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Proyecto de Reforma al Decreto con Rango Valor y Fuerza de

Ley Orgánica de la Administración Pública

Título I
Disposiciones Generales
Título II (hasta artículo 22)
Principios y Bases del Funcionamiento y Organización de la Administración Pública

Exposición de Motivos
El Decreto con Rango Valor y Fuerza de Ley Orgánica de la Administración Pública (DLOAP),
publicado en la Gaceta Oficial Nº 6.147 Extraordinario 17 de noviembre de 2014, “tiene por
objeto establecer los principios, bases y lineamientos que rigen el funcionamiento y la
organización de la Administración Pública, así como regularlos compromisos de gestión; crear
mecanismos para promover la participación popular y el control, seguimiento y evaluación de las
políticas, planes y proyectos públicos; y establecer las normas básicas sobre los archivos y
registros de la Administración Pública”. (Artículo 1)

Ahora bien, luego de estudiar los principios y fundamentos que deben regir a la Administración
en la materia Teoría de la Organización Administrativa, se nos planteó la evaluación mediante la
propuesta de un proyecto de reforma en conjunto del mencionado DLOAP, con el fin de aplicar
lo discutido en el aula.

Ello así, quien aquí escribe considera necesario advertir que el proyecto de reforma propuesto no
tiene escapatoria y debe ceñirse a lo previsto en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, en atención a lo que establece el propio artículo 7 constitucional cuando prevé que es
la norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico e imperativa para todos, siendo la
carta magna fundamento del Estado mismo y de todo el ordenamiento que nos rige.

En otras palabras y como lo señala el Prof. José Araujo Juárez siendo la Constitución “el
fundamento del Propio ser del Estado y se refiere al mismo en su totalidad, caracteriza y
determina por ello de forma expresa, en su fundamento (base precisamente constitucional), el
‘objeto o contenido, límites y fines’ del Derecho administrativo y de la Administración Pública”
toda vez que ella “contiene disposiciones que afectan directamente a la posición constitucional
de la Administración Pública, los límites de su actividad y la configuración positiva de la misma
y, en fin, a su control; y por cuanto el derecho administrativo tendrá una estructura formal y un
tipo de principios básicos muy diferentes, según sea el sistema constitucional imperante, y la
manera en que la Constitución haya organizado y constituido el modelo de Estado”1 .

En ese sentido, debe destacarse que la actual Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela, acogió los principios descentralizadores previstos en la anterior Constitución de 1961,
estableciendo en su artículo 4 que: “La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal
descentralizado en los términos consagrados por esta Constitución, y se rige por los principios
de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad”.

1
ARAUJO-JUÁREZ, José. (2009) Introducción al Derecho Administrativo Constitucional. Ediciones Paredes.
Caracas, Venezuela. pág.32, 33.
Igualmente, prevé la Constitución en su artículo 6 que: “El gobierno y la República Bolivariana
de Venezuela y de las entidades políticas que la componen, es y será siempre democrático,
participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos
revocables”, por lo que, en atención a la norma constitucional nos organizamos como un estado
federal descentralizado.

Ahora bien, de la lectura de las anteriores normas, se deduce que la organización federal no
implica que en si misma que sea una organización descentralizada, lo cual se revela de otra parte
cuando el propio legislador estableció a nivel constitucional, la descentralización como forma
organizativa de gobierno, la cual además fue elevada al rango de política de Estado, al establecer
en el artículo 158 constitucional que: “La descentralización, como política nacional, debe
profundizar la democracia, acercando el poder a la población y creando las mejores,
condiciones, tanto para el ejercicio de la democracia, como para la prestación eficaz y eficiente
de los cometidos estatales”.

Por su parte, la forma organizativa como Estado Federal implica, la presencia de entidades
político-territoriales dotadas de cierta autonomía en cuanto a la realización de sus competencias,
en lo cual subyace el concepto de la descentralización, en cuanto al reparto de esas competencias
entre esos entes político-territoriales.

En ese sentido, el Profesor Mauricio Subero Mujica advierte que: “La cuestión es simple y
evidente: si el grado de descentralización de la organización estatal puede determinarse en
función de la autonomía de los entes político-territoriales, esta autonomía, a su vez, está
determinada por los poderes o atribuciones que se les reconoce a estos entes y por el número y
calidad de las materias sobre las cuales ejercen tales poderes, luego el Estado será cada vez más
descentralizado en la medida en que se reconozcan más competencias en los entes territoriales
menores (Estados y Municipios).”2

Asimismo, advierte el Profesor Subero, que en el modelo constitucional Venezolano la


descentralización es una situación inalterable, la cual debido a su constitucionalización encierra
una garantía de estabilidad y permanencia en la forma de organizacional, ya que al prever que la
función de gobierno es y será siempre descentralizada (artículo 6), serían inconstitucionales
cualquier acto jurídico o acción material que vulnerase la misma: “(…) la prescripción del
artículo 6 de la Constitución según la cual la función de gobierno es y será siempre
descentralizada, implica la proscripción de cualquier acto, medida o ejecutoria que
desnaturalice o impida que esta función de gobierno sea efectiva y realmente ejercida por los
entes políticos descentralizados (V.gr.: Estados y Municipios) y, concretamente, por los órganos
designados por la Constitución (V.gr.: Gobernadores y Alcaldes). Queda por tanto proscrito y
resultaría inconstitucional, cualquier acto jurídico (jurisdiccional, legal o administrativo) o
cualquier acción material que suponga restar a dichos entes y órganos las competencias
materiales sobre las cuales ejercen sus potestades gubernativas o bien limitar de cualquier
forma el libre e incondicional ejercicio de esta función estatal”.

2
SUBERO MUJICA, Mauricio. (2010?: pág.2) La Organización Federal Descentralizada del Estado Venezolano.
Balance, Críticas y Perspectivas. Material entregado en clase Descentralización del mencionado Profesor en la
Especialización de Derecho Administrativo de la Universidad Católica Andrés Bello.
Sobre la base de las consideraciones anteriores, advierte el autor que el gobierno entonces que
ejercen los Gobernadores y Alcaldes, no puede ser asumida por el Poder Nacional, en los mismos
términos como no pueden delegarse o transferirse a otros órganos (mucho menos organizaciones
no previstas constitucionalmente), toda vez que en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela no prevé ni autoriza la transferencia de este tipo de atribuciones.

Precisando de una vez, la noción de descentralización está asociada al grado de independencia


que ostenta una organización personificada en el ejercicio de sus competencias, visto así, supone
el reconocimiento de distintos centros de poder con un ámbito de competencias propias.

Por su parte, Gallego Anabitarte señala que la descentralización define: “(…) la situación
jurídica de una organización personificada a la que se ha trasladado la titularidad de una
competencia perteneciente a otra organización, o la situación jurídica de un órgano al que su
normativa de creación atribuye el ejercicio de sus competencias con plena independencia”.3

Cerrando el punto, la descentralización como forma organizativa en nuestro país, encuentra su


fundamento en la Norma Constitucional y al referirse a un Estado federal descentralizado, se
entiende a una pluralidad de centros de imputación de poder independientes que ejercen las
atribuciones y competencias que le han sido dadas, conforme al conjunto de principios y normas
previstos en la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y al ordenamiento
jurídico vigente.

Como se señaló al principio del presente trabajo, el DLOAP, indica en su artículo 1 que tiene por
objeto establecer la organización de la Administración Pública, y quien aquí escribe considera
que dicha organización debe estar en armonía y en la misma línea rectora que establece la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, ya que adoptar alguna otra sería contra
ella y por tanto inconstitucional.

Ahora bien, la organización de la Administración Pública será el instrumento para colocar al


Estado en servicio de la población, desde la forma organizacional se logrará o se fracasará en el
cumplimiento de las tareas y fines que conforme a la propia Constitución le han sido
encomendadas, por lo cual es necesario establecer y ordenar de manera lógica, eficiente y
coordinada a los entes y órganos que conforman la estructura organizativa de la Administración
Pública, para alcanzar la operatividad requerida al logro de sus finalidades y al ejercicio de la
función o actividad administrativa a cada uno atribuido.

En este orden de ideas, se puede citar al Profesor Juan Alfonzo Santamaría Pastor cuando nos
dice que la “Función capital del Estado es asegurar unos y otros, esto es, proveer al conjunto de
la sociedad de sistemas vitales (servicios públicos esenciales) y de prestaciones (empleo,
seguridad social, sanidad, acceso a bienes culturales) que garanticen su funcionamiento y un
nivel mínimo de bienestar”4

3
GALLEGO, Anabitarte (2.001). Conceptos y Principios Fundamentales del Derecho de Organización. Madrid:
Marcial Pons. pág.62 (Material obtenido en clase de Teoría de la Organización en la Especialización de Derecho
Administrativo)
4
SANTAMARÍA PASTOR, Juan Alfonzo. Principios de Derecho Administrativo. Vol I. Colección Ceura. Editorial
Centro de Estudios Ramón Areces, S.A. pág.71. (Material obtenido en clase de Teoría de la Organización en la
Especialización de Derecho Administrativo UCAB)
En efecto, la constitución en su actividad organizativa de la Administración Pública establece,
ordena y prevé, un conjunto de medios, estructuras y sujetos, para lograr sus fines, ordenando el
conjunto de facultades necesarias para configurar su propia estructura.

Con referencia a lo anterior, el maestro Peña Solís advierte la existencia de tres fases de
desagregación de la potestad organizativa, indicando que se desarrolla “Mediante la creación se
procede a dar existencia jurídica a la organización, dotarle de sus competencias y de sus
estructura esencial. En la fase de establecimiento se desarrolla la estructura y se distribuyen las
competencias entre los distintos órganos, atendiendo, si es el caso, a los criterios sentados en la
fase de creación. Finalmente, la puesta en marcha, consiste en la organización de los elementos
personales y materiales necesarios para su funcionamiento”5.

Según se ha citado, la potestad organizativa consiste entonces en una serie de actos jurídicos y
materiales que operan desde la creación órgano o ente público hasta el establecimiento y puesta
en marcha lo que incluye la asignación presupuestaria y funcionarial, el establecimiento de la
sede y la adquisición de recursos de los organismos administrativos o entes públicos para lograr
los fines encomendados a dichos organismos administrativos o entes públicos.

Ahora bien, bajo el imperio de la Constitución de 1961, la decisión respecto de la organización de


la Administración Central era adoptada por el Congreso mediante ley nacional, según propuesta
del Ejecutivo, lo cual es lógico ya que en principio, la titularidad de la potestad organizativa de
los órganos y entes de la Administración Pública Nacional en sus distintas ramas, le
correspondería a la Asamblea Nacional, en atención a que la materia de organización y
funcionamiento de los mencionados órganos, es de reserva legal.

En atención a lo previsto en el artículo 156.32 la Constitución atribuye al Poder Público Nacional


la legislación en materia de organización y funcionamiento de los órganos del Poder Público
Nacional y demás órganos e instituciones nacionales del Estado y la relativa a todas las materias
de la competencia nacional, es decir de: (a) el Poder Legislativo Nacional, (b) el Poder Ejecutivo
Nacional, (c) el Poder Judicial, (d) el Poder Ciudadano y (e) el Poder Electoral.
 
Igualmente, la constitución atribuye al Poder Público Nacional la legislación en materia de
organización y funcionamiento de los Órganos e Instituciones Nacionales del Estado entre los
cuales están el Banco Central de Venezuela y los Institutos Autónomos.
 
Ahora bien, en atención a lo previsto en el artículo 187.1 de la constitución, la Asamblea
Nacional en ejercicio de su función, tiene la potestad de legislar en materias de competencia
nacional, entre las que se incluye la organización y funcionamiento de los órganos del Poder
Público Nacional y demás órganos e instituciones nacionales del Estado, es decir, consagra la
denominada “reserva legal” al prever la regulación de dichas materias a actos que tengan rango
legal, la cual ordinariamente realizará la Asamblea Nacional mediante leyes formales, pues
dichas materias no pueden ser reguladas por actos que no tengan rango legal.

En consecuencia, sería el órgano legislativo nacional en ejercicio de sus atribuciones y en


atención a los preceptuado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela quien
dictaría las leyes para organizar a los poderes públicos, las cuales son leyes de carácter orgánico,
5
PEÑA SOLIS, José (2002) Manual de Derecho Administrativo, Volumen Segundo, Colección de Estudios Jurídicos,
Tribunal Supremo de Justicia, Caracas, p. 559
con la excepción cuando se trata de la creación de Institutos Autónomos, regulados en el Artículo
142 constitucional que señala: “Los institutos autónomos sólo podrán crearse por ley. Tales
instituciones, así como los intereses públicos en corporaciones o entidades de cualquier
naturaleza, estarán sujetos al control del Estado, en la forma que la ley establezca”.6

Los mismos correlatos organizativos corresponderán entonces a los Estados y los Municipios, de
conformidad con lo previsto en los artículos 164, 165, 169 y 178 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, en cuanto a que tienen dentro de sus exclusivas
competencias dictar su Constitución para organizar los poderes públicos y la organización de sus
municipios, el gobierno y la administración de sus intereses y la gestión de las materias que la
propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela les asigne.

En ese orden de ideas, podemos observar que bajo el imperio de la Constitución de 1961, la
decisión respecto de la organización de la Administración Central era adoptada por el Congreso
mediante ley nacional, según propuesta del Ejecutivo, sin embargo a partir de la Constitución de
1999 y con la idea de lograr mayor flexibilidad en el manejo de asuntos públicos, así como “…
agilizar los trámites para hacer efectivas las exigencias de adaptabilidad de las estructuras
administrativas…”7, se le concede en el artículo 236.20 la titularidad de la potestad organizativa
sobre la Administración Pública Nacional, al Presidente de la República, cuando estableció que:

Artículo 236
Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República:
(omissis)
20. Fijar el número, organización y competencia de los ministerios y otros organismos de la
Administración Pública Nacional, así como también la organización y funcionamiento del
Consejo de Ministros, dentro de los principios y lineamientos señalados por la correspondiente
ley orgánica.
(omissis)

Ahora bien esta nueva atribución otorgada al Presidente, implica que a través de un acto
administrativo, es decir de rango sub-legal, puede a discreción reducir o ampliar, el número y
tamaño de sus Ministerios, así como los demás órganos de la Administración central nacional, y
determinar el número y tamaño de los entes descentralizados con formas de derecho privado.

En efecto, estas estructuras subjetivas se encuentran previstas en el DLOAP, en el cual se regulan


de manera específica en el Titulo IV, relativo a la desconcentración y descentralización funcional,
en sus Capítulos I y II, siendo el fundamento de dichas estructuras en cuanto a los requisitos y
formas lo previsto en los artículos 15 y 16 del mismo Decreto, en el cual se define a los entes y
órganos, así como a las “Misiones”, no previstas en la Constitución.

6
Los institutos autónomos son los entes públicos no territoriales de derecho público por
excelencia, los cuales pertenecen a la Administración Pública Descentralizada Funcionalmente
(de acuerdo a lo que hemos estudiado en clase), de naturaleza fundacional, con personalidad
jurídica propia, sujetos al control, evaluación y seguimiento de sus actuaciones por parte de sus
órganos rectores de adscripción y la Comisión Central de Planificación, los cuales serán creados
o extintos por Ley, y que a través del DLOAP se articulan las competencias de la Asamblea
Nacional y del Presidente de la República en relación a la creación, la adscripción y supresión de
los mismos.
7
Exposición de motivos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999.
Pero no puede crear competencia

En este propósito, y de acuerdo a lo estudiado en la cátedra hemos visto que las Misiones no son
ni Entes ni órganos, ya que no cumplen con los requisitos para ser clasificadas como tal, no
obstante para conocer cuál es su naturaleza debemos dirigirnos a lo previsto en el Decreto Nº
1.394, mediante el cual se dicta el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de
Misiones, Grandes Misiones y Micro Misiones de fecha 13 de noviembre de 2014, publicado en
la Gaceta Oficial Nº 6.154 Extraordinario de fecha 19 de noviembre de 2014, el cual en su
artículo 4 define (y a los efectos de dicho Decreto) que la Misión es “política pública destinada a
materializar de forma masiva, acelerada y progresiva las condiciones para el efectivo ejercicio y
disfrute universal de uno o más derechos sociales de personas o grupos de personas, que
conjuga la agilización de los procesos estatales con la participación directa del pueblo en su
gestión, en favor de la erradicación de la pobreza y la conquista popular de los derechos
sociales consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.

Significa entonces, que la Misión es una política, un modo de actuación, una actividad y no una
estructura organizativa, sin embargo vemos en la práctica, como utilizan este concepto para
soportar estructuras no previstas en la Constitución, y que no encuentran cabida dentro del
entramado organizativo constitucional, que además, contraría los requisitos que deben cumplirse
para la creación y modificación de órganos y entes, los cuales están previstos en el artículo 16 del
DLOAP, cuando señala que “No podrán crearse nuevos órganos o entes que supongan la
duplicación de las competencias de otros ya existentes si al mismo tiempo no se suprime o
restringe debidamente la competencia de éstos”.

Así vemos, como se han creado “Misiones”, como “estructuras organizativas” que ostentan las
mismas competencias y atribuciones que órganos y entes de la Administración Pública Nacional,
Ministerios, órganos, etc., lo que resulta no sólo contradictorio a lo previsto en la normal antes
señalada, sino que además va a contravenir los principios de economía, eficiencia en la
asignación y utilización de los recursos públicos, el principio de transparencia, eficacia,
honestidad, principio de racionalidad y adecuación a los fines institucionales.

Respeto a los “principios”, y en atención a los artículos que se van a trabajar en el presente
escrito, resulta oportuno señalar que la Constitución contiene un gran catálogo de principios y
garantías, que resultan directrices de todo el ordenamiento jurídico, en ese sentido señala el
Profesor Araujo-Juárez, “el ordenamiento jurídico que la Constitución diseña, es un
ordenamiento principal, formado tanto por Derecho así como por principios y normas”, y que
“Los principios operan con el alcance y la fuerza que les reconoce el artículo 4 CC. Su rol es
servir de base y fundamento a todo el Ordenamiento jurídico; son las grandes directrices
hermenéuticas y de aplicación; y a falta de otra norma jurídica, la última fuente del derecho.
Son principios los que la Constitución define como tales y tienen así el rango de ‘principios
constitucionales’. Sin embargo no todos están recogidos en la Constitución.” 8

En ese mismo sentido, Juan Alfonzo Santamaría Pastor señala que son múltiples los preceptos
constitucionales que de una u otra manera inciden en el Derecho administrativo, y que como
marco general se encuentra constituido por grandes principios estructuradores, que de otra le
señala como cláusulas que constituyen el correlato de otros tantos valores superiores, así, al

8
ARAUJO-JUÁREZ, José. (2009) Introducción al Derecho Administrativo Constitucional. Ediciones Paredes. Caracas,
Venezuela. pág.39.
Estado de Derecho su valor exponente será la libertad, al Estado Social su valor exponente será la
igualdad, y al Estado Democrático lo será el pluralismo político.9

Ahora bien en el DLOAP, establece en su artículo 3 que la Administración Pública tendrá como
objetivo de su organización y funcionamiento hacer efectivos los principios, valores y normas
consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, luego de lo cual
establece los principios rectores y como deberán aplicarse cada uno de ellos a la Administración,
dando inicio con el Principio de Legalidad en su artículo 4.

En efecto, indica Santamaría Pastor, que dentro de la Cláusula de Estado de Derecho se


encuentran como principios integrantes a) el principio de legalidad, b) el principio de tutela
judicial y c) el principio de garantía patrimonial. Señala que “el principio de legalidad es una
manifestación singular de la regla de obligatoriedad general de las normas jurídicas: todos los
sujetos están obligados a obedecer, cumplir y aplicar la totalidad de las normas válidas (y, por
tanto, vigentes) en un sistema normativo con independencia del origen, naturaleza y rango de las
mismas; esta obligación recae, desde luego, sobre todos los ciudadanos, pero también sobre
todos y cada uno de los poderes públicos, ninguno de los cuales se halla exento de la misma”.10

Sobre el principio de legalidad, nos señala Antonio Moles Caubet que “Suele decirse que en
virtud del principio de legalidad la administración debe conformarse a la regla de Derecho
previamente establecida, o actuar con sujeción a la norma o respetando el orden jurídico o bien
procediendo según las bases de la Ley.”11, a lo cual añade que dicho principio se determina por la
concurrencia de cuatro condiciones cuyo conjunto forma la contextura del mismo, siendo el
primero el espacio donde tan solo puede intervenir la ley, el segundo el orden prelativo de las
normas que se subordinan a la ley, el tercero la selección de la norma o normas precisas que se
deben aplicar en cada caso en concreto y finalmente, la condición relativa a la medida del poder
que la norma confiere a la administración.
El principio de responsabilidad patrimonial se encuentra previsto en el artículo 140 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, (nuevamente previsto en el artículo 13
del DLOAP), el postulado constitucional de este principio señala Santamaría Pastor que en sus
términos más simples, equivale al derecho de los particulares a mantener la integridad del valor
económico de su patrimonio frente a las privaciones singulares de que éste pueda ser objeto en
atención a la actuación de los poderes públicos.
Siguiendo el correlativo que nos señala el maestro Santamaría, el Estado Social equivale al
mandato expreso de la sociedad a hacer realidad la libertad y la igualdad de los individuos, lo que
se refleja en los mandatos expresos a los poderes públicos, y que se reflejan en
condicionamientos para esos poderes en el plano de la actuación normativa realizada o a realizar,
la vinculación de las funciones de interpretación y aplicación del derecho y la realización de las
directrices constitucionales y del principio de eficacia, este principio lo encontramos nuevamente

9
SANTAMARÍA PASTOR, Juan Alfonzo. Principios de Derecho Administrativo. Vol I. Colección Ceura. Editorial Centro
de Estudios Ramón Areces, S.A. pág.88. (Material obtenido en clase de Teoría de la Organización en la
Especialización de Derecho Administrativo)
10
SANTAMARÍA PASTOR, Juan Alfonzo. idem pág.90. (Material obtenido en clase de Teoría de la Organización en la
Especialización de Derecho Administrativo)
11
MOLES CAUBET, Antonio. 1974. El principio de legalidad y sus implicaciones. Universidad Central de Venezuela.
Facultad de Derecho. Publicaciones del Institutito de Derecho Público. pag.11.
previsto de manera expresa en el artículo 19 del DLOAP a pesar de estar previamente señalado
de manera expresa en la propia Carta Magna.
De otra parte, dentro de la Cláusula Democrático, advierte Santamaría Pastor que en sus
directrices estructurales se encuentra el carácter vicarial de la Administración, la regla del
Pluralismo (principio de descentralización y desconcentración) y como directivas funcionales: a)
los principios de objetividad e imparcialidad, y b) el principio de publicidad; estos se encuentran
previstos de forma expresa en los artículos 10, 12 y 22 del DLOAP.
Ahora bien, en este punto es necesario destacar tal como nos los señala Antonio Moles Caubet,
que el principio jurídico “es una proposición fundamental que condiciona todo un sistema de
Derecho. Por ejemplo, en el Derecho Público, el principio de división de poderes; en el Derecho
Privado el principio de la libertad contractual”12 nos explica el autor que existen principio con
transcendencia jurídica y los principios incorporados a la norma, siendo los primeros, aquellos
que sin estar expresados de forma literal en la Ley, comportan un efecto constitutivo; los
segundos se refieren a normas condicionantes de las demás normas que contienen a los
principios, como por ejemplo el contenido previsto en los artículos 2 y 4 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela cuando no señalan que:

Artículo 2. Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia,


que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la
libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general,
la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Artículo 4. La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los


términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial,
cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad.

Ahora bien, siguiendo la idea de que los principios son proposiciones fundamentales que
condicionan todo el sistema y que bien al tener transcendencia jurídica por estar previsto en la
norma fundamental, se encuentran incorporados a las normas y por lo tanto son condicionantes de
las demás, que han comenzado siendo un postulado de convicción que luego pasó a formar parte
de aquellos fundamentos, no tendría necesidad de ser incorporados entonces en los cuerpos
normativos como normas aisladas o normas en sí mismos cuando integran a éstas, salvo aquellas
que son necesarias en su determinación o por su naturaleza misma, como por ejemplo los
relativos a las competencias, la descentralización, desconcentración, etc.
No obstante, aún estas previsiones y a pesar de lo establecido en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, se observa como cada vez en mayor grado y subvirtiendo la
organización que la norma fundamental establece, se ha profundizado las desviaciones y la
concentración del poder en manos del gobierno central, vulnerando los derechos particulares y
sometiéndolos a mecanismos y estructuras no previstas, así como a interpretaciones alteradas de
la estructuras lógicas del propio esquema organizacional que dicta ser un Estado federal
descentralizado y de los principios que la propia Constitución establece .  
Finalmente y respecto al enfoque que se ha tomado tomando en consideración las estructuras y
principios que se prevén en el texto fundamental la reforma propuesta será la siguiente:  

12
MOLES CAUBET, Antonio. 1974. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Derecho. Publicaciones del
Institutito de Derecho Público. pag.8
LEY ORGÁNICA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

TÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES

Objeto

Artículo X°. La presente Ley Orgánica tiene por objeto establecer los principios, bases y lineamientos que
rigen la organización y el funcionamiento de la Administración Pública Nacional; así como regular los
compromisos de gestión; los mecanismos para el control, seguimiento y evaluación de las políticas, planes y
proyectos públicos; y establecer las normas básicas sobre los órganos y entes de la Administración Pública
Nacional.

Ámbito de aplicación

Artículo X°. Las disposiciones del presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica serán
aplicables a la Administración Pública Nacional y a los órganos y entes que la componen.

Las disposiciones del presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica se aplicarán
supletoriamente a los demás órganos y entes del Poder Público.

TÍTULO II
PRINCIPIOS Y BASES DEL FUNCIONAMIENTO Y ORGANIZACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Objetivo de la Administración Pública

Artículo X°. La Administración Pública Nacional tendrá como objetivo de su organización y funcionamiento
hacer efectivos los principios, valores y normas consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y en especial, garantizar a todas las personas, el goce y ejercicio de los derechos humanos.

Principio de legalidad

Artículo X°. La Administración Pública Nacional se organiza y actúa de conformidad con el principio de
legalidad, por el cual la asignación, distribución y ejercicio de sus competencias se sujeta a lo establecido en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes y los actos administrativos de carácter
normativo dictados formal y previamente conforme a la ley.

Responsabilidad patrimonial de la Administración Pública

Artículo Xº. La Administración Pública será responsable ante las personas por la gestión de sus respectivos
entes y órganos, de conformidad con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la ley, sin
perjuicio de la responsabilidad de cualquier índole que corresponda a los funcionarios por su actuación.

La Administración Pública responderá patrimonialmente por los daños que sufran las personas en cualquiera
de sus bienes y derechos, siempre que la lesión sea imputable a su funcionamiento.

Ejercicio de la potestad organizativa

Artículo Xº. Los órganos y entes de la Administración Pública Nacional se crean, modifican y suprimen por los
titulares de la potestad organizativa, conforme a lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela y la ley.

Se entiende como órganos, las unidades administrativas de la República, de los estados, de los distritos
metropolitanos y de los municipios a los que se les atribuyan funciones que tengan efectos jurídicos, o cuya
actuación tenga carácter regulatorio.

Tendrá el carácter de ente toda organización administrativa descentralizada funcionalmente con personalidad
jurídica propia; sujeta al control, evaluación y seguimiento de sus actuaciones por parte de sus órganos
rectores y de adscripción.
Requisitos para la creación y modificación de órganos y entes

Artículo Xº. La creación de órganos y entes administrativos se sujetará a los siguientes requisitos:

1. Determinación de su configuración subjetiva, forma organizativa y ubicación en la estructura de la


respectiva Administración Pública.

2. Indicación expresa de su objeto y competencias.

3. Previsión de las partidas y asignaciones presupuestarias necesarias para su organización,


funcionamiento o reformas organizativas.

La modificación, supresión y liquidación de órganos y entes administrativos se adoptará mediante actos que
gocen de rango normativo igual o superior al de aquellos que determinaron su creación o última modificación.

No podrán crearse nuevos órganos o entes que supongan duplicación de las competencias de otros ya
existentes si al mismo tiempo no se suprime o restringe debidamente la competencia de éstos, para ello
deberán contar con la aprobación del poder legislativo nacional.

Artículo Xº. No podrán crearse nuevos órganos o entes en la Administración Pública que impliquen un
aumento en el gasto recurrente de la República, los estados, los distritos metropolitanos, el Distrito Capital, el
Territorio Insular Miranda o de los municipios, sin que se creen o prevean fuentes de ingresos ordinarios de
igual o mayor magnitud a las necesarias para permitir su funcionamiento, por lo cual deberá contar con la
aprobación del poder legislativo nacional.

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