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REO CONVICTO

D E L A N T E .DE. D IO S.

SU A U T O R

DON RAMON FERNANDEZ.

Peccgvi: Quid fdciam tibi ó Cusios h&minwn%


Job cap. 7 v. m

CON L IC E N C IA :

EN M A D R ID : EN L A IMPRENTA REAL.
AÑO M.DCC.LXXXV.
( Ir0
R EO C O N V I C T O
A N T E DIOS,

D e l abismo de la nada,
en que náda del Supremo
Omnipotente Criador,
la voz y Espíritu E terno,
en que su sabiduría
con armonioso concepto,
organizó la sustancia
del cuerpo del Universo 5
salí y o , racional sé r,
siendo hechura de sus dedos,
imagen de su bondad,,
de su poder argumento. .
N o salí á luz cómo el bruto,
armado de asta ó veneno,
matizado de colores,
esmaltado de luceros;
pero sí salí sellado
eon la luz del busto eterno,
y armado de la razón,
de toda virtud compendio
porque salí á dominar
los grados del U niverso,
A2
elemento, an im al, planta
por razón y por consejo.
Y a la casa edificada,
y a adornada con esm ero,
y a provista de criad os,
hallé al salir de su seno
el C ielo y T ierra con todo
el tren y aparato b e llo ,
que el amor de un »'padre hubiera
preparado á su hijo tierno.
A b rí los o jo s , y v i
el texido de los C ielos - -
extendido sobre <1 m undo, :
como urj pávellon inmenso,
enormes globos de luces ■
girar por sus eraisferios,
en m edida, peso y número
colocados sus asientos
con relaciones diversas,
que forman el gran concierto
para gloria del C riad o r,
que no hará dormir el necio.
Cercado por todas partes
me v i de infinitos siervos, :
unos armados de puntas,
otros cubiertos de p e lo ,
batiendo plumas y escam as, ~
jugando testas y aceros.
En parte los v i obedientes,
y en todo observé respetos
que me dieron como á imagen
de su Criador supremo.
L a aurora de la razón
me hizo conocer todo e sto ,
como primer beneficio
debido á: mi A u tor excelso ,
el que con esta cadena
de bondades y de empeños,
solicitó cautivarme
en sus U zos predile&os.
Ingrato desde este punto
en que debí am arle.tierno,
volviéndole las espaldas
me hice ídolo de mí mesmo.
Levanté en mi corazon
altar contra altar soberbio,
y profané el santuario
que consagraron sus d edos,
ofreciendo á impías aras
los sacrificio? é inciensos
de amor y de religión
debidos solo á tal dueño.
(vi)
E n lugar de destruirme
por tan infame adulterio ,
añadió otro beneficio
conservando el ser prim ero,
siendo en cada instante uno
criador de otro sér nuevo:
y yo a ñ a d í, mas ingrato,
nuevo sacrilego esfuerzo,
posponiendo su bondad
al torpe amor de mí mesrtto.
N o p ud o, no , su justicia
ser insensible á estos hechos^
ni olvidarse de ser juez
ju s to , por ser el mas bueno.
A la sentencia de muerte
eterna quedé sujeto, -
desposeído de ver
su c a r a , y su reyno bello,
á que su gracia me dio
sobrenatural derecho.
Puesto en tan crítico estado,
sin apelación ni medio
con que pudiese borrar
la sentencia del d ecreto ,
por ser la ofensa infinita
por infinitos respetos,
(vil)
y limitado del hombre
poder y merecimiento:
¿quién pudiera presumir -
que el mismo ofendido o b jeto ,
D io s y juez de la sentencia,
la tomase sobre él mesmo,
y diese la execucion
a l hombre traydor grosero?
N ecedad pareció al m undo,
escándalo a l duro H ebreo,
recibir D io s sobre sí
del delito ttido el p e so f ■i
pero de sabiduría,
poder y amor fue argumento
por redimir a l cau tivo '·:,
tomar la form a de siervor
P or el curso de los siglos
vino anunciado, el suceso
de mil modos y maneras
para darle entero crédito.
Preñada la profecía
quatro mil años enteros
desde Adán á Juan Bautista,
de los Profetas postrero,
dio á luz el cuerpo de luces,
que organizó el Sér inmenso.
E l árbol real de D avid
por diez siglos fue creciendo,
hasta que en Christo brotó
la flor y el fruto mas bello;
En el árbol de la vida
dar la vida ya le v e o :
en A b el muerto le miro
por un hermano sangriento:
en Isac veo cargar
sobre sus ombros el leño,
y amenazando del padre · i ·;
el cuchillo so b re:eb cu ello -.; ;
M uerto en la Cruz lo prenuncia
de Gedeon el bellon se co , .
pues por rociar la tierra ■:
desangra todo su cu erp o.'5 ¿ ·.·
L a piedra que hirió M oysés
con la vara en el desierto, .
deq u e manó el agua ;viva ; n
que refrigeró ;sú Pueblo ,
á Christo prefiguró;
piedra herida con el peso
de la inflexible' justicia ·-
del padre, de que salieron
las aguas de R edención,
que apagaron losi:incendk)5
(ix)
del p e c a d o , que abrasaba
del género humano el cuerpo*
L a piedra ¿que desprendida·
del monte oprimió el soberbio
Coloso del R ey N ab u co ,
á C h risto , que del Hebréo
Reyno desprendido fue,
y se trasladó al Imperio
.Rom ano, preíjguró;
el qué herido con el peso
de su Omnipotente voz
fue demolido y deshecho
en su Culto y R e lig ió n ,
con que quedó todo el cuerpo
de antigua superstición ,
que dominó quatro imperios,
anulado en sus principios,
disuelto en sus fundamentos;
llenando despues la tie rra,
de Christo el sagrado Reyno.
Con otras muchas figuras
abrió el caminó al misterio
de la Cruz la profecía,
para que entrase el Hebréo
y el Gentil por él sin susto;
mas su luz lo bolvió ciego *
00
pues lo fue en errar la luz
casi desde el nacimiento.
S u e lto , pues, de la cadena
quedé con tan grande exceso
del amor de un Hombre D io s;
y habiendo fundado el Reyno
en su san gre, y ordenado
sus militares aprestos,
su disciplina, sus grados,'
poderes y Sacram entos,
le y e s, y quanto conduce
á un bien ordenado cuerpo
m ilitar, me convidó
á alistarme y tomar puesto
en su exército y m ilicia,
por sus Legados d ile d o s ,
con el amante designio
de que rompiendo mis yerros j
armado de su virtu d ,
ganase palm as y cetros.
A l sonido de su voz
entré en el fundado Reyno
M ilitan te, revestido
de uniform e, desde luego
puro y blanco por la gracia
de su primer Sacram ento, .
(xi)
en que quedó sepultado
de Adán todo el hombre viejo 5
habiendo saiidó á luz
con otro espíritu nuevo
de aquellas aguas sagradas'
por la operacion y fuego
de la Paloma que bate
las corrientes con su buelo,
A la imagen de Jesús
quedé conformado y h ech o ,
mudando el primer cárá&er
del A dán viejo en el nuevo*
Com o pequeñito Infante,
d ó c il, delicado y tierno,
la leche busqué en mi madre
la Ig le sia , y la hallé á sus pechos.
A poco me confirmó
en la gracia del primero
con otra segunda unción,
que es segundo Sacram ento;
y y o quedé mas robusto
para dar principio ai duelo
y la guerra , á que y a armado
fui de espíritu y aliento,
y bien provisto de todos
militares bastimentos,
en pan y vino elevados
á dar virtud y refu erzo;
porque yo entré á pelear
y conquistar otro Reyno
con la punta de mi espada,
en que coronar me debo.
Desde luego vi marchar
con furor y con estruendo
en tres fuertes divisiones
contra mí el cuerpo de exército
del mundo, estando á su frente .
por G eneral el soberbio ...........
Príncipe de las tinieblas
con distintos Subalternos,
Oficiales y A hti-C hristos ¿
en el arte muy .expertos.
L a primera division , .
que llena y ocupa el centro
del exército , es el mundo* .
horrible^ monstruo soberbio;
pues de leó n , oso y tigre
compone todo su cuerpo:
la ambicion en la. cabeza,
la sevicia le arma el p ech o ,
en los pies trae la co d icia,
pelea obstinado y ciego
(xiii)
de furor , ya en em boscada,
y y a claro y descubierto.
En segurida division,
que cubre el lado derecho,
viene marchando arrogante
con valor y con estruendo
el cuerpo de Babilonia
de errores tado compuesto.
E l ala izquierda cubre
el desenfrenado imperio
de la carné, guarnecido
de impetuosos guerreros.
H idra de siete cabezas,
viene marchando á mt encuentro
en calidad d e auxiliar,
y de reservado, cuerpo ; ¡
por la mar el A n ti-C h risto ,
por la tierra el dragon fiero
de diez astas guarnecido,
con siete frentes opuesto;
que son grandes heresiarcas,
y sus fautores soberbios,
los Príncipes qué los siguen
en sus ataques sangrientos,
entre quienes se distingue
como cometa funesto
(xiv)
desplomado de la Ig lesia,
e l ángel m a lo , Lutero,
Pero hay la gran diferencia
del A nti-C hristo al horrendo
cuerpo de los heresiarcas,
que éste ataca al descubierto,
y aquel presenta el com bate,
el mas peligroso y fiero,
por caminos muy ocultos
y por medios muy secretos.
L a seducción de este impío
y sus socios, por efe&o
de justo juicio de D io s ,
llega á tocar el exceso
de ind ucir, si,posible es,
al error á los ele&os.
N o d eb ió , p ues, desmayarme
el exército sangriento
que conduce tantos monstruos ¿
que forma tantos infiernos;
porque otro exército miro ,
que combate cuerpo á caerpo
contra éste, y describe Juari,
testigo ocular y miembro
s u y o , en el A p o calip si:
« y v i , d ice , el Cielo abierto,
(xv)
»por cuyas puertas salió
»un Caballero cubierto
»de todas arm as, su nombre
»es, el fiel'y el verdadero:
» su juicio y su causa funda
«en la verdad y derecho;
»llamas de fuego despide
«de sus ojos: tan excelso,
«que ciñe tantas diademas
«quantas sus batallas fueron:
»teñida en sangre la púrpura
«imperial sacó del duelo,
»pues cuerpo á cuerpo batió ,
» so lo , el formidable exército
«coligado de potencias,
»la muerte , mundo é infierno,
»contra sí tomando solo
«por armas y escudo un leño:
»tan poderosa es su vo z,
»que como espada, de fuego
»en polvo y ceniza buelve
»las montañas y los P u eb lo s:
»por nacimiento y conquista
«es R e y de R eyes é Im perios,
»cuyos títulos escribe
«en su muslo y vestimenta.«
(xvi)
T a l es el gran General
de los militares cuerpos
de la Iglesia, y al que siguen
armados de C aballeros,
montando caballos blancos
para indicar de su pecho
la f e , gozo y lealtad
que profesan á su dueño,
baxo de cuyas vanderas
consiguen tantos trofeos
de las huestes enemigas,
que son sin número y cuento.
A quella primera lid ,
que se travo allá en el C ielo ,
y dio á otras muchas asunto,
fue su primer vencimiento.
Puesto en fuga el enemigo
desvaratado , fue hecho
reo de eterna justicia
en torbellinos de fuego.
Resucitó el rebelión
el primer h o m b re, y sus nietos
de rebelión la vandera
le v a n ta ro n p e ro luego
los abismos de las aguas
su temeridad batieron.
A b rió Faraón después
la gu erra , pero desecho
en muchos encuentros antes;
al fin en el mar bermejo
enfurecidas las ondas
por los silvidos deí viento,
quedó abatido su o rgu llo ,
siendo el mar su monumento*
Core repitió el com bate,
reuniendo un fuerte cuerpo
de tropas, pero la tierra ;
abriendot profundos senos
se tragó vivos á quantos
abrazaron sus consejos.
Todos los Pueblos gigantes
que hicieron .frente á su Pueblo
á la entrada en Palestina, -
fueron batidos deshechos;
porque D io s, su G eneral,
era su muro' de fuego*
L os Gentiles y Judíos,
reunidos en un cuerpo, 1 <
presentaron la batalla
á Christo con furor ciego,
pero solo un yo soy, hizo i
desmayar todo su aliento.
( x v iji )
L os Hebreos derrotados,
y los Romanos deshechos
fueron por solo doce hombres:
su voz dobló al U niverso,
porque en su voz como en rueda
marchaba de Christo el trueno.
En distintas ocasiones
se coligaron los Reynos
con furor contra la Ig le sia ,
y en todas triunfó, pues Pedro
es p ied ra, que Christo puso
en su obra por fundamento,
y el que cayere sobre e lla ,
ó en quien cayere su peso,
ha de quedar dem olido,
y á la maldición sujeto.
A l fin el mundo camina
conduciendo sus exércitos
de impíos y libertinos,
que temerarios y ciegos
¡se van burlando de todo
p oder, sin ley y sin freno, .
abandonados á todas
sus pasiones y consejos;
pero |ah! ignoran, infelices,
que sus pasos vá siguiendo
3a vara de Ja justicia
con los ojos m uy despiertos,
hasta que precipitados
den en la olla de fu ego,
que la faz del Aquilón
inflama con soplo eterno.
Se revelará ya el día
(pues insta su cumplimiento)
del Señor en que á porfía
todos los quatro elementos
se armarán á la venganza
contra el abuso funesto
que se hizo de la criatura;
el Orbe todo disuelto
se hará una confusa m asa,
como se yé en el compuesto
del hom bre, mundo, abreviado,
pues á uno y otro, es muy, cierto,
la sentencia le comprehende
de muerte , por el efeíto
del pecado y su ca rá& er,
cuya impresión , cuyo sello,
el pecador fixó en toda
la cara del Universo.
E l Juez ¡ah terrible instante!
con aparato y estruendo
(xx)
de los rayos y las nubes
aparecerá severo,
y revestido de toda
su magestad^ en extremo
provocado á la venganza ,
rodeado del supremo
tribunal de sus.M inistros,
y echando un rio de fuego
de su indignación y cara*
precursor de juicio eterno,
pronunciará el anatema
definitivo, y el fuego
executor de su juicio ,
con remolinos horrendos,
envolviendo á los impíos
que abusan del sufrimiento 5
y á los m alditos, se hará
su verdugo y monumento.
T ales son en breve mapa
las v i s o r i a s l o s trofeos
d e l’General Jesu-Chrísto,
y -los que le ván siguiendo;
las que no ignorando y o ,
no debí desmayar luego
á la vista del contrario 5
¡pero a y de mí! fui tan necio
por la ilusión de su astucia,
que di oídos al consejo
del m undo, demonio y carne
luego que :me propusieron
h o n o r, riqueza y delicias,
de mi obediencia por prémio.
Por la voz de sus encantos
en sus lazos quedé preso, -
y perdí la libertad
que costó sangre á mi dueño.
Fascinados. mis sentidos,.
los bienes me : obscure‘ciefoii.$
y como ebria la razón
desconoció los objetos
de la v erd a d , tropezando
en error cada momento.
O lv id é , pues, los motivos
de mí F é , dexé el exemplo
que debí abrazar constante,
como g u ia .y ángel bueno, i.
Porque si el prémio me mueve
de honor .y gozo; ¿qué prémio
puedo desear mas' digno r ;.
que la corona de un R eyno,
cuya extensión se dilata
de polo á polo? ¿qué el tiempo
como una pequeña rueda
circulando entre sus velos ?
se desvanece Como humo
al tocar su primer lienzo?
Pues es un Reyno que existe
inmóvil siglos eternos.
¿Q u é título mas glorioso
que el de Príncipe heredero
del Imperio de D ios ? ¿ de hijo
de aquel M onarca supremo
de los M onarcas? ¿Qué honor
de mas distinción, mas bello
m érito , que el de conquista,
adquirido por mi esfuerzo?
L a felicidad y el gozo
se derraman por sus senos,
como un torrente impetuoso
sobre los valles extensos.
L a paz es su posesion
eterna: el orden mas-bello
lo hermosea y constituye.
A llí está como en su centro
la unión de las bellas alm as,
de los espíritus tiernos
la amistad dulce y tranquila.
Todos los bienes á un tiempo,
(x x i ii )
y en común, se gozan puros
en un :es.tada p erfe& o ,
careciendo de los males
sin temor de conocerlos.
¿Pero que g lo ria , qué bien
puede compararse al bello
aspe¿lo de D io s , como es
Trino y Uno Sér inmenso?
M irar con ojos de luz
en aquel Ser universo
las divinas perfecciones,
sus atributos, los medios
de su oculta providencia,
las causas de los efeélos
en el gobierno del mundo?
V er como en un puro espejo
las especies, las ideas,,
los planes del Universo;
su orden, su estructura y número,
su fin y establecim iento;
el imperio de la paz
que domina todo tiempo ?
N o es esta una vista simple,
es un sagrado em beleso,
contemplación -amorosa
del perfedísim o objeto
(xxiv)
que suspende, que arrebata,
que e le v a , que une al momento
la voluntad , los sentidos,
el alma y entendimiento;
y con esta unión transforma
el espíritu en sí mesmo,
quedando un pequeño D ios
por la gracia y el esfuerzo
del espíritu divin o,
que obra allí cómo en los miembros
de quien Chrísto es la cabeza,
y luce como en su templo.
D e esta un¿ón-resulta el gozo
in efab le, pues sabemos
que ignoran nuestros sentidos,
aunque sean muy despiertos,
las sensaciones: precisas.
Para explicar tal m isterio,
la- idea del matrimonio
podrá servirnos de exemplo,
que á cada paso:los santos
libros usan··; pero esento
de toda especie carn al;
pues no hay duda es Sacramento
de desposorios el que
D ios y el alma contrageron
por la g ra c ia , y se consuma *
en la unión y ósculo eterno.
Si el deseo de riquezas
me interesa y m ueve, debo
conocer que1a las y a dichas,
que fundadamente espero,
poseen en ésta vida
g ra c ia s, tesoros inmensos
de dones las almas ju stas,
que el menor es de más precio
que quanto el mundo produce,
quanto brilla el firmamento,
quanto quaxá e l mar en perlas
quanto atesora en sus senos,
y en sus entrañas la tierra.
S i el justo agradecimiento
interesa al pecho noble, -
ablanda · e l corazón fiero',
¿quánto debe arrebatar
trás de sí tan noble afe£to
mi espíritu para aquel ; :
bienhechor que tanto debo?
Su bondad me hizo de nada,
de todo me crió dueño,
cada instante me conserva
el ser que me dio prim ero;
(scxvi)
me redimió con su sangre,
me puso en su gracia lu e g o ,
y finalmente promete
darme la pOsesion de h ech o ,
si correspondo á su am o r,
de su deidad y su Reyno$
á cuyo fin me dispensa
los auxilios y los medios
de su amparo y providencia
para realizar su intento.
Si el justo temor detiene,
¿á quién yo mas temer puedo,
que al D ios viv o é iadignado
contra el pecador protervo?
L a espada de su ju stic ia ,
de su venganza y su zelo
contra él desnuda., y embriaga
en su sangre y en su peeho.
Privándole de. su g ra c ia ,
de su protección y R ey no,
le prepara en esta vida
los castigos mas severos,
abandonandole á varios
errores y desaciertos $ ~ ·.
hasta que llena y colm ada ^
la medida de sus yerros*.
la tela vital le c o rte ,
y entregue en manos de fieros
crueles enemigos suyos,
que como leones hambrientos
le devoren, despedacen
y sepulten en el fu eg o ,
que sin alum brar, abrasa ,
y sin luz , dá entendimiento;
que inflama y muerde el espíritu
vivo solo al sentimiento,
en un lugar tenebroso·
del mas terrible concepto.
Porque si inquiéro qué es
la idea fiel del infierno:
apenas h ay expresiones;
que á penas no muevan luego.
E l lugar mas separado
del Sumo Bien y su R e y tío»
E s una Ciudad sin orden,
llena de horror y tormento,
privada.de todo bien, ·. ;
poseída de mal eterno.
¿Quién la ju zga? Jesu-Christo,
que atesora en su alto pecho
de juez ju sto , las venganzas,
de D ios am ante, los zelos.
(xxvin)
¿Quién la domina? el tirano'
mas inhumano y sangriento,
que irritado y envidioso
hace vanidad de serlo.
¿Quién la puebla? la ignominia
el oprobrio y e l desecho
del género humano, impíos
y traydores son su Pueblo.
¿Q u é unión tienen? la de furias
llenas de aborrecimientos.
| Y quáles son sus discursos?
son tristísimos recuerdos
del bien que- perdido lloran,
y del mal que se adquirieron.
E l espíritu de D ios
indica los sentimientos,
que desde el seno profundo
arro jan : nuestros deseos
pasaron, dioéívy cotiao ave
que azota el ligero viento,
como saeta, como nave
que se ignora su sendero.
Insensatos, estimamos
por locura y pdrr des^rfeéió
el camino de los ju sto s,
y su fin sin h on or, pero
(xxix)
entre los hijos de. D ios .
son computados y puestos:
luego erramos el . camino
de la verdad: en'efeétó
el resplandor de justicia
no alumbró nuestro talento.
Fatigados en la senda
de nuestro deslumbramiento,
los mas difíciles rumbos
penetrar quisimos lu e g o ,
ignorando de D ios solo
el camino verdadero.
D e virtud no dimos señas,
de malignidad sí exem plos;
asi acabamos la' vida
deslumbrados y protervos;
T ales sus discursos son,
tales sus razonamientos: ...
l y sus penas? la mayor
es carecer por enteró
del Sumo B ie n , para el qual
fueron criados: los senos
de su alma y sus sentidos
ocupan fieros tormentos
de la angustia, y del Juez justo,
é irritado todo el peso.
(xxx)
¿ Y su duración quánta es‘*
tiene por margen y término
la eternidad de D ios toda.
H ay fuera de éste otro infierno
inferior en esta v id a ,
que consiste en los efeftos
del pecado , y las pasiones
lib re s, en el cautiverio
que causan, en el desorden
que tra en , en el tormento
y violencia que producen ,
y finalmente en lo s medios
de privar de luz y g ra c ia ,
del amparo y del consuelo
que dispensa el Criador
piadoso á sus predile&os.
Si la hermosura enam ora,
¿qué semblante fue mas bello
que el de la virtud christíana,
a l horror del vicio opuesto?
Si el exempío puede tanto,
¿ quánto moverme^el exemplo
debe? pues miro á Jesús,
y á millones de sus siervos,
tan conformes á su im agen,
que van en su seguimiento
( x k x i)

penetrados de alegrías,
cargados de vencimientos,
entrar triunfantes gloriosos
por las puertas de su Imperio.
N o son aquestos principios
las fábulas, los enredos
de vana Filosofía,
o del Gentilismo c ie g o ,
son sí verdades de F é ,
cuyo explendor y reflexo
penetra hasta las tinieblas, -
y obra en espíritus bellos.
F é que adopta la razón
conforme á -sus argum entos,
la revelación a p o ya , .
la antigua ley dá fom ento,
la profecía atestigua,
fortifica, el E va n gelio ,
los milagros la contestan,
la santidad.le dá esfuerzo ,’ -
la sangre de ¿numerables
justos con boqas de fuego
p ublica, la confesion
de las Naciones y Pueblos
que universalmente abraza
el orden del Universo
( x x x ii )

con cara&éres de luz


estampa en todos sus lienzos j
«na encadenada serie
de regulados sucesos
contexta, la obra de D ios
con sus Pastores , en medio
de furiosos rem olinos,
sostenida solo en esto:
«tu eres P e d ro , en esta piedra
«com o primer fundamento
»edificaré mi Iglesia,
»contra la qual el Infierno,
»reunido en sus poderes,
»acordado en sus consejos,
«no podrá prevalecer:
es evidente argumento
que disipa como el humo
las nubes que le han opuesto.
Tam bién debo confesar,
en fuerza de experimentos
rep etidos, demostrados,
que quanto el mundo risueño
traidoramente me ofrece
de sus servicios por prémío,
es fantástica ilusión
texida con el tormento.
( x x x iii )
Porque ¿qué son sus honores?
figura elevada al v ie n to ,
que amenaza el precipicio
y se desvanece presto.
¿Q ué sus riquezas? es carg a,
es solo un dorado peso
lo que sobra del vestido
y del preciso alimento.
En adquirirlas trab ajo ,
en conservarlas anhelo -
en perderlas h a y ifdoI&rV- '7 v
que es su fruto verdadero.
¿Q ué los deleytes? ligeras
flores quecmarchita»:el v ie n to ,
cebos que la. muerte ocultan . o
baxo de un brillante v e lo ; ,
fastidian , si se poseen,
y se ansian, no poseyendo* í
N ada de esta'vid a llena
del corazon los deseos,
porque como fue criado . ;
para poseer el ;Giefe».^ ni ti ' -i
todo el orbe de la tierra r
es breve esfera á su centro.
¿ L a misma vida-.qué-’es-?w ■
' ,
vapor de breves mómentos, i
niebla perdida en el a y r e ,
Eor que la disipa el c ie rz o ,
centella de breve lu z ,
fugaz sombra y argumento
de la voluble inconstancia.
L os bienes, pues, que apetezco
de una vida momentánea
sembrados todos los veo
del trabajo y el d o lo r,
sin que al corazon contento
y felicidad le den ,
sólidos y verdaderos.
L a risa mezcla el d o lo r,
el llanto ocupa e l extremo
del go^o , que apenas nace
quando á penas se ve expuesto.
E n lu g a r, p u es, de alegría
producen el sentimiento 5
y al fin el que siembra en carne
de carne coje p or premio
la enfermedad y la muerte,
tristes despojos del cuerpo
del delito y la ilusión:
luego siendo este concepto
una verdad de experiencia,
y siendo los verdaderos
bienes los de la v irtu d ,
¿cómo anduve y o tan necio,
(xxxv)
que buscando una fantasma,
corrí hácia su vano cuerpo
qual desenfrenado b ru to ,
y desprecié los mas bellos
tesoros de la inocencia?
¡H a Señor! ya lo confieso:
y a reconozco el delito,
y a soy convencido rea)
de tu M agestad D ivina,
sin rép lica, ni argumento.
E l peso de vuestros ju icios
y anatemas mas severo? -
merece mi iniquidad $
pues he borrado en mi pecho
la imagen de tu bondad, ...
de tus manos él esmero 5 .
y en el lienzo de nii alma-i
in g rato , bárbaro cy ciego
pinté el simulacro horrible
de mi pasión, y el incienso
le o fre c í, como á otro D io s .
que me fabriqué yo mesmo.
Contra tí bolví las armas
á la presencia del C ielo ,
y declarado traidor
me trasladé al bando opuesto.
¿Qué me quedaba que hacer
E 2
(xxxvi)
contra tí que no hubiese hecho ?
A porfía hemos andado
¡o h Señor! en un em peño,
y o á ser para tí el mas m alo,
tú á ser para mí el mas bueno.
Si á vuestra justicia a c u d o ,
justamente ya me creo
condenado sin· recurso;
pero de vos á vos-m esm o,
como de juez ju s t o , á un padre
humilde y. contrito apelo.
M is lágrimas;, mis. suspiros, _
mi dolor son argumentó;... : -
de lo que'siento tu ofensa,
de lo que siento mi yerro.
A s i tu misma.*b.ondad
en primer lu g a r a leg o .;, :
pues tu bondad me crió
y me santificó, espero
no precipites la obra
que fue el primor de tus dedos, .
ni entregues al anatema .
á quien cree tus Misterios.
Si tu bondad ;h a v e n c i d o ’
el cuerpo de mis excesos, .
conservándome la vida $
sellará sus vencim ientos,
(xxxvn)
p erdonándole hum illado,
quanto me sufrió- soberbio.
T u Omnipotencia demuestras
perdonando y absolviendo,
no menos que castigando ¿
perdónam e, pues es cierto,
que siendo esencial bondad,
te es natural lo primero.
A le g o en lugar segundo
tu palabra , pues que leo
escrito por tu m andato,
— y

firmado pqp tu precepto: ■;


«no quiero del pecador
»m uerte, sí arrepentimiento.« -
Finalm ente-a tu ju sticia , v
en compensación ofrezco
el sacrificio ,de-tu h ija ^■
:-
su hum illación,< sangre y ruego,
á cuyo grande holocausto
reúno el leve,, pequeño . - - * ,
sacrifjcípi.de mí misníd,;
mis trabajos, mis esfuerzos,
mis dolores y mi muerte
en satisfacción y- medio
de aplacar tu indignación,
y reintegrar tus derechos.
H asta aqui con¡io D ios solo
( x x x v iii)

te pido, suplico y ru ego ;


pero ahora como hombre
y D ios os insto y empeño.
Hombre s o is , pero por mí
m ortal hombre os habéis hecho,
y de pecador el traje
y cará&er lleváis puesto.
¿Q ué mocion mas eficaz
puedo alegar en derecho?
M ira d , Señor, esas llaga s,
que abogadas en efefto
son de v o s , como piadoso 9
á vos como justiciero ;
y exponen en mi favor
vuestros sudores y anhelos,
vuestros suspiros y muerte
de obediencia en un madero.
¿S i la sangre de A b e l justo
escuchasteis, nó á vos mesmo?
^Si la justicia te o b lig a ,
nó la piedad ? Pues no es menos
la misericordia en tí
que la ju stic ia ; y supuesto
que han de quedar una y otra
en equilibrio perfecto,
haced ahora ju stic ia ,
de misericordia efe& o ,
(xxxix)
en m í, y en l a eternidad
no entres en juicio sev ero ,
S eñ o r, conm igo; antes oiga
de tu boca aquel dulce e c o ,
que el Ladrón y M agdalena
arrepentidos oyeron:
medianera á vuestra M adre
también en mí causa a le g o ,
pues nada sabréis negar
á quien os vistió en su seno.
V o s , M adre de pecadores,
abogada en sus ap rietos,
poderosa con vuestro h ijo,
los ojos bol ved afe& o s,
y observad que si sois madre .
de D io s , lo sois en efe&o
por m í, la oveja perdida,
que vuestro hijo en su hombro ha puesto.
E l A v e sois de la g ra c ia ,
reformad con vuestro empeño
de E v a el contrario renombre
que por herencia poseo.
D esa ta , p u es, y a piadosa
y dulce el vínculo estrecho
del pecado , que aprisiona
y sujeta á juicio eterno,
de un reo y a con ven cid o,
esp íritu , vida y cuerpo.
Muestra que eres madre nuestra
pues este encargo te dieron
de tu H ijo y Redentor
los Ultimos desalientos.
Y si eres madre , y yo hijo,
convertido hoy á tu grem io,
de enemigo que antes era,
ya miro aqui los efe&os
de tu maternal piedad 5
en cuyo pió concepto
espero, creo y confio
que continúes el ruego
maternal para con m igo ,
por el que consiga efeétos
del espíritu de g ra cia ,
de misericordia llenos;
y éntre á poseer contigo,
al dar el último alien to ,
en el Reyno de la paz
y en unión de los ele& os,
en libro viviente escritos ,
las coronas y los prémios,
que la sangre de tu H ijo , .
y justos merecimientos ■
de mi cooperación^
me ganaron y adquirieron, .· ■*

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