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Introducción:

Cuando nos mencionan el renacimiento nuestra mente divaga por distintas imágenes; no
obstante, todas tienden a referir a lo mismo: los humanistas y sus ansias por redescubrir el
mundo. En este periodo parece que el hombre está pasando ya por una especie de mayoría de
edad, pues, se encuentra ansioso por hacerse cargo de sí mismo, de su mundo, este hombre
aún no es el hombre moderno tan marcado por las ciencias y el desarrollo, pero tampoco es el
hombre medieval que gira únicamente en torno a Dios. El renacimiento viene a representar
un cierto proceso de independencia, metafóricamente hablando, y de toma de control de sí
mismo en el mundo. Esto se verá también reflejado en las posturas morales de esta época,
pues, por su carácter eminentemente práctico vemos que no se trata de disertaciones banales,
sino que lo importante es que se pueda vivir bien, es una cultura para la vida.

El renacimiento: la invención del sujeto.

[la cámara se va acercando como por 5 segundos, con música de vivaldi u otro]

- Hola queridos, encantada, soy el renacimiento y hoy venimos a hablar pues… de mí y


de lo que podrían llamar la moral de mis hijos, los renacentistas. Aunque tiende a ser
de mala educación preguntarle la edad a una dama, o a una personificación histórica
en este caso, no tengo mayor reparo, soy bastante joven no como el medioevo [poner
una notoria cara de desagrado], comprendo los siglos XV y XVI. Si tuviese que
describirme simplemente diría que soy una vuelta a los clásicos greco-latinos [aquí
entre nos soy gran fan de la antigüedad] y un rechazo a la escolástica medieval [ cara
desagrado: si me preguntan tampoco es tan agradable].
- No obstante, debo aclarar que mi acercamiento a los clásicos no tiene un carácter
filosófico sino filológico, bajo la forma de studia humanitatis donde se destaca el
valor de la filología como instrumento para analizar la realidad. Así, lo que cultivan
los renacentistas no es otra cosa que un pensamiento cercano a la vida común y la
experiencia, alejándose de todas esas cuestiones abstractas que, desde mi perspectiva
[como su madre] no tienen mayor sentido o utilidad; el propósito es una formación
culta pero práctica para los ciudadanos, es una cultura para la vida.
- Respecto a la moral que en mí se desarrolló debo decir que, por lo anterior
mencionado, no es una reflexión filosófica sobre la moral; sino que hay impregnada
en el aire una preocupación moralizante del hombre, donde esta se adentra a la
sociedad y se desliga de la academia; de este modo acentúa al individuo y apunta
también a un ideal de hombre universal, aunque ya sin el fundamento religioso
[decirlo de manera petulante]. Ahora, cabe aclarar que por la ausencia de un sistema
filosófico los planteamientos se dan desde distintos enfoques, aunque se puedan
apreciar algunos puntos de encuentro.
- Por esta cuestión será más adecuado dividir la explicación de la moral renacentista en
4 [poner cuatro dedos]. Moral humanista, Moral protestante, el realismo político y las
utopías renacentistas.

Moral humanista.

- Bueno, como ya he dicho, mi moral no se encuentra en ningún manual filosófico, sino


en los géneros literarios cultivados por mis queridos humanistas, como por ejemplo:
Petrarca, Leonardo Bruni o Lorenzo Valla; quienes a su vez recogieron sus ideas de
filósofos antiguos, destacando Aristóteles, Cicerón, Séneca y las escuelas helenísticas
[poner imágenes de cada uno de ellos].
- A su vez, la moral humanista tiene como una de sus principales características ser
sumamente diversa, aunque con un denominador común: la existencia de una
dimensión moral en el espíritu del hombre que se refleja en toda la obra humanista.
Con estilo eminentemente laico hay una preferencia por volver a los antiguos y
recoger sus valores éticos [Aristóteles, Epicuo, Epicteto, Séneca] y la condición de la
filosofía como filosofía para la vida, de modo que es una meditación para la muerte y
una guía para enfrentar los azares de la vida humana.
- Otro rasgo importante a resaltar, es que se le da el papel fundamental al individuo —
postura defendida ya por algunos medievales como Abelardo —, entendiendo la
moral más como la expresión de opiniones subjetivas que como un tratado sobre
conceptos generales. Esto también tiene que ver con las preocupaciones del momento,
pues, lo que se debía atender eran los problemas sociales del momento, las
costumbres, la manera de educar tanto a jóvenes como a gobernantes [poner fotos de
los distintos pensadores que mencionan] y de la utilidad de la moral relacionada con
la convivencia.
- También es de notable importancia para la moral desarrollada el prototipo del uomo
universale,

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