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TALLER DE CRISIS FINANCIERA

Sábado 13 de Diciembre del 2008


E.P.B. Espacio de Participación de Base

Este taller tiene como objetivo contextualizar la actual crisis


financiera en el marco histórico sistémico, profundizando en
los instrumentos que actuaron como detonantes, así como
en la llamada desregulación y en el rol que ha tenido el
Estado en el marco de la lógica del capital.
RETOMANDO ACIERTOS Y ASPECTOS DEL ANTERIOR TALLER:

En el taller anterior planteábamos que la crisis que se estaba


desarrollando en Estados Unidos, tenía como origen inmediato la
crisis en el mercado hipotecario estadounidense. Como es sabido hoy
en día, al calor de la enorme expansión del sector inmobiliario se
generó una masiva oferta de hipotecas, de las cuales casi una quinta
parte se concedieron a familias que apenas si tenían las rentas justas
para pagarlas cuando los tipos de interés estaban muy bajos. Cuando
se fueron produciendo subidas en los tipos y las hipotecas se fueron
encareciendo comenzaron a darse impagados. Esto afectaba
inmediatamente a los bancos que habían concedido estas hipotecas
pero dado lo que normalmente hacen con los títulos, la crisis se
extendió. Lo que sucede es que los bancos que conceden estas
hipotecas venden, a su vez, los títulos hipotecarios en los mercados
financieros. Esta es la forma en que los bancos convierten el
endeudamiento familiar en un impresionante negocio porque no sólo
iban a recibir el dinero que prestaron más los intereses sino que,
además, obtendrían beneficios negociando los títulos de crédito.

Dado lo anterior cuando se desata la crisis hipotecaria se


desencadena al mismo tiempo una crisis financiera, puesto que el
impago creciente inicial afecta enseguida a la seguridad y
rentabilidad de los grandes bancos y fondos de inversión
internacionales. Cuando se ven afectados, no sólo pierden dinero sino
que retiran sus fondos de los mercados hasta el punto de frenar o
incluso paralizar los flujos financieros internacionales, en mayor o
menor medida en función de la magnitud del “latigazo” original o de
su participación en el montante de los fondos afectados. Por lo que
destacábamos que la crisis no solo era hipotecaria sino que también

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financiera, y que ésta terminaría incidiendo sobre la economía real.
Cuando se desata la crisis los bancos y los inversores reaccionan
retirando fondos del mercado y generando falta de liquidez. Los
bancos ya no se prestan tan fácilmente entre ellos y, lógicamente,
también reducen su oferta de créditos a los consumidores y empresas
que necesitan recursos para gastar o invertir en actividades
productivas. Por lo tanto, la disminución de la liquidez en los circuitos
financieros afecta a la financiación de la economía. El gasto total se
resiente, ergo, el conjunto de la actividad económica “real” también.

Además advertíamos que esta crisis no era estrictamente


norteamericana, sino que dadas las características del actual sistema
financiero inmerso en un mercado globalizado, la crisis tendría
inevitablemente características globales. Los flujos financieros son
prácticamente los únicos que se puede decir que estén
completamente globalizados hoy en día, por eso, aunque la crisis
tenía inicio en el mercado hipotecario de un país, en este caso de
Estados Unidos, era completamente seguro que se extendería por
todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son
globales y los bancos e inversores que adquirieron los títulos a partir
de los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y
operan en todas las esquinas de la Tierra.

Frente a planteos como el anterior se daba lugar a un debate


con respecto a las nuevas teorías del desacople, las cuales
planteaban que los mercados no serían arrastrados por la crisis
norteamericana, sino que existían economías capaces de contrapesar
la crisis financiera constituyéndose en nuevos motores de la
economía, pasando de una fase de total hegemonía norteamericana a
una nueva caracterizada por la multipolaridad. Puntualmente se
hacía referencia a China, debido a sus altas tasas de crecimiento
económico y el gran potencial de su mercado interno.

Ante estas voces que promulgaban la posibilidad de un


desacople nosotros pensábamos que esto no era posible dado el éxito
logrado por las políticas globalizadoras, que hicieron una fuerte
inversión en lo cultural y en lo económico para lograr una
interdependencia de las economías. Concluimos que ni desde el plano
ideológico y ni muchos menos desde el económico estaban dadas las
condiciones para el tan mentado “desacople”, por lo que esta crisis
terminaría convirtiéndose en una crisis mundial.

Algunas de los temas que debatimos fueron:


¿Cambio de moneda patrón?

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Con respecto a este tema discutíamos sobre la debilidad del
dólar y su proceso devaluatorio, y planteábamos la posibilidad de que
el dólar terminara su hegemonía como moneda patrón y que pudiera
implementarse una canasta de monedas para el intercambio
internacional. A luz de los hechos actuales se ha podido comprobar en
contraposición a lo anterior un fortalecimiento del dólar dado el
refugio de los capitales en los bonos de deuda norteamericanos los
cuales están asegurados sobre todo por el poder de imperio
norteamericano.

¿Crisis como producto del modelo de acumulación de los 90?

Vislumbrábamos en el anterior taller que la crisis financiera era


una consecuencia directa del modelo neoliberal y de su lógica
acumulativa implementada a través de las desregulaciones, y no era
el resultado de malas administraciones, ya sean gubernamentales o
privadas.

¿Cambio de modelo de acumulación?

Se daba la discusión al respecto de si era viable la salida de la


crisis dentro del mismo modelo o si esta crisis implicaba el fin del
paradigma de acumulación o la reconfiguración de uno nuevo.

¿Reprimarización de la economía mundial?

Ante es punto destacábamos la creciente alza en el precio del


mercado de los commodities, en el que nos encontrábamos con
diferentes variables: el creciente consumo del petróleo y su
estancamiento en la producción, la crisis alimentaria mundial en el
marco del aumento de los precios de los granos y alimentos en
general ( empujados por los emergentes mercados de China e India),
y además un fuerte factor especulativo dada las corridas de los
capitales a posiciones más seguras (commodities) por la volatilidad
de los mercados en el sector financiero. En la actualidad estos precios
se han derrumbado producto de la contracción del consumo y la caída
de la burbuja especulativa.

¿De los tratados de libre comercio hacia un nuevo


proteccionismo?

En este eje planteábamos un giro a corto plazo de las


economías nacionales hacia medidas de corte proteccionista para con
su economía productiva, la cual se iba a ver profundamente afectada
por la crisis desatada en el mercado financiero. Esto no ha sucedido a
nivel general ya que las medidas en la actualidad han apuntado a
continuar protegiendo el mercado financiero: rescatando bancos,
inyectando liquidez al sistema y socializando pérdidas.

¿Mayor regulación a la circulación del capital?

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Nos pareció que una de las medidas a tomar era la regulación
de los capitales especulativos y su libre circulación en el mercado
financiero global. Este planteo ha sido recientemente hecho por
países como Francia que han expresado la necesidad de refundar el
capitalismo y de implementar mecanismos regulatorios para los
capitales golondrinas y especulativos.

ALGUNAS REFLEXIONES PARA ENTENDER LA CRISIS EN EL


MARCO ESTRUCTURAL:

La forma correcta de encarar la crisis actual es en el


marco de la lógica del funcionamiento del capital a la luz de la
historia larga del capitalismo, y sus periódicas crisis producto
de las contradicciones internas del sistema. El dinamismo del
capital combina la proyección local con la global. Los periodos de
aparente aquietamiento transnacional del capital son también
periodos de profundización del capital en los espacios nacionales tras
lo cual vuelve a alzar vuelo internacional. El periodo de
profundización nacional del capital requiere que asuma la forma de
capitales productivos dedicados a transformar recursos naturales,
población y espacio físico en mercancías. La movilidad transnacional
no desaparece, pero en estos periodos resulta de menor relevancia.

La alternancia entre estos periodos de movilidad transnacional


y profundización nacional involucra la metamorfosis del capital. Para
profundizar sus raíces y su expansión dentro de fronteras nacionales,
el capital debe asumir ante todo la forma de capital productivo y
comercial; los activos financieros asumen un papel complementario.
Al contrario para poder moverse de un mercado a otro en la escala
global, el capital debe liquidarse y asumir la forma de activos
financieros. En los periodos de transnacionalización del capital su
forma financiera adquiere una mayor relevancia que sus formas
productivas.

El periodo de 1870 – 1914 respondería a la fase


transnacional del capital. Si bien la Primera Guerra Mundial (1914-
1918) se desarrolló solamente en algunas regiones europeas, la crisis
económica que se desencadenó luego de su finalización afectó a todo
el planeta. Esta crisis, que cuestionó entre las dos guerras mundiales,
la supervivencia del sistema capitalista tal como se venía planteando
hasta ese momento, tuvo su centro en los Estados Unidos y de allí se
extendió al mundo. Luego de la Primera Guerra, los gobiernos de los
diferentes países del mundo, tenían esperanzas en recuperar la
prosperidad económica que habían disfrutado hasta 1914. Durante
los años 1918-1919, parecía que estas expectativas se estaban
cumpliendo, pero en 1920 comienza una crisis que hizo caer precios y
expectativas.

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Tanto los países anglosajones, como los que habían
permanecido neutrales en la guerra, como Japón, ensayaron
propuestas para volver a tener una economía sólida basada en una
moneda estable, pero lo consiguieron solo parcialmente.

Sin embargo, en Alemania cayó totalmente el sistema


monetario, con lo cual la moneda perdió su valor y terminó con el
ahorro privado. Las empresas, entonces, debieron recurrir a los
préstamos extranjeros para poder sobrevivir, circunstancia que colocó
a Alemania, en los años siguientes, en una gran dependencia de los
créditos externos. La situación no era muy diferente en la Unión
Soviética y en los países del este europeo, pero en Polonia, Hungría y
Austria, la moneda no perdió totalmente su valor.

A partir de 1924, la crisis se fue superando, y comenzó una


nueva etapa de prosperidad que reanuda el crecimiento económico, a
pesar que algunos precios de materias primas y alimentos básicos
volvieron nuevamente a bajar, y que el desempleo se mantuvo alto.
Estos desequilibrios llevarían a una nueva crisis, pero esta vez, más
profunda.

La Primera Guerra Mundial había favorecido a los Estados


Unidos de una manera espectacular, convirtiéndolo en el principal
proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales.
También era el principal acreedor del mundo, y su influencia en
Europa era fundamental.

La guerra había traído también un importante crecimiento


industrial que se calcula en un 15%, siendo los sectores más
favorecidos aquellos relacionados con la industria bélica. La
agricultura también se había beneficiado y las necesidades europeas
de comerciar, convirtieron a la flota americana en la segunda marina
mercante del mundo.

La prosperidad y el crecimiento que se inició en los primeros


años de la década de 1920, fueron mucho más profundos y estables
en los Estados Unidos. En esta época se consolidaron sectores
industriales nuevos como la industria eléctrica, la química y la
petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía.

Como consecuencia de este desarrollo industrial sin


precedentes, el sistema energético se renovó, sobre todo a partir del
incremento del consumo de petróleo y electricidad. La industria se
hizo más eficiente al incorporarse el Taylorismo y el Fordismo como
nuevas modalidades de producir y organizar el trabajo y la producción
en serie se impuso. También se desarrollaron nuevas actividades
relacionadas indirectamente con las nuevas industrias, como la
construcción de carreteras, de aeropuertos, de viviendas de fin de
semana, etc.

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Como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la
concentración empresarial, dando lugar a la formación de trusts.

La agricultura, por el contrario, no vivió un crecimiento similar,


pues los precios agrícolas se mantuvieron por debajo de los precios
industriales, generando un desequilibrio desfavorable al sector
primario. Ante esto, muchos campesinos vendieron sus tierras por
debajo del valor real y se fueron a las ciudades.

Sin embargo, la prosperidad indefinida y el optimismo se


extendían por todas partes. Eran los años dorados del consumismo y
de la exaltación nacionalista. Se creía alcanzada la meta de ser una
sociedad opulenta (“los gloriosos años 20”). El clima de confianza se
tradujo en la compra de acciones de las empresas industriales por
parte de un gran número de la población, siendo la Bolsa de Nueva
York el centro de la economía mundial, a dónde llegaban capitales de
todos los puntos del planeta.

A pesar de esto, como la economía mundial estaba en


desequilibrio con respecto a los Estados Unidos, no se pudo generar
una demanda suficiente que pudiese sustentar la expansión
industrial. Esto dio lugar a que ya en 1925, se comenzase a acumular
stock de diversos productos, dando lugar a la caída de los precios, al
desempleo y a la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población.

Hacia fines de la década, la compra de acciones de manera


desenfrenada creció en un 90%. La especulación financiera hacía
ganar dinero rápidamente, siendo el valor de las acciones ficticios, ya
que estaban por encima de su valor real. La gente sacaba créditos en
los bancos y ponía ese mismo dinero en la bolsa, a un interés más
alto de lo que pagaba en los bancos.

El por qué de la crisis. A medida que la prosperidad


aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir
sus ganancias. Prestaban dinero a Alemania y a otros países e
instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre
otros). También invertían en maquinarias que permitían aumentar la
producción. Desde que advirtieron que tendrían dificultades para
vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo,
como joyas o yates, y en negocios especulativos. La compra de
acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables.
Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían
créditos a los bancos. Debido a que la ganancia de las acciones podía
llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos
bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes. A
fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el
desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación.

En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía


estaba en peligro. Los ingresos de la población no habían subido tanto

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como para que el consumo siguiera creciendo. Los almacenes
estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas
fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores. Sin embargo, en
la bolsa seguía la fiesta especulativa. Los precios a que se vendían las
acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas.
Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus
acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los
especuladores. Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la
situación. Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró,
la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la
industria, el comercio y al agro estadounidenses. Sus consecuencias
se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda
Guerra Mundial.

El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el crash de la bolsa


de Wall Street. Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban en baja no
encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de
inversores, muchos de los cuales, habían comprado las acciones con
créditos que ya no podrían pagar. Esto llevó a que la gente entrara en
pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a
retirarlo. Los bancos no eran capaces de hacer frente a tal magnitud
de reintegros, y además, como en los Estados Unidos se había tratado
de hacer frente al descenso de la demanda con una expansión del
crédito a los ciudadanos comunes, se vieron desbordados por deudas
incobrables. Ante esto, se negaron a dar nuevos créditos y a
refinanciar las deudas existentes, pero sin embargo,
aproximadamente 600 bancos americanos quebraron.

A partir de ese momento se inició un período de contracción


económica mundial, conocido como la "GRAN DEPRESIÓN".

En los Estados Unidos, el descenso del consumo hizo que los


stocks acumulados crecieran, las inversiones se paralizaran y muchas
empresas tuviesen que cerrar sus puertas.

La caída de la actividad industrial supuso una desocupación


generalizada, de tal manera que se calcula que hacia 1932, existían
en los Estados Unidos cerca de 13.000.000 de desocupados.

La depresión trajo también penuria en el campo, pues muchos


agricultores se arruinaron como consecuencia de la caída de los
precios y de los mercados agrícolas. Como solución desesperada para
poder pagar sus deudas, gran cantidad de trabajadores agrícolas
vendieron sus tierras a precios irrisorios y se fueron a trabajar al
oeste.

La pobreza no alcanzó solo a campesinos y obreros, sino que se


extendió a empleados, profesionales y capitalistas arruinados.

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Extensión de la crisis. Las conexiones existentes en la
economía internacional, pero sobre todo la dependencia que de los
Estados Unidos tenía la economía europea, hicieron que la Gran
Depresión, se extendiera por todo el mundo.

La caída de los precios en América afectó a las industrias de


otras partes del mundo que tenían precios superiores a los
estadounidenses y que al no poder competir, vieron drásticamente
reducidas sus exportaciones. Al mismo tiempo, la disminución de la
demanda norteamericana, (y por ende, de sus importaciones), frenó
las exportaciones de muchos países, con lo que disminuyó el
comercio mundial.

Los Estados Unidos también trataron de repatriar capitales que


habían invertido en diferentes países. Esto tuvo una especial
repercusión en Alemania, que tenía cuantiosos créditos tomados a
Norteamérica, pues ese país había sido prácticamente obligado a
endeudarse para hacer frente a las reparaciones de guerra
estipuladas en el Tratado de Versalles, las que debían ser pagadas en
efectivo. La crisis afectó también a Austria, Gran Bretaña, Francia,
América Latina, el Sudeste Asiático, Australia, y muchos más, ya que
salvo en la Unión Soviética, sus consecuencias repercutieron de una u
otra manera en todo el planeta.

El New Deal: La crisis había llevado a replantear el rol del


Estado en la economía de una nación. En marzo de 1933 asumió
como presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, quien se
fijó como principal objetivo reconstruir la economía de su país.

Para esto desarrolló un plan conocido como "New Deal", que


consistía en la regulación de la economía favoreciendo las
inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el
desempleo. El gasto público debía orientarse a la seguridad social y a
la educación.

El modelo estaba inspirado en las ideas del economista John


Keynes que expuso sus principios en el libro "La teoría general del
empleo, el interés y el dinero". Keynes sostenía los principios del
liberalismo clásico, pero proponía la intervención del Estado en
aquellos casos en que se viera perjudicado. Creía que una
redistribución de los ingresos y el aumento de la tasa de empleo,
reactivaría la economía. Nació así la teoría keynesiana.

Las medidas adoptadas por Roosevelt fueron: ayudar a los


bancos, subvencionar a los agricultores, aumento de los salarios y
reducción de las horas de trabajo, creación de nuevos puestos de
trabajo en la administración pública y en obras públicas, lo que daría
un fuerte impulso a la construcción y a sus industrias derivadas.
También se establecieron planes de asistencia sanitaria y se organizó
un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones.

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Los resultados del New Deal fueron desiguales, lográndose
estabilización en lugar de crecimiento. No se logró el pleno empleo, y
la permanencia de un número alto de desocupados, hicieron de la
década del 30 un período de tensiones y enfrentamientos sociales.

Bretton woods. El sistema tiene su origen en una idea de


John Maynard Keynes, que en política económica consistía en tratar
de conducir el crecimiento económico desde el plano global. Su
propuesta para la puesta en práctica de este objetivo se basaba sobre
cuatro pilares institucionales:

 La construcción de un banco central mundial, el que condujera


globalmente la liquidez y fuera responsable del apoyo a países
con excedentes de exportaciones, por consiguiente, el que
estabilizara la economía mundial.

 Un “fondo para la reconstrucción y el desarrollo”, el que


promoviera la puesta a disposición del crédito para los países
de bajos ingresos.

 La creación de una organización internacional del comercio, la


que se ocupara especialmente por la estabilidad de los precios
de los bienes de exportación primarios.

 Un programa institucionalizado “soft aid programme” vinculado


a las Naciones Unidas, sobre los subsidios no reintegrables que
se deberían llegar a adjudicar.

El 27-7-1944 en Bretton Woods (de ahí el nombre como


instituciones de Bretton Woods) tuvo lugar la fundación de dos
organizaciones institucionales, a saber: El banco internacional para la
reconstrucción y el desarrollo (BIRD o Banco Mundial) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI). El rol del banco fue por consiguiente,
asignar fondos, tal como un banco. Se renunció en un comienzo a la
fundación de las dos organizaciones restantes, no obstante, la
influencia sobre el comercio mundial se recuperó por la
institucionalización del “General Agreement on Tariffs and Trade”
(GATT) en 1948 en Havanna Charta. Recién a partir del 1-1-1995, con
la fundación de la “World Trade Organisation” (WTO) (Organización
Mundial de Comercio – OMC) el GATT se convirtió en un ámbito
organizador propio. El GATT fue logrando desde el comienzo una
liberalización del comercio mundial a través de las sucesivas
reducciones de las aduanas y la disminución de los obstáculos no
tarifarios del comercio.

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El objetivo más importante de Bretton Woods fue el nuevo
orden de la economía mundial y el apoyo al comercio a través de un
régimen internacional monetario (Bretton Woods System) con tipo de
cambio estable y fuerte y con el dólar estadounidense como patrón.
Los componentes más importantes de este sistema fueron:

 Total convertibilidad del Dólar estadounidense en oro con una


cotización de 35 US$ por onza (el banco emisor de USA estaba
por consiguiente obligado a comprar y vender el dólar a esa
cotización).

 Obligación del resto de los bancos centrales al mantenimiento


de las respectivas cotizaciones internas a través de
intervenciones en el mercado de divisas, manteniendo los
márgenes de fluctuación establecidos.

 Adjudicación de créditos del FMI por problemas transitorios de


la balanza de pagos.

 Ajuste de las paridades por dificultades permanentes en la


balanza de pagos.

El sistema Bretton Woods quebró cuando, alrededor del final de


los años 1960, el dólar estadounidense no podía seguir cumpliendo
con su función de dinero patrón.

Por la guerra de Vietnam y sus altas exigencias financieras, los


Estados Unidos siguieron una política inflacionaria, la que no podía ni
quería ser sostenida por los otros bancos emisores, en razón de que
sus propias monedas sufrían una restricción de su soberanía.

Al mismo tiempo y en forma creciente Estados Unidos cuestionó


la total convertibilidad del Dólar estadounidense en oro; había
perdido su rol de hegemonía indiscutible en la economía mundial por
el rápido proceso de recuperación económica de los países de Europa
y Japón. Además, por las regulaciones imprecisas, cuando los países
participantes pudieron llegar a adaptar por separado las paridades, el
tipo de cambio fluctuó en bandas importantes. En 1971 el presidente
de los Estados Unidos puso fin definitivo a la total convertibilidad-oro
del dólar. En los años siguientes la mayoría de los países se
decidieron por una liberalización total de sus tipos de cambio, algunos
de ellos establecieron nuevas relaciones (por ejemplo, la relación del
Schilling con el Marco alemán). En los años 1970 volvió la esperanza
de un régimen internacional estable de tipo de cambio hasta la
siguiente despedida.

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Hoy apenas se encuentran reliquias del Bretton Woods en los
acuerdos para el nuevo orden de la economía mundial en ambas
instituciones del Breton Woods, el Banco Mundial y el FMI, así como
en la organización mundial del comercio (OMC) surgida del GATT, que
son duramente criticadas por las sucesivas desviaciones de las ideas
solidarias y estabilizadoras keynesianas. Tanto el Banco Mundial
como el FMI vinculan sus adjudicaciones de créditos a condiciones
muy duras, las que en opinión de muchos minan la estabilidad del
sistema económico internacional, con lo que se expresan contra las
intervenciones estatales en la economía y representan el espíritu de
la época, basado en primer lugar en posiciones económicas liberales.
Las condiciones que se solicitan a los tomadores de créditos para
recorrer el “buen camino” fueron agrupadas en el Consenso de
Washington. La Organización Mundial del Comercio representa, más
allá de la liberalización del comercio mundial, a los intereses de los
países industrializados. Se reclama la liberalización de los mercados
donde los países industrializados esperan ventas potenciales de sus
productos, o visualizan posibilidades de inversión para sus
excedentes de capital financiero. Por el contrario, los mercados de
productos agrícolas están sujetos al proteccionismo.

La onda larga de crecimiento (1945-1973). Tras el final de


la Segunda Guerra Mundial, los países capitalistas desarrollados
experimentaron una rápida expansión económica, una vez superada,
con la ayuda del Plan Marshall, la difícil situación de posguerra. Entre
1950 y 1969 la tasa de crecimiento anual del P.I.B fue del 6,2% en la
República Federal Alemana, del 5% en Francia, 5,4% en Italia y 9,7%
en Japón.

La onda larga de crecimiento que se inicia a finales de los años


cuarenta se caracterizó, en primer término, por una revolución
tecnológica ininterrumpida, asociada a un impresionante avance
científico, lo que permite hablar de revolución científico-técnica o
tercera revolución industrial.

En segundo lugar, la rápida concentración industrial y el


desarrollo de las compañías multinacionales. La tendencia a la
monopolización se acentuó tras el final de la contienda, a través de
un acelerado proceso de concentración y centralización del capital
que ha convertido a las grandes corporaciones multinacionales, en su
mayoría estadounidenses, en una de las piezas clave de la economía
mundial, con un poder económico muy superior a la mayoría de
países del mundo.

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Un tercer elemento que define el período fue el incremento del
intervencionismo estatal, mediante nacionalizaciones, planificación
indicativa y generalización de servicios sociales. El incremento del
gasto público se convirtió en uno de los pilares del crecimiento
económico sostenido, mediante inversiones que generaban empleo y
estimulaban la demanda. La adopción de políticas keynesianas fue la
tónica dominante en Europa occidental hasta los años ochenta, dando
origen al denominado «Estado del bienestar».

En cuarto lugar, el ciclo expansivo se basó en la nuevo sistema


monetario diseñado por Estados Unidos en la Conferencia de Breton
Woods, celebrada en el verano de 1944. A grandes rasgos, el sistema
se basaba en la convertibilidad del dólar en oro y en el
mantenimiento de unas paridades fijas de las monedas nacionales
respecto al dólar. El nuevo orden se completó con la creación del
Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento y el Acuerdo General sobre Aranceles de
Aduanas y Comercio (GATT). Finalmente. y sin ánimo de
exhaustividad, el bajo precio de la energía contribuyó decisivamente
a las altas tasas de actividad económica . El espectacular crecimiento
económico, casi ininterrumpido, jalonado por cortas recesiones
coyunturales, hizo pensar a los economistas académicos que el
capitalismo había superado las catastróficas crisis que marcaban su
historia.

Nada más lejos de la realidad. En 1973 se inició una nueva crisis


estructural que confirmó su movimiento cíclico.

Se ha repetido hasta la saciedad que las causas de la crisis


residen en el desorden monetario que se inicia con la suspensión de
la convertibilidad del dólar en oro, medida adoptada por el presidente
estadounidense Richard Nixon en agosto de 1971, y la subida de los
precios del petróleo decretada en 1973 por los países árabes de la
OPEP a raíz de la cuarta guerra árabe-israelí. Pero estos factores no
explican el verdadero origen de la crisis, que se encuentra en las
contradicciones internas del modo de producción capitalista.

Una de las leyes fundamentales del desarrollo del capitalismo


es la que definió Marx como baja tendencial de la cuota de ganancia.
Esta cuota (g´) representa la relación existente entre la masa de
plusvalía (P) y el conjunto del capital: capital constante (C) más
capital variable (V), expresada en la fórmula g´ = P / C + V. En el
desenvolvimiento del capitalismo la tendencia al incremento de la
composición orgánica del capital, es decir, la relación entre capital
constante (maquinaria y materias primas) y capital variable (el

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invertido en fuerza de trabajo) es permanente. Si el capital constante
aumenta, permaneciendo constante las otras dos magnitudes, la tasa
de ganancia tiende a disminuir: «Si, por ejemplo, de un decenio a otro
el valor de la producción anual pasa de 300 mil millones C+100
millones V+100 mil millones P=500 mil millones a 400 mil millones
C+100 mil millones V+100 mil millones P=600 mil millones, el
aumento de la composición orgánica del capital de 3 a 4 lleva consigo
una disminución de la tasa de ganancia de 100/400 = 25% a 100/500
=20%».

Cuando la tasa de ganancia desciende hasta un determinado


nivel, ya no es posible seguir manteniendo el proceso de acumulación
de capital. La insuficiencia de la masa de beneficios para valorizar el
capital acumulado se traduce en una sobreacumulación de capital, el
derrumbe de la acumulación y la crisis generalizada. Ahora bien, esta
caída es tendencial y puede ser frenada y contrarrestada
parcialmente de las siguientes formas: aumentando la tasa de
plusvalía, esto es, el grado de explotación de los trabajadores;
abaratando los elementos que componen el capital constante o
disminuyendo el valor de los elementos que integran el capital
variable. El fenómeno colonial e imperialista tiene su último
fundamento en esta contradicción. La dominación política y
económica de amplios mercados coloniales ha frenado históricamente
la tendencia a esa caída, mediante el pillaje de materias primas y
alimentos, la superexplotación de la mano de obra indígena y el
deterioro de los términos de intercambio entre el centro y la periferia.
El modelo de acumulación de posguerra mostraba síntomas de
agotamiento a finales de los años sesenta, pero la subida de los
precios del crudo en 1973 aceleró el descenso de la tasa de ganancia
al incrementar el capital constante y, en consecuencia, elevar la
composición orgánica del capital. Se entró, de esta forma, en una
larga crisis estructural cuyos efectos llegan hasta nuestros días.

Acumulación capitalista y neoliberalismo. El final de la


onda larga de crecimiento económico obligó a la burguesía de los
países desarrollados a diseñar un nuevo modelo de acumulación
capaz de recuperar la tasa de ganancia. Los primeros pasos se
encaminaron a la consecución de un incremento de la productividad
mediante inversiones en tecnologías ahorradoras de mano de obra
(Toyotismo), lo que en el lenguaje tecnocrático se denomina
racionalización de la producción. La generalización de estas políticas
industriales, las drásticas reconversiones de la siderurgia, el sector
naval, los astilleros, etc., acometidas en Europa occidental,
desembocaron en un aumento espectacular de las tasas de

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desempleo en el mundo capitalista desarrollado. Ahora bien, la
formación de gigantescos ejércitos de reserva de mano de obra
propició una agudización de la crisis por el camino de la disminución
de la demanda, lo que, a su vez, condujo a la disminución de las
ventas empresariales, a la quiebra de las empresas más débiles y a
un nuevo aumento del desempleo. Se entró así en un ciclo infernal:
racionalización productiva = desempleo = disminución de la
demanda = descenso del beneficio empresarial = mayor
racionalización = más desempleo.

A medida que la crisis se hizo más profunda, se fue abriendo


paso la definición de un nuevo modelo económico conocido como
neoliberalismo. Diseñado por el economista estadounidense Milton
Friedman y la «escuela de Chicago », y puesto en práctica
inicialmente en Estados Unidos durante la presidencia de Ronald
Reagan y en el Reino Unido durante el largo gobierno de la
conservadora Margaret Thatcher, el neoliberalismo propugna como
receta suprema para la superación de la crisis la hegemonía del
mercado , la supresión del intervencionismo estatal en la vida
económica, la absoluta desregulación del mercado laboral, la
privatización de los servicios públicos y la completa libertad de
circulación del capital.

Lo que hoy se conoce como «globalización», «mundialización» o


«nuevo orden económico internacional» no es más que la aplicación a
ultranza de la doctrina neoliberal ensayada en los años ochenta. Se
trata del proyecto de las clases dominantes de los principales países
capitalistas (el llamado «Grupo de los Siete») para elevar al alza la
tasa de ganancia mediante la disminución de los salarios reales de los
trabajadores. O lo que es lo mismo: la destrucción del «Estado del
Bienestar» forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Los sistemas de
Seguridad Social pública, las pensiones, el trabajo fijo, las
prestaciones sociales y los sistemas impositivos progresivos deben
ser suprimidos para incrementar el excedente empresarial, único
medio, se afirma, de generar empleo. Y así, en un país tras otro, las
conquistas sociales, conseguidas por la clase obrera tras durísimas
luchas, tras batallas interminables contra la patronal, a costa de
innumerables sacrificios y sangre, van siendo desmanteladas.

A los empresarios se les reducen las cotizaciones sociales, se


benefician con múltiples incentivos y desgravaciones fiscales y pagan
menos impuestos, mientras los trabajadores ven como se endurecen
los requisitos para cobrar el subsidio de desempleo, aumentan los
años trabajados para cobrar una pensión de jubilación y pagan cada

14
vez más impuestos indirectos. El trabajo precario sustituye a la
ocupación fija, porque el trabajador temporal no acumula antigüedad,
ni se le debe indemnizar al ser despedido. Se usa y se tira.

El modelo de acumulación neoliberal constituye el intento de


volver al capitalismo de la primera revolución industrial. Hace treinta
años, muy pocos pensaban que el capitalismo podría retornar a sus
orígenes, pero en los comienzos del siglo XXI la globalización se
impone y el mercado es una nueva religión que cuenta con un
número de fieles cada vez mayor. ¿Cómo han conseguido las clases
dominantes imponer unas recetas económicas que perjudican a la
mayoría? Y lo más preocupante, ¿cómo han logrado que esa mayoría
las acepte y las defienda?

Condiciones para la implementación del modelo


neoliberal. Las crisis del modo de producción capitalista se explican
por factores puramente económicos -las contradicciones del
capitalismo- , pero la salida de la crisis, el paso de un modelo de
acumulación a otro, ya no depende exclusivamente del movimiento
económico, sino de factores extraeconómicos . Es la lucha entre la
burguesía y el proletariado, la correlación de fuerzas entre ambas
clases sociales, la que determina la imposición de un determinado
modelo económico. Es, en definitiva, la lucha de clases el terreno en
que siempre se define el paso de un ciclo económico depresivo a un
ciclo expansivo.

En el caso que nos ocupa, el neoliberalismo es el resultado de la


derrota paulatina de la clase obrera, lo que permite a la burguesía
imponer unas nuevas condiciones de explotación y un incremento de
la tasa de plusvalía. Analizaremos a continuación las condiciones y los
elementos que caracterizan esta derrota, aún no definitiva, pero que
de consumarse supondría el retroceso absoluto de las condiciones de
vida de la clase obrera de los países desarrollados. El final de la
Segunda Guerra Mundial no significó únicamente la derrota militar del
fascismo. El capitalismo sufrió una importante fractura cuando Europa
oriental, liberada por el ejército soviético, adoptó el modelo socialista.

Aunque la división de Europa pactada en las conferencias de


Yalta y Postdam, permitió la reconstrucción del capitalismo en Europa
Occidental, la burguesía se encontró con unos fortísimos partidos
comunistas, especialmente en Italia y Francia, que gozaban de un
gran apoyo popular por su tenaz oposición al fascismo. La puesta en
marcha del modelo de acumulación de posguerra tuvo que hacerse
en unas condiciones de fortaleza organizativa, política e ideológica de
la clase obrera. Los poderosos sindicatos de inspiración socialista y

15
comunista, la presencia de sólidos partidos comunistas y el prestigio
de la Unión Soviética, cuyo papel en la victoria sobre el nazismo fue
decisivo, por más que hoy se quiera ignorar, obligaron a las clase
dominantes a practicar una política económica que desembocó en el
denominado «Estado del bienestar», entendido éste como una suma
de políticas y actuaciones que protegen al trabajador en una serie de
contingencias: enfermedad, accidentes laborales, desempleo, etc.

Cuando estalló la crisis en 1973, la relación de fuerzas entre la


clase obrera y la burguesía no era, por supuesto, idéntica a la de
1945, pero la posición del proletariado europeo era lo suficientemente
fuerte como para impedir un ataque frontal a sus derechos sociales.
La burguesía inició, pues, una guerra de posiciones, debilitando
progresivamente las estructuras organizativas y propiciando el
desarme ideológico como paso previo para la imposición de medidas
económicas que garantizasen el ascenso de la tasa de ganancia. En
1979 se inició en el Reino Unido un largo período de gobierno
conservador. La primer ministro Margaret Thatcher emprendió una
decidida política de enfrentamiento con las Trade Unions. La Ley de
Empleo de 1982 estuvo diseñada para acabar con el poder sindical,
suprimiendo un conjunto de inmunidades legales que protegían la
acción sindical. Tras esta ley, el gobierno logró derrotar al poderoso
Sindicato Minero en la larga huelga de 1984-1985. Las acciones
legales y la merma del poder de negociación provocó una caída
importante del número de afiliados. De esta forma, quebrando la
fuerza de las organizaciones sindicales, se dio el primer paso para
imponer la legislación neoliberal.

Pero no en todos los países han hecho falta legislaciones


específicas para debilitar a los sindicatos. Mucho más efectivo ha sido
ese trabajo sistemático de los medios de comunicación para
desprestigiar la huelga como derecho legítimo de los trabajadores.
Apelando continuamente a los derechos de los consumidores y de los
usuarios de servicios públicos, se presenta a los huelguistas como
individuos egoístas, que atentan contra el bienestar general y los
intereses comunes. Cuando estalla un conflicto laboral en los medios
de transporte y los trabajadores paralizan los trenes , los autobuses o
el metro, la televisión siempre muestra la imagen de los indignados
usuarios que llegan tarde al trabajo o no pueden iniciar sus
vacaciones, pero nunca se informa sobre las causas reales de la
huelga o sobre las reivindicaciones concretas de los empleados.
Sometidos a un bombardeo informativo tendencioso y falso, son
muchos los ciudadanos que asocian la huelga y los sindicatos como
fenómenos nocivos, causantes de la ruptura de la paz social, y que

16
estarían dispuestos a aceptar el recorte de ese derecho conquistado
con tanto esfuerzo.

Pero la implantación del neoliberalismo no sólo necesita


quebrar el poder sindical. Hay que ir más allá, conseguir un desarme
ideológico completo que impida cualquier mecanismo defensivo por
parte de la sociedad, lograr que los ciudadanos acepten como parte
del orden natural una política económica que perjudica a la inmensa
mayoría.

El fascismo recurre al terror, a la violencia física abierta para


controlar a las clases dominadas, pero en las democracias
parlamentarias la utilización continua de la represión no es posible. El
sistema democrático-burgués se basa en el consenso, en la
aceptación del orden social y económico por parte de la sociedad, y
esto sólo puede conseguirse mediante la propaganda. A través de los
medios de comunicación se transmiten un conjunto de valores y de
normas que terminan por ser aceptados por el conjunto social. La
violencia se utiliza para los que no logran ser «normalizados», para
aquellos que se desvían del camino trazado y persisten en
enfrentarse al sistema.

Las recetas económicas neoliberales se han ido aplicando de


forma simultánea a la modelación ideológica de una opinión pública.
El fomento del individualismo más feroz en detrimento de las
acciones solidarias, la exaltación del consumo como la realización
suprema del ser humano y la adoración del dinero como bien máximo
son algunos de los valores y conductas que proyectan a diario los
medios de comunicación. La televisión, el medio por excelencia,
trabaja incesantemente, con su panoplia de concursos y series, en el
descerebramiento social. Las noticias ocupan en los espacios
informativos un tiempo mínimo mientras el fútbol acapara toda la
atención. Guerras, conflictos sociales, problemas políticos o desastres
ecológicos ceden el protagonismo a unos supuestos astros del balón
cuyo único mérito es ganar cientos o miles de millones por dar
patadas a una pelota. La apatía, el desinterés y la indiferencia por la
política van ganando terreno. A medida que desaparece el
pensamiento crítico, las clases dominantes imponen lo que se ha
venido denominar el pensamiento único, cuyo presupuesto
fundamental se basa en afirmar que el capitalismo, además de ser el
único sistema posible, nos conduce a todos a la prosperidad y a la
felicidad.

Como la realidad es tozuda y las cifras de desocupación y


miseria desmienten esas afirmaciones triunfalistas, asistimos a una

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reedición del determinismo biológico. Los desocupados, los pobres y
los indigentes ya no serían un producto de las condiciones sociales,
sino fruto de su estructura genética y de su inadaptación al medio. El
trabajador desocupado no encuentra empleo porque es un perezoso y
el pobre es una persona incapaz de aprovechar las oportunidades que
le ofrece el sistema. El capitalismo queda así a salvo y los perdedores
son culpables de su propia situación.

En su lucha por anular cualquier discrepancia, los intelectuales


orgánicos del capitalismo han lanzado una ofensiva contra el
marxismo, decretando su definitiva muerte. Alentados por la
desaparición de la URSS y del socialismo en la Europa del este, todo
un ejército de periodistas, tertulianos radiofónicos, ensayistas y
profesores varios, que en la mayor parte de los casos no han leído de
Marx y Engels ni el título de sus libros, están empeñados, con un
tesón digno de mejor causa, en una campaña anticomunista similar a
la de los peores tiempos de la guerra fría. Todo vale en este combate
ideológico: Julio Anguita es un profeta alucinado, la revolución
bolchevique se convierte en un golpe de estado, las conquistas
sociales del régimen cubano son ignoradas, se oculta el papel de los
comunistas en la lucha antifascista... La propaganda masiva e
insistente de los aparatos ideológicos de dominación ha conseguido
en buena parte su objetivo. Amplios sectores de las clases dominadas
han asumido los mensajes reaccionarios que a diario escuchan y su
conciencia de clase ha desaparecido, mientras la militancia sindical y
política de los trabajadores cae en picado y los partidos comunistas
pasan a convertirse en muchos países en fuerzas marginales.
Desarticulados, atomizados, fraccionados y desarmados
ideológicamente los sectores populares, la burguesía ha logrado
implantar su política neoliberal. No faltan las resistencias, en
ocasiones tenaces, pero el capital termina por imponer su ley,
ayudado —no lo olvidemos— por unos sindicatos que han cambiado la
lucha por el pacto, convertidos en gestores de servicios —
construcción de viviendas, planes de pensiones, seguros de
automóviles, campamentos de verano para los hijos de los afiliados,
etc.— y plenamente integrados en el orden capitalista.

EL DETONANTE DE LA CRISIS: LAS HIPOTECAS SUBPRIME

Como se ha repetido hasta el cansancio, a esta crisis se le ha


denominado la crisis subprime y dice relación con préstamos
hipotecarios que hizo la banca norteamericana a personas que eran
incapaces de hacer frente a sus obligaciones. Como sabemos, en el
año 2001 hubo otra crisis financiera conocida como la “burbuja

18
Internet” que se desarrolló debido a la entrada exitosa en las bolsas
de comercio de las empresas de Internet -en Estados Unidos con
Yahoo y Amazon y en España con Terra- gracias a las elevadísimas
expectativas de negocio que se basaban en proyecciones demasiado
optimistas en cuanto al número de usuarios que se iban a captar.

Pues bien, éstas no se materializaron, lo que llevó a la caída del


financiamiento y fue causa de otra crisis de liquidez. Entonces, la
Reserva Federal –el Banco Central de Estados Unidos- para aportar
liquidez al sistema hizo caer en dos años el precio del dinero desde
un 6,5% a un 1%, lo que constituyó un fuerte incentivo para expandir
el crédito, dado el bajo costo que la Reserva Federal le cobraba a los
bancos y a los fondos de inversión por el dinero prestado. Esto
favoreció el mercado inmobiliario y contribuyó a que, en 10 años, el
precio real de las viviendas se multiplicara por dos en Estados Unidos,
gracias a la mayor demanda que la disponibilidad de préstamos
favorecía.

Si a lo anterior agregamos el hecho de que, durante años, las


tasas de interés vigentes en los mercados financieros internacionales
han sido considerablemente bajas, podemos entender la necesidad
de los bancos por aumentar la oferta de créditos para compensar la
disminución de sus márgenes de ganancia que significaba la caída de
la tasa de interés. La racionalización lógica de la expansión de
créditos inmobiliarios a personas insolventes era muy simple: como
son más riesgosos, les cobramos más interés y si pagan, bien, pero si
no pagan nos quedamos con las casas cuyos precios
considerablemente más altos nos permitirán recuperar el dinero
prestado y ganar un excedente.

El error es obvio, los precios de las casas estaban siendo


empujados hacia arriba, entre otras cosas, por el aumento de los
créditos hipotecarios de mala calidad que hacían subir la demanda y,
en consecuencia, el precio y la oferta futura de casas. Es decir, un
boom inmobiliario artificialmente construido. Estos créditos
hipotecarios se denominan hipotecas subprime, en contraposición a
las denominadas hipotecas prime que tienen muy bajo riesgo de
insolvencia, puesto que sus deudores son clientes con trabajo, activos
e ingresos estables. Ahora bien, el aumento en el número de
operaciones de los bancos, no lo podían solventar con sus propios
recursos, por lo que, gracias a la Globalización que mantiene en línea
a todos los mercados financieros del mundo, pudieron recurrir a la
banca internacional para obtener los fondos necesarios.

Esto, en virtud del mercado interbancario -que es donde los


bancos se prestan dinero unos a otros. Sin embargo, con ello
debilitaban el cumplimiento de las llamadas Normas de Basilea que le
exigen al banco un capital no inferior a un determinado porcentaje de
sus activos –en los que se incluyen los préstamos que otorgan. Eso
fue precisamente lo que estaba ocurriendo: el aumento en los

19
créditos hipotecarios de alto riesgo les hacía quebrantar dichas
normas.

Para salvar la situación, los bancos actuaron implementando


dos operaciones articuladas mutuamente: primero, creando los
denominados conduits, que consisten en filiales de los bancos bajo la
forma jurídica de fondos de inversión que, gracias a la normativa hoy
vigente, no estaban obligados a mostrar balances consolidados con
los bancos que los habían creado y que pertenecían al mismo dueño;
segundo, creando la llamada “Titulación” que consiste en la invención
de un nuevo instrumento financiero que no es nada más que un
paquete de deudas hipotecarias, en los que se mezclaban tanto las
prime como las subprime.

En consecuencia, ahora el banco tenía un conjunto de nuevos


instrumentos que se denominaban MBS (Mortgage Backed Securities)
y que consistían en un conjunto de obligaciones garantizadas por la
hipoteca de los inmuebles y que no eran más que canastas que
agrupaban créditos de distinta categoría de riesgo. La gracia es que
esto hacía que los MBS tuvieran un riesgo menor que las hipotecas
subprime por si solas, dado que promediaban su riesgo con el de las
prime.

Con estos dos inventos financieros, el banco hacía que los


fondos de inversión (sus conduits) compraran dichos instrumentos
MBS y de esa manera lograba reducir mágicamente la vulnerabilidad
en su cartera de créditos y aumentar la relación entre su capital y los
créditos otorgados. Esto porque le vendían su cartera de clientes a
sus fondos de inversión. Lo absurdo es que el banco y los fondos de
inversión le pertenecían al mismo dueño, pero, de esa manera
lograban cumplir con las Normas de Basilea. A su vez, estos fondos de
inversión, mediante los créditos interbancarios conseguían los
recursos para comprar los MBS y, por otra parte, vendían estos MBS a
otros fondos de inversión, sociedades de capital de riesgo,
aseguradoras, financieras, sociedades patrimoniales y
administradoras de fondos de pensión.

Ahora bien, para que todo esto pudiese operar “limpiamente”


se requería del apoyo de las clasificadoras de riesgo, es decir, tenían
que ser bien evaluados por las agencias de rating, que califican en
función de la solvencia de los instrumentos financieros. Para vender
los MBS altamente riesgosos a operadores como las sociedades de
capital de riesgo, las AFP u otros fondos que buscaban rentabilidades
más altas, entre otras razones porque eso implicaba recibir
comisiones según la rentabilidad obtenida, los bancos conseguían de
las agencias clasificadoras de riesgo, una recalificación de los
instrumentos financieros. Para ello procedían a una nueva
“Titulación” o reestructuración, esta vez de los MBS, creando nuevos
paquetes pero de MBS que se denominaban tranches. Aquellos con

20
mayor probabilidad de pago eran reclasificados en categoría AAA, es
decir, con el menor riesgo, los más solventes.

Estos MBS ordenados en tranches fueron rebautizados como


CDO (Collateralized Debt Obligations), es decir, deudas colaterales
pues se apoyaban en las características de otras deudas. El cuento
sigue, puesto que con estos CDO creaban otros instrumentos como
los CDS (Credit Default Swaps) ofreciendo más y más intereses sobre
deudas hipotecarias de dudosa credibilidad.

Todas estas operaciones tenían como punto de partida, o como


hipótesis, el que las hipotecas subprime se iban a pagar y que el
boom inmobiliario en Estados Unidos no se detendría jamás,
aumentando constantemente el precio de los inmuebles. No obstante,
a principios del 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se
desplomaron. Los deudores hipotecarios se dieron cuenta que
estaban pagando por sus casas más de lo que ahora costaban y no
pudieron o no quisieron seguir pagando sus deudas.
Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO o CDS, y quienes
ya los tenían no pudieron venderlos.

Pérdida total. La crisis de credibilidad se instaló


inmediatamente y los bancos debieron recurrir, una vez más, a los
prestamos interbancarios, pero, o no conseguían créditos o lo hacían
a tasas muy altas. En consecuencia, se produjo la temida crisis de
liquidez, es decir, no había dinero, por lo que no se otorgaban
créditos ni hipotecas, caía la demanda de las empresas constructoras,
caía el precio de sus acciones en bolsa, empezaba a subir la tasa de
interés y los deudores habitacionales empezaban a pagar más por la
deuda, a las empresas menos solventes se les cerraba el acceso al
crédito, los bancos se quedaban sin recursos y empezaban a vender
acciones, bonos, edificios, y todo esto empezaba lentamente a
repercutir en los precios y la demanda global, por lo que comenzaba
a aumentar el desempleo, la inflación y a caer toda la actividad
económica real. Es decir: recesión.

LAS CAUSAS PROFUNDAS DE LA CRISIS

Muchos han sostenido que la causa de la presente crisis


financiera es la denominada burbuja hipotecaria subprime. No
obstante, eso solo corresponde al detonante de la crisis. Sus causas
profundas dicen relación con el proceso de desregulación del
mercado financiero, el comportamiento de las clasificadoras de riesgo
y la conducta observada por los bancos centrales del mundo. Todo
esto en el marco de la necesidad del capitalismo de incrementar la
tasa de ganancia dada la lógica de obtención de plusvalor de dicho
sistema.

En el sector financiero existe un conjunto de fondos de


inversión libre no reglamentados que apuestan a productos

21
financieros con un elevado riesgo -conocidos como hedge funds- y un
grupo de bancos de inversión autorizados a realizar operaciones en el
mercado de capitales. Ambos hoy representan más de la mitad de
todo el crédito, mientras que los bancos tradicionales están cada vez
más comprometidos en acciones especulativas no reguladas, tales
como los mecanismos de “Titulación” que no están obligados a
informar en sus balances.

Estas operaciones que cuentan con la complicidad de las


autoridades políticas, fueron autorizadas por los cambios en la
legislación gubernamental -la llamada “desregulación financiera”- al
punto que hoy, la principal actividad de los bancos de inversión y de
los hedge funds es comprar y vender deuda entre ellos mismos,
obteniendo como es obvio, alguna ganancia entre cada operación. A
esto ha contribuido, también, el desarrollo de la informática y de las
telecomunicaciones que permiten operaciones financieras en línea y
las 24 horas del día a través de todo el mundo.

No obstante lo anterior, tal como lo sostiene Lynn Walsh, el


factor más importante es de carácter político e ideológico. La
“desregulación financiera” se inscribe en el cambio ideológico que
operó durante las últimas tres décadas del pasado siglo, cuando se
abandonaron las políticas económicas de inspiración liberal-
keynesiana y se asumieron las recomendadas por la Escuela de
Chicago de Milton Freidman. Una suerte de retorno a las políticas
liberales de principios del siglo XX. Así también, es el resultado de la
imposición asimétrica de las fuerzas políticas pro capitalistas en la
mayor parte del mundo occidental y de la abdicación –y en muchos
casos subordinación- de gran parte de las fuerzas políticas no
capitalistas a la lógica del capital.

La “desregulación financiera”, es la hija predilecta de esas


políticas económicas ultraliberales que han provocado las diferentes
crisis que ha enfrentado el mundo en los últimos 30 años y,
particularmente, la crisis subprime en curso. El mismísimo Fondo
Monetario Internacional, en 1998, sostenía que las crisis que han
llegado a tener efectos globales, se explican por los procesos de
desregulación y liberalización financiera, así como por la innovación
en los mercados de capitales de finales del siglo pasado y principios
del siglo XXI, a más de otros causas.

Girón y Correa sostienen que, entre los cambios financieros


estructurales más importantes ocurridos en los últimos 30 años, es
posible señalar: el acortamiento de los plazos en depósitos e
instrumentos financieros y el desarrollo de un activo mercado
secundario de títulos, lo que ha reducido considerablemente el plazo
para la realización de la ganancia; el crecimiento de las prácticas de
“Titulación” del crédito; el enorme crecimiento de las operaciones
“fuera de balance” de los bancos, en particular con el uso de
instrumentos derivados y la administración y el comercio de títulos de

22
deuda; y el fortalecimiento de los fondos de inversión con un alto
grado de concentración de activos financieros en manos de unos
cuantos administradores que pueden mover grandes volúmenes en
muy corto plazo.

Todas estas transformaciones han conducido a características


muy preocupantes del sistema financiero internacional, una de las
cuales es la falta de transparencia, ya que nadie conoce realmente
cuales son los riesgos asociados a las inversiones Otra característica
aterradora que daña un fundamento crítico del sistema bancario –la
honorabilidad de los compromisos, es decir, la certeza de que las
deudas se pagan- es la separación entre los acreedores de deuda y
quienes las arbitran, es decir, entre quienes las deben cobrar -los
bancos- y los que transan títulos basados en esas deudas en
mercados secundarios –los fondos o conduits- bajo el predicamento
de que cuando una deuda está asegurada y se vende, no tiene
ninguna relevancia el hecho de que los deudores originales estén
capacitados o no para pagar dichas deudas.

Según John Hoefle, la desregulación del sistema financiero


estadounidense –que regenta a los mercados financieros del mundo-
permitió que se fueran eliminando de manera sistemática las medidas
legislativas proteccionistas que resultaron de la lucha política del
presidente Roosevelt en contra los banqueros internacionales en los
años treinta. Hoefle recuerda que, en 1993, la Commodity Futures
Trading Commission (CFTC), institución gubernamental responsable
de regular los mercados a futuro, determinó que las transacciones de
derivados efectuadas fuera de los mercados de valores, estarían
exentas de toda regulación. Esto incluía operaciones de futuro de
cualquier tipo, entre ellos los relacionados con los energéticos. Así
también, en el 2000, se aprobó la Commodities Futures Modernization
Act que dejó a ciertos derivados financieros huérfanos del control
gubernamental y sin la supervisión de la CFTC.

Otra importante modificación que “desregulaba” la actividad


financiera, mediante el eufemismo de la modernización de los
servicios financieros, fue la Financial Services Modernization Act de
1999, que representó el mayor cambio en la regulación del sistema
financiero norteamericano desde 1930. Esta ley creaba un nuevo tipo
de entidades financieras denominadas Financial Holding Company
(FMC), autorizadas para llevar a cabo actividades en valores, banca,
seguros, así como también, en cualquier actividad calificada como
financiera. De esta manera se quebrantaba la separación entre la
banca comercial y la banca de inversión que estableció la Banking Act
de 1933, debido a que en la época de la Gran Depresión, un gran
número de quiebras bancarias se atribuyeron a la actividad
especulativa de los bancos en el mercado de valores.

El economista Emilio Ocampo agrega, además, que en el año


2004 fue relajada la norma que obligaba a los bancos de inversión

23
como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Lehman
Brothers y Bear Stearns, a mantener una relación mínima entre
endeudamiento y patrimonio. Esto llevó a que en el período 2003/07,
la relación endeudamiento sobre patrimonio de Morgan Stanley
pasara de 23 a 32 y lo mismo ocurrió con los otros bancos. En
contraste, a fines de 2007, la deuda total de un banco comercial
como JP Morgan (supervisado por la Reserva Federal) no excedía 12
veces su patrimonio.

Según el informe Nº 78 del Banco de Pagos Internacionales


(BPI) “es innegable que los cambios en el sistema financiero a lo largo
de los años también han contribuido de forma importante al
desenlace de los acontecimientos. En concreto, las numerosas
innovaciones relacionadas con la propagación del modelo financiero
basado en originar y distribuir riesgos han tenido una enorme
influencia. Innovaciones recientes como los productos financieros
estructurados se consideraron en un principio una buena manera de
repartir los riesgos asumidos. Sin embargo, la forma en la que se
introdujeron empeoró significativamente la calidad de la calificación
del crédito en muchos mercados y produjo una clara falta de
transparencia, lo que acabó generando una enorme incertidumbre
sobre el volumen real de las pérdidas y su distribución.

En efecto, las innovadoras técnicas financieras de


«empaquetamiento» y redistribución de riesgos hacían que éstos
fueran más costosos pero menos probables, al menos durante algún
tiempo. En la práctica, esto suponía que los riesgos inherentes a los
nuevos préstamos parecían desaparecer, elevando con ello las
calificaciones, hasta que reaparecían de repente al materializarse una
pérdida totalmente inesperada”. El ya legendario premio Nobel de
Economía, Paul Samuelson, autor de textos de estudio que muchos
economistas debimos revisar y aquilatar en nuestro años de estudio,
en un artículo publicado por el diario El País en enero pasado, afirma
que cuando Bush se hizo con la presidencia en el 2000 y los
republicanos obtuvieron mayoría en las dos Cámaras del Congreso, el
"conservadurismo compasivo" de Bush se tradujo en compasivos
regalos fiscales a los plutócratas, además de una nueva
desregulación de la contabilidad empresarial que les permitiría
ocultar las pérdidas y exagerar los beneficios, mediante un manejo de
los balances que violaban las estrictas normas de contabilidad
creadas en los años anteriores a Bush.

El profesor Samuelson continúa diciendo que “las bancarrotas y


las ciénagas macroeconómicas que sufre hoy el mundo tienen directa
relación con los chanchullos de ingeniería financiera que el aparato
oficial aprobó e incluso estimuló durante la era de Bush”. No menos
importante ha sido el rol de los bancos centrales.

El papel que éstos desempeñaron jugó también un factor crítico


en esta crisis, puesto que, utilizando el mecanismo de tasas de

24
interés anormalmente bajas, proveían a los grandes operadores con
dinero fresco y a bajo costo para sus operaciones. Recuérdese que los
bancos centrales actúan como prestamistas del sistema bancario y
financiero, para lo cual establecen una tasa de interés que actúa
como referente para las operaciones de crédito.

En particular, la Reserva Federal –el Banco Central


estadounidense- cada vez que se enfrentaba a una amenaza de
inestabilidad, respondía con nuevas inyecciones de liquidez. Alan
Greespan –largo tiempo a la cabeza de la Reserva federal- fue el
artífice de esta política que hoy continúa Ben Bernanke. Por otra
parte, la deuda de los gobiernos ha sido una de las bases más
importantes para el crecimiento de los activos financieros. Algunos
sostienen que el crecimiento del período 2001/07 fue alimentado por
las bajas tasas de interés de Greenspan y los enormes déficits fiscales
de Bush que hacían subir los títulos y los volúmenes de
endeudamiento en el sistema financiero. Así también, el Banco
Central Europeo, ha ido inyectando liquidez monetaria para que los
Bancos puedan tener dinero.

Torres López sostiene que los bancos centrales son en parte


responsables de la crisis, en primer lugar porque a ellos corresponde
la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del
riesgo y prevenir sus consecuencias. No son pocos los instrumentos
que tienen para realizar dicha tarea y tampoco es despreciable la
información de que disponen sobre la situación financiera real que se
estaba generando, pero, eligieron la complacencia y el silencio frente
a la creciente volatilidad y el peligro cierto de recesión mundial que
se estaba incubando; y en segundo lugar, porque los bancos centrales
han utilizado la política monetaria -que es un instrumento de política
económica- exclusivamente para controlar la inflación, olvidándose de
cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el
empleo, y han actuado como un soporte del sistema financiero
aportándole liquidez para el negocio especulativo.

Como sostiene el Banco de Pagos Internacional (BPI), en los


últimos años se han puesto claramente de manifiesto una serie de
tendencias económicas y financieras inusuales, tales como el rápido
crecimiento del dinero y del crédito, en el contexto de una
inadecuada valoración del riesgo en forma generalizada. Las elevadas
tasas de crecimiento monetario y crediticio registradas en todo el
mundo por un largo período, entre otras causas, son el resultado de
una política monetaria basada en tasas de interés oficiales
extraordinariamente bajas en los últimos tiempos, en comparación
con sus niveles de posguerra, lo que fue posible gracias a la mayor
credibilidad que han tenido los bancos centrales durante los últimos
años.

Por otra parte, en esta crisis, las agencias clasificadoras de


riesgo han sido francamente incompetentes o han incurrido en graves

25
conflictos de intereses. Las aseguradoras de deuda que actúan como
aval en todas las emisiones de deuda –denominadas Monline porque
esa es su única actividad- que comenzaron asegurando deuda pública
de instituciones oficiales en Estados Unidos y que desde hace algunos
años decidieron ampliar su negocio y lanzarse a las emisiones
privadas, avalando cualquier tipo de bono o instrumento financiero
estructurado como los MBS, CDO o CDS, han perdido credibilidad y,
en consecuencia, valoración en las bolsas de comercio. A estas
incluso se les acusa de estar muy implicadas en el negocio y eso
explica el que no les interesara mostrar la verdadera y peligrosa
naturaleza de los títulos e instrumentos financieros.

El descontento en contra de estas clasificadoras de riesgo se


extiende por todo el orbe, puesto que fueron incapaces de prever el
riesgo y siguieron clasificando con nota AA (de bajo riesgo) a
instrumentos financieros contaminados con las hipotecas basura.
Clasificadoras de riesgo como Moody’s y Standard and Poor’s, entre
otras, otorgaron las calificaciones más altas (AAA) a instrumentos
financieros que tenían como respaldo los famosos créditos subprime.

Lehman Brothers –el gigante banco norteamericano caído


recientemente- ostentaba una clasificación de bajo riesgo (AA) a
pocos días de su estrepitosa quiebra. Las aseguradoras de riesgo
norteamericanas más grandes del planeta – Fitch, Standard & Poor’s y
Moody’s- han sido responsabilizadas por parlamentarios
estadounidenses de la crisis y sus consecuencias. Más crudo fue The
Wall Street Journal, quien ha señalado que estas aseguradoras no solo
empujaron la crisis, sino que ganaron mucho dinero con los títulos
contaminados con las hipotecas subprime. Las clasificaciones
máximas de estos instrumentos financieros que otorgaban estas
clasificadoras, les permitieron vender y colocar esos “instrumentos
basura” a los bancos de inversión, a cambio –como no- de cuantiosas
tarifas de mercado.

SÍNTESIS CRONOLÓGICA

2001
Se produce el estallido de la burbuja de Internet: caen las
acciones de los puntocom. El entonces presidente de la Fed, Alam
Greenspan, decide orientar las inversiones al mercado inmobiliario a
través de una política de tasas muy bajas. Despunta el sistema de las
subprimes, créditos hipotecarios de riesgo a tasas variable, dirigidos
fundamentalmente a familias de medianos y bajos recursos.

26
2005
Se disparan las tasas y cae el sistema de créditos. Varios
establecimientos de créditos quiebran y el efecto amenaza con
extenderse.

2007
MARZO

08: Una de los mayores constructores de EE.UU., D.R. Horton,


advierte que sufrirá grandes pérdidas debido a la caída del mercado
de hipotecas subprime. A principios de año da a conocer además que
las ventas de nuevas viviendas se redujeron un 28% durante su
primer trimestre fiscal.

ABRIL

02: La financiera estadounidense New Century Financial


Corporation, especializada en hipotecas de alto riesgo, presentó un
pedido de protección por bancarrota. La firma es la mayor de más de
una veintena de compañías similares que han venido experimentando
dificultades en los últimos meses, lo que ha aumentado las
especulaciones sobre la estabilidad del mercado inmobiliario en
Estados Unidos.

MAYO

21: Comienzan las luces rojas. La desaceleración en el


mercado de la vivienda de EE.UU. afectará la economía del país más
fuerte, de acuerdo con un grupo de profesionales económicos. La
Asociación Nacional de Economistas de Negocios (NABE) reduce sus
previsiones de crecimiento económico de 2,8 en 2007 a 2,3.

JULIO

18: Bear Stearns admite que dos de sus "hedge funds" tienen
muy poco valor en el mercado. El banco de inversión había salvado
en junio a estos fondos que apostaron con fuerza en el mercado
hipotecario de alto riesgo.

19: El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben


Bernanke, heló los ánimos tras advertir que la crisis en el mercado de

27
hipotecas subprime podría hacer descarrilar la economía
estadounidense.

31: Bear Stearns, uno de los bancos de inversiones más


importantes en EE.UU., comienza a mostrar los impactos de la crisis
hipotecaria en EEUU. La entidad impide que los clientes retiren dinero
en efectivo de un hedge fund , diciendo que se ha desbordado por las
solicitudes de redención. Ese prestamista se convierte en el tercer
hedge fund que solicita la protección de bancarrota.

AGOSTO

09: El Banco Central Europeo hace su mayor intervención en el


mercado monetario desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.
La maniobra tuvo como objetivo calmar los temores de que la crisis
del sector inmobiliario en Estados Unidos provocaría una reducción de
los créditos, y consistió en volcar al mercado unos US$120.000
millones, que ya están circulando.

13: Los bancos centrales intentan calmar ánimos en el


mercado. La Reserva Federal de Estados Unidos inyectó US$2.000
millones, poco después de que el Banco Central Europeo (BCE)
hubiera desembolsado US$65.000 millones adicionales y el Banco
Central de Japón otros US$5.000 a su mercado.

SEPTIEMBRE

11: El Banco de Industria Alemán (IKB), uno de los primeros


afectados en Europa por la crisis subprime, advierte que prevé una
pérdidas de US$1.000 millones debido a su exposición a las hipotecas
de alto riesgo de EE. UU.

14: La crisis financiera provocada por lo créditos hipotecarios


de alto riesgo en EE.UU., cruza el Atlántico y hace sentir sus efectos
en el Reino Unido. El Banco de Inglaterra anuncia que, por primera
vez desde la década de los '70, brindará apoyo financiero al banco
Northern Rock, uno de los mayores prestamistas de dinero para
hipotecas.

18: Por primera vez en cuatro años, la Reserva Federal de


Estados Unidos redujo las tasas de interés, en medio punto
porcentual, en un intento por controlar el nerviosismo que ha
ocasionado la crisis en el mercado hipotecario. La tasa interbancaria

28
diaria bajó al 4,75%, desde el 5,25%, y los mercados no tardaron en
festejar la noticia con alzas en los principales índices bursátiles.

OCTUBRE

01: El banco suizo UBS, uno de los más grandes de Europa,


informó que se verá obligado a hacer una depreciación de sus activos
por US$3.400 millones como consecuencia de malos resultados en
inversiones hechas en créditos hipotecarios en EE.UU. Al mismo
tiempo, anunció la decisión de reemplazar a algunos de sus
ejecutivos y recortar 1.500 puestos de trabajo.

05: El banco de inversiones Merrill Lynch anunció que tendrá


que asumir una pérdida de US$5.500 millones por malas inversiones
relacionadas con hipotecas de alto riesgo en el mercado inmobiliario
de Estados Unidos.

18: La cotización del dólar volvió a desplomarse a sus mínimos


históricos contra el euro, ante renovados temores de una
desaceleración en la economía de EE.UU. El desplome se produjo
luego de que el Bank of America, el segundo en envergadura de ese
país, anunciara flojos resultados en su tercer trimestre, atribuidos en
gran parte a las crecientes pérdidas de los segmentos de crédito.

30: El presidente del banco de inversiones estadounidense


Merrill Lynch, Stan O'Neal, renunció a su cargo después de que la
compañía reconociera que su nivel de deudas incobrables alcanza los
US$7.900 millones. Además, a principios de octubre Merrill Lynch
anunció unas pérdidas cercanas a los US$5.000 millones en el tercer
trimestre del año, su peor resultado desde 2001.

31: La Reserva Federal, el banco central de EE.UU., rebaja la


tasa de interés clave en un cuarto de punto porcentual, quedando en
4,5%. Ésta es la segunda rebaja del año en el tipo de interés, que
tiene como objetivo tranquilizar el nerviosismo que ha ocasionado la
crisis hipotecaria.

NOVIEMBRE

05: Citigroup anuncia una caída del 57% en sus beneficios


trimestrales, propiciada por las pérdidas en el mercado de los
préstamos de alto riesgo o subprime. El director de esta institución,
Charles Prince, renuncia a su cargo.

29
09: Wachovia, la cuarta institución financiera en importancia
de EE.UU., se convierte en el más reciente de los bancos en hacer
sonar la alarma al anunciar pérdidas por unos US$1.100 millones en
octubre.

12: Los tres mayores bancos de EE.UU., Citigroup, Bank of


America y JP Morgan Chase, se ponen de acuerdo en un plan para
reactivar el mercado crediticio local, golpeado por la crisis en el
sector hipotecario.

27: El precio de las viviendas en EE. UU. baja drásticamente en


el tercer trimestre, ubicándose en el menor nivel en 21 años

30: En EE.UU. cae bruscamente el gasto de construcción en el


mes de octubre, particularmente en el sector de la vivienda privada.

DICIEMBRE

10: En otro coletazo de la crisis inmobiliaria estadounidense, la


Unión Bancaria Suiza, UBS, anunció nuevas pérdidas por US$10.000
millones en el valor de sus activos financieros expuestos al sector. La
entidad indicó que, en consecuencia, sus resultados trimestrales se
verán afectados a la baja.

11: Preocupada por la salud de la economía estadounidense, la


Reserva Federal decidió este martes bajar las tasas de interés en un
cuarto de punto porcentual para quedar en el 4,25%. Ésta es la
tercera vez que bajan la tasa desde el 18 de septiembre, con la
esperanza de evitar que la crisis hipotecaria se contagie a los demás
sectores de la economía.

18: Los bancos centrales de EE.UU., la Unión Europea y el


Reino Unido anunciaron medidas para ayudar al sector bancario a
hacer frente a la crisis crediticia mundial y a la subida del costo de los
préstamos. Estas tres instituciones financieras, junto con el Banco
Nacional Suizo y el Banco de Canadá, hicieron público un plan para
inyectar US$100.000 millones en fondos de emergencia.

19: El banco de inversión Morgan Stanley reveló pérdidas de


US$9.000 millones asociadas a los problemas del mercado inmboliario
estadounidense. Al mismo tiempo, el banco -la segunda entidad de
inversiones en importancia de EE.UU.- anunció la venta de 10% de
sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.

30
2008
ENERO

04: EE.UU. registró en diciembre la tasa de desempleo más


alta en dos años mientras que la creación de nuevos puestos fue
menor a la prevista, informó el Departamento de Trabajo. La
información pone nerviosos a los mercados ya que se teme una
contracción de la mayor economía mundial.

15: El principal banco de Estados Unidos, Citigroup, anunció


una pérdida neta de más de US$9.800 millones durante el último
trimestre de 2007. La institución financiera también anunció que
colocaría más de US$18.000 millones en la categoría de cuentas
incobrables, como consecuencia de haber estado altamente expuesto
a malos préstamos en el mercado hipotecario estadounidense, en
especial las hipotecas de alto riesgo de tipo "subprime".

17: El banco de inversión estadounidense, Merrill Lynch,


anuncia pérdidas netas al finalizar 2007 de US$7.800 millones. Las
pérdidas están vinculadas al mercado hipotecario en EE.UU.

18: George W. Bush presenta un plan de incentivos fiscal para


inyectar liquidez a la economía y estimular el consumo: se trata de un
proyecto para devolver a los contribuyentes parte de los impuestos
que pagan, con un tope de 600 dólares por persona y 1.200 dólares
para las familias. Así, se estima que se inyectarán unos 140.000
millones de dólares (97.000 millones euros), a través de descuentos
de impuestos que equivalen al 1% del Producto Bruto Interno (PBI) de
los EEUU.

21: Las bolsas en el mundo entero entran en pánico y los


mercados registran sus peores pérdidas desde el 11 de septiembre de
2001.

22: La Reserva Federal de EE.UU. recorta marcadamente las


tasas de interés en medio punto porcentual para dejarlas al 3,5%.
Ésta es la mayor disminución individual en 25 años.

24: La crisis en EEUU golpea a los granos y hace caer a la soja:


los precios de los granos registran una fuerte baja, tanto en Chicago
como en la Argentina. A la hora de buscar explicaciones a la caída de
los últimos días, los operadores consultados coinciden en dos
argumentos principales: por un lado, una natural toma de ganancias
luego de las subas pronunciadas de los últimos meses y, por otro, los

31
coletazos de la crisis financiera que está golpeando al resto de los
mercados mundiales. No son pocos los que aseguran que muchos
fondos de inversión que apostaron a los mercados agrícolas y
ganaron mucho dinero en ellos, ahora venden sus posiciones allí para
cubrir las pérdidas que están sufriendo con otros activos de sus
carteras. Más allá de los factores bajistas para la soja, los operadores
destacan dos que siguen traccionando hacia arriba: por un lado, la
falta de agua en buena parte de los campos de Argentina y Brasil
(que en conjunto son el principal productor mundial del grano) y por
otro, la demanda sostenida de los principales compradores, como
China e India.

29: El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI)


está investigando a 14 compañías enredadas en la crisis de las
hipotecas "sub-prime", como parte de una ofensiva contra prácticas
inapropiadas en la oferta de crédito al público.

FEBRERO

6: Otra jornada negra para los mercados financieros: los


mercados se derrumban cuando se conoce otro dato preocupante
sobre la economía estadounidense: en enero, la actividad del sector
de servicios retrocedió con fuerza y registró su primera caída desde la
recesión de 2001, lo que revela que en el primer mes de 2008 se
produjo una contracción de la industria en los Estados Unidos. El
origen de este martes terrible es la difusión del índice ISM
manufacturero que elabora el Instituto de Gerencia y Abastecimiento
de los Estados Unidos, un indicador que se construye en base a
información sobre el nivel de compras de las principales compañías
en los Estados Unidos. Este índice cayó en enero a 41,9, cuando en
diciembre había estado en 54,4. Si bien se estimaba que tendría una
baja, no se suponía que fuera tan profunda: el consenso de los
analistas esperaba una caída del índice a 53. El dato profundiza la
preocupación que existe por el futuro de la economía estadounidense,
ya que la de enero fue la primera caída que registra el sector
servicios desde la recesión de 2001, y fue la peor baja mensual desde
que el índice empezó a publicarse, en 1997.

MARZO

19: La FED baja fuertemente su tasa nuevamente: la Reserva


Federal de Estados Unidos dispone una nueva baja en la tasas de
interés de sus fondos hasta el 2,25% para lograr apalancar el sistema
financiero norteamericano. La Fed toma la decisión de rebajar la tasa
dos días después de que aplicara un sorpresivo recorte de
emergencia de 25 puntos básicos sobre la tasa que cobra a los
bancos comerciales por sus préstamos a corto plazo.

32
EEUU reconoce una fuerte declinación económica: el secretario
del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, reconoce que la
economía estadounidense ha "declinado fuertemente", aunque sin
por ello sumirse en una recesión, a pocas horas de una reunión clave
de la Reserva Federal en la que dispuso una fuerte baja en la tasa
testigo: "Para mí, lo importante no es la etiqueta que se le pone,
(sino) lo que hacemos al respecto".

ABRIL

07: El Congreso de EE.UU. investiga por qué los directores de


los bancos que tuvieron que renunciar a sus cargos debido a las
fuertes pérdidas sufridas por la crisis de las subprimer recibieron
millonarias compensaciones.

11: Los bancos centrales realizan otro intento coordinado para


aliviar las condiciones en los mercados de crédito, con una ayuda de
US$200 mil millones. El esfuerzo para contrarrestar el empeoramiento
de la crisis crediticia global lo hacen la Reserva Federal de Estados
Unidos, el Banco Central Europeo y los bancos centrales del Reino
Unido, Canadá y Suiza.

18: Caen bolsas mundiales y se derrumba el dólar: los


mercados bursátiles en el mundo cierran en baja, mientras el crudo
sube y el dólar se desploma en medio de temores de que la crisis
crediticia en Estados Unidos aún no ha tocado fondo, temores que son
desatados tras la adquisición del banco de inversiones Bear Stearns
por parte del JPMorgan Chase.

Los precios petroleros alcanzan durante el día sus niveles


máximos de 112 dólares antes de retroceder y el dólar presenta sus
niveles más bajos históricos en su cotización frente al euro, después
de que el JPMorgan anunciara el domingo que adquiriría a Bear
Stearns por 236,2 millones de dólares (dos dólares por acción), un
desplome impresionante para uno de los bancos de inversión más
grandes y más antiguos del mundo. “Eso es sencillamente increíble”,
exclama el consultor de inversiones Scott Fullman. Bear Stearns cerró
el viernes a 30 dólares por acción: “Eso implica que existe un riesgo
mucho mayor del que se percibe”.

La Fed continúa con una serie de iniciativas poco comunes


después de varios meses ante la crisis: favorece la compra del banco
de inversiones Bear Stearns, gran participante en las operaciones
financieras; crea una nueva forma de crédito a favor de los grandes

33
bancos de inversiones; y baja su tasa de descuento en un cuarto de
punto porcentual a 3,25 %.

MAYO

22: El banco suizo UBS, uno de los más afectados por la crisis
crediticia, lanzó una emisión de derechos preferentes de US$15.500
millones.

El objetivo era cubrir algunos de los US$37.000 millones en


pérdidas de activos ligados a deudas hipotecarias estadounidenses.

Los despidos en Wall Street: llegan a 50.000 producto de


nuevas pérdidas en los bancos, cifra comparable con el estallido de
las puntocom en el 2001, que llegó a las 90.000 en dos años. Se
prevee que la actual crisis se cobre una cifra superior a los 100.000
puestos de trabajo, producto de la debacle de las subprime y la
consiguiente contracción del crédito con pérdidas hasta el momento
de 300.000 millones de dólares. A su vez el precio del petróleo
alcanzaba su máximo histórico, llegando a 119,37 dólares el precio
del barril. El EURO toco un máximo histórico de 1,60 dólares cerrando
en el no menos histórico 1,59 dólares.

JULIO

13: Indy-Mac, uno de los principales bancos hipotecarios de


EE.UU., fue intervenido por el gobierno. Se trata del segundo banco
más importante de la historia de EE.UU. que se derrumba.

Los reguladores financieros tomaron control de todos los bienes


del banco por temor a que no pudiera enfrentar el continuo retiro de
fondos de los inversionistas, presionados por la crisis crediticia. Éstos
retiraron US$1.000 millones en los 11 días anteriores.

15: Las autoridades financieras intervinieron para ayudar a dos


de las instituciones financieras más importantes de EE.UU., Fannie
Mae y Freddi Mac. Ambas poseen o garantizan la mitad de las deudas
hipotecarias en ese país, un total de US$5 billones.

La semana anterior había cundido el pánico entre los inversores


por temor a que Fannie Mae y Freddi Mac se colapsaran, provocando
el derrumbe en el precio de sus acciones. Que dos instituciones
financieras tan grandes quiebren sería casi impensable y provocaría
un caos en la economía estadounidense.

34
AGOSTO

14: Se informa que las economías de los 15 países de la


eurozona se contrajeron un 2% entre abril y junio. Se trata de su
primer declive desde la creación de la eurozona en 1999.

SEPTIEMBRE

2: La economía europea se contrae más severamente de lo que


se esperaba, indicó un informe de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-

14: El cuarto banco de inversión de Estados Unidos, Lehman


Brothers, se declara en bancarrota abrumado por sus pérdidas en el
sector hipotecario, después de que fracasaran las conversaciones
para intentar encontrar un comprador.

17: La Reserva Federal de Estados Unidos anuncia un paquete


de rescate para salvar de la bancarrota al gigante de los seguros
American International Group (AIG). Según el plan, la que es
considerada la mayor aseguradora de Estados Unidos recibe
US$85.000 millones en préstamo, lo que significa que el gobierno
asumirá casi el 80% del control de la empresa.

19: El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de


EE.UU. plantean al Congreso un paquete de medidas legislativas para
paliar "los riesgos sistémicos" en los mercados de capitales y hacer
frente al desmoronamiento de los precios de los activos financieros.
Esto generó un alivio y repunte en los mercados.

22: Los últimos dos bancos de inversiones más grandes de


Estados Unidos, Goldman Sachs y Morgan Stanley, se convierten en
holding bancario. Esa condición les permite tomar depósitos de
inversionistas y estar protegidos por la Reserva Federal (Fed).

Dos instituciones financieras japonesas anunciaron planes de


adquirir grandes partes de dos de los más prestigiosos bancos
estadounidenses, afectados por la crisis crediticia: Morgan Stanley y
Lehman Brothers.

24: Miembros del Congreso de EE.UU. expresaron su


escepticismo sobre el plan de rescate del sistema bancario del país
impulsado por la administración Bush. El secretario del Tesoro, Henry

35
Paulson, aseguró ante los congresistas que retrasar la aprobación del
paquete de US$700.000 millones podría poner en riesgo toda la
economía del país.

23: Berkshire Hathaway, empresa cuyo propietario es el


multimillonario estadounidense Warren Buffett, anunció la compra del
9% de las acciones del banco de inversiones Goldman Sachs por un
monto de US$5.000 millones.

26: Pese a informaciones que sugerían que se había alcanzado


un acuerdo para un plan de rescate, reuniones de alto nivel no logran
resultados concretos.

En un debate televisado, Barack Obama y John McCain expresan


su apoyo a que se logre un acuerdo en las Cámaras para poder
"salvar" el sistema financiero estadounidense y evitar un posible
impacto en la economía real.

27-28: Durante el fin de semana, líderes legislativos de ambos


partidos se reúnen en frenéticas negociaciones para alcanzar un
acuerdo sobre el paquete de rescate financiero. En la tarde del
domingo, hacen público un documento de 106 páginas en el que se
detalla una nueva versión del plan, que ahora deberá ser votada en
ambas Cámaras del Congreso.

29: El gobierno británico nacionaliza el banco Bradford &


Bingley (B&B).

En un acuerdo respaldado por el gobierno de EE.UU., Wachovia


- la cuarta institución financiera en importancia del país- pasa a
manos de Citigroup, su principal rival.

La Cámara de Representantes de EE.UU. rechaza el plan de


rescate. Esto provoca una nueva caída en las acciones de Wall Street:
el índice Dow Jones baja un 7%, la caída más pronunciada en un solo
día.

OCTUBRE

1: El Senado de EE.UU. aprueba finalmente el paquete de


rescate de US$700.000 millones.

36
4: Europa celebra su primera cumbre de alto nivel en París,
Francia, para enfrentar la crisis financiera. No está previsto un plan de
rescate similar al de EE.UU.

5: El alemán Hypo Real Estate (HRE), uno de los bancos más


importantes de Europa, está cerca del colapso tras el fracaso de las
negociaciones para rescatarlo. Se trata de la segunda financiera
hipotecaria más grande de Alemania. La canciller del país, Angela
Merkel, asegura que hará todo lo posible para mantenerlo a flote.

6: El Ministerio de Finanzas de Alemania informa que el


gobierno y un grupo de bancos alcanzaron un acuerdo sobre un plan
de US$70.000 millones para rescatar al Hypo Real Estate.

En tanto, el banco francés BNP Paribas acuerda comprar el 75%


de las operaciones en Bélgica y Luxemburgo del grupo financiero
europeo Fortis, uno de los mayores del continente.

Los principales mercados de valores de Asia y Europa mostraron


fuertes bajas en el inicio de la jornada, en el primer día de
operaciones tras la aprobación del plan de rescate financiero
estadounidense.

8: El gobierno británico anuncia un plan de rescate financiero


de casi US$90.000 millones para salvar al sistema bancario del país.

Asimismo, en una medida sin precedentes, los principales


bancos centrales del mundo anuncian un recorte coordinado de las
tasas de interés en un intento por contener la crisis financiera.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el secretario del Tesoro de


ese país, Henry Paulson, advierte que algunos bancos colapsarán a
pesar del gigantesco plan de rescate aprobado por el Congreso para
el sector financiero.

10: Un jueves negro precede a este viernes de caída libre en


las bolsas en Asia y Europa. Es la peor semana de la crisis financiera
global.

La cotización del barril del petróleo también se desplomó el


jueves a sus niveles más bajos en un año al ubicarse en US$86,59 el
barril.

37
13: El domingo, los líderes de los 15 países de la zona euro
acordaron en París, Francia, un plan de acción contra la crisis
financiera, que prevé que los estados recapitalicen instituciones en
riesgo y garanticen préstamos interbancarios.

Este lunes, los mercados europeos y asiáticos reaccionaron de


manera positiva.

El gobierno británico anunció este lunes que inyectará


US$60.000 millones en tres de los principales bancos del país. Así,
controlará un 60% del Royal Bank of Scotland y un 40% de la fusión
entre Lloyds TSB y HBOS.

14: La bolsa neoyorquina no pudo celebrar una segunda


jornada positiva y cerró 0,82% a la baja.

En cambio, las bolsas europeas repuntaron por segundo día en


respuesta a los planes financieros de rescate anunciados por los
gobiernos.

En tanto, se anuncia que el déficit presupuestario en Estados


Unidos alcanza una cifra récord: US$450.000 millones. La cifra
corresponde al 3,2% de Producto Interno Bruto de la nación, y es casi
el triple del que se registró el año pasado.

NOVIEMBRE

24: Luxemburgo y Bruselas. La economía de la zona euro,


integrada por 15 países, entró en el tercer trimestre oficialmente en
recesión, según datos difundidos ayer por el instituto de estadísticas
de la Unión Europea (UE), Eurostat, en Luxemburgo.

Según los cálculos de Eurostat, el producto interior bruto (PIB)


de la zona euro se contrajo en el tercer trimestre un 0,2 por ciento,
después de haber registrado un retroceso idéntico en el segundo
trimestre.

Esta situación, según la agencia de noticias Bloomberg, allana


el camino a nuevas reducciones de tasas de interés e impuestos en
medio de la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión.

Los dos trimestres de contracción -consecuencia del aumento


del costo del crédito de este año, así como del fortalecimiento del
euro y del precio del petróleo- marcan la primera recesión desde que
se introdujo la divisa única hace casi 10 años.

38
Los consumidores y las empresas están sintiendo los efectos en
momentos en que se deterioran las ventas, las ganancias y las
contrataciones, lo que ha obligado al Banco Central Europeo (BCE) a
embarcarse en la ronda de reducción de tasas más veloz de su
historia y llevado a los gobiernos a presentar programas de estímulo
fiscal.

Dado que las economías de Asia y los Estados Unidos también


enfrentan dificultades, los gobernantes de los países más grandes del
mundo se reúnen hoy en Washington para analizar formas de limitar
el impacto de la caída.

La contracción durante dos trimestres consecutivos es


considerada por expertos como una recesión técnica, según un
despacho de la agencia alemana de noticias DPA. La contracción fue
mayor en Alemania, el motor económico de la zona euro. Después de
un descenso de 0,4 por ciento en el segundo trimestre, la economía
alemana decreció en el tercer trimestre en un 0,5 por ciento, sobre
todo por el descenso de las exportaciones.

Las cifras son iguales en el caso de Italia (un retroceso del 0,4
por ciento en el tercer trimestre y del 0,5 en el segundo) y los
expertos pronostican un estancamiento económico para 2009.

Por el contrario, el PIB de Francia, otra de las economías de


peso en Europa, creció un 0,1 por ciento en el tercer trimestre,
después de una caída de 0,3 por ciento en el segundo. "Esta es una
buena noticia", sostuvo la ministro de Economía francesa Christine
Lagarde, para quien los datos del PIB muestran que "las políticas que
puso en marcha el gobierno están comenzando a tener efectos".
Según los datos que proporcionó Lagarde, los motores del
crecimiento en el tercer trimestre fueron el consumo privado, que
subió un dos por ciento en el tercer trimestre, y la inversión de las
empresas. Ellas se encargaron de que Francia se enfrente de una
mejor manera que, por ejemplo, Alemania o Gran Bretaña. Según
estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) Francia
tampoco podría salvarse de una recesión y señalaron que la
economía francesa caerá en 2009 en un 0,5 por ciento.

La economía española, la cuarta en envergadura, se contrajo


por primera vez en los últimos 15 años, en un 0,2 por ciento, tal como
informó ayer desde Madrid el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Según los expertos, la tendencia a la baja persistirá. La causa de la
caída sería el desplome del consumo, como así también la persistente
crisis financiera. Durante el año pasado, la economía española había
crecido un 3,8 por ciento. Los expertos atribuyeron la recesión al
colapso de la industria de la construcción en el país ibérico.

En el caso de Reino Unido, fuertemente golpeada por la crisis


financiera, Eurostat informó que su PIB cayó un 0,5 por ciento en el

39
tercer trimestre. Sin embargo, Gran Bretaña no pertenece a la
eurozona.

Sólo la economía eslovaca creció en el tercer trimestre en un


1,5 por ciento en relación con el trimestre anterior, aunque el país
pasará a formar parte de la zona euro sólo a partir de 2009.

Aunque el PIB europeo creció en un 0,7 por ciento en


comparación con el mismo periodo de 2007, las cifras fueron
inferiores a las de los meses anteriores.

25: Londres. Gran Bretaña pronosticó ayer que caerá en


recesión en 2009 y anunció un plan multimillonario para reactivar la
economía, mientras el banco estadounidense Citigroup fue rescatado
nuevamente por el gobierno, subrayando los continuos problemas del
sector financiero.

El ministro de Finanzas británico, Alistair Darling, pronosticó una


contracción económica de 0,75% a 1,25% del PIB en 2009, y lanzó un
plan de aumento de gastos y recorte de impuestos por 20.000
millones de libras (23.000 millones de euros, 30.000 millones de
dólares).

Un creciente número de países estudia el lanzamiento de


paquetes de reactivación económica para estimular a sus empresas y
consumidores.

El presidente electo estadounidense, Barack Obama, estaría


considerando un paquete de estímulo económico de 500.000 a
700.000 millones de dólares, según la prensa norteamericana.

En un nuevo desarrollo que subraya las continuas dificultades


del sector financiero, Citigroup, hasta hace poco el mayor grupo
bancario del mundo, debió recibir un salvavidas de 20.000 millones
de dólares del gobierno estadounidense.

El plan de rescate ofrece garantías por 306.000 millones de


dólares de la deuda de Citigroup, y le inyecta nuevo capital por
20.000 millones de dólares que se suman a una asistencia previa de
25.000 millones.

25: Las bolsas americanas y europeas registraron fuertes alzas


este lunes, poco después del anuncio de un plan de ayuda en Estados
Unidos al gigante bancario Citigroup y de que el presidente electo
Barack Obama diera a conocer su equipo económico y su decisión de
implementar un plan de reactivación.

La Bolsa de Nueva York terminó en fuerte alza, sostenida por la


disparada de los valores financieros luego del rescate del gigante

40
bancario Citigroup por parte de las autoridades estadounidenses: el
Dow Jones ganó 4,93% y el Nasdaq 6,33%.

“El mercado había descendido a niveles demasiado bajos: la


nominación de Timothy Geithner al Tesoro, que se vislumbraba el
viernes, sirvió de catalizador para la recuperación y el rescate de
Citigroup sostuvo la tendencia”, explicó Sam Stovall, estratega de la
agencia Standard & Poor's.

Las plazas latinoamericanas siguieron la tendencia con fuertes


alzas. La bolsa de San Pablo, la mayor de la región, se disparó
subiendo 9,40%, Buenos Aires ganó 8,79% y México 7%.

El diario The Washington Post indicó que Obama y sus aliados


demócratas en el Congreso preparan un segundo programa que
podría totalizar hasta 700.000 millones de dólares en los próximos
dos años.

El monto sería uno de los mayores programas de gasto público


destinado a estimular la economía desde el New Deal del presidente
Franklin D. Roosevelt, a inicios de los años ’30, para superar la Gran
Depresión.

27: Al margen del programa coordinado propuesto por la


Comisión Europea, varios países de la Unión Europea (UE) ya lanzaron
planes de reactivación económica a nivel nacional.

Estos son los principales paquetes:

GRAN BRETAÑA: La medida central es una baja temporaria del


IVA (Impuesto al Valor Agregado), que pasará de 17,5 a 15%, el
mínimo autorizado en la UE, a partir del 1 de diciembre y que costará
unos U$S 18.500 millones (12.500 millones de libras). El gobierno
prevé, además, períodos de gracia para ciertos pagos de impuestos y
reembolsos inmobiliarios, así como avanzar dos años unos U$S 4.600
millones (3.000 millones de libras) destinados a gastos públicos para
rutas, escuelas y vivienda social.

ALEMANIA: Se adoptaron quince medidas desde inicios de


noviembre. Entre ellas, una exoneración en el impuesto de compra de
vehículos nuevos y un reforzamiento de las ayudas al financiamiento
de las pymes. En octubre, Alemania había anunciado reducciones de
las cotizaciones sociales y un aumento de las ayudas sociales para los
niños.

FRANCIA: El gobierno presentará en los próximos días un plan


por U$S 24.600 millones (19.000 millones de euros), destinados

41
especialmente al sector automotor y de la construcción. Francia ya
había anunciado en octubre U$S 28.500 millones de ayuda al
financiamiento de las pymes y una exoneración de la tasa profesional
para las nuevas inversiones de empresas hasta el 1 de enero de
2010.

ITALIA: El plan anti-crisis que prepara el gobierno ronda los U$S


100.000 millones (unos 80.000 millones de euros), aunque la
oposición denuncia que la utilización de la mayoría de esos fondos ya
estaba prevista desde antes. El plan incluye la ayuda a familias de
pocos ingresos y a empresas, así como el financiamiento de
proyectos de infraestructura.

ESPAÑA: El gobierno relevará posiblemente hoy los detalles de


un plan de inversión pública contra el desempleo, tendiente a
acelerar el ritmo de las grandes obras y apoyar al sector automotor
actualmente en crisis.

HOLANDA: El gobierno acaba de anunciar medidas fiscales para


apoyar a las empresas por un monto de U$S 7.800 millones y también
prevé una indemnización parcial de los asalariados en desempleo
técnico a raíz de la situación económica.

HUNGRÍA: El gobierno presentó un plan de ayuda por unos U$S


7.000 millones para ayudar a las empresas con medidas
especialmente diseñadas para las pymes, garantías de crédito y tasas
de interés preferenciales.

AUSTRIA: Los partidos social-demócrata y conservador prevén


un programa de reactivación de más de U$S 3.900 millones según un
acuerdo de gobierno sellado el domingo pasado. Este plan incluye
U$S 2.900 millones de facilidades fiscales a partir de 2009.

27: Bruselas. La Unión Europea (UE) anunció ayer un plan de


U$S 260.000 millones para tratar de salir de la recesión, después de
que China bajara nuevamente sus tasas de interés y Estados Unidos
inyectara el martes otros U$S 800.000 millones para reactivar su
economía.

La nueva respuesta llega en momentos en que comienzan a


hacerse sentir los efectos sociales de la crisis financiera y la
desaceleración económica en todo el mundo.

"Este estímulo presupuestario tiene que plantearse por un


período máximo de dos años (2009-2010), tras lo cual los Estados
miembros deben comprometerse a revertir ese deterioro y volver a
los objetivos establecidos a mediano plazo", indica el documento

42
presentado por el presidente de la Comisión, José Manuel Durao
Barroso.

China lanzó un paquete de estímulo económico en U$S 586.000


millones a comienzos de noviembre y su banco central anunció ayer
otro recorte de sus tasas de interés de referencia y de los encajes
bancarios (reservas obligatorias) para alentar el crecimiento del
crédito y el consumo en el gigante emergente.

Las tasas de préstamos a un año pasarán de 6,66% a 5,58%.


Las tasas sobre los depósitos bajarán de 3,60% a 2,52%.

El gigante asiático crecerá menos este año, en torno a un 8% o


9%, según estimaciones del FMI.

El plan de reactivación económica presentado por la Comisión


europea combina la revisión del uso de fondos europeos para mejorar
su eficacia, una aplicación flexible del límite tolerado de déficit
público y medidas para sectores específicos como el automotor y la
construcción.

El plan de U$S 260.000 millones será aportado en su mayoría


por las arcas nacionales de los 27 miembros del bloque.

En efecto, las medidas nacionales representan por sí solas


170.000 millones de euros del total, contra 14.400 millones que
saldrán del presupuesto comunitario y 15.600 millones aportados por
el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Basado en el impulso presupuestario, el programa de Bruselas


establece desde el vamos una mayor flexibilidad en las cuentas
públicas de los miembros de la UE, que podrán superar el límite de
déficit del 3% del PBI previsto por el Pacto Europeo de Estabilización.

Así, durante 2009 y 2010, la Comisión Europea no abriría


procedimientos de infracción contra quienes pasen ese umbral,
aunque advirtió sobre el riesgo de tener déficits demasiado grandes
que se vuelvan insostenibles.

A la hora de utilizar ese dinero, Bruselas aconseja aumentar en


forma temporal el seguro de desempleo y las ayudas a los hogares
más modestos, reducir los impuestos a las personas de menos
ingresos y las cargas sociales pagadas para los salarios más bajos.

También incita a acordar préstamos a tasas preferenciales o


garantías de crédito para las empresas y reducir en forma temporaria
el IVA para sostener el consumo.

En cuanto a los fondos europeos, la intención de Bruselas es


redistribuirlos para mejorar su eficacia.

43
Así, unos U$S 6.500 millones no gastados del presupuesto 2009
y 2010 serán utilizados para infraestructura en el área del transporte
y para el acceso a Internet en banda ancha. Además, se acelerará la
liberación de fondos para las regiones más pobres de la UE.

En cuanto a las medidas de apoyo por sector, la más


significativa es el paquete de U$S 6.500 millones para las
automotrices, con el objetivo de alentar la producción de vehículos
más ecológicos y seguros.

27: Chicago. Paul Volcker, un ex presidente de la Reserva


Federal, presidirá una nueva comisión de asesores económicos de la
Casa Blanca, anunció ayer el presidente electo Barack
Obama.Volcker, de 81 años, comandará la Junta de Asesoría
Presidencial para la Recuperación Económica.

El principal funcionario permanente de la junta será Austan


Goolsbee, un economista de la Universidad de Chicago, dijo Obama
quien presentó a los miembros de la nueva junta en su tercera
conferencia de prensa en vísperas del fin de semana largo de Acción
de Gracias.

Volcker no es un novato en las crisis económicas. Pasó a ser


presidente de la Fed en 1979, cuando la inflación era muy elevada al
igual que el desempleo. Ayudó a reducir la inflación mediante el
encarecimiento de las tasas de interés, lo que sumió la economía en
una recesión. Posteriormente fue encomiado por haber reactivado la
economía gracias al control de la inflación. Volcker fue presidente de
la Fed hasta 1987. Ahora vuelve a Washington como asesor cuando el
país encara un elevado desempleo, un creciente déficit federal y un
sistema financiero en apuros.

Obama ya había anunciado el lunes que el gobernador del


Banco de la Reserva Federal, Tim Geithner, será su secretario del
Tesoro y realizó otros nombramientos económicos.

Anunció además un abultado plan de estímulo económico con


cargo al erario y que, según los legisladores demócratas, podría
costar al contribuyente estadounidense otros U$S 700.000 millones.

La economía estadounidense vivió este año un octubre negro,


marcado por una degradación acelerada de la casi totalidad de sus
indicadores, en particular, una caída de muy mal augurio del
consumo, por cuarto mes consecutivo.

Los gastos de las familias cayeron en octubre 1 % con relación


al mes anterior, lo que marca su retroceso más fuerte desde

44
setiembre de 2001 (atentado a las torres gemelas), según cifras
oficiales corregidas por variaciones estacionales publicadas ayer.

La intensidad de este retroceso, superior a las expectativas de


los analistas y al registrado en el mes anterior (0,3%), corrobora las
estimaciones de numerosos economistas que prevén una acentuación
de la caída del producto bruto interior (PBI) de Estados Unidos en el
cuarto trimestre. En efecto, el consumo es el motor tradicional del
crecimiento estadounidense (explica el 70% del PBI).

Una señal de la degradación del consumo son las ventas


minoristas en Estados Unidos que retrocedieron 2,8% en octubre con
relación a setiembre, o sea, la baja más fuerte desde el lanzamiento
de este índice en 1992.

En el tercer trimestre, el PBI de Estados Unidos ya había


retrocedido 0,5% a ritmo anual, derribado por un retroceso del
consumo (-3,7%) sin igual desde el segundo trimestre de 1980. Para
Ian Sepherdson, de la consultoría HFE, todo indica que el retroceso
del consumo será "del orden del 5%" en el cuarto trimestre.

Según las cifras publicadas ayer, los pedidos de bienes


duraderos cayeron 6,2% en octubre, registrando su tercera baja
mensual consecutiva y la más fuerte desde octubre de 2006. Para
Elsa Dargent, economista de Natixis, estas cifras permiten presagiar
"cifras de inversión débiles en el cuarto trimestre", lo que acentuaría
los factores que hacen bajar el PBI.

Las ventas de viviendas nuevas también cayeron en octubre a


su nivel más bajo desde enero de 1991. El desempleo subió a 6,5%,
su nivel más elevado en más de 14 años. La actividad de servicios,
que representa cerca de 85% del empleo, ha retrocedido, mientras
que la del sector industrial, deprimido desde hace 2 años, cayó a su
nivel más bajo desde 1982.

DICIEMBRE

2: El Comité de Ciclos de Negocios del Bureau de Análisis


Económicos determinó que EE.UU. está en recesión. La primera
potencia mundial ingresó en un ciclo de caída de su economía.
Europa y Japón ya habían avisado que estaban en recesión, y ayer le
tocó a Estados Unidos, en una coordinación global de caída de la
economía que pone en tensión la economía mundial. La respuesta
inmediata fue una fuerte caída de todas las Bolsas.

Los megarrescates que impulsó en los últimos meses la


administración Bush llegaron más tarde de lo que se pensaba. La
economía más grande del planeta entró oficialmente en recesión y la
fecha del ingreso data de diciembre del año pasado, según el Comité

45
de Ciclos de Negocios del Bureau de Análisis Económicos. El
diagnóstico no responde a la clásica definición de recesión, que
implica dos trimestres consecutivos de caída del Producto Interno
Bruto, sino que es un índice más amplio y contempla destrucción de
empleos, ingresos y pérdida de poder adquisitivo. Precisamente, los
indicadores laborales comenzaron en diciembre pasado un derrape
mensual que todavía no culmina. De esta manera, la actividad finalizó
hace exactamente un año un ciclo de expansión de 73 meses
consecutivos desde la última contracción en 2001. Las Bolsas
internacionales reprodujeron la preocupación sobre el contagio
global. En Wall Street el índice industrial Dow Jones perdió 7,7 por
ciento.

Desde que recrudeció la crisis financiera a mediados de este


año comenzó a especularse acerca de cuándo sería que la economía
estadounidense iba a mostrar las consecuencias de la desregulación y
ausencia en la vigilancia del sistema bancario-bursátil. Hasta el
momento parecía que los coletazos de la crisis hipotecaria se
circunscribían a los bancos de inversión, recién en los últimos meses
a las automotrices y se amplificaba al cruzar el océano. Tan es así
que los primeros en declararse en recesión fueron los países
europeos, y hasta Japón, la segunda economía mundial, admitía ser
una víctima de las “subprime”.

Bajo ese contexto, los analistas daban por hecho que, concluido
el actual trimestre, Estados Unidos se sumaría finalmente al grupo del
crecimiento negativo. Luego de arrojar un retroceso de medio punto
en el PIB –de 0,3 por ciento en la medición ajustada– durante el tercer
trimestre las proyecciones coinciden en una nueva caída por encima
del 2 por ciento para el cuarto.

Sin embargo, cuando falta menos de un mes para que se


confirme ese oscuro pronóstico, se conoce una realidad aún peor:
Estados Unidos ya está en recesión hace casi un año. “El comité
determinó que el pico de crecimiento en la actividad económica
estadounidense ocurrió en diciembre de 2007. El pico marca el fin de
la expansión que comenzó en noviembre de 2001”, sentencia el
documento del bureau que integran prestigiosos economistas, y es
considerado como el órgano que declara oficialmente “los comienzos
y fines (mensuales) de los períodos de recesión. Sus informes, a pesar
de tratarse de un organismo privado sin fines de lucro, tienen
carácter oficial.

El comité no sigue la definición clásica de recesión como dos


trimestres consecutivos de crecimiento negativo de la economía. En
cambio, incorpora otros parámetros que dan una muestra más cabal
de la situación de Estados Unidos. El estudio resalta que la medición
de la cantidad de empleos alcanzó su último incremento en diciembre

46
del año pasado y desde entonces, mes a mes, cayó
ininterrumpidamente. La “nómina mensual de empleos” se redujo en
1,2 millón al pasar de 138,1 millones de trabajos en diciembre del año
pasado a 136,8 millones en octubre último, según el departamento de
estadísticas laborales del gobierno. Esta caída, junto con la
producción doméstica, son los indicadores de más peso a la hora de
evaluar una recesión.

La medición de producción industrial que toma en cuenta es


elaborada por la Reserva Federal, por tener un análisis más
restrictivo. El banco central estadounidense incluye en su
relevamiento la producción de manufacturas, la minería y las
utilidades de las compañías, pero excluye todos los servicios y gasto
público. Para entender la elección, basta con aclarar que, para
compensar la caída en la actividad privada, la administración Bush
incrementó en el tercer trimestre en 13,6 por ciento su gasto. Y sólo
en defensa nacional lo aumentó un 18 por ciento. Mientras el
consumo privado se desplomó a su mínimo en 28 años.

Ayer se conocieron también datos preliminares de la actividad


industrial para el mes pasado. El sector fabril se contrajo a su nivel
más bajo en 26 años, de acuerdo con el Instituto de Gerencia y
Abastecimiento. El indicador retrocedió a 36,2 puntos, su peor
desempeño desde 1982, y se ubicó por debajo de la línea que divide
la expansión y la contracción de la actividad, que se delimita en los
50 puntos. En este contexto, las industrias podrían reconocer un
recorte de 80 mil nuevos empleos en noviembre, tras la pérdida de
90 mil el mes anterior, según una proyección del Departamento de
Trabajo, que saldrá este viernes y no hará más que ratificar la
situación recesiva del país.

“Lo más importante que podemos hacer ahora por el bien de la


economía es retornar el mercado financiero y crediticio a una
situación normal, y continuar en línea a mejorar el sector de las
viviendas, y eso continuará siendo nuestro objetivo”, afirma un
comunicado de la Casa Blanca, que se distribuyó tras conocerse la
crítica salud de los Estados Unidos. Según el portavoz del gobierno,
Tony Fratto, las políticas se dirigirán a esas áreas para “retornar la
economía al crecimiento y la creación de empleos”. Hasta el
momento, las políticas implementadas fueron sólo placebos para un
sistema enfermo y los rescates sólo sirvieron para ganar algo de
tiempo. El propio secretario del Tesoro, Henry Paulson, debió admitir
ante el Capitolio que los primeros 250.000 millones de dólares del
megasalvataje de 700.000 millones que aprobó el Legislativo fueron
mal utilizados.

Medidas de corte económico:

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 Reducción de tasas de interés (ver 22 de enero 2008)

 Inyección de liquidez en los mercados vía reducciones


impositivas (ver 18 de enero del 2008)

 Compra de acciones de alto riesgo de las entidades financieras

 Rescate de entidades financieras en quiebra llegando a altos


porcentajes de estatización de las mismas

 Giro en noviembre del 2008 en las medidas europeas


apuntando a la contención social, incentivos para pequeñas
empresas, préstamos a bajas tasas, reducción de impuestos.
Además medidas por el aumento del desempleo, bajas en el
poder adquisitivo y ayudas que contemplan a los sectores más
vulnerables, todos mecanismos que proveen una crisis social y
pueden en alguna medida prevenir niveles de conflictividad
crecientes.

 En noviembre también los anuncios de futuras medidas por


parte del presidente electo de EE.UU muestran alguna
tendencia a la atención hacia la economía real, ya que se prevé
un plan de inversión en gasto público cercano a los 700.000
millones de dólares

Perfil político-ideológico de las medidas

 Incapacidad por parte de la ortodoxia económica para realizar


una correcta evaluación y toma de decisiones acorde a la crisis:
todos los análisis y soluciones propuestas para superar la crisis
continúan limitados en el marco de las teorías de la ortodoxia
liberal, hasta ahora todos los planes de rescate han sido para el
sector financiero sin haberse tomados medidas que pudiesen
prevenir las consecuencias de la crisis en la economía real. Es
el caso de la necesidad de la ayuda estatal por parte de las
automotrices norteamericanas para poder continuar en
funciones (General Motors, Chrysler y Ford), esta ayuda estaría
supeditada a un plan de reducción de gastos que implicaría
dramáticas reducciones de personal en un contexto en donde el
desempleo aparece como una de las problemáticas a atender
para la superación de la crisis.

 Fuertes contradicciones ideológicas mediante la incapacidad de


brindar argumentos coherentes ante las medidas de
intervención estatal en el mercado financiero y rescate de
entidades. Estas contradicciones ideológicas han frenado e
incluso dificultado la toma de decisiones intervencionistas por

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parte del Estado en la economía. Lo ideológico está jugando un
papel fundamental en esta crisis atentando inclusive contra el
rescate de su propio establishment. Un claro ejemplo de esto
era la oposición por parte del Congreso norteamericano para
aprobar el paquete de salvataje por ser una medida
intervencionista de un Estado liberal.

Plan anticrisis para la argentina

 Nuevo Ministerio de la Producción.

 Blanqueo de capitales: "repatriación" de activos físicos o


financieros, en moneda local o extranjera, no declarados:
incluye un "menú" de opciones, que va desde tasas de 8% para
quienes declaren dinero afuera pero no lo reingresen, 6% para
quienes sí lo hagan y lo dediquen a inversiones financieras
diferentes de la compra de títulos públicos, 3% para quienes
compren bonos del Gobierno y 1% para inversiones en el sector
agrícola-ganadero, inmobiliario (vale para viviendas nuevas y
usadas), industrial o en infraestructura.

 Blanqueo para legalizar los trabajadores en negro y actualizar


deudas impositivas: En su conjunto, se trata de una moratoria
impositiva de gran alcance, en la que podrán entrar firmas de
todo tipo y también particulares, cancelando mediante un
anticipo de 6% y 120 cuotas mensuales (10 años) pasivos
impositivos (con la AFIP) y previsionales (con la Anses). Los
impuestos parcialmente "perdonados" son IVA, Ganancias,
Bienes Personales, entre otros. El esquema de anticipo y 120
cuotas (con un interés de 0,75% mensual sobre saldo) también
corre para el "blanqueo" de personal en negro, al que el
Gobierno agregó un atractivo: el Estado reconocerá a los
trabajadores 5 años o 60 meses de aportes jubilatorios, aunque
no haya recibido nunca esos aportes.

 Plan para estimular las ventas de vehículos cero kilómetro.

 Plan de obras públicas por una cifra superior a los $ 71.000


millones.

 Además, el Gobierno invita a provincias y municipios a adoptar


medidas similares. También reiteró que lo recaudado se
coparticipará con las provincias.

ALGUNOS ELEMENTOS PARA LA DISCUSIÓN

Las crisis del modo de producción capitalista se explican por


factores puramente económicos -las contradicciones del capitalismo- ,
pero la salida de la crisis, el paso de un modelo de acumulación a

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otro, ya no depende exclusivamente del movimiento económico, sino
de factores extraeconómicos. Es la lucha entre la burguesía y el
proletariado, la correlación de fuerzas entre ambas clases sociales, la
que determina la imposición de un determinado modelo económico.
Es, en definitiva, la lucha de clases el terreno en que siempre se
define el paso de un ciclo económico depresivo a un ciclo expansivo.

• La intervención estatal y el rescate económico que se ha


sostenido hacia el sector financiero como medida para
enfrentar la crisis hasta hora en los países centrales
¿puede devenir en un plan de rescate del sector real de
la economía dada la actual correlación de fuerzas? o ¿es
necesario un reposicionamiento de otra fracción de clase
para el logro de esto?

• ¿En el actual estado de correlación de fuerzas puede


darse un reposicionamiento de la clase obrera como
actor social de transformación o no?

• ¿Es posible el surgimiento de algún nuevo actor político


de pueda aportar a la transformación?

• ¿Esta crisis puede implicar una reconversión del sistema


productivo como en crisis anteriores? (fordismo post
crisis del 29, toyotismo post crisis del 70-73) ¿De ser así
cuáles pueden ser estas transformaciones?

BIBLIOGRAFÍA

 Astarita Rolando, “La importancia revolucionaria de los


conceptos de “la lógica del capital” para la estrategia
socialista.”

 Vilas C.M, “Seis ideas falsas sobre la globalización.”

 Andreas Novy, “Economía política internacional.


Departamento para el Desarrollo Urbano y Regional de la
Universidad de Economía de Viena.”

 Marcel Claude, “Crisis del capitalismo.”

 Carlos Hermida Revillas, “Crisis y reestructuración del


capitalismo: 1973-2000.”

 Claudio Katz, “Lección acelerada de capitalismo.”

50
 Lynn Walsh, “Revista Socialism Today.”

 Gómez Castañeda, "Basilea I y II."

 Antonio Pancorbo de Rato, “Basilea II: las nuevas normas


internacionales de solvencia.”

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