Está en la página 1de 5

CATEGORIAS DOGMATICAS

Para esto me referiré brevemente a los esquemas del delito: el contenido y la


explicación de los elementos del delito o categorías dogmáticas (acto, tipicidad,
antijuridicidad y culpabilidad) son lo que distingue a cada esquema del delito del
otro.

Antes de referirse al tipo penal y al juicio de tipicidad es imperativo referirse al


principio en el cual se sustenta esta categoría dogmática. El principio de
legalidad no es posesión propia y exclusiva del derecho penal, pero juega en el
mismo un papel preponderante. Este principio expresado en la ya revisada
máxima de Feuerbach nullum crimen, nulla poena, sine lege' “adquirió carácter
fundamental en el Derecho penal como principio constitucional y como principio
propiamente penal, independientemente de cualquier teoría de la pena”. Esto
porque la mencionada teoría suponía que la función de la pena era preventiva y
como tal la ley penal debía ser anterior a la acción delictiva

Sostenida en ese principio, el derecho penal desarrolla su primera categoría


dogmática conocida como

TIPICIDAD

entendida como “la adecuación de un hecho cometido a la descripción que de


ese hecho se hace en la ley penal”. Cuando en la ley se describe el ánimo de
apropiarse de una cosa ajena, de modo fraudulento, sin violencias ni amenazas
contra las personas o fuerza en las cosas, se están detallando circunstancias
que en la ley penal equivalen al tipo del hurto. En la práctica, sí Pedro escala un
muro de una casa con el fin de obtener una podadora de césped que no le
pertenece, entonces, se realiza el ejercicio de tipicidad para ver si esas
circunstancias se adaptan a la descripción de los hechos que engloban ese
delito. El tipo es, en ese sentido, “la descripción de la conducta prohibida que
lleva a cabo el legislador en el supuesto de hecho de una norma penal”.66 En
efecto, el legislador tiene la labor de seleccionar las conductas más lesivas o
dañosas para la sociedad y rotularlas dentro de los códigos penales, que es
donde se describen estas conductas merecedoras del castigo más grave, como
es la privación de la libertad.
El sujeto activo además puede ser calificado, en la medida que necesite
determinadas características para su configuración, por ejemplo, en el delito de
traición a la patria no es suficiente decir “el que”, sino “el servidor o la servidora
militar que”, de lo que se colige un civil no alcanzaría esa cualidad para ser
considerado sujeto activo de ese tipo penal.

El sujeto pasivo es “el titular o portador del interés cuya ofensa constituye la
esencia del delito”69, es decir sobre quién recae el ataque del sujeto activo. Este
sujeto se presenta algo más complejo por múltiples razones. Una de ellas es que
no suele aparecer descrito en el tipo, sobre todo en los delitos de carácter
comunitario, como dice Muñoz Conde, donde aparece de forma difusa. Otra
razón es que no siempre coinciden el sujeto pasivo de la acción típica con el
titular del bien jurídico protegido en el tipo penal.

La acción (verbo rector)

El verbo rector también conocido como la conducta prohibida, es como su


palabra lo dice la parte medular del tipo penal. Gramaticalmente responde a las
funciones de un verbo, es decir da sentido a la oración. Tiene estrecha
vinculación con la acción como fundamento del derecho penal, a pesar de que
la acción y su opuesto, la omisión, poseen un desarrollo teórico propio. El verbo
rector es la forma sencilla, el sensor que busca medir objetivamente la acción
prohibida.

El verbo rector permite realizar una clasificación del delito según algunos
parámetros. Por ejemplo, desde el punto de vista del fin, se dividen en delitos de
mera actividad y de resultado. Los primeros, ocurren cuando el tipo se
perfecciona con la simple realización de la acción, por ejemplo, en el delito de
calumnia se necesita simplemente la falsa imputación del delito en contra de otra
sin otro resultado que el de la misma imputación. A diferencia de los anteriores,
los delitos de resultado necesitan justamente un resultado material a partir del
verbo rector del tipo, por ejemplo, el homicidio, donde la acción de matar, va
enseguida ligada al resultado muerte, ya que si esta no concurre, el verbo rector
del tipo no se cumpliría
Elementos valorativos y normativos

En todo tipo penal pueden existir elementos accidentales que son necesarios en
la medida que forman una parte del todo y ayudan a configurar la formulación
del tipo. A estos elementos se los conoce como valorativos y normativos. Los
primeros, también conocidos como descriptivos, expresan una realidad
naturalística aprehensible por los sentidos”, es decir, es un modo intrínseco de
interpretar las cosas o situaciones descritas en él articulado. Por ejemplo, en el
tipo penal del acoso sexual, las palabras “acto de naturaleza sexual”, llevan al
juzgador a interpretar subjetivamente, cuáles actos pueden ser rotulados con esa
condición para fines de establecer si se cumple o no este elemento valorativo.
Los elementos normativos, en cambio “aluden a una realidad determinada por
una norma jurídica o social”, es decir generalmente son descripciones o
conceptos que ya han sido desarrollados en instrumentos normativos e incluso
sociales.

Por ejemplo, en el enriquecimiento ilícito las palabras “servidores públicos” llevan


al juzgador a buscar el concepto en el cuerpo normativo donde se encuentre una
definición para esta cualidad, es así que deberá remitirse a la Constitución de la
República, donde se define quién es considerado servidor o servidora pública.
Es menester advertir la complejidad que implica encontrar estos elementos en el
tipo, pues cuesta mucho en algunas ocasiones categorizarlos.

La antijuridicidad y sus elementos (principio de lesividad) El principio de


lesividad

Podría obedecer a una máxima del conocimiento universal que sostiene “mis
derechos terminan donde comienzan los derechos del otro”. También es una de
las reglas del desarrollo del comportamiento como símbolo de evolución, pues
esta regla toma valor a lo largo de la historia con el fin de alcanzar un estadio de
paz y tranquilidad en los seres humanos que cohabitamos en la tierra. Así
podremos distinguir entre actos dentro de nuestro espacio permitido del actuar y
otros que pueden estar fuera de los límites de lo permitido. No figura igual el
comerme una manzana que la compro con mi dinero, a comerme una que se la
robo a mi compañero de aula. Pero establecer un catálogo de conductas
dispuestas a formar parte de una ley penal, con carácter prohibitivo implica un
serio dilema, resumido en la pregunta ¿qué prohibir? Ferrajoli dirá “La ley penal
tiene el deber de prevenir los más graves costes individuales y sociales
representados por estos efectos lesivos y sólo ellos pueden justificar el coste de
penas y prohibiciones. No se puede ni se debe pedir más al derecho penal”

Pero problematicemos el escenario. La lesividad, como cualquier otro elemento


filosófico, tiene como raíces la pugna entre moral y derecho. Con las
complejidades que ello atrae, cada sociedad tiene que establecer el “deber ser”
de su sociedad, según la escala de valores e intereses comunes en sus pueblos.
Ese concepto tiene que ser tomado con pinzas, pues Beccaria afirmaba que “la
mayor parte de las leyes no son más que privilegios, esto es, un tributo que
pagan todos a la comodidad de algunos” Ferrajoli completa la idea manifestando
que “la justicia perfecta no es de este mundo, y cualquier pretensión de haberla
realizado por parte de un sistema penal no sólo es ilusoria sino signo de la más
peligrosa de las imperfecciones: la vocación totalitaria

La antijuridicidad

Sobre el principio de lesividad, se construye el segundo elemento dogmático del


delito como es la antijuridicidad, sólo una vez terminado el análisis de la tipicidad.
Esta división enunciativa aplica sólo con fines didácticos, pues de ningún modo
se puede sostener el delito en partes, de hecho, la tipicidad es catalogada como
indiciaría de la antijuridicidad. Esto justamente por lo que habíamos sostenido
pocas líneas atrás y es que el legislador cuando selecciona las conductas
prohibidas ya hace un ejercicio de proporcionalidad con respecto al daño que
esas acciones producen a los ciudadanos, y la graduación en el quantum de la
pena, obedece justamente a esa actividad legislativa, de ahí que mayor pena
conlleve el delito de asesinato frente al de hurto. Pero el enfoque de nuestro
estudio no tiene que ver con la determinación del quantum de la pena, como sí
con revisar las conductas prohibidas y las permitidas. En ese sentido, la
definición de antijuridicidad lleva implícita en su nombre la contradicción al
derecho, lo no jurídico, lo anti-jurídico. El acento en diferenciarla de la tipicidad,
apenas radica en algunos elementos que pueden ser desarrollados desde este
vértice sin que sean radicalmente opuestos a los que la tipicidad ofrece. De
hecho, se mezclan justamente porque su relación es íntima, sucede por ejemplo
con el estudio del “bien jurídico”, ya como elemento de la tipicidad objetiva o
como fundamento de la antijuridicidad

Aunque el principio de culpabilidad

No se encuentra establecido como tal en la Constitución de la República, se


considera reconocido en otros derechos y garantías en la norma constitucional
que garantizan la dignidad (lege lata, art. 66 (2), Cont. y art. 4, COIP) y el libre
desarrollo de la personalidad (lege lata, art. 66, núm. 5, CRP) del ser humano
como tal y que van anclados a un Estado constitucional de derechos y justicia
que: asienta su paradigma en la subordinación de la legalidad a Constituciones
rígidas con un rango jerárquico superior a las leyes como normas de
reconocimiento de su validez”; se revaloriza la dignidad de las personas y se
reconoce la supremacía de la Constitución.

“El principio de culpabilidad es el más importante de los que se derivan en forma


directa del Estado de Derecho, porque su violación importa el desconocimiento
de la esencia del concepto de persona. Imputar un daño o un peligro para un
bien jurídico, sin la previa constatación del vínculo subjetivo con el autor (o
imponer una pena sólo fundada en la causación) equivale a degradar al autor a
una cosa causante”

También podría gustarte