MANUEL HERRANZ MONTERO. Abril 2011. Desde ‘Arian seis’. http://arian-seis.blogspot.

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EL MUNDO NO SE ACABA. PERO CAMBIA A GRAN VELOCIDAD
Leo mucho, ahora por la red, en la pantalla, podría decir que más de lo necesario, porque una vez iniciado un asunto me lleva de un lado a otro y zascandileo bastante y luego me arrepiento porque no he tenido tiempo de coger los libros que quisiera, porque sigo siendo de libros. En papel, con letra grande, que pueda escribir en ellos y subrayar, si tienen pasta dura, mejor. En libros uno elige la senda, y además un libro está trabajado, aportan una idea y la desarrollan y argumentan y dan vueltas para demostrarla útil. Leo muchas cosas de gente procedente del rojerío o verderío, a veces da igual, porque la procedencia intelectual es la misma, son aquellos años sesenta en EEUU y Europa, no solo París. Los coletazos de la URSS en los países del Este y la guerra fría. La revolución China y las guerras del sudeste asiático y la guerra de Vietnam, el tardofranquismo y posterior Transición. Las luchas por la independencia y revoluciones del tercer mundo, Chile y resto de Sudamérica, el marxismo en sus variantes y escuelas, la entrada a escena de los movimientos ecologistas, antimilitaristas, el pacifismo. Y la gran revolución del siglo XX, la de las mujeres. No quiero decir que por el mero hecho de haber vivido esos años cualquiera tenga las experiencias citadas, ni mucho menos. Muchos de los tipos de aquella época pasaron, pasamos, por las mismas experiencias culturales e intelectuales, aunque fueran diferentes en lo material. Algunos recordamos el frio, arroyos/fregaderos para lavar la ropa, sabañones y miseria del franquismo, escasez y falta de cosas elementales, calor, ropas, agua caliente, medicinas, calzado y comida, acompañados de trabajos a edad temprana y falta de estudios, libros o vacaciones. En fin que unos antifranquistas pasaron penurias y otros no, procedían de la burguesía ilustrada, (muchos de los líderes de izquierda), lo cual permitía experiencias intelectuales similares pero no vivenciales. El asunto es que leyendo desde aquellos años setenta, hasta lo que leo hoy, siempre me he encontrado en esta zona izquierda, roja o verde, con análisis que pretendían ser correctos, de los que invariablemente resaltaba una conclusión; El mundo se acababa, el capitalismo no podía seguir, la lucha entre el bien y el mal ya no tenía intermedios, había llegado la última batalla. Ni que decir tiene que en aquellos años setenta españoles la salida era la revolución, en varios formatos, democrático popular, democrático burguesa, o socialista.

Posteriormente el mundo seguiría su curso y nosotros con él, montados encima. Se incorporó a los movimientos sociales de pleno derecho el movimiento ecologista, alrededor de la campaña antiOTAN, una especie de unión del movimiento rojo con lo verde en aquella IU y adláteres. Justo cuando el hervor revolucionario bajó su temperatura. Luego, con el ingreso de España en la OTAN, todo fue haciéndose más suave. El dinero empezó a fluir y regresar, aquellos pisos maravillosos en lo mejorcito de Madrid que casi regalaban, (por los Jerónimos había ofertas increíbles) empezaron a subir, arrancó una de las carreras inmobiliarias. Y política y económicamente se fue afianzando la socialdemocracia. Podemos escribirlo así, o acompañado de cientos de datos internacionales o nacionales y referencias a montones de libros, el caso es que la zona rojiverde de entonces dejó insertados unos valores intelectuales que en parte perduran: El mundo se sigue acabando, (desde hace tanto tiempo) ya no hay recursos, falta la energía o está a punto de producirse el colapso del petróleo, el capitalismo se hunde, etc. etc. En el caso de España incorporan, ‘ya están aquí con el despido libre’, ’quieren acabar con el estado del bienestar’, lo cual es paradójico, porque según la literatura panfletaria de la época pasada ya estaba implantado el despido libre, desde que yo era jovencito, hace 40 años, o eso parecía, y aquí nunca hubo estado de bienestar, o eso se decía. Comprendo que hablar del pensamiento políticamente correcto, me refiero al de esta zona, porque lo hay correcto en todas partes, resulta molesto para muchos, lo que me preocupa es que también lo sea para mis amigos, colegas, compañeros, cercanos etc., pero es que son muchos años leyendo cosas muy parecidas. No quiero referirme a los clichés panfletarios y libelos que circulan a montones, hoy me gustaría referirme a buenos documentos y libros de muy correctos intelectuales, en los que también se ha colado el gen del fin del mundo, el apocalipsis, que es un reflejo que todos los que venimos de aquellos mimbres intelectuales tenemos en nuestras venas, aunque unos en mayor cantidad que otros. Mi escepticismo, a veces pesimismo puede que provenga de entonces. (Y de complejos compuestos químicos cerebrales relacionados con la serotonina). En lo concreto y cercano, en lo relativo a la crisis, no es que sea un cenizo, escéptico, pesimista, es que parece que; ha habido crisis, sigue y seguirá,

aunque muchos pretendan orillarla, crisis que ha mostrado enormes dimensiones con la conjunción de los factores externos con los internos, la crisis internacional con la específicamente española, motivando que haya sido extremadamente más profunda de lo esperado por casi cualquiera, (pero son ya varios años, así que cegarse en el 1º no justifica cerrar los ojos en el 5º año) Crisis que afecta a las posibilidades de crecimiento a medio plazo muy inferiores al 2% o 3% necesario hasta ahora para crear puestos de trabajo netos , lo cual implica un enorme paro dificilísimo de digerir en varios años (¿2 lustros?), que está provocando una pérdida de riqueza generalizada, que afecta en mayor medida a un tercio de la población, que aumentará mas sus signos y que profundizará los gaps entre pobres y ricos, creciendo la exclusión social. Modificará profundamente las relaciones económicas y políticas y por tanto la organización social. Los motivos son variados, suelo apuntar algunos en este blog, la pérdida de competitividad global de la economía española, comparada con nuestros competidores, por la falta de recursos, de ahorro, de crédito, de educación, de I+D al nivel requerido para tirar, la falta de innovación, la escasez de recursos para producir tirones productivos sostenibles, por problemas energéticos de despilfarro y dependencia, por una clase empresarial (o mejor decir país) excesivamente carca, que mira solamente una dirección, salarios, por una administración lenta y farragosa, enormemente troceada e individualizada, por una justicia que da pena y lástima, que no solo necesita una regeneración, una reconversión, aquí es necesaria una revolución… (A nadie le puede entrar en la cabeza que pueda ser juzgado el juez instructor de Gürtell, sin que lo hayan sido sus protagonistas). Se ha producido ya el abandono de una generación de jóvenes, que puede explotar en cualquier momento, y no tiene que ser en la dirección revolucionaria que muchos imaginan, podría hacerlo en torno al fascismo, pero el caso es que esta generación ha sido abandonada por parte del resto del país, partidos y sindicatos, sus gentes todas, que no pusieron, pusimos, ponemos, freno a tanta precariedad y despilfarro de talentos y vidas, inversiones que en parte otros países aprovecharán, si a estos problemas les unimos el permanente exceso de peso de la Iglesia y de la derechona, junto a la cuestión nacional, estaremos en mejores condiciones de ver el punto de partida. A integrar en el análisis el aspecto europeo, y el excesivo poder actual de Merkel en las decisiones, que no nos favorecen, que nunca debería justificar nuestra parte, será un dato más a considerar, formemos un bloque

con otros, aumentemos nuestro poder político europeo para contrarrestar el suyo, etc. Y en estas surgió la nueva pléyade de países emergentes, que confluyen en una explosión global con el nacimiento del siglo XXI, que no son solamente los (BRIC) aunque sean su destacamento de vanguardia China e India, también están (CIVET) Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía, u otros del sureste asiático, Taiwán, Corea, Sudáfrica, México, Brasil y otros sudamericanos. Los (EAGLES) que comprenden algunos anteriores, etc. Esta emergencia ha generado tal vuelco en las relaciones mundiales, que está construyendo un nuevo mundo en las relaciones de poder, político y militar, y en la economía. Y nos ha pillado totalmente en bragas en España. Pretender vivir aquí, como si mil o dos mil millones de individuos no hubieran entrado en la economía global, con capacidad de transformar lo que toquen o las relaciones existente hasta entonces, como si no pudiera afectarnos lo que hacen, es una locura. Pero aquí seguimos, con nuestra lentitud, ‘galgos o podencos’, ‘que yo quiero todo lo que tenía prometido’, y me da igual que aquellos mil o dos mil millones de personas estén dispuestos a dar más, queriendo menos que yo. Mi problema es mi problema y nada más. Y aquí seguimos, 2008, 2009, 2010, 2011… Por estar de vuelta de tantos sitios, sin haber llegado nunca. ¿Y qué tiene que ver lo anterior con lo posterior?, pues en mi modesta opinión sobre lo que pretendo llamar la atención es en el derroche de clichés que hacemos, de respuestas elaboradas antes del estudio del asunto, muestra que somos aficionados al exceso de respuestas generales, para otras épocas, otros países, otras situaciones. Huimos de la falta de análisis concretos, del estudio de nuestra historia reciente, de los hechos que nos rodean de aquello que configura la crisis real que soportamos y nos dirigimos con mayor simpatía a las crisis soñadas, a la realidad imaginada, a la que nos viene bien responder porque es la que conocimos o nos hablaron de ella hace nosecuantos años, y la mayoría de veces ni eso. Este es el caldo de cultivo de muchos partidos y movimientos, porque es el caldo de cultivo de gran parte de la sociedad española, así las salidas políticas de construcción de partidos o de programas de actuación, no sería raro que pudieran conducir a los mismos errores del pasado; miedos a lo nuevo, al estudio, a la racionalidad, a la democracia interna y a los debates, excesos de personalismos en las decisiones, impermeabilidad social, clichés…

Si todo se está cayendo desde hace tanto tiempo, para qué decir o pensar en nada distinto, ‘si ya lo decíamos nosotros’. Pero lo ocurrido fuera de España, en ocasiones no es lo mismo que lo que nos ha pasado aquí dentro, o no ha coincidido en el tiempo cuando se trataba de experiencias similares ni es o ha sido igual a lo que sucede hoy, ni hechos de hace un siglo se pueden sustituir por hechos de hace un año. Leo documentos y libros, en los cuales se describen sucesos históricos e interpretaciones que pueden ser válidas para mi armario intelectual, incluso aunque pueda diferir en algunas cuestiones concretas podría aceptar en general la descripción que realizan del pasado, algunas de sus interpretaciones históricas, pero donde tropiezo indefectiblemente es en la proyección que realizan de dicha historia. La secuencia de hechos los lleva a conclusiones que aplicadas aquí y ahora ya no comparto y si las proyectan a futuro, aumentan mis dudas. (En el terreno de la ecología encuentro algunos de estos problemas de proyección). Algunas de ellas porque no las veo, no han ocurrido en este país ni está pasando ahora lo que cuentan, aquí en España. El Franquismo, Transición y posterior instalación de la socialdemocracia, parece un tiempo con el que chocan interpretaciones, unas para dar una versión de frontera otras para seguir con otra historia. El conocimiento como siempre es parcial y en movimiento, y probablemente unos dirigimos la mirada a una parte y otras personas a otra, si además nosotros hemos cambiado de posición y la realidad ha estado en movimiento, las dificultades para coincidir aumentarán. Comprendo que para algunos, la conclusión tenga que ser común, fiados de que en ocasiones tenemos procedencias intelectuales similares. Y no es así, y cuanto más cercano a la actualidad, ha tenido menos sentido ese patrimonio común ideológico de izquierdas. Ese auto título de ‘soy de izquierdas’ conseguido por ciencia infusa, con el que tantos pretenden salvar su pertenencia o identidad en el mundo actual, incluso utilizado como paradigma de mayor comprensión de los acontecimientos de la realidad, se antoja casi siempre como un penoso lastre que hay que abandonar, precisamente para comprender la realidad. Y abrazar la racionalidad mirando a todas partes, buscando por todos lados ideas y argumentos que expliquen y puedan abrir puertas. Que el capitalismo o el libre mercado sea un sistema explotador generador de contradicciones, etc., no debería implicar pararse en ello pensando que

todo está hecho y dicho hasta el fin de los días en el que no se sabe bien que revolución habrá en el paraíso, porque no lleva a ninguna parte, los hombres siempre han sido y probablemente sean explotadores, injustos, criminales y tantas y tantas cosas y aquí seguimos intentando resolver los problemas de cada momento. Las ideas neoliberales tienen peso en el mundo, pero afirmarlo no me explica el por qué en unos sitios hay mayor democracia que en otros, o por qué unos países, España, han caído en competitividad y otros han subido, por qué nos hemos quedado rezagados en altas y medias tecnologías o por qué existe el estado de bienestar en unos lugares y no en otros, ni siquiera explica la necesidad o no de regulación global, ni por qué la crisis toma unos derroteros en Europa y otros en EEUU, y otros en China, y otros en...ni por qué en el norte de Europa tiene un trayecto y en el sur otro, ni me explica por qué tenemos un 40% de paro juvenil, ni si ha influido en nuestros problemas demográficos, ni entra a determinar el sistema de debate y toma de decisiones políticas en cada sociedad, ni en cada partido, que influyen en la gobernanza de cada organización, región y país. Pero todavía más importante, que en el mundo tengan peso las ideas neoliberales no explica ni condiciona, por ejemplo, que en China, ya uno de los líderes mundiales, el estado y la regulación pública tengan un peso tan grande y el pueblo tanta diferencia de derechos y necesidades satisfechas respecto a nosotros, de tal forma que la mayor revolución nuestra sería hacerla allí para que conquistaran estatus similares a los europeos, es lo que mejor podría salvarnos de nuestras penurias. Y en India y en Brasil y en tantos sitios. La existencia de las realidades concretas de China, India, Brasil y etc. tiene mayor peso en nuestras vidas que cualquier teoría económica o política y nos obliga a adaptarnos, a comprenderlos y comprendernos. Que se produzca una mutación social, cambio de etapa o fin de ciclo, o como quiera denominarse podrá ser explicado con una teoría general, pero sin aclarar lo concreto y particular de este país tendrá poca utilidad para nosotros. El que casi todos estemos dando tumbos para tratar de comprender la realidad actual, lo que ha pasado recientemente, no justifica que aquellos que no los dan, hayan encontrado respuestas socialmente relevantes y útiles. Porque, entre otras cosas, luego habrá que aplicar los conocimientos y ello requerirá de fuerzas suficientes en los aparatos de decisión política y económica, gobiernos y empresas, partidos y sindicatos, organizaciones internacionales y nacionales…

Mi admirado Vidal Beneyto, publicó un libro después de muerto, ‘La corrupción de la democracia’ edit. Catarata, resumen de artículos anteriores, en los que recogía la idea esencial de que la democracia estaba herida profundamente. Desde su nacimiento y esplendor, la democracia se había desarrollado y llevaba años, enfermando. El autor en sus últimos años era pesimista respecto a las posibilidades de cambiar a mejor. Evidentemente el libro hay que leerlo, está plagado de argumentos y sucesos comentados de la corrupción del poder en el mundo actual. Es difícil estar en contra de lo que escribe, y desde luego no se quieran leer mis opiniones como contrarias a las suyas, pretendo resaltar el hecho a veces olvidado por muchos, que n o por él, de nuestra historia particular en el tiempo. Por otra parte relata un conjunto de problemas que solo por cómo están enfocados arrojan un compendio de ética. Las descripciones que realiza de hechos concretos, los análisis de tendencia, puedo compartirlos, pero me falla la conclusión, en lo referido a España. El que la democracia esté manchada aquí, o sea mejorable, o etc. no tiene que ver con la conclusión, que lleva los síntomas de decrepitud a la época de cuando aquí empezamos a instalarla, finales setenta y década de los ochenta. Conviene repetir que debemos partir del hecho de que nada se construye y perdura sin retoques, sin rehabilitaciones profundas. Más aún, que no es posible pretender que la democracia es una especie de nirvana sin problemas, sería estúpido. La vida, humana o de cualquier clase, genera problemas siempre, así que cualquier sistema que trate de organizar personas y colectivos tendrá problemas, antes, durante y después. La manida costumbre de airear los problemas que existen, las vejaciones, corrupciones, etc. etc. tratando con ello de generalizar la necesidad de derrumbar el sistema entero, debería redirigir fuerzas para luchar contra ellas en concreto, y no para derribar el edificio entero sin saber dónde cobijarnos después, sin conocer qué le vaya a sustituir. Romper lo existente sin alternativas es la peor de las soluciones, porque es evidente que de una situación de caos sacarán partido los más fuertes, justo aquellos a los que teóricamente se trata de someter, así ocurre muchas veces, que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. El problema de lo que Vidal Beneyto expone en su libro, es que las experiencias citadas fundamentalmente, están referidas a Europa y EEUU, o más en su conjunto al mundo occidental surgido después de la Segunda

Guerra Mundial y aplicar conclusiones a una realidad surgida aquí en otros momentos y situaciones es demasiado atrevido. En aquel mundo en el que la sociedad ganadora de la guerra al nazismo y fascismo, implanta una organización democrática, referida sobre todo a Europa genera unas particularidades que para resumir llegan hasta construir el llamado Estado de Bienestar. Que en la construcción de ese modelo social tuvieran implicaciones: los movimientos comunistas europeos, ganadores de la guerra contra el fascismo (una forma de burguesía que aquí triunfó y perduró hasta finales de los setenta, no lo olvidemos), el reflejo proyectado por la URSS y la guerra fría, y por tanto una burguesía con cierta prevención, que ahora da igual que prefiera ceder derechos y compartir o que les fueran conquistados por los pueblos, lo relevante para la discusión, es que desde la finalización de la guerra comenzó la experiencia de una nueva sociedad, en un lado democrática, pero aquí en el lado español, era fasciocatólica, nacionalcatolicismo, dictadura, o como quiera llamarse. En los años 50, 60 y 70, se produce una profundización democrática en occidente que posteriormente frena por muchas razones, aproximadamente coincidiendo con las crisis del petróleo y la influencia ‘reaganiana’, son los momentos de eclosión de la ideología neoliberal y empieza a retroceder ideológicamente el peso e importancia del Estado, de lo público. Pero mientras ocurren estas cosas en las sociedades democráticas, aquí estamos luchando contra el franquismo buscando otras salidas a nuestra particular situación. Y desde luego experiencias muy diferentes podemos contar sobre lo que ocurre entonces en el mundo árabe, en Asia, en Sudamérica, en África, en el Este de Europa… El occidentalismo y eurocentrismo se nos cuela por todos los poros. Ver el mundo a través de los ojos del occidental ha sido una constante, que para algunas cosas sirve, para otras cada vez menos, en un mundo globalizado que paradójicamente no significa ‘igualizado’, porque hay una tendencia a destacar la identidad particular, local, regional y además muchas veces sus experiencias históricas y presentes no son similares. Este es el sesgo de acontecimientos que reflejan las opiniones de Vidal y otros como mi amigo Pepe, cuando se refiere al ataque o crecimiento de la ofensiva neoliberal, personificado política y económicamente en el ascenso de Reagan y Thacher. Y trasladado a las relaciones económicas y de poder mundial.

Estos hechos que pueden aceptarse como criterio general, chocan en ocasiones con la experiencia española, la sociedad construida en la Transición. En España empezamos a construir la democracia cuando empieza el cansancio de las europeas, en plena polémica de críticas a la corrupción de los poderes, nosotros estamos saliendo de la dictadura, y a pesar de que todo transcurre excesivamente deprisa, no debería servir para olvidar tan rápidamente. Recuerdo compañeros que a principios de los noventa, criticaban al PSOE por cargarse el estado de bienestar. Todo es un sin propósito en nuestra experiencia, como si el estado de bienestar español hubiera sido construido en el franquismo, 20 o 30 años antes. Desigualdades y excesos de poder, corrupción, abanicos salariales en explosión de crecimiento, todo pasa y mucho más, pero también otras cosas, lo determinante en el caso español, es que en medio de la vorágine económica y política se construyó el Estado de Bienestar que conocemos, probablemente la mayor democracia que existió en la historia de España y ello en medio del ascenso del liberalismo, de Reagan y Thacher. Está muy extendido entre la intelectualidad el concepto de desánimo, para reflejar un momento de la Transición en el que la gente paró sus luchas, frenó sus ímpetus, por desánimo y por traiciones, dicen, yo mantengo la tesis de que fue porque millones de españoles consiguieron por fin sus sueños de libertad, poder votar, elegir, tener leyes que protegían derechos de expresión en palabra, escritos e imágenes, derechos de afiliación y reunión, divorcio, los derechos de las mujeres para ejercer de ciudadanas. Se obtuvieron sustentos básicos de calor, comida, vestido y calzado, y agua caliente y váter, y ciudades con calles asfaltadas y luces, y parques, incluso algunos coches y viviendas sociales, medicinas y atención sanitaria y colegios para los niños y universidades para las jóvenes y centros cívicos para viejos incluso hasta posibles vacaciones… Todo esto que forma parte del bagaje socialdemócrata implantado en España en los ochenta y noventa, nunca se valoró por mucha gente, y aún seguimos así, solo valoramos lo que perdemos. El problema es que esta sociedad ha sido muy poco defendida desde las filas de muchos izquierdistas, no la asumen como suya, no consideran positiva su participación en el resultado y a veces se comportan como si hubiera venido del cielo, dejando desprotegido un flanco para el ataque por parte de la derechona y de las ideas ultraliberales, los cuales perfectamente valoraban lo construido, como amenaza a formas de vida y pérdida de privilegios, tanto

en el terreno de la abstracción teórica como en el de la concreción práctica. Para muchos la democracia burguesa era una mierda, no era una verdadera democracia, era una mentira, porque el capitalismo oprime y explota, etc. etc. lo cual nos lleva a la paradoja de que hoy día los extrema izquierdosos critican que se puedan perder derechos, que nunca fueron peleados, defendidos ni entendidos como tales por ellos. Solo juegan a la contra y por tanto los debilitan, nos debilitan, debilitan esta sociedad, de lo cual se aprovechan las opciones neoliberales. Si perder las pensiones actuales es un desastre, habrá que colegir que tenerlas haya sido una ventaja, y su crecimiento en número hasta casi doblarlas en 30 años un aumento de éxito, si perder parte de la sanidad que tenemos es penoso, algún día habrá que decir que tenerla es un logro importante. Pues en los años que ocurrían están cosas, triunfaban el pensamiento neoliberal y el capitalismo global, el mismo que ahora con la crisis, por lo que buscar explicaciones a lo que nos está ocurriendo hoy, basándose en aquello que existía hace 30 años, resulta poco útil. Hablar de retrocesos contantemente desde hace 40 años, no es sostenible, porque alguna vez habremos estado mejor y paradójicamente y según muchas de estas conclusiones erróneas parecería que venimos del franquismo con amplia democracia y excelente nivel de vida y habernos sido quitado en estos tiempos.

Estamos desde hace 30 años bajo la hegemonía neoliberal
Xavier Sala i Martín, es un prestigiosos economista liberal, (chaqueta de colorines y del Barsa), con mente clara y buenos y constantes argumentos, que aunque algunos no compartas te abren puertas y otros te obligan a pensar y darle vueltas a tus propias opiniones, profesor en la Columbia University y habitual escritor en La Vanguardia. En relación con el tema de los post anteriores, este hombre cuenta en un artículo del 18 de junio del 2002 un debate sobre la globalización que tuvo el 29 de mayo con Bernard Cassen, director general de ‘Le Monde Diplomatique’ y presidente de ATTAC. Transcribo parte de su artículo:

En su discurso inicial, él presentó un panorama devastador, llegando a pronunciar las palabras "catástrofe" y "desastre" hasta 21 veces en 20 minutos: "La globalización neoliberal salvaje (... ¡no se olviden lo de salvaje!) de las dos últimas décadas -dijo- está llevando al mundo a una situación

calamitosa". Mi intervención consistió en presentar datos que demuestran que la fracción de la población mundial que vive bajo los umbrales de pobreza ha disminuido, que el número de pobres ha bajado entre 250 y 450 millones de personas y que las desigualdades de renta en el mundo se habían reducido desde 1980. También mostré que, en los países que habían introducido mercados y se habían abierto a las fuerzas de la globalización, la pobreza había disminuido entre 300 y 500 millones de personas, mientras que los que se habían cerrado vieron como el número de pobres subía entre 80 y 90 millones. La reacción del señor Cassen fue sorprendente por tres razones. La primera es que, lejos de intentar desacreditarme o insultarme, se comportó como un caballero y aceptó mis estimaciones. La segunda es que bajó el tono de su discurso (en su segunda intervención, que duró otros veinte minutos, no pronunció las palabras "catástrofe" o "desastre" ni una sola vez). La tercera es que, como era de esperar, dijo que el bienestar de las personas no sólo es la renta y que si lo medía bien, el bienestar mundial no había aumentado. Le propuse que me dijera cómo calcular el bienestar, que yo lo estimaría y nos reuniríamos dentro de un año para discutir los resultados. Sugirió seis medidas: (1) esperanza de vida y mortalidad infantil, (2) hambre, (3) educación, (4) acceso a agua corriente potable y alcantarillado, (5) tasas de suicidio y (6) tasas de encarcelación. De hecho, no hace falta esperar un año porque todos esos números ya han sido publicados por diversas organizaciones. Veámoslos. (1) El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del año 2001 muestra que la esperanza de vida en el mundo ha subido de 60 años en 1970 a 67 en el 2000 y que la mortalidad infantil ha caído del 10% al 6% durante el mismo periodo. (2) La FAO señala que el consumo de calorías por persona en los países pobres era de 2.150 en 1970 y de 2.650 en 1999 (un aumento del 21%). La producción de alimentos en el tercer mundo ha subido un 52% y la fracción de la población que pasaba hambre ha pasado de 920 millones (35% de la población) a 810 millones (18% de la población). 810 millones es todavía un número demasiado elevado, pero ha habido progreso. (3) La Unesco calcula que el índice de alfabetización subió del 63% al 79%

durante los últimos 30 años y que la tasa de escolarización primaria ha pasado del 82% al 99% y la secundaria del 25% al 60%. (4) La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la fracción de la población mundial con acceso a agua corriente potable pasó del 25% en 1970 al 85% en el año 2000, mientras que la que tiene alcantarillado subió del 40% al 60%. (5) La OMS también calcula que las tasas de suicidio han pasado de 13 a 15 casos por cada 100.000 personas. Antes de culpar al neoliberalismo de ser el responsable de esa tendencia, es interesante recalcar que los países con más suicidios del mundo son los antiguos y actuales socialistas (entre los que destaca Cuba) y los países "socialdemócratas" del norte y centro de Europa (Finlandia, Bélgica, Suiza, Austria, Dinamarca, Alemania, Suecia y Francia... todos por encima de 15. A modo de comparación, diremos que mientras el número en Estados Unidos disminuyó de 12,7 a 11,3, la Francia del señor Cassen vio como la tasa de suicidio aumentó de 15,4 en 1970 a 19 en el año 2000. (6) Finalmente, el International Center for Prison Studies estima que las tasas de encarcelación han subido casi uniformemente en todos los países de la OCDE. Cassen piensa que eso es malo, pero uno podría pensar que es bueno que los criminales estén en la cárcel y no en la calle. En resumen, nuestro mundo no es perfecto...
Con el trabajo de esta serie de ‘el mundo no se acaba’ pretendía decir que estamos perdiendo el norte de la racionalidad y de la argumentación, sustituyéndolo por el norte ideológico que se aproxima a menudo a lo religioso. Si entramos en una batalla de ideas, los argumentos son el mejor, y casi único, arma. A una idea no se la vence nada más que con otra idea. Las armas, la fuerza, derrotan sociedades, como pasó en la República española, o en tantos sitios. Pero las ideas volverán si no fueron vencidas por otras que las sustituyeran. A veces incluso regresan las vencidas porque el entorno cambia, la gente no confía en nada, regresa la magia y nos devuelven al pasado. La crisis ha abierto múltiples frentes de problemas y deberíamos participar a fondo en los enfoques, propuestas, alternativas, porque si nos quedamos

anclados en defender solo las ideas de toda la vida, estamos arrollados de antemano. Lamentación tras lamentación nos llevan a que la mayoría de la población mande a la izquierda al baúl de los recuerdos y buscándose la vida del mejor modo posible. ¿Conocen ustedes procesos de debates internos en las formaciones políticas sobre lo que está ocurriendo aquí y en el mundo?, es lamentable pero en todo caso solo salen diferencias entre Pepe y Juan, no entre diagnósticos y líneas de actuación. Ningún partido se ha cuestionado su organización, ni su línea, su forma de elaborar y tomar decisiones. En este sentido hoy me parece que los sindicatos están mejor preparados que los partidos o al menos dan la sensación de estar batiéndose el cobre de las propuestas concretas, aunque sería deseable que las ideas las hicieran públicas. Mejor preparados digo, contando con el cambio profundo que tienen pendiente de abordar, dejar tanto tiempo abandonados a una generación de jóvenes sin trabajo, será un error que pagaremos todos tarde o temprano. (Salidas de emigrantes españoles al extranjero en busca de trabajo más de 14.000 en este primer trimestre, +30% que el período anterior) Ya sé que es estúpido tener razón después de muerto, (esas cosas no se eligen) y que habría que intentar sostener los argumentos en vida, pero lo fundamental, lo que quiero resaltar es que de la batalla de las ideas no se debe abdicar porque sean sostenidas por unos u otros, porque las ideas una vez que las sueltas dejan de pertenecerte y vuelan y son de quienes las utilizan que las integrarán en su mundo intelectual que no tiene por qué ser coincidente con el del difusor de las mismas. Si dejas el campo libre, (el vacío no existe) llegarán ideas y lo ocuparán, si está ocupado con tus ideas y son flojas, llegarán otras más fuertes y las empujarán, si los argumentos no tienen peso llegarán otros mejores y los aplastarán. Atender solo a las ideas o argumentaciones de nuestras filas es muy cómodo, pero jugar con la ventaja de lo conocido es suicida y estúpido porque es hacer trampas en el solitario, te lo colocas para tener razón. Lo cual lleva a la parálisis total, a engañarte y no comprender nada de lo que te rodea. Sigo leyendo en muchos blogs y prensa izquierdista la esperanza mes

tras mes, (después de año tras año) de recuperar el paro, ‘a ver si al mes que viene’, o ‘la deuda ya está dominada’, o ‘ya hemos empezado la recuperación’, etc. Son trampas en el solitario, deseos de que dios nos ayude, no búsqueda de problemas que nos lleven a tener al menos un diagnóstico de la situación y luego buscar soluciones. Claro que esto requiere rutinas de lectura y estudio, esfuerzo en fin y eso parece estar en contra del tipo de vida actual. Seguimos bajo la órbita de la idea contenida en la expresión ‘Estamos desde

hace 30 años bajo la hegemonía neoliberal’ que ya comenté anteriormente.
Ahora aportaré datos que pretenden mostrar como durante estos últimos 30 años en España no parecen haber triunfado dichas ideas. Sin lugar a dudas existieron y existen pero las cifras muestran que la batalla entre esas ideas y las demás se ha saldado con una resultante que son las ideas socialdemócratas. Los factores que han contribuido a ello, ahora pasan a otro plano, porque lo primero será mostrar algunos resultados globales extraídos de la presentación del trabajo sobre el capital público (y por ende el privado) ‘’Series históricas de Capital Público en España 1900-2005’’, publicado por la fundación BBVA en colaboración con el IVIE que demuestran que la importancia del sector público aumentó extraordinariamente en la etapa democrática, lo cual es contradictorio con las ideas neoliberales, uno de cuyos aspectos relevantes es la disminución del peso de lo público y darle el máximo poder al sector privado.

La conclusión que se extrae de los datos anteriores, es que en España se instaló el Estado de Bienestar justo en estos ‘30 años bajo la hegemonía neoliberal’. Los resultados, que no los datos, ya eran conocidos en la práctica en nuestra forma de vida por muchos millones de españoles, pero por alguna razón no han sido aceptados por sectores de izquierdas. Incluso algunos otros de los que aceptan esta realidad no se sienten involucrados en ella como protagonistas de la misma. Manuhermon, Abril 2011. Desde ‘Arian seis’. http://arian-seis.blogspot.com/

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