnas, los Quetzalcoatl, los auténticos avataras, fundadores de
religiones, iniciadores de nuevas eras, salvadores, etc.,etc...

Necesitamos aprender a Morir, aprender a Nacer y aprender a Servir desinteresadamente a nuestros


semejantes, entre otras tantas cosas, pero no hay camino que no empiece con el primer paso.

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Práctica:

Si hoy, después de leer estas líneas, has sentido en tu corazón el llamado espiritual de tu Ser... no dejes
que el mundo te distraiga, “santifica esas fiestas”, que son verdaderamente ¡fiestas del alma!, y eleva una oración
sincera de gratitud al altísimo, por permitirte “sentir” su divina gracia...

Ahora, con unas cuantas respiraciones profundas, sumérgete unos instantes en meditación y contempla la
grandeza del eterno, aquello... aquello... aquello...

Haz que tu respiración sea pausada, liviana, y siente como con cada exhalación te relajas y distiendes más
y más, mientras que con cada inhalación te llenas del amor y de la gracia divina que vienen de lo alto... y que te
impregnan de armonía, de paz y de amor...

Imagina como desciende hacia ti una luz dorada, muy brillante, la cual penetra por la parte superior de tu
cabeza, activándote ciertos vórtices de energía que allí tienes, y luego imagínala descender suavemente hasta
cubrirte por completo, compenetrando cada célula y cada átomo de tu cuerpo, esparciéndose por completo en ti y
llenándote de alegría y felicidad...

Evoca en esos momentos a tu Ser, llámalo, pídele que te asista, pídele que te enseñe en el arte de
meditar... y en el arte de vivir...

Siéntelo ahora mismo en tu corazón, siente su divina dulzura, que como un manto de amor purísimo te ha
cubierto por completo, y te ha elevado hacia su mundo, el mundo de la paz y la dicha imperecederas...

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Permite que su luz descienda y te transporte hacia las regiones de la paz... Extasíate en el perfume
delicioso y sublime de su amor... que es tu amor... y elévate hacia las esferas más altas de la conciencia espiritual...

Adórale con todo tu corazón....

“Unos pocos minutos de verdadera inspiración y adoración de lo divino, pueden ser más importantes que
muchos años de engorrosas lecturas y complicados estudios”.

Capítulo 27

¡Volviéndonos diferentes!

No hay nada más bonito que sentir que la vida que tenemos es una gracia que Dios nos ha dado para que
aprendamos a convivir en paz con nosotros mismos, con quienes nos rodean, y con todo ser viviente.

Quienes suponen que aislándose de la sociedad y encerrándose en sí mismos, van a conseguir la


autorrealización, están muy lejos de comprender la naturaleza del camino ya que, como ya hemos dicho a lo largo
de toda esta obra, es realmente en la vida práctica, dónde tenemos la posibilidad de conocernos tal cual somos, de
cambiar y de aprender a Ser...

Cada situación, cada problema, cada evento de la vida, se convierte para los caminantes del sendero,
precisamente en el escenario exacto para aprender a vivir. Esto es saber aprovechar la vida práctica
verdaderamente como una escuela, escuela en la que nos conocemos y conocemos a todos esos yoes que
interiormente cargamos.

Es pues la hora de plantearnos muy seriamente si en realidad estamos dispuestos a vivir de verdad,
aquella senda que Cristo nos enseñara para nuestro provecho y para nuestro bien, aquel “camino estrecho y difícil
que conduce a la luz y que muy pocos hallan”, o si por el contrario preferimos quedarnos con el mundo y todas sus
ilusiones.

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Más que nunca cobra vigencia hoy en día, aquella frase que él pronunciara hace dos mil años: “Sed fríos o
calientes, porque a los tibios los vomitaré de mi boca”.

¡¡¡Calentémonos!!! ¡¡¡Vivamos de verdad el camino!!!

Es urgente que aprendamos a vivir inteligentemente, apelando a una didáctica precisa para poder lograr el
“Despertar profundo de nuestra Conciencia”, y arribar al “Conocimiento de sí mismos”. Así podremos ver por
nosotros mismos la tremenda trascendencia del tiempo especialísimo que nos tocó vivir, y nos encaminaremos
sabiamente hacia la meta más digna a la que podemos aspirar: convertirnos en Seres auténticamente Humanos

Para eso, como dijimos, necesitamos aprender a tomar la vida realmente como una gran oportunidad para
conocernos y cambiar. Esto sólo será posible, si dejamos de tomar la vida como hasta ahora, y nos disponemos
con humildad a aprender de cada acontecimiento, de cada persona, de cada situación que se nos atraviesa en el
camino.

Esta es una clave invalorable, ¡Pero debemos ponerla en práctica!, ya que tenemos la tendencia a no
aplicar lo que sabemos y a protestar por todo lo que nos pasa. Protestamos y culpamos por lo general a otro u otra,
por nuestra desgracia. No sabemos asumir con responsabilidad nuestra vida y siempre tenemos una excusa para
defender nuestra posición en un momento dado.

Esa manera de proceder, nos cierra ciertamente las puertas para todo ulterior avance, y resulta
incongruente con el camino que pretendemos aprender a transitar, por lo que ¡Esforcémonos en abandonarla!

A veces el camino duele, más si aprendemos a contener esas ganas de ir y contarle a todo el mundo
nuestro dolor, y en su lugar, buscamos la soledad, para así llegar más tarde al silencio, veremos como todo cambia,
arribará a nosotros la Comprensión y con ella la Verdad, y habremos dado un paso imprescindible en nuestro
camino. Esto es absolutamente necesario, para el despertar, si en realidad aspiramos a transformarnos
verdaderamente.

Debemos aprender a tomar la vida de una manera completamente diferente. Aprender a tomar cierta
distancia con todo lo que nos pasa, aprender si se quiere, a ser más observadores y menos actores de lo que nos
sucede...
Ese es el camino del sabio.
Un sabio jamás se desespera, no protesta contra lo que le pasa.
Antes bien, busca comprender las situaciones,
aprender de todos lo bueno que tengan
y disculpa los agravios.

El sabio comprende que todo es fugaz, que todo pasa...


y por eso, conserva la tranquilidad.

Cuando algo se puede hacer, el sabio lo hace sin titubeos,


cuando no, colabora con lo inevitable...

Cuando es víctima de algún fraude,


el sabio comprende que no ha sido la esencia de la otra persona
quien lo ha hecho, sino su ego,
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y siente pena en realidad por esa triste situación,
de que las personas desconocen los resortes secretos de su accionar...

Si es aplaudido, se alegra,
porque ha permitido que su Ser se exprese
y a él le dedica todos los méritos...

Porque si ha podido llegar al corazón de las personas,


es simplemente porque Dios lo ha hecho posible,
ya que sólo el corazón pude llegar al corazón...
y en el corazón es donde tiene Dios su morada...

Y si no es aplaudido,
y sí en cambio insultado, agraviado, o calumniado,
respeta el parecer de los demás, y se autobserva,
con la finalidad de conocer sus propias reacciones, frente al acontecimiento.

Así se abre paso el sabio, y así debemos proceder nosotros,


los aspirantes a la sabiduría,
quienes aspiramos a convertirnos
en verdaderos y verdaderas, hijos e hijas de Dios...
Epílogo

“La alegría de vivir una vida espiritual”

Construyendo una nueva cultura


No nos queríamos despedir sin compartir con ustedes unas últimas reflexiones, ya que los tiempos en que
vivimos resultan ciertamente determinantes, y de muchísima relevancia y trascendencia para la vida espiritual de
todos nosotros.

En estos tiempos, nos toca definirnos realmente entre la luz y las tinieblas; entre la autotransformación y el
despertar de la conciencia, o la mecanicidad de una vida absurda; entre el Ser o el No Ser de la filosofía. Lo más
atinado, lo más oportuno, lo más inteligente, sostenemos, será considerar con seriedad la trascendencia del tiempo
que nos tocó vivir, y disponernos a luchar por la emancipación psicológica de nosotros y de la humanidad,
dedicarnos con ahínco a nuestro propio progreso interior y ayudar en este sentido lo más que podamos a nuestros
semejantes. ¿Porque decimos esto?

Porque en estos momentos algo extraordinario está sucediendo en el seno de nuestras convulsionadas
sociedades. En estos momentos se está gestando, en forma invisible y silenciosa, la cultura de una Nueva Era, era
que será profundamente humana, altísimamente espiritual y también muy tecnificada, pero con una tecnología al
servicio de las necesidades superiores del hombre...

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¿En qué lugar se está gestando esta nueva cultura? ¿Dónde? En el interior de nuestras sociedades, ya lo
dijimos, pero más precisamente, ¡¡En el interior del mismo Ser Humano!!

Esto quiere decir que: ¡Necesitamos crear esa Nueva Cultura, dentro de nosotros mismos...!

Entonces, es responsabilidad exclusiva de cada uno de nosotros, lo que hagamos o que dejemos de hacer
dentro, de nosotros mismos y por lo tanto, nuestra participación más o menos constructiva o destructiva, en este
proceso inexorable de grandes transformaciones que nos esperan...

Esta Creación no nos la puede hacer la sociedad desde afuera hacia dentro, no puede ser impuesta por
ningún gobierno, ni implementada por ningún plan educativo, etc., sino que, repetimos, tiene que ser realizada por
nosotros mismos y dentro de nosotros mismos, ¡aquí y ahora...!

Lo interesante es que la misma ya esta en marcha. Desde el comienzo de la nueva era (año 1962) y muy
particularmente entre las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de éste, se está llevando a cabo una
gigantesca misión mundial encabezada por el movimiento gnóstico contemporáneo y por algunas otras
organizaciones, que tienen por objetivo llevarle a la humanidad distintos conocimientos y enseñanzas que se
necesitan para lograr despertar a la cruda realidad de nuestra situación tal cual es…

La Creación de esta Nueva Cultura ¡Ya se está realizando en el corazón de miles de personas
comprensivas, que han aceptado que tienen un trabajo de “autotransformación integral” que realizar! ¡Y que lo
están realizando!, a pesar de que la orientación general de las sociedades, marche en sentido contrario.

Se trata de una creación invisible..., como gusta hacer las cosas Dios, a quien no le atraen ni la pompa, ni
las exhibiciones, ni la charlatanería.

Cuando una persona comienza a despertar, comienza a darse cuenta de que necesita volverse más serio
en esto del camino espiritual, y comienza a percibir el sueño de la conciencia que envuelve a la humanidad...

Crearnos a sí mismos, transformarnos positivamente es nuestra misma razón de existir, ya que somos los
únicos seres sobre la tierra que estamos capacitados para hacerlo, ¡y por lo tanto los únicos llamados a hacerlo...!

Cuando comprendemos de fondo estas cosas, es señal inequívoca de que se ha producido una apertura
en nuestra mente, que estamos comenzando a despertar...

Nos encontramos frente a un momento grandioso en el correr de las innumerables existencias, un


momento decisivo que está llamado a señalar un viraje completamente trascendental para la Vida Espiritual de
nuestra Alma... Estamos frente al momento histórico en que podemos decidimos a lanzarnos definitivamente a la
búsqueda del Ser y a colaborar en esta campaña libertadora por el Amo r, la Luz y la Libertad…

Como es apenas normal, no todas las personas tienen en su interior anhelos espirituales que lo lleven a
emprender tales búsquedas, ni a interesarse por estos temas, y por lo tanto, no se le puede pedir a todos que lo
hagan.

Esto tiene diversas razones, pero fundamentalmente es clave la madurez espiritual que se haya
alcanzado. Hay personas, y a ustedes les habrá pasado, que no entienden ni gustan de esas cosas, personas que
cuando uno les va a hablar de transformación interior, de cambio en nuestra manera de pensar, sentir y actuar, no
pueden menos que mover su cabeza en señal de mofa, o aún reírse de todo esto, porque sencillamente no
entienden, ni sienten la necesidad de hacerlo, no sienten el llamado...

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También los hay más refinados, incluso algunos que hasta ponen caras de compasivos y piensan que
esas no son cosas importantes, que son cosas como para tontos o algo por el estilo. Lo que sucede sencillamente
es que aún no les ha llegado su hora, la hora de su Despertar hacia una realidad que para la mayoría pasa
desapercibida...

Entonces quienes sí sentimos la imperiosa necesidad de un cambio interior, quizás ni siquiera por lo que
podemos vivir o adonde podríamos llegar, sino sencillamente, porque estamos ya hartos de buscar la felicidad por
caminos equivocados, hartos quizás de la vida que llevamos, hartos de cometer siempre los mismos errores, hartos
de frustrarnos siempre, con triunfos o fracasos (porque también se puede uno frustrar con un triunfo, cuando este
no colma las expectativas que teníamos, ni nos brinda felicidad); cuando estamos de verdad ¡Hartos! de todo esto y
queremos cambiar, entonces ¡Estamos en el mejor momento! En el momento de escuchar… en el momento de
Sentir ¡El llamado que desde nuestro interior nuestro propio Ser nos hace!

¡No desoigamos su llamado! En estos precisos momentos nuestro Padre Interno, nos esta llamando, y está
trabajando intensamente por nosotros, haciéndonos sentir intensos anhelos espirituales y llenándonos de
Comprensión y Amor por la Gran Causa...

Busquemos entonces de verdad las herramientas para entrar en el sendero, ¡y transitémoslo!

Cada uno de nosotros, es el artífice de su propio destino, y cada uno en su momento, tendrá que rendir
cuantas por lo que hizo o por lo que dejó de hacer. Como dijo el gran maestro:”Que nadie se engañe a sí mismo,
que lo que el hombre sembrare eso cosechará”

Si queremos cosechar una vida feliz, si queremos que el futuro nos sonría, esforcémonos por conquistar
en nosotros mismos todos aquellos valores y virtudes que nos van a permitir hacerlo.

Los valores no se enseñan, se transmiten con el ejemplo, pero antes que todo es necesario
verdaderamente “crearlos” en nuestro interior, para después transmitirlos... La manera que tenemos nosotros de
“crear valores” es comprendiendo y eliminando todos y cada uno de los condicionamientos, antivalores o
sencillamente defectos, que cargamos en nuestro interior, y practicando la virtud...

Cada vez que un defecto se desintegra, cada vez que a base de mucha comprensión y didáctica, logramos
eliminar de nuestra naturaleza un “ego”, un “yo”, surge en nosotros una nueva virtud, un nuevo valor, liberamos
conciencia...

Si eliminamos por ejemplo un yo iracundo, de peleas, un yo de esos tantos que nos hace comportarnos de
manera agresiva para con nuestros hermanos de carretera, si logramos eliminarlo, en el mismo momento le
estaremos extrayendo la conciencia que ese “yo” tenía encerrada y estaremos conquistando la virtud de la
paciencia, de la mansedumbre, de la armonía, etc. Entonces habremos dado un gran paso hacia adelante, en
nuestro camino hacia la libertad...

Cada uno de los diferentes yoes que producen en nosotros todas esas inarmonías y desequilibrios deben
ser eliminados, para que así resplandezca dentro de nosotros “La llama de Prajna”, el Ser.

Nuestra conciencia estimado lector, sufre horrorosamente en el interior de cada uno de esos “yoes” que la
aprisionan. Veamos allí, al Cristo crucificado...

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Ese es el gran “dolor humano”, dolor que subyace en el fondo de cada uno de nosotros lo cual no nos
permite experimentar la armonía y la felicidad del cosmos infinito, como lo hacen otras humanidades de otros
mundos y desde luego los Maestros de la fraternidad oculta...

Sólo “muriendo” en nuestros defectos, “naciendo” de nuestras propias “Aguas de Vida” y “sirviendo” a
nuestros semejantes, es como se nos podrán abrir las puertas hacia aquellos cielos, paraísos, nirvanas y tierras
prometidas, que mencionan todas las teogonías y que no son más que regiones que el universo tiene, dimensiones,
planos y subplanos que en este universo hay lo cuales a su vez se relacionan con los diferentes “Estados de
conciencia” que debemos aprender a Crear en nosotros mismos y nuestra vida...

El tema del “nacer de nuestras propias aguas de vida” es un tema que por su magnitud dejaremos para un
próximo trabajo, pero que desde ya les anticipamos que será algo completamente trascendental y decisivo para el
real adelanto en el camino interior, íntimamente relacionado con el aprendizaje y la sabia utilización de nuestra
“Energía Creadora”, pilar fundamental de la Nueva Era de Acuario…

Así, iremos realizando esas íntimas transformaciones, que nos habrán de dar la “habilitación”, “el pase”,
para ingresar en esta Nueva Era, la “Era del aguador”, era en la que ha entrado el planeta, pero que es menester
que cada persona en forma particular también lo haga

Será en aquel mundo de concordia, dónde estas enseñanzas (de la cual somos simples transmisores)
brillarán en cada una de las personas que hayan sabido aprovecharlas inteligentemente y que hayan merecido por
tanto ser tenidos en cuenta para la continuación de este plan divino..., plan que existe desde el comienzo de los
días de nuestra humanidad...

Necesitamos en verdad “Amar a Dios por sobre todas las cosas”, y estar dentro de los que trabajan de
verdad, dentro de si mismos, por transformarse...

Este libro es un soldado más de un ejército invisible destinado a conquistar los corazones de aquellos
comprensivos que aún quedan en la humanidad. Si te ha gustado préstalo, no lo dejes durmiendo en los estantes
de tu biblioteca, hazlo circular, y sobre todo, esfuérzate por conocer y por practicar la Divina Gnosis, y brega porque
esta Nueva Cultura florezca también en tu interior...

Ojala lleguemos a ser merecedores de algo tan grande como será formar parte de una Nueva Humanidad,
una Humanidad transformada por el Amor, dónde el perfume de la amistad, la fragancia de la cortesía y la alegría
de Ser, brillen soberanos sobre la faz de la tierra.....
¡Que la paz más profunda reine en vuestros corazones!

Marcelo Gómez Grecco

“Y vi. un cielo nuevo, y una nueva tierra, porque el primer cielo y la primera tierra ya
habían pasado, y a la ciudad santa, la nueva Jerusalem celestial, que descendía del cielo
dispuesta y ataviada como una esposa para su marido... ”

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Agradecimientos:

Hemos concluido este libro, en el cual quisimos volcar lo mejor de nosotros mismos, nuestro trabajo,
dedicación y también nuestro Amor. Por esto no podemos menos que sentimos en verdad muy satisfechos,
gratificados, regocijados, en lo más hondo de nuestro corazón, por saber que el mismo pronto se hallará
recorriendo las manos ¡y ojala los corazones! de tantos y tantos lectores, que buscan en verdad y muy
sinceramente, encontrar el camino perdido hacia la verdadera dicha, felicidad y realización interiores...

Nos quedaron muchas cosas por decir, muchos temas por tratar, pero es claro que sería imposible tratarlos
como corresponde dentro de los márgenes que nos hemos trazado para esta publicación, por lo que prometemos
abordarlos en algunas próximas, que para tal fin estamos ya preparando.

Queremos agradecer entonces en primer lugar a los Divinos Maestros del Invisible, por darnos las
enseñanzas, las condiciones y la inspiración, para poder escribir este libro que con infinita humildad y alegría
presentamos ante ustedes.

Tendríamos que remontarnos a lo menos quince o veinte años atrás, cuando principiáramos a buscar y a
encontrar respuestas, para enumerar aquí a todas las personas que de alguna manera colaboraron también en esta
obra, ya que nos nutrimos de todos, personas que afortunadamente tuvimos el agrado de conocer y que nos
permitieron ir descubriendo algunas de las cosas que aquí volcamos. A todos, gracias...

Quiero agradecer muy especialmente también a todos los instructores e instructoras del Instituto Cultural
Gnóstico, a sus directivos, y a los Maestros del Invisible, por todo lo que nos han enseñado y por los gratos
momentos compartidos en torno a la enseñanza.

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Pero quiero destacar dos agradecimientos muy especiales:

Al Venerable Maestro de Sabiduría y gran avatara de acuario, el Maestro Samael Aun Weor, por
aclararnos tan magistralmente la enseñanza crística y por permitirnos conocer gracias a su obra, el camino
maravilloso de la Gnosis...

Y al extraordinario Maestro Lakhsmi Daimon, por demostrarnos que “la obra” sí es posible, por "Restaurar"
la Iglesia primigenia, y por llenarnos de fuerzas, amor y sabiduría, volviendo a crear un ambiente propicio para
transitar el camino de la Iniciación.

Por último quiero agradecerle a mi Real Ser, el verdadero hacedor de este libro, quien desde lo interno me
guiara e inspirara desde tan temprano, para que pudiera encontrar el camino maravilloso de la gnosis, sin
merecerlo...

Primera Edición 2009


E mail: marcelogomezgrecco@yahoo.com.ar
nexoseditores@gmail.com

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