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INTRODUCCION A LA SOCIOLOGIA

UNIVERSIDAD ARCIS

DOCUMENTO DE TRABAJO COMPLEMENTARIO A LA DISERTACIÓN


Contractualismo y Psicoanálisis.

kike-nacho-bob.

I. La internalización del poder. (Freud)

Para el interés de nuestra clase, comenzaremos este resumen de nuestra disertación,


haciendo una clasificación del pensamiento social de Freud. En este sentido lo
vincularemos a los pensadores ligados al contractualismo.

Esto supone, de partida, que para Freud existiría algo así como una naturaleza humana,
o tal vez se podría llamar condición humana, la que es consecuencia del desarrollo del
aparato psíquico del Hombre. Luego ahondaremos sobre este asunto.

Teniendo en consideración esta supuesta condición o naturaleza humana, es que se


constituye en el pensamiento freudiano la dicotomía Caos / Ley. El estado anterior a la
cultura es el caos, es el intento de cada hombre por consumar su propio deseo,
sometiendo a los “débiles”, atentando contra la autoconservación de otros hombres.
Para Freud este estado es de carácter analítico, es mas bien un origen mítico o en cierta
“lectura maliciosa” puede considerarse como la justificación idealista del malestar en la
cultura, y en definitiva, del psicoanalisis freudiano.

Está idea la podemos encontrar además en T. Hobbes como la guerra de todos contra
todos, algo así como la “pichanga gol” donde cada uno juega para sí mismo y el que
logra meter el gol, no podrá mantener por mucho tiempo la condición de ser el arquero.
El hombre lobo del hombre.

De esta manera esta “libertad individual” se hace insostenible, existe una amenaza
generalizada para todos los hombres, todos contra todos, algo insufrible. Solo una
fuerza superior capaz de someter a cada individuo es la “solución. Esta es la “función”
de la cultura.

La cultura desde esta perspectiva, no es mas que la historia de los mecanismos mediante
los cuales el hombre se somete para poder vivir en comunidad. Ahora, cabe preguntarse,
porque el hombre abandona el perseguir sus deseos para vivir en comunidad, Freud esto
lo responde (en el texto el malestar en la cultura) básicamente con el trabajo, a que nos
necesitamos unos a otros para desarrollarlo.

Esto además se puede comprender como que el hombre solo es hombre en la medida en
que se desarrolla su aparato psíquico, lo que implica que el hombre solo es hombre al
interior de la cultura. Esto nos parece un tanto mas “razonable” que el cuento del estado
anterior a la cultura y el“hombre lobo del hombre”.

El término cultura designa la suma de las producciones e instituciones que distancian


nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger
al hombre contra la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí.
Freud describe a la justicia como uno de los primeros pasos hacia la cultura, es decir la
constitución de una fuerza superior capaz de controlar y castigar a las particularidades y
mantener cohesión. El derecho se puede entender como la cristalización de la justicia, la
institucionalización y administración de lo que es justo. Muy similar a lo que plantea
Durkheim, cuando señala que las leyes, si bien es imposible que sean la moral misma,
son algo así como el “contorno” de la moral, o que rondan la moral.
Básicamente lo que plantea Freud, es que los Hombres hemos abandonado la lucha por
satisfacer los propios deseos, por la conservación de la propia humanidad, ya que nos es
imposible, insufrible, la guerra de todos contra todos. Sin embargo, esto no quiere decir
que el deseo haya desaparecido de nosotros, sino que es reprimido, se desvían las
pulsiones del inconciente. La sublimación es un ejemplo de esto.

Una manera de que la represión de la pulsión de vida, “el amor”, no produzca


sufrimiento, es trasladar el objeto amado al mismo acto de amar, de forma que el
rechazo del ser amado no constituya un motivo de dolor. Al fomentar vínculos de
amistad mediante el instinto sexual inhibido, se intenta contrarrestar la hostilidad
“natural” de unos hombres contra otros.

La cultura reprime la pulsión de muerte, el instinto de agresión, impidiendo su


despliegue, lo que no quiere decir que desaparezca, sino que se interioriza. El aparato
psíquico se fracciona, por un lado está el yo y por otro el superyo, que ejerce sobre el
primero la misma violencia que el yo hubiera ejercido sobre los objetos, pero que ha
sido reprimida por la cultura.

Este proceso es similar al que describe Durkheim, cuando plantea que los individuos
presentan una “doble moral”, por llamarlo de alguna manera. Por un lado la moral
particular, ligada a los procesos de diferenciación, de solidaridad orgánica, y por otro, la
moral común, que tiene como referente la solidaridad mecánica.

El superyo es lo que llamamos conciencia moral y la tensión que se produce entre él y el


yo es el sentimiento de culpa.

Este sentimiento proviene de la conciencia que tiene el individuo de haber realizado o


haber tenido la intención de realizar un acto que considera “malo”. Pero esta
consideración no proviene del individuo, pues hay actos “malos” que le son
satisfactorios, más bien deriva del miedo a la pérdida del amor de los padres, y de la
protección que le brinda la sociedad.

El discernimiento de un acto como “malo” surge del medio social y no es mas que el
acto que podría gatillar la retirada de la protección que la sociedad da a los individuos,
por esto la justicia es tan relevante en el pensamiento freudiano.

Existen, según Freud, dos fuentes del sentimiento de culpa, el temor a ser descubierto y
el superyo. En el primer caso el individuo se enfrenta al miedo, como se enfrenta a un
objeto exterior, por tanto el miedo proviene de la existencia de la posibilidad que la
autoridad lo sorprenda “con las manos en la masa”, esta situación genera sentimiento de
culpa, aunque el individuo no sea sorprendido.
En el segundo caso se trata de un miedo que es introyectado en el sujeto por medio del
superyo que no sólo reprime las satisfacciones reales de los instintos, sino que reprime
también la toma de conciencia de la existencia de tales instintos, debido a que en nuestra
condición de individuos, no podemos arrancarnos del superyo, porque es parte de
nosotros, siempre está presente, es vigilante y castigador.

Esta introyección produce que cuando mejor se comporta el individuo, el yo, más duro
es el trato que recibe de su superyo, es decir de su conciencia moral. Esto es debido a
que la fuerza del instinto crece con la insatisfacción, de modo que la fuerza represora
del superyo debe aumentar para contrarrestar la del instinto.

Cuando la fuerza del destino golpea al individuo, su superyo también aumenta sus
fuerzas, debido a que el destino es identificado con el padre, cuyo favor intenta
recuperar el yo mediante la sumisión al superyo, interiorización de la autoridad paterna.

II. Algunos apuntes y citas de "Psicología de masas y análisis del yo". S. Freud.

(Parte I)
La oposición entre psicología individual y psicología social, que podría parecernos muy
sustancial, "pierde buena parte de su nitidez si se le considera más a fondo". Y eso
porque "la psicología individual se ciñe al ser humano singular (...) pero sólo rara vez,
bajo determinadas condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este
individuo con otros".

"En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo,
como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la
psicología individual es simultáneamente psicología social..".

Los vínculos indagados preferentemente por el psicoanálisis (padres, hermanos, objetos


de amor, maestro, médico, etc..), tienen derecho a reclamar que se les considere
fenómenos sociales (los únicos netamente individuales son los narcisistas).

Bajo las particulares condiciones del considerar socialmente al individuo, los


fenómenos se muestran como exteriorización de la pulsión social. Sin embargo es
objetable que es difícil adjudicar al factor numérico una importancia como el suscitar en
la vida anímica una pulsión nueva, inactiva en toda otra circunstancia. "Por eso nos
inclinaremos más bien en favor de otras posibilidades (dos): que la pulsión social acaso
no sea originaria e irreductible y que los comienzos de su formación puedan hallarse en
un círculo estrecho, como el de la familia".

(Parte II)
"Si los individuos dentro de una masa están ligados en una unidad, tiene que haber algo
que los una, y este medio de unión podría ser lo característico de la masa". Freud cita a
Le Bon, quien considera que hay un nuevo carácter en los individuos masa, que tiene
nuevas propiedades. La razón de ello la busca en distintos factores: "la primera de estas
causas consiste en que dentro de la masa el individuo adquiere, por el sólo hecho del
número, un sentimiento de poder invencible que le permite entregarse a instintos que, de
estar solo, habría sujetado forzosamente. Y tendrá tanto menos motivo para controlarse
cuanto que, por ser la masa anónima, y por ende irresponsable, desaparece totalmente el
sentimiento de la responsabilidad que frena de continuo a los individuos". Freud dice
que "el individuo, al entrar en la masa, queda sometido a condiciones que le permiten
echar por tierra las represiones de sus mociones pulsionales inconcientes. (...) El
impulso es todavía más irrefrenable en las masas que en el hipnotizado, porque siendo
la sugestión idéntica para todos los individuos que la componen, se acrecienta por la
reciprocidad. (...) Los principales rasgos del individuo integrante de la masa son,
entonces: la desaparición de la personalidad conciente, de los sentimientos e ideas en el
mismo sentido por sugestión y contagio, y la tendencia a transformar inmediatamente en
actos las ideas sugeridas. El individuo deja de ser él mismo; se ha convertido en un
autómata carente de voluntad (...) No soporta dilación entre su apetito y la realización
de lo apetecido. Abriga un sentimiento de omnipotencia, el concepto de lo imposible
desaparece ara el individuo inmerso en la masa".

La masa es extraordinariamente influible, crédula, acrítica, impulsiva, voluble,


excitable: no hace nada premeditado, tiene un apetecer de las cosas con pasión, nunca
por mucho tiempo, incapaz de una voluntad perseverante.

"Puesto que la masa no abriga dudas sobre lo verdadero o lo falso, y al mismo tiempo
tiene la conciencia de su gran fuerza, es tan intolerante como obediente ante la
autoridad. Respeta la fuerza, y sólo en escasa medida se deja influir por las buenas
maneras, que considera signo de debilidad. Lo que pide de sus héroes es fortaleza y aún
violencia. Quiere ser dominada y sometida, y temer a sus amos. Totalmente
conservadora en el fondo, siente profunda aversión hacia las novedades y progresos, y
una veneración sin límites por la tradición."

"Para juzgar correctamente la moralidad de las masas es preciso tener en cuenta que al
reunirse los individuos de la masa, desaparecen todas las inhibiciones y son llamados a
una libre satisfacción pulsional todos los instintos crueles, brutales, destructivos, que
dormitan en el individuo como relictos del tiempo primordial. Pero, bajo el influjo de la
sugestión, las masas son capaces también de elevadas muestras de abnegación,
desinterés, consagración a un ideal. Mientras que en el individuo aislado la ventaja
personal es a menudo el móvil exclusivo, rara vez predomina en las masas. Puede
hablarse de una moralización del individuo por la masa."

Freud cita, no convencido del todo, a Le Bon: "tan pronto unos seres vivos se
encuentran reunidos en cierto número, se trate de un rebaño de animales o de una
multitud humana, se ponen instintivamente bajo la autoridad de un jefe. La masa es un
rebaño obediente que nunca podría vivir sin señor. Tiene tal sed de obedecer que se
subordina instintivamente a cualquiera que se designe su señor". Opina que si la
necesidad de la masa solicita un conductor, este debe cumplir con ciertas propiedades
personales: tiene que estar fascinado por una intensa creencia (en una idea); debe poseer
una voluntad poderosa, imponente, que la masa sin voluntad acepta. Un prestigio, que
es poder misterioso, irresistible.

(Parte III)
Freud cita a McDougall: "El mecanismo del incremento del afecto (fenómeno más
notable e importante de la formación de la masa en el individuo) es favorecido aún por
algunas otras influencias que parten de la masa. Esta impresiona a los individuos como
un poder irrestricto y un peligro insalvable. Por un momento reemplaza a la sociedad
humana global, que es la portadora de la autoridad, cuyos castigos se temen y por amor
de la cual uno se ha impueto tantas inhibiciones. En obediencia a la nueva autoridad es
lícito rescindir la anterior "conciencia moral" y entregarse a los halagos de la ganancia
de placer que uno de seguro alcanzará cancelando sus inhibiciones."

(Parte IV)
"Su afectividad se acrecienta extraordinariamente, su rendimiento intelectual sufre una
notable merma. Es evidente que ambos procesos apuntan a una nivelación con los otros
individuos de la masa, reusltado este que sólo puede alcanzarse por la cancelación de las
inhibiciones pulsionales propias de cada individuo y por la renuncia a las inclinaciones
que el se ha plasmado. Se nos dijo que estos elementos, con frecuencia indeseados,
pueden contrarestarse, al enos en parte, mediante una "organización" más elevada de las
masas, pero ello no puso en entredicho el hecho básico de la psicolosía de las masas: las
dos tesis del incremento del afecto y de la inhibición del pensamiento en la masa
primitiva".

"Evidentemente la masa se mantiene cohesionada en virtud de algún poder. ¿Y a qué


poder podría adscribirse ese logro más que al eros, que lo cohesiona todo en el mundo".

Freud da como ejemplos de las masas artificiales, a la iglesia y al ejército, puesto que en
ambas se emplea cierta compulsión externa para prevenir su disolución e impedir
alteraciones de su estructura.

(Parte VII)
La identificación con el padre del niño: el pequeño nota que el padre le significa un
estorbo junto a la madre; su identificación con él cobra entonces una tonalidad hostil, y
pasa a ser idéntica al deseo de sustituir al padre también junto a la madre.

La identificación es más exitosa cuanto más exitosa es la comunidad.

Cita a Trotter: "El lenguaje debería su importancia a su aptitud para vehiculizar el


entendimiento recíproco dentro del rebaño, y sobre el descansaría en buena parte la
identificación de los individuos unos con otros".

La masa, puede ser entendida como renacimiento de la horda primordial (conjetura de


Darwin).

III. Algunas citas y apuntes de "La detención de la agresión por la culpa". L.


Rozitchner.

(Parte I)
Rozitchner hace la relación Marx-Freud: mientras en Marx "la función de la ciencia
social es organizar la agresión de la clase dominada y que la violencia es necesaria para
suprimir la muerte que históricamente le es dada en la negación de su propia vida, y que
la vida social implica la muerte social (muerte como riesgo continuo de enfrentar la
vida)", en Freud "se plantea también el problema de la agresión, de la pulsión de la
muerte como disgregador de lo que no puede desarrollarse, de lo que queda detenido:
aquello que no tiene la tensión hacia una nueva forma. Al mismo tiempo instinto de
agresión, pulsión, impulso hacia.. -que en el animal está definido en una adoptación más
o menos prefijada-, en el hombre éste aparece como variable en cuanto a los medios y a
los fines que persigue. "Los impulsos y sus destinos..." ¿A donde van a parar? No hay
objetivos fijos, y los que aparecen se dibujan sobre el fondo de una estructura que en
cada momento da sentido a la pulsión. Esta variabilidad, esta inscripción continua del
deseo en un campo de significación humana, este enfrentamiento con la muerte como el
límite que le marca lo ya constituido debe estar presente, entonces, en el desarrollo del
impulso de la agresión".

Afirma que, "hay que incorporar, en el aparato psíquico, el sentido histórico del proceso
de su propia formación para alcanzar una conducta verdadera", como "combate" contra
los obstáculos al despliegue de la vida, es decir, a Eros.

Cita a Freud: "¿Que le ha sucedido (al individuo) para que sus deseos agresivo se tornen
inocuos? (...) Algo sumamente cuiroso, que nunca habríamos sospechado y que, sin
embargo, es muy natural. La agresión es introyectada, internalizada, devuelta al lugar de
donde procede: es dirigida contra el propio yo, incorporándose a una parte de este, que
en calidad de superyó se opone a la parte restante y, asumiendo la función de
"conciencia" (moral), despliega frente al yo la misma dura agresividad que el yo, de
buen grado, habría satisfecho en individuos extraños". Rozitchner comenta "¿De donde
procede esta agresión? Del "lugar" habilitado por la cultura en el cual el sujeto afirma su
ser como ser para otro que, por ese mismo surgimiento, por hacerme posible,
desaparece como otro. En vez de ejercida la agresión hacia afuera, de manera objetiva,
el sujeto retorna a un desdoblamiento subjetivo cuyo resultado consiste en que el otro
primordial que esta en uno, fantasmal superyó, agrede al yo que él mismo hizo posible".
Cita a Freud, al decir que el sentimiento de culpa "se manifiesta bajo la necesidad de
castigo. Por consiguiente, la cultura domina la peligrosa inclinación agresiva del
individuo debilitando a este, desarmandolo y haciendolo vigilar por una instancia
alojada en su interior, como una guarnición militar en la ciudad conquistada".

(Parte II)
"¿Quien podría pedir más? Que el enemigo utilice la misma fuerza de respuesta que su
agresión suscita, pero no contra el sino contra el agredido mismo. Que cuanto más
agresividad el represor despierte, tanto más el dominado se someta. Esta máquina
infernal está montada en nosotros mismos: es el "aparato psíquico" normal que cada uno
hace, por su cuenta, detonar."

"El sentimiento de culpabilidad es un método cultural de dominio, como nos dice Freud,
y cabe comprenderlo extendiendo su dominio hasta el método científico". "La cultura,
como hemos visto ya, recurre a métosos para ocultar la realidad. Entre ellos estaban,
junto a los narcóticos, el arte y la ciencia. Pero el método de dominio más importante,
del cuál todos los otros derivan es, nos dice Freud, este sentimiento de culpabilidad que
entra a formar parte, universalmente, de todos los hombres".

IV.Otros textos citados en la disertación*:

En la colonia penitenciaria. Franz Kafka.

La psicología de masas del fascismo. Wilhelm Reich.

* Pueden pedírnoslos, si los requieren.