18 | tiempo argentino | investigación | año 1 | n·354 | domingo 8 de mayo de 2011

Investigación
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Pan american energy no resPondió
El lunes 18 de abril, Tiempo Argentino envió un correo electrónico a la empresa Pan American Energy –dirigido a su responsable de Prensa, Mario Benechi–, para conocer la posición de la petrolera en el conflicto entablado con los superficiarios, e incluirla en esta investigación. Inmediatamente, Benechi solicitó números de teléfono del redactor y del diario, que le fueron reenviados a los pocos minutos de su requerimiento. Hasta la fecha de publicación de esta nota, Pan American no respondió.

Lo hacen la mayoría de las empresas privadas en las cinco cuencas argentinas

Para extraer petróleo se destrozan los campos y se envenena el agua
Las violaciones a la Ley General del Ambiente son habituales. Además, la Corte Suprema de Justicia confirmó gravísimos casos de gente postrada, malformaciones, y plomo y mercurio en la sangre de pobladores neuquinos.
Fotos: alejandro Carnevale/ jeFe de FotograFía diario río negro

Daniel Enzetti Para Tiempo Argentino

E

normes extensiones de tierra arruinadas, derrame de hidrocarburos que destruyen el suelo, modificación de la flora y la fauna, contaminación de lagos y napas subterráneas de agua, muerte de animales, desertificación, construcción ilegal de caminos que tajean la llanura y miles de hectáreas de suelo fértil. Estas son algunas de las consecuencias de la manera en que las empresas petroleras privadas –la gran mayoría multinacionales– extraen el crudo en las cinco cuencas del país. Con un agregado: además del daño ambiental masivo e irreparable, las concesionarias utilizan grupos de choque que irrumpen en los campos sin autorización, violando la propiedad, reprimiendo

“Cuando entran, siempre sin permiso, rompen lo que ven para trasladarse de un lugar a otro. Es grave”, denuncia el abogado Luis Arellano, experto en el tema.
a los chacareros, desconociendo el derecho de los pueblos originarios, matoneando a los cuidadores y sus familias, y después prohibiendo la entrada a los verdaderos dueños de los terrenos. No “saltan la tranquera”, directamente la tiran abajo. El último apriete a los lugareños fue en Lindero Atravesado, un paraje sobre la Ruta 51, a 26 kilómetros de la ciudad de Neuquén, donde en estos días sus habitantes se enfrentan a guardias armados de Pan American Energy y resisten la invasión de camionetas, palas mecánicas, grúas que instalan pozos de extracción donde había zonas de pastoreo y centenares de operarios que cavan en la tierra piletones gigantes donde queda la basura después del proceso de refinado. A diferencia de otras normas mineras en el mundo (como por

Protesta - Los habitantes del “desierto de Añelo” reclaman una solución: tienen medidas alarmantes de mercurio, cromo y plomo en la sangre.

ejemplo la de los Estados Unidos, que establece el principio de propiedad de la tierra y también de la riqueza subterránea), en la Argentina existe la figura del “superficiario de petróleo”, aproximadamente 20 mil personas en todo el mapa nacional. Se trata de aquellos dueños sólo de la superficie (campos, áreas de siembra o de pastoreo), pero no del subsuelo, donde se encontraron y extraen hidrocarburos. A partir de ese encuadre, la Ley General del Ambiente 25.675 establece una serie de obligaciones para los grupos explotadores (pedir autorización para ingresar a un área, por ejemplo), como intento de evitar daños, tanto particulares como masivos, a la comunidad. Hoy, mientras las multinacionales facturan a destajo, los daños ambientales irreversibles están apareciendo de a poco. Desde hace varios años, el re-

clamo de los damnif icados es canalizado por la Asociación de Superficiarios de Petróleo de la Patagonia (ASSUPA), entidad sin fines de lucro, nacida en 1991 pri-

mero en el sur del país, pero después extendida a todo el territorio nacional. Representa, tanto a propietarios de extensiones grandes como a chacareros de dos o tres

hectáreas, minifundistas y comunidades originarias, unidos por el karma de que las petroleras les pasen por encima. El año del nacimiento de la entidad no fue

La mayoría niega la contaminación
El pasado miércoles 23 de marzo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación convocó a una audiencia de conciliación entre los superficiarios y una veintena de petroleras demandadas por ASSUPA, a raíz de su denuncia por contaminación en las cinco cuencas del país. A la reunión también concurrieron representantes provinciales de Neuquén, La Pampa, Río Negro y Mendoza, y el intendente de Rincón de los Sauces, municipio que adhirió a la demanda de la Asociación en calidad de afectado directo por los derrames. Según fuentes judiciales, de las 23 empresas asistentes al encuentro, la única que reconoció la existencia de contaminación fue YPF, y se comprometió a iniciar obras de remediación tanto en terrenos como en espejos de agua afectados. “Para los representantes de la Total o Pan American, la contaminación es cero”, explicaron a Tiempo Argentino. En el caso de Pan American Energy, el representante de la empresa fue el jefe de Asuntos Legales Rodolfo “Chango” Díaz, ex ministro de Trabajo y procurador general del Tesoro durante el gobierno de Carlos Menem. Ahora se espera que la Corte llame a una segunda convocatoria, donde las petroleras deberán elevar una propuesta de solución al conflicto.

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refiere a los caminos interiores y “picadas” (un mejorado alisado de seis metros de ancho, que no llega a ser una calle asfaltada pero sí un trazado para camiones y camionetas), que conecta los pozos con obradores, depósitos de maquinaria y oficinas administrativas levantadas en medio del campo. También la cuenca neuquina está cortada por 120 mil kilómetros lineales de estos caminos (gigantesca superficie quitada a la siembra y al pastoreo de animales). Y se estima que en ella hay en la actualidad 12 mil piletones de 50 x 50 m, y 3 m de profundidad, destinados a volcar los residuos del petróleo extraído: impurezas y agua salada siete veces con mayor cantidad de sodio que el agua de mar, altamente nociva. Las piletas, que quedan estancadas durante décadas, están a cielo abierto. Unas pocas “secas”, con un armado de material que evita el escape, y la gran mayoría “húmedas”, un simple pozo en la tierra que provoca filtraciones permanentes. Como los perímetros no tienen protección, miles de animales caen y

Pan American: también afectó el Golfo de México
A finales del año pasado, decenas de crianceros y chacareros de la zona de Lindero Atravesado, en Neuquén, se presentaron ante el empleado de vigilancia de Pan American Energy, controlada por British Petroleum, causante de la mayor catástrofe universal de contaminación por derrame de petróleo en el Golfo de México. La intención era entregar un petitorio en reclamo por los destrozos masivos y los daños irreparables fruto de la explotación del crudo. La empresa contestó con la llegada inmediata de varias camionetas, intimidación a los pobladores de elegido al azar: eran tiempos de la escandalosa privatización menemista de YPF, con diputados y senadores oficialistas festejando a las risas el traspaso de los activos a cambio de unas pocas monedas. “En lo particular –dice un superficiario de Río Negro a Tiempo Argentino que pidió reserva de su identidad por temor a represalias– la zona, amenazas, exhibición de armas y una denuncia de la multinacional contra los manifestantes, que se “atrevieron” a pedir ser consultados antes de que los operarios entraran a sus propios campos. Dentro de los damnificados, además de superficiarios de varias regiones, se encuentran pueblos originarios y comunidades aborígenes que fueron echadas de las tierras que les pertenecen. “A las 5 de la tarde de ese día de furia -recuerda uno de los damnificados a Tiempo Argentino-, los abogados de Pan American, en lugar de atender a los lugareños, aparecieron con un equipo de escribanos que ´constataron´ un corte de ruta que nunca existió, y amenazaron con un juicio que efectivamente iniciaron días después”. Todo eso, según testigos que hablaron con este diario, en medio de un operativo policial que defendía al usurpador, y corría a los que no tenía que correr. “Se hace difícil explicar algo tan obvio -agrega la fuente-, algo tan evidente como decir que los paisanos tienen miedo, que ven entrar a cualquiera que les roba la leña, que soportan máquinas que les matan el ganado, que de un día para otro no tienen pasturas para alimentar a unos pocos chivos, y la tierra amanece llena de oleoductos, agua de purga y lodo contaminado. Esas poblaciones llegaron hace mucho más de cien años, mucho antes que aparecieran las petroleras, y son esos emporios los que no les permiten ahora vivir tranquilos”. “Pero además -concluye-, el daño trasciende lo particular. Porque en muchísimas zonas del país los montes están destrozados, el agua ya no se puede tomar, y aparecen enfermedades nuevas. A esas poblaciones el petróleo sólo les trajo pobreza, atropello y desconsideración.” SA, Pan American Energ y LLC Sucursal Argentina, Petroquímica Comodoro Rivadavia SA, Apache Energía Argentina SRL (nueva denominación y tipo social de Pioneer Natural Resources Argentina SA), Wintershall Energía SA, Medanito SA y Chevron San Jorge SRL. Peritos agrónomos designados por la justicia en una causa iniciada por un particular contra Medanito SA en 2007 evaluaron que reparar cada metro cuadrado de tierra desertificada cuesta 55 pesos más IVA, objetivo que se logra después de dos años. En el caso de las locaciones, el proceso dura dos años y medio y el costo es de 92 pesos más IVA por metro cuadrado. En cuanto a la tierra empetrolada, recuperar cada metro cúbico demanda aproximadamente 100 dólares. Las cifras abruman. Se calcula que sólo en la cuenca neuquina hay 10 mil pozos contaminantes, y que a nivel nacional existen 18 mil “pozos satélite”, como se denominan a las perforaciones que cumplieron su ciclo, pero que a pesar de seguir filtrando desechos a las napas subterráneas, fueron abandonadas por las concesionarias sin ningún tipo de saneamiento. Luis Arellano, abogado experto en el tema, sostuvo en diálogo con este diario que “cuando entran, siempre sin permiso, rompen lo que ven para trasladarse de un lugar a otro”, en relación a la actitud de las petroleras. El letrado se

La clave

REMEDIACIÓN
En la demanda judicial no se reclama dinero a las petroleras, sino acciones de “remediación”, es decir, que realicen las obras de infraestructura para recuperar el suelo y conseguir que solucionen los casos de contaminación. mueren ahogados. Pero en algo las concesionarias son previsoras: tapan estratégicamente todos los depósitos, para esquivar la comprometida aparición de los focos contaminantes en imágenes aéreas, según denuncia Arellano. En cuanto al “pago irrisorio” al que se refería el superficiario rionegrino, un barril de crudo (159 litros) se vendía hasta hace pocas semanas en el mercado mundial a 85 dólares, valor que superó los 120 dólares a raíz del accidente nuclear en Japón y el conflicto en Libia. Su extracción demanda un costo de 12 dólares, y según cifras de la World Factbook, publicación

Hay 12 mil piletones con residuos del petróleo extraído: agua salada siete veces con mayor sodio que el agua de mar, muy nociva. Los animales caen y mueren.
sufrimos montones de atropellos, como la destrucción de los campos, y los recibos de pago esporádicos irrisorios de las multinacionales a cambio de entrar y poner pozos por todos lados (llamados ‘cuota de servidumbre’). Pero lo grave son las consecuencias nefastas para la ecología que esos grupos originan con sus manejos.” En una demanda que ya llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ASSUPA tiene identificados a manera de muestra unos 2000 casos de daños ambientales probados y documentados, en cuyas investigaciones colaboraron técnicos de Naciones Unidas e

Trampas - Los animales caen a estos piletones contaminados y mueren.

incluso ingenieros de las mismas empresas acusadas, que aportaron su experiencia de manera anónima (ver recuadro). Es bueno aclarar que durante los gobiernos de Carlos Menem, mientras las multinacionales imaginaban años de esplendor recaudatorio, un grupo de entidades presentó ante los jueces el pedido de investigación de 4200 casos de derrames. Pero así como ingresaron por mesa de entradas, se archivaron. Volviendo a la demanda actual (que no reclama dinero a las petroleras sino acciones de “remediación”, es decir, obras de infraestructura que recuperen el suelo

y solucionen casos de contaminación), las violaciones al medio ambiente ocurren en las provincias de las cinco cuencas petroleras del país: la del noroeste, la cuyana (Mendoza), la neuquina (Neuquén, Río Negro, La Pampa y sur de Mendoza), la del Golfo San Jorge (Santa Cruz y Chubut) y la cuenca aust ral (los pozos marinos off shore de Santa Cruz y Tierra del Fuego). Las empresas acusadas como responsables son, entre otras, Ingeniería Sima SA, Hidrocarburos del Neuquén SA, Capex SA, Pluspetrol SA, Petrobrás Energía SA, Petrolera Entre Lomas SA, Total Austral SA, YPF

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anual editada por la CIA en los Estados Unidos con información referida a la economía, la producción y la industria de distintos países del mundo, en la Argentina se obtienen del subsuelo unos 800 mil barriles diarios. Las empresas les pagan a los dueños de la tierra que rompen e invaden aproximadamente 400 pesos mensuales por pozo, y 36 pesos por mes y por kilómetro de camino. “Estoy en la zona del lago Mari Menuco –cuenta Alfredo Sáez, superficiario dueño de 2000 hectáreas en la provincia de Neuquén–, en un lugar que hace 30 años estaba desolado y en el que de repente entraron las petroleras sin autorización, como panchos por su casa. Primero Bridas Sapic, y después Pan American. Nunca me dijeron nada; destrozaron todo, instalaron pozos, murieron animales y hasta produjeron movimientos de tierra. Es increíble pero no puedo entrar a mi propia casa, hay por lo menos 40 personas trabajando en 20 pozos, las 24 horas del día todos los días del año. Encima, como rompen los alambrados, en la región volvieron los casos de cuatrerismo, porque los animales se escapan y los roban.” Sáez explica que Pan American envió a dos personas llamadas Jorge Rusconi y Osvaldo Montero a dar la cara delante de los superficiarios, actitud que los dueños de las tierras interpretaron como un apriete a todo el que se atrevía a protestar. Los mismos Rusconi y Montero se anuncian como repredebieron indemnizar a productores de frutas y vino (causa “AntónGonzález Carrillo”). Lo cierto es que así como varían los daños producidos, también las obligaciones, tal como lo explicó Arellano: “El problema de la desertificación es grave. Un tema es la Patagonia, donde las tierras áridas no tienen una capa fértil mayor que 3 o 4 milímetros; y otra realidad es la fertilidad de la Pampa Húmeda y el centro del país. Sin embargo, la superficie patagónica es árida, pero no estéril. Es decir, llueve poco, pero a pesar de eso la tierra tiene mucha vida si se la cuida.” Y agrega: “Las petroleras hacen lo contrario, en lugar de conservar, empeoran las cosas. La dureza del suelo patagónico la revierten con aditivos que ablandan, y a su vez esos aditivos contaminan de una manera gravísima. O proyectan terraplenes para la maquinaria, modificando el escurrimiento de la zona y originando que en algunos lugares no haya humedad por meses enteros.” Gustavo Daneri es patrocinante en la demanda general, que en la actualidad estudia la Corte. La batalla judicial que representa le dejó en claro algunas dificultades, que a su vez, encierran necesidades: “se pelea contra gente poderosa. El mapa del territorio nacional está cambiando por estas violaciones, y hay que salvar y reparar lo que se pueda. Hay un dato que sirve como ejemplo, que da cuenta de la magnitud de ese cambio: en algunas provincias, hasta la fauna se vio alterada y tiene un comportamiento distinto, porque la degradación del suelo hizo que ciertas especies de animales ya no pasen de un lado a otro. Alguna vez se tendría que hacer algo con este tema de la contaminación y los daños ecológicos.” También existen pendientes juicios por remediación ambiental en la mina Veladero (operada por Minera Argentina Gold, MAGSA, subsidiaria de la Barrick Gold de San Juan); contra la empresa Shell en el Aeropuerto de Ezeiza; y contra la UTE Sipetro/YPF en el Estrecho de Magallanes, en este último caso por derrame de petróleo que afectó el lecho marino, la fauna ictícola y originó miles de pingüinos muertos en Punta Vírgenes. <

“Como una ciudad en medio de la nada”
Lorena Assad se dedica a criar animales con su familia. Tiene terneros y chivos, y desde hace más de diez años, prohibida la entrada a su propia casa, donde las petroleras fueron sembrando uno detrás de otro cien pozos de extracción. En la actualidad calcula que la superficie equivalente a 52 hectáreas de su campo está ocupada por caminos, picadas, oficinas, terraplenes, depósitos para materiales, galpones para grúas y tractores, camionetas sin identificación y piletones de desechos a cielo abierto. Contó unos 200 empleados que van y vienen todos los días, a los que se suman firmas contratistas, tráfico de fletes y el movimiento de los servicios tercerizados. “Es como tener una ciudad en el medio de la nada –afirma a Tiempo Argentino–, con sus propias reglas, en un lugar que es tuyo pero en el que no podés reclamar porque nadie te escucha. Vendimos muchos animales, y otros los tuvimos que llevar a campos vecinos –explica–, porque algunos terminaban ahogados en las piletas, y la gran mayoría se moría de hambre por falta de pasturas. El tema es que las calles internas y los químicos que tiran en la tierra hacen que no crezca más el pasto, y el ganado se quede sin alimento y no alcance a engordar. Hace pocas décadas teníamos agua de cordillera –agrega–, pero ahora el agua que toman los pobladores está empetrolada. Y encima, al personal de las empresas no le importa nada: dejan derrames gigantes de aceite, de agua salada, montones de herramientas y metros de cañería tirados en el piso. Comunidades indígenas enteras fueron corridas por esta gente.”

¿Y ahora?

Corte Suprema
Seguirán las audiencias. La única que se comprometió a iniciar las obras de remediación fue YPF, para el resto la contaminación es cero.

Derrame - Así quedan los campos, con el peligro que implica para los habitantes de la zona y sus animales.

sentantes del grupo empresario, pero ante los superficiarios, lugareños o comunidades aborígenes eluden cualquier respuesta y pasan la pelota a “las autoridades de Buenos Aires”. Confirmando que no hay mejor defensa que un buen ataque, Sáez agrega que “estamos en el mundo al revés: cuando hace un par de meses un grupo integrado por distintos representantes de la comunidad fuimos a reclamar por los destrozos (ver recuadro), los abogados de Pan American metieron una denuncia penal en el Juzgado Civil Nº 1 de Neuquén, por ‘no dejarlos trabajar’. Claro que esos abogados no dijeron nada de los derrames, de los animales muertos y del pasto que ya no crece. Pero el problema no es sólo el petróleo –finaliza–, sino también el gas, porque los gasoductos destrozan lo que se les cruza. Nunca me pagaron un solo peso por los daños.” La Ley 25.675 establece, entre otras obligaciones, que todo aquel que cause daño ambiental colectivo está obligado a recomponer la situación al estado anterior, hasta donde sea posible. Por ejemplo, reforestando áreas peladas fruto de la instalación de pozos que ya no se utilizan, o instalando plantas de tratamiento de agua para potabilizar lagos o na-

pas contaminadas, y volverlas aptas para el consumo humano. Las empresas se niegan, además, a la contratación de un Seguro Ambiental, también fijado expresamente en la norma. Entre los ejemplos de violación al medio ambiente y daños a la salud se destacan casos de contaminación en campos ubicados en zonas pe-

troleras de Añelo (Neuquén, ver recuadro); intoxicación masiva de pobladores en Rincón de los Sauces -tramo superior del Río Colorado, a orillas de la provincia de Mendoza-; y enfermedades descubiertas en miembros de la comunidad mapuche Paynemil. Un informe realizado por el Laboratorio de Toxicología y Química Legal

de la Policía Federal detectó que el agua que sirve a dicha comunidad no es apta para el consumo humano. Los análisis habían sido ordenados por la secretaría penal del Juzgado Nº 2 neuquino, a cargo de la doctora Carolina Pandolfi. A esto hay que agregar una demanda en Catriel, zona petrolera de Río Negro, donde las empresas

Los pobladores de Añelo, con plomo en la sangre
La Corte Suprema de Justicia de la Nación acaba de determinar la existencia de contaminación en el agua que consumen los pobladores de Añelo, a 100 kilómetros de la ciudad de Neuquén, a raíz de los desechos hidrocarburíferos que arrojan en un lago y en las napas subterráneas las empresas Pan American, Chevron, YPF, Total Austral (de capital francés) y Medanito SA. El fallo pudo probar que los 4000 habitantes del “desierto de Añelo”, como se conoce al lugar, presentan medidas alarmantes de mercurio, cromo y plomo en la sangre, y que el agua del lago de la región está contaminada 500 veces más de lo permitido para uso recreativo. La causa penal contra las concesionarias arrancó en el Juzgado Federal N° 2 neuquino, con una denuncia de ASSUPA que advirtió sobre daños irreparables de contaminación en los ríos Neuquén y Limay. Después de analizar las muestras, en las que trabajó la división de Delitos Ambientales de la Policía Federal, dos informes del Laboratorio de Toxicología y Química Legal de la Corte concluyeron en que toda el agua utilizada para consumo humano tiene metales pesados, y que el problema se motiva en los derrames sin control de las empresas. El reclamo se basó en dos tipos de muestras: la “calicata”, que consiste en una perforación realizada para evaluar la calidad del agua de las napas freáticas, y la toma de aguas de superficie, hechas generalmente en espejos naturales. Para esto último se eligió el lago Los Barriales (uno de los tres del complejo Chocón-Cerro Colorado), que finalmente resultó contaminado 500 veces más del límite aconsejable. “En ese lugar hay gente postrada en la cama y nadie hace nada”, sostiene Luis Arellano, uno de los abogados denunciantes. Y agrega: “Los niveles de hidrocarburos en el agua que toma la gente son alarmantes. En un sector de Loma de la Lata, por ejemplo, la cifra es de 150 microgramos por litro, algo que aunque cueste creer, podría originar que el agua se prenda fuego. Lo que pasó con Los Barriales fue de casualidad, porque la muestra que tomamos del lugar y mandamos a Buenos Aires surgió en realidad como ‘blanqueo’, es decir, una porción que suponíamos apta para el consumo y planeábamos usar como contraste de la contaminación de las napas. Pero para sorpresa nuestra, los estudios demostraron que también los índices contaminantes del lago eran gravísimos. Si esas 500 veces más de lo permitido es perjudicial para la actividad recreativa, como puede ser la natación, imaginemos qué pasaría si alguien toma el agua.”

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