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PROCEDIMIENTO : ORDINARIO MAYOR CUANTÍA.

MATERIA : RESOLUCIÓN DE CONTRATO E INDEMNIZACION DE


PERJUICIOS.-

DEMANDANTE : RICARDO RIQUELME VILLANUEVA

CI: 9.158.407-7.-

ABOG. PATROC Y APOD. :

: FABIÁN V. QUIROZ GUTIÉRREZ.-

CI: 13.576.398-5.-

DEMANDADO : TERESA DE JESÚS TOBAR GÓMEZ.-

CI: 11.434.644-6

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En lo principal, demanda en juicio civil ordinario de resolución de contrato e indemnización de

perjuicios. Primer Otrosí, acompaña documento. Segundo Otrosí, patrocinio y poder.

S. J. L. EN LO CIVIL DE OSORNO

RICARDO RIQUELME VILLANUEVA, ingeniero en acuicultura, domiciliado en Canal

Trinidad n° 848, Villa Guarello, comuna de Castro, Chiloé, a US. respetuosamente digo:

De conformidad a lo establecido en los artículos 1545 y siguientes del Código Civil, y 254 y

siguientes del Código de Procedimiento Civil, vengo en interponer demanda en juicio ordinario de

indemnización de perjuicios en contra de : TERESA DE JESÚS TOBAR GÓMEZ, microempresaria

de la locomoción colectiva, domiciliada en KM 1282, de la Panamericana Sur, comuna de Quellón, con

el objeto que se declare la resolución del contrato celebrado entre el suscrito y la demandada, con fecha

10 de agosto de 2012, y sea condenada además al pago de todos los perjuicios que se indicarán por su

responsabilidad en el grave incumplimiento del contrato señalado, según se señalará.

Para una mayor claridad de la exposición, he dividido el desarrollo de esta demanda, en los

tres capítulos siguientes:

I.- Relación de los hechos.

A.- Antecedentes Generales.-


B.- Antecedentes Específicos.-

II.- El Derecho.

I.- RELACIÓN DE LOS HECHOS.

A.- Antecedentes Generales.-

Con fecha 10 de agosto de 2012, y mediante el contrato privado subscrito entre las partes

ante Notario Público suplente de Castro, doña Patricia Barrientos Cárdenas, celebré con la demandada

una promesa de compraventa de 2 bienes a saber:

En primer lugar, un vehículo “BUS marca Volkswagen, Modelo 9150 EOD, número de motor

36099577, Número de Chasis 9BWDA52RO923889, año 2009, color BLANCO AZUL VERDE,

inscripción BYXJ77-1”, y

En segundo lugar, los derechos de recorrido del BUS recién singularizado, el cual comprende: “las

ciudades de Castro- Chonchi - Quellón e intermedios (ida y regreso), saliendo y llegando desde y hacia

los terminales municipales autorizados de las ciudades señaladas; de lunes a viernes desde Castro

saliendo a las 10:00; 14:00 y 18:30 horas. Desde Quellón saliendo a las 7:45, 12:00, y 16:10 horas; Los

días sábados saliendo desde Castro a las 12:30 y 18:30 horas, y saliendo desde Quellón a las 9:30 y 16:00

horas; Los días domingo, saliendo desde Castro a las 14:00 y 18:30 horas, y desde Quellón a las 10:45 y

16:00 horas”.

Dicha promesa, tal como se señala en su cláusula tercera estaba sujeta a la siguiente

condición: “alzamiento de la prenda del BUS materia de este contrato, en el cual las partes fijarán el día

y momento en que se realizará la transferencia definitiva del Bus”. Sin embargo, dicha prenda fue alzada

y con fecha 13 de septiembre se celebra el contrato definitivo sólo en lo relativo a la transferencia del

dominio de BUS objeto del contrato, quedando pendiente entonces la transferencia de los derechos de

recorrido.

En cuanto al precio de venta pactado por ambos bienes, es decir, por el bus y por los

derechos de recorrido del mismo, se fijó en la cláusula segunda de la promesa, la suma única de

$50.000.000.- (cincuenta millones de pesos), de los cuales $25.000.000.- (veinticinco millones de pesos)

se pagaron en el acto de celebración de la promesa, quedando pendiente de pago el 50% restante del

precio, correspondiente a $25.000.000.- (veinticinco millones de pesos).

B.-Antecedentes Específicos.-

Es del caso que a la fecha de hoy, y pese a las reiteradas conversaciones telefónicas y visitas
al domicilio de doña TERESA DE JESÚS TOBAR GÓMEZ, esta no ha dado cumplimiento a su

obligación de transferirme los derechos de recorrido del bus.

Sin los cuales como Us., podrá darse cuenta el bus no me sirve de nada, ya que lo más

importante en este contrato son los recorridos, el bus se puede adquirir en cualquier parte, no así los

recorridos, toda vez que por tratarse el servicio de transporte de pasajeros de un Servicio Público

Regulado, no existe libertad para ingresar a dicho mercado, siendo la única forma de ingresar el

comprarle los derechos a otro. En consecuencia, no obstante que el precio se pactó como suma única por

ambos bienes, es decir el bus y los recorridos, lo único que vale en este caso son los referidos derechos

de recorrido o como también se le denomina el “cupo para trabajar”, sin los cuales el bus prácticamente

no tiene valor.

A consecuencia de lo anterior, y como es evidente se me generan una serie de perjuicios, ya

que, en primer lugar, ha quedado imposibilitado de trabajar.

En segundo lugar, tengo una importante suma de dinero inmovilizada y sin poder invertir, y

lo que es peor, depreciándose.

Ocasionándome, la suma de todo lo anterior, que tanto yo como familia quedáramos

sumidos en una grave angustia, ya que no vemos la forma de volver a la situación anterior a la

celebración de dicho contrato, el cual atendida nuestra escasez de recursos económicos nos ha provocado

graves problemas, tanto económicos como a nivel de matrimonio y con mis hijos, sumado a la

frustración e impotencia que dicha situación genera al verme engañado, y darme cuenta que la

promitente vendedora tenía como única intención el deshacerse de un bus en mal estado.

Los hechos relatados demuestran una clara negligencia e incumplimiento de las

obligaciones pactadas por la propia demandada toda vez que han pasado más de 2 meses desde la fecha

en que se cumplió la condición que hacía exigible la promesa, sin que esta cumpliera con su parte.

Obligación que de haberse cumplido en tiempo y forma habría disminuido enormemente mis

padecimientos y los de mi familia, al ver reducidos considerablemente nuestros ingresos, sumado al

hecho que por lo relatado hemos sufrido con mi familia un grave daño emocional y psicológico al ver

mis intentos desesperados por sacar adelante dicho contrato, a la espera de una respuesta de doña

TERESA DE JESÚS TOBAR GÓMEZ, sin resultado.

II.- E L DERECHO
Para efectos de exponer el derecho aplicable respecto de los hechos antes descritos, debo

señalar que las obligaciones de la demandada se encuentran contenidas en contrato privado de fecha 10

de agosto de 2012, subscrito entre las partes ante Notario Público suplente de Castro, doña Patricia

Barrientos Cárdenas, el cual se acompaña.

Este contrato ha sido severamente incumplido y ha generado diversos perjuicios que se

demandarán.

Como sabemos, conforme lo prescribe el artículo 1545 del Código Civil: “Todo contrato

legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y no puede ser invalidado sino por su

consentimiento mutuo o por causas legales.”

Al respecto en la cláusula cuarta de la promesa se estipula que: “En caso que cualquiera de

las partes no concurriere culpablemente a suscribir la transferencia de compraventa definitiva, o no lo

hicieren las personas que legalmente deban suscribir o comparecer en el instrumento, autorizando su

comparecencia, dará derecho a la parte diligente a optar a su arbitrio, por desistirse de celebrar el

contrato prometido o por demandar su cumplimiento forzado, si opta por desistirse de celebrar el

contrato prometido tendrá derecho a que el otro contratante le indemnice los perjuicios que el

incumplimiento le hubiere ocasionado”.

A mayor abundamiento, al ser este un contrato bilateral, en virtud del artículo 1489 del

Código Civil, envuelve una condición resolutoria tácita.

En consecuencia, enfrentado al grave incumplimiento denunciado, esta parte ha optado por

solicitar la resolución del contrato y la indemnización de perjuicios correspondiente.

Como se sabe, los requisitos de la indemnización de perjuicios son –en síntesis- los

siguientes:

El incumplimiento de una obligación; contractual en este caso.

La existencia de perjuicios.

La relación de causalidad entre el incumplimiento y los perjuicios.

La imputabilidad del perjuicio, esto es, la culpa o dolo del deudor.

La inexistencia de causales de exención de responsabilidad.

La mora del deudor.

Analizaremos los cinco primeros requisitos por separado ya que la mora se perfecciona por

el sólo hecho de cumplirse el plazo estipulado en el contrato (interpelación expresa; artículo 1551 N°1
del Código Civil).

1) EL INCUMPLIMIENTO DE UNA OBLIGACIÓN CONTRACTUAL.

Como he señalado en los hechos, hay un contrato que liga a ambas partes y que ha sido

severamente incumplido por la demandada.

Desde el punto de vista de la naturaleza de este contrato, la promesa es un contrato

preparatorio; en que existe un acuerdo de voluntades entre las partes en virtud de cual ambas se obligan

a celebración de un contrato definitivo, lo cual debería haberse realizado hace más de 2 meses, lo cual no

ha ocurrido.

NO CABE DUDA EN ESTE CASO QUE SI LA DEMANDADA HUBIESE

ACTUADO CON LA MÁS MÍNIMA DILIGENCIA, CUMPLIENDO EL COMPROMISO POR

ELLA MISMA ASUMIDO, MI REPRESENTADA NO ESTARÍA SUFRIENDO TODO LO QUE

HA TENIDO QUE SUFRIR, YA QUE COMO HOMBRE DE FAMILIA Y ACOSTUMBRADO

AL TRABAJO ES UNA DESHONRA EL ESTAR SIN TRABAJAR, MÁS AUN CUANDO SU

PRESTIGIO ESTÁ A PUNTO DE VERSE MANCHADO AL HABER SIDO ENGANADO.

SUMADO A SUS CONSTANTES VIAJES, TRATANDO DE UBICAR A LA DEMANDADA

PERDIENDO TIEMPO Y DINERO QUE NO TIENE.

2) LA EXISTENCIA DE PERJUICIOS.

Como consecuencia del incumplimiento contractual, ocurrido en la forma antedicha se

generaron diversos perjuicios que deberán ser indemnizados, luego de que VS. resuelva el contrato de las

partes.

Más allá de la pérdida material, que de por si, es cuantiosa, atendido que invertí todo lo que

tenía en este negocio, la ineficiencia y negligencia de la demandada en el cumplimiento de su obligación,

han dejado como secuela en mi y en mi familia una profunda sensación de angustia y pesar constante, a

tal punto que actualmente no vemos porvenir alguno.

En relación a los daños materiales, señalemos desde ya que el Código Civil expresa de

manera simple y en forma indirecta, en el artículo 1556 que: "La indemnización de perjuicios comprende

el daño emergente y lucro cesante, ya provengan de no haberse cumplido la obligación, o de haberse

cumplido imperfectamente, o de haberse retardado el cumplimiento.

"Exceptúanse los casos en que la ley la limita expresamente al daño emergente".

La indemnización de perjuicios es un derecho de esta parte que concede la ley para obtener
el cumplimiento, si no en naturaleza de la obligación, cuando menos por equivalencia.

La indemnización de perjuicios tiene como característica que tiende a reparar el perjuicio

sufrido por el acreedor por el incumplimiento imputable del deudor, y que no implica un cumplimiento

igual al que debió prestarse.

a) Daño emergente: Entendiendo éste como una disminución efectiva del patrimonio del

afectado, es decir, un empobrecimiento del patrimonio en sus valores actuales, se demanda la suma de

$25.000.000.-

b) Lucro cesante: Este se configura por ingresos que ha dejado de percibir mi representada,

los cuales estaban más que asegurados atendido a que este es el único recorrido intercomunal que ingresa

a las a todos las comunas indicadas, por los días no trabajados en los recorridos y horarios pactados

desde el 29 y 30 de Septiembre hasta la fecha el cual es avaluado en $1.332.000.-

c) Daño moral:

La noción de daño moral, en los últimos años, ha sido reformulada y hoy en día existe un

amplio consenso sobre la amplitud de su concepto (daño extrapatrimonial o no patrimonial).

La doctrina nacional se ha puesto al día en estas materias y actualmente tenemos amplio

material bibliográfico de autores tales como don Ramón Domínguez, doña Carmen Domínguez, don

Fernando Fueyo, don José Luis Diez Schwerter, don Pablo Rodríguez, entre otros.

Para graficar la procedencia de la petición de esta parte, adscribimos al pensamiento de doña

Carmen Domínguez y su libro “El Daño Moral” (Tomo I. Editorial Jurídica. Edición 2000. Páginas 78 y

siguientes). La autora nos señala que “de acuerdo con esta evolución, la persona ha de ser tutelada en

si misma, con independencia de sus bienes e intereses económicos. Con ello no quiere decirse que no

haya de protegerse a éstos. Ellos están ya considerados en las normas vigentes, por lo que su defensa

está ciertamente garantizada, sino que lo que quiere afirmarse es que además cabe una esencial

protección a la persona (subrayado es nuestro). O mejor todavía, esta última ha de hacerse tanto en lo

que a ella pertenece, como son sus bienes e intereses económicos, como en sí misma. Esta tutela ha de

traducirse en la recepción de la idea de que el deber de no dañar comprende también el de no afectar a

la persona, considerada cabalmente, tanto en su aspecto físico, cuanto en sus sentimientos y atributos -

atributos en el sentido más amplio es decir, como derechos de la personalidad (subrayado es nuestro).

La persona no es una suma de cuerpo y mente, sino un todo, compuesto de cuerpo, sentimientos, ánimo,

intimidad, honor y afectos”. (página 82).


Luego de este análisis, la misma autora nos indica que “por todo lo anterior, estamos con

aquellos que conciben el daño moral del modo más amplio posible, incluyendo allí todo daño a la

persona en sí misma –física o psíquica-, como todo atentado contra sus intereses extrapatrimoniales.

Comprende pues el daño moral todo menoscabo del cuerpo humano, considerando como un valor en sí y

con independencia de sus alcances patrimoniales”. (página 83)

Como podemos apreciar, la tesis del daño moral como "pretium doloris" ha sido superada y

el daño moral hoy es algo más que “todo detrimento o menoscabo que una persona experimenta por

hecho o culpa de otro, ya sea en sus bienes o en cualquiera de sus derechos "extrapatrimoniales" (Corte

de Chillán. 5 Octubre 1970. RJD T67. Pág. 85. Citado en libro de don José Luis Diez Schwerter. El Daño

Extracontractual. Jurisprudencia y Doctrina; Editorial Jurídica de Chile 1997)

Además, desde hace ya varios años, la jurisprudencia de nuestros más altos tribunales de

justicia han aceptado la tesis de que existe daño moral incluso en el incumplimiento de contrato.

Que duda cabe en este caso que, como consecuencia del grave incumplimiento de

obligaciones de la parte demanda, se ha generado un enorme daño moral atribuible a esta.

En consecuencia, por este concepto, se demanda una indemnización por la suma de $

5.000.000.-

3) LA RELACIÓN DE CAUSALIDAD ENTRE EL INCUMPLIMIENTO Y LOS

PERJUICIOS.

Debemos decir que se presentan los requisitos necesarios para establecer causalidad debido

a que el incumplimiento contractual de la demandada, agravado por su negligencia, ha sido la causa

inmediata y directa de los enormes perjuicios sufridos por la demandante.

4) LA IMPUTABILIDAD DEL PERJUICIO, ESTO ES, LA CULPA O DOLO DEL

DEUDOR.

Estando en el ámbito de la culpa contractual, ésta se presume, de conformidad a lo ordenado

por el artículo 1547 del Código Civil.

En este caso, por la manera en que se han descrito los hechos, existe negligencia grave, es

decir, “la que consiste en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que aún las personas

negligentes y de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios” - artículo 44 del Código Civil-

En conclusión, en el caso de autos, la culpa se presume.


5) INEXISTENCIA DE CAUSALES DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD EN

EL CASO SUBLITE.

En relación a este ítem cabe señalar que, ni en la ley ni en el contrato existen cláusulas de

exención de responsabilidad que amparen la negligencia de la demandada.

6) CONCLUSIONES.

Como hemos podido apreciar, existe RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL y, como

consecuencia del incumplimiento, corresponde resolver el contrato que ligaba a ambas partes e

indemnizar los daños causados.

POR TANTO, en mérito de lo expuesto, disposiciones legales citadas, los artículos 2314 y

siguientes del Código Civil y los preceptos de los artículos 254 y siguientes del Código de Procedimiento

Civil,

SÍRVASE SS. tener por deducida la presente demanda en juicio ordinario en contra de TERESA DE

JESÚS TOBAR GÓMEZ ya individualizado, y resolver:

A) Que se declara la resolución del contrato, subscrito con fecha 10 de agosto de 2012 por mi y doña

TERESA DE JESÚS TOBAR GÓMEZ.

B) Que se condena a la demandada al pago de perjuicios, ascendentes a la suma de $ 10.500.000.- que se

desglosan de la siguiente manera:

1.- Daño emergente: la suma de $25.000.000.-

2.- Lucro cesante: la suma de $1.332.000.-

3.- Daño moral: la suma de $ 5.000.000.- o la suma que SS., en ambos casos, tenga a bien determinar, la

que deberá reajustarse entre el día que se cumplió la condición de la promesa y el del pago efectivo,

conforme a las variaciones del índice de Precios al Consumidor (IPC), determinado por el Instituto

Nacional de Estadística, más el interés corriente para operaciones reajustables, o lo que Us., estime.-

C) Que se condena en costas a la demandada.

PRIMER OTROSI: SÍRVASE SS. tener por acompañados:

1.- Bajo el apercibimiento indicado en el artículo 346 N°3 del Código de Procedimiento Civil, contrato

privado subscrito entre las partes con fecha 10 de agosto de 2012 ante Notario Público suplente de

Castro, doña Patricia Barrientos Cárdenas,

SEGUNDO OTROSI,: SÍRVASE SS. tener presente que, designo como mi patrocinante en la presente

causa, al abogado señor FABIÁN VICENTE QUIROZ GUTIÉRREZ, de igual domicilio, quienes firman
en señal de aceptación.

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