Está en la página 1de 17

1922

REVISTA DEL CÍRCULO DE BELLAS ARTES La Paz, Bolivia, año 1922, Homenaje a la República de Uruguay por la actitud levantada de espíritu eminentemente justiciero en la gestión de la demanda portuaria de Bolivia ante los demás estados del continente. DISCURSO DE OFRECIMIENTO DEL PRESIDENTE DEL CÍRCULO SR. EMILIO VILLANUEVA

El círculo de Bellas Artes fué fundado por Alcides Arguedas, Juan francisco Bedregal, José Eduardo Guerra, Gregorio Reynolds, Rafaél Ballivián, José Tamayo, Alberto Ostria G. Jaimes freyre, Antonio Gonzáles, Humberto Viscarra Monje entre otros.

Señores:
El Círculo de Bellas Artes que tengo el honor de presidir, da realización a esta fiesta en honor de la República Oriental del Uruguay, para dar un débil testimonio del hondo y perdurable sentimiento de gratitud y simpatía que ha hecho brotar en el corazón boliviano la hidalguía uruguaya. Es un grupo de intelectuales y artistas el que realiza esta fiesta, porque al amparo del noble ambiente de idealidad que alimenta sus espíritus, sé ha cristalizado más fácilmente el grato en un vivo propósito de ofrenda. Pero esta fiesta es una fiesta boliviana, es algo como una manifestación nacional, porque es un acorde del himno de cordialidad levantado en el alma de nuestro pueblo por la pulsación del bello arranque de fraternidad y americanismo de una patria amiga, cuyas fronteras no tocan con las nuestras, cuyo cielo no se funde con la prolongación del nuestro; pero que nos ha hecho la afirmación rotunda de que nos liga a ella el nexo contacto espiritual y afectivo.

La solidaridad y la vinculación por principios esenciales de amor y justicia se establecen a despecho de las distancias: es así como desde atlántica, donde rumorea so1emne cadencioso el estuario del Plata y se extiende el patio azul del cielo en que resplandecieran las epopeyas cumplidas por Artigas y Lavalleja, ha llegado hasta las alturas andinas y los hondos valles de nuestra reclusión geográfica, una voz de amistad y apoyo, que es voz también de pensamiento ecuánime, de idealidad social y de americanismo sincero. La actitud uruguaya nos hace una afirmación que conforta: que la América latina es una sola entidad espiritual: que entre sus pueblos tienden a desaparecer las vallas de la estrechez de concepto y de la falta de amplia comprensión. La actitud uruguaya ha encarnado en la realidad de un generoso impulso un gran pensamiento de armonía y de justicia; el que nos salva de un lamentable pesimismo, del pesimismo que florece en

Foto de un ejemplar de la Revista del Circulo de Bellas Artes, perforado por una “punto cincuenta” el 21 de agosto de 1971, dirigida al Monoblock que llegó a la casa Bedregal, en la Goytia y Zapata, ver página 150...

141

..
COLONIALES

MOTIVOS

americanismo, y cuya virtuosidad tarda en pasar del campo de las dicciones rituales al de los hechos consumados, del dominio de los congresos de propaganda al de una sincera solidaridad política. América renueva, se dice, todas las sendas rutinarias; América enciende para la cultura universal una alborada de nuevos ideales; América piensa y realiza con el sano concepto propio de su infancia; América no se encaja en el molde de viejas complejidades... Pero estas proposiciones no enuncian una realización; enuncian más bien el ideal de una realización: América se estremece, es verdad, con todos los grandes impulsos; pero repite las viejas crónicas de la historia, aun aquellas mancilladas por episodios de sangre y de despojo. América, diríase, es la virgen titánica que tiene la visión olímpica de todos los ideales, pero que aun no ha hecho de ellos sublime botín de conquista. Y es porque América, malgradó sus ansias de perfección, no ha llegado a la hora de serena conciencia de sus destinos, y va al igual de toda la humanidad, de la enferma humanidad del siglo XX, que en el homérico batallar por la vida, alcanza todas las creaciones del genio industrioso y los grados máximos del prodigio inventivo; pero que, en esa carrera vertiginosa, vive todas las agitaciones, todas las zozobras, todas las inquietudes; y aunque alimenta un ansia febril hacia realizaciones absolutas, sólo obtiene subvertir valores allá donde proyecta establecer fórmulas utópicas de armonía. Diríase que la humanidad deviene falaz y paradójica. Por doquier surgen conferencias con vistas a un sentido de solidaridad, con fines y propósitos de unión y entendimiento pero cuyas conclusiones ¡qué ironía! tienden en veces más a dividir que a vincular, más a derribar que a construir, y siempre están destinadas más a perecer que a perdurar. Y de cada congreso internacional, donde la confrontación de intereses particulares no deja lugar a la concordia, no surge la rama de oliva del socorrido símil, sino la serpiente implacable de egoísmos redivivos. Dejémonos, empero, llevar por un arrebato optimista y pensemos que América se encamina hacia la meta de destinos gloriosos llevada por un alto espíritu de equidad. Tratemos de inhibir la voz negativa del pesimismo, que nos habla con realidades amargas y convincentes, y que nos dice que la justicia, la fraternidad y el derecho son vanas dicciones de idealidad utópica, ilusorias entidades que no tienen otra expresión positiva que la que les da el orfebre en el exergo de las medallas o el artífice cincelador en el mármol de la estatuaria simbólica.

Trataremos de inhibir la voz negativa del pesimismo, y convengamos con el ilustre maestro Rodo: “que el imperio de la razón y del pensamiento ha de llevar al mundo al término ideal a que asciende la selección humana, rectificando en el hombre superior los tenaces vestigios de Calibán con el cincel perseverante de la vida”. Y no olvidemos estas sus palabras, que confortan y edifican“Tened constantemente ante los ojos del alma la visión de una América regenerada, cerniéndose de lo alto sobre las realidades del presente como en la nave gótica el vasto rosetón que arde en luz sobre, lo austero de los muros sombríos. No seréis sus fundadores quizás; seréis los precursores que inmediatamente la precedan. En las sanciones glorificadoras del futuro hay también palmas para el recuerdo de los precursores.” Pensemos con ardiente profesión de fe que América va día a día ganando las etapas evolutivas del ideal señalado por el índice del clarividente que asomó sobre el Mirador de Próspero, y que aquella palma de los precursores la ha de ceñir, si no la ha ceñido ya, su pueblo viril, noble y estudioso; ese pueblo, después de las epopeyas libertarias de Sarandí y Las Piedras, ha surgido con bien definido carácter, y que descuella en el capo de la cultura americana, no con el relieve tosco de una Fenicia engrandecida, sino con el luminoso contorno del pueblo de Pericles. Su índole genial, su temperamento ático y propulsador hacen, en verdad, de la patria uruguaya una Hélade moderna, donde así toman vuelo inusitado los entusiasmos y la aspiración por todas las conquistas del pensamiento, como brotan y se exaltan las expresiones donde vive y palpita el amor a la belleza. La vemos en actitudes clásicas y nobles, en el rol del justador indefectible de todas las grandes lides, tomando afanosa la delantera, lo mismo cuando abre con viril iniciativa los surcos de oro de las grandes ideas de progreso, que cuando incita con altruismo a los demás pueblos de América a fijar conceptos grandes y nuevos de doctrina y realizar todas las idealidades colectivas. Y en este hermoso desenvolvimiento, timbra singular mérito para el Uruguay la perenne aspiración que alimenta hacia una vida institucional perfecta. Modela cada vez con más audacia sus sistemas políticos y administrativos según normas avanzadas y eclécticas; deviene, así, un extraordinario laboratorio social, donde trabaja en la tarea gentil y bizarra de cristalizar en la copela de su pueblo y al fuego de santos entusiasmos, ideas de cultura superior. Así impulsa el rodaje de su organismo por las sendas del progreso sin menoscabo del interés ajeno, sin otra dinámica que la energía del trabajo y la virtuosidad de un alto sentido moral.

142

EMILIO

VILLANUEVA

Acaso no existe un país en América donde la sociedad tenga mayor docilidad para ser encaminada por la acción directriz de las ideas grandes y nuevas; donde la dignidad de costumbres tenga un índice más importante y revelador: donde el sentimiento cívico sea más intenso y esté más extendido; donde las doctrinas sean miradas con más amor y entusiasmo. En él ambiente de la tierra uruguaya todo se agranda y se enaltece, porque todo está movido hacia grandes fines y con la inspiración de nobles objetivos, llevando e1 doble impulso de la fe y del entusiasmo. La tribuna y el periodismo están alentados por un constante espíritu de civismo que persiste a través de toda influencia individual o de partido, sin la anodina actividad de preocupaciones estériles, sin la moral relaja y la agresiva mezquindad de los ambientes aldeanos, con vista directa a importantes problemas políticos y sociales. Y si nos referimos al arte y las letras, diremos que ellas se desenvuelven sobre la base de una comprensión estética racional, pues toman lo esencial de la tradición clásica y dejan campo libre a las influencias de la época, del medio y del factor subjetivo; de esta manera siguen un proceso lógico y espontáneo, y son guiadas por un pensamiento digno de independencia y de propia personalidad. Con gran justicia uno de los espíritus analíticos más vigorosos de la mentalidad francesa, M...Anatole France, declara que el Uruguay ha realizado un tipo único de civilización. El ilustre autor de “Le lys rouge” y “L'ile des pingouins”, todos saben, no es dispendioso en la lisonja ni ha caído nunca en la inútil y tonta largueza de los conceptos vanos y halagadores de ocasión. Por eso repetimos esta sus frases, que son como la ejecutoria del progreso cultural uruguayo ante el concepto europeo: El Uruguay, dice, patentiza en sus instituciones la más admirable comprensión de la vida social. Las ciencias y las letras se cultivan allá con fervor. La enseñanza es tan metódica como abundante en sus escuelas; sus profesores tienen profundamente inculcada la noción del deber. Tiene ese país una literatura nacional vasta. Al repasar las páginas de una antología de sus prosados pude ver que está comprendida en ellas la parte más selecta de la intelectualidad ibero-americana. Tiene una epopeya nacional que ha sido traducida a todas las lenguas, y cuyo encanto invencible he podido entrever. Juan Zorrilla de San Martín, autor de Tabaré, tal es el poema, es hoy día para la América del Sud lo que Longfellow fue en el siglo XIX para la América del Norte: la voz, la grande voz de la linfa fluvial y de la pradera. Su obra fue, según la bella expresión del poeta mismo, petrificada en el limo de su tierra natal virgen y bella. El Uruguay tiene grandes poetas como César Miranda, Emilio Frugoni y Carlos Roxlo; filósofos de la talla de Vaz Ferreira, pensadores del volumen intelectual de José Enrique Rodó”… Y al examinar la estructura institucional de este país, dice: “Es necesario felicitar a la República Oriental del

Uruguay por haber suprimido la pena de muerte. Confieso con rubor en la frente: Este progreso de las costumbres preparado por varias generaciones de pensadores, y legistas no ha podido ser cumplido aún en Francia. Este año mismo la multitud inconsciente y feroz defendió tan furiosamente la vieja: justicia sangrienta, la antigua pena del talión, que legisladores y ministros retrocedieron espantados delante de ellas. Y ese gobierno y ese parlamento que preparaban la supresión. del asesinato legal, de miedo a la multitud, se apresuró rápidamente a hacer rodar las cabezas y el verdugo atravesó la Francia en medio de aclamaciones. ¡Ah! al considerar esto, pienso qué bello .ejemplo ha dado el Uruguay al mundo, qué sabio ejemplo! Ah, qué noble celo se entiende en mi alma al ver a ese país joven realizar una obra de humanidad y de progreso que pueblos de una experiencia y evolución veinte veces secular no ha podido llevar a cabo aun en el viejo mundo! ¡Ah que noble entusiasmo surge en mi corazón el encontrar un pueblo tan avanzado que ha podido abolir, con el unánime consenso social, la práctica terrible que hace al juez igual al criminal”... Estas palabras de Anatole France, en verdad, honran por extensión a toda la América del Sud. En Uruguay, aunque tiene en su de desenvolvimiento correspondencia armónica entre esas dos grandes fuerzas directrices de la acción humana: el intelecto y la sentimentalidad, el cerebro y el corazón, está más regida por éste que por aquel. La primera de estas fuerzas, como se sabe, es insuficiente sola para dirigir los pueblos: fácil es ver a donde han sido conducidos los que se guiaron por la orientación única del intelectualismo moderno. La segunda tiene la virtud de producir equilibrios morales por esotérica ley de conservación humana. La cultura uruguaya, por lo tanto, posee la fuerza constructiva de la sentimentalidad; de aquí que el sentido político sus manifestaciones tengan un carácter trascendente y generoso, de aquí que el sentido político del Uruguay se eleve mas bien en el sueño evangélico de la doctrina wilsoniana y no se ahonde en la realidad de materiales predominios. Sería difícil encontrar en tierra uruguaya la modalidad estrecha de los países oprimidos por estrechos prejuicios, allá, repetimos, se agrandan, se amplifican y se ennoblecen todas las exteriorizaciones de la vida social, aun aquellas en las que la contradicción y la discordia son plantadas por el carácter propio e indeclinable de las opiniones firmemente arraigadas.

143

COLONIALES

MOTIVOS

Pero esas manifestaciones que son como la expresión integral de su pueblo, esas que se producen en las grandes identificaciones de sentimiento, por su grado máximo de intensidad, por el fuerte relieve que adquieren, infunden el respeto y la admiración que despiertan la revelación de una conciencia colectiva sólida y la muestra un hondo sentir popular. No podré olvidar nunca la escena imponente y conmovedora que presentó el pueblo uruguayo hace dos años, cuando brizó su duelo el día en que los restos mortales de Rodó, llegados de la urbe magna de Roma, fueron conducidos a la necrópolis montevideana. Era un día de estío. Un sol incandescente, magnífico como el de una apoteosis mirífica, encendía el azul de un cielo inalterado y hondo. Había en el sitio y en la hora la luz y la perspectiva grandiosa de un cuadro de Tiépolo. En el atrium eurítmico y solemne de la Universidad, en lo alto de la gradinata de la entrada, reposaban en severo catafalco los restos del que fuera uno de los hijos más ilustres del Uruguay, del cincelador maravilloso de Ariel. El Presidente de la República, las altas figuras del país, confundidos con el pueblo, en fusión igualitaria, identificados en el dolor, con el rictus labial que impone la emoción y el infortunio, oían reverentes, en una como liturgia de duelo público, la voz dolorida de Zorrilla de San Martín, que cuajó en imágenes luctuosas y frases plañideras el profundo dolor, el profundo y cruel dolor que embargaba el corazón de todo un pueblo. Nunca la imagen del maravilloso pensador Rodó fue evocada con más fuerza que en aquella magnífica oración emocionada y vibrante pronunciada por el ilustre autor de Tabaré. Al mágico conjuro de sus palabras parece que como un son melancólico de liras hubiese rasgado la atmósfera del ambiente entristecido, y que enlutados crespones hubiesen flotado en el espacio en fúnebre y grandioso miraje… Y la ciudad donde el maestro agitárase en el sueño febril - de todos sus grandes ideales, timbrada con el sello suntuario de artísticos refinamientos, embalsamada por el aroma de una campiña paradisíaca, la que llamó Darío ciudad de flores y flor de ciudades, hundióse en la mustiedad de las horas reflexivas y dolorosas, acalló los himnos rientes y variados de su vida intensa, y contempló atónita y convulsa la última travesía que Rodo realizaba por ella, la travesía hacia el postrer sitio de reposo… Habíase hundido en la honda lejanía del océano misterioso de la muerte, aquél que fuera, no sólo príncipe de tas letras americanas, sino también el hombre símbolo cuyas lecciones derramaron optimismo consolador sobre el ambiente americano, ese optimismo que nos ayuda a esperar lo porvenir en la serenidad de fe y de la esperanza.

Señores: El Uruguay nos ha hecho sentir algo de ése espíritu preclaro y selecto, una como confirmación del generoso altruismo que predicara el Apóstol de la patria americana. La figura sublime de Ariel ha surgido un momento en la gloria de una visión triunfante y alada, y nos ha anunciado que la prédica del maestro en pro de la íntima solidaridad de América, ha fructificado en la realidad de una bella acción fraterna. Queda en el corazón boliviano huella indisipable y honda de gratitud y simpatía hacia el país hermano cuya voz intercedió en pro de una de nuestras más caras aspiraciones nacionales. Al inaugurar esta fiesta. pido a vosotros me acompañéis a elevar férvidos votos por que la gran República del Uruguay, guiada por la estrella de la idealidad, prosiga por la senda luminosa del progreso, cada vez, más grande, más feliz y más gloriosa. Emilio Villanueva P .

144

SOLIDO PESADO SURGE, DANDO IMPORTANCIA A ESTA PARTE DE LACIUDAD EL NUEVO EDIFICIO DEL BANCO DE LA NACIÓN BOLIVIANA, ÉXITO ARQUITECTÓNICO DE 1926 La Razón 6 de enero de 1927 En el curso de 1926, el banco de la nación boliviana instalado el edificio propio que necesitan su poder y su prestigio, presentamos dos vistas, uno del gran hall y de despacho y otra de la fachada angular que cae sobre la esquina que forman las calles Ayacucho y Mercado. Como es natural el banco a levantado su gran edificio en el corazón de la ciudad, en el centro de los negocios, en un punto en el que naturalmente por gravitación urbana, afluye el comercio de la primera ciudad de la república. Construido a todo costo y prefiriendo la solidez al decorado, el edificio del Banco de la Nación, sin duda alguna con el del Concejo, es de los más vistosos y potentes de los edificios paceños; de frontispicio granítico de severas y ampulosas líneas faraónicas da idea de riqueza y de custodia: hay algo de palacio feudal y de cárcel tremenda en el frente de la formidable mansión. Si alguna vez ladrones cayesen con el ánimo de llevarse la plata del Banco es evidente que la sola vista de su fachada los intimidaría, no es posible atreverse a violar semejante cara, semejante gesto, porque ciertamente la fachada es la cara de las casas, la fachada de la casa del banco es digna compañera de la cara de cualquier gerente de banco una cara hosca y antipática. En las ciudades del mundo el barrio comercial es el lugar de las edificaciones imponentes, de la edad plutocrática que naturalmente empieza acuñarse en La Paz, pronto otros Bancos empezarán a levantar sus edificios.

EMILIO

VILLANUEVA

Foto Mesa.

145

MUNICIPALIDAD DE LA PAZ
Mesa - Gisbert El proyecto para el edificio municipal de La Paz es mucho más ambicioso que el anterior, rompe los esquemas más en boga en las capitales latinoamericanas, y casi no tiene precedente en el continente. Sobre planta compacta casi cuadrada, la fachada del edificio tiene 3 cuerpos, el central ligeramente superpuesto a los dos laterales, coronado por un gran techo escamado de gran pendiente, que termina en una torreta agujada. En la parte frontal tres grandes balcones flanqueados por columnas dóricas, y en el ingreso puertas de hierro forjado adornadas con relativa sencillez. Es interesante el trabajo de almohadillado en la piedra. Los cuerpo laterales siguen el mismo esquema, con ventanas sencillas en vez de balcones, rematadas por caprichosos frontones. Los materiales dominantes son la piedra y el ladrillo' en las fachadas, el metal en los techos, rematados por agujas y ornamentos piramidales además de tramas metálicas a modo de balaustre. La fachada tiene de modo global un marco rectangular. El interior es de gran elegancia, el cuerpo central con un hall principal y en medio una escalera imperial de mármol con barandas metálicas que da acceso a los salones de la planta alta, casi todos de grandes dimensiones sobre base rectangular. Los cuerpos laterales están ocupados casi íntegramente por oficinas. El Banco Central como la Alcaldía Municipal marcan puntos importantes en la arquitectura nacional del primer cuarto de siglo. En el primer caso, edificios de características muy similares se construyen en Buenos Aires todavía en 1935 y 1937, lo mis o que en provincias argentinas habiéndose inaugurado el Banco de La Paz en 1926; en el segundo sólo tenemos referencia de un ejemplo de características comunes en Buenos Aires en la misma época, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, muy inferior a la obra de Villanueva. De tener que escoger un edificio de esta época del arquitecto paceño, creemos que la Alcaldía por su originalidad, a pesar de la inspiración en el renacimiento flamenco (Municipio de Bruselas, p. ej.), su gran belleza de conjunto y su carácter de obra casi única en el continente, es la de mayor valor a la hora del análisis.

144

(Nota del Editor:Inútil fue encontrar en la prensa nacional de los años 1925, 1926 y 1927, referencia alguna a la construcción o entrega del Palacio Consistorial, en el libro del 1er Centenario aparece una reproducción de la fachada y se anuncia que será entregado el 16 de julio de 1925, ver pág. 90, la única explicación posible se enmarca en los acontecimientos acaecidos ese año, el 2 de mayo Bautista Saavedra desconoce el resultado de las elecciones en las que había ganado su correligionario José Gabino Villanueva y entrega en su lugar a Felipe Guzmán, por tanto las fiestas del centenario quedan deslucidas, en Septiembre el domicilio de J.G.V. es allanado y al día siguiente invitado a dejar el País y escoltado a la Embajada Argentina, involucrados sus hermanos, entre ellos el arquitecto. Hemos suplido el vacío con ésta fotografía de Cordero, de un acto que parece ser de entrega del edificio, y acudido a los historiadores Mesa quienes hacen referencia al edificio, en 100 años de Arquitectura paceña, Carlos D Mesa G.)

1927

EL CULTO DEL “YO” NACIONAL
Tomado de la Revista del Círculo de Bellas Artes, año II Nro. 1 Junio de 1927
Sin embargo, el conflicto es latente. En el rozamiento con pueblos que tienen personalidad fuerte, estamos perennemente influidos para aceptar formas de conciencia extrañas para vaciarnos en el molde de otras imágenes. ¿Habremos de aniquilar lo que es absolutamente nuestro? No. No aceptamos sistemas ajenos si acaso tienen a asimilarnos a otros “yo”, involucrando nuestra propia modalidad, allanando nuestros propios troqueles ideológicos. Cuidemos de nuestro “yo” personal. Su educación implica, no una simple y estéril dinámica moral. Entraña la acción y la evolución de sinergias que tienen realidad histórica, que son fuerza en la marcha de la humanidad, en la vida del universo. La moral del “yo” barreniano comprende la formación de un ideal sobre rasgos cada vez más perfectos, más elevados, que impulsan una continua transformación, una ascensión del espíritu. En ella está la formula de León de Montesquiou: “ veux m´empurer, me Je depurer, me grandir”. El culto del “yo” nacional, tendrá el mismo programa evolutivo: elección de un ideal donde estén comprendidas todas las virtudes colectivas, donde hayan los rasgos exclusivamente nacionales; después identificación con ese ideal por un intenso acto de fe. Formación de un proyecto de acción que fije una trayectoria ascendente. Habrá un dogma indiscutible: Nación soberana, independiente, libre. Nación consciente, con cultura intelectual y material. Nación grande, próspera con progreso, adelanto, riqueza. Rechacemos cuanto hay de desalentador. Tengamos de la patria una sola idea: entidad única, con unidad incontrovertible. ¿Absurdo geográfico…? ¿Odio regionalistas…? ¿Población heterogénea…? ¿……. Preocupaciones estériles ¿existen? ¿ No existen?. He aquí la Bruyere: “toutes les Choses existent quand on veut, les voir”, Teofrasto: No os preocupéis, sino de las cosas buenas: porque la preocupación es un lente de aumento que amplía más, mas y más. ¿Cómo habrá conciencia nacional, como habrá voluntad nacional, sino hay unidad nacional? Seamos nación; es decir: unámonos bajo un ideal nacional comulguemos con un solo sentimiento; pleguémonos dentro de una sola directiva. Y habrá aparecido el “yo” nacional, como un núcleo impulsor de todos los ideales cardinales de la patria, como el centro cinemático de nuestra dinámica material y espiritual. E.V. P .

Hay un culto cuyo fuego habrá que encender en los corazones. Ese culto es el culto del “yo”. Pero no el del “yo” individual, que es culto de ególatras. De ese otro que encierra grandes virtualidades: del “yo” colectivo. Existe este “yo” en pueblos étnicamente homogéneos, geográficamente uniformes. En ellos se revela poderoso y rotundo. En países de diversidad fisiográfica, ese “yo” se acusa sólo como un acto de conciencia imperfecta; es una fórmula vaga, imprecisa, sin sentido claro, la afirmación ficticia de un estado político, más que un sentimiento arraigado en el “sub-estratum” del espíritu colectivo. El culto del “yo” individual, tal como lo enseña, Maurice Barres en sus novelas ideológicas, es la reacción contra la influencia extraña; “la maniere dont notre organisme reagite aux exicitations du milieu et sous la contradiction des barbares”. ¿Quiénes son los bárbaros? Esta denominación es el nombre inventado por el egoísmo nacional del pueblo que forjó la más grande cultura política. Los griegos, celosos de su patria, de su raza, crearon esta palabra: bárbaros; para aquellos no participantes de su ideología. El adagio clásico que pone frente a frente, en insalvable oposición, los términos “griegos” y “bárbaros”, Barres lo transpone a la vida unipersonal como el conflicto entre el espíritu del individuo y la acción influenciante del exterior. Conservado en su significado prístino es la fórmula del más clásico nacionalismo. La lucha de Filipo, por conservar íntegra su ideología, en medio de los bárbaros, es la misma empeñada entre el “yo” nacional y las fuerzas que tienden a disolverla. Necesario es cultivar este “yo”; crearlo donde no existe, fortificarlo. Un momento de conciencia colectiva puede inducir a la voluntad concertada de todos a condensar esa nebulosa incoherente de vidas esencialmente individuales, en un núcleo poderoso, cuya órbita en el espacio de la historia le señalen estas tres directivas: conciencia, sentimiento, voluntad del pueblo. Habrá que defender el “yo” nacional de todas las sugestiones exteriores que desvirtúen su esencia propia. Todo lo que no afirme este credo, oponiendo una negación herética, será bárbaro. ¿Egoísmo sórdido? ¿Aislamiento? No. Nuestro propio interés puede responder al de los demás. Nuestra nación, con sus propios ideales, puede ir por la misma senda que las otras: pueden armonizar los objetos y finalidades de todas, sin ponerse dentro de una misma idea.

148

EL PABELLÓN BOLIVIA EN LA EXPOSICIÓN DE SEVILLA
Tomado del periódico La Razón, 29 de febrero de 1927.
La forma digna en que podría llevarse a cabo la idea de dar a conocer la puerta del sol, sería la de hacer una reproducción del pórtico de granito, lo más fiel posible y colocarla en el Centro de la plaza de las naciones americanas. Naturalmente como no se trata de un monumento que pertenece a la prehistoria de una nación, sino de un continente, esta demás de decir, que la ejecución de la obra debería ser costeada por todas las repúblicas de América. En cuanto a esto que se llama "estilo tiahuanacu", no existe en el concepto propio de la palabra: estilo es una unidad de principio que anima todas las obras de una época caracterizada y que resulta de un estado de espíritu caracterizado. De ahí que el querer amasar un estilo sobre la base de exhumaciones arqueológicas ha sido siempre un esfuerzo fracasado, una vana pretensión, porque está contra todo espíritu de lógica, buen sentido y de verdad, de verdad sobre todo, hablar de estilo o de arquitectura tiahuanacu, que implícitamente supone aquel, es un absurdo en el sentido de su aplicación a nuestra cultura y a nuestras necesidades: vivimos en el siglo del automóvil, del cemento armado y del telégrafo inalámbrico, del aeroplano y queremos moldear nuestro estilo en las pucaras de Acapana o Pumapunku de hace catorcemil años. Imposible que de copia arqueológica , con un poco de capricho y con otro de fantasía, produzcamos la arquitectura y decoraciones propias; si es evidente que no lo hemos hecho, pues a diario nuestras moradas se adaptan al espíritu moderno, al confort moderno a la comodidad moderna, resulta pues una mentira querer impresionar con la apariencia de un estilo propio, sobre todo en un certamen donde la primera y más primordial de las obligaciones es la sinceridad y la demostración de buena ley. Es indudable que, dentro de una composición racional y justa, podríase, en la decoración de nuestro pabellón hacer reminiscencia de símbolos tiahuanacu, intercalar líneas y estilizaciones de ésta jaez. Eso daría sabor y originalidad.

A proposito de "estilo tiahunacu", cuando se habla de él como de una cosa nuestra, se afirma que tenemos una civilización genuinamente aborigen, nosotros pensamos que ésta afirmación es un poco precipitada , nuestra vida nacional tiene de indígena aquello que estamos tratando de hacer desaparecer, algo que siempre que hablamos de progreso, de cultura, de civilización nos avergüenza, nos ruboriza. El acerbo aborigen, lo caracterizamos como un rezago de barbarie y este acervo tiene que ver con la cultura. Tiahuanacu prehistórica, perdida en la noche de los tiempos, que tiene para nosotros la misma significación que para todos los americanos es decir la de una maravillosa manifestación del espíritu humano con una edad remota de nuestro continente. Sin embargo es curioso constatar como es casi una opinión unánime el que todo lo aborigen y todo lo tiahuanacota constituye nuestra cultura. De aquí que donde quiera que se trate de hacer relieve del carácter de nuestra vida nacional, de nuestros progresos de nuestras actividades anden a la vanguardia de los tejidos , las cerámicas, las plumas raras y todo aquello que en el exterior no hace otra cosa que fijar sobre nuestro país el concepto de una comarca selvática. En un torneo como la exposición iberoamericana de Sevilla, estamos obligados a dar un exponente real de todos aquellos valores; alcanzados en nuestra vida cultural, industrial y comercial y demostrar en la forma sintética y clara las condiciones de nuestro suelo y de nuestros recurso, sin acumulación de cosas destinadas simplemente a la admiración o que den la nota exótica; nuestra exposición deberá ser esencialmente industrial y responder a ese carácter de prácticas y positivas intenciones, el pabellón que encierra nuestros muestrarios y nuestras demostraciones así comprendidos, deberá ser un recinto apropiado, justo, armónico, original, sin fantasías arqueológicas de mal gusto.

149

COLONIALES

MOTIVOS

Otra de las revistas del “Circulo de Bellas Artes”, perforada el 21 de agosto del 71, a menos de un centímetro de las iniciales del autor de éste artículo, el proyectil siguió su curso, perforó el piso de la casa y luego el escritorio de cortina de la poetisa Yolanda Bedregal, por entonces Embajadora en España.
poco después la dictadura se encargaría de afinar la puntería y acabar con el “Stadium Hernando Siles”, acto que Jaime Saenz condena con las siguientes palabras: “...según unánime juicio de Arquitectos y entendidos en la materia era nada menos que el paradigma de una arquitectura boliviana, por lo que entrañaba, un inmenso significado para el hombre boliviano”....(ver pag143).

LAS NUEVAS IDEAS SOBRE ARQUITECTURA EN LA EXPOSICIÓN DE ARTES DECORATIVAS DE PARIS.LA ARQUITECTURA DE LA EXPOSICIÓN DE SEVILLA
Las exposiciones dan motivo para exteriorizar las últimas y más exponenciales ideas en orden a arquitectura y decoración. Sobre “Cours des metiers” y en el espacio comprendido entre “Tours la reine” y los Campos Elíseos, la Exposición de Artes Decorativas de París, nos ha mostrado últimamente todas las fórmulas nuevas, todos los impulsos de renovación estética; nos ha realizado todas las doctrinas simplistas y racionales, desde aquellas de William Morris, en Inglaterra, Bracquemond y Gallé, en Francia, hasta estas otras de Le Corbusier, corporizadas en las obras de “L´Espritit Nouveau”. Hace 25 años, en la exposición de 1900, las secciones extranjeras tomaron un poco el aspecto de curioso bazar arquitectónico. Hoy día la universalización de la cultura y en consecuencia del arte puso una especie de manto igualitario sobre todas las creaciones expuestas en L´Esplanade des invalides. El pabellón Checoslovaco, el puesto vigía de los Sóviets, el ejecutado por Czajkowsky y otros tuvieron algo de común y fraterno en sus líneas geométricas y en sus volúmenes poliédricos. La exposición de Artes decorativas fue la revelación definitiva de una arquitectura moderna, sintética, clara y precisa libre de la obsesión de dogmas caducos, de inspiraciones retrospectivas. Las grandes puertas de André Ventre y de Patout, la fuente de MoreauVauthier, la de Aronson y Proudszingsky, las portadas de Vacheret y Riousse, son obras de proporciones simples y elegantes, sin convencionalismos, sin mentiras, emancipadas de la tradición clásica en lo que tiene ésta de concreción inútil y engorrosa. Ésta exposición a sido también una afirmación y una afirmación rotunda de que la conciencia estética del tiempo en que vivimos está formada; de que el espíritu de nuestra época, de esta época maquinista y maravillosa, se acusa plenamente, hiriendo la sensibilidad creadora del artista con la misma chispa renovetriz que ha hecho surgir en la vida social del mundo actual tantos y tan sorprendentes aspectos. Y ésta demostración no es “ex abrupta”. Sus antecedentes datan desde aquella exposición de 1889, cuando Dutert hizo la galería de las Máquinas, Jenney la de la Horticultura, y Adler y Sullivan, la de Transportes. Si bien el espíritu de renovación iniciado entonces fue deprimido por el eufemismo decorativo de Guimard y de Victor Horta, coetáneamente o despues, le han seguido Hoffman. Otto Wagner, Pauly, Stahl, Kammerer, Duiker, Poolzing, el admirable Remmer, Seidle, Witzmann, Welde, Tony Garnier, los hermanos Perret que hicieron la iglesia de Raincy, Taut, Gropius, Byvest, Van de Welde, Oud, etc., etc. La obra vasta y variada de éstos ha deshecho poco a poco incertidumbres, desvaneciendo temores y ha preparado el camino para el advenimiento del inexorable fenómeno que hoy se cumple: el cambio de la estética arquitectónica y ¿Por qué no decirlo? De todas las estéticas, promovido por dos factores concomitantes, el desarrollo intensivo del progreso humano, y el refinamiento de la sensibilidad humana, que no es ya la sensibilidad mediocre de los románticos, sino aquella inteligencia profunda de un Picasso o de un Andrés Salmón. La exposición de Artes decorativas tendrá mayores trascendencias

150

Planos del concurso de proyectos de los arquitectos J.M. Villavicencio y Gustavo Sanjinés, éste con participación del artista plástico Cecilio Guzmán de Rojas, El concurso no se realizó, y al parecer se construyó el proyecto del Ar. Sanjinés. en la misma publicación el Círculo de Bellas Artes convoca a concurso para el monumento a Abaroa.

COLONIALES

MOTIVOS

que las otras de París, del Siglo pasado, por eso: porque señala la evidenciación plástica de algo capital y de grandísima importancia para el hombre, cuya fermentación pugnaba por tomar
una fisonomía definida y concreta, no alcanzando a encontrar su legítima expresión y a dar sus razones de vida, sino cuando se encarnó en el mármol, en la piedra o en el “Staff”. Ese algo capital y de grandísima importancia, es el espíritu nuevo, el espíritu de nuestro tiempo, revelado en una navidad brillante y redentora. La evolución es lenta, pero se efectúa y se efectúa intensamente. La lámpara de Aladino que se ha encendido hoy para todos, con el aeroplano, el motor, el teléfono inalámbrico, la turbina, etc., etc., ha hecho nacer, como es justo, su estética propia, lógica, pura, racional, clara, inteligente y universal; que pone a salvo todos los grandes principios del pasado, comenzando por aquel de Platón: “La belleza es el resplandor de la verdad”; pero que se deshace de aquello que Le Corbusier llama “detritus seculaires”. Esta palmaria prueba de la verdad y del valor que encierra este mundo que se elabora en nuestros días, mundo maquinista, científico y lógico, ha sido reconocido por estetas y arquitectos de todas las naciones. En Estados Unidos las nuevas tendencias están como en su medio originario, pues aún cuando aquellos “buildings” que se llaman rasca-cielos , se inspiran absurdamente en principios extraños a su estructura, como el Woolwerns, el Municipal building, el Metropolita Life y The Mac-Alpin Hotel, de Nueva York, la mayor parte de sus edificios industriales son de una gran belleza moderna. Sus espléndidas usinas están concebidas con un programa claro, racional, neto, simple y expresivo. Franck Lloyd Wrigth, el arquitecto americano cuya influencia sobre arquitectura de hoy es importantísima, es un creador. Su obra a decir de Mallet-Stevens, es humana, verdadera, comprendida y amada universalmente. En la América Latina, solo en la Argentina y en el Uruguay, se han infiltrado en una dosis mínima los principios de la evolución estética moderna. Ernesto Vautier y Alberto Previch han proyectado un ensayo precioso en el plan de una ciudad azucarera en Tucumán, dentro de un amplio concepto. En el Uruguay Mauricio Cravotto, Rodolfo Vigouroux, Italo Dighiere y Jorge Herrán están con principios de vanguardia. La exposición de Sevilla promete constataciones y revelaciones en materia de arquitectura. A ella concurren casi exclusivamente los países americanos y es natural, que siendo ellos los “pioners” de todo espíritu nuevo, por estar desligados de fuertes tradiciones, den una prueba máxima de la forma en que cada uno de ellos siguiendo su cultura y sus recursos, ha caracterizado las nuevas ideas arquitectónicas. Desde luego no hay nada que decir sobre lo que hará Estados Unidos. La potencialidad y el carácter de su espíritu, la sinceridad de sus medios de expresión, manifestarán íntegra la médula de su arte, sin muchas premeditaciones. En los países sudamericanos, el asunto ha tomado un cariz especial, en algunos la cuestión del arte colonial, removida fuertemente en éstos últimos tiempos, encaminó todas las inspiraciones por este

lado, haciendo olvidar un poco que vivimos en un siglo en que los principios técnicos artísticos, los recursos constructivos, los programas, las exigencias y las costumbres están a una distancia enorme de los de hace tres siglos. Además, siendo el renacimiento colonial inspirado en un estilo esencialmente español, importaba esto llevar a España expresiones legítimas y propias de éste país, sin aporte ninguno fisonómico ni de comprensión moderna. Otros, como el nuestro, han tenido el pensamiento de siempre: de tomar de plano las decoraciones indianas, presentándolas como suyas actuales, con un carácter de propiedad regional . Emilio Villanueva P . EL PABELLÓN DE BOLIVIA EN LA EXPOSICIÓN DE SEVILLA La idea general, cuando se trató de nuestro pabellón en la Exposición de Sevilla, fue de concebirlo en estilo Tiahuanacu. Esto de estilo Tiahuanacu, cuya existencia algunos constatan en vista de la fantasía realizada en decoraciones arquitectónicas que se hacen con signos de esta procedencia, o en enseres y muebles, no existe hablando propiamente. La moda o el capricho introduce a veces la idea de ritmar una composición decorativa con tal o cual tema y entonces nace un determinado matiz, una determinada expresión, a lo que impropiamente se llama “estilo”; hay, así, estilo “charrua”, estilo “calchaquí”, como pude haber estilo “Tutancamón”. Cuando se habla del pabellón de Bolivia en la exposición se Sevilla ejecutado en estilo Tiahuanacu, se entiende que la palabra estilo adquiere una acepción más amplia, mas sincera y mas verdadera. En esta acepción no existe ni puede existir, como expresión legítima nuestra, el estilo tiahuanacu en arquitectura. Creen algunos que es suficiente adecuar a los órganos de un conjunto arquitectónico motivos tiahuanacus, para producir una arquitectura propia de carácter regional. Esta idea es falsa y engañosa. Cualquier talento puede ser insuficiente para producir nada bueno dentro de este concepto. Un arquitecto boliviano residente en España, en colaboración con el escultor Cecilio Guzmán, ha dibujado un proyecto para el pabellón de Bolivia en la exposición de Sevilla, siguiendo estas ideas. Por mucho que pusieran mucho ingenio y mucho estudio en la obra, el proyecto en sus líneas fundamentales es de la más corriente factura. No hay ninguna disposición, sino es la de los muros en desplome, que manifieste que hay una concepción propia de la estructura constructiva. Y la estructura constructiva es lo esencial. En este orden, si acaso no hay la idea de hacer una reconstrucción o relevamiento, no es posible mentir. Hoy día, no existe sino una solución superior: el cemento armado, y por mucho que se diga en contra de la estética que le es propia, hay que confesar que es la única, la más racional, la mas clara la mas lógica. Un Pabellón de Bolivia en la Exposición de Sevilla habría debido ser concebido dentro de principios modernos, con un orden simple y bien comprendido. Los signos ideográficos de nuestra prehistoria, así como de nuestra fauna y flora, deben servir simplemente de inspiración para la decoración y no estar servilmente copiados con el pensamiento de hacer un estilo.

152

.

1929

EMILIO

VILLANUEVA

EL CONCEJO MUNICIPAL DISCUTIÓ AYER SOBRE URBANISMO
ESTUVO A CARGO DEL INGENIERO NACIONAL SEÑOR EMILIO VILLANUEVA
(La Razón 26 de mayo de 1929)

Proyecto del templete de Posnansky, foto del Arq. Javier Escalante, publicada en El Diario mayo de 1940

29)El acto tuvo lugar en el salón de reuniones del Honorable Concejo Municipal, bajo la presidencia del Señor Carlos Zalles En esta primera conferencia el Ing. Villanueva señalo los principales aspectos del urbanismo mundial. Según se había anunciado anoche se ha llevado a cabo la primera conferencia sobre urbanismo, que patrocina la sociedad “Amigos de la Ciudad” y que ha sido encomendada al prestigioso ingeniero nacional D. Emilio Villanueva P .. Dada la autoridad que en esta materia tiene conquistada el conferencista, con una enorme contribución a la mejora de nuestra población, el trabajo presentado por el mismo merece que sea debidamente aquilatado por nuestros ediles, a quienes compite en primer término solucionar este importante aspecto de nuestra ciudad. De ahí que este importante ciclo de conferencias que tan oportunamente a iniciado la institución de referencia, merezca todo el aliento de los hombres que tienen alguna responsabilidad en el futuro desenvolvimiento de nuestro desarrollo urbano. Lamentamos no poder ofrecer en su integridad el estudio fundamental que anoche a presentado el ingeniero Villanueva. No obstante vamos a dar algunos aspectos de los varios asuntos tratados en la misma.

EL FENÓMENO ACTUAL URBANO, NECESIDAD DE PREVISIÓN
La vida urbana con sus necesidades más apremiantes reclama imperiosamente la atención de los poderes comunales y del urbanista, aunque nuestra ciudad no tenga en el momento las graves cuestiones que la vida moderna ha planteado a las grandes metrópolis, es necesario que las deficiencias y los errores de ella no sigan acrecentándose con el correr de los años hasta hacerse irremediables. Es urgente fijar una pauta que sirva de norma directriz a nuestro progreso urbano. El porvenir de nuestra ciudad depende en gran parte de la regulación edilicia racional y con vistas amplias de

153

.
COLONIALES

MOTIVOS

previsión. Nuestra urbe, más que ninguna otra, ha menester de un ancho margen con respecto a su sistema diario. Por donde quiera que la vista extendemos, solo encontraremos cerros colinas y cuencas que parecen señalarnos un limite fatal e insalvable. Debemos pues adoptar ya una formula de urbanismo, si no queremos que nuestra ciudad muera en el futuro de asfixia. Me parece oír objeciones más o menos especiosas tachando de exagerado y alarmista esta afirmación se dirá que la densidad de la ciudad aún es incipiente, no agravada por edificios muy altos, ni por distritos fabriles, ni por una circulación extensa. Es verdad que el mal no es del momento, es verdad que urbanizando Miraflores y lo que aún queda de Sopocachi podríamos duplicar nuestra población. Pero ¿es ese el límite de nuestro desarrollo? Una ciudad como la nuestra, que es núcleo, no solamente social y político, sino también comercial e industrial del norte boliviano, a donde a definir el rendimiento económico de regiones ubérrimas en riqueza agrícola y minera, esta llamada a alcanzar un índice de desarrollo incalculable. La explotación del suelo extenso y generosamente dotado del departamento de La Paz, ha de traer un crecimiento enorme y rápido de la ciudad que es su Metrópoli, un desarrollo imprevisto.

El desarrollo de la ciudad-Metropoli, dice Le Corbusier, sobrepasa toda previsión. La desproporción entre lo previsto y la realidad ha provocado crisis interna, la vida comercial y la vida industrial que se adaptan a la ciudad moderna, es uno de esos fenómenos de amplitud desconcertante, por que provoca un crecimiento vertiginoso y perturbador. Las cifras demuestran que la ciudad moderna es un fenómeno actual, que el desarrollo de las aglomeraciones urbanas, es exabrupto. Desde el año1800 hasta 1910, en cien años París a pasado de 600 mil a 3 millones de habitantes; Londres de 800 mil a 7 millones, Berlín de 180 mil a 3,5 millones; Nueva York de 80 mil a 4.5 millones; Buenos aires de 30 mil a 1.5 millones; Santiago de Chile de 15 mil a mas de medio millón de habitantes. La vida moderna con sus aspectos multiformes e imprevisto hace surgir día a día factores inesperados de evolución, factores cuya acción en el porvenir se puede afirmar que es positiva y cierta para países nuevos y con plétora de riqueza natural. Entonces no es utópico pensar que llegará un día en que nuestra ciudad quintuplique su actual población. Ahora bien, cuando una ciudad adquiere una población en exceso y no dispone de libre espacio para un ensanche indefinido tiene que buscar mayor capacidad para sus viviendas en el sentido vertical.

Los rascacielos que hoy día los vemos ya aparecer en las ciudades de los países vecinos serán una solución obligada en La Paz. El edificio salvo en Montevideo, en Buenos Aires, el edificio Mihanovich, la compañía unión telefónica; el Banco de (ilegible) y otros muchos más de veinte pisos en Santiago de Chile, el edificio Ariztia y varios similares con una prueba de que nos acercamos al rascacielos, que es el rascacielos no es exclusivo de las ciudades yanquis, que es ya un utillaje de vida mercantil urbana que habrá que aceptarlo y adoptarlo, lo mismo que el automóvil y el avión .El edificio alto vendrá de todas maneras en nuestra organización urbana del futuro, porque en su concepción está la única formula de condensar población en área circunscrita y poco extensa. Pero si en ese momento nosotros no reservamos el espacio suficiente, si no somos previsores, si no somos generosos en el trazado de calles, avenidas, plazas y jardines, el edificio alto que vendrá indefectiblemente, conducido por la necesidad será un elemento desastroso. La población considerable de cada inmueble sufrirá consecuencias de restricción de luz, y de atmósfera y aumentará en forma insoportable la congestión del tráfico.

154

EMILIO

VILLANUEVA

Entonces se levantarán voces que condenarán y maldecirán la imprevisión de hoy. Media población que vivirá en los pisos bajos no tendrá sol ni aire puro, tampoco tendrán plazas extensas y jardines donde encontrar precariamente esos elementos de vida. Y ese estado de cosas causará males profundos pondrá la consunción y el quebrantamiento en la raza. El cretinismo, ese fantasma disimulado que prospera en toda ciudad sumida en el fondo de cuencas profundas, que hoy no existe sino en forma esporádica en nuestras ciudades de un …, atentara contra el equilibrio mental de nuestras generaciones futuras determinando un estado social caótico y desorbitante. Y entonces nuestra ciudad tendrá que morir; morirá ineludiblemente por que se opondrá a los principios fundamentales de la salud y de la

actividad del pueblo. Por que una ciudad es ante todo centro de vida y de trabajo, punto de aplicación de la actividad social del hombre; cuando ella se opone a esta actividad, el hombre la abandona. Una ciudad debe ser higiénica, bien ordenada y alegre. Una ciudad triste, mas sana y abarrotada es antisocial: es antihumano. La ciudad retardataria con municipios retardatarios, que miran indiferentes la persistencia anacrónica de todos los síntomas paralizantes de un desarrollo normal, tiene los días contados; esta llamada a perecer, acceder al campo predominante que ocupa en beneficio de otras mejor dispuestas o de mejores condiciones.

No nos olvidemos de estas palabras incluidas en manifiesto que acompañaba un Diorama de ciudad contemporánea en el salón de otoño de 1922 en París, helas aquí como alusión corroborante: “La inconveniencia de las ciudades antiguas y la intensidad del trabajo moderno conducen a los seres humanos al enervamiento y a la enfermedad. La vida moderna reclama recuperación de fuerzas usadas. La higiene y la salud moral, dependen del trazado de las ciudades, sin higiene y salud mental la célula social se atrofia. Recuerden los pueblos esto”, un país vale solo por el valor de su raza. Las ciudades actuales no pueden responder a los reclamos de la vida moderna, si no se las adapta a sus nuevas condiciones. Las grandes ciudades rigen la vida de los países, si la gran ciudad se asfixia el país se apoca y se consume. Para transformar las ciudades es necesario buscar los principios fundamentales del urbanismo . Una salva de aplausos merecieron las palabras del orador

Plaza del Estudiante, Franz Tamayo Foto del IV Centenario de La Paz, Ministerio de Salud, E. Villanueva?

155

.
COLONIALES

MOTIVOS

EL INGENIERO VILLANUEVA FUE CALUROSAMENTE OVACIONADO
(9 de junio de 1929)
DISERTÓ EN EL LOCAL DEL CONCEJO ABORDANDO EL TEMA DE “URBANISMO” Como estuvo anunciado a las 15 y 30 del día de ayer se realizó la interesante conferencia que el Ing. Don Emilio Villanueva P Nuevo Rector de la .. Universidad efectúo en el local del H. Concejo Municipal sobre “urbanismo”. Después de breves frases dirigidas por el Alcalde. Sr. Carlos Zalles, se presidió el acto y ante una concurrencia selecta y numerosa, el Sr. Villanueva, dió principio a su disertación, que fue repetidas veces interrumpida por los aplausos de los asistentes. Empezó el conferencista por considerar los dos principios básicos del urbanismo: El de descongestión y el principio de economía; indicando que sobre ellos está basada toda la teoría urbanistica de hoy. Señaló preliminarmente algunos conceptos y aspectos nuevos de la ciudad, mostrando la diferencia de criterio para apreciar y situar los monumentos, muchos de los cuales han cambiado de carácter con el progreso moderno. Pasó a la apreciación misma de la calle, la vía pública colonial desierta y

callada con alma de silencio cuya pereza y sosiego sólo era alterada de vez en cuando por el paso de una berlina o de un cacre ha cedido su paso a la “rua” ancha de veinte metros, con edificios de seis o más pisos, llena del fárrago urbano y atronada con el ruido de camiones y automóviles. Luego pasó a señalar la transformación del suburbio en zonas de industrias afectando el bienestar y salud del pueblo. Hizo ver como el aumento de las clases populares trajo el problema grave de las subsistencias originando un conflicto de Derechos Sociales que aflige a las naciones desde hace cien años, ocasionando revisión de la legislación en sentido del mejoramiento de la condición de las masas proletarias. A esta altura disgregó haciendo una indicación breve, sobre la sociología y el urbanismo, estudiando la primera, el problemas social en sus efectos y reacciones morales, en tanto que el segundo contempla el mismo problema en sus efectos de orden físico. Las clases obreras no pueden ya vivir en el núcleo central urbano, sino en condiciones terribles. las casas de vecindad son focos de infección y de relajamiento el caserón ruinoso y desprovistos de toda condición sanitaria. Ese lugar donde viven innumerables familias proletarias. El “cuarto redondo” .la habitación, tienda sin ventana, sin sol, sin espacio sin desagües que

lleven sus desperdicios en las primeras horas de la mañana al hueco del puente próximo o a la reja de la alcantarilla, el “cuarto redondo”, que oculta su miseria al público con un mostrador de cajones y botellas, es el reducto vergonzoso donde toda una familia hace de todo en común, trabaja, se divierte, cocina y duerme. De allí nace la meretriz callejera y de allí viene la mayor contribución al porcentaje pavoroso de la mortalidad infantil y de las enfermedades sociales. Es necesario que el obrero tenga una vivienda independiente, sino se quiere agravar ésta situación corrosiva y atentatoria. El obrero y el proletario necesita vivienda sana, vivienda higiénica vivienda independiente, vivienda con sol y con aire. Esta situación agravada hasta la desolación ha hecho pensar a municipio y gobiernos en remediarla: se han dictado leyes de higiene, leyes sindicales comunales, disposición sobre zonas industriales. Se ha fomentado por todos los medios para mejorar la vivienda obrera, concediendo liberaciones y subvenciones. Pero los munícipes no han podido obrar “a priori” han debido recurrir a los urbanistas que son los cirujanos y médicos de ciudades. Como ha dicho Le Corbusier: “ Los urbanistas lo primero que han hecho es sacar el miembro gangrenado: el barrio

156

EMILIO

VILLANUEVA

miserable, el barrio obrero, hacia la periferie para insuflarle aire y sol han ideado así el barrio obrero”. Examinó después las diferentes concepciones del barrio obrero; habló de las fundaciones peabody iniciadas en Inglaterra por Jorge Peabody, quién, agradeció al país donde había hecho fortuna, legó millones para cierto género de edificaciones con un plan dado de construcción y financia-miento. Las “peabopdy dwellins tendrán, en 1961, 380.000 habitantes. Citó también a la ciudad lineal proyectada por Arturo Soria y Matta, las cites jardín de Saint Germain en Lay, de Chateau Tourtier, de Longeau, las garden villages de Hampstead, de Boudville, de Liverpool, las ciudades jardín de Fairfield, de Hopedale de Midland, las que hacen en Argentina y Chile en todas partes menos en Bolivia. Manifestó como todas estas soluciones, así como las que presenta la habitación colectiva, los “hotel Fayer”. Ideados del núcleo urbano por Karachtnick, para el empleado de comercio, persiguen fundamental-mente “rarificar la ciudad, atmosferizarla”, hacer lo que dijo Cerda “ruralizar la ciudad y urbanizar la campiña” . Las ciudades del siglo diez y nueve eran aglomeraciones de cal y ladrillo: las del siglo veinte son masas de árboles.

De todas éstas soluciones habia sido deducido el principio de descongestionamiento, el principio básico: todo lo que esté de acuerdo con él será beneficiosos y bueno. Enseguida, pasó a señalar el segundo principio, el de la economía, o sea el del menor gasto de esfuerzo y de tiempo para realizar las funciones que impone el trabajo y la vida. Este principio, dijo, era la aplicación urgente en ésta época, maravillosa del maquinismo, y de intercambio mercantil universal y estupendo. El principio de la economía, dijo ha sido anunciado por Durkheim en estas dos exigencias imperiosas, separación de funciones y división del trabajo. Hoy día es necesaria su aplicación, según los economistas, porque los términos gasto y producción tienen un sentido singular y álgido. La ciudad es un útil de trabajo; tiene su rendimiento, es necesario ponerla de acuerdo con el principio de economía, todos sus órganos deben ser clasificados ordenados, subordinados y relacionados. Las distancias entre los órganos deben ser lo más cortas posibles, la lineal recta si es posible. Todas las ciudades se hallan en trance de adaptarse a este principio a eso va el afán de estudiar avenidas radiales en las ciudades de América y Europa.

Las ciudades nuevas caen directamente bajo éste principio, sin objeción alguna. Hay que calcular antes de todo, su capacidad y su densidad. Clasificar sus zonas: zona política, zona comunal-administrativa, zona comercial, zona universitaria. En la periferia hay que estudiar la zona fabril, la de abastecimientos, la de los parques exteriores, la de las cites jardín etc. Cada una de estos barrios tendrá su función propia, su subordinación y su situación bien estudiadas. Las urbanizaciones hoy día se desenvuelven “ad libidum”, sobre todo en nuestro país, entonces pasa que la ciudad funciona mal; es como un taller donde todos hacen lo que quieren: el rendimiento es nulo. Mostró ésta manera de proceder en ejemplos prácticos. Cita el plano de la Capital Federal de la India Yasa Camberra, por Agache y por el urbanista Bennet, las ciudades de Otawa-Itati, de Bridge Port; el plano de extensión de Smirna, por el urbanista Danger, y el de Casablanca por Henry Prost. Concluyó manifestando que en próxima conferencia de éstos principios al plano de la urbanización de Miraflores, el auditorio acompañó las frases finales del nuevo Rector de la Universidad con una ovación calurosa y prolongada.

157

Intereses relacionados