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DESCARTES (DISCURSO DEL MÉTODO Y MEDITACIONES METAFÍSICAS)

1. Características de la razón. El buen sentido


Buen sentido o razón: la potencia de juzgar bien y distinguir lo verdadero de lo falso. Es por
naturaleza igual en todos los hombres. No basta tener un buen entendimiento, sino que lo principal es
aplicarlo bien.

2. La nueva filosofía. Las matemáticas como modelo


A mí me gustaban las matemáticas a causa de la certidumbre y evidencia de sus razones, de firmes y
sólidos fundamentos. Yo sentía un vivo deseo de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, para
ver claro en mis acciones y caminar con seguridad en la vida. Consideré que entre todos los que antes
han buscado la verdad en la ciencia, sólo los matemáticos pudieron hallar demostraciones, es decir,
razones ciertas y evidentes.
Respecto de todas las opiniones que yo había recibido hasta entonces en mi creencia, no podía hacer
mejor que acometer la tarea de eliminarlas, a fin de poner en su lugar, o bien otras mejores o las
mismas, cuando yo las hubiera ajustado al nivel de la razón. Creí que por este medio lograría
conducir mi vida mucho mejor, que limitándome a construir sobre viejos cimientos y apoyado en
principios que me había dejado inculcar en mi juventud sin haber examinado si eran verdaderos.
Me encontré obligado a decidir guiarme por mí mismo, buscando el verdadero método para llegar al
conocimiento de todas las cosas de que mi espíritu fuera capaz.
Era preciso buscar un método que abarcando las ventajas de las matemáticas, geometría y álgebra,
estuviera exento de defectos.

3. El método: sus etapas. Las evidencias claras y distintas


• No admitir jamás nada por verdadero que no conociera que evidentemente lo es; evitar
la precipitación y la prevención, no abarcar nada más que lo que se presenta clara y
distintamente a mi espíritu, que no tenga ocasión de ponerlo en duda.
• Dividir cada una de las dificultades que examine en tantas partes como sea posible y
necesario para resolverlas mejor
• Conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los objetos mas simples y más
fáciles de conocer, para subir poco a poco hasta el conocimiento de los más
compuestos.
• Hacer en todo enumeraciones completas y revisiones generales, con la seguridad de no
omitir nada
El método que enseña a seguir el verdadero orden y a enumerar todas las circunstancias de lo que se
busca, contiene todo cuanto da certidumbre a las reglas de la aritmética. Pero lo que más me satisfacía de
este método era que, mediante él, estaba seguro de usar en todo de mi razón, lo mejor que yo pudiera;
además, practicándolo, sentía que mi espíritu se acostumbraba poco a poco a concebir mas nítida y
distintamente sus objetos.

4. La duda metódica
Aparto todo lo que admite la más mínima duda, como si descubriera que es completamente falso y
sigo adelante hasta que conozca algo cierto o bien, si ninguna otra cosa alcanzo, al menos admitiré
como cierto que no hay nada cierto. Encontrar algo, por pequeño que sea, cierto e incuestionable.
Supongo que todas las cosas que veo son falsas, creo que nunca ha existido nada de lo que me
presenta la memoria; no tengo sentidos, el cuerpo, la figura, la extensión, el movimiento y el lugar
son quimeras. ¿Qué será pues verdadero? ¿Soy algo acaso? Ya he negado que tenga sentidos y
cuerpo, pero ¿me he convencido de que yo no soy? Si de algo me convencí, entonces ciertamente yo
era.

5. La hipótesis del genio maligno


Hay cierto engañador poderoso y astuto que siempre me engaña. Si me engaña, yo también existo.
Engáñeme cuanto pueda, que nunca conseguirá que yo no sea nada, mientras piense que soy algo.
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6. La certeza del “yo pienso”
La proposición “Yo soy, yo existo”, es necesariamente verdadera cada vez que la digo o la pienso. El
pensamiento es lo único que no puede separarse de mí ¿durante cuanto tiempo? Mientras pienso. Soy
solo una cosa pensante, una mente, o alma, o entendimiento, o razón. Soy una cosa verdadera y
verdaderamente existente. ¿Pero qué clase de cosa? Una cosa pensante (res cogitans)
Es manifiesto que soy yo quien duda, quien entiende, quien quiere.
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7. El ejemplo de la cera
La cera se acaba de sacar del panal, no ha perdido todo el sabor de su miel, conserva el olor de las flores,
su figura y su magnitud; es dura, fría, se toca, si la golpeas emite un sonido. Mientras hablo es acercada al
fuego; los restos de sabor desaparecen, se disipa el olor, cambia el color, pierde la figura, crece la
magnitud, se hace líquida, caliente, apenas se la puede tocar, si la golpeas ya no emite sonido.
¿Permanece aún la misma cera? Todas las cosas que yo alcanzaba con los sentidos han cambiado; la cera
permanece. Debo admitir que no puedo imaginar qué es esta cera, sino solo percibirla con la mente.
Si juzgo que la cera existe, porque la veo, mucho mas evidente resulta que yo también existo,
precisamente porque la veo. No puede ocurrir que en tanto que veo, o en tanto que pienso que veo, yo
mismo, que pienso, no sea nada. Lo mismo que digo de la cera, se puede aplicar a todas las cosas que
están fuera de mí. Puesto que ya sé que los cuerpos no son percibidos propiamente por los sentidos o por
la facultad de imaginar, sino sólo por el entendimiento, y que no se perciben al tocarlos o al verlos, sino
solo porque se entienden, conozco claramente que no puedo percibir nada más fácil y evidentemente que
mi propia mente.

8. Tipos de ideas
• Ideas innatas: las tengo por mi propia naturaleza.
• Ideas adventicias: proceden de cosas exteriores a mí
• Ideas ficticias: las que nosotros mismos construimos
9. Sustancia pensante, sustancia extensa, sustancia infinita
Sustancia: es una cosa capaz de existir por si. Aunque conciba que yo soy una cosa pensante y no
extensa, concibo que la piedra es una cosa extensa y no pensante (sustancia extensa), cuyos atributos
son : la extensión, la figura, la situación y el movimiento. Son distintos modos de la sustancia.
Percibo que yo soy ahora y recuerdo que he sido antes, y cuando tengo diferentes pensamientos,
adquiero las ideas de duración y número que puedo después transferir a cualquier cosa. Yo no soy
mas que una cosa pensante (sustancia pensante)
Sustancia infinita: Dios, independiente, sumamente inteligente, sumamente poderoso, que me ha
creado a mí y todo lo que existe, si existe. Dios existe necesariamente porque, aunque yo tenga a idea
de sustancia por ser yo una sustancia, no tendría la de sustancia infinita siendo yo finito, a no ser que
esta proceda de una sustancia verdaderamente infinita. Esta idea del ente perfecto e infinito es la mas
verdadera; aunque pueda fingirse que tal ente no existe, no puede fingirse que su idea no me
represente algo real. No importa que yo no comprenda lo infinito, pues es propio de lo infinito el que
yo, que soy finito, no lo comprenda. Si yo fuera por mí, no dudaría, ni desearía, ni me faltaría nada,
pues yo mismo sería Dios y me habría dado todas las perfecciones.

10. La idea de Dios como garantía de conocimiento


La unidad y simplicidad, es decir, la inseparabilidad de todas las cosas que hay en Dios, es una de las
principales perfecciones que entiendo que hay en él. Y la misma causa que puso en mí la idea de la
unidad de las perfecciones de Dios, es la que me ha dado la idea de las otras perfecciones; pues no pudo
hacer que yo las entendiera juntas a menos que, al mismo tiempo, hiciera que yo conociera cuáles eran.
Por ser Dios quien me creó es verosímil que yo, en cierto modo, haya sido hecho a imagen y semejanza, y
que esa semejanza, en la que se contiene la idea de Dios, la perciba por medio de la misma facultad por la
que me percibo a mí mismo; cuando me considero atentamente a mi mismo, entiendo no solo que soy una
cosa incompleta y dependiente de otro, sino que también entiendo, al mismo tiempo, que aquel de quien
dependo tiene en si todas esas cosas mayores a que aspiro. NO puedo tener la idea de Dios a menos que
Dios exista verdaderamente, el Dios cuya idea está en mí.